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Orugas y Abejas

En un jardín, una colonia de abejas y una familia de orugas viven en armonía, cada uno cumpliendo su rol en la naturaleza. Tras una tormenta que devastó el jardín, las orugas, lideradas por Oruga Verde, ofrecen su ayuda a las abejas para reconstruir su hogar. Juntos, aprenden el valor de la cooperación y se convierten en amigos inseparables, restaurando la belleza del jardín.

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Orugas y Abejas

En un jardín, una colonia de abejas y una familia de orugas viven en armonía, cada uno cumpliendo su rol en la naturaleza. Tras una tormenta que devastó el jardín, las orugas, lideradas por Oruga Verde, ofrecen su ayuda a las abejas para reconstruir su hogar. Juntos, aprenden el valor de la cooperación y se convierten en amigos inseparables, restaurando la belleza del jardín.

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Orugas y abejas

En un jardín lleno de flores vibrantes y aromas dulces, vivía una


colonia de abejas trabajadoras y una familia de orugas hambrientas.
Las abejas, con sus trajes a rayas negras y amarillas, zumbaban de
flor en flor, recolectando polen y néctar para su colmena. Su reina,
una abeja majestuosa con alas doradas, supervisaba cada
movimiento con sabiduría y eficiencia. Las abejas trabajaban
incansablemente, construyendo panales de cera, alimentando a las
larvas y manteniendo la armonía de su comunidad.

Por otro lado, las orugas, con sus cuerpos verdes y suaves, se
dedicaban a devorar las hojas de las plantas. Eran una familia
numerosa, compuesta por orugas de diferentes tamaños y edades. La
oruga más grande, una líder nata llamada Oruga Verde, guiaba a sus
hermanos en la búsqueda de alimento. Eran voraces, pero también
cuidadosas, siempre alertas a los peligros del jardín, como las aves
hambrientas o las hormigas agresivas.

Un día, una tormenta inesperada azotó el jardín, derribando flores y


dañando las hojas de las plantas. Las abejas se refugiaron en su
colmena, protegiendo a su reina y a sus crías. Las orugas, por su
parte, buscaron refugio bajo las hojas más grandes, temiendo por su
seguridad.

Cuando la tormenta cesó, el jardín quedó devastado. Las abejas


salieron de su colmena, preocupadas por la escasez de alimento. Las
orugas, también hambrientas, se encontraron con un panorama
desolador. Las hojas de sus plantas favoritas estaban dañadas, y la
búsqueda de alimento se volvió más difícil.

En medio de la desesperación, Oruga Verde vio a las abejas


trabajando incansablemente para reparar su colmena y recolectar el
poco néctar y polen que quedaba. Impresionada por su dedicación,
Oruga Verde se acercó a la reina abeja y le ofreció su ayuda. La reina,
sorprendida por la propuesta, aceptó la ayuda de las orugas.
Juntas, las abejas y las orugas trabajaron en equipo para reconstruir
el jardín. Las abejas polinizaron las flores restantes, mientras que las
orugas limpiaban las hojas dañadas y ayudaban a plantar nuevas
semillas. Trabajaron día y noche, con un objetivo común: restaurar la
belleza y la abundancia del jardín.

Con el tiempo, el jardín volvió a florecer, más hermoso que antes. Las
abejas y las orugas, que antes eran diferentes, se convirtieron en
amigos inseparables. Aprendieron a valorar la cooperación y la
importancia de trabajar juntos para lograr un objetivo común. Y así,
en el jardín, la historia de las abejas y las orugas se convirtió en una
leyenda, un testimonio de la amistad y la colaboración entre dos
especies aparentemente diferentes.

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