AFECTIVIDAD
La afectividad es aquel conjunto del acontecer
emocional que ocurre en la mente del hombre y s
expresa a través del comportamiento
emocional, los sentimientos y las pasiones.
La afectividad es el conjunto de sentimientos inferiores y
superiores, positivos y negativos, fugaces y permanentes que
sitúan la totalidad de la persona ante el
mundo exterior.
El desarrollo de la afectividad se trata de un proceso muy complejo en el que la
persona va adquiriendo progresivamente la capacidad de experimentar y
manifestar sus emociones y sus sentimientos a través de conductas externas.
Es un camino por medio del cual se establecen afectos, se viven y se
entienden. En este sentido el desarrollo afectivo requiere del contacto con los
demás, es decir, requiere de un desarrollo social que progrese a su lado.
El desarrollo afectivo hace alusión a distintos estados afectivos por los que
podemos atravesar en momentos de nuestras vidas, que pueden ser más o
menos agradables. Y que en cierto modo pueden determinar el tipo de vínculos
interpersonales y las formas de relacionarnos que establezcamos en nuestra
vida adulta.
Que son los afectos?
Reacción emotiva ante mi relación conmigo mismo, con el mundo, con los
demás.
Me informa de que algo me resulta agradable o desagradable
Me impulsa a la acción: buscar o evitar ese algo
características de la afectividad
Subjetiva
Porque esta ligada al estado de ánimo. Y se observan sus manifestaciones a
través de gestos, risas, llantos
Es una capacidad de producir el efecto deseado a través del estado de ánimo,
no tiene una comunicación directa, pero funciona claramente por medio de
gestos y afectos. La subjetividad es singular ya que representa un punto de
vista del individuo. También somos más afectivos con las personas con más
empatía, esto logra efectos a largo plazo como amor y cariño. (García, 2019)
Seleccionar
No a todos nos resulta fácil manifestar esta actitud cuando la sensibilidad se
encuentra ausente
Somos más afectivos con aquellas personas en las que encontramos algún
grado de empatía. Los afectos necesitan siempre de la reciprocidad.
La indicción a nuestra capacidad de procesar información de forma limitada y
que va de direccionada a un canal específico de comunicación. En la
selectividad, la percepción de la realidad se vuelve con las se hace con las
capacidades y poner en marcha los procesos y por los que se procesa el
organismo se procesa una parte de la información y da respuesta a las que se
interrogan a las que se cuestionan las que se tienen en cuenta el individuo.
(Brantes, 2018)
Intensa
representa el grado de activación (cognitiva, fisiológica y motora) que acarrea
la reacción emocional, el grado de expresión de esta respuesta, así como la
fuerza con que se experimenta subjetivamente.
La intensidad afectiva (IA) marca y diferencia de la identidad de la respuesta
afectiva de cada individuo a una situación o contexto (Brantes, 2018), a esta
característica también se puede unir factor importante que es la frecuencia con
que se presentan. Estas características son estables y consistentes en el
tiempo y contexto. (García, 2019)
Polaridad
Porque suele aparecer una contraposición, las emociones varian y pueden
pasar de un polo a otro.
por lo que se debe trabajar en orientarlas hacia lo positivo, debido a que en el
caso de la alegría por ejemplo, está activa todos los procesos psíquicos, es
decir, los pensamientos, los movimientos y las decisiones se aceleran y
transcurren con mayor fluidez y rapidez; el pensamiento se torna más creativo
y con tendencia hacia la fuga de ideas.
En contraposición, la tristeza, enlentece el pensamiento, los movimientos,
desmotiva, quebranta el espíritu y se dificulta la transición de ideas,
manteniéndose sólo aquellos pensamientos que avivan el estado depresivo.
La bipolaridad en el afecto, se refiere se a a a que pueden encontrar dos
sentimientos totalmente contrarios entre sí, (por ej. amor-odio, alegría-tristeza).
(Brantes, 2018) La frecuencia en que esta se presenta puede ser la alerta ante
una patología.
Se tiene que tomar en la cuenta que la mayoría de los adolescentes tiene una
transición que tiene que tener muy presente esta bipolaridad afectiva, lo que es
normal por la restauración que tiene en su cerebro. (García, 2019)
Trabajar afectividad tiene que ver con:
Reconocer y expresar lo que nos pasa
Trabajar la autoestima y el autocuidado
Construir nuestra identidad
Identificar situaciones de maltrato y violencia
Aprender a vincularnos con otras personas
Manifestaciones
Afectivas
3.1) EMOCIONES.- es una
reacción afectiva que surge súbitamente ante un
estímulo, duran un corto tiempo y comprende una serie de
repercusiones psicocorporales.
