UNIVERSIDAD MARIANO GÁLVEZ DE GUATEMALA
CAMPUS QUETZALTENGANGO
FACULTAD DE CIENCIAS JURIDICAS Y SOCIALES
CIENCIAS JURIDICAS SOCIALES
“RELACIÓN NOTARIAL”
NOMBRE COMPLETO NO. DE CARNÉ
JATZIRY ODETTE GRAMAJO ITZUN 2050-21-15887
QUETZALTENANGO, MARZO DE 2025.
Contenido
Introducción .................................................................................................................................................. 3
Relación Notarial ........................................................................................................................................... 3
Variantes que explican la relación notarial como contrato....................................................................... 4
Definición .................................................................................................................................................. 5
Sujetos....................................................................................................................................................... 5
Elección del Notariado .............................................................................................................................. 6
Impedimentos del Notario para actuar..................................................................................................... 7
Derechos y Obligaciones de los Sujetos .................................................................................................. 11
Pago de Honorarios y Arancel ................................................................................................................. 13
Extinción de la Relación Notarial ............................................................................................................ 13
Conclusión ................................................................................................................................................... 16
Introducción
Relación Notarial
Se establece una relación entre el Notario y aquellos que solicitan su servicio profesional,
conocidos habitualmente como clientes.
La relación notarial se forma entre el notario y sus clientes. El Estado, en su papel de
regulación y otorgamiento de fe pública notarial, busca ofrecer certeza a las relaciones legales
entre los particulares. Los particulares, al pedir o solicitar los servicios profesionales del notario,
se convierten en la fundamentación de la relación notarial, ya que justifican la intervención
profesional para ofrecerles un servicio.
a Es una relación similar a la que existe entre las partes y el juez: desde esta perspectiva,
se destaca que al igual que el juez debe dirimir los conflictos que aparecen entre las
partes, también el notario, de manera análoga, no puede evadir su responsabilidad de
ejecutar su función con aquellos que requieran su servicio notarial.
b Es una responsabilidad que recae sobre las partes y el juez: puesto que, según este
planteamiento, así como las partes deben presentar su disputa ante el juez, de igual
manera, de forma obligatoria, deberán pedir la intervención notarial.
c Unidad del acto: se trata de una relación privada que se establece entre las partes ante
el notario, es decir, es de naturaleza contractual; en referencia a esta perspectiva, se
menciona que la relación entre las partes y el notario es de carácter profesional, en la
que se ofrece un servicio por parte de un profesional, quienes defienden su propio
interés, lo que permite observar una predominancia de intereses privados. Así, la
esencia de la relación no se fundamenta en la subordinación ni en la obligatoriedad de
someter los temas al conocimiento notarial, sino que se basa en un vínculo de igualdad,
donde cada parte, ya sea el profesional o los interesados, impulsa sus intereses: unos en
relación a los servicios profesionales y otros en relación a la locación de obra
intelectual.
El notario no puede rechazar prestar sus servicios, al igual que un médico, ya que dentro
de su ámbito tiene el monopolio profesional para la elaboración de documentos públicos, así como
el médico para brindar cuidados y atención en su especialidad.
El aspecto concerniente a la ubicación de la obra intelectual se enfoca en la finalidad de la
acción notarial en consonancia con los intereses de los clientes. Los clientes, desde su perspectiva,
desean una obra lo más perfecta y eficiente posible, que los proteja de eventuales nulidades en
cuanto a la forma que se ajuste a los requisitos legales actuales. Por consiguiente, se enfoca en la
eficacia del resultado.
El aspecto sustancial establece la relación contractual; si se trata de un mandato, un servicio
profesional o una locación de obra intelectual, es necesario adoptar una postura ecléctica al analizar
la relación notarial, ya que se presentan tres elementos: el notario no actúa por iniciativa propia,
debe ser solicitado por las partes y los clientes para ofrecer su servicio; el notario es un profesional
del derecho que puede prestar sus servicios de manera liberal, lo que incluso le permite negarse a
atender a ciertas personas y bajo determinadas circunstancias; y también se considera una locación
de obra intelectual, porque el cliente busca certeza jurídica y legalidad, lo cual debe concretarse a
través del instrumento notarial, el cual debe cumplir con las necesidades de los particulares en
consonancia con el ordenamiento jurídico vigente.
