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Estimación de Edad Osteológica en Adultos

El documento presenta un compendio de métodos antropológicos forenses para la estimación de la edad osteológica en adultos, destacando la importancia de los cambios en el cráneo y otros huesos. Se discuten diversas técnicas de análisis, como la obliteración de suturas craneales y el desgaste dental, que permiten determinar la edad biológica a partir de restos óseos. Además, se enfatiza que la estimación de la edad puede variar según factores internos y externos, lo que introduce un margen de error en los resultados.

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Estimación de Edad Osteológica en Adultos

El documento presenta un compendio de métodos antropológicos forenses para la estimación de la edad osteológica en adultos, destacando la importancia de los cambios en el cráneo y otros huesos. Se discuten diversas técnicas de análisis, como la obliteración de suturas craneales y el desgaste dental, que permiten determinar la edad biológica a partir de restos óseos. Además, se enfatiza que la estimación de la edad puede variar según factores internos y externos, lo que introduce un margen de error en los resultados.

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3

COMPENDIO DE MÉTODOS
ANTROPOLÓGICO FORENSES
PARA LA RECONSTRUCCIÓN DEL
PERFIL OSTEO-BIOLÓGICO
Udo Krenzer

Serie de Antropología Forense


Tomo III
ESTIMACIÓN DE LA EDAD
OSTEOLÓGICA EN ADULTOS

CAFCA
CENTRO DE ANALISIS
FORENSE Y CIENCIAS APLICADAS
Compendio de métodos antropológico forenses
para la reconstrucción del perfil osteo-biológico

Tomo III

Estimación de la edad osteológica


en adultos

Contenido

1. Estimación de la edad osteológica en adultos 1


1.1. Introducción 1
1.2. Cambios en el cráneo 3
1.2.1. Obliteración de las suturas craneales 3
1.2.1.1. Sistemas de la obliteración ectocraneal 4
1.2.1.2. Obliteración de las suturas palatinas 7
1.2.2. Cambios en los dientes 7
1.2.2.1. Observaciones del desgaste dental 8
1.2.2.2. Translucidez en la raíz 14
1.2.2.3. Cemento de los dientes 16
1.2.2.4. Histomorfometría en los dientes 16
1.3. Cambios en el poscráneo 19
1.3.1. Osificación del cartílago tiroides 19
1.3.2. Metamorfosis del fin esternal de la clavícula 21
1.3.2.1. Observaciones radiográficas en la clavícula 22
1.3.3. Metamorfosis de los fines esternales de las costillas 24
1.3.3.1. Observaciones radiográficas en las costillas 30
1.3.4. Modificación en las vértebras 32
1.3.5. Cambios en la pelvis 33
1.3.5.1. Metamorfosis de la faceta auricular 33
1.3.5.2. Metamorfosis de la sínfisis púbica 38
1.4. El método complejo 54
1.5. Cambios de la estructura histológica 59
1.6. Racemización del ácido aspártico 61
Bibliografía 63

i
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Introducción

1. Estimación de la edad osteológica en adultos

1.1. Introducción

La estimación de la edad basada en restos esqueletizados tiene mucho más


probabilidades de ser exacta, cuando se trata de individuos que no han alcanzado la
madurez o de adultos jóvenes. Los restos de personas de edades mayores presentan
un problema más grande, y cuando se trata de poblaciones no contemporáneas
resulta difícil estar seguros de que los cambios producidos por la edad ocurrieron
a las mismas edades que en las poblaciones modernas y que presentaban idéntica
variabilidad grupal.

De todos modos, la información sobre la edad representa un rasgo fundamental


sobre el perfil biológico del individuo analizado. En general, los antropólogos usan
sistemas de comparación de distintos indicadores del esqueleto (ver figura 1). Por
eso, el investigador puede determinar la edad biológica fundamentado en los huesos,
pero este valor no necesariamente refleja la edad cronológica del individuo, pues está
influenciada por diferentes factores internos y externos, como la filiación ancestral, la
estructura (social) de la población, diferentes velocidades del desarrollo (ontogénesis),
influencias genéticas, enfermedades, estrés ocupacional y actividades físicas, medio
ambiente, recursos o la alimentación. Por tanto, toda estimación de la edad biológica
basado en restos esqueletizados siempre conlleva un cierto margen de error causado
por la variabilidad biológica (Acsádi & Nemeskéri 1970, Bass 1986, Brothwell 1987,
Cox 2000, Herrmann et al. 1990, Iscan 1989b, Mays 1998, White 2000).

