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Nacionalismo y Militarismo en Japón

Entre 1853 y 1930, Japón experimentó un auge del nacionalismo y militarismo que transformó su política exterior, comenzando con la apertura forzada al comercio internacional y culminando en la invasión de Manchuria en 1931. La expansión japonesa en el sudeste asiático entre 1931 y 1941 fue impulsada por la búsqueda de recursos naturales y el deseo de autosuficiencia, a pesar de la condena internacional. La respuesta de la comunidad internacional fue limitada, y el ataque a Pearl Harbor en 1941 llevó a Estados Unidos a entrar en la Segunda Guerra Mundial.
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Nacionalismo y Militarismo en Japón

Entre 1853 y 1930, Japón experimentó un auge del nacionalismo y militarismo que transformó su política exterior, comenzando con la apertura forzada al comercio internacional y culminando en la invasión de Manchuria en 1931. La expansión japonesa en el sudeste asiático entre 1931 y 1941 fue impulsada por la búsqueda de recursos naturales y el deseo de autosuficiencia, a pesar de la condena internacional. La respuesta de la comunidad internacional fue limitada, y el ataque a Pearl Harbor en 1941 llevó a Estados Unidos a entrar en la Segunda Guerra Mundial.
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1.

1 El Impacto del Nacionalismo y el Militarismo en la Política Exterior de Japón: Los Orígenes, 1853-
1930

Desde mediados del siglo XIX hasta la década de 1930, Japón experimentó una transformación
política y social significativa, marcada por el nacionalismo y el militarismo, que influyeron
profundamente en su política exterior. Aquí está un resumen de los puntos clave en este período:

1. Apertura forzada y Reacción Nacionalista (1853-1868): La llegada de los barcos estadounidenses


bajo el mando del Comodoro Matthew Perry en 1853 forzó a Japón a abrirse al comercio
internacional. Este evento llevó a una reacción nacionalista en Japón, donde surgieron movimientos
anti extranjeros y se consolidó el poder del emperador Meiji. El gobierno Meiji adoptó una política de
modernización para evitar la colonización extranjera, lo que llevó a reformas políticas, económicas y
militares.

2. La Era Meiji y la Modernización (1868-1912): Durante la Era Meiji, Japón se embarcó en un ambicioso
programa de modernización. Se adoptaron políticas para fortalecer la economía, el ejército y la
industria, y se fomentó un fuerte sentido de unidad nacional. El nacionalismo se convirtió en una fuerza
impulsora detrás de las reformas, y Japón buscó establecerse como una potencia imperial en Asia.

3. Conflicto con China y Rusia (1894-1905): Japón se enfrentó a China en la Primera Guerra Sino-
japonesa (1894-1895) y a Rusia en la Guerra Ruso-Japonesa (1904-1905) por intereses territoriales en
Asia. Estas guerras consolidaron la posición de Japón como una potencia militar en la región, mientras
que el nacionalismo se intensificó debido a las victorias japonesas.

4. La Década de 1920 y el Nacionalismo Militar (1920-1930): Después de la Primera Guerra Mundial,


Japón emergió como una de las principales potencias mundiales y se convirtió en miembro
permanente del Consejo de la Liga de Naciones. Sin embargo, el descontento interno y el
crecimiento del militarismo nacionalista llevaron a una mayor agresión en la política exterior. La
invasión de Manchuria en 1931 fue un ejemplo claro de la creciente influencia militarista y nacionalista
en la política exterior japonesa, marcando un paso importante hacia la Segunda Guerra Mundial.

Japón después de 1990

Después de 1990, Japón se enfrentó a desafíos económicos, como la burbuja económica que estalló
en la década de 1990 y el envejecimiento de la población. Estos desafíos afectaron la política interna
y la economía japonesa, llevando a cambios en las políticas gubernamentales y enfoques hacia el
desarrollo económico y social.

Japón en la Década de 1920

En la década de 1920, Japón experimentó un período de relativa estabilidad política y crecimiento


económico. Sin embargo, también fue testigo del crecimiento del nacionalismo extremo y el
militarismo. A medida que la economía se expandía, también lo hacía el control militar y la ideología
ultranacionalista. Estos factores, combinados con la insatisfacción popular y la creciente agresión
militar en Asia, sentaron las bases para eventos posteriores, como la Segunda Guerra Mundial y la
expansión japonesa en la región.

