El sistema nervioso es uno de los sistemas más importantes y complejos del
cuerpo humano.
Tiene múltiples funciones, entre ellas recibir y procesar toda la información que
proviene tanto del interior del cuerpo como del entorno, con el fin de regular el
funcionamiento de los demás órganos y sistemas. Esta acción la puede llevar a
cabo de forma directa o en colaboración con el sistema endocrino mediante la
regulación de la liberación de diferentes hormonas.
Está formado principalmente por dos tipos de células, las neuronas y las células
gliales.
1. La neurona es la célula fundamental, se encarga de procesar y trasmitir la
información a través de todo el sistema nervioso.
2. Las células gliales (llamadas también glía o neuroglía), son células que
realizan la función de soporte y protección de las neuronas. Las neuronas no
pueden funcionar en ausencia de las células gliales.
Aunque existen neuronas con diferentes formas, en función del tipo de tarea que
llevan a cabo, en general en una neurona se pueden diferenciar cuatro partes:
1. Cuerpo celular o soma: Contiene el núcleo y la mayor parte de las
estructuras que mantienen los procesos vitales de la célula. Su forma varía
según los diferentes tipos de neuronas.
2. Dendritas: Son prolongaciones del cuerpo celular de las neuronas que
actúan como receptores de los mensajes trasmitidos por otras neuronas.
3. Axón: Tubo largo y delgado, a menudo recubierto de una vaina de mielina,
encargado de llevar la información desde el cuerpo celular hasta los botones
terminales.
4. Botones terminales: Es la parte externa del axón. La información que
pasa de una neurona a otra se transmite a través de la sinapsis, que es una
unión entre los botones terminales de la neurona emisora y la dendrita de la
célula receptora.
Las neuronas, tienen unas características que las diferencian de las demás
células del cuerpo: poseen unas prolongaciones de gran longitud y tienen escasa
capacidad de regenerarse. Por esta razón, algunas enfermedades neurológicas
pueden ser progresivas.
El Sistema Nervioso se divide en dos partes:
1. Sistema Nervioso Periférico: Formado por las prolongaciones o
trayectos nerviosos que salen de la médula espinal hacia los diferentes tejidos.
2. Sistema Nervioso Central: Formado por el encéfalo (que incluye el
cerebro, el cerebelo y el tronco encefálico) y la médula espinal.
Las 2 estructuras que forman el SNC, se encuentran protegidas por unas
envolturas óseas, que son el cráneo y la columna vertebral respectivamente.
Tanto el encéfalo como la médula espinal están recubiertos por 3 membranas
que les sirven de protección: la duramadre (membrana externa), la aracnoides
(membrana intermedia) y la piamadre (membrana interna). Estas membranas se
conocen con el nombre de meninges.
Entre estas membranas se crea un espacio, llamado espacio subaracnoideo, que
se encuentra lleno de un líquido incoloro y transparente, que recibe el nombre
de líquido cefalorraquídeo.
Este líquido está formado principalmente por proteínas, iones, glucosa y células
sanguíneas que forman parte del sistema inmune y, entre sus funciones está
permitir el intercambio de diversas sustancias entre el sistema nervioso y la
sangre, actuar como sistema de eliminación de productos residuales, mantener
el equilibrio iónico adecuado y proporcionar amortiguación y protección
mecánica.
Las células que forman el sistema nervioso central se colocan de tal manera que
dan lugar a dos clases de sustancias que se caracterizan por su color: la
sustancia gris (corteza cerebral), formada por los cuerpos de las neuronas, y la
sustancia blanca (área subcortical), formada principalmente por las
prolongaciones nerviosas (dendritas y axones), cuya función es conducir la
información.
Envolviendo y protegiendo las fibras nerviosas del SNC hay un material
compuesto por proteínas y grasas llamado mielina que facilita la conducción
de los impulsos eléctricos entre las fibras nerviosas.
El sistema nervioso tiene dos partes principales:
El sistema nervioso central está compuesto por el cerebro y la
médula espinal.
El sistema nervioso periférico está compuesto por todos los
nervios que se ramifican desde la médula espinal y se extienden a
todas las partes del cuerpo.
El sistema nervioso transmite señales entre el cerebro y el resto del cuerpo,
incluidos los órganos internos. De esta manera, la actividad del sistema
nervioso controla la capacidad de moverse, respirar, ver, pensar y más.1
La unidad básica del sistema nervioso es una célula nerviosa,
o neurona. El cerebro humano contiene alrededor de 100 mil millones de
neuronas. Una neurona tiene un cuerpo celular, que incluye el núcleo
celular, y extensiones especiales denominadas axones y dendritas. Los
conjuntos de axones, denominados nervios, se encuentran en todo el
cuerpo. Los axones y las dendritas permiten que las neuronas se
comuniquen, incluso a través de largas distancias.
Los diferentes tipos de neuronas controlan o realizan diferentes actividades.
Por ejemplo, las neuronas motoras transmiten mensajes del cerebro a los
músculos para generar movimiento. Las neuronas sensitivas detectan luz,
sonido, olor, sabor, presión y calor y envían mensajes sobre estas cosas al
cerebro. Otras partes del sistema nervioso controlan los procesos
involuntarios. Entre ellos se incluyen mantener un latido regular, liberar
hormonas como adrenalina, abrir la pupila en respuesta a la luz, y regular el
sistema digestivo.
Cuando una neurona envía un mensaje a otra neurona, envía una señal
eléctrica por la longitud de su axón. En el axón terminal, la señal eléctrica
se convierte en una señal química. El axón luego libera la señal química con
mensajeros químicos denominados neurotransmisores en la sinapsis ,
el espacio entre el extremo de un axón y la punta de una dendrita de otra
neurona. Los neurotransmisores pasan la señal por la sinapsis hasta la
dendrita colindante, que vuelve a convertir la señal química en señal
eléctrica. La señal eléctrica viaja entonces a través de la neurona y pasa
por el mismo proceso de conversión a medida que se traslada a las
neuronas colindantes.
El sistema nervioso también incluye células no neuronales,
denominadas gliales. Las gliales realizan muchas funciones importantes
que mantienen al sistema nervioso en correcto funcionamiento. Por
ejemplo, las gliales:
Ayudan a soportar y mantener las neuronas en su lugar.
Protegen a las neuronas.
Crean un aislamiento denominado mielina, que ayuda a mover los
impulsos nerviosos.
Reparan las neuronas y ayudan a restaurar la función neuronal.
Recortan las neuronas muertas.
Regulan los neurotransmisores.