A) Características:
Corta duración y elevada
intensidad
Genera modificaciones fisiológicas
significativas
Aparecen por un estímulo en un contexto
específico
Comunes al hombre y al animal
SENTIMIENTOS: señales que genera el cuerpo para ayudarnos a
comprendernos a nosotros mismos y a tomar buenas decisiones. Por
ejemplo, sentir miedo en una situación como cruzar la calle en medio del tráfico
es una señal útil para mantenerse a salvo.
Características de los
Sentimientos:
Es subjetivo
Surge en forma lenta y
progresiva
Promueve conductas
3.3) PASIONES:
Concepto Son procesos afectivos muy
profundos de gran intensidad y que son capaces de
dominar
las actividad personal
del individuo. Se diferencia de las emociones en que
son
estados de mayor duración
La educación en la afectividad abarca a la persona completa. No solamente la
genitalidad. Incluye la educación de los afectos, de la voluntad y todas las
facetas de la persona. Cómo debe estar orientada al amor, toma en cuenta las
características propias de cada uno. Por esto y otras razones, los padres son
insustituibles en la tarea de impartirla de manera adecuada.
¿Qué es la educación de la afectividad?
La educación emocional se encamina a conseguir que la persona maneje sus
emociones y se adapte al entorno y a sí mismo, de forma que viva de un modo
integrado en su socie- dad, siendo feliz consigo mismo y siendo capaz de
establecer relaciones interpersonales adecuadas.
/ Fomentar la capacidad de estar en contacto con la propia urdimbre
emocional: escuchar nuestras sensaciones, sentimientos y emociones, prestar
atención a lo que sentimos en el aquí y ahora. Es fundamental la actitud de
atención continua a la vivencia en el presente, al propio yo. El joven aprenderá
a descubrirse y a conocer sus necesidades, sus deseos, sus expectativas, sus
mecanismos de funcionamiento y sus modalidades de comportamiento con-
tactando con sus emociones y sus sentimientos. «¿Cómo me estoy sintiendo?»
es una pregunta que ha de hacerse refleja en la cotidianidad de la vida, en
medio de la actividad o de la relación interpersonal. Pregunta y respuesta lejos
de separar del entorno o del momento, ayudan a adecuarse mejor al mismo y a
lograr una mayor integración personal.
2/ Favorecer saber identificar y diferenciar nuestros sentimientos y
emociones: la amplitud y riqueza de experiencia emocional nos habla de la
densidad del ser humano, de la creativa forma de vivenciar la realidad y de los
múltiples modos de comportamiento a adoptar. Saber qué vivo y siento es
percatarme de la propia interioridad y cimentar una autoestima que irá crecien-
do y, a su vez, energetizando al propio yo.
3/ Posibilitar la aceptación de modos los sentimientos como naturales y
válidos. La critica propia o ajena por sentir tal emoción o sentimiento, lleva
frecuentemente a distorsiones afectivas. Todas las emociones y sentimientos
que podemos experimentar, por el hecho de ser humanos y propios de uno
mismo, son aceptables. Cada persona tiene derecho a sentir miedo, amor, odio
o alegría. Los sentimientos no son discutibles. Son y pertenecen a cada cual
que los siente.
4/ Propiciar la «responsabilización» de los propios sentimientos. Como
fenómenos personales que vivimos y sentirnos nos pertenecen, por ello son
responsabilidad nuestra. Aprender a responsabilizarse de las emociones y
sentimientos propios confiere poder al propio yo. Dicha responsabilidad abarca
también las conductas que se actúan a partir de esos sentimientos y
emociones. Responsabilizándose de los propios sentimientos y de los
comportamientos derivados, el joven asume el poder de elegir sus conductas y
la construcción de su propio bienestar personal.
5/ Ayudar a afirmarse en el propio yo: derecho a ser y a expresarse uno
mismo, respetando adecuadamente a los demás. Además, es fundamental
distinguir entre «sentir» una emoción y «expresarla o actuarla». Una cosa es
sentir una emoción, sea la que sea, y no podemos imponérnosla, y otra saber
elegir cómo y cuándo expresarla y actuarla, entonces podremos elegir la
conducta más adecuada al contexto. De aquí la importancia de aprender y
manejar un registro amplio de alternativas y de matices graduales en la
expresión de los propios sentimientos y emociones.
6/ Permitirse vivir y expresar sentimientos y emociones diversas: crecer y
desarrollar una vida satisfactoria.
deben aprender a entender y regular sus emociones para poder desarrollar una
inteligencia .
importancia..
La afectividad es una dimensión clave de nuestra vida emocional que abarca
nuestras experiencias, pensamientos y sentimientos relacionados con nuestras
emociones.
