0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas4 páginas

Ensayo

La lectura ha evolucionado desde sus inicios en la antigua Mesopotamia hasta la era digital actual, transformándose en una herramienta fundamental para el desarrollo humano. La invención de la imprenta y la llegada de los libros electrónicos han democratizado el acceso a la lectura, aunque también han planteado nuevos desafíos como la sobrecarga informativa. Para el autor, la lectura es una fuente de descubrimiento y transformación personal, destacando su importancia en un mundo acelerado.

Cargado por

Michelle
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
24 vistas4 páginas

Ensayo

La lectura ha evolucionado desde sus inicios en la antigua Mesopotamia hasta la era digital actual, transformándose en una herramienta fundamental para el desarrollo humano. La invención de la imprenta y la llegada de los libros electrónicos han democratizado el acceso a la lectura, aunque también han planteado nuevos desafíos como la sobrecarga informativa. Para el autor, la lectura es una fuente de descubrimiento y transformación personal, destacando su importancia en un mundo acelerado.

Cargado por

Michelle
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La Lectura a Través del Tiempo: Un Viaje Personal y Universal

Michell Andrea Jiménez rojas

Programa: Economía

Asignatura: Historia económica general

Profesor: Bladimir de la hoz


El Nacimiento de la Lectura

La historia de la lectura está intrínsecamente ligada al desarrollo de la civilización humana.


Los primeros indicios de lectura surgieron en la antigua Mesopotamia, alrededor del año
3500 a.C., cuando los sumerios desarrollaron la escritura cuneiforme. Este sistema,
inicialmente creado para registrar transacciones comerciales, evolucionó hasta convertirse
en una herramienta capaz de transmitir historias, leyes y conocimientos (Schmandt-
Besserat, 2014).

Los primeros "lectores" eran escribas especializados, una élite educada que servía como
puente entre los textos y la población general. La lectura, en sus inicios, era una actividad
predominantemente oral y pública; los textos se leían en voz alta para audiencias que
escuchaban atentamente, una práctica que persistiría durante milenios.

En el antiguo Egipto, los jeroglíficos representaron otro hito fundamental en la historia de


la lectura. Los papiros, más ligeros y manejables que las tablillas de arcilla, permitieron una
mayor difusión de los textos escritos. Las bibliotecas de la antigüedad, como la legendaria
Biblioteca de Alejandría, se convirtieron en centros de preservación y transmisión del
conocimiento.

La transición del rollo al códice (el formato de libro que conocemos hoy) revolucionó la
manera de leer. Los monasterios medievales, con sus escritorios se convirtieron en
guardianes del conocimiento escrito. Los monjes copistas no solo preservaron textos
antiguos sino que desarrollaron nuevas técnicas de escritura y lectura, incluyendo la
separación entre palabras y la puntuación, que facilitarían enormemente la comprensión
lectora (Cavallo & Chartier, 2001).
La invención de la imprenta de tipos móviles por Johannes Gutenberg en el siglo XV marcó
un antes y un después en la historia de la lectura. Esta innovación tecnológica permitió la
producción masiva de libros, reduciendo significativamente sus costos y aumentando su
accesibilidad. La democratización de la lectura que siguió a esta invención contribuyó
significativamente a movimientos como el Renacimiento y la Reforma Protestante.

El paso del manuscrito al libro impreso no solo cambió la forma de producir textos, sino
también la manera de leerlos. La estandarización de las fuentes, la inclusión de índices y la
numeración de páginas transformaron la experiencia lectora. Los libros se convirtieron en
objetos más personales, facilitando la lectura silenciosa y privada.

El siglo XXI ha traído consigo una nueva revolución en la forma de leer. Los libros
electrónicos, las tabletas y los teléfonos inteligentes han creado nuevas posibilidades de
acceso a los textos. El hipertexto ha introducido una forma no lineal de lectura, permitiendo
conexiones instantáneas entre diferentes fuentes de información.

La era digital ha traído consigo tanto oportunidades como desafíos. Si bien el acceso a la
información es más amplio que nunca, la sobrecarga informativa y la fragmentación de la
atención plantean nuevos retos para los lectores contemporáneos. La lectura profunda y
reflexiva compite ahora con la lectura rápida y superficial que caracteriza a muchas de
nuestras interacciones digitales.

La lectura ha sido para mí más que una simple actividad: ha sido una compañera de vida,
una fuente inagotable de descubrimientos y emociones. Desde mi primer encuentro con los
libros en la infancia, cada página ha representado una puerta hacia nuevos mundos y
posibilidades.

Recuerdo mis primeras experiencias con la lectura: las tardes pasadas inmersa en ese
maravilloso mundo, el olor característico de los libros, la emoción de descubrir nuevas
historias. Cada libro ha dejado una huella única en mi desarrollo personal e intelectual,
moldeando mi forma de ver y entender el mundo.

La pasión por la lectura me ha enseñado que los libros son más que simples objetos: son
ventanas a otras realidades, puentes entre culturas y épocas, y herramientas de
transformación personal. A través de la lectura, he viajado a lugares remotos, he vivido
múltiples vidas y he experimentado emociones que han enriquecido mi propia existencia.

La historia de la lectura es un testimonio de la evolución cultural y tecnológica de la


humanidad. Desde las antiguas tablillas de arcilla hasta las pantallas táctiles modernas, la
lectura ha demostrado ser una herramienta fundamental para el desarrollo humano,
adaptándose y transformándose con cada nueva era.

Como práctica personal, la lectura continúa siendo una fuente inagotable de conocimiento,
placer y crecimiento. En un mundo cada vez más digital y acelerado, el valor de la lectura
profunda y reflexiva se hace más evidente que nunca, recordándonos la importancia de
mantener viva esta práctica milenaria.

## Referencias

Cavallo, G., & Chartier, R. (2001). Historia de la lectura en el mundo occidental. Taurus.

Manguel, A. (2005). Una historia de la lectura. Alianza Editorial.

Schmandt-Besserat, D. (2014). The Evolution of Writing. University of Texas Press.

Wolf, M. (2018). Reader, Come Home: The Reading Brain in a Digital World. Harper.

También podría gustarte