El cerebro está compuesto de muchas redes de neuronas y gliales en
comunicación. Estas redes permiten que diferentes partes del cerebro
"hablen" entre sí y trabajen en conjunto para controlar las funciones
corporales, las emociones, el pensamiento, la conducta y otras
actividades.1,2,3
¿Qué es el ventrículo cerebral?
El ventrículo cerebral es una estructura anatómica del cerebro
que consiste en un sistema de cuatro cavidades llenas de líquido
cefalorraquídeo (LCR) ubicadas dentro del cerebro, que se
conectan entre sí a través de canales estrechos. Estas
cavidades, dos laterales y dos más pequeñas, están rodeadas
por el tejido cerebral y se encargan de la producción, circulación
y absorción del LCR en el cerebro.
Cada ventrículo cerebral tiene una función específica. Los
ventrículos laterales están ubicados en los hemisferios
cerebrales, y son responsables de producir y almacenar el LCR,
que luego fluye a través del tercer ventrículo ubicado en el
centro del cerebro. A continuación, el LCR circula por el
acueducto cerebral hacia el cuarto ventrículo ubicado en la base
del cerebro, donde se divide en tres orificios para irrigar el
cerebro y la médula espinal.
El LCR es un líquido incoloro y transparente que actúa como un
amortiguador para el cerebro y la médula espinal. Además, el
LCR también actúa como un medio de transporte para los
nutrientes y desechos que se eliminan del cerebro y la médula
espinal. La circulación del LCR es esencial para el
mantenimiento de la homeostasis en el cerebro y la médula
espinal.
El ventrículo cerebral también está involucrado en la patología
de varias enfermedades neurológicas, como hidrocefalia, tumor
cerebral y meningitis. La hidrocefalia ocurre cuando hay una
acumulación excesiva de líquido en el cerebro, lo que puede ser
causado por una obstrucción en los ventrículos cerebrales, lo
que a su vez puede causar una inflamación y daño cerebral
irreversible. Los tumores cerebrales pueden causar una
obstrucción en los ventrículos cerebrales, lo que lleva a una
acumulación de LCR y puede provocar hidrocefalia. La
meningitis es una infección que puede inflamar el tejido cerebral
y aumentar la producción de LCR, lo que puede provocar una
acumulación excesiva de líquido en los ventrículos cerebrales.
En resumen, los ventrículos cerebrales son estructuras
esenciales para la producción, circulación y absorción del LCR en
el cerebro. La correcta función de los ventrículos cerebrales es
esencial para la homeostasis y el correcto funcionamiento del
cerebro y la médula espinal. El conocimiento de la anatomía y
fisiología de los ventrículos cerebrales es crucial para el
diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades
neurológicas.
Liquido cefalorraquídeo
Líquido que circula por los espacios del encéfalo (incluso el cerebro) y la
médula espinal y entre dos de las meninges (capas finas de tejido que cubren y
protegen el encéfalo y la médula espinal). El plexo coroideo es el tejido en los
ventrículos (espacios huecos) del encéfalo que produce el líquido
cefalorraquídeo. También se llama LCR y líquido cerebroespinal.
El líquido cefalorraquídeo (LCR, representado en azul) se elabora a partir del tejido
que reviste los ventrículos (espacios huecos) en el cerebro. Fluye dentro del
cerebro y la médula espinal y alrededor de estos para ayudar a amortiguarlos en
caso de una lesión y para proporcionar nutrientes.
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¿Qué hace el cerebro?
El cerebro controla lo que piensas y sientes, cómo aprendes y recuerdas
y la forma en que te mueves. También controla muchas cosas de las que
apenas te das cuenta, como el latido de tu corazón y la digestión de la
comida.
Piensa en el cerebro como en una computadora central que controla
todas las funciones de tu cuerpo. El resto del sistema nervioso viene a
ser una red o entramado que envía mensajes en ambos sentidos entre el
cerebro y distintas partes del cuerpo. Lo hace a través de la médula
espinal, que desciende por la espalda desde el cerebro. Contiene
nervios en su interior, unos filamentos que se ramifican hacia los demás
órganos y partes del cuerpo.
Cuando llega un mensaje al cerebro procedente de cualquier parte del
cuerpo, el cerebro envía al cuerpo un mensaje sobre cómo reaccionar.
Por ejemplo, si tocas un horno caliente, los nervios de tu piel enviarán
un mensaje de dolor a tu cerebro. Y el cerebro responderá enviando un
mensaje a los músculos de tu mano para que la retires.
Afortunadamente, esta carrera de relevos neurológica ocurre en solo un
instante.
¿De qué partes consta el sistema nervioso?
El sistema nervioso está compuesto por el sistema nervioso central y el
sistema nervioso periférico:
el cerebro y la médula espinal forman el sistema nervioso central.
Y los nervios que se extienden por todo el cuerpo forman el sistema
nervioso periférico.
El cerebro humano es increíblemente compacto, y solo pesa unas tres
libras (unos 1.360 gramos). De todos modos, tiene muchos pliegues y
surcos. Esto le da la superficie añadida que necesita para almacenar
información importante para el cuerpo.
La médula espinal es una acumulación de tejido nervioso de unas 18
pulgadas (45 cm de largo) y 1/2 pulgada de grosor (poco más de 1 cm).
Se extiende desde la parte inferior del cerebro hasta el final de la
columna vertebral. A lo largo de todo su recorrido, los nervios se van
ramificando hacia el resto del cuerpo.
Tanto el cerebro como la médula espinal están protegidos por huesos: el
cerebro, por los huesos del cráneo, y la médula espinal, por una serie de
huesos entrelazados en forma de anillo, llamados vértebras, que forman
la columna vertebral. Ambos están protegidos y amortiguados por capas
de unas membranas llamadas meninges, así como por un líquido
especial conocido como líquido cefalorraquídeo. Este líquido ayuda a
proteger el tejido nervioso, a mantenerlo sano y a eliminar sus
productos de desecho.
¿Cuáles son las partes del cerebro?
El cerebro está compuesto por tres grandes partes: el prosencéfalo, el
mesencéfalo y el robencéfalo.
El prosencéfalo
El prosencéfalo (también conocido como "cerebro anterior") es la parte
más voluminosa y compleja del cerebro. Está formado por el telencéfalo,
el área con todos los pliegues y surcos que se suele ver en las
ilustraciones del cerebro, así como por otras estructuras que hay debajo
de él.
