obligación —como, por ejemplo, estableciendo la solidaridad de los mutuarios— o si se procuraba
disminuir (mintiere) la obligación —como ocurre al establecer la posibilidad de pagos parciales al
deudor.
• Para este caso de disminución, el pretor seguirá la regla de equidad de otorgar al deudor una exceptio
pacti conventi (excepción de pacto convenido) —como lo es el compromiso de no reclamar la deuda
(pac-tura de non petendo)— o el otorgamiento de un plazo mayor. La regla del pretor era "pacta
convanta servato" ("haré respetar los pactos convenidos"). Por ello no distinguirá si son in continenti o ex
intervallo.
• Cuando se trataba de aumentar la obligación, era el acreedor el interesado en invocar esta
circunstancia. Aquí había que distinguir -—por lo menos en la época posclásict— entre los pactos
agiegados in continenti y los ex inlervallo. Inicialmente se admitió la eficacia de los primeros en los
contratos de buena fe, pero luego se los extendió a los demás; respecto de los segundos, no se aceptó su
validez, entendiéndose que el agravamiento posterior del deudor significaba, siempre que fuese posible, la
realización de un nuevo contrato.
En una acepción muy genérica, se acostumbró a llamar pacta o conventiones todos
aquellos acuerdos que se formalizaban y que carecían de acción, oponiéndolos a los
contratos, que sí la tenían. De ahí la denominación de nuda pacta (literalmente, pactos
desnudos).
III. Sin embargo, hubo algunos pactos que merecieron la protección por parte del
pretor. Ellos son loa conocidos como pacta praetoria, que veremos por separado.
IV. A su vez, en la época de Justiniano se consideró que ciertos negocios, tales como
las donaciones y las promesas de dote realizadas sin stipulatio, pudieran tener un
carácter obligatorio autónomo. Son los pacta legitima.
V. Ya en la última época del derecho posclásico bizantino, al ponerse el acento en el
consentís como elemento fundamental, tiende a borrarse la diferencia entre pactos y
contratos.
PACTOS CON PROTECCIÓN PRETORIANA
De estos pactos protegidos por actiones in factum, podemos comentar los siguientes.
CONSTITUTUM
El pacto de constituto —vocablo proveniente de constituere (establecer [en este caso la
concreción del pago])— es una convención por la cual una persona llamada
constituyente se obliga —sin empleo de formas determinadas— a pagar deuda
preexistente, ya sea su propia deuda (constitutum debiti proprii), ya sea una deuda ajena
(constitutum debiti alieni).
• El interés de este pacto nace como un castigo a la persona que estando sujeta a una obligación, ha
prometido por el constitutum abonarla en un plazo excedente. Al no cumplir se verá, ahora, enfrentada a
la acción de pecunia constituta, según la cual la tasa de los daños e intereses que hubiera sido de sólo la
tercera parte del capital, se elevará a ]a mitad del mismo —en el caso de haberse actuado por la condictio
certac pecuniae.
• En el supuesto de constitutum de un crédito ajeno, tiene todas las características de una fianza por el
mismo.
RECEPTA
El edicto del pretor relacionará tres pactos, cuya vinculación nace del nombre adoptado.
En efecto, la palabra receptum viene del verbo recipere, que quiere decir recibir,
aceptar, encargarse de.
Se dan tres figuras típicas.
(A) Receptum arbitrii. Dos personas han decidido poner término a un diferendo
encargando a un tercero para que, como arbitro imparcial, señale cuál de las dos tiene
razón.
• El receptum es la aceptación del encargo de árbitro por parte del tercero comprometiéndose a llevar a
buen término su cometido. El laudo que dicte será obligatorio para las partes, pudiendo el pretor forzarlas
a cumplirlo sin necesidad de una actio o de sentencia.
(B) Receptum argentarii. Ocurre acá que un banquero (argentarius) se encarga de
pagar la deuda de otro, generalmente la que va a contratar con un tercero.
• Como se puede apreciar, esta operación bancaria funciona de manera muy similar a la fianza, que se
vio en el constitutum debiti alieni. La diferencia reside en que acá no se exige, como en aquél, una deuda
preexistente.
• Por ello, el papel de este receptum es permitir fortificar el crédito do un cliente que está a punto de
concluir un negocio importante. Servía también para que un cliente del banquero pudiera efectuar un
pago en una ciudad distinta.
(C) Receptum nautarvm, cauponum, stabularium. Los navieros, posaderos y dueños de
establos se encargan de las mercaderías, equipajes y animales que han recibido en sus
naves, posadas o establos y que hayan sido destruidos o deteriorados, aun sin culpa
suya, salvo que demostraren que los daños acaecieron por fuerza mayor.