Variantes que explican la relación notarial como contrato
El notario es requerido
La relación notarial se da cuando un notario es requerido para intervenir en un acto jurídico
o documento, generalmente para autenticar o registrador un acuerdo, contrato, testamento,
matrimonio, entre otros. En este sentido, el notario es un profesional del derecho que se encarga
de verificar la autenticidad y legalidad de los documentos y actos jurídicos que le son sometidos.
El notario es un profesional del derecho
Un notario es un abogado especializado que ha obtenido una licencia para ejercer como tal.
Se les conoce como "profesionales del derecho" porque han estudiado y se han formado en la
profesión jurídica. Sus responsabilidades incluyen verificar la legalidad de los documentos y actos
jurídicos, asesorar a las partes involucradas y garantizar que se cumplan las leyes y regulaciones
aplicables.
El notario realiza una locación de obra intelectual
Esta afirmación es un poco ambigua, pero en general, se refiere a la idea de que un notario
puede estar involucrado en la creación, propiedad o gestión de obras intelectuales, como libros,
artículos, películas, etc. Sin embargo, esta es una interpretación bastante extensa de la función de
un notario. En la mayoría de los casos, la función de un notario se limita a la autenticación y
registro de documentos, y no a la creación o gestión de obras intelectuales.
Definición
Vinculo jurídico que el notario tiene con los sujetos del negocio jurídico. También conocido
como vinculo jurídico que surge entre los sujetos pacientes o clientes y el notario llamado también
sujeto agente se crean derechos y obligaciones reciprocas.
Relación que se entabla entre el notario y quienes requieren su actuación profesional,
llamados comúnmente clientes.
La relación notarial se da cuando un notario es requerido para intervenir en un acto jurídico
o documento, y su función principal es verificar la autenticidad y legalidad de los mismos
Sujetos
Los sujetos de la relación notarial son el notario y el cliente o requirente del servicio
notarial.
El notario: Es el sujeto agente, es decir, el que pone en marcha la función notarial.
Para ejercer el notariado en Guatemala, se debe cumplir con los requisitos del Código de
Notariado. Entre los requisitos se encuentran:
• Ser guatemalteco natural
• Ser mayor de edad
• Ser del estado seglar
• Estar domiciliado en la república
• Haber obtenido el título facultativo en la república
• Ser de notoria honradez
El cliente: Es el sujeto paciente, es decir, el que requiere del servicio notarial.
Los notarios pueden tramitar asuntos de jurisdicción voluntaria, como: Procesos
sucesorios, Identificaciones de personas, Cambios de nombre, Rectificaciones de partidas de
nacimiento.
Elección del Notariado
En el sistema notarial latino, existen alternativas para establecer un número limitado de
profesionales que brinden sus servicios a los particulares.
Este es el sistema de números cerrado, que establece una cantidad concreta de notarios
autorizados por el estado para desempeñar funciones en un área geográfica determinada; así, se
realiza una distribución territorial de la competencia notarial, similar a lo que sucede en la
competencia judicial.
Dentro del contexto guatemalteco y en el de Centroamérica en su totalidad, existe una
práctica profesional autónoma. Este sistema es calificado como abierto, ya que la entidad
gubernamental no establece limitaciones en la cantidad de notarios que pueden ejercer en una
determinada zona territorial. Así, el notario guatemalteco, al poseer los requisitos indispensables
para ejercer su profesión, puede realizar su labor y brindar sus servicios en cualquier lugar del
territorio nacional, sin limitaciones.
Es importante tener en cuenta que el notario guatemalteco puede desempeñar su labor fuera
del país, cuando se le solicita que cumpla con su función en documentos que valide en el exterior
y que deban tener validez en Guatemala. Esto es factible, de acuerdo con lo dispuesto en el Artículo
43 de la Ley del Organismo Judicial, Decreto número 2-89 del Congreso de la República:
“Actuación notarial fuera del país. Los representantes diplomáticos y consulares de Guatemala, al
actuar como notarios, tienen la capacidad de certificar hechos que observen y situaciones que
conozcan, así como de autorizar actos y contratos en el exterior que producen efectos en
Guatemala. Del mismo modo, los notarios guatemaltecos podrán autorizarlos, y todos se realizarán
en papel común, generando efectos legales como acto notarial desde la fecha en que fueron
protocolizados en Guatemala. "La protocolización se llevará a cabo de acuerdo con lo que indica
el Artículo 28 de esta Ley".