En general, los períodos de osificación y edades de erupción de los dientes se han


elaborado sobre la base de muestras norteamericanas y europeas y tal vez no es
válido transferir los resultados uno por uno sin graduación o ajustes específicos a
otras partes de la población mundial. Es por ello que la eficacia de los métodos o de la
estimación de la edad depende directamente de la población de referencia.

El método de la estimación biológica de la edad se realiza de manera analítica,


comparativa y complejo, y consiste en el conjunto de operaciones de carácter científico,
encaminadas a la reconstrucción más completa posible de las particularidades
biológicas de los individuos y de su conjunto, recurriendo a sus restos óseos en calidad
de fuente de información.

Se divide la edad en individuos adultos en las siguientes tres etapas:


• Adulto menor (20 –26 años)
• Adulto mediano (27 – 33 años)
• Adulto mayor (34 – 40 años)

Para una descripción más detallada de las etapas de la edad óseo-biológica,


antropólogos utilizan las distintas categorías presentadas en tabla 1.

1
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Tabla 1 Categorías de edad utilizadas en estudios antropológicos


categoría edades correspondientes
embrión primeros dos meses de gestación
fetos tercer mes hasta nacimiento
prenatal antes de nacimiento
perinatal durante el nacimiento
neonato nacimiento hasta segundo mes
infans I tercer mes hasta 6 años (dentición decidua - erupción del primer molar)
infans II 7 hasta 14 años (M1 - erupción del segundo molar)
juvenil 14 hasta 21 años (M2 – fusión epifisial)
adulto 20 hasta 40 años (inicio de la obliteración de las suturas craneales)
maduro 40 hasta 60 años
senil mas de 60 años

Fig. 1 Variedad de métodos para la estimación de la edad esqueletal: 1) suturas craneales;


2) fines esternales de las costillas; 3) faceta auricular; 4) sínfisis púbica; 5)
histomorfometría; 6) método complejo; 7) desgaste dental; 8) anulación de cemento
dental; 9) translucidez de la raíz (por Mays 1998)

2
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Obliteración de las suturas craneales

Como regla general, los investigadores forenses analizan la mayor cantidad de


criterios esqueletales para lograr una estimación de la edad biológica más cercana a
la edad cronológica. Dentro de este proceso se debe aplicar los siguientes criterios,
la fidelidad, habilidad para proveer un diagnóstico de la variable real aunque de valor
desconocido, la precisión, reproducibilidad de la estimación, la accesibilidad, fácil
ejecución, la aceptabilidad, ausencia de solapamiento en la medida, la evidencia
documentada, presencia de una metodología apropiada y estándares previamente
revisados y aceptados, y la totalidad, habilidad de suministrar toda la información
necesaria y requerida (Rodríguez Cuenca 2004).

1.2. Cambios en el cráneo

En el cráneo, el antropólogo identifica distintos cambios relacionados con la edad


de los individuos. Entre estos, los más valiosos son las obliteraciones de las suturas
endo y ectocraneales (sutura sagital, coronal y lambda) y el desgaste de los dientes,
aunque éste se ve más afectado por factores externos, como la nutrición y el medio
ambiente. Se utiliza además los dientes como base para efectuar estudios avanzados
genéticos, histomorfométricos o del cemento (ver capítulos 1.2.3 en adelante).

1.2.1. Obliteración de las suturas craneales

Ninguna otra parte del esqueleto humano ha sido más analizada para determinar
los procesos de madurez como las suturas craneales, que obliteran desde la tabla
interna hasta la tabla externa. Por eso se establecieron metodologías para ambas
observaciones, tanto endocraneal como ectocraneal. Pero tampoco existen indicadores
de la edad biológica de un individuo con más variabilidad que aquellas (Key et al.
1994, Rodríguez Cuenca 1994).

