Resistiendo
Resistiendo
Capitulo �nico.
Soledad. Siempre y solo en compa��a de la misma soledad �Qui�n y qu� m�s fiel que
ella?
As� hab�a sido toda su vida; as� el destino lo hab�a querido y �l, tambi�n.
Entonces...
�Por qu� gotas de agua salada resbalaban por sus mejillas? �Por qu� sus ojos
estaban cristalizados si ten�a todo lo que quer�a, o elegido, tener?
Porque �l no hab�a estado solo hasta ese momento. Porque �l hab�a dejado que
alguien ocupara el lugar que por a�os le hab�a dado a la soledad. Por que �l,
ahora, quer�a que lo acompa�ara alguien m�s que la nada. M�s eso no era posible.
Ella ya se hab�a ido al igual que todos sus familiares. Lo hab�a dejado y, tal
parece, para nunca volver.
Se hab�a permitido amar una vez m�s creyendo ciegamente que esta vez ser�a
diferente y todo porque ella le hab�a prometido que nunca lo iba abandonar. Esa
promesa hoy se ve�a, realmente, lejana.
Las yemas de sus dedos limpiaban el agua esparcida por sus mejillas al momento que
su cuerpo se ergu�a y se dirig�a hacia la ventana de su departamento o, m�s bien,
su refugio.
No sal�a de all� a menos que fuera para trabajar, necesitara comprar v�veres o
visitarla a ella. �l no hab�a dejado que nadie se le acercara a menos que le
dijeran algo sobre la condici�n de la mujer a la cual amaba, por muy cursi que
suene.
��Hasta pronto!� Escuch� como una de sus vecinas se desped�a de alguna persona y �l
no pudo m�s que apretar sus pu�os sobre el marco de la ventana. Esas palabras las
conoc�a muy bien. Ella le hab�a dicho lo mismo antes de cerrar sus ojos y era por
esas palabras que a�n la esperaba.
Pero recordar el porqu� de sus palabras le hac�a sentirse a�n m�s culpable de lo
que se sent�a cada vez que se cruzaba con los amigos y familiares de ella.
Culp�ndolo a �l de su condici�n y as� lo comenzaba a creer, tambi�n, �l.
Hace once meses que �l se encontraba encerrado en solo cuatro paredes, de nueva
cuenta, en compa��a de la soledad y hace once meses que ella yac�a inconsciente en
la camilla de un hospital. Un hospital al que �l ten�a prohibido, siquiera, pisar
la entrada. Y todo porque los familiares de ella as� lo quer�an. No quer�an que el
chico culpable de su condici�n la visitara.
�l no ten�a c�mo contradecir aquello. �l era el que iba al volante y aunque otro
auto fuera el que se le hab�a cruzado no hab�a hecho nada para evitar el impacto.
Era su culpa aunque Naruto le dijera que, eso, no era verdad.
A�n as� �l la visitaba casi con constancia. Siendo su �nica entrada a ella la
ventana, siempre abierta, de su habitaci�n en aquel hospital. Hoy tambi�n entrar�a
por la ventana para verla aunque solo fuera para, simplemente, verla dormida.
Por eso ahora sal�a de su departamento camino al hospital. Deb�a dejar de llorar
como una ni�a e ir apoyar a Hinata. M�s ahora que se discut�a el desconectarla de
su respirador y, para empeorar las cosas, �l no pod�a hacer nada.
�l quer�a estar a su lado cuando ella despertara, aunque halla escuchado que hab�a
muy pocas posibilidades de que recordara algo. Sab�a que ella no podr�a olvidarlo,
no a �l. As� lo quer�a creer.
Como tantas veces, se encontraba parado frente a la camilla donde dormitaba Hinata
�Cu�ntos minutos se qued� observ�ndola? Realmente no le importaba pero supon�a
deb�a haber sido demasiado como para despedirse de ella.
M�s con lo siguiente las lagrimas no tardaron en comenzar a recorrer sus mejillas.
��Sasuke... kun?�
Fin.Prologo
Cruz� su habitaci�n de un salto, no pod�a darse el lujo de perder tiempo. Pate� con
todas sus fuerzas la ventana, luchando por no perder el equilibrio. No le importo
cortarse con algunas esquirlas de vidrio que hab�an quedado, era m�s importante la
seguridad de su primo.
Lo mir�, dedic�ndole una sonrisa forzada. Lo ignoro y salto, hace tiempo se hab�a
prometido que proteger�a a sus seres queridos, aunque esto le costara la vida.