El telencéfalo contiene la información que, básicamente, te convierte
en quien eres: tu inteligencia, tu memoria, tu personalidad, tus
emociones, tu habla y tu capacidad de sentir y de moverte. Áreas
específicas del telencéfalo se encargan de procesar diferentes tipos de
información. Se llaman lóbulos, y hay cuatro en total: el lóbulo frontal, el
parietal, el temporal y el occipital.
El telencéfalo se divide en dos mitades, llamadas hemisferios. Están
conectadas por la parte central mediante un haz de fibras nerviosas (el
cuerpo calloso) que permite que se comuniquen entre sí. Aunque ambas
mitades puedan parecer idénticas, como una imagen y su reflejo,
muchos científicos creen que tienen funciones diferentes.
El hemisferio izquierdo se considera el lado lógico, analítico y objetivo.
El hemisferio derecho se considera el lado más intuitivo, creativo y
subjetivo.
Por lo tanto, mientras haces cuentas, utilizas el hemisferio izquierdo.
Pero, mientras escuchas música, utilizas el lado derecho del cerebro. Se
cree que en algunas personas predomina más el hemisferio izquierdo o
el hemisferio derecho, mientras que en otras no predomina ningún
hemisferio porque utilizan ambos hemisferios en la misma medida.
La capa más externa del telencéfalo se llama córtex o corteza cerebral
(también conocida como la "materia gris"). La información recogida por
los cinco sentidos llega al córtex cerebral. Después, esta información se
envía a otras partes del sistema nervioso para su ulterior procesamiento.
Por ejemplo, cuando tocas un horno caliente, no solo recibes el mensaje
de que retires la mano, sino que esa información también se dirige a
otras partes del cerebro para ayudarte a recordar que no vuelvas a tocar
un horno caliente.
En la parte interna del prosencéfalo se encuentran el tálamo, el
hipotálamo y la hipófisis:
El tálamo se encarga de enviar los mensajes procedentes de los
órganos sensoriales, como los ojos, los oídos, la nariz y los dedos, a la
corteza cerebral.
El hipotálamo te controla el pulso, la sed, el apetito, los patrones de
sueño y otros procesos que ocurren en tu cuerpo de forma automática.
El hipotálamo también controla la hipófisis, una glándula que fabrica
las hormonas que controlan el crecimiento, el metabolismo, el equilibrio
de agua y minerales, la maduración sexual y la respuesta al estrés.
El mesencéfalo
El mesencéfalo (también conocido como "cerebro medio"), situado
debajo de la parte central del prosencéfalo, actúa como un maestro de
ceremonias, coordinando todos los mensajes que llegan al cerebro y los
que salen hacia la médula espinal.
El rombencéfalo
El rombencéfalo (también conocido como "cerebro posterior"), se
encuentra debajo de la parte posterior del telencéfalo. Engloba
el cerebelo, el puente y el bulbo raquídeo (o médula oblonga). El
cerebelo, también conocido como "el pequeño cerebro" porque parece
una versión a pequeña escala del cerebro, controla el equilibrio, el
movimiento y la coordinación.
El puente y el bulbo raquídeo, junto con el mesencéfalo, se suelen
conocer como el tronco encefálico (o tallo cerebral). El tronco
encefálico recibe, envía y coordina los mensajes cerebrales. También
controla muchas de las funciones que el cuerpo realiza
automáticamente, como la respiración, la frecuencia cardíaca, la tensión
arterial, el tragar, la digestión y el parpadeo.
¿Cómo funciona el sistema nervioso?
El funcionamiento básico del sistema nervioso depende en gran medida
de unas células diminutas llamadas neuronas. El cerebro contiene miles
de millones de esas células, que están especializadas en muchas
funciones diferentes. Por ejemplo, las neuronas sensoriales envían
información sensorial al cerebro desde los ojos, los oídos, la nariz, la
lengua y la piel. Las neuronas motoras envían mensajes procedentes del
cerebro al resto del cuerpo.
Todas las neuronas se envían información entre sí a través de un
proceso electro-químico complejo, y establecen unas conexiones que
afectan a la forma en que piensas, aprendes, te mueves y te comportas.
La inteligencia, el aprendizaje y la memoria. Cuando creces y
aprendes cosas, los mensajes viajan de una neurona a otra, una y otra
vez, creando conexiones (o vías neuronales) en el interior de tu cerebro.
Por eso, aprender a conducir requiere mucha concentración pero, más
adelante, conduces de una forma casi automática porque las vías
neuronales ya están bien establecidas.
En los niños pequeños, el cerebro es sumamente adaptable. De hecho,
cuando una parte del cerebro de un niño se lesiona, otra parte suele
aprender a desempeñar algunas de las funciones perdidas. Pero, a
medida que nos hacemos mayores, al cerebro cada vez le cuesta más
establecer nuevas redes neuronales, lo que hace que nos resulte más
difícil dominar tareas nuevas o cambiar patrones de conducta ya
establecidos. Por eso, muchos científicos creen que es importante seguir
planteando nuevos retos al cerebro para que aprendan cosas nuevas y
establezcan nuevas conexiones. Esto ayuda a mantener activo al
cerebro durante todo el curso de la vida.
La memoria es otra función compleja del cerebro. Las cosas que haces,
aprendes y ves se procesan primero en la corteza cerebral. Luego, si
sientes que esa información es lo bastante importante como para que
merezca la pena recordarla de forma permanente, se envía a otras
partes del cerebro (como el hipocampo y la amígdala) a fin de que la
retengas en la memoria a largo plazo. A medida que esos mensajes
viajan por el cerebro, se crean vías neuronales que son los fundamentos
de la memoria.
El movimiento. Distintas partes del telencéfalo se encargan de mover
distintas partes de cuerpo. El lado izquierdo del cerebro controla los
movimientos del lado derecho del cuerpo, y el lado derecho del cerebro
controla los movimientos del lado izquierdo del cuerpo. Cuando aprietas
el acelerador con el pie derecho, es el hemisferio cerebral izquierdo el
que envía el mensaje que te permite hacer ese movimiento.
Funciones corporales básicas. Una parte del sistema nervioso
periférico llamada sistema nervioso autónomo es la que controla
muchos de los procesos corporales en los que casi nunca necesitas
pensar, como la respiración, la digestión, la transpiración (o sudoración)
y el temblar. El sistema nervioso autónomo está compuesto por dos
partes: el sistema nervioso simpático y el sistema nervioso
parasimpático.