1.2. Expansión Japonesa en el Sudeste de Asia, 1931-1941

Causas de la Expansión Japonesa:

La expansión japonesa en el sudeste de Asia entre 1931 y 1941 estuvo motivada por varias razones:

Recursos Naturales: Japón tenía una economía en crecimiento y necesitaba recursos naturales para
mantener su expansión industrial. El sudeste asiático era rico en recursos como petróleo, caucho y
minerales, que eran vitales para la economía japonesa.
Espacio Vital: La ideología nacionalista japonesa promovía la idea de "espacio vital" (o lebensraum),
argumentando que Japón necesitaba expandirse territorialmente para garantizar su seguridad y
prosperidad.

Autosuficiencia: Japón buscaba ser autosuficiente y no depender de otros países para sus
necesidades. La expansión territorial ayudaría a garantizar un suministro constante de recursos y
reducir la dependencia de las importaciones.

Prestigio y Poder: La expansión imperialista también tenía un componente de prestigio y poder. Japón
buscaba establecerse como una potencia dominante en Asia y ganar reconocimiento internacional.

Eventos en Manchuria, 1931:

En 1931, Japón llevó a cabo la invasión de Manchuria, una región en el noreste de China. La excusa
utilizada fue un ataque supuestamente perpetrado por fuerzas chinas en la línea de ferrocarril
controlada por Japón en Mukden (hoy Shenyang). Japón respondió rápidamente ocupando
Manchuria, estableciendo un estado títere llamado Manchukuo y desplazando al gobierno chino
existente.

Resultados de la Crisis de Manchuria:

Condena Internacional: La invasión de Manchuria fue condenada por la comunidad internacional,


incluidas las potencias occidentales y la Liga de Naciones. Japón se retiró de la Liga de Naciones en
1933 en respuesta a las críticas internacionales.

Consolidación del Control Japonés: A pesar de la condena internacional, Japón logró consolidar su
control sobre Manchuria y establecer un gobierno títere. Esta victoria inicial impulsó la confianza de
Japón en sus futuras expansiones en Asia.

Inicio de la Agresión Continua: La crisis de Manchuria marcó el comienzo de una serie de agresiones
japonesas en Asia. La ocupación de Manchuria fue seguida por la invasión de China en 1937 y,
posteriormente, por la expansión en el sudeste asiático, incluidos territorios como Indochina y las
Filipinas, en los años siguientes.

En resumen, la expansión japonesa en el sudeste de Asia fue impulsada por la búsqueda de recursos,
la ideología nacionalista, la autosuficiencia y el deseo de prestigio y poder. La invasión de Manchuria
en 1931 marcó el inicio de esta expansión, a pesar de la condena internacional, y sentó las bases
para futuras acciones militares japonesas en la región.

1.3. La Respuesta Internacional a la Expansión Japonesa, 1931-1941

Respuesta de la Liga de las Naciones a los Eventos en Manchuria (1931-1936):

La Liga de las Naciones condenó la invasión japonesa de Manchuria en 1931 y exigió la retirada
japonesa, pero Japón se retiró de la Liga en 1933 en protesta. La Liga fue incapaz de aplicar medidas
efectivas para detener la expansión japonesa.

Respuesta de la Liga y Europa después de 1932:

Europa estaba inmersa en sus propios problemas, como la creciente amenaza del nazismo en
Alemania y la Gran Depresión. La Liga de las Naciones seguía siendo incapaz de coordinar una
respuesta efectiva a las acciones japonesas en China.

Respuesta de China después de 1932:

China continuó resistiendo la ocupación japonesa, pero estaba dividida internamente entre
nacionalistas y comunistas. Esta división debilitó la resistencia china frente a la agresión japonesa.

Respuesta de Estados Unidos a las Acciones Japonesas (1931-1937):


Estados Unidos condenó las acciones japonesas en China y aplicó sanciones económicas, incluido
un embargo de armas. Sin embargo, el embargo de petróleo en 1940 tuvo un impacto significativo
en Japón, que dependía del petróleo importado para su industria y maquinaria militar.

