Uniones no soldadas: tornillos y su uso
Uniones no soldadas: tornillos y su uso
No siempre son deseables uniones permanentes como las que se obtienen con la
soldadura.
Por ejemplo, un motor está formado por multitud de piezas que, agrupadas, conforman
un mecanismo complejo en el que hay componentes unidos entre sí firmemente,
mientras que otros giran o efectúan movimientos con relativa libertad. En todo caso,
todos ellos conforman una unidad. Para que esta unión pueda tener efecto es necesaria
la participación de unos elementos que, además de mantener unidos a sus componentes,
permitan que el motor pueda ser desmontado en caso de avería sin que ningún
componente sufra deterioro.
A lo largo de esta unidad didáctica estudiarás los distintos tipos de tornillos empleados
en las uniones desmontables y la aplicación que se da a cada uno de ellos, así como las
herramientas de apriete que han de utilizarse con cada tipo de tornillo y la forma de
utilizarlas correctamente. También estudiarás las variedades existentes de otros
elementos empleados en las uniones desmontables y sus aplicaciones.
Tornillos
Aunque existe una gran variedad de tornillos, la mayoría de ellos están normalizados, lo
que significa que sus formas y dimensiones responden a normas aceptadas
internacionalmente para facilitar su intercambio; ello no excluye que se puedan
encontrar tornillos no normalizados, fabricados expresamente para una determinada
función; estos tornillos no serán objeto de estudio en esta unidad. A continuación
estudiarás las características que distinguen a los tornillos.
Partes principales:
• La cabeza es la parte que sirve de tope al tornillo. Puede tener forma hexagonal,
cuadrada, semiesférica, cilíndrica o troncocónica y, salvo excepciones, contiene
una ranura o mortaja para el acoplamiento del destornillador o la llave de
apriete.
Para que pueda ser apretado un conjunto de varias piezas, el tornillo debe roscar sólo en
la tuerca (si se utiliza) o bien en la última de las piezas (la más alejada de la cabeza),
atravesando con holgura el resto de agujeros.
A lo largo de esta unidad didáctica podrás observar que el vástago de algunos tornillos
aparece roscado totalmente, mientras que en otros lo está sólo parcialmente; esto se
debe a que, en ciertos casos, el tornillo debe soportar importantes esfuerzos laterales que
le transmiten las piezas que une, y podría producirse el aplastamiento de las crestas de la
rosca. Por otra parte, la rosca constituye una disminución de la sección del tornillo,
disminuyendo en consecuencia su resistencia. Para evitar ambos efectos, algunos
tornillos se fabrican con una parte sin roscar, que es sobre la que apoya la cara interior
del agujero.
Es sabido que los tornillos están sometidos a los esfuerzos que le transmiten las piezas
que une; así, por ejemplo, los tornillos que sujetan las ruedas de los automóviles
soportan el peso del vehículo más los traqueteos debidos a las irregularidades del
terreno, los cambios de dirección, etc.
Pero los tornillos están sometidos también a otro esfuerzo no menos importante: el que
se produce por el mero hecho de ser apretados. Cuando unimos dos piezas mediante un
tornillo y una tuerca, roscamos éstos manualmente hasta que hacen tope con la
superficie de las piezas; a partir de esa situación es difícil seguir roscando, pues ya no
hay espacio para que la tuerca se desplace a lo largo del tornillo. Sin embargo, con la
ayuda de una llave o un destornillador, aún podremos seguir girando algo más la tuerca;
¿cómo es esto posible si ya no hay espacio para su desplazamiento?
La respuesta está en el comportamiento del material con el que está fabricado el tornillo.
El acero se comporta en cierta medida como un material elástico. Si aplicamos dos
fuerzas F iguales y de sentido opuesto en los extremos de una barra de acero,
observaremos que ésta se estira, recuperando de nuevo su forma inicial una vez que cesa
la fuerza (figura 5). Si aumentamos progresivamente F, la barra se estirará aún más, y a
partir de cierto valor de F, llamado límite elástico, la barra no volverá a recuperar su
forma, quedando estirada permanentemente.
Según esto, está claro que un tornillo aprieta mientras se mantenga dentro de su límite
elástico; si se aprieta en exceso, superará este límite y se estirará sin recuperar su forma
inicial, y en consecuencia no ejercerá apriete alguno.
Es un error pensar que cuánto más apretados estén los tornillos mejor ejercerán su
función; como hemos visto, los tornillos excesivamente apretados pierden su capacidad
de apriete, siendo esta la causa de frecuentes problemas y averías.