El sistema nervioso simpático prepara al cuerpo para las respuestas
rápidas en situaciones de estrés, como si presenciaras un robo. Cuando
ocurre algo peligroso, el sistema nervioso simpático hace que el corazón
bombee más deprisa para que envíe más sangre a las distintas partes
del cuerpo que la podrían necesitar. También hace que las glándulas
suprarrenales, ubicadas en la parte superior de los riñones, segreguen
adrenalina, una hormona que ayuda a proporcionar fuerza adicional a
los músculos para una huida rápida. Este proceso se conoce como
respuesta de "lucha o huida".
El sistema nervioso parasimpático hace justo lo contrario: prepara al
cuerpo para el descanso. También ayuda a que funcione bien el tubo
digestivo para que el cuerpo pueda asimilar eficazmente los nutrientes
de los alimentos.
Los sentidos
La vista. Probablemente la vista nos dice muchas más cosas sobre el
mundo que nos rodea que cualquier otro sentido. La luz que nos entra
por los ojos forma una imagen invertida sobre la retina. La retina
transforma la luz en señales nerviosas y las envía al cerebro. El cerebro
invierte la imagen para que la veas derecha y te indica qué es lo que
estás viendo.
El oído. Todos los sonidos que oyes son ondas sonoras que te entran
por los oídos y hacen que te vibren los tímpanos. Esas vibraciones
viajan a lo largo de la cadena de huesecillos del oído medio y se
transforman en señales nerviosas. La corteza cerebral procesa esas
señales y te indica qué estás oyendo.
El gusto. La lengua contiene unos grupitos de células sensoriales,
llamadas papilas gustativas, que reaccionan a las sustancias químicas
de los alimentos. Las papilas gustativas reaccionan a los sabores dulce,
ácido, salado y amargo. Ellas son las encargadas de enviar mensajes a
las áreas de la corteza cerebral encargadas de procesar el sabor.
El olfato. Las células olfativas de la mucosa que recubre el interior de
tus fosas nasales reaccionan a las sustancias químicas que inspiras y
envían mensajes al cerebro a través de nervios específicos.
El tacto. La piel contiene millones de receptores sensoriales que
recogen información relacionada con el tacto, la presión, la temperatura
y el dolor, y la envían al cerebro para que la procese y tú reacciones en
consonancia.
DEFINICIÓN - QUÉ ES MESENCÉFALO
O CEREBRO MEDIO
El mesencéfalo es una masa nerviosa que forma parte de
la composición del tallo cerebral y que se ubica más superior en
comparación con las otras estructuras que la comprenden, los cuales se
conocen como el bulbo raquídeo y el Puente de Varolio.
El encéfalo es la porción del sistema nervioso central que
comprende al cerebro, cerebelo y al troncoencéfalo, por eso es
una región importante para el ser humano y para la ejecución de
muchas actividades de la vida diaria. Así mismo esas estructuras
mencionadas se dividen en otras más pequeñas, pero igual de
necesarias para la vida.
"Es una zona que se ubica por debajo del cerebro y forma
la región superior del tronco encéfalo"
¿Dónde está el mesencéfalo?
Esta región nerviosa se localiza por encima de las partes que
componen al rombencéfalo, por lo que comparte con ellos la
zona posterior e inferior de la cavidad craneal.
¿Cómo funciona el mesencéfalo?
El mesencéfalo forma parte de la zona posterior del encéfalo y
se compone de dos segmentos, llamados tectum y tegmento,
que se encargan de funcionar gracias a que contienen a los
núcleos de los pares craneales.
Ahora bien, de manera más específica se encargan de controlar
las siguientes funciones:
Sirven como conexión entre las otras regiones del tallo
cerebral con el diencéfalo.
Intervienen en los movimientos de los ojos.
Son necesarios para que se cumpla la función de dirigir la
mirada hacia objetos en movimiento.
Poseen un núcleo para regular la información auditiva.
Participan en otros movimientos corporales.
Trabajan en los estímulos dolorosos y en las actitudes de
defensa del individuo.
Intervienen en el control motor.
¿Qué estructuras se encuentran en el
mesencéfalo?
Muchas estructuras componen esta parte del sistema nervioso,
pero entre las más destacadas encontramos la sustancia negra,
la sustancia gris, el acueducto del Silvio que une a los
segmentos (tegmento y tectum), los colículos superiores e
inferiores, los núcleos de la pares craneales oculomotor y
troclear.
Además de las estructuras mencionadas, el mesencéfalo se
divide anatómicamente en una cara anterior, porción anterior,
porción caudal y la porción rostral. De las cuales cada una de
ellas comprende a las partes descritas anteriormente, por lo
que tienen una función distinta, así como también reciben
información de diversas áreas del cuerpo.
"Entre sus partes destacan la sustancia negra, sustancia
gris, los colículos, acueducto de Silvio y varios núcleos"
¿Qué lesiones afectan al mesencéfalo?
Entre las lesiones que pueden afectar al mesencéfalo o al tronco
en general, se encuentran los tumores y las parálisis de los
nervios, por lo que encontramos entre ellas la hemiplejia, la
lesión del tracto trigeminotalámico, el síndrome de Benedick y la
parálisis del tercer par craneal.
En su vida diaria, el ser humano realiza una gran cantidad de conductas
y acciones. Nos duchamos, vamos a trabajar, hablamos e interactuamos
con otros, caminamos, comemos o nos acostamos. La mayor parte de
estas acciones las realizamos de forma consciente y voluntaria. Sin
embargo, nuestro organismo hace mucho más que eso.
Independientemente de nuestra voluntad, nuestro cuerpo hace latir el
corazón de manera constante, mantiene la función respiratoria, sigue un
largo proceso para desear,digerir y posteriormente a la digestión excretar
los alimentos, regula la respuesta sexual o nos prepara para reaccionar
ante peligros o estímulos apetecibles. La regulación de las funciones
corporales básicas es llevada a cabo por una de las partes del
cerebro conocida como tronco del encéfalo. Dentro de esta
estructura, hay otra que es conocida como bulbo raquídeo y que
tiene un papel muy importante.
¿Qué es el bulbo raquídeo?
También llamado mielencéfalo, el bulbo raquídeo es una estructura
subcortical situada en la parte baja del tronco del encéfalo. Con una
forma semejante a un cono, se trata de la estructura del sistema nervioso
que conecta el encéfalo y la médula espinal (de ahí otro de sus
nombres, médula oblongada), limitando con la decusación de los
haces piramidales y la protuberancia.