La amplitud que establece la ley, para que el notario guatemalteco pueda desempeñarse en
todo el territorio nacional, abona a favor de lo que es términos económicos se denomina libre
contratación, lo cual constituye una característica de lo que doctrinariamente se acepta de forma
que se propician las economías de mercado.
Esta amplitud resulta ventajosa porque fomenta indirectamente que el profesional aspire a
una mejor formación, así como al desarrollo de las habilidades necesarias, tanto en servicios como
en dimensiones morales y éticas, lo que permite destacar frente a otros notarios y la selección del
cliente.
Así, de acuerdo con todas las características mencionadas anteriormente, la decisión sobre
el notario recae en los clientes, quienes claramente optarán por el profesional que ya les es familiar
y que ha demostrado ser competente y eficaz en su labor.
En cuanto a quién elige al notario al que se debe acudir, la norma general establece que lo
selecciona quien realiza el desembolso. Se menciona que quien tiene que asumir el gasto de la
escrituración es aquel que proporciona el dinero para obtener un derecho. Sin embargo, en el
contexto de Guatemala, esta obligación de pago citada recae en el comprador del derecho.
Impedimentos del Notario para actuar
Desde el punto de vista doctrinario, se ha señalado diferentes impedimentos que imitan la
función notarial y que, atendiendo a consideraciones materiales o éticas, deben hacer que el notario
se inhiba o abstenga de prestar sus servicios. Sin embargo, para el caso del notario guatemalteco,
las prohibiciones para el notario están explícitamente definidas en el titulo X del Código de
Notariado, Decreto número 314 del Congreso de la República, el cual se encuentra formado por
un mismo Artículo, en el que se expone lo siguiente:
Artículo 77. Al notario le es prohibido:
1. Autorizar actos o contratos en favor suyo o de sus parientes. Sin embargo, podrá autorizar
con la antefirma: "Por mí y ante mí", los instrumentos siguientes:
a) Su testamento o donación por causa de muerte y las modificaciones y renovaciones
de los mismos;
b) Los poderes que confiere y sus prorrogas, modificaciones y revocaciones;
c) La sustitución total o parcial de poderes que le hayan sido conferidos, cuando
estuviere autorizado para ello;
d) Los actos en que le resulten solo obligaciones y no de derecho alguno; y
e) Las escrituras de ampliación o aclaración que tengan por objeto único, enmendar
errores u omisiones de forma en que hubiere incurrido, siempre que no sean de los contemplados
en el Artículo 96.
1. Si fuere Juez de Primera Instancia facultado para cartular, Secretario de los Tribunales de
Justicia o Procurador, autorizar actos o contratos relativos a asuntos en que esté
interviniendo.
2. Extender certificación de hechos que presenciare sin haber intervenido en ellos por razón
de oficio, solicitud de parte o requerimiento de autoridad competente.
3. Autorizar o compulsar los instrumentos públicos o sus testimonios antes de que aquellos
hubieren sido firmados por los otorgantes y demás persona que intervinieren.
4. Usar firma o sello que no este previamente registrado en la Corte Suprema de Justicia.
En caso de que el notario sea juez de primera instancia, Secretario de un tribunal o
Procurador a cargo, tampoco podrá autorizar actos o contratos en los que se encuentre
interviniendo. Sin embargo, debe tenerse presente que esta norma resulta inaplicable para los
jueces, debido a la prohibición general y expresa que no pueden ejercer la profesión de abogado y
notario, en tanto se encuentren prestando sus servicios a dicho Organismo, ya que no se puede
extender certificación de hechos que presenciare, sin que hubiere tenido intervención de ellos de
oficio, solicitud de parte o requerimiento de autoridad competente. En este tema, se establece la
obligación que tiene el notario de desempeñar su función de manera personal.
Debe estar presente, para que le conste el hecho de manera directa. Pero además de estar
presente, como lo establece el precepto, su intervención como notario, debe estar fundamentada
en razón de oficio, solicitud de parte o requerimiento de autoridad competente.
Con esto último, se evidencia que el notariado no puede intervenir y ejercer la fe pública
que le otorga el Estado en cualquier hecho de la vida que presencie de manera indiscriminada; su
ejercicio profesional solo puede llevarse a cabo si existe un requerimiento, ya sea de una autoridad
competente o de los particulares que demandan sus servicios, lo cual está vinculado al principio
de rogación.