El kunai le hab�a lastimado la pierna, no era capaz de correr con Neji y la pierna
de esa manera. �Qu� deb�a hacer? �Pelear? No, por supuesto que no. Si peleaba y
perd�a habr�a fracasado como Ninja y no podr�a salvar a su primo. Seguir corriendo
era la mejor opci�n.
Se levant� con dificultad, escupiendo algo de sangre. Camino hasta donde estaba su
primo, este respiraba con dificultad y el color de sus ojos estaba cambiando de
blanco perlado a blanco gris�ceo. Se arrodillo ante �l, sosteniendo la cabeza de
Neji contra su pecho, �l se mor�a y ella no se sent�a capaz de llevarlo al
hospital. Algunas l�grimas resbalaron por sus mejillas.
Lo recost� en suelo, utilizar su chakra para salvarlo era in�til pero no perd�a
nada con intentar. La luz verde empez� a emanar de sus manos, sus conocimientos de
ninjutsu medico eran b�sicos, nada extraordinarios como los de Sakura. Se dej� caer
sobre el pasto, la respiraci�n de su primo era cada vez m�s lenta.
�Neji, es� �est� bien?�inquiri� al sentir que los brazos de Kakashi la levantaban
del suelo.
�Si
Tras aquellas palabras rompi� a llorar, su familia, todos estaban muertos. Aquel
sujeto los hab�a asesinado.
Tom� las manos de su primo entre las suyas, le dol�a verlo as�.
�Me vengare, nii-san� prometi� depositando un suave beso en las manos de este�lo
juro.
Acarici� con la yema de los dedos el rostro de Neji, se inclin� hacia �l y deposito
un suave beso en los labios de este; se levant� decidida, lo buscar�a, lo
encontrar�a y lo asesinar�a.
Sali� de la habitaci�n tropezando con el rubio hiperactivo del que alguna vez
estuvo enamorada, sinti� que las l�grimas iban a salir en cualquier momento.
.Two
Se recost� contra el tronco de aquel enorme y viejo �rbol, intentado olvidar las
im�genes que lo empezaban a agobiar, im�genes que inundaban su cabeza y no le
permit�an pensar. La sonrisa de su hermano, sus padres sobre el enorme charco de
sangre, el Mangekyo Sharingan que lo hab�a obligado a contemplar la manera en la
que Itachi, el hermano mayor al que tanto hab�a deseado alcanzar, el que hab�a
admirado.
Se cubri� el rostro con una mano, dando un profundo suspiro. Odiaba ese d�a, odiaba
rememorar a cada instante que hab�a sido d�bil. Dejo que sus pies continuaran
movi�ndose en direcci�n sur, siendo a penas consiente de lo que hac�a; el sol se
filtraba por entre las hojas de los �rboles, d�ndole un matiz de verdor a su piel
blanquecina.
Unos cuantos metros m�s adelante la figura enmascarada alta y delgada sosten�a a
una joven de cabello casta�o. La quietud del sujeto y la manera extremamente
relajada en la que se paraba frente a �l le daba mala espina.
Un escalofr�o recorri� la espalda del enmascarado, �en qu� momento se dio cuenta?
Pens� intentado relajarse, deb�a ver ese peque�o incidente como una ventaja para su
prop�sito.
Desapareci� en un segundo.
Sus pies ya no daban para m�s, llevaba corriendo un buen tiempo y ansiaba llegar a
casa para devorar lo que su madre le tuviese preparado para la cena.
Dio un respingo al notar que todas las luces estaban apagadas y nadie caminaba por
las calles del barrio Uchiha, �tan tarde era? Disminuyo la velocidad, esperando
encontrarse con sus t�os y que estos insistieran en que comiera uno de los dulces
que sol�an preparar; no estaban.
Elevo la mirada hacia el poste de energ�a que se alzaba a unos cuantos metros,
sent�a que alguien lo observaba desde all�. Pero no hab�a nadie y el silencio
sepulcral lo empezaba a asustar, los Uchiha eran callados pero el murmullo siempre
se o�a.
Abri� con lentitud la puerta, conteniendo un grito al contemplar los cuerpos de sus
padres sobre un enorme charco de sangre fresca, alzo la mirada encontr�ndose con su
hermano que lo miraba frio, sin ninguna expresi�n en el rostro.