En el bulbo raquídeo se pueden encontrar conexiones nerviosas tanto
motoras como sensoriales, pasando a través de él los diferentes
tractos nerviosos. Se trata de un núcleo neurovegetativo, encargándose
del mantenimiento y funcionamiento de los órganos de forma
automatizada y ajena a la consciencia. Mantiene asimismo las
constantes vitales, por lo que los problemas que comprometen su
funcionamiento llevan a la muerte cerebral. Se trata pues de una zona de
gran importancia para la supervivencia del ser humano.
Partes y configuración anatómica
Al hablar del bulbo raquídeo estamos hablando de una estructura que
no es homogénea en su composición y función. Al contrario, esta
estructura está conformada por diferentes núcleos, empezando en ellos
algunos de los tractos nerviosos más conocidos, y estas partes del bulbo
raquídeo tienen funciones distintas.
Generalmente se considera que el bulbo raquídeo es principalmente
divisible en tres partes: pirámides y su decusación piramidal,
lemniscos y decusación lemniscal y complejo olivar inferior. A
continuación podemos observar algunas de las estructuras más
relevantes de cada uno de estos núcleo cerebral, además de otros
núcleos de interés del bulbo raquídeo.
1. Pirámides bulbares y decusación piramidal
Denominadas así por su forma, en las pirámides del bulbo raquídeo se
localizan los haces de fibras nerviosas que conectan la corteza con el
bulbo y la espina dorsal. Así pues, es en esta zona donde se conecta
el cerebro con el resto del organismo, enviando información motora
hacia fibras musculares repartidas por todo el organismo.
En la decusación piramidal, las fibras nerviosas de las pirámides
decusan, es decir en su mayoría cambian de lado, estando las fibras de
la pirámide izquierda en la derecha y viceversa. Concretamente, en esta
zona decusan especialmente las vías motoras.
2. Lemniscos y decusación lemniscal
Los lemniscos son haces de fibras nerviosas cuya función, igual que en
el caso de las pirámides, es la de transmitir la información entre encéfalo,
concretamente el tálamo, y médula espinal. En esta caso, sin
embargo, la información que llevan es principalmente de tipo
sensorial.
Al igual que en el caso de la decusación de las pirámides, los haces de
fibras de los lemniscos decusan, siguiendo el mismo proceso en este
caso para la información sensorial.
3. Complejo olivar
El complejo olivar es una estructura situada en el tronco del
encéfalo, estando parte en la protuberancia y parte en el bulbo
raquídeo. La región presente en el bulbo conecta con el cerebelo,
estando vinculada al control de la motricidad. También se ha vinculado
con la visión.
Otros núcleos y tractos relevantes
Estas son otras estructuras que también se encuentran dentro del bulbo
raquídeo.
Núcleo ambiguo
En esta estructura se inician los nervios vago, accesorio y
glosofaríngeo. Dichos nervios participan en el control de la alimentación
y la digestión, controlando los músculos de la faringe y laringe. Así pues,
son los que permiten que traguemos y que la comida se mueva por el
tubo digestivo.
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Núcleo del tracto solitario
Se trata de la parte del bulbo raquídeo que regula la sensibilidad de las
vísceras, interviniendo del mismo modo en la función cardiorespiratoria.
Asimismo, la parte rostro-lateral también participa en la percepción del
gusto, un proceso que tiene lugar exclusivamente en el interior del
cráneo.
Núcleo dorsal del vago
Este núcleo, por donde pasa el nervio vago, está vinculado a la digestión,
controlando la producción y emisión de los flujos gástricos. Es, por
consiguiente, parte de un entramado de redes neuronales implicadas
en el sistema nervioso entérico, enmarcado en parte en el sistema
nervioso periférico.
Núcleo del trigémino
En esta localización podemos encontrar el nervio trigémino, el cual es de
especial relevancia a la hora de transmitir la información del dolor, la
temperatura y el tacto. Es una zona en la que los somas neuronales se
acumulan para procesar información a un nivel muy básico; otras
estructuras cerebrales se encargarán de seguir trabajando a partir de
esta información cuando las células nerviosas transmitan la señal hacia
la zona superior.
¿En qué participa? Funciones del bulbo
raquídeo
El correcto funcionamiento del bulbo raquídeo es vital para los seres
humanos. Literalmente, dado que la destrucción o cese del
funcionamiento de este área provoca la muerte.
Para comprender el porqué de tanta importancia es necesario que
consideremos algunas de las principales funciones tiene esta estructura,
así como tener en cuenta que al encontrarse en la base del cerebro, una
gran parte de las redes neuronales de disposición vertical pasan por
esta estructura del sistema nervioso central.
Transmite la información de la médula espinal al
encéfalo y viceversa
Siendo la parte del sistema nervioso que conecta encéfalo y médula
espinal, una de las principales funciones del bulbo raquídeo es la
de servir de enlace entre cerebro y/o cerebelo y médula. Así, se
encarga de transmitir la información nerviosa tanto sensorial como
motora del resto del cuerpo.
Control del ritmo cardíaco y la tensión arterial
El bulbo raquídeo nos mantiene con vida, ya que tiene la importante
función de controlar elementos vitales e inconscientes tales como
los latidos del corazón y la tensión arterial. Así, se encarga de
mantener el ritmo cardíaco y regular la vasoconstricción.
Regulación de la respiración
La respiración es una de las funciones básicas que permite la vida, ya
que necesitamos de la presencia de un suministro constante de oxígeno
para el funcionamiento de los diferentes órganos. El bulbo
raquídeo gestiona el control de la función respiratoria, manteniéndola
en todo momento.
Se trata de un proceso que justamente por su importancia no puede
depender de nuestra capacidad para gestionar el foco de atención, lo
cual se plasma por ejemplo en el hecho de que nunca nos olvidamos de
respirar, por compleja que sea la tarea que estemos realizando, o incluso
aunque durmamos. En general, el bulbo raquídeo es útil justamente por
esa jerarquización de tareas que permite establecer y gracias a la cual
hacemos un uso más óptimo de los recursos del sistema nervioso.
Participa en la nutrición y digestión
El control de los músculos involuntarios, como los que empujan la
comida a través del tubo digestivo cuando comemos, depende de un
parte del complejo bulbar. Además del control muscular, el
funcionamiento del sistema digestivo también está vinculado al bulbo
raquídeo al regular éste la emisión de los flujos gástricos. Esto
significa que es una estructura del encéfalo que contribuye a mantener
los equilibrios químicos ideales en el cuerpo.
Una de las porciones del tronco encefálico, entre el bulbo raquídeo y el
mesencéfalo, que se encuentra en la base del encéfalo y hace parte del
sistema nervioso central. También se llama protuberancia anular,
protuberancia cerebral, puente de Varolio y puente troncoencefálico.