Respuesta de los Estados Unidos a los Eventos de 1937-1938:

El conflicto a gran escala entre Japón y China en 1937 intensificó la condena internacional. Estados
Unidos, aunque no se unió militarmente, proporcionó ayuda económica y apoyo político a China en
su lucha contra la agresión japonesa.

Cambio de Política de Estados Unidos Después de 1938:

El ataque japonés en 1937 al USS Panay, un barco estadounidense, y la masacre de Nanking en el


mismo año aumentaron la hostilidad hacia Japón en Estados Unidos. El ataque al USS Panay provocó
la indignación pública, lo que llevó a una postura más firme contra Japón.

Reacción de Estados Unidos ante el Ataque a Pearl Harbor (1941):

El ataque sorpresa a la base naval de Pearl Harbor el 7 de diciembre de 1941, llevó a Estados Unidos
a entrar formalmente en la Segunda Guerra Mundial. El Congreso de los Estados Unidos declaró la
guerra a Japón al día siguiente, el 8 de diciembre de 1941, marcando la entrada oficial de Estados
Unidos en el conflicto.

En resumen, la comunidad internacional, incluyendo la Liga de las Naciones, condenó las acciones
japonesas en China, pero las respuestas fueron limitadas y no pudieron evitar la expansión japonesa.
Estados Unidos adoptó una postura más dura después de 1937, especialmente después del ataque
a Pearl Harbor, lo que llevó a su entrada en la Segunda Guerra Mundial y a un cambio significativo
en la dinámica de la guerra en el Pacífico.

2.1. El Impacto del Fascismo en la Política Exterior Italiana: Los Orígenes, 1870-1933

El Ascenso de Mussolini al Poder:

Benito Mussolini fundó el Partido Nacional Fascista en 1921 y, aprovechando el descontento tras la
Primera Guerra Mundial y la agitación social en Italia, lideró la Marcha sobre Roma en 1922. Este
evento llevó al rey Víctor Manuel III a nombrar a Mussolini como Primer Ministro en octubre de 1922.

Impacto de la Primera Guerra Mundial en Italia (1915-1918):

Italia se unió a la Primera Guerra Mundial en el lado de las Potencias Aliadas en 1915, con la promesa
de ganancias territoriales. Sin embargo, el Tratado de Versalles de 1919 dejó insatisfecha a Italia, lo
que resultó en un sentimiento de "victoria mutilada" y creó un ambiente político inestable en el país.

¿Qué es el Fascismo?:

El fascismo es una ideología política y social que enfatiza el nacionalismo extremo, el autoritarismo y
el totalitarismo. Aboga por un estado fuerte y centralizado, rechaza el liberalismo y la democracia, y
a menudo utiliza la violencia política para suprimir la oposición.

Crecimiento del Apoyo al Fascismo en Italia Después de la Primera Guerra Mundial:

Después de la Primera Guerra Mundial, Italia enfrentó problemas económicos y políticos. El


descontento generalizado con la situación llevó a un aumento en el apoyo al fascismo, ya que
prometía estabilidad y restauración del prestigio nacional italiano.

Consolidación del Poder de Mussolini:

Mussolini consolidó su poder mediante la eliminación de la oposición política, suprimiendo partidos


de izquierda y estableciendo un régimen autoritario. En 1925, con la Ley Acerbo, su partido ganó una
mayoría parlamentaria, permitiéndole establecer un gobierno unipartidista.

Factores que Influenciaron la Política Exterior de Mussolini:


Los factores que influenciaron la política exterior de Mussolini incluyeron su deseo de restaurar la
grandeza de Italia, expandir su imperio colonial, así como su deseo de consolidar su posición dentro
de Europa, especialmente frente a las potencias occidentales.

Éxito de la Política Exterior de Mussolini en la Década de 1920:

En la década de 1920, la política exterior de Mussolini fue relativamente exitosa. Italia ganó el
reconocimiento internacional y obtuvo ganancias territoriales en acuerdos como el Tratado de
Rapallo (1920) con Yugoslavia y el Tratado de Letrán (1929) con la Iglesia Católica, que estableció el
Estado de la Ciudad del Vaticano.

