UN MUNDO FELIZ
Aldous Huxley
María José Anguiano Méndez.
Miguel Ángel Rojas Villalvazo.
Yaretzi Valeria García Máximo.
Luis Ángel Dolores Reyes.
Tania Cruz Angulo.
Fernando García Hernández.
PROPOSITO
Estado mundial' del mundo feliz tiene como lema: “comunidad, identidad, estabilidad”.
Para astringir este ideal el ‘Estado mundial’ se esfuerza para estandarizar el producto
humano y generar amor a la servidumbre:
Si se quiere evitar la persecución, la liquidación y otros síntomas de fricción social, es
preciso que los aspectos positivos de la propaganda sean tan eficaces como los negativos.
Los más importantes Proyectos Manhattan del futuro serán vastas encuestas patrocinadas
por los gobiernos sobre lo que los políticos y los científicos que intervendrán en ellas
llamarán el problema de la felicidad; en otras palabras, el problema de lograr que la gente
ame su servidumbre.
OBJETIVO
Un mundo feliz (Brave New World) es un libro de ciencia ficción y crítica social escrito
por el inglés Aldous Leonard Huxley (1894) en el año 1931 y publicado un año después.
Se trata de una de las distopías más famosas del siglo XX. En ella, Huxley presenta un
mundo futuro deshumanizado en el que la sociedad está dividida en un sistema de castas en
el que los individuos están creados y alterados genéticamente.
ORGANIZACIÓN TEXTUAL
Un mundo feliz es un clásico de la literatura del siglo XX, una sombría metáfora sobre el
futuro.
La novela describe un mundo en el que finalmente se han cumplido los peores vaticinios:
triunfan los dioses del consumo y la comodidad, y el orbe se organiza en diez zonas en
apariencias seguras y estables.
Sin embargo, este mundo ha sacrificado valores humanos esenciales, y sus habitantes son
procreados in vitro a imagen y semejanza de una cadena de montaje.
Huxley nos presenta, en esta historia publicada en 1932, una sociedad perfecta, con gente
perfecta y en donde no tiene cabida la tristeza, el miedo o cualquier otro sentimiento que no
sea la felicidad…
Este visionario libro fue escrito en 1932, por el reconocido autor inglés Aldous Huxley,
escritor y ensayista que siempre fijó su vista en la fibra que compone la sociedad que le
tocó enfrentar. En esta novela imagina un mundo que utiliza la genética y la clonación para
el condicionamiento y control de la sociedad y los individuos.
En esta sociedad futurista, todos los niños son creados artificialmente. Ellos son construidos
genéticamente y condicionados para ser parte de una de las 5 categorías de población
preconcebida:
-Los Alpha que son los más inteligentes y que representan a la elite.
-Los Betas que son los ejecutivos, por así expresarlo.
-Los Gammas que son los empleados subalternos.
-Los Deltas y los Epsilones que son los menos sofisticados y que son destinados a trabajos
duros y mano de obra.
“Un mundo feliz” dibuja una suerte de dictadura perfecta que tendría la apariencia de
democracia, pero sin participación real, sin la menor representatividad. Una cárcel sin
muros donde el panóptico llega a su punto cúlmine y donde los prisioneros no sueñan ni
desean arrancarse. Un sistema de esclavitud donde, gracias al sistema de consumo y el
entretenimiento, los esclavos sentirían algo parecido a la plenitud.
Las personas son sanas, no se enferman y poseen grandes avances tecnológicos. Las
guerras y la pobreza han desaparecido, pero como contraparte el control social por parte del
estado cientificista es tal, que todas formas de expresividad también han desaparecido: Ya
no existe la familia, la literatura, el arte, la religión ni la filosofía. Todo lo esencialmente
humano que nos distingue de los animales ha sido prohibido.
Paradójicamente en una especie de zoológico o “reducto natural” tienen a los “salvajes”
que es como denominan lo que vendría siendo la representación de nuestro universo. Un
salvaje que siente dolor, se emociona y expresa particularidades e individualidades
impredecibles para la ciencia.