Calidad:
Para referirnos a las dos propiedades citadas, límite elástico y resistencia a tracción,
utilizamos el término calidad. Los tornillos destinados a soportar grandes esfuerzos
llevan grabada en su cabeza una inscripción que identifica su calidad; se compone de
dos cifras separadas por un punto (figura 5); la primera cifra expresa la centésima parte
de su resistencia a tracción (expresada en N/mm2), mientras que el producto de la
primera por la segunda nos proporciona la décima parte de su límite de elasticidad
(también en N/mm2).
Habrás observado que algunos tornillos se oxidan con el paso del tiempo, mientras que
otros mantienen su aspecto a lo largo del tiempo; ¿a qué se deben estas diferencias?
Como ya sabrás, el acero se oxida al ponerse en contacto con el agua o la humedad del
aire, esta oxidación es aún más rápida cuando el acero está sometido a altas
temperaturas.
Para evitar la oxidación, a los tornillos se les aplica un tratamiento superficial o bien se
fabrican con materiales resistentes a la corrosión.
Los tratamientos y materiales de uso más común para evitar la oxidación son:
• Forma de la cabeza.
• Forma de la ranura o mortaja.
• Tipo de rosca.
Forma de la cabeza
Dentro de la variedad de formas de cabeza existentes, puedes ver en la figura 8 las más
usuales:
Los tornillos de cabeza hexagonal se utilizan en uniones que exigen un gran esfuerzo
de apriete. La cabeza puede sobresalir de la superficie de la pieza o bien ir alojada en un
orificio mecanizado para tal fin. Debido a su capacidad para soportar grandes esfuerzos,
encontraremos tornillos con cabeza hexagonal en culatas de motores de explosión, en
compresores, en la fijación de las ruedas de los vehículos, etc.
La cabeza plana tiene la ventaja de sobresalir poco de la pieza. Sus aristas redondeadas
evitan las molestias por contacto. Se utiliza en tornillos para chapa, en grifería y en
válvulas para gas.
Por último, existe un tipo de tornillos sin cabeza llamados tornillos prisioneros, que se
utilizan para conseguir el giro solidario entre una rueda o casquillo y su eje en (figura
11).
Para que estos tornillos puedan ser apretados disponen de una ranura o mortaja que
encaja con la herramienta de apriete. En la figura 12 se muestran distintos tipos de
ranuras y mortajas.
• Hexágono interior (tipo Allen). Esta mortaja tiene forma de prisma hexagonal.
La llave actúa sobre seis puntos de la mortaja en lugar de sobre dos o cuatro,
como es el caso de la ranura longitudinal. Si se desmontan frecuentemente, se
produce el redondeo de las aristas del hexágono, siendo muy difícil posteriores
aprietes.
• Torx. Para aminorar el inconveniente del desgaste de las aristas del hexágono en
los tornillos Allen, surge el sistema Torx, el cual presenta una ranura en forma
de estrella de seis puntas; al tener las aristas más pronunciadas se evita su
redondeo prematuro, alargando la vida de los tornillos.
Existen casos en los que, por seguridad, hay que evitar que cualquier persona pueda
aflojar los tornillos de una determinada máquina o elemento. Los tornillos Torx
inviolables fueron diseñados con esa finalidad; su ranura tiene un pivote central que
impide la entrada de la llave normal, teniendo que recurrir a una llave con un orificio
central que encaje en el pivote (figura 13). Con esta misma idea existen en el mercado
tornillos con ranuras de lo más variadas.
Tipos de roscas:
Rosca métrica:
La rosca métrica está basada en el Sistema Internacional SI y es una de las roscas más
utilizadas en el ensamblaje de piezas mecánicas. El juego que tiene en los vértices del
acoplamiento entre el tornillo y la tuerca permite el engrase.
Rosca Whitworth:
La primera persona que creó un tipo de rosca normalizada, aproximadamente sobre
1841 fue el ingeniero mecánico inglés sir Joseph Whitworth.
El ángulo del hilo de rosca es de 55° en vez de los 60º que tiene la rosca métrica la
profundidad y el grosor del filete de rosca variaba con el diámetro del tornillo (es decir,
cuanto más grueso es el perno, más grueso es el filete de rosca).
En este sistema de roscas el paso se considera como el número de filetes que hay por
pulgada, y el diámetro se expresa en fracciones de pulgada (por ejemplo 1/4", 5/16").
En la tabla adjunta se incluyen los diámetros de rosca comprendidos entre 1/8” y 3/4” y
sus pasos correspondientes, los cuales vienen expresados en hilos por pulgada
(gráficamente podemos representarlo como el número de acanaladuras que entran en
una pulgada). También hemos incluido el diámetro de la broca para la fabricación de
agujeros roscados.