El notario no está facultado para autorizar un documento, ni certificar los testimonios
correspondientes, hasta que hayan sido firmados por los otorgantes y por quienes también hayan
intervenido. En esta restricción, se considera uno de los requisitos esenciales para el ejercicio de
la fe pública en relación con la simultaneidad, según la cual la narración, la materialización y el
otorgamiento deben realizarse lo más pronto posible, como eventos interconectados que deben
conservar y evitar, en la medida de lo posible, su dilación entre sí. Una vez que los participantes
han dado su consentimiento, aceptado y firmado el documento, el notario debe proceder a
validarlo, pero solo después; la autonomía de la voluntad se concreta con la firma de las partes.
Si el documento no está firmado, el notario no tiene la facultad de autorizar un instrumento,
ni de expedir las copias pertinentes conocidas como testimonios, en el caso de las escrituras.
“Si el notario faltare a la prohibición, no solamente contraviene lo establecido en el Código
de Notariado, sino también que se expone a una sanción penal por el delito de falsedad. El notario
es responsable ante el Estado, y frente a los particulares, si contraviene a su voluntad, de mal
ejercicio que pudiera darse de la fe pública”.
No se puede utilizar firma o sello a menos que, previamente, se hayan registrado en la Corte
Suprema de Justicia. A partir de esta restricción, es relevante establecer la importancia que posee
la firma y el sello del notario en relación a la función notarial.
La relevancia que tienen ambos elementos es crucial, ya que, gracias a ellos, se concreta la
fe pública. El sello simboliza tanto la autoridad del Estado como la capacidad de autenticación del
notario.
El notario no tiene la capacidad de ir a todas las localidades para verificar la autenticidad
de los documentos que ha autorizado a lo largo de su vida, ya que es probable que muchos de ellos
los olvide. Sin embargo, esto, incluso al considerar la muerte del profesional, los documentos que
él autenticó siempre conservarán su autenticidad, gracias a la fe pública que le otorga el Estado y
basada en la objetivación de su firma y su sello, los cuales están legalmente registrados. En el
sistema legal guatemalteco, no hay restricción para que el notario modifique, en cualquier
momento y cuantas veces lo desee, su firma o su sello, o solo la firma o solo el sello. No obstante,
si es necesario utilizar con antelación una firma diferente o un sello distinto, se debe registrarlo en
la Corte Suprema de Justicia. Ante el incumplimiento, se aplicarán sanciones al notario, pero
también podría verse comprometida la seguridad jurídica del cliente.
De la misma forma, si el notario emplea un sello no autorizado, será responsable no solo
ante las entidades disciplinarias, sino también ante sus clientes. Además, es importante considerar
que en la actualidad la firma y el sello se validan ante los registros, así que cualquier alteración
también debe comunicarse de forma anticipada y adecuada, o existe el riesgo de que se niegue la
inscripción del documento.
En esta situación, el notario se adhiere al principio de inscripción que está relacionado con
el derecho registral: la verdad jurídica es la que se encuentra y se documenta en el registro.
En Guatemala, prácticamente no hay regulación sobre el sello del notario. Este es un
requisito esencial, ya que el notario debe inscribirlo en la Corte Suprema de Justicia, y hay una
prohibición de que tiene que registrar antes el sello que utilizará ante dicha Corte. No obstante, es
fundamental considerar que, en otras naciones, la normativa respecto al notario es más rigurosa.
Por ejemplo, se indica que debe ser de metal, además de especificar las características como el
escudo de la república, la leyenda, el nombre del notario y una figura distintiva, la cual es opcional.
Asimismo, el monopolio de conceder el sello y su fabricación pertenece al Estado, mediante la
entidad administrativa correspondiente. En caso de pérdida, robo o extravío, el notario debe
notificar lo ocurrido y dicha entidad se lo reemplazará, con la particularidad de que el nuevo sello
se distinguirá del anterior mediante un signo.
El sello que usa el abogado es el mismo para su papel como letrado y como notario. No
obstante, en cuanto al sello del abogado, no hay ninguna norma que defina sus características.
En el contexto de Guatemala, no hay una norma que lo estipule y hay numerosos vacíos o
lagunas legales. De esta manera, por ejemplo, no se determina el uso mandatorio del sello en el
protocolo.
Derechos y Obligaciones de los Sujetos
Se debe considerar que el derecho notarial tiene, como rasgo distintivo, el servicio y la
proyección social. Desde la creación del notariado, se pretende satisfacer las necesidades de la
comunidad en relación a sus intereses y la búsqueda de la seguridad jurídica. Esta es la premisa
esencial básica para entender la institución notarial y la necesidad del servicio orientado a la
comunidad; por lo tanto, no sería necesario el notario. De igual manera, se considera que la relación
notarial, en términos de derechos y deberes, va más allá del mero formalismo del pago de
honorarios y la correcta asesoría.