Una novela que se concibió como futurista y que hoy parece más vigente y actual que
nunca. Un mundo feliz en este caso, es un universo perfecto lleno de paradojas y vacío.
OPINION
En este mundo, Henry Ford es el creador y Dios de esta nueva sociedad donde domina la
perfección y la felicidad.
Las “personas” son creadas, moldeadas y educadas de una única manera; creados en
laboratorios, con el mismo aspecto físico (y (casi) eternamente jóvenes), se dividen en
castas: Alfa, Beta, Delta, Gamma y Épsilon siendo, los primeros, la élite, los más
codiciados, valiosos y, los últimos, la clase más baja y trabajadora.
Cada clase social sabe lo que tiene que hacer, cómo vivir y trabajar y, como no han
conocido nada diferente, no hay quejas ni piensan que exista nada distinto… Salvo uno de
ellos, Bernard Marx, quien, por un error en su proceso de creación (su altura es diferente a
la de los demás) es diezmado y discriminado por los de su clase.
En su afán por hacer ver a los demás y entender, también, para él mismo, la sociedad en la
que viven, se embarca en un viaje hacia lo desconocido, hacia la sociedad que, representa,
son salvajes (la que sería nuestra sociedad de ahora mismo, donde vivimos): un mundo
donde las personas nacen, crecen, envejecen y mueren. Una sociedad donde la gente
trabaja, sí, pero hay tiempo para la tristeza, para vivir y soñar. Lo que aquí vemos normal,
una sociedad natural y ordinaria, Huxley, nos la presenta como lo salvaje, sin evolucionar.
En dicho viaje conoce a John, el salvaje, el conector entre los dos mundos, como si
habláramos del pasado y el futuro. Un personaje con sueños, que sabe leer y escribir, a
quien le gusta Shakespeare, habla de Otelo y el que, queriendo salir del mundo en el que
vive, es empujado a ansiar formar parte del mundo feliz. Pero se da cuenta de que no es
para él. Nunca podrá formar parte de una sociedad con “personas” sin corazón, sin un ápice
de tristeza cuando alguien muere, superficial y casi seres inanimados…
Un mundo donde la droga, llamada Soma, es la forma de escapar, de evadirse, de tomarse
unas vacaciones…
Actualmente el mundo es estable. La gente es feliz; tiene lo que desea, y nunca desea lo que
no puede obtener. Está a gusto; está a salvo; nunca está enferma; no teme la muerte; ignora
la pasión o la vejez; no hay padres ni madres que estorben; no hay esposas, ni hijos, ni
amores excesivamente fuertes. Nuestros hombres están condicionados de modo que apenas
pueden obrar de otro modo que como deben obrar. Y si algo marcha mal, siempre quedo el
soma. El soma que usted arroja por la ventana en nombre de la libertad, Mr. Salvaje. ¡La
libertad! el Interventor soltó una carcajada.
Además de esto que os cuento por aquí, la historia va más allá: entran nuevos personajes,
hay rebeliones y lo “salvaje” se convierte en la parte importante en toda la historia, pero…
¡Que no cunda el pánico! No desvelaré nada más, para que podáis leerlo tranquilamente
En sus 256 páginas, nos encontramos con una narración un poco densa al principio, cosa,
diríamos, normal, por el hecho de tener que presentarnos toda la sociedad, lo que ha
ocurrido y cómo está el mundo ahora (en el futuro de 1932, vaya…), con crítica social
incluida y donde se plantea, con riesgo por la época en la que está escrita la historia, una
visión de los avances tecnológicos que podría haber en un futuro y cómo podría llegar a
usarse dicha tecnología.
Algo que quiero comentar, como punto a tener en cuenta, es el hecho de que se mezclan
historias, tiempos y diálogos de diferentes personajes, en un mismo párrafo. Sin aviso
previo, estás metido de lleno en una situación y, de repente, te encuentras con un diálogo
que no encaja, de una situación totalmente diferente y nueva. Esto hace que se haga un
poco complicado ir siguiendo el hilo de la historia, pero, salvo este pequeño detalle, es una
historia muy recomendable e, indudablemente, para reflexionar…