Esta rosca podemos encontrarla en los tubos de acero roscados y, por extensión, en la
inmensa mayoría de los accesorios de unión empleados en las instalaciones de
fontanería.
Su perfil es el mismo que el de la rosca whitworth: triangular con 55º entre flancos.
Existen dos variantes de esta rosca: una cilíndrica y otra cónica. Esta última permite
mayor hermeticidad en las uniones ya que su diámetro va aumentando a medida que
penetra en el accesorio. En la figura 31 se puede apreciar la ligera conicidad de la rosca.
La rosca whitworth gas se denomina con una R mayúscula seguida de su diámetro
nominal expresado en pulgadas. Así, por ejemplo, la expresión R1/2” nos indica que se
trata de una rosca whitworth gas de diámetro nominal ½”.
En la tabla siguiente se incluyen las roscas comprendidas entre 1/16” y 2”; se incluye
también su diámetro expresado en mm, su paso y su diámetro interior para facilitar la
identificación de roscas interiores. En los accesorios reales el diámetro exterior puede
ser ligeramente inferior al de la tabla por las razones ya explicadas anteriormente; por el
mismo motivo, la medida interior de la rosca puede ser ligeramente superior a la de la
tabla.
Por lo menos 85% de los tornillos del mundo se dimensionan a las medidas unificadas
del hilo de rosca, y la selección más grande de los tamaños y de los materiales de
tornillos se encuentra regulado por ese tipo estándar (fuente: Revisión de tornillos del
mundo, prensa industrial, 2006).
Una versión de este estándar, llamada SAE, fue utilizada en la industria de automóvil
norteamericana. El SAE todavía es asociado a las dimensiones en pulgadas, aun cuando
la industria automotriz de los EE. UU. (y otras Industrias Pesadas que usan el sistema
SAE) han convertido gradualmente a los tornillos métricos ISO, a partir de los años 70,
porque la producción de piezas y la comercialización de producto globales favorecen la
estandarización internacional.
Sin embargo, todos los automóviles vendidos alrededor del mundo contienen los
tornillos métricos (los montajes de motor) e imperiales (por ejemplo, las tuercas del
estirón, los sensores del oxígeno, las piezas eléctricas internas de los ensambles, los
tornillo del cuerpo, de las lámparas, del manejo, del freno y de la suspensión).
Los tornillos de máquina se describen como 0-80, 2-56, 3-48, 4-40, 5-40, 6-32, 8-32,
10-32, 10-24, etc. hasta el tamaño 16. El primer número se puede traducir a un
diámetro, el segundo es el número de hilos de rosca por pulgada. Hay un hilo de rosca
grueso y un hilo de rosca fino para cada tamaño, el hilo de rosca fino que es preferido
en materiales finos o cuando se desea su fuerza levemente mayor.
Los tamaños 1/4" diámetro y más grande se señalan como 1/4"-20, 1/4"-28, etc., el
primer número que da el diámetro en pulgadas y el segundo número que indica la
cantidad de hilos de rosca por pulgada. La mayoría de los tamaños del hilo de rosca son
disponibles en UNC o UC (hilo de rosca grueso unificado, ejemplo 1/4"-20) o UNF
(ejemplo 1/4"-28 UNF o UNEF).
Usos:
Hay tornillos cuya rosca les permite introducirse en materiales blandos sin que haya
habido una preparación previa del agujero. Otros, sin embargo, necesitan que el agujero
esté previamente roscado, ya que no pueden tallar el material por sí solos. Este
comportamiento tan diferente de las roscas nos sirve para establecer una clasificación en
dos grandes grupos:
• Roscas cortantes. Estas roscas están pensadas para poder ser introducidas en
materiales blandos (madera, aluminio, etc.), en los cuales tallan la rosca al
mismo tiempo que se introducen. Debido a que roscan en materiales blandos,
estas roscas no están pensadas para soportar grandes esfuerzos. A este grupo
pertenecen las roscas de los tirafondos y las de los tornillos para chapa.
Las roscas finas (con paso menor que el normal) se emplean cuando la longitud de la
unión atornillada es pequeña, por ejemplo en uniones en paredes delgadas de tubos;
también pueden emplearse cuando se quiere evitar el aflojamiento de la unión, ya que el
Para el enroscado de tubos se emplean las llamadas roscas de gas derivadas del sistema
Whitworth, caracterizadas por una elevada estanquidad (el filete no está truncado) y una
relación profundidad/diámetro pequeña para no debilitar la pared del tubo.
