Acción, Pretensión y Demanda en Derecho
Acción, Pretensión y Demanda en Derecho
1.- La Acción Procesal: Concepto. Importancia del estudio de la acción. Acción, pretensión y
demanda.
Es objeto del proceso la materia alrededor de la cual gira su iniciación, desenvolvimiento y extinción. Dicho
objeto se halla representado por una o más pretensiones o peticiones extracontenciosas, según se trate,
respectivamente, de un proceso contencioso o voluntario.
a) Tradicional: (predomina hasta mediados del siglo XIX). Existen dos posiciones: la que considera a la
acción como el mismo derecho subjetivo material alegado ante los tribunales de justicia; y la que la
concibe como un elemento o una función del derecho material. Ninguna de ellas reconoce la autonomía de
la acción.
b) Moderna: (surge a partir de mediados del siglo XIX). La acción y el derecho subjetivo material
constituyen dos entidades jurídicas independientes, lo que implica para algunos autores un punto de
partida para la autonomía del derecho procesal como disciplina jurídica. Existen dos posturas:
1. Un grupo considera a la acción como un derecho concreto dirigido a la obtención de una sentencia
favorable, y que solo corresponde a quienes son efectivos titulares de un derecho subjetivo sustancial o de
un interés jurídico tutelable. Esta corriente, a su vez, se escinde en dos tendencias: la primera, define a la
acción como un derecho público subjetivo a la tutela jurídica, deducido frente al Estado en la persona de
sus órganos jurisdiccionales, sobre los cuáles pesa el deber de impartir la tutela jurídica; y la segunda, que
le atribuye el carácter de derecho potestativo que se ejerce frente al adversario.
2. El segundo grupo de teorías concibe a la acción como un derecho abstracto a la tutela jurídica. Ven a la
acción como un derecho público subjetivo que incumbe a todos los ciudadanos por el solo hecho de serlo y
cuyo objeto consistiría, simplemente, en la prestación de la actividad jurisdiccional, cualquiera que sea su
contenido.
Todas estas teorías han sido objeto de críticas. A las comprendidas dentro de la concepción tradicional se
les objeta la identificación que sostienen entre el derecho subjetivo y derecho material de la acción; a lo
que se le suma la existencia de derechos sin acción (obligaciones naturales) y de acciones sin derecho
(acciones declarativas y constitutivas, etc).
A la concepción concreta se le objeta que el derecho a la tutela jurídica o a una sentencia favorable solo
nacería al término del proceso, pues con anterioridad sería imposible afirmar con plena certeza la efectiva
existencia del derecho de acción. Además, esta concepción no logra demostrar que la acción configure un
verdadero derecho, pues el deber final del órgano jurisdiccional consiste en dictar una sentencia que
dirima el conflicto suscitado entre las partes. Tampoco es convincente la posición de quienes sostienen
que la acción es un derecho postestativo dirigido frente al adversario ya que carece de todo sentido
práctico, ya que generaría en todo caso un deber genérico de abstención de toda la comunidad.
La concepción abstracta supera esas objeciones, pero no logra erigir el concepto de acción en una de las
claves directrices a cuyo alrededor giraría gran parte de la problemática procesal. Dentro de esta posición,
difícilmente cabe la posibilidad de vincular dicho concepto con fenómenos fundamentales en la ciencia del
proceso como son los representados por la Litis dependencia, la congruencia y la cosa juzgada. Por tal
razón algunos de los autores embanderados en ella han completado el concepto de acción con el de
demanda, a la que considera como el acto mediante el cual se ejerce, en un caso concreto, el poder
meramente procesal en que el derecho de acción consiste, con lo cual el tema de las condiciones de la
acción, por ejemplo, resulta absorbido por el de las condiciones de fundabilidad de la demanda.
Se observa que toda la elaboración doctrinaria encaminada a esclarecer la esencia del derecho de acción
resulta infecunda para resolver los concretos problemas que la experiencia del proceso plantea.
Según GUASP “el poder de provocar la actividad de los tribunales, sin más, sea un auténtico derecho, sea
una res merae facultatis, constituye un puro poder político o administrativo si se quiere, supuesto de la
actividad procesal, pero previo a la misma y fuera por ello del mundo del proceso.” Agrega que el concepto
de acción es relativo respecto al proceso porque no depende de estructuras procesales, sino que es
independiente de ellas.
Estas conclusiones conducen a dicho autor a reemplazar el estudio de la acción por el de la pretensión
procesal a la que cuadra definir como: “el acto en cuya virtud se reclama ante un órgano judicial y frente a
una persona distinta, la resolución de un conflicto suscitado entre dicha persona y el autor de la
reclamación. Dicho acto suministra la materia alrededor de la cual el proceso se inicia, desarrolla y
extingue”.
Concebida la pretensión como objeto del proceso (contencioso) y admitiendo que la acción sea un derecho
cívico, o una de las especies en que se manifiesta el derecho constitucional de peticionar ante las
autoridades, resulta claro que esta última no es otra cosa que el poder de hacer valer una pretensión y que
constituye un supuesto de actividad procesal.
Es conveniente aclarar que la acción es supuesto de la actividad de cada una de las partes, pues también
la actividad del demandado (rechazando o admitiendo la petición del actor), tiene un sustento en un
derecho cívico de peticionar análogo a la del actor.
También, que las observaciones precedentes se aplican a los procesos voluntarios (donde la pretensión es
extracontenciosa), pero ajenas al proceso arbitral, donde resulta más apropiado hablar de “derecho a
arbitraje”.
Para Alvarado Belloso, los conceptos de acción, pretensión y demanda son idealmente correlativos y se
apoyan de forma recíproca para explicar el fenómeno, que no puede ser entendido de modo integral sino
con la conjunción de tales conceptos: la demanda consiste materialmente en un documento cuya
presentación al juez (o al árbitro) exterioriza el ejercicio de la acción (instar a la autoridad) y que contiene
la pretensión.
El Derecho de contradicción: La excepción. Concepto y Naturaleza.
Derecho correlativo a la acción: La oposición del demandado. (Lino Palacios, pág. 163 a 166)
Concepto
La oposición (o defensa) es el acto en cuya virtud el sujeto pasivo de la pretensión reclama ante el órgano
judicial, frente al sujeto activo, que se desestime la actuación de aquella. Es una declaración de voluntad
petitoria para cuya configuración resulta irrelevante el hecho de que las afirmaciones formuladas por el
demandado cuenten con el efectivo respaldo en las normas jurídicas que invoca en apoyo de su posición
procesal.