El diencéfalo es conocido más coloquialmente como el cerebro
medio, dado que está neuroanatómicamente posicionado entre
el mesencéfalo y el telencéfalo. Incluye estructuras
subcorticales tales como tálamo, metatálamo, hipotálamo,
epitálamo, subtálamo y el tercer ventrículo; y permite que se
produzcan una serie de complejas actividades de relevo y de
integración de la información.
Las funciones específicas del diencéfalo radican en el hecho de
que está en capacidad de producir la generación de
movimientos voluntarios, estados de alerta y vigilia, subjetividad
y estructuración de la personalidad, manejo de la información
auditiva y visual, junto con el control de los ritmos circadianos y
los estados de reposo y de sueño, también conocidos como
Movimientos Oculares Rápidos (MOR). Al ser el diencéfalo un
complejo procesador de las emociones y los estados
emocionales, puede considerarse una estructura que
atraviesa y condiciona todas las respuestas fisiológicas,
afectivas y cognoscitivas del ser humano, permitiéndonos
dar significado emocional a cada una de nuestras respuestas.
Qué es el diencéfalo
El diencéfalo es una región central del cerebro que
desempeña un papel crucial en la integración sensorial,
la regulación autónoma y la coordinación de múltiples
funciones corporales. Situado entre los hemisferios cerebrales
y el tronco encefálico, el diencéfalo conecta estas estructuras y
actúa como un centro de procesamiento esencial dentro del
sistema nervioso central.
Es una estructura neuroanatómica que forma parte del
prosencéfalo y está compuesto por diversas subestructuras
funcionales, entre ellas el tálamo, el hipotálamo, el epitálamo y
el subtálamo. Estas partes trabajan en conjunto para regular
funciones críticas, como la homeostasis, la percepción sensorial
y el control endocrino.
Estructura del diencéfalo
La estructura del diencéfalo incluye las siguientes regiones
principales:
Tálamo: Actúa como una estación de relevo sensorial,
procesando información procedente de los órganos
sensoriales antes de enviarla a la corteza cerebral.
Hipotálamo: Controla funciones autónomas, como la
regulación de la temperatura, el hambre, la sed y la
producción hormonal a través de la glándula pituitaria.
Epitálamo: Incluye la glándula pineal, que regula ritmos
circadianos mediante la secreción de melatonina.
Subtálamo: Participa en la modulación del control motor y
tiene conexiones importantes con los ganglios basales.
Localización y conexiones anatómicas
El diencéfalo se encuentra rodeado por los hemisferios
cerebrales y limita hacia abajo con el tronco encefálico. Sus
conexiones incluyen vías sensoriales ascendentes, vías motoras
descendentes y proyecciones hacia estructuras límbicas y
corticales, lo que lo convierte en una pieza clave para la
comunicación cerebral.
Función del diencéfalo
El diencéfalo desempeña funciones esenciales para la
supervivencia y la adaptación del organismo. Cada una de sus
partes tiene roles específicos que contribuyen al funcionamiento
integral del sistema nervioso:
1. Procesamiento sensorial: El tálamo recibe información
de los sentidos (excepto el olfato) y la distribuye hacia
áreas específicas de la corteza cerebral.
2. Regulación homeostática: El hipotálamo mantiene el
equilibrio interno del organismo al controlar variables como
la temperatura corporal y los niveles de glucosa en sangre.
3. Control endocrino: El hipotálamo interactúa con la
hipófisis para regular la secreción de hormonas esenciales
para el metabolismo, el crecimiento y la reproducción.
4. Ritmos circadianos: La glándula pineal, parte del
epitálamo, sincroniza los ciclos de sueño y vigilia con los
cambios en la luz ambiental.
5. Modulación motora: El subtálamo regula la actividad de
los ganglios basales y participa en el control del
movimiento.
Relevancia clínica del diencéfalo
El diencéfalo está implicado en numerosas condiciones
neurológicas y endocrinas. Alteraciones en esta región pueden
provocar disfunciones graves, como trastornos del sueño,
problemas motores y enfermedades metabólicas.
Trastornos relacionados con el diencéfalo
Algunas de las enfermedades asociadas a disfunciones
del diencéfalo incluyen:
Insomnio y trastornos del sueño: Alteraciones en el
epitálamo y la producción de melatonina pueden
interrumpir los ritmos circadianos.
Hipertermia o hipotermia: Disfunciones en el
hipotálamo pueden afectar la regulación de la temperatura
corporal.
Hipopituitarismo: Una lesión en el hipotálamo puede
interferir con la secreción hormonal de la hipófisis.
Movimientos anormales: Lesiones en el subtálamo
pueden provocar temblores o distonías.
Avances en la investigación sobre el
diencéfalo
La neurociencia moderna ha permitido avances significativos en
la comprensión del diencéfalo. Técnicas como la resonancia
magnética funcional y la tomografía por emisión de positrones
han revelado nuevos detalles sobre su conectividad y funciones
específicas.
El papel del diencéfalo en la integración sensorial
La capacidad del tálamo para filtrar y priorizar estímulos
sensoriales es objeto de estudios enfocados en condiciones
como la atención selectiva y los trastornos del procesamiento
sensorial, incluyendo el autismo y la esquizofrenia.
Implicaciones terapéuticas
Los descubrimientos sobre las funciones del diencéfalo están
influyendo en el desarrollo de terapias dirigidas. Por ejemplo:
El uso de estimuladores cerebrales profundos para tratar
enfermedades como el Parkinson y la depresión resistente.
Terapias hormonales para corregir disfunciones
hipotalámicas y pituitarias.
El cerebelo procesa información proveniente de otras áreas del cerebro, de la médula
espinal y de los receptores sensoriales con el fin de indicar el tiempo exacto para
realizar movimientos coordinados y suaves del sistema muscular esquelético. La
embolia que afecte el cerebelo puede causar mareo, náusea y problemas de equilibrio
y coordinación.
Porción del encéfalo ubicada en la región posterior de la cabeza entre el cerebro y el
tronco encefálico. El cerebelo controla el equilibrio para caminar y estar parado, y
otras funciones motoras complejas.
El sistema límbico del cerebro consiste en un grupo de estructuras que dirigen las emociones
y el comportamiento. El sistema límbico, en particular el hipocampo y la amígdala, están
involucrados en la formación de la memoria a largo plazo y se asocian muy de cerca con las
estructuras olfativas (relacionadas con el sentido del olfato).