Tirafondos:
Los tirafondos son tornillos destinados a unir piezas metálicas a piezas de madera, o
bien a unir piezas de madera entre sí; otra de sus aplicaciones es la fijación de objetos a
las paredes u otras partes de la edificación, para lo cual es necesario taladrar un agujero
en la pared e introducir en él un taco de material plástico en el que el tirafondo tallará la
rosca.
Para sujetar elementos a las paredes u otras partes de la edificación, hay que intercalar
un taco de material plástico entre el tirafondo y la pared para que el tirafondo pueda
tallar en su interior la rosca; por otra parte, al introducirse el tirafondo en el taco, se
produce una expansión de este último, con lo que queda firmemente sujeto a las paredes
de la construcción.
Cuando queremos sujetar algún elemento a una pared, madera o superficie estructural
necesitaremos la mayoría de las veces un componente que permita una sujeción más
resistente. Este componente es el taco.
Dependiendo del material sobre el que se va a usar, el tipo de unión que hacen, su
resistencia o del material que estén hechos (Plásticos, metálicos o químicos)
encontraremos diferentes tipos de tacos.
- Según su composición: Dependiendo del material del que esté compuesto el taco
tendremos
o Plástico: Suelen ser de polipropileno aunque también los hay de nylon, y se
utilizan para fijar en la mayoría de los diferentes tipos de paredes.
• Para clavar. Al introducir el tornillo, el taco se abre en dos partes mediante las
que se sujeta a las paredes del orificio. Indicado solo para cargas ligeras.
A la hora de elegir que taco vamos a usar, debemos tener en cuenta la superficie del
material donde se va a introducir y la carga que deberá soportar. Así podremos ver que
tenemos cuatro tipos de tacos según la superficie sobre la que actuar a la hora de
preparar la fijación:
- Pared seca: Son tabiques formados por tableros con cámara intermedia,
normalmente de cartón-yeso. Usaremos tacos de adaptación o específicos para ese tipo
de material al ser de baja resistencia.
Otra característica que debemos tener en cuenta a la hora de seleccionar el taco correcto
para nuestra fijación es la de la carga que va a soportar. Esta carga se expresa en
Kilogramos y de ella dependerá que usemos un taco con unas determinadas
dimensiones e incluso material.
Podemos diferenciar tres tipos de cargas. Ligera hasta los 20 Kg, media entre 20 y 60
Kg y pesada por encima de los 60 Kg siempre en materiales macizos.
Cada tipo de taco puede soportar una determinada carga. Así los tacos para material
hueco pueden llegar a soportar un máximo de 34 kg, que irá en función del diámetro del
taco.
Cuando vayamos a colocar un taco en una pared, lo primero que debemos tener en
cuenta es el diámetro del taladro que debemos hacer para poder introducir el taco. Por
ello debemos abrir un agujero con el mismo diámetro del taco que vayamos a usar, ya
que si lo abrimos más grande el taco se colará.
En el caso de que el agujero nos quedé más grande que el diámetro del taco, se puede
usar este con una masilla específica que ayuda a su fijación en la pared.
El procedimiento para usar el taco varía de un tipo a otro, aunque tiene muchas
similitudes:
· Taco de plástico.
1.- Abrimos el agujero en la pared.
2.- Introducimos el taco.
3.- Apretamos el tirafondos, abriendo el taco y dejándolo fijado a la pared por
expansión de este.
· Taco metálico.
1.- Abrimos el agujero en la pared.
2.- Introduce el perno completamente.
3.- Giramos la cabeza con una llave fija, haciendo que el cono invertido que
tiene roscado en su punta, abra la vaina metálica, provocando que se ejerza una
presión sobre las paredes laterales y fija firmemente la unión.
· Taco químico.
1.- Abrimos el agujero en la pared.
2.- Eliminamos los restos de polvo.
3.- Introducimos la camisa del taco químico.
4.- Con una pistola de silicona metemos la sustancia química.
5.- Por último, introducimos el elemento que queremos sujetar y dejamos secar.
Cuando debamos utilizar un tornillo en un taco tendremos en cuenta que cada taco
permite el uso de una serie de tornillos ya especificados por el fabricante.
El diámetro del tornillo también tiene unas medidas máximas y mínimas, pero como
norma general deberemos escoger el de mayor diámetro posible para ese determinado
taco, así le daremos la mayor resistencia a la sujeción.
La longitud mínima del tornillo será la necesaria para producir la máxima expansión del
taco, es decir, aquél tendrá que ser capaz de atravesar completamente el taco con la zona
cilíndrica de su núcleo macizo, lo que equivale a decir que, la longitud de un tornillo
adecuado tendrá que ser mayor o igual que la del taco + espesor del objeto a fijar
Los tornillos para chapa, también llamados tornillos de rosca cortante o tornillos
rosca-chapa, están destinados a unir piezas metálicas entre sí. Están fabricados en un
material más duro que aquel al que van destinados, con el fin de que, al ser introducidos
en la chapa, tallen la rosca en ella.