No lo pens� mucho tiempo y empez� a correr, ten�a miedo. Su hermano estaba actuando
raro, sus padres aunque le costaba asimilarlo estaban muertos, posiblemente todo el
clan lo estuviera.
��diame, �diame hasta que ese odio te haga lo suficientemente fuerte como para
enfrentarme y entonces b�scame e int�ntalo.
�Pero, para poder derrotarme deber�s obtener esto�una sonrisa vac�a adorno el
rostro del mayor, su Sharingan cambio, paso de tener tres aspas a formar una
especie de estrella�Mangekyo Sharingan.
La sombra que paso a su lado lo saco de sus recuerdos, giro esperando encontrarse
con el sujeto enmascarado de hace unos momentos. Se sorprendi� al ver que eran
bastante parecidos pero diferentes, una capa marr�n cubr�a todo su cuerpo y gran
parte del rostro adem�s de un antifaz azul que dejaba entrever una endeble sonrisa.
En los brazos llevaba un cachorro.
Sasuke quedo algo confundido, dos sujetos en una misma tarde, ambos diciendo cosas
algo incoherentes.
�Eran dos sujetos?Recogi� su cabello azulado en una cola alta, dejando que algunos
mechones cayeran sobre su rostro. Una mueca de dolor y tristeza adorno su rostro
por unos cuantos segundos, antes de que sus labios volvieran a formar una l�nea
tensa e indiferente, observo con algo de melancol�a la banda negra que la
identificaba como una kunoichi de Konoha. Pod�a aparentar que no le importaba, que
no le dol�a dejar la aldea para cumplir su prop�sito tal y como lo hab�an hecho
algunos ninjas antes que ella, pero la realidad era otra: le dol�a y realmente no
deseaba irse.
Limpi� las l�grimas que empezaban a resbalar por sus mejillas, no quer�a dejar a su
primo en una cama de hospital, completamente solo. Le dol�a hacerlo, sent�a una
punzada en el pecho cada vez que pensaba en lo que estaba a punto de hacer, pero la
ignoraba pensando que aquello era lo correcto, que deb�a vengar a su clan, era su
deber, el asesinato de todos los miembros del Clan Hyuga no pod�a quedar como otra
masacre m�s, en la que no se pod�a hacer nada.
Observo como el sol se ocultaba tras los altos y viejos �rboles que lindaban con la
aldea. Parec�a decir adi�s, escondi�ndose de la vista de todos, d�ndole paso a la
oscuridad que reinaba en la noche; de alguna manera era lo que ella estaba
haciendo, alej�ndose en silencio, en el mutismo que repugnaba.
Sus pies no hicieron ning�n sonido sobre las hojas secas, no pod�a hacer ruido.
Deb�a irse sin que los dem�s se enteraran, aunque aquello significara enfrentarse
al silencio que tanto temor despertaba en ella; �Cu�nto tardar�an en notar su
ausencia? �Se lo tomar�an bien o le imputar�an cargos por abandonar la aldea sin
permiso del Hokage? Aquellas preguntas rondaban en su mente, intentando hallarle
una respuesta l�gica y acertada a las reacciones de los dem�s.
Mir� a su alrededor esperando ver a su mejor amigo, quer�a que Kiba se le acercara
de la nada intentando convencerla. Que Shino hubiese llegado antes de su misi�n y
no la dejara ir. Pero lo �nico que hab�a a su alrededor eran los �rboles, las hojas
secas y las ardillas que correteaban de un lado a otro.
Apret� la banda para luego soltarla, dej�ndola en el suelo. Diciendo sin necesidad
de palabras que a partir de ese momento ya no era una ninja de Konoha, que ya no
estaba al servicio del Hokage. Que era una ninja renegada.
Con un leve impulso salto a la rama m�s cercana y desapareci� en la espesura del
bosque.
El enorme Can olfate� el aire en busca del aroma de su compa�era de equipo, tomando
con su hocico la banda de la Kunoichi. Se la llev� a su amo, el joven de cabello
casta�o con un par de marcas rojas en las mejillas�igual que todos los miembros del
clan Inuzuka�.Kiba ten�a los ojos encharcados y luchaba por no desmoronarse
mientras observaba el s�mbolo que hac�a que su compa�era perteneciera a Konoha.
Se sent�a culpable, ella se la hab�a pasado d�ndole pistas durante tres d�as de lo
que planeaba hacer y �l apenas lo hab�a comprendido cuando no la encontr� en la
habitaci�n de Neji. Hab�a llegado tarde, ella ya no estaba all�, se hab�a marchado.