¿Qué es el sistema límbico?
El sistema límbico es un conjunto de estructuras del encéfalo con límites
difusos que están especialmente conectadas entre sí y cuya función tiene
que ver con la aparición de los estados emocionales o con aquello que
puede entenderse por "instintos", si usamos este concepto en su sentido
más amplio. El miedo, la felicidad o la rabia, así como todos los
estados emocionales llenos de matices, tienen su principal base
neurológica en esta red de neuronas.
Así pues, en el centro de la utilidad del sistema límbico están las
emociones, aquello que vinculamos con lo irracional. Sin embargo, las
consecuencias de lo que ocurre en el sistema límbico afectan a muchos
procesos que, teóricamente, no tenemos por qué asociar con la cara
emotiva del ser humano, como la memorización y el aprendizaje.
El sistema límbico en el aprendizaje
Hace más de 200 años, un filósofo inglés llamado Jeremy Bentham, uno
de los padres del utilitarismo, propuso la idea de una manera de calcular
la felicidad basándose en una clasificación de criterios para diferenciar el
dolor del placer. En teoría, a partir de este cálculo podríamos saber lo útil
o poco útil de cada situación, dependiendo de lo feliz que nos hiciera
según esta fórmula.
Simplificando mucho, se puede decir que, de un modo similar al que
proponía Bentham, el sistema límbico es algo así como el juez que
determina lo que merece ser aprendido y de qué modo ha de ser
memorizado dependiendo de las sensaciones placenteras o dolorosas
que nos produce cada situación.
Es decir, que del sistema límbico depende el modo en el que se aprende
el valor positivo o negativo de cada una de las experiencias que se viven.
Pero, además, el modo en el que el sistema límbico influya en nuestra
manera de aprender irá teniendo repercusiones en nuestra
personalidad.
Algunos ejemplos
Por ejemplo, un ratón que ha pasado por el condicionamiento operante y
ha llegado a asociar la acción de mover una palanca con la aparición de
comida en un cajón de su jaula, aprende que mover la palanca está bien
gracias a las sensaciones placenteras que le produce ver la comida y
probarla, es decir, fundamentándose en algo basado en la euforia de
descubrir un trozo de queso cuando se tiene hambre y en las
sensaciones agradables que produce comerlo.
En los seres humanos, también se puede entender que aquellas
situaciones en las que el placer queda más sublimado de manera
complejas, como lo que se siente al escuchar un buen recital de poesía,
nos enseña que volver a la asociación cultural en la que lo hemos
escuchado resulta "útil". El sistema límbico sigue siendo la parte del
encéfalo responsable de esto.
Las partes del sistema límbico
Cabe recordar que el sistema límbico no es exactamente una región
anatómicamente exacta del encéfalo, sino que es más bien una red de
neuronas distribuidas por el cerebro y que quedan mezcladas entre
muchas estructuras diferentes. Es decir, que el concepto de sistema
límbico tiene más que ver con la función que tienen estas zonas que con
su naturaleza como parte concreta y bien delimitada del cerebro.
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Sin embargo, sí se pueden señalar partes del encéfalo que tienen un
papel de suma importancia dentro de la red de interconexiones que es el
sistema límbico y que, por tanto, sirven para hacernos una idea sobre
cuáles son las zonas por las que pasa este circuito. Las partes del
sistema límbico son las siguientes:
Hipotálamo
Una de las zonas del diencéfalo más involucradas en la regulación
de las emociones, por su conexión con la glándula pituitaria y por lo
tanto con el sistema endocrino y todas las partes del cuerpo en el que se
liberan todo tipo de hormonas.
Para leer más sobre esta parte del encéfalo puedes leer este
artículo sobre el tálamo
Hipocampo
El hipocampo tiene una función muy importante en los procesos
mentales relacionados con la memoria, tanto en la memorización de
experiencias e informaciones abstractas como en la recuperación de
recuerdos. Los hipocampos están localizados en la cara interior de los
lóbulos temporales, muy cerca del tálamo y las amígdalas.
El hipocampo está encuadrado dentro de lo que se conoce como corteza
del lóbulo límbico, o arquicorteza, que es una de las partes de la corteza
cerebral más antiguas; es decir, que apareció muy pronto en la línea de
evolución que ha llevado a la aparición del ser humano.
Amígdala
Las amígdalas cerebrales están situadas al lado de cada
hipocampo, y por lo tanto hay una en cada uno de los hemisferios del
cerebro. Su papel está relacionado con la respuesta emocional aprendida
que despiertan ciertas situaciones, y por lo tanto están involucradas con
el aprendizaje emocional, por lo cual tienen un rol en el sistema límbico.
Corteza orbitofrontal
En los límites del sistema límbico se encuentra la corteza orbitofrontal,
que es la válvula de salida de las órdenes "emocionales" hacia zonas
del lóbulo frontal encargadas de la planificación y creación de
estrategias. Por tanto, tiene un importante papel a la hora de aplacar
los "impulsos irracionales" que llegan del sistema límbico y hacer
pasar solo parte de estas señales, aquellas que servirán para definir bien
los objetivos de las acciones con metas a medio o largo plazo.
¿Es correcto hablar de un "cerebro
emocional"?
En la cultura popular existe la idea muy extendida de que el cerebro
humano tiene una parte emocional y otra racional. El cerebro
emocional, que habríamos heredado de nuestros antepasados más
primitivos, sería aquél gracias al cual tenemos emociones, sentimientos e
impulsos difíciles de reprimir, mientras que el racional se encargaría del
análisis más concienzudo y lógico de las situaciones que vivimos o
imaginamos.
Sin embargo, tal y como hemos visto, el sistema límbico está
profundamente interconectada con otras áreas del cerebro no
directamente identificadas con aquello que conocemos como las
emociones, por lo cual la idea de que tenemos un cerebro emocional es,
en buena parte, una manera excesivamente imaginativa de entender
esta red de conexiones.
Además, hay que tener en cuenta que si hablamos de un cerebro
emocional es para contraponer este concepto a la idea de un cerebro
racional, que estaría representado por las zonas más superficiales del
lóbulo frontal y el parietal. Sin embargo, si en el caso del sistema límbico
al menos sabemos que es un conjunto de estructuras bastante antiguas
en nuestra línea evolutiva, la idea de que hay en nosotros una parte de
nuestro cuerpo hecha para pensar racionalmente con cierta autonomía
es directamente una ilusión.