Tabla 3: Diámetro del agujero previo a la introducción del tornillo de rosca cortante (d1).
Existe una variante de estos tornillos cuya punta es similar a la de una broca, pudiendo
ser introducidos directamente en la chapa mediante un destornillador eléctrico sin
necesidad de agujero previo. Estos tornillos reciben el nombre de autotaladrantes.
Longitud:
Denominación de tornillos:
Como hemos visto, una sola característica no define completamente al tornillo; los
tornillos de cabeza avellanada, por ejemplo, pueden tener ranura longitudinal, mortaja
en cruz, etc.; su rosca puede ser indistintamente métrica, Whitworth, autorroscante, etc.,
y estar protegido con cualquiera de los tratamientos vistos en los capítulos anteriores.
¿Cómo se incluyen en una sola denominación todas estas características?
• Forma de la cabeza.
• Ranura o mortaja (si la tiene).
• Tipo de rosca.
• Longitud.
• Calidad.
• Tratamiento superficial.
Los tornillos de cabeza hexagonal no suelen tener mortaja, por lo que ésta no se incluye
en la denominación. No siempre se conoce la calidad del tornillo; generalmente sólo se
especifica en los de cabeza hexagonal y cilíndrica con hexágono interior, por ser los que
están sometidos a una mayor fuerza de apriete.
EJEMPLO:
EJEMPLO:
ACTIVIDAD:
Llaves y destornilladores
Procesos de apriete:
Para el apriete de los tornillos de cabeza hexagonal se utilizan varios tipos de llaves,
incluimos aquí las más habituales:
Llave plana. Sus bocas ajustan en las caras paralelas del hexágono. Debido a que
cuanto mayor es el tornillo más grande es su cabeza, será necesario disponer de un
juego de llaves que abarque varias medidas. El que reproducimos a continuación abarca
desde los 6 mm hasta los 32 mm.
En la figura 22 puedes observar que una misma llave incluye dos medidas, 24 y 26 mm
La disposición oblicua de las bocas permite acoplar la llave a la cabeza del tornillo en
dos posiciones distintas, facilitando así el apriete cuando hay poco espacio.
Fig. 24: Distintas posiciones de la llave fija para flojar un tornillo cuando hay poco espacio.
Llave de estrella. Sus bocas tienen forma de estrella de 12 puntas, lo que le permite
abrazar la cabeza hexagonal por sus seis aristas simultáneamente; esto representa una
ventaja respecto a las llaves planas, ya que al repartirse el esfuerzo entre más puntos de
contacto se ocasiona menor deterioro a las aristas.
Otra ventaja de esta llave es que, al disponer de 12 puntas, se puede cambiar su posición
respecto al tornillo girándola tan solo 1/12 de vuelta, lo cual es sumamente ventajoso
cuando no hay espacio suficiente para girar la llave.
Presenta, sin embargo, el inconveniente de que sólo se puede introducir en la cabeza del
tornillo frontalmente, lo cual no es siempre posible.
Llave combinada. Se llama así a la llave que combina las bocas de la llave plana con
las de la llave de estrella, simultaneando las ventajas de ambas. Tienen su razón de ser
porque existen tornillos a los que no es posible acceder frontalmente; la llave plana se
puede introducir en la cabeza del tornillo lateralmente.
Los juegos de llaves combinadas son más voluminosos, ya que estas llaves sólo tienen
una medida de bocas en sus extremos, y no dos como las vistas hasta ahora.
Llave de tubo. Se denomina así por su forma tubular, en cuyos extremos están las
bocas de forma hexagonal. Debido a su longitud y a que se introduce en la cabeza del
tornillo frontalmente, se puede efectuar con ella el apriete de tornillos a los que no es
posible acceder con otras llaves. Se acciona mediante una varilla que se introduce en un
orificio transversal dispuesto para tal fin, aunque también puede accionarse mediante
una llave plana de su misma medida, ya que su cuerpo es hexagonal.
Llave de vaso. Esta llave se acciona mediante un mango que se acopla en uno de sus
extremos; el mango que puede ser del tipo destornillador, de T, o de carraca (en
mecánica se denomina carraca al mecanismo giratorio que permite el apriete en un
sentido y gira libremente en el otro; el ruido característico que hace al girar libremente
es similar al del instrumento del que toma el nombre).