�Deb�a dec�rselo a alguien, respetar su decisi�n o seguir su rastro hasta
encontrarla?
El aroma era fresco, sin duda reciente. No deb�a estar muy lejos, si apretaba el
paso la podr�a alcanzar eventualmente. Ten�a que hacerlo, traerla devuelta a la
aldea sin importar lo que costase, lo que tuviera que hacer para ello, en esos
momentos su determinaci�n era la misma que la de Naruto por encontrar al desertor
Uchiha.
�No puedes seguirla�dijo una voz femenina; la figura menuda cubierta por una
m�scara que parec�a ser ANBU se acercaba peligrosamente a �l.
Una lagrima solitaria bajo por su mejilla, siendo ocultada por la m�scara ANBU. Sus
pensamientos la llevaron a las im�genes que capto con su Byakugan hace algunas
noches: los cuerpos tirados, cercenados y en posiciones retorcidas. Un escalofr�o
recorri� su cuerpo, soltando unas cuantas lagrimas m�s; el dolor en su pecho se
incrementaba con cada segundo que pasaba volvi�ndolo intolerable.
Sus manos se volvieron un par de pu�os, aquel enmascarado ten�a a su hermana menor
y ella deb�a rescatarla.
Todo su cuerpo se tens�, no lo hab�a visto venir y la sonrisa s�nica que adornaba
el rostro de su atacante le demostraba que no bromeaba.
Sin esperar a que el Uchiha atacara primero, se lanz� directo a bloquear los
tenketsus de los brazos. No pod�a permitirle realizar jutsus, mucho menos cuando
era de conocimiento general lo poderoso que era el kusanagi no tsurugi (katana
chidori) y que no podr�a contrarrestarlo con jutsus de agua pues este se basaba en
un t�cnica de rayo.
Una sonrisa arrogante apareci� en el rostro del Uchiha, aquella Hyuga segu�a
luchando aunque sus reservas de chakra disminuyeran r�pidamente y el cansancio
fuera notorio incluso para alguien que no poseyera un dojutsu. Era cuesti�n de
tiempo para que no pudiera seguir batallando contra �l.
Fren� en seco, jadeante. Aquella defensa hab�a gastado su chakra y los m�sculos
gritaban por un descanso. Cay� al suelo incapaz de mantenerse en pie.
�T-Tengo que hacer al-algo importante�farfull� llevando una mano a su abdomen, una
de las agujas le hab�a dado.
Se acerc� a ella musitando un endeble Hmp; la sangre que brotaba del abdomen y las
bajas reservas de chakra eran un tanto preocupantes. No quer�a que aquella Hyuga
muriera por un capricho, no le apetec�a que uno de los pocos ninjas que combat�an
contra �l y le daban una buena pelea falleciera sin una segunda batalla.
��Qu� puede ser tan importante?�respondi� con otra pregunta, a pesar de que no le
interesaba la respuesta. S�lo no quer�a admitir que ayudaba a otro.
�Vengarme�respondi�.
La venganza mueve monta�as pens� vendando la herida con un troz� de la chaqueta que
ella portaba.
�No.
�Mi clan fue asesinado�dijo agachando la mirada�, y yo quiero acabar con ese
sujeto.
�Vuelve a Konoha�susurr�.
Hinata golpe� el suelo, si no hab�a resistido una batalla contra el Uchiha �C�mo
podr�a luchar contra el enmascarado?
Se rasc� la cabeza, hab�a algo en el tono con el que Hinata le hab�a hablado que lo
preocupaba. No lograba hallarle sentido a la cantidad desmesurada de gracias que le
hab�a dicho, �l sab�a que ella era alguien bastante gentil y que de por si
agradec�a casi todo lo que otro hac�a. Pero aquello lo hab�a descolocado.
��Por qu� no organizaste el papeleo anoche?�el ton� de voz que utilizo lo asusto.
La rubia se levant�, siempre ten�a ese tipo de charlas con Naruto. Ella lo rega�aba
por no haber hecho las cosas que deb�a hacer y �l siempre dec�a que era el Hokage;
era algo que se repet�a sin cesar d�a tras d�a.
�Hinata�susurr�.
�Est� siendo tratado, el golpe que recibi� aunque no fue grave, es extra�o.
�Expl�cate.