Si se restringe solo a estos aspectos, la relación notarial no tendría características que la
distingan en comparación con la obtención de otro servicio ofrecido con fines comerciales. El
notariado, por su esencia, no posee una función comercial o lucrativa; es decir, su propósito no es
obtener ganancias, sino servir a la comunidad.
Este aspecto tiene connotaciones morales y éticas, pero es fundamental resaltar su
importancia, ya que ninguna profesión se crea con la intención de obtener ganancias, sino que su
propósito es la proyección y el servicio a la sociedad.
La falta de perspectiva sobre este valor profesional es, precisamente, lo que a menudo
genera conflictos entre el deber ser del especialista y la realidad de su ejercicio. En muchas
ocasiones ha sido, ya sea de forma intencionada o por negligencia, causa de olvido y fuente de
conflicto en la relación del profesional con quienes necesitan sus servicios.
Obligaciones del notario en la relación con el cliente
Las funciones del notario en su vínculo con el cliente incluyen el secreto profesional, pedir
información, guiar y clarificar, entre otras responsabilidades.
Asimismo, puede considerarse como un deber del notario el requerir información tanto de
los clientes como de los registros y entidades públicas que están vinculadas al asunto que necesita
de los servicios notariales. Por ejemplo, para aprobar el matrimonio de las personas, se debe pedir
la certificación de las partidas de nacimiento de los contrayentes, sus cédulas de vecindad, una
declaración de que no tienen impedimentos para casarse, etc.
En el caso de un contrato de compraventa de un bien inmueble, la petición para autorizar
la escritura debe estar respaldada por la certificación del registro de la propiedad del inmueble o
un testimonio de la escritura que evidencia la propiedad del bien inmueble, que no tenga
gravámenes hipotecarios, anotaciones judiciales, como embargos ni restricciones, como por
ejemplo que sea un bien sujeto a condición hereditaria que no se puede vender.
Asimismo, hay otras responsabilidades del notario que están fijadas en diversas leyes,
como las fiscales, por lo que debe verificar que se cumplan con los impuestos de timbre, el timbre
notarial, el timbre forense, si ha sido necesario que actúe como abogado, la remisión de avisos,
entre otros.
a. A ser informado: en forma veraz, amplia y sincera, por el cliente sobre todos los
aspectos necesarios para cumplir de manera adecuada la función notarial, lo cual actual
comprende todos los antecedentes necesarios y la verdad sobre la información que
reciba, sin ocultamiento de circunstancias que pudiera incidir en la legalidad del acto o
que pudiera atentar en contra de la legalidad del negocio jurídico que se presenta al
notario.
b. Colaboración de parte de las autoridades; en particular con ocasión de los asuntos de
jurisdicción voluntaria que se tramitan ante el notario, lo cual está consagrado como un
principio en el Artículo 3 del Decreto número 54-77 del Congreso de la República, Ley
Reguladora de la Tramitación Notarial de los Asu7ntos de Jurisdicción Voluntaria. Con
base en esta colaboración, podrá consolidarse la certeza jurídica que se busca en los
actos y contratos, así como en los asuntos de jurisdicción voluntaria, que el notario
tramita para servir a los clientes.
c. A ser renumerado en firma justa: por los servicios profesionales que presta a sus
clientes.
Como derechos del notario en la relación notarial con sus clientes y otras personas son a
ser informado, obtención de la colaboración de las autoridades, a ser remunerado.
Pago de Honorarios y Arancel
La cuestión de los honorarios es, tal vez, entre varios otros, uno de los principales factores
que generan inquietud en los postulantes a abogados y notarios. Casi de manera inevitable, surge
una inquietud por conocer cuáles son los criterios justos sobre cuánto se debe cobrar, así como el
tema que deba abordar el profesional en su labor, en este caso como notario.
La falta de una remuneración adecuada representa una amenaza y un riesgo para que el
notario, por necesidad y urgencia, degrade su profesión al someterla a intereses ajenos a la ley,
perjudicando así la independencia que necesita para llevar a cabo sus objetivos profesionales. El
arancel actual en Guatemala para los notarios ha sido objeto de críticas por parte de profesionales,
quienes opinan que las tarifas fijadas son excesivamente elevadas.