La carraca permite el apriete del tornillo sin necesidad de dar la vuelta completa al
mango y sin sacar la llave de la cabeza en cada giro (figura 29).
Los juegos de llaves de vaso suelen incluir alargaderas para actuar sobre tornillos qu se
encuentren en lugares de difícil acceso (figura 30), así como rótulas que permiten el
apriete cuando la llave forma un ángulo oblicuo respecto a la cabeza del tornillo (figura
31).
Llave de pipa. Es una llave de tubo acodada. Gracias a su forma de “L” podemos
disponer de dos brazos para el accionamiento: mediante el brazo corto efectuamos giros
rápidos cuando el tornillo está flojo; para el apriete utilizaremos el brazo largo.
Llave ajustable. Más conocida como llave inglesa, presenta la enorme ventaja de
adaptarse a cualquier tamaño de hexágono, con lo que con una sola herramienta
podemos efectuar el apriete de multitud de tornillos. Sin embargo, al presentar holgura
en sus bocas no abraza bien la cabeza del tornillo, por lo que causa deformaciones en las
aristas del hexágono, sobre todo en aquellos tornillos que exigen una gran fuerza de
apriete.
Para el apriete de estos tornillos se utilizan los destornilladores planos, denominados así
por tener su extremo en forma de pala. Existen distintos tamaños de destornilladores
para adaptarse a los distintos tamaños de tornillos.
Un destornillador plano se caracteriza por su longitud total, así como por la longitud y
anchura de su extremo plano, que habrán de coincidir en lo posible con la longitud y
anchura de la ranura del tornillo (figura 34); un extremo de menor longitud o que no
penetre hasta el fondo de la ranura ocasionará desperfectos en la cabeza del tornillo.
Fig. 35: Detalle del ajuste del extremo del destornillador en la ranura del tornillo.
La ventaja de los tornillos con mortaja en forma de cruz radica en que el destornillador
efectúa la fuerza sobre cuatro puntos de la ranura, en lugar de sobre dos como lo hace el
de ranura longitudinal. Los destornilladores tipo Philips se identifican por un número (0,
1, 2, 3 ó 4) que define su tamaño.
Fig. 36: Número y diámetro del vástago de los destornilladores tipo Philips.
El destornillador tipo Pozidriv, utilizado para apretar tornillos con mortaja Pozidriv,
efectúa la fuerza apoyándose en ocho puntos, y no en cuatro como en el caso de la
Philips (figura 37). Además, la fuerza axial que hay que ejercer con este tipo de mortaja
es menor que en la Philips debido a su menor conicidad.
Los destornilladores Pozidriv, al igual que los Philips, se identifican por un número (0,
1, 2, 3 ó 4) que indica su tamaño.
La herramienta de apriete utilizada con estos tornillos puede ser un destornillador con su
extremo en forma de hexágono o, más comúnmente, una varilla de sección hexagonal
doblada en forma de “L” (figura 38). La ventaja de este sistema de apriete radica en que
la llave actúa sobre seis puntos de la mortaja en lugar de sobre dos o cuatro, como es el
caso de la ranura longitudinal o la ranura en cruz; otra ventaja es que no necesita
esfuerzo axial para efectuar el apriete, ya que la mortaja no tiene conicidad.
Algunas llaves, como las que se muestran en la figura 38, tienen uno de sus extremos
redondeado, lo que les permite acoplarse a la mortaja del tornillo formando un ángulo
oblicuo (figura 39), lo cual es especialmente útil en lugares de difícil acceso.
Fig. 39: El extremo redondeado permite el apriete de tornillo con cierto ángulo.
La llave para tornillos Torx tiene cierta similitud con la llave Allen, difierenciándose tan
solo en su sección, que en este caso es en forma de estrella.
Estos tornillos no soportan esfuerzos axiales (en la dirección de su eje) ya que carecen
de cabeza. Para el accionamiento de la llave de apriete disponen de una mortaja que
puede ser de cualquiera de los tipos vistos en esta unidad.
El efecto que produce la fuerza de apriete sobre el tornillo se denomina momento o par
de apriete, y se define como el producto de la fuerza por su distancia al centro de giro,
medida perpendicularmente a la dirección de la fuerza (figura 41); se expresa en
Newtons por metro (N·m).
De la expresión anterior se deduce que cuanto más larga sea la llave utilizada, menor
será la fuerza necesaria para realizar el apriete. En los destornilladores la fuerza se
aplica sobre la periferia del mango, y la distancia es su propio radio. Debido a que la
distancia al centro de giro es menor en los destornilladores que en las llaves, el
momento que se ejerce con ellos también es más pequeño.