Si bien la pretensión y la oposición aparecen así como anverso y reverso de una misma figura, solo la
primera constituye objeto del proceso. Los distintos tipos de oposición que el demandado puede formular
solo tienen incidencia de la delimitación del área litigiosa pero no alteran el objeto del proceso.
Naturaleza de la oposición
Generalmente la doctrina pone de manifiesto el paralelismo existente entre la acción y una de las clases
de oposición: la excepción. La polémica suscitada en torno a la naturaleza jurídica de la acción, se
extiende al ámbito de la excepción. Sus conclusiones son objetables en los mismos términos y también
resultan inoperantes para resolver los concretos problemas que suscita la experiencia del proceso.
La oposición, en gereral, y no solo la excepción, constituye un acto procesal del demando que reconoce,
como presupuesto, el derecho de acción que también corresponde a este último en calidad de ciudadano y
frente al órgano judicial.
Clases de oposición
Las oposiciones pueden clasificarse atendiendo:
1. A su contenido (negación o excepciones)
a. Existe negación cuando la actitud del demandado se reduce a desconocer la concurrencia de
cualquiera de los requisitos de la pretensión, absteniéndose de invocar, frente a las
afirmaciones del actor, nuevas circunstancias de hecho.
b. En la excepción, el demandado coloca, frente a las afirmaciones del actor, circunstancias
impeditivas o extintivas tendientes a desvirtuar el efecto jurídico perseguido por dichas
afirmaciones. En este caso, incumbe al demandado la carga de la prueba respecto de esos
nuevos datos que se incorporan en el proceso.
2. A sus efectos (perentorias o dilatorias)
a. Son perentorias aquellas que, en el supuesto de prosperar, extinguen definitivamente el derecho
del actor, de manera que la pretensión pierde toda posibilidad de volver a proponerse eficazmente.
Puede referirse a cualquiera de los requisitos de la pretensión: extrínsecos e intrínsecos de
admisibilidad y de fundabilidad.
b. Son dilatorias aquellas oposiciones, que en el caso de prosperar, excluyen temporariamente la
posibilidad de un pronunciamiento sobre el derecho del actor, de tal suerte que solo hacen perder a
la pretensión su eficacia actual, pero no impiden que esta vuelva a proponerse una vez obviados
los defectos de que adolecía. Únicamente se refieren a los requisitos extrínsecos de admisibilidad
de la pretensión y están previstas tanto en los Códigos Procesales como en las leyes de fondo.
Diferencia entre la acción civil y penal
Al circunscribir el análisis científico al binomio acción y demanda, y entendiendo que esta última es el
modo de ejercitar la primera en cada caso particular, un considerable sector de la doctrina se ha visto
forzado a atribuir a la demanda las características y funciones que corresponde a la pretensión procesal.
En cambio, si se concibe a esta última como objeto del proceso, adquiere un significado especifico que la
distingue de la acción y la demanda. La acción no puede confundirse con la pretensión, pues aquella es el
derecho en cuya virtud la pretensión puede ser llevada a la consideración de un órgano judicial. Tampoco
puede ser identificada con la demanda, ya que esta es un mero acto de iniciación procesal.
Una de las razones por la cual no se ha podido percibir la diferencia es que la pretensión procesal se
encuentra, en la mayoría de los casos, contenida en la demanda. Aunque no es forzoso, ya que en
algunos regímenes de paz provinciales, la pretensión se formula en una instancia posterior a la demanda
que es la que abre el proceso. Asimismo, la demanda puede tener más de una pretensión (acumulación
objetiva o subjetiva de pretensiones). Y en los casos en que sí está contenida la pretensión de la
demanda, ante el supuesto de un nuevo hecho, éste es complementario de la pretensión y no de la
demanda.
Caracteres.
1) No constituye un derecho, como la acción, sino un acto que puede caracterizarse como una
declaración de voluntad petitoria.
Se diferencia fundamentalmente de la pretensión sustancial, en que mientras la primera constituye un
acto que tiene por destinatario a un órgano decisor, la segunda es la facultad de exigir el cumplimiento
de una prestación y solo puede actuarse contra el sujeto pasivo correspondiente de la relación jurídica
material.
2) Debe necesariamente deducirse frente a una persona distinta del autor de la reclamación.
3) La configuración jurídica de la pretensión procesal solo requiere que esta contenga una afirmación de
derecho o de consecuencia jurídica derivada de determinada situación de hecho, con prescindencia de
que coincida o no con el ordenamiento normativo vigente. La pretensión puede ser fundada o
infundada.
Elementos
La pretensión se halla integrada por un elemento subjetivo (sujetos) y por dos elementos objetivos (objeto
y causa), e involucra, necesariamente, por otro lado, una determinada actividad ( lugar, tiempo y forma).
a. Elemento subjetivo: Toda pretensión consta de tres sujetos, la persona que la formula (sujeto
activo), la persona frente a quien se formula (sujeto pasivo) y la persona ante quien se formula
(órgano que reviste el carácter de destinatario de la pretensión y tiene el deber de satisfacerla, ya
sea acogiéndola o rechazándola).
b. Elementos objetivos:
● El objeto de la pretensión (petitum) es el efecto jurídico que mediante ella se persigue y
puede ser considerado desde dos aspectos: el inmediato (clase de pronunciamiento que se
reclama: condenación, declaración, ejecución) y el mediato (el bien sobre el cual debe
recaer el pronunciamiento pedido: suma de dinero, restitución de inmueble, el hecho que el
demandado deba realizar). En una pretensión reivindicatoria el objeto inmediato es la
sentencia de condena y el objeto mediato la cosa que debe restituirse.
● La causa, fundamento o título de la pretensión consiste en una invocación de una concreta
situación de hecho a la cual el actor asigna una determinada consecuencia jurídica. En el
ejemplo de la acción reivindicatoria la causa estaría constituida por la propiedad invocada
por el autor sobre la cosa. No debe confundirse con meros con simples argumentos
expuestos con el autor ni con las normas jurídicas invocadas, no son estas las que
individualizan la pretensión sino los hechos afirmados, en la medida de su idoneidad para
producir un determinado efecto jurídico.
c. La actividad de la pretensión procesal entraña las correspondientes dimensiones de lugar, tiempo y
forma que coincidirán, necesariamente, con las del proceso en que aquella se haga valer. Por
consiguiente, la pretensión tendrá como:
● lugar: las sede que corresponda al juez competente para conocer del proceso
● tiempo: el del acto que ese mismo proceso destina al planteamiento del objeto litigioso
● forma la que la ley asigne al proceso de que se trate (oral, escrito, etc).
Es el procedimiento mediante el cual dos o más pretensiones son confrontadas entre sí con el objeto de
establecer si se trata de una misma pretensión o de distintas pretensiones. Su importancia práctica se
advierte en diversos aspectos del proceso, particularmente, por ejemplo, cuando se trata de decidir acerca
de la correspondencia de las excepciones de litispendencia o cosa juzgada.