En resumen, el fascismo en Italia, liderado por Mussolini, se basó en un nacionalismo extremo y


autoritarismo. La Primera Guerra Mundial y el descontento resultante proporcionaron el caldo de
cultivo para su ascenso al poder. Mussolini consolidó su gobierno a través de tácticas autoritarias y,
en la década de 1920, logró cierto éxito en la política exterior, aunque esto cambiaría drásticamente
en las décadas siguientes.

2.2. El Impacto del Nazismo en la Política Exterior Alemana: Los Orígenes, 1918-1933

¿Por qué creció el apoyo al nazismo después de la Primera Guerra Mundial?

El apoyo al nazismo después de la Primera Guerra Mundial se debió a varios factores:

Humillación de Versalles: El Tratado de Versalles de 1919 impuso duras condiciones a Alemania,


incluyendo reparaciones de guerra y pérdida de territorio. Muchos alemanes se sintieron humillados
y descontentos con las condiciones del tratado.

Crisis Económica: La República de Weimar, establecida después de la guerra, enfrentó problemas


económicos graves, incluyendo hiperinflación y desempleo. La inestabilidad económica aumentó el
descontento y la búsqueda de soluciones radicales.

Propaganda Nazi: El Partido Nazi, liderado por Adolf Hitler, utilizó la propaganda eficazmente para
culpar a grupos específicos (como judíos y comunistas) por los problemas de Alemania, ofreciendo
soluciones simplistas y prometiendo restaurar la grandeza alemana.

Crisis Política: La República de Weimar era política y socialmente inestable. Los gobiernos cambiaban
con frecuencia y los ciudadanos estaban frustrados por la falta de estabilidad política y social.

¿Qué factores le permiten a Hitler convertirse en un dictador?

Hitler se convirtió en dictador principalmente debido a una combinación de astucia política,


propaganda hábil y el apoyo de sectores significativos de la sociedad alemana:

Apoyo Popular: Hitler ganó el apoyo de una gran parte de la población alemana a través de su
retórica nacionalista, promesas de restaurar la grandeza alemana y sus políticas de empleo y
bienestar.

Eliminación de Opositores: Hitler eliminó a sus opositores políticos, tanto internos como externos, a
través de la violencia y el control estatal, consolidando así su poder dentro del Partido Nazi y el
gobierno alemán.

Uso de la Propaganda: Utilizó la propaganda de manera efectiva para crear una imagen positiva de
sí mismo y del nazismo, manipulando las emociones y las creencias de las personas.

Reichstag Fire y Leyes de Habilitación: Después del incendio del Reichstag en 1933, Hitler persuadió al
presidente Hindenburg para que firmara el Decreto del Reichstag de Incendio, que suspendió
muchos derechos civiles. Luego, las Leyes de Habilitación de 1933 le dieron poderes dictatoriales al
permitirle pasar leyes sin el Reichstag.

El debate histórico: ¿Tenía Hitler un plan claro para alcanzar sus objetivos de política exterior cuando
tomó el poder en 1933?
El debate histórico sobre si Hitler tenía un plan claro para la política exterior en 1933 es complejo.
Algunos historiadores argumentan que Hitler tenía una visión a largo plazo para expandir Alemania y
eliminar lo que él percibía como amenazas para la raza aria, mientras que otros sostienen que sus
acciones iniciales fueron más improvisadas y oportunísticas, y que su plan se desarrolló con el tiempo
en respuesta a circunstancias cambiantes. La historiografía sobre este tema sigue siendo un área de
investigación y debate en la comunidad académica.

2.3. Expansión Italiana, 1933-1940

Factores que Impactaron la Política de Italia en la Década de 1930:

Descontento por Versalles: Italia estaba insatisfecha con las recompensas territoriales después de la
Primera Guerra Mundial, lo que creó un sentimiento de revanchismo y la búsqueda de una mayor
gloria nacional.

Crisis Económica: La Gran Depresión afectó a Italia, lo que aumentó la necesidad de recursos y la
búsqueda de mercados y territorios para la expansión económica.