La fuerza que efectuamos con la llave o el destornillador tiene una componente que
sigue la dirección del eje del tornillo y que es la que origina su estiramiento. Mediante
razonamientos geométricos y físicos, los ingenieros deducen la relación existente entre
dicha fuerza y el estiramiento que produce, lo cual permite establecer un par de apriete
óptimo para cada tornillo. Este dato —el par de apriete— es facilitado por los
fabricantes para aquellos tornillos sobre los que recaiga una gran responsabilidad, y es
función del instalador el respetarlo para evitar posteriores problemas debidos a aprietes
defectuosos.
Las llaves dinamométricas miden o limitan el par de apriete. En el primer caso la llave
dispone de un medidor que indica el valor del par de apriete que se está ejerciendo en
cada instante (figura 42); en el segundo caso, la llave patina una vez que se supera el par
de apriete previamente regulado, emitiendo un ruido característico similar al de la llave
de carraca (figura 43).
Cajas de herramientas
Con el fin de hacer frente a toda esta variedad de ranuras y mortajas, se comercializan
juegos de llaves que se acoplan a mangos tipo destornillador, de T, o de carraca. En la
figura 44-A se muestra una de estas cajas y en la figura 44-B un destornillador con
distintas cabezas intercambiables.
ACTIVIDAD:
Tuercas y arandelas
Hemos visto en los capítulos anteriores que los tornillos pueden insertarse en agujeros
previamente roscados, o bien efectuar la unión con la ayuda de una pequeña pieza
roscada llamada tuerca. Cuando se menciona la palabra tuerca nos viene a la mente su
arquetipo: una pieza de forma hexagonal con un agujero roscado en medio; pero,
¿cuántas formas puede tener una tuerca? ¿Hay alguna relación entre la cabeza del
tornillo y la tuerca?
La tuerca
Una tuerca es una pequeña pieza provista de un agujero roscado que encaja en el
tornillo para permitir la unión y el apriete de las piezas que son atravesadas por éste.
Las tuercas tienen roscas del tipo métrica o Whitworth y sólo roscan en tornillos cuya
rosca sea de ese mismo tipo y de su mismo diámetro nominal. Los tirafondos y tornillos
para chapa nunca se instalan con tuercas; la unión tirafondo-tuerca es inexistente.
Tipos de tuercas:
Al igual que los tornillos, también existe una amplia variedad de tuercas con diferentes
formas y funciones. Enumeraremos a continuación las más utilizadas:
Tuerca hexagonal. Es, con diferencia, la tuerca más utilizada en las uniones
tornillotuerca. En los conjuntos tornillo-tuerca en los que el tornillo es de cabeza
hexagonal, ambos tienen el mismo tamaño de hexágono, por lo que utilizan llaves de la
misma medida. Estas tuercas pueden tener distintas alturas y disponer de chaflán en uno
o en ambos bordes.
Tuerca hexagonal cerrada. Se emplea para ocultar la salida del tornillo mejorando el
aspecto de la unión, al tiempo que protege contra posibles lesiones por roce con el
extremo del tornillo.
apriete de estas tuercas, ya que con ello sólo se consigue su deterioro y el de los
elementos que ésta une.
Fig. 47: Tuerca almenada Fig. 48: Tuerca almenada con pasador
de aletas instalada en la caja de
velocidades de un torno.
Arandelas
Fig. 50: Uso de una arandela dentada en el grifo de una botella de oxígeno.
Espárragos
Los espárragos son varillas roscadas por ambos extremos (figura 51). Se introducen en
los agujeros roscados de la bancada y se aprietan fuertemente para que no se aflojen en
los sucesivos desmontajes. Los elementos de máquina se montan entonces sobre el
espárrago; de esta manera, los sucesivos desmontajes ocasionarán el deterioro de la
rosca del espárrago —fácilmente sustituible—, sin que ello afecte a la rosca de la
bancada (figura 52).
Para apretar el espárrago en el agujero de la bancada, puesto que no tiene cabeza ni mortaja, se
procederá del modo siguiente:
Varilla roscada
Puesto que la varilla comercial tiene una gran longitud, muchas veces es necesario
cortarla en tramos más cortos. Cuando se corta con sierra de mano una varilla roscada,
se forman rebabas en la zona de corte que impiden la entrada de las tuercas. Para evitar
este inconveniente, antes de cortar hay que introducir previamente dos tuercas en la
varilla y efectuar el corte entre ambas; al extraer las tuercas darán de nuevo forma a la
rosca, eliminando el indeseable efecto de las rebabas.