En el estado infantil y juvenil, las suturas se aprecian completamente abiertas; en la


edad adulta se van obliterando paulatinamente hasta su completa sinostosis en la
vejez. Además de este proceso natural, el material óseo enterrado bajo tierra puede
sufrir modificaciones en virtud del grado de acidez o salinidad del suelo (Genovés
1967). Algunos autores (McKern & Stewart 1957, Singer 1953, Brooks 1955, citados
por Meindl & Lovejoy 1985) han desestimado el uso del grado de obliteración sutural
como un indicativo de edad, por considerar errático el proceso de sinostosis. No
obstante, Meindl & Lovejoy han considerado su utilidad en calidad de indicador
independiente de edad, siempre y cuando se le combine sistemáticamente con
otros elementos del diagnóstico. Igualmente continua la discusión sobre el grado
de incidencia del sexo y filiación racial en el proceso de sinostosis. En este sentido
Genoves & Maessmacher (1959) han analizado 101 cráneos mexicanos (indígenas
y mestizos), pero no encontraron ningún indicio de muestras de vejez diferentes a
causa de variabilidad poblacional (Rodríguez Cuenca 1994). Como observación se
puede añadir, que ninguna de las metodologías toma en cuenta los cambios causados
por el estrés ocupacional, por ejemplo el uso extenso de mecapales, que se utiliza
frecuentemente en la población rural guatemalteca.
3
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

1.2.1.1. Sistemas de la obliteración ectocraneal

I. Obliteración de las suturas ectocraneales por Olivier


El sistema elaborado por Olivier (1960) divide la sutura sagital, coronal y lambda en
total en 16 áreas con rangos amplios establecidos para la estimación de la edad con
base en la obliteración ectocraneal (ver figura 2). Para la investigación, se observa cada
uno de los 16 segmentos para establecer un rango de la edad (Szilvassy 1988).

II. Obliteración de las suturas ectocraneales por Vallois


En el sistema ectocraneal por Vallois (1937) se observa las mismas 16 regiones de
las tres suturas como en el método mencionado anterior por Olivier. Generalmente se
observa, que los rangos aplicados por Vallois son más estrechos; además este autor
estableció una división entre los sexos (Szilvassy 1988).

Fig. 2 Sistemas de la estimación de la edad con base en suturas ectocraneales por Olivier
(izquierda) y Vallois (derecha) (por Szilvassy 1988)

III. Obliteración de las suturas ectocraneales por Meindl & Lovejoy


La metodología para la determinación de la edad fundamentada en las suturas
craneales por Meindl & Lovejoy (1985) parece rápida, replicable y fiable. Se observa
la región alrededor de un centímetro de los puntos definidos (ver a continuación),
apreciando el grado de cierre sutural a trasluz, prefiriendo la tabla externa (ectocraneal)
por cuanto la actividad de la obliteración es más rápida a nivel interna (endocraneal). El
sistema funciona solamente con cráneos enteramente conservados, donde se puede
determinar todos los puntos de referencia para calcular el valor de composición. En
cráneos dañados no se aplica esta metodología por falta de dichos valores para la
computación.

4
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Obliteración de las suturas craneales

Puntos del sistema de la caja craneal

1) Midlambdoideo: punto medio de cada mitad de la sutura lambdoidea en la


porción intermedia
2) Lambda: porción lámbdica en la intersección de la sutura sagital y
lambdoidea
3) Obelion: intersección de la línea transversal, que une los dos agujeros
parietales con la sutura sagital
4) Sagital anterior: punto en la intersección del tercio anterior y dos tercios
posteriores de la sutura sagital
5) Bregma: intersección de las suturas sagital y coronal
6) Midcoronal: punto medio en cada mitad de la sutura coronal
7) Pterion: intersección de las sutura parietoesfenoidal con la coronal; región
en la porción superior del ala mayor del esfenoides

Puntos del sistema lateral anterior


(incluye también los puntos midcoronal y pterion del sistema de la caja craneal)