Ideología Fascista: La ideología fascista de Mussolini promovía la superioridad de Italia y su derecho


a un imperio. Esta creencia en la superioridad racial y nacional influyó en las decisiones expansionistas.

Política Exterior Italiana, 1935-1939:

Italia se embarcó en una política exterior agresiva durante este período:

Invasión de Etiopía (1935-1936): Italia invadió Etiopía para expandir su imperio. Esta acción fue
condenada internacionalmente, pero Italia continuó con la ocupación.

Intervención en la Guerra Civil Española (1936-1939): Italia apoyó a Francisco Franco y las fuerzas
fascistas en la Guerra Civil Española, temiendo la propagación del comunismo en Europa.

Crisis de los Sudetes (1938): Italia apoyó a Alemania en la crisis de los Sudetes, que llevó al Acuerdo
de Múnich en 1938, donde se permitió la anexión alemana de los Sudetes.

Invasión de Albania (1939): Italia invadió Albania en abril de 1939, consolidando su control sobre el
país.

Italia y la Segunda Guerra Mundial:

Italia fue aliada de Alemania y Japón en el Eje durante la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, las
fuerzas italianas no fueron tan efectivas como las alemanas y sufrieron numerosas derrotas en el frente.

Cambio de Alineamientos Diplomáticos en Europa después de 1933:

Después de 1933, varios países europeos, como Alemania e Italia, abandonaron la Liga de Naciones
y comenzaron a seguir políticas expansionistas y autoritarias. Esto llevó a la reconfiguración de alianzas
y tensiones en Europa.

Desafíos de Alemania a los Asentamientos de la Posguerra, 1933-1938:

Alemania, bajo el liderazgo de Hitler, desafió los asentamientos de la posguerra, incluyendo las
restricciones impuestas por el Tratado de Versalles. Esto incluyó la reocupación de Renania en 1936 y
la anexión de Austria en 1938 (Anschluss), lo que intensificó las tensiones en Europa antes del estallido
de la Segunda Guerra Mundial.

2.4. Expansión Alemana, 1933-1938

Cambio de Alineamientos Diplomáticos en Europa después de 1933:

Después de 1933, Europa experimentó un dramático cambio en los alineamientos diplomáticos


debido a la ascensión al poder de Adolf Hitler y el Partido Nazi en Alemania. Este cambio se
caracterizó por el abandono de la cooperación internacional y la adopción de políticas agresivas y
nacionalistas.

Retirada de la Liga de Naciones: Alemania se retiró de la Liga de Naciones en 1933 bajo el liderazgo
de Hitler. Esta retirada marcó el comienzo de la desconfianza hacia los sistemas internacionales y la
diplomacia multilateral.

Rechazo de Restricciones del Tratado de Versalles: Alemania comenzó a desafiar las restricciones
impuestas por el Tratado de Versalles. Hitler anunció la reintroducción del servicio militar obligatorio y
reocupó Renania en 1936, territorio desmilitarizado según los términos del tratado.

Expansionismo Territorial: Alemania buscó la expansión territorial y el Lebensraum (espacio vital) para
la población alemana. Esto se convirtió en una justificación para la anexión de Austria en 1938 y la
demanda de los Sudetes en Checoslovaquia.

Los Desafíos de Alemania a los Asentamientos de la Posguerra, 1933-1938:

Reocupación de Renania (1936): Alemania desafió las disposiciones del Tratado de Versalles al
reocupar Renania, una región desmilitarizada. Esto fue un desafío directo a Francia y a las potencias
occidentales, que no tomaron medidas significativas en respuesta.

Anexión de Austria (Anschluss, 1938): Hitler presionó por la unión de Alemania y Austria, y finalmente
logró la anexión de Austria en marzo de 1938, sin enfrentar resistencia significativa de las potencias
occidentales.

Crisis de los Sudetes (1938): Alemania buscó la anexión de las regiones de habla alemana en
Checoslovaquia, conocidas como los Sudetes. Esta crisis llevó al Acuerdo de Múnich en septiembre
de 1938, donde Gran Bretaña y Francia acordaron la cesión de los Sudetes a Alemania, marcando
un cuestionable apaciguamiento de la agresión alemana.