Pernos de anclaje
Para instalar los pernos de anclaje es necesario realizar previamente agujeros en los que
se introducirán los extremos de los pernos abiertos longitudinalmente y doblados en
forma de horquilla; a continuación se rellenan los agujeros con mortero de cemento.
Una vez seco, ya se puede introducir la base de la máquina en los pernos y efectuar el
apriete por medio de tuercas.
Anillos elásticos
La función de los anillos elásticos es inmovilizar axialmente ejes o bulones, sin impedir
su giro. Se colocan en el eje o en el agujero, encajadas en una ranura dispuesta para tal
fin.
Los anillos que se colocan sobre el eje se denominan anillos para exteriores (figuras
56-A y 56-B), mientras que si se montan en el agujero reciben el nombre de anillos
para interiores (figuras 56-C y 57). Para su montaje se precisan alicates de bocas
especiales; en la figura 58 puede verse cómo actúa uno de estos alicates cerrando el
anillo para poder ser introducido en el agujero.
Pasadores
Los pasadores efectúan la unión atravesando las piezas por agujeros previamente
mecanizados.
Los pasadores cilíndricos (A) se utilizan para asegurar la posición exacta entre dos o
más piezas superpuestas; esto lo consiguen gracias a la exactitud con la que encajan en
el agujero en el que se instalan (figura 60). Al mismo tiempo, impiden que las piezas se
deslicen unas sobre otras; los tornillos por sí solos no siempre pueden cumplir esta
función, ya que existe holgura entre ellos y los agujeros y la fuerza de apriete es muchas
veces insuficiente para evitar el deslizamiento.
Los pasadores cónicos (B) los encontraremos uniendo ruedas o poleas a sus ejes,
permitiendo su giro solidario.
Los pasadores elásticos (C) tienen forma tubular (son huecos), con una abertura
longitudinal que les permite flexionar para adaptarse al agujero cuando su diámetro no
está mecanizado con gran exactitud (figura 61-A). Por otra parte, su elasticidad facilita
también su introducción o extracción del agujero.
cuidadosamente por uno de sus extremos con un punzón especial denominado botador
(figura 64). Existen juegos de botadores de distintos diámetros para los distintos
diámetros de pasadores.
Chavetas
Para permitir el giro solidario entre una rueda y su eje, se intercala entre ambas una
pequeña pieza alojada en una ranura de su misma forma y dimensiones. Esta pequeña
pieza es la responsable de transmitir el movimiento entre los dos elementos mecánicos,
y recibe el nombre de chaveta (figura 65).
Las chavetas pueden tener varias formas, aunque las más usuales son la chaveta
prismática de extremos redondeados y la chaveta semicircular (figura 66).
Remaches
Los remaches son elementos de unión cuya aplicación se limita actualmente a la chapa
fina. Están fabricados en materiales blandos, como el aluminio o el latón, con el fin de
obtener fácilmente su deformación.
Los remaches se caracterizan por el tipo de material del que están hechos y por sus
dimensiones: diámetro y longitud; el diámetro depende del esfuerzo al que vayan a estar
sometidos, y la longitud, del espesor de las chapas a unir. Las dimensiones se
especifican en la figura 68.
Los remaches se instalan utilizando una herramienta llamada remachadora, que puede
ser manual o automática. La figura 69 muestra una remachadora manual provista de
boquillas de repuesto para distintos tamaños de remache.
• Primeramente se taladran en una de las chapas los dos agujeros que servirán para
la unión. Utilizaremos una broca del mismo diámetro que el remache o, en su
defecto, ligeramente mayor
La unión efectuada por los remaches puede ser desmontada mediante la destrucción de
los mismos, sin que las piezas que conforman la estructura sufran el más mínimo
deterioro. Para ello taladraremos el remache por su parte delantera con una broca de su
mismo diámetro (figura 72).
Racores
Los racores son elementos utilizados en la unión de tuberías entre sí o a otros accesorios
(grifos, válvulas, etc.). Hay racores que se unen a la tubería mediante soldadura, y otros
que lo hacen mediante rosca; por último los hay que combinan ambos sistemas:
soldadura en un extremo y Los racores pueden tener distintas formas, siendo las más
comunes las siguientes: Recta: no cambia la dirección de la tubería; en este caso se
llaman manguitos.
Si el racor no dispone de hexágono, se aprieta o afloja mediante una llave especial para
tubos denominada llave de grifa o llave Stillson (figura 74), la cual es ajustable a la
medida deseada y dispone en sus bocas de dientes que agarran fuertemente contra la
superficie del tubo. Estos dientes sólo agarran en un sentido, resbalando en el otro, por
lo que habrá que tener en cuenta la orientación de los mismos cuando apretemos o
aflojemos el racor (figura 75).