La primera identidad que debe verificarse es la que pudiere existir entre sujetos (activos y pasivos). Para
ello es menester atenerse a la calidad jurídica en que dichos sujetos han intervenido en cada caso, no
siendo suficiente que se trate físicamente de las mismas personas. No existe identidad, por ejemplo, si una
misma persona actúa en un proceso a nombre propio y como representante legal de su hijo menor.
Asimismo, puede operarse un cambio de las personas físicas que intervienen en los respectivos procesos
sin que ello implique una modificación subjetiva de la pretensión por ejemplo, si el heredero deduce una
pretensión que fue rechazada cuando la intento el causante.
Como regla, la identificación subjetiva de las pretensiones debe establecerse respecto a las personas que
revisten el carácter de partes en los respectivos procesos. Solo excepcionalmente los efectos de la
sentencia recaída en un proceso pueden alcanzar a quien, sin haber actuado en el cómo parte, revistió ese
carácter en la situación jurídica sustancial sobre la que verso la correlativa pretensión. Tal sería el caso de
la entidad demanda por daños y perjuicios derivados de un accidente de tránsito, que puede oponer la
defensa de cosa juzgada si existe sentencia firme contra el autor en el juicio seguido por la compañía
aseguradora de dicha entidad.
Es preciso atender a los dos aspectos de aquel, es decir, al objeto inmediato y mediato. No basta que dos
o más pretensiones versen sobre un mismo bien, por cuento este es susceptible de ser tutelado mediante
pronunciamientos judiciales de distinta índole. Por ejemplo, el rechazo de una pretensión ejecutiva
referente a una determinada suma de dinero no impediría el planteamiento de una posterior pretensión de
conocimiento, cuyo objeto mediato fuese la misma suma, si pretende la resolución de cuestiones que no
pudieron legalmente debatirse en el proceso ejecutivo (como un vicio del consentimiento).
Habría, en cambio, identidad de pretensiones, si rechazada una pretensión declarativa sobre la base de la
inexistencia del derecho material reclamado, se formulase posteriormente una pretensión de condena
relativa al mismo objeto mediato, pues la sentencia de condena debe fundarse en la existencia de ese
derecho.
Debe entenderse que el simple cambio de argumentación jurídica en que se fundó una pretensión, excluye
la procedencia de una pretensión posterior que se sustente en las mismas circunstancias de hecho.
Para que la pretensión procesal satisfaga su finalidad debe reunir dos clases de requisitos:
- Fundabilidad: es fundada cuando en razón de su contenido resulta apropiada para obtener una decisión
favorable a quien la ha planteado.
I. Admisibilidad
1. REQUISITOS EXTRÍNSECOS DE ADMISIBILIDAD:
A) Procesales:
a) Con respecto a los sujetos:
● El órgano ante quien se deduce la pretensión debe hallarse provisto de competencia para satisfacerla.
● En cuanto a los sujetos activos y pasivos de la pretensión, los requisitos extrínsecos de admisibilidad
se refieren a:
- Capacidad para ser parte (aptitud para ser titular de derechos y deberes procesales)
- Capacidad procesal (aptitud para realizar personalmente, o por medio de un mandatario
convencional, actos procesalmente válidos). Cuando el actor o el demandado actúan por medio de un
representante necesario o voluntario se incluyen entre estos requisitos la presentación de documentos
que justifiquen la personería, así como la validez y suficiencia de tales documentos.
Los defectos que mediaren acerca de la capacidad o de la representación autorizan a oponer la
excepción dilatoria de “ falta de personería”, si bien el juez está facultado para hacerlos valer ex officio.
Dentro de esta misma categoría deben incluirse otros requisitos como la reclamación administrativa
previa en el supuesto de demandarse a la Nación y la conformidad del respectivo gobierno cuando se
interpone una pretensión contra un Estado, embajador.
También constituye un requisito procesal de admisibilidad de la pretensión con referencia al sujeto
activo, el “ arraigo del juicio por las responsabilidades inherentes a la demanda” , el supuesto de que
aquel no tenga domicilio ni inmuebles en la Republica ( CPN art 348).
b) En cuanto al objeto:
● Que aquel resulte idóneo con relación al tipo de proceso en el cual la pretensión se ha deducido.
● También es requisito la carga del actor de designar con toda exactitud la cosa demandada y
formular la petición en términos claros y positivos.
Ante la deficiencia de estos requisitos puede dictarse la pretensión ad limine, dictada de oficio o
por vía de excepción de defecto legal.
Además existen requisitos extrínsecos previstos por las leyes de fondo (ej. Previa exclusión de
todos los bienes del deudor, art. 1583 CCyC)
● Que la pretensión se fundamente mediante una prolija relación de los antecedentes facticos a los
que el actor imputa el efecto jurídico que persigue.
e) En cuanto a los requisitos vinculados con la actividad: deben ser analizados en las tres dimensiones:
- Lugar: debe coincidir con la sede correspondiente al juez o tribunal competente para conocer de ella
- Tiempo: tiene limitaciones genéricas (están contenidas en las normas procesales que determinan cuales
son los días y horas hábiles para cumplir actos procesales validos) y especificas (se hallan establecidas en
aquellas normas que excluyen la admisibilidad de ciertas pretensiones cuando estas son planteadas antes
o después de transcurrido determinado plazo.
- Forma: el modo en que la pretensión debe expresarse (escrito, oral), el idioma a utilizar, la redacción del
escrito correspondiente, la firma del letrado, etc. Al juez le incumbe vigilar la concurrencia de estos
requisitos para disponer, según el caso, el rechazo ad limine o la concesión de un plazo para obviar el
defecto, sin perjuicio de que el demandado haga valer la falta de tales requisitos por vía de impugnación.
No constituye requisito extrínseco de admisibilidad, la carga de acompañar con la demanda la prueba
documental que estuviera en manos del actor, ya que hace a fundabilidad de la pretensión.
B) Fiscales: pago de impuestos con que las leyes tributarias gravan las actuaciones (tasa de justicia).
Existen situaciones en las que se exime el pago de ellas, atendiendo a los sujetos (Nación, provincias,
sujetos beneficio litigar sin gastos, etc) o al objeto o naturaleza (peticiones fundadas en ejercicio de un
derecho político; defensa en juicio criminal, etc.).