En cambio, en la práctica se evidencian cargos reales por servicios notariales que se alejan
considerablemente de los fijados en el arancel correspondiente.
En cualquier caso, se debe recordar que, de acuerdo con lo estipulado en el Código de
Notariado en Guatemala, hay libertad de contratación referente a los servicios profesionales del
notario. Así, tanto el notario como quienes requieren sus servicios tienen la libertad de fijar los
honorarios y la manera de realizar el pago.
En cualquier circunstancia, el notario podrá pedir, ante el juez correspondiente, la
liquidación de los honorarios si estos no han sido abonados de manera oportuna y habitual según
lo establecido en el Artículo 107 del Código de Notariado.
Extinción de la Relación Notarial
Los clientes acuden al notario con un objetivo concreto, es decir, para que les brinde
atención sobre un asunto específico; se puede argumentar que la relación entre el notario y su
cliente debe finalizar al satisfacer las necesidades que se han presentado adecuadamente.
No obstante, pueden surgir diversas circunstancias. Se analizan a continuación estas
posibles situaciones sobre cómo finaliza la relación notarial.
Normal: La relación notarial puede finalizar, en primer lugar, de forma habitual, es decir,
cuando se ha alcanzado el objetivo de la solicitud hecha al notario para que gestione un tema de
interés del cliente.
En el escenario habitual de esta conclusión de la relación del notario con su cliente, se logra
el objetivo que las partes han establecido para el profesional. Un ejemplo de conclusión habitual
de la relación notarial es el caso de alguien que pidió la ayuda del notario para elaborar su
testamento. Esta forma estándar de finalizar la relación notarial debe asumirse que se han pagado
los honorarios debidos al profesional por el servicio ofrecido, basándose en el acuerdo entre los
clientes y el notario.
Anormal: Aunque lo ideal es que la relación notarial termine de manera normal. Es decir,
al alcanzar los objetivos establecidos, se debe reconocer que en el lapso del tiempo que implica la
gestión o tramitación del asunto relevante para los clientes, pueden presentarse diversas
eventualidades que afecten la finalización anticipada de la relación notarial.
Este resultado que se considera anormal puede originarse tanto por situaciones que ocurran
en relación a los clientes, como también en lo que atañe al notario.
Desde la perspectiva del cliente, puede ocurrir que este pierda su interés y, por ende, deje
de fomentar el tema, lo que genera una situación de escaso impulso para aplicar términos
procesales. Un principio esencial, en el ámbito del notariado latino, es la rogación.
La rogación, en esencia, no se manifiesta únicamente al comienzo de la gestión o el trámite
de un asunto, sino que es una cualidad que debe permanecer vigente durante todo el tiempo que
requiera el avance del mismo.
Además, pueden surgir contingencias como que el cliente se encuentre enfermo, viaje al
extranjero, o incluso fallezca.
Asimismo, puede ocurrir que el cliente, por motivos personales, decida reemplazar al
notario, ya sea por no haber recibido el servicio profesional adecuado o porque así lo desea.
En este último supuesto, es posible que el notario haya incurrido en responsabilidades,
desde la perspectiva del cliente, lo que deberá resolverse ante las autoridades administrativas o
jurisdiccionales pertinentes; o, por otro lado, puede que la decisión del cambio no vaya más allá
de reemplazar al profesional por otro.
En cualquier circunstancia, si la relación notarial termina de forma anormal, el notario tiene
la facultad de recibir compensación por los servicios efectivamente ofrecidos, lo cual será
presentado en el momento adecuado al cliente para proceder con la cancelación.
En caso de que no haya un acuerdo o si el notario no puede contactar al cliente por no
hallarlo, el profesional tiene la opción de acudir a la vía judicial para exigir la anulación de los
honorarios que le corresponden legalmente.
Tanto el cliente como el notario poseen derechos que deben ser observados si la relación
notarial finaliza de forma irregular.
El notario deberá proporcionar toda la documentación que se le haya entregado en su
momento y preservar la fidelidad y lealtad hacia el cliente, incluso en estas circunstancias,
actuando con buena fe.
La relación notarial se termina de manera anómala, principalmente debido a fallas en la
atención al cliente y sus requerimientos, por una carencia de información sobre los trámites que se
llevan a cabo por negligencia al insistente impulso y que deben atenderse en sus asuntos.
Conclusión