Se trata de una fuerza motriz que impulsa nuestras acciones y nos conecta con
el mundo que nos rodea. En este artículo, exploraremos la importancia de la
afectividad en nuestra vida cotidiana y cómo influye en nuestras relaciones,
bienestar emocional y salud mental
Dinamicas
Temores y esperanzas
Cada participante debe escribir en una hoja sobre sus miedos y esperanzas en relación a
algo que haya vivido. El facilitador en la dinámica invitará a los jóvenes a decir aquello
que han apuntado en sus papeles.
Lo esperable es que al principio casi nadie quiera. Es por esto que el dinamizador debe
fijarse en aquel miembro del grupo que sea el más asertivo, para proponerle que
sea el primero en hablar. Una vez hecho esto, es más probable que el resto quiera
comentar lo que ha apuntado.
El facilitador en la dinámica irá apuntando lo que comenten los jóvenes en una
pizarra. Una vez han hablado, se marcarán aquellas emociones que hayan sido las más
comentadas y se debatirá sobre ellas.
Gente a gente
Se forman dos círculos con el mismo número de personas. El círculo interior mira hacia
afuera y el exterior hacia adentro.
Es muy importante que en ambos círculos haya la misma cantidad de personas,
dado que se formarán parejas. Las personas que estén cara a cara se deberán presentar,
de acuerdo a lo que haya propuesto el dinamizador de la actividad.
Cuando el dinamizador diga “gente a gente”, uno de los dos círculos deberá desplazarse
un lugar hacia la derecha. Así, se cambian las parejas y se presentan de nuevo acorde a
las reglas prestablecidas.
El principal objetivo de esta dinámica, ideal para cuando se ha empezado un curso
escolar o de una materia extraescolar, es la de que todos se conozcan, se sepan los
nombres y sepan alguna afición de sus compañeros.
Una recomendación es que, en caso de que los participantes sean impares, el propio
facilitador de la dinámica se incorpore como un participante más.
Principales beneficios de las dinámicas de grupo para
adolescentes
Estas son las ventajas que las dinámicas de grupo aportan al desarrollo psicosocial
de los adolescentes.
Les ayuda a conectar emocionalmente con otros jóvenes yendo más allá de los
prejuicios.
Potencian un sentimiento de pertenencia al grupo muy útil para que nadie se
sienta desplazado o solo, y se eviten problemas de autoestima.
Les ofrece un contexto guiado en el que expresar sus emociones de una manera
honesta.
Son una experiencia divertida en la que gestionar las diferencias entre uno
mismo y los demás, algo clave para desarrollar habilidades sociales.
Les permite entrenar habilidades de trabajo en equipo en tiempo real.
Les enseña que el aprendizaje no siempre es individual, sino que puede ser un
fenómeno colectivo.
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Educar la afectividad
Se requiere, por tanto, una educación de la afectividad adecuada a la realidad del ser
humano, que se oriente a la persona completa, una auténtica formación del carácter. Así,
la propuesta para educar la afectividad se vertebraría en tres dimensiones:
1. Enseñar a pensar con criterios de verdad. Educar la inteligencia para que se
oriente a la verdad. Desarrollar la virtud de la prudencia. Algunos medios para
ello:
1. Hacer silencio para conocer la realidad de uno mismo: detectar los
propios afectos, sus causas y a lo que conducen.
2. Hacerse las preguntas fundamentales: ¿qué es, en el fondo, lo que busco?
3. Confrontar las propias opiniones para encontrar certezas. Detectar las
informaciones erróneas, confusas o incompletas ofrecidas en los medios
de comunicación respecto al ámbito de la afectividad y la sexualidad.
4. Generar el hábito de pensar antes de actuar.
2. Enseñar a querer rectamente el bien. Educar la voluntad para conseguir
autocontrol. Desarrollar la virtud de la fortaleza para ordenar los propios
impulsos y tendencias hacia los bienes superiores y deseos profundos. Algunos
medios para ello:
1. Entrenarse en pequeños actos valiosos aunque no produzcan satisfacción
sensible.
2. Introducir un tiempo de demora entre la necesidad experimentada y su
satisfacción.
3. Habituarse a pensar en los demás y asumir responsabilidades.
3. Enseñar a amar con nobleza. Desarrollar la virtud de la castidad para poder
alcanzar el amor auténtico y maduro, lo que se relaciona con la entrega, el
compromiso, la fidelidad, exclusividad, voluntad, autodominio, espera,
intimidad.
Estas dimensiones de la educación de la afectividad han de ser adaptadas a las distintas
etapas evolutivas presentado algunas particularidades. Así, podemos destacar algunos
elementos cruciales en las diversas etapas:
Fomentar afectos positivos hacia el hijo en las etapas prenatal y neonatal: no se trata de
un tiempo en off, son periodos especialmente sensibles para la configuración de la base
afectiva mediante la que el niño se enfrentará a la nueva realidad que le circunda. Lo
hará con afecto positivo o negativo, según desarrolle la confianza básica en los inicios
de su desarrollo.