Además de las aptitudes genéricas (capacidad para ser parte y de la capacidad procesal), es preciso que
quienes de hecho intervienen en el proceso como partes sean quienes deban figurar en ese proceso
concreto asumiendo tal calidad. Son estas las “justas partes” o “partes legítimas”, y la aptitud jurídica que
las caracteriza se denomina legitimación para obrar o legitimación procesal, que es aquel requisito en cuya
virtud debe mediar una coincidencia entre las personas que efectivamente actúan en el proceso y las
personas a las cuales la ley habilita especialmente para pretender (legitimación activa) y para contradecir
(legitimación pasiva) respecto de la materia sobre la cual versa el proceso.
Cabe destacar, que la legitimación es un requisito tanto del actor como del demandado, y que los
conceptos de capacidad procesal y legitimación se ponen de manifiesto en distintos ámbitos (puede haber
capacidad procesal sin legitimación, y viceversa). La pauta para determinar la legitimación procesal está
dada, en principio, por la titularidad, activa y pasiva, de la relación jurídica sustancial controvertida en el
proceso. En estos casos la prueba de la titularidad está absorbida por la prueba de la relación jurídica
sustancial.
El ordenamiento jurídico prevé, sin embargo, casos de legitimación anómala o extraordinaria (personas
ajenas a la relación jurídica sustancial, que se encuentran habilitadas para intervenir en el proceso). En
estas hipótesis, que se agrupan bajo el nombre de sustitución procesal se opera una verdadera disociación
entre los sujetos legitimados para obrar y los sujetos titulares de la respectiva relación sustancial. El
sustituto debe probar no sólo la existencia de la relación sustancial de la que fue participe el sustituido,
sino también las circunstancias de las cuales emerge su legitimación, como es el caso de la acción
subrogatoria.
Asimismo, existen también casos en los cuales la legitimación activa o pasiva está atribuida a una
pluralidad de sujetos, correspondiendo distinguir según que el juez se encuentre o no habilitado para dictar
sentencia sobre el fondo del asunto cuando no han intervenido, o no han sido citados al proceso todos los
sujetos legitimados. Ejemplo: habilitado: obligaciones solidarias; no habilitado: acción de filiación.
Ausencia de legitimación da lugar a la interposición de la excepción pertinente.
Figura además en los requisitos intrínsecos relacionados con los sujetos, el interés procesal, que consiste
en la necesidad o imprescindibilidad del proceso para satisfacer, en cada caso concreto, el derecho
afirmado como fundamento de aquélla. En caso de no concurrir la pretensión es inadmisible, porque los
jueces no formulan declaraciones abstractas. Existe interés procesal toda vez que el derecho se encuentre
en estado insatisfacción, y en forma tal que, sin la intervención de órgano judicial, la expectativa, ibherente
al mismo derecho, quedaría irrealizada.
Todo sujeto de derecho tendrá acceso a un proceso de duración razonable que resuelva sus pretensiones.
Nota C.C. Civit: El art 41 sigue a Podetti y a la jurisprudencia de la SCJMza. Ambos destacan la
necesidad de que las acciones o defensas tengan in interés jurídico ACTUAL como extremo imprescindible
para que el Tribunal que entiende la causa pueda ejercer su jurisdicción, dado que su desaparición importa
la desaparición del poder de juzgar, por haberse tornado la cuestión en un caso en abstracto.
El principio de la razonabilidad (el cuál es introducido en el artículo con la reforma del Código) en la
duración de los procesos judiciales se enmarca dentro del derecho a una tutela judicial efectiva.
Las pautas de determinación de un plazo razonable son: a) complejidad del asunto b) la actividad procesal
del interesado c) la conducta de las autoridades judiciales d) el análisis global del procedimiento.
b) En cuanto al objeto: El juez se debe encontrar legalmente habilitado para dictar el pronunciamiento
pedido, es decir, que el objeto de la pretensión sea jurídicamente posible.
Para esa determinación el juez aplica el orden jurídico vigente, pudiendo prescindir de las normas
invocadas por las partes y suplir omisiones de fundamentación jurídica. Incumbe a las partes la aportación
de los datos configurativos de la situación de hecho que ha de ser jurídicamente valorada por el juez. En el
supuesto de ser controvertidos los hechos las partes deberán probarlos y el juez los apreciará en
oportunidad de pronunciarse sobre el mérito. El juez debe examinar la situación de hecho con referencia al
momento en que la pretensión fue deducida, sin tener en cuenta las modificaciones operadas en el
desarrollo del proceso, salvo que concurran situaciones especiales como el pago.
a) Transmisión:
Cuando la persona del sujeto activo es reemplazada por otra que actúa procesalmente en su lugar.
Cuando es motivada por una sucesión universal, el sucesor del sujeto activo, puede intervenir en el
proceso con los mismos derechos, cargas y deberes procesales que el causante. (ver art 23
CPCCyTM). En cambio, si se trata de una sucesión a titulo singular, la transmisión se halla
supeditada a la conformidad que preste la otra parte pata que ese sucesor intervenga en reemplazo
del transmitente del derecho litigioso. (ver art 24 CPCCyTM).
No son transmisibles las pretensiones que se funden en derechos personalísimos.
b) Transformación:
Esta se opera cuando, mediante un acto unitario, tiene lugar la alteración de alguno de los
elementos objetivos de la pretensión (objeto o causa).
No hay transformación cuando la alteración solo afecta a los sujetos activos o pasivos de la
pretensión, porque en este caso no existe un acto unitario sino dos actos procesales
independientes (desistimiento de la anterior pretensión y formulación de otra distinta).
En primer lugar se opera la transformación de la pretensión siempre que se modifique la base
fáctica que la sustenta por ejemplo si se ha atribuido al demandado la calidad de inquilino y
después se pretendiera atribuirle la de subinquilino.
También se configura cuando se modifica el objeto mediato o inmediato de la pretensión, por
ejemplo, si primero se solicita la declaración de rescisión de un acto jurídico y posteriormente su
nulidad. No implica transformación, sino desistimiento parcial de la primera pretensión, el pedido de
pronunciamiento de identidad inferior o la reducción cuantitativa del objeto mediato siempre que no
se produzca la alteración de la causa. Tampoco la configuran
La transformación de la pretensión solo es admisible antes que la demanda sea notificada.
Después de producido dicho acto, la transformación de la pretensión es admisible cuando el
demandado acepta, expresa o implícitamente, debatir los nuevos planteamientos introducidos por
el actor.
c) Integración: Existe cuando sin alterarse ninguno de sus elementos constitutivos, se incorpora al
proceso una o más circunstancias de hecho tendientes a confirmar o complementar su causa.
Si se intenta efectuar una clasificación de las posibles pretensiones –en orden a lo que materialmente
se pide al juez que declare en su sentencia- los criterios clasificatorios pueden ser muchísimos e inciertos:
así es como se habla de pretensiones personalísimas y patrimoniales, reales y personales, civiles, y
penales.