La racionalidad no es innata
Existen antepasados nuestros que vivían tan solo con un sistema límbico
y sin capacidad para pensar siguiendo las pautas de lo que entendemos
como racionalidad, pero en la historia del ser humano el pensamiento
racional es más bien una excepción. No solo no pensamos
racionalmente la mayor parte del tiempo, sino que hasta hace unos
pocos miles de años la racionalidad no existía y, de hecho, en algunas
culturas poco occidentalizadas los adultos tienden a no llegar a la cuarta
etapa del desarrollo cognitivo propuesta por Jean Piaget.
Es decir, que aquello que llamamos racionalidad es más un producto de
la historia que el fruto de un conjunto de estructuras cerebrales
diseñadas para ello. El sistema límbico es, en todo caso una de las
regiones del cerebro que permiten la aparición del pensamiento racional,
y no al revés.
Son estructuras subcorticales de sustancia gris,
encargados de actuar como un semáforo para los
movimientos. Es decir, mediante las conexiones que
existen entre sus distintas estructuras decide qué
movimientos son los que se realizan y cuales no.
¿Qué estructuras lo forman?
Las estructuras que componen los ganglios basales
son:
Núcleo caudado.
Putamen.
Núcleo accumbens.
Globo pálido interno.
Globo pálido externo.
Núcleo subtalámico de Luys.
Sustancia negra pars compacta.
Sustancia negra pars reticulata.
¿Cómo se relacionan estas estructuras?
Estas estructuras se relacionan entre si y con otras
áreas cerebrales a través de distintas vías, son 3 las
que conocemos hasta el momento:
Vía directa: recibe información de la corteza, pasa
por el cuerpo estriado y se dirige hacia la salida de
los ganglios basales para comunicarse con el
tálamo.
Vía indirecta: recibe información de la corteza,
pasa por el cuerpo estriado, globo pálido
externo, núcleo subtalámico de Luys y se dirige
hacia la salida de los ganglios basales para
comunicarse con el tálamo.
Vía hiperdirecta: recibe información de la corteza,
pasa por el núcleo subtalámico de Luys y se
dirige hacia la salida de los ganglios basales para
comunicarse con el tálamo.
Por lo tanto, se puede decir que la información entra
en los ganglios basales a través del cuerpo estriado y
el núcleo subtalámico de Luys y sale a través de globo
pálido interno y sustancia negra pars reticulata hacia el
tálamo. Pero…
¿Cómo actúan las vías sobre el tálamo?
Por un lado, la vía directa va a favorecer el
movimiento, mientras que la indirecta y la hiperdirecta
lo van a inhibir. Es decir, una lesión en una de estas
vías inhibitorias va a provocar una alteración en el
movimiento, produciéndose una afectación
hipercinética. Dentro de estos movimientos nos
encontramos con:
Temblor: movimientos rítmicos, involuntarios y
oscilantes.
Atetosis: movimientos lentos y serpenteantes.
Corea: movimientos rápidos, bruscos e irregulares.
Balismo: movimientos violentos en áreas
proximales.
Tics: movimientos breves y estereotipados.
Distonía: movimiento serpenteante, sostenido y
repetitivo.
¿Qué signos clínicos nos podemos encontrar
dependiendo de la estructura de los ganglios
basales que se lesione?
Globo pálido externo
Cuando hay una lesión en globo pálido externo se ve
afectada la vía indirecta, provocando coreoatetosis.
Núcleo de Luys
Cuando hay destrucción del núcleo de Luys se ven
afectadas la vía indirecta e hiperdirecta,
produciéndose balismo.
Tanto las lesiones en globo pálido externo como en el
núcleo de Luys mejoran con bloqueadores de
receptores dopaminérgicos (igual que los tics) y los
que disminuyen la concentración de dopamina.
Putamen
La distonía se produce por una afectación en
el putamen (lo más común), por lo que se vería
afectada la vía indirecta. Los fármacos más eficientes
son los anticolinérgicos.
Núcleo caudado
La Corea de Huntington se produce por una atrofia
pronunciada del núcleo caudado, lo que provoca una
alteración de la vía indirecta.
Substancia negra
Por último, comentar que la afectación de los ganglios
basales también puede provocar alteraciones en el
movimiento hipocinéticas, como es el caso del
Parkinson (lesión en sustancia negra).
¿Qué es la coreoatetosis?
La coreoatetosis es un trastorno del movimiento que surge de una
disfunción de los ganglios basales, un grupo de núcleos del cerebro
encargados de coordinar el movimiento. La afección suele estar asociada a
otros trastornos neurológicos y puede tener diversas causas subyacentes,
incluidos factores genéticos, lesiones cerebrales o trastornos metabólicos.
Síntomas de la coreoatetosis
Los síntomas de la coreoatetosis pueden variar en gravedad y pueden
incluir:
Movimientos irregulares e involuntarios
Movimientos rápidos y espasmódicos (corea)
Movimientos lentos y retorcidos (atetosis)
Anormalidades del tono muscular
Dificultad con el control motor voluntario
Equilibrio y coordinación deteriorados
Estos síntomas pueden provocar dificultades a la hora de realizar
actividades cotidianas y pueden afectar significativamente la capacidad de
una persona para comunicarse e interactuar con los demás.
¿Qué es el balismo? Definición
El balismo es una condición que se caracteriza por movimientos
involuntarios, muy bruscos y amplios, que se manifiestan mientras la
persona está consciente
La distonía es un trastorno del movimiento que causa contracciones involuntarias de los
músculos. Estas contracciones resultan en torsiones y movimientos repetitivos. Algunas veces
son dolorosas.
La distonía puede afectar solamente un músculo, un grupo de músculos o todos los músculos.
Los síntomas pueden incluir temblores, problemas en la voz o arrastrar un pie.
La enfermedad de Huntington es una enfermedad hereditaria que
causa movimientos aleatorios y sueltos que son involuntarios y no se
pueden suprimir (lo que se denomina corea). A veces una sacudida
de un músculo o de un grupo de músculos (lo que se
denomina sacudidas mioclónicas). El trastorno progresa a
movimientos involuntarios más pronunciados (a veces movimientos
de contorsión, llamados atetosis), deterioro mental y muerte.
La enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo de
progresión lenta que afecta zonas específicas del encéfalo. Se
caracteriza por temblores cuando los músculos están en reposo
(temblor en reposo), y cuando hay tono muscular aumentado
(rigidez), lentitud en los movimientos voluntarios y dificultades para
mantener el equilibrio (inestabilidad postural). En muchos sujetos se
produce un deterioro cognitivo o se desarrolla una demencia.