Apret� con fuerza la mand�bula y cerr� los ojos de un incre�ble color aguamarina,
intentando regular su respiraci�n. No hab�a llegado a tiempo para detenerlo, se
hab�a vuelto a salir con la suya.
Acarici� al peque�o cachorro que ten�a en brazos, sin dejar de observar la melena
rubia que se acercaba r�pidamente. Era cuesti�n de tiempo que �l se diera cuenta
que estaba all�, adem�s no se hab�a molestado en ocultar su presencia.
��Por qu� has venido?�inquiri� con una voz ser�a, poco usual en �l.
�S�
No respondi�.
�Vet� antes de que alguien m�s te vea�dijo retomando de nuevo la voz ser�a que tan
poco le quedaba�, desear�a que nada de esto pasara.
�Yo tambi�n�mascull� recordando las razones por las que ahora era uno de los pocos
nombre que llenaban el libro Bingo.
Salt� a la rama del �rbol m�s cercano, la actitud ser�a del actual Hokage lo hab�a
dejado extra�ado, siempre hab�a esperado que fuera el mismo idiota de siempre
cuando consiguiera el t�tulo que tanto quiso. Se hab�a equivocado, del Naruto que
conoc�a ya poco quedaba.
.
.
No quiso abrir los ojos, por miedo a encontrarse con el vac�o al que tanto le
tem�a, a la oscuridad que la asustaba. La ausencia de los pasos, de las voces
susurrantes de las enfermeras y del leve respirar de su primo la estremec�an. Unas
ganas incontrolables de gritar y hacer que ese sonido aterrador desapareciera se
apoderaron de ella.
�Hmp�escuch�.
Abri� los ojos movida por la curiosidad, quer�a saber a qui�n pertenec�a ese leve
"Hmp" tan parecido al de su primo. Una leve luz verdosa la hizo cerrar los ojos,
dej�ndola de nuevo en una oscuridad rojiza, se forz� a abrirlos y a no cerrarlos.
Gir� el rostro y contemplo la figura del Uchiha, incluso sentado y de alguna manera
en un estado de relajaci�n daba ese aire de autoridad y orgullo que la intimidaban.
�Por qu� estaba all�? Se pregunt� al recordar que �l se hab�a ido justo despu�s de
su corta confrontaci�n. No se atrev�a a pregunt�rselo, mucho menos ahora que su
m�scara ANBU ya no estaba protegiendo de alguna manera su identidad.
Lo miro algo asombrada, jam�s pens� que el Uchiha fuese saber su nombre con solo
verla una vez, luego su expresi�n desapareci�. Era obvio porque conoc�a su nombre,
una mueca de desagrado reemplazo el semblante sereno que hab�a tenido hasta ese
momento. La sonrisa ir�nica que adorno el rostro de Sasuke la molesto.
Sasuke cerr� los ojos, no quer�a responder esa pregunta, �Por qu� estoy aqu�?, no
conoc�a la respuesta. Simplemente cuando hab�a estado lo suficientemente lejos
escucho un fuerte estruendo y decidi� devolverse, las razones del porque hab�a
hecho eso las desconoc�a; quiz� era solo un acto de reflejo.
�Hmp.
Hizo una mueca para luego levantarse, no se quedar�a all� m�s tiempo. Tal vez
volviera m�s tarde a averiguar si la Hyuga segu�a all�; sus pasos apenas se
sintieron en la hierba, Hinata no le prest� atenci�n concentrada en las hojas
rojizas que empezaban a caer de los arboles anunciando la llegada del oto�o.
Perdida en sus pensamientos no se dio cuenta cuando quedo completamente sola y
rodeada de un silencio abrumador.
La suave brisa que soplaba y remov�a las hojas, las leves pisadas de algunas
ardillas y el goteo incesante proveniente de alg�n lugar del claro empezaron a
despertar su aterradora imaginaci�n, llenando su cabeza de situaciones irreales;
las im�genes que hab�an quedado grabadas en su mente hicieron aparici�n, los
cuerpos ensangrentados, mutilados y p�tridos que hab�a dejado la guerra, las formas
crueles e inhumanas en las que hab�a muerto su familia. La figura de su primo con
la ropa hecha jirones, lleno de sangre y d�bil, luchando por mantenerse en pie.
�Despierta, Hinata!
Abri� los ojos sent�ndose de golpe, con la respiraci�n acelerada y los ojos
llorosos. No pod�a permitirse divagar.