Pero para Alvarado Belloso, el criterio clasificador tiene exclusivamente en cuenta la esencia de la tarea
que debe cumplir el juez al sentenciar, las pretensiones (al igual que los procesos y las sentencias, todo
en recíproca correspondencia) pueden ser: declarativas de derechos, ejecutivas de prestaciones y
cautelares de hechos y de derechos.
En general, son aquellas mediante las cuales se intenta obtener la declaración o la determinación del
derecho a aplicar en un litigio a base de los hechos que lo configuran. Ellas admiten una triple clasificación:
a. Pretensiones simplemente declarativas o de mera declaración: Son aquellas mediante las cuales
se intenta -exclusivamente-lograr del juez la simple declaración de la existencia o inexistencia de
un derecho, satisfaciendo ello integralmente el interés del pretendiente (por ejemplo, la que tiende a
establecer la falsedad de un documento o la inexistencia de una obligación, etc.).
La característica primordial de este tipo de pretensión es que puede basarse en un litigio eventual
(por daño potencial) y no actual o real, aunque exige la presencia de un interés jurídico actual para
poder ser promovida con eficiencia. Sólo los códigos más modernos admiten la promoción de estas
pretensiones mere declarativas, que han sido reconocidas por la doctrina como la quintaesencia de
la actividad jurisdiccional.
b. Prensiones declarativas de condena: Son aquellas mediante las cuales se intenta obtener no sólo
la declaración de la existencia de un derecho sino que también incluyen la aspiración de que el
juzgador emita un mandato individualizado de condena a dar, hacer o no hacer una prestación (por
ejemplo, la que tiende a lograr el pago del precio de la cosa comprada y no abonada, o que el
demandado construya o no una pared, etc.).Este tipo de pretensión es la que se presenta en mayor
proporción en la vida jurídica.
c. Pretensiones declarativas de constitución (Pretensiones constitutivas): Son aquellas mediante las
cuales se intenta lograr no solo la declaración de la existencia de un derecho sino que también
incluye la aspiración de que, como consecuencia de ella , se cree, modifique o extinga un estado
jurídico. Por ejemplo, la declaración de divorcio de los cónyuges constituye un estado jurídico de
divorciado para cada uno de ellos, o la declaración de existencia de un hecho ilícito constituye un
acreedor y un deudor por los daños ocasionados a su consecuencia.
Son aquellas mediante las cuales se intenta lograr la ejecución coactiva de un derecho que ya está
reconocido o declarado en una sentencia (título ejecutorio) o en un instrumento al cual la ley otorga
carácter similar (título ejecutivo). Por ejemplo, la pretensión de percibir del deudor la suma de dinero a
cuyo pago fue demandado judicialmente y que no abonó luego de ser dictada la correspondiente sentencia
de condena; la de percibir el importe de una deuda cuya existencia fuere conocida en un instrumento
público, etc.
La diferencia entre estas pretensiones y las primeras reside en los efectos inmediatos, mientras las
ejecutivas inciden en forma inmediata sobre el patrimonio del deudor a través del cumplimiento de las
medidas coactivas previstas por la ley, sin que sea necesaria la previa provocación del contradictorio, en
las de conocimiento el sujeto pasivo puede inmediatamente contradecirlas mediante el planteamiento de
oposiciones.
Son aquellas mediante las cuales se intenta lograr no la declaración de un derecho ni la ejecución de una
prestación sino el aseguramiento anticipado de:
a. la prueba de un hecho (por ejemplo, la comprobación judicial del estado de alguna cosa en cierto
lugar y tiempo);
b. la vigencia de un derecho (por ejemplo, la garantía para el acreedor de que su deudor no perderá
sus bienes como consecuencia de caer en estado de insolvencia que imposibilitará cobrar la
acreencia luego de ser declarado el derecho a hacerlo, etc.).
Sin perjuicio de las clasificaciones precedentes, y al lado de ellas, cuando coexisten dos pretensiones en
una misma demanda (casos de acumulación procesal) ellas pueden ser:
a. Eventuales: la segunda pretensión se presenta para que el juez la considere y falle sólo en caso de
ser desestimada la primera; v.gr., las pretensiones de cumplimiento y resolución de contrato y
viceversa;
b. Sucesivas: la segunda pretensión se presenta condicionada a que sea estimada la primera; v. gr.
Las pretensiones de percepción de capital e intereses, a este tipo de procesal se le da el nombre
de eventualidad impropia.
c. Alternativas: la segunda pretensión se presenta también en forma principal a fin de que sea
estimada ella o la primera, indistintamente. Por ejemplo: las pretensiones de reducción de precio y
redhibitorias (CC 2174).
Atiende a la naturaleza del derecho, esta clasificación tiene incidencia en aspectos tales como la
determinación de la competencia y el fuero de atracción en los procesos universales.
Extinción de la pretensión
Normalmente la pretensión procesal se extingue mediante la sentencia, que la actúa o que deniega su
actuación. Sin embargo, corresponde distinguir los casos en que la sentencia rechaza la pretensión por no
concurrir algún requisito intrínseco de admisibilidad, o bien se pronuncia sobre su fundabilidad, de aquellos
en que el acto decisorio rechaza la pretensión por carecer esta de algún requisito extrínseco de
admisibilidad.
Las sentencias comprendidas en el primer grupo están revestidas de cierta cualidad en cuya virtud resulta
inadmisible la proposición eficaz de la misma pretensión en otro proceso (cosa jugada). En cambio, las del
segundo grupo no impiden que la misma pretensión, obviadas las deficiencias de que adolecía, sea
nuevamente propuesta.
Los modos anormales de extinción de la pretensión se agrupan en dos categorías según que posibiliten, o
no, la reproducción de aquella en un proceso posterior. A la primera pertenecen el desistimiento de la
pretensión y la caducidad de la instancia; a la segunda, el desistimiento del derecho, la transacción y la
conciliación
Son mera declarativa de certeza o acción declarativa de certeza y la declarativa de daño. Cuando
hablamos de acciones, nos estamos refiriendo a pretensiones declarativas de certeza y pretensión
preventiva de daño, porque la acción no se subdivide, la acción es una sola.
Acción declarativa de certeza: aquella en la q se persigue q el juez declare o se pronuncie acerca de la
existencia o inexistencia de un determinado derecho, Relación o situación jurídica sin q se imponga al
demandado condena alguna ni modificación de una situación jurídica determinada, logrando con ella q se
ponga fin a un estado de incertidumbre jurídica.
Objeto: que se declare existencia, inexistencia de un determinado derecho, relación o situación jurídica.