• En un principio esta Responsabilidad debía surgir de una expresa asunción de los riesgos por parte de
los dueños de esos lugares.
• Posteriormente, debido a las malas prácticas de los nautae, caupones y stabulurii, esta responsabilidad
sintió efecto por la mera introducción de las cosas en dichos lugares.
• Cuando surgía por realización del personal, ello configuraba un qusii ex delicto.
LOS PACTOS LEGÍTIMOS
Eran convenciones que sólo tenían por objeto hacer nacer obligaciones a cargo de una
sola de las partes y que fueron sancionadas por constituciones imperiales del Bajo
Imperio, que otorgaron a estos supuestos una acción de derecho estricto, fundada sobre
la ley: la condictio ex lege.
EL COMPROMISO
Es una convención por la cual dos personas se ponen de acuerdo para confiar a un
arbitro la decisión de zanjar un litigio.
• Esta figura corresponde al receptum arbitrii, denominación que se relacionaba con el encargo del
arbitro. El compromiso es, en cambio, la convención previa de arbitraje.
• En un principio, por regla general, se llegaba a éste por medio de una stipulatio, en la cual se señalaba
una poena en dinero si no se cumplía la decisión del arbitro.
• Más tarde, Justiniano decidió que el compromiso resultaba obligatorio si estaba acompañado de un
juramento de las partes y del arbitro. Mas como luego decidió prohibir el juramento, declaró que sólo
sería válido si las partes habían dado su adhesión por escrito a la sentencia o no la habían atacado en el
plazo de diez días.
LA INSTITUCIÓN DE DOTE
Para prometer la dote era necesario realizar o la dotis dictio o la promissio dotis, que
eran contratos formales, pero, en el año 428, los emperadores Teodosio II y
Valentiniano determinaron que la simple promesa informal de dote, sin necesidad de
stipulatio alguna, otorgaba fuerza obligatoria a la misma.
LA DONACIÓN
Consiste en la convención adoptada entre dos partes, por la cual una de ellas atribuirá a
la otra algo en forma gratuita.
• El objeto de la donación puede ser la transmisión de una cosa, o la constitución de un derecho rea!, la
cesión de un crédito, el asumir una obligación, etcétera. Lo importante es que haya un animus donandi, o
sea, una intención de cumplir una liberalidad.
I. El Derecho Romano trató de muy distinta manera a las donaciones. Así, en un
principio, los romanos desconfiaron de la transmisión de valores patrimoniales sin
contraprestación, por lo que trataron a estos negocios en forma muy recelosa. Fruto de
ello es la sanción de la lex Cincia (204 a.C.), la cual, además de prohibir a los abogados
recibir dinero o regalos para pleitear, prohíbe hacer donaciones que pasen de un cierto
monto, que nos es desconocido.
• Existen excepciones para familiares, por lo que se deduce que el propósito de la ley era evitar que el
donador se empobreciera mediante liberalidades exageradas en favor de personas extrañas.
• Esta lex era imperfecta"; es decir, no indicaba !a pena de nulidad ni de multa para las donaciones
hechas en contra de los límites implantados. Por ello intervino el pretor concediendo la exceptio legis
Cinciae, que permitirá al donante evitar que se logre por vía de acción la entrega de la cosa donada.
• Hacia el fin de la República, la costumbre había prohibido las donaciones entre esposos. Se temían los
enriquecimientos logrados por la intervención de los sentimientos, as! como también cuando, para
impedir un divorcio, una de las partes intentara comprar la paz drl hogar con dinero.
• Esta prohibición será atenuada en época de Caracalla (200 d.C.) ni disponerse, por un
senadoconsulto, que el esposo que recibiera la donación podía retener los objetos si el otro moría sin
revocar el negocio.
• Además, por la preasumptio Muciana que dictó Q. Mucius Scaevola, determinó que cuando se
dudara del origen de lo adquirido por la mujer casada, debía presumirse, salvo prueba en contrario,
que provenía de su marido.
II. La donación, en el derecho clásico, no es considerada un negocio jurídico en sí
mismo, sino solamente una iusta causa —causa donandi— a los efectos de justificar
una determinada apropiación patrimonial.
III. Sólo luego, con una ley de Constantino, se hará de la donación un negocio típico.
Incluso se le prescribirá una determinada forma, exigiéndose, además de la entrega de la
cosa, la redacción de un documento que debía ser inscripto en forma oficial
(insinuatio). Cumplidos estos requisitos, operaba la transmisión de la propiedad.
IV. Finalmente, con Justiniano se llega a concebir la donación en una forma plena.
Continuará funcionando como una insta causa de adquisición; pero al mismo tiempo, la
simple convención entre donante y donatario se transformará en un pacto legítimo, de
tal modo que quedará el donante obligado a cumplir lo convenido.