�No dejare que �l cometa un locura�La boca de la ni�a apenas y se movi� mientras
pronunciaba esas palabras, mir�ndola a los ojos; reprimi� un grit� al ver que los
ojos de est� eran blancos, iguales a los suyos. Imposible
�U-Una Hyuga�mascull� ignorando el kunai que rozaba su piel. �Era otra Hyuga, no
estaba tan sola!
�No deb� subestimarte Sa-su-ke-kun� �Esa voz! No, no pod�a ser ella. Simplemente
era inconcebible.
La figura de una mujer apareci� en el claro, cubierta por una capa su identidad
quedaba oculta. Movi� los dedos de manera casi imperceptible haciendo que el
cad�ver de la ni�a Hyuga retrocediera hasta quedar a su lado, le gustaba la
expresi�n aterrada de Hinata con los ojos abiertos y llorosos. Era m�s que obvio
que sab�a qui�n era.
Sasuke levant� la katana y apunto a la joven que ten�a frente a �l, dejando que una
sonrisa s�dica cruzara por su rostro para luego desaparecer. No ten�a intenciones
de armar una batalla contra aquella ninja renegada sin ning�n prop�sito pero, no
quer�a tener que soportar sus comentarios burlescos mucho m�s. La katana empez� a
echar chispas antes de que un rayo cruzara el claro e impactara con el cuerpo
inerte de la ni�a casta�a.
�Que r�pido�farfull� desde un �rbol furiosa, ese era su ultimo "t�tere" hab�a
perdido los otros tres mientras buscaba al renegado de la arena. El actual
innombrable del mundo shinobi. Vio la sonrisa de satisfacci�n del Uchiha aumentando
su ira, Ese engre�do le dio la espalda y se perdi� entre los �rboles.
Quiso gritarle que como no quer�a que se preocupara, que llevara a�os viendo como
deca�a y se sum�a en una depresi�n de la que casi nadie lo sacaba y aun as� quer�a
que no se preocupara. Pero no dijo nada, sent�ndose al lado de est� y mirando al
vac�o. Ocultando su rostro con el flequillo, pasando un brazo por los hombros de
�l.
El nombre de Natsu retumbo en sus o�dos, �Hace cu�nto no lo ve�a? Dej� que la rubia
lo abrazara por largo rato, aquello lo reconfortaba. Le hac�a sentir que no estaba
solo, que ten�a a alguien que se preocupaba por �l.
Se levant�, dedic�ndole una sonrisa intranquila. Deb�a admitir que ver a su hijo lo
asustaba, tanto tiempo sin tener contacto con �l le hac�a pensar que quiz� ya �l no
lo quer�a y se preocupaba solo porque �l era su padre.
Saltaron a los tejados de la aldea, la manera m�s r�pida para llegar a cualquier
lugar. Estaba ansioso, dos meses son dos meses se dijo a s� mismo. �Cu�ndo se le
hab�a ido el tiempo?; los tejados empezaron a escasear y llegaron a la parte m�s
alejada de la aldea, donde la imponente mansi�n Hokage los esperaba. Fren� en seco
cuando se encontr� frente a la que deb�a ser su casa.
�Vamos�lo empuj� Ino dentro de la enorme casa, sin darle tiempo para protestar.
El lugar estaba decorado de una manera sencilla, nada muy extravagante. Pero se
sorprendi� al encontrarlo vaci�, Natsu no estaba dentro.
��Pap�?�inquiri� al ver la figura alta del rubio, una enorme sonrisa adorno el
rostro del ni�o que empez� a correr hasta quedar entre los brazos de un emocionado
Naruto.
Asinti�, por nada del mundo se despegar�a de su hijo el resto de la tarde. Tenerlo
frente a �l lo hac�a sentirse libre de muchas preocupaciones.
Ver como Naruto volv�a a sonre�r y escuchar la risa de Natsu la emociono, un deseo
de un�rseles la embarg� pero decidi� dejarlos solos. Ser� mejor volver a casa
Hinata lo mir� y asinti�; Sasuke hab�a aceptado "entrenarla" sin raz�n alguna y una
de sus primeras condiciones era que seguir�a todas sus �rdenes. Termin� de vendar
sus manos y se coloc� de nuevo la chaqueta algo rasgada, observ� el claro y sinti�
pena por el cuerpo de la Hyuga que hab�an enterrado. Le dol�a saber que su cuerpo
hab�a sido usado para asesinar.
Sasuke salt� a la rama m�s cercana, esperando a que la Hyuga fuera con �l.