No se busca condena o q se condene al demandado. Acá simplemente con declarar existencia o
inexistencia del derecho, es suficiente, se pone fin a estado de incertidumbre jurídica.
Requisitos
1er requisito: RECAER SOBRE UN DERECHO Y NO SOBRE UN HECHO
Quiere decir que no puede recaer la acción meramente declarativa de certeza sobre hechos sino sobre
derechos o una relación jurídica. Ese derecho debe existir una incertidumbre jurídica o falta de certeza, es
decir, la existencia o no de ese derecho. Q quiere decir esto? Esa incertidumbre debe darse antes de q
haya un litigio judicial, lo estoy llevando en forma preventiva.
2do requisito : incertidumbre, actual y concreta: Incertidumbre debe ser actual, pero el perjuicio puede
venir después, no tiene que ser necesariamente actual. Que no exista otro medio, es decir que no haya
otros medios adecuados para reclamar ese derecho. Ejemplo: reclamo de alimentos y no sé si soy el padre
o no. Ahí se está tratando respecto de un hecho, acá el estado de incertidumbre se da sobre el derecho y
no sobre el hecho. El objeto solo puede ser declarar sobre derecho, situación o relación jurídica concreta,
ACTUAL, y esa incertidumbre no puede tratarse respecto de hechos que se dan (no se entiende) Si soy
padre o no, es una situación de hecho y hay otros medios idóneos.
La doctrina o jurisprudencia europea (Francia, Italia) han incorporado algo más: cuando se trata de
autenticidad o falsedad de un documento, es decir, que el hecho jurídico sea declarado como objeto de un
proceso autónomo. Se puede pedir la acción declarativa acerca de la autenticidad o falsedad de un
documento pero acá no nos estamos refiriendo al derecho sino al hecho de falta de verdad de un
documento y entonces estamos rompiendo eso de q se refería exclusivamente a un derecho o situación o
relación jurídica. Tan es así, que vamos a ver como se regula en el código. Esto en jurisprudencia se ha
tratado de delimitar.
3er requisito .Que exista un interés jurídico q justifique necesidad de tutela solicitada: el perjuicio,
este puede estar o no, puede q sea futuro ese perjuicio, lo que no puede dejar de estar en forma actual es
el interés jurídico que yo me presento ante el PJ y debo invocar el interés jurídico que puede ser
4to requisito de procedencia de acción declarativa- acción subsidiaria: no debe existir otra acción
más adecuada al derecho, ausencia de otras vías. Si yo tengo acción de filiación no puedo interponer
acción mera declarativa porque tengo una acción que es para eso. Acá no debe existir otra acción.
Piensen que esto es una tutela procesal preventiva de un daño ante una incertidumbre.
¿Cuál es el proceso? ¿En q procedimiento encaja una acción de mera declaración de certeza? ¿Sería
tutela urgente? No tiene razón de ser para ser tutela urgente. EN PROCEO DE CONOCIMIENTO
NORMAL y que reúna estos requisitos. La jurisprudencia se ha ido moviendo hacia distintos ángulos
respecto a la acción declarativa de Certeza
CPCCyT-Artículo 3. I - ACCIÓN DECLARATIVA. El Poder Judicial interviene, aún sin la existencia de
lesión actual, para declarar la norma concreta aplicable en el caso planteado, siempre que el peticionante
ostente un interés legítimo. El interés del demandante puede consistir en la simple declaración de la
existencia o inexistencia de un derecho, aún cuando éste no haya sido violado o desconocido, o de una
relación jurídica, o de la autenticidad o falsedad de un documento. También podrá reclamarse el dictado de
sentencia condicional o de futuro (…)
Se agrega, x doctrina europea, situación de hecho. Después sigue agregando: También podrá reclamarse el
dictado de sentencia condicional o de futuro. Con esto se pierde todo lo q habíamos dicho porque vuelve a
confundir la tutela, la acción declarativa de certeza era una tutea anticipada procesal pero cuando se
refiere al dictado de una sentencia condicional o del futuro se puede referir al art 237 inc 14 cuando habla
de la condena de futuro proceso de desalojo y si confundimos la sentencia de desalojo con acción
declarativa de certeza estamos mal porque está dado porque la norma lo permite y no sería una acción
declarativa de certeza porque no habría incertidumbre porque la condena de futuro lo q hace es decir
usted puede acción o pedir desalojo anticipado del demandado para q el momento en q se venza el
contrato sea desalojado y para q sea desalojado requiere del acompañamiento de la declaración del
derecho y de la condena para que lo desalojen y en cambio en la acción mera declarativa no existe
condena, es simplemente la declaración
Lo otro q puede entenderse q la última parte está diciendo es q la sentencia de la acción declarativa de
certeza hace cosa juzgada material, pero eso es otra cosa diferente a decir reclamarse dictado de
sentencia condicional o de futuro. SI hace cosa juzgada material esa sentencia de declaración de certeza,
la podemos hacer valer en otros procesos. Esto es una cosa y otra cosa es la última parte También podrá
reclamarse el dictado de sentencia condicional o de futuro., la única q conozco es la del desalojo anticipado
y esa no es una sentencia declarativa de certeza sino q es una sentencia q condena al desalojo al vencer
el plazo.
Acción de Tutela Preventiva
ART. 3.II - ACCIÓN DE TUTELA PREVENTIVA
1.- Quien ostente un interés razonable en la prevención de un daño, estará legitimado para deducir la
acción preventiva prevista por las normas de fondo, ofreciendo toda la prueba sobre la previsibilidad del
daño, su continuación o agravamiento. Será competente el Juez del lugar en donde el daño pueda
producirse.
2.- El Juez meritará sumariamente la petición y resolverá si la admite o la rechaza sin más trámite,
mediante auto que será apelable.
a) En caso de ser admitida y si se conociere el legitimado pasivo, se le dará traslado por tres (3) días,
quien al evacuarlo deberá ofrecer toda la prueba. Vencido dicho plazo deberá emitirse pronunciamiento
sobre la admisión de la prueba, la que se sustanciará en una sola audiencia a celebrarse dentro de los tres
(3) días.
b) Si se desconociese el legitimado pasivo, el Tribunal directamente se pronunciará sobre la prueba, la que
deberá rendirse en un término no mayor de tres (3) días.
c) Rendida la prueba, se llamará autos para sentencia, la que se dictará en el término de tres (3) días y
será apelable en igual plazo, por quien ostente interés legítimo.
d) En el caso previsto en el inc. b) la sentencia será publicada por los medios establecidos por este Código
a fin de garantizar su mayor publicidad. La sentencia se presumirá conocida a los cinco (5) días de la
última publicación.
e) En situaciones de suma urgencia y de gravedad manifiesta, el Juez podrá ordenar inmediatamente las
medidas necesarias para evitar el daño. La revocación de tales medidas podrá ser solicitada por quien
acredite interés legítimo, y en tal supuesto, el Juez fijará inmediatamente una audiencia a la que convocará
a los interesados. Concluida la misma, resolverá por auto en el plazo de tres (3) días.