Estos desafíos de Alemania a los asentamientos de la posguerra socavaron la estabilidad europea y,


en retrospectiva, fueron pasos significativos hacia el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Los
líderes europeos, en muchos casos, adoptaron una política de apaciguamiento en un intento de
evitar un conflicto directo, lo que finalmente permitió que Alemania continuara sus expansiones
territoriales y sus violaciones de los tratados internacionales.

2.5. Expansión Alemana, 1938-1940

Desafiando el Acuerdo de la Posguerra después de 1937: Más Allá del Tratado de Versalles - La
Liquidación de Checoslovaquia:

Después del Acuerdo de Múnich en 1938, que permitió la anexión alemana de los Sudetes, Hitler
continuó sus expansiones. En marzo de 1939, las fuerzas alemanas ocuparon Bohemia y Moravia,
liquidando efectivamente Checoslovaquia y violando así las disposiciones del Tratado de Versalles y
del propio Acuerdo de Múnich.

Expansión Alemana: Polonia:

La siguiente gran expansión alemana fue dirigida hacia Polonia. En agosto de 1939, Alemania y la
Unión Soviética firmaron el Pacto Molotov-Ribbentrop, un acuerdo secreto que delineaba las esferas
de influencia en Europa del Este. Como resultado de este pacto, Hitler se sintió libre para invadir
Polonia sin temor a la intervención soviética. El 1 de septiembre de 1939, las fuerzas alemanas lanzaron
un ataque sorpresa sobre Polonia, marcando el inicio de la Segunda Guerra Mundial.

Cambio de Alineaciones Internacionales: El Pacto de Acero, 1 de Mayo de 1939:

El Pacto de Acero fue un acuerdo militar y político firmado entre Alemania e Italia el 22 de mayo de
1939, fortaleciendo su alianza en previsión de un conflicto europeo más amplio. Este pacto se basaba
en la mutua asistencia militar en caso de ataque por parte de una potencia no involucrada en la
guerra, lo que esencialmente solidificó la alianza entre las dos naciones.

El Estallido de la Guerra:

El ataque alemán a Polonia el 1 de septiembre de 1939 marcó el estallido de la Segunda Guerra


Mundial en Europa. La invasión de Polonia llevó a Gran Bretaña y Francia a declarar la guerra a
Alemania el 3 de septiembre. Posteriormente, una serie de eventos y conflictos regionales llevaron a
una escalada del conflicto, involucrando eventualmente a la mayoría de las naciones del mundo en
un conflicto global que duraría hasta 1945.

El período de expansión alemana entre 1938 y 1940 representó la creciente agresión nazi que culminó
en la Segunda Guerra Mundial, un conflicto que tendría un impacto inmenso en Europa y el resto del
mundo.

2.6. Respuestas Internacionales a la Agresión Italiana, 1935-1940

¿Cuál fue la política de apaciguamiento y por qué fue perseguida por Gran Bretaña en la década
de 1930?

La política de apaciguamiento fue una estrategia diplomática adoptada por potencias


occidentales, especialmente Gran Bretaña y Francia, para evitar conflictos con las potencias
agresivas, en este caso, Italia. Esta política se basaba en la idea de que cediendo a las demandas y
expansiones territoriales de las naciones agresivas, se podría evitar un conflicto a gran escala. Fue
perseguida en parte debido al trauma y la pérdida humana de la Primera Guerra Mundial, creando
un deseo de evitar un nuevo conflicto mundial a toda costa.

¿Cómo fue la respuesta internacional a la agresión en la década de 1930 afectada por las
debilidades de la Sociedad de Naciones?

La respuesta internacional a la agresión en la década de 1930 fue severamente obstaculizada por


las debilidades de la Sociedad de Naciones. A pesar de sus ideales nobles, la Sociedad de Naciones
carecía de una fuerza militar efectiva y tenía procedimientos lentos y burocráticos. Además, muchas
naciones, incluyendo algunas poderosas como Estados Unidos y la Unión Soviética, no eran miembros
activos, lo que limitaba aún más su influencia y capacidad para detener la agresión.