3.- En los casos b) y e) deberá exigir el Juez contracautela suficiente.
4.- La resolución que se dicte será apelable en el plazo de tres (3) días, en forma abreviada y sin efecto
suspensivo.
5.- El interesado podrá optar por encausar su pretensión preventiva por la vía del proceso de
conocimiento.
Diferencias
Una acción tiene una acción declarativa, la que se llama mera declarativa, pero la otra también tiene una
sentencia declarativa pero también de condena.
En la mera declarativa, no tiene que haber otra vía subsidiaria, mientras que en la otra puede haber una
subsidiaria y no hay problema, como dice el mismo, si tenemos una tutela Resarcitoria, puede acumularse
o no, o puede también reclamarse a través de otra vía, en cambio en la otra no.
Es importante que sepamos esto, y que sepamos que no tiene nada que ver una cosa con la otra, pero las
2 están reguladas en el mismo art 3, inexplicablemente.
El proceso acumulativo es aquel que sirve para la satisfacción de dos o más pretensiones.
Existe acumulación originaria cuando las pretensiones son propuestas conjuntamente desde el comienzo.
El actor podrá ejercer acumuladas todas las acciones que tuviere en contra de un mismo demandado,
siempre que sean de competencia del mismo Tribunal, puedan sustanciarse por el mismo procedimiento y
no sean contrarias, salvo en este último caso, que se interpongan en forma subsidiaria y eventual.
El tercerista podrá proceder en la misma forma, cuando las acciones tengan como sujeto pasivo a todos
los otros litigantes.
Ej: Se demanda la resolución del contrato más los daños y perjuicios.
1. No sean contrarias entre sí, de modo que por la elección de una quede excluida la otra.
La incompatibilidad entre las distintas pretensiones no obsta, sin embargo, a su acumulación eventual o
condicional, la que se verifica cuando se propone una pretensión como principal y la otra a titulo
subsidiario, a fin de que el juez conozca esta última solo en caso de desestimar la primera. Por ejemplo,
acumulación subsidiaria de pretensiones de nulidad y simulación de actos jurídicos, de nulidad y
cumplimiento del contrato. También se admite la acumulación sucesiva, la que tiene lugar cuando una
pretensión es interpuesta con la condición de que, previamente, sea acogida otra pretensión que actúa
como presupuesto de ella (ej. En el caso de una obligación sin plazo determinado, cabe acumular el
pedido de fijación judicial del plazo).
b. La acumulación subjetiva de pretensiones, tiene lugar toda vez que entre más de un actor o
demandado - acumulación activa y pasiva, respectivamente- (ej. Las pretensiones del damnificado por
un accidente contra en conductor del vehículo, contra el propietario y contra el asegurador), o entre
más de un actor y más de un demandado -acumulación mixta- (ej. Desalojo contra varios inquilinos de
una misma finca cuando aquél se funda en una causa común de los demandados) se sustancian, en
un mismo proceso, pretensiones conexas por causa o por el objeto, o ambos elementos
simultáneamente (misma relación jurídica, misma situación de hecho, o coincidencia respecto del
mismo tipo de pronunciamiento que se pide –objeto inmediato- y la cosa, hecho o relación jurídica
sobre el que debe versar dicho pronunciamiento –objeto mediato-)
La acumulación subjetiva comporta una excepción a las reglas de la competencia ordinaria por razón
de materia civil y comercial, pues la necesidad de evitar el pronunciamiento de sentencia
contradictorias debe prevalecer sobre las simples razones de la división del trabajo judicial.
La acumulación subjetiva, que puede ser inicial o producirse en el curso del litigio, voluntario o necesario,
activa, pasiva o mixta, se produce cuando existe más de un actor o de un demandado, con intereses
comunes o conexos.
C.C. CIVIT: La acumulación subjetiva puede ser originaria o inicial, o sucesiva, caso en el cual estamos en
presencia de una tercería. En este caso, el tercero no suma a una de las partes pero la relación procesal
es distinta entre actor y demandado.
Pueden acumularse las acciones de varios en contra de varios o en ambas formas, cuando exista
comunidad o conexidad de causas o de objetos, en los supuestos previstos en el Art. 42 y siempre que se
obtenga mediante la acumulación, economía procesal. Si así no fuere, el Juez desechará la acumulación,
sin más trámite, disponiendo que las acciones se ejerciten separadamente. Esta forma de acumulación
subjetiva sólo puede ser inicial, sin perjuicio de la acumulación de procesos. Puede escindirse por
desistimiento, allanamiento o transacción de alguno o algunos de los litisconsortes.
Ej. una persona va manejando y atropella a 3 personas. Éstas pueden acumular sus procesos o pueden
iniciar cada una un proceso por separado.
Cuando en las circunstancias del artículo anterior no fuese posible un pronunciamiento útil sin la
comparecencia de todos los interesados, éstos deberán demandar o ser demandados conjuntamente.
Si así no sucediere, el Juez de oficio o a solicitud de cualquiera de los litigantes, dispondrá la integración
de la litis, quedando en suspenso el desarrollo del proceso mientras se cita al que se omitió.
Por ejemplo para citar en garantía a una compañía de seguro hay que demandar necesariamente al
responsable principal del accidente, que es el asegurado de la compañía.
C.C.CIVIT: El fundamento está dado por el hecho de evitar un pronunciamiento de imposible cumplimiento,
puesto que de no ser parte en el proceso todos los sujetos involucrados o relacionados en el objeto del
mismo, la sentencia sería inútil.
b) La reconvención: es la pretensión procesal que puede deducir el demandado frente al actor. Solo
puede plantearse en el mismo escrito de contestación de la demanda. (ART 162 y 163
CPCCyTMza)
c) En los supuestos de intervención excluyente y tercería: la nueva pretensión proviene de terceros,
personas ajenas a las partes originarias, las cuales vienen a convertirse en sujetos pasivos de
aquella.( art 103 al 109 CPCCyTMza)
Es necesario, además, que aún no haya sido dictada sentencia de primera instancia en los procesos que
se intente acumular, que puedan sustanciarse por los mismos trámites y que sea competente por materia
el Tribunal que deba entender en los procesos acumulados.
Podrán acumularse procesos sujetos a diversos trámites, siempre que pertenezcan a un mismo tipo y lo
acepten expresamente los interesados.
II.- Podrá decretarse de oficio para integrar la litis en el caso del Art. 45. El Tribunal solicitará los demás
expedientes, oirá a los litigantes y al Ministerio Público Fiscal y resolverá mediante auto.
III.- Solicitada la acumulación, se pedirán los demás expedientes, se dará vista a los otros litigantes y al
Ministerio Público Fiscal y se dictará el auto resolutorio que corresponda.
IV.- Cuando se disponga la acumulación se hará saber a los Tribunales donde tramitaban los demás
procesos. Cualquiera de ellos, si no lo considera procedente, podrá plantear la cuestión, siguiéndose el
trámite señalado para la inhibitoria por el Art. 11, Sección III.
V.- Desde que se inicie o comunique el incidente, se suspenderá el trámite de todos los procesos, salvo las
medidas urgentes.
VI.- El auto que hace lugar a la acumulación y el que la deniega son apelables;
VII.- Por superintendencia se establecerá la forma segura de remisión en caso de expedientes electrónicos
por medio de la reglamentación de este Artículo.
Los procesos acumulados se sustanciarán y fallarán conjuntamente, pero si el trámite resultara dificultoso,
podrá el Tribunal sustanciarlos separadamente, resolviéndolos en una sola sentencia.
CPCCN
Art 188: - Procederá la acumulación de procesos cuando hubiere sido admisible la acumulación subjetiva
de acciones de conformidad con lo prescripto en el artículo 88 y, en general, siempre que la sentencia que
haya de dictarse en uno de ellos pudiere producir efectos de cosa juzgada en otro u otros. Se requerirá,
además:
1) Que los procesos se encuentren en la misma instancia.
2) Que el juez a quien corresponda entender en los procesos acumulados sea competente por razón de la
materia. A los efectos de este inciso no se considerarán distintas las materias civil y comercial.
3) Que puedan sustanciarse los mismos trámites. Sin embargo, podrán acumularse DOS (2) o más
procesos de conocimiento, o DOS (2) o más procesos de ejecuciónón sujetos a distintos trámites, cuando
su acumulación resultare indispensable en razón de concurrir la circunstancia prevista en la última parte
del primer párrafo. En tal caso, el juez determinará el procedimiento que corresponde imprimir al juicio
acumulado.
4) Que el estado de las causas permita su sustanciación conjunta, sin producir demora perjudicial e
injustificada en el trámite del o de los que estuvieren más avanzados.
Art. 190. - La acumulación se ordenará de oficio, o a petición de parte formulada al contestar la demanda
o, posteriormente, por incidente que podrá promoverse en cualquier instancia o etapa del proceso, hasta el
momento de quedar en estado de sentencia, siempre que fuere admisible con arreglo a lo que dispone el
artículo 188 inciso 4.
RESOLUCION DEL INCIDENTE Art. 191. - El incidente podrá plantearse ante el juez que debe conocer
en definitiva o ante el que debe remitir el expediente. En el primer caso, el juez conferirá traslado a los
otros litigantes, y si considerare fundada la petición solicitará el otro u otros expedientes, expresando los
fundamentos de su pedido. Recibidos, dictará sin más trámite resolución, contra la cual no habrá recurso y
la hará conocer a los juzgados donde tramitaban los procesos. En el segundo caso, dará traslado a los
otros litigantes, y si considerare procedente la acumulación remitirá el expediente al otro juez, o bien le
pedirá la remisión del que tuviere en trámite, si entendiese que la acumulación debe efectuarse sobre el
que se sustancia ante su juzgado, expresando los motivos en que se funda. En ambos supuestos la
resolución será inapelable. Si se declarase improcedente el pedido, la resolución será apelable.
CONFLICTO DE ACUMULACION Art. 192. - Sea que la acumulación se hubiese dispuesto a pedido de
parte o de oficio, si el juez requerido no accediere, deberá elevar el expediente a la cámara que constituya
su alzada; ésta, sin sustanciación alguna, resolverá en definitiva si la acumulación es procedente.
SUSPENSION DE TRAMITES Art. 193. - El curso de todos los procesos se suspenderá, si tramitasen ante
un mismo juez, desde que se promoviere la cuestión. Si tramitasen ante jueces distintos, desde que se
comunicare el pedido de acumulación al juez respectivo. Exceptúense las medidas o diligencias de cuya
omisión pudiere resultar perjuicio.
SENTENCIA UNICA Art. 194. - Los procesos acumulados se sustanciarán y fallarán conjuntamente, pero
si el trámite resultare dificultoso por la naturaleza de las cuestiones planteadas, podrá el juez disponer, sin
recurso, que cada proceso se sustancie por separado, dictando una sola sentencia.
El objeto del proceso voluntario está constituido por una petición extracontensiosa, que es el acto en cuya
virtud se reclama ante un órgano judicial, y en interés del propio peticionario, la emisión de un
pronunciamiento que constituya, integre o acuerde eficacia a determinado estado o relación jurídica
privada.
Constituye un acto respecto del cual el derecho de acción, concebido como poder jurídico de promover el
ejercicio de la función judicial, es un supuesto previo. También resulta adecuada caracterizarla como una
declaración de voluntad petitoria, la cual, a diferencia de lo que ocurre con la pretensión, no persigue una
decisión entre dos partes, y por lo tanto, frente a una de ellas, sino solamente en relación con el sujeto que
reclama el ejercicio de la actividad judicial en el caso concreto.
En el proceso voluntario, el concepto de parte debe ser sustituido por el de peticionario, y el de demanda
por el de “solicitud”. Sin embargo, la diferencia entre petición y solicitud no es la misma que existe entre
pretensión y demanda, pues la primera solo alude a una relación de contenido a continente.
Elementos
La petición de que se trata consta de elementos análogos a los de la pretensión procesal, con la lógica
diferencia derivada de la falta de sujeto frente a quien aquella se formule. La inexistencia de partes, en el
proceso voluntario, no se encuentra desvirtuada por la eventual participación que en él debe darse al
ministerio público en calidad de órgano de vigilancia y no de sujeto pasivo de la petición.
En lo que concierne a sus vicisitudes, la petición extracontenciosa es transmisible de acuerdo con las
reglas enunciadas al analizar la pretensión, las que son aplicables en lo pertinente. En materia de
transformación o integración es modificable sin restricciones, pues no rige para ella la limitación fundada
en la necesidad de asegurar la adecuada defensa del demandado.
Se extingue, normalmente, mediante la resolución judicial que la actúa, o que deniega su actuación, pero a
diferencia de lo que ocurre con la pretensión procesal, lo decidido con motivo de una petición
extracontenciosa es modificable a instancia de eventuales interesados legítimos.
Clases