¿Cuál fue el impacto de la política exterior de EE. UU. en la respuesta internacional a los poderes
expansionistas?

La política exterior de Estados Unidos durante este período se caracterizó por la neutralidad y el deseo
de evitar la participación en conflictos europeos. La Ley de Neutralidad de 1935 y la Ley de
Neutralidad de 1937 prohibieron la venta de armas a países en guerra y mostraron la reticencia de
Estados Unidos para involucrarse directamente en los asuntos europeos. Esta actitud de no
intervención debilitó los esfuerzos internacionales para frenar las agresiones expansionistas.

¿Cuál fue el impacto de la política exterior soviética en la respuesta internacional a los poderes
expansionistas?

La política exterior soviética inicialmente buscó formar alianzas con las potencias occidentales para
contener las amenazas fascistas. Sin embargo, las negociaciones con Gran Bretaña y Francia no
fueron exitosas y, eventualmente, la Unión Soviética firmó el Pacto Molotov-Ribbentrop con Alemania
en 1939, lo que permitió la invasión conjunta de Polonia. Esta acción socavó los esfuerzos de las
democracias occidentales para crear una coalición contra las potencias fascistas.

¿Cuál fue la respuesta internacional a la invasión italiana de Abisinia en 1935-36?

La invasión italiana de Abisinia fue condenada internacionalmente, pero las sanciones económicas
impuestas por la Sociedad de Naciones no fueron lo suficientemente efectivas para detener la
agresión. La falta de medidas contundentes permitió que Italia continuara la ocupación, lo que
socavó la credibilidad de la Sociedad de Naciones como un organismo capaz de mantener la paz y
seguridad internacionales.

El final del apaciguamiento de la Italia de Mussolini:

El apaciguamiento hacia Italia llegó a su fin después de la invasión de Polonia por parte de Alemania
en septiembre de 1939. Esto llevó a un cambio en la política británica y francesa hacia Italia, que
pasó de ser apaciguada a ser vista como una potencial amenaza. Sin embargo, la Segunda Guerra
Mundial comenzó antes de que se pudiera implementar una respuesta efectiva a la agresión italiana.

2.7. La Respuesta Internacional a la Agresión Alemana, 1933-1940

La Segunda Guerra Mundial: El Debate Histórico:

El debate histórico sobre el origen y las causas de la Segunda Guerra Mundial ha sido un tema de
intensa investigación y discusión en el campo de la historia. Algunos de los temas centrales en este
debate incluyen:

Responsabilidad Alemana: Una cuestión fundamental es hasta qué punto las políticas y acciones del
Tercer Reich y su líder, Adolf Hitler, llevaron directamente al conflicto. Los historiadores han explorado
cómo la expansión territorial alemana, la violación de tratados y la agresión hacia países vecinos
llevaron al estallido del conflicto.

Política de Apaciguamiento: Otro punto de debate es el papel de la política de apaciguamiento


adoptada por potencias occidentales como Gran Bretaña y Francia. Algunos argumentan que el
apaciguamiento permitió que Hitler continuara sus agresiones, mientras que otros sostienen que, en
el contexto de las secuelas de la Primera Guerra Mundial, era una estrategia comprensible para evitar
un conflicto a gran escala.

Debilidades de la Sociedad de Naciones: La ineficacia de la Sociedad de Naciones en prevenir la


agresión alemana también es objeto de discusión. La falta de autoridad para hacer cumplir
decisiones y la ausencia de Estados Unidos como miembro activo socavaron su capacidad para
mantener la paz.

Factores Económicos y Sociales: Los factores económicos y sociales, como la Gran Depresión y el
desempleo masivo, también se consideran en el contexto del ascenso del totalitarismo y el
nacionalismo en Europa.

Papel de Otras Potencias: La actitud y acciones de otras potencias, como la Unión Soviética y Japón,
también son temas importantes. El Pacto Molotov-Ribbentrop y la expansión japonesa en Asia
contribuyeron al clima internacional que condujo a la guerra.

En resumen, el debate histórico sobre la Segunda Guerra Mundial es complejo y multifacético, con
diversas interpretaciones y enfoques que continúan siendo objeto de estudio y análisis en la
historiografía contemporánea.

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