6) Midcoronal: punto medio en cada mitad de la sutura coronal


7) Pterion: intersección de las sutura parietoesfenoidal con la coronal; región en la
porción superior del ala mayor del esfenoides
8) Esfenofrontal: punto medio en la sutura esfenofrontal
9) Esfenotemporal inferior: punto de la sutura esfenotemporal, que se forma en
la intersección con la línea que une ambos tubérculos articulares de la unión
temporomandibular
10) Esfenotemporal superior: punto en la sutura esfenotemporal ubicado a 2 cm
debajo de su articulación con el hueso parietal

Fig. 3 Puntos ectocraneales para la observación de la obliteración (por Meindl & Lovejoy
1985)

5
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Para la observación de la obliteración ectocraneal se aplican los siguientes grados de


la sinostosis:

Grado 0: Abierto. No se presenta evidencia de cierre ectocraneal (tabla externa)


Grado 1: Sinostosis mínima. Formación de un puente óseo mínimo alrededor de la
sutura que puede alcanzar hasta el 50% de sinostosis del sitio
Grado 2: Sinostosis significativa. Grado marcado de obliteración, aunque sin alcanzar
el cierre completo, más de 50% obliterado
Grado 3: Obliteración completa. Fusión completa en la región analizada

Según los coeficientes de correlación, los puntos pterion, esfenofrontal, midlambdoideo


y lambda son los que más se relacionan con el incremento de la edad. El punto
pterion parece ser el mejor indicador del advenimiento de la década de los 40 años;
el esfenotemporal refleja procesos característicos de las edades superiores a esta
década; el obelion exhibe una actividad temprana en la mayoría de los casos; el punto
esfenofrontal inicia su obliteración después del midcoronal.

En general, el sistema lateral anterior es supuestamente el mejor indicador de la


edad biológica (Meindl & Lovejoy 1985). Cuando un espécimen presenta obliteración
completa de sus suturas, se debe verificar su edad, utilizando otros indicadores del
esqueleto como los dientes o el poscráneo. El sexo y la filiación ancestral dan sesgos
poco significativos en el diagnóstico de la edad. La tabla 2 da la información sobre las
edades correspondientes con el grado de la obliteración.

Tabla 2 Estimación de la edad por el sistema de la obliteración ectocraneal (según Meindl &
Lovejoy 1985, White 2000)

caja craneal (1-7)


0 (abierta) 1, 2 3-6 7-11 12-15 16-18 19, 20 21 (cerrado)
20,9-40,1 26,9-42,5 30,3-48,5 32,6-57,8 38,3-59,3 38,9-64,1
35-49 18-45 22-48 24-60 24-75 30-71 23-76 40-
sistema lateral / anterior (6-10)
0, 1 2 3-5 6 7, 8 9, 10 11-14 15 (cerrado)
23,7-40,3 30-42,4 31,1-51,1 32,7-54,1 36,3-54,4 39,4-64,4 47,7-64,7
19-48 25-49 23-68 23-63 32-65 33-76 34-68

Para concluir cabe subrayar, que ningún criterio de edad aplicado de manera
independiente o aislado al conjunto del organismo, es tan preciso para reflejar los
distintos procesos que se acumulan con la edad. El criterio ectocraneal, según Meindl
& Lovejoy, es superior al componente del sistema púbico (sínfisis) tradicional (ver
capítulo 1.3.5.2.); de igual valor informativo al criterio radiográfico del fémur (comparar
capítulo 1.4.); inferior al sistema de la superficie auricular del ilion (ver capítulo 1.3.5.1.),
al sistema funcional de la atrición dental (ver capítulo 1.2.3.1.) y al sistema revisado
del pubis (ver capítulo 1.3.5.2.) (Rodríguez Cuenca 2004).

6
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Obliteración de las suturas craneales

1.2.1.2. Obliteración de las suturas palatinas

Mann et al. (1987) sugirieron, que las cuatro suturas palatinas (incisiva, interpalatina,
intermaxilar y palatomaxilar) son indicadores generales para la estimación de la edad;
sin embargo se utiliza el método no exclusivamente en casos de individuos adultos, sino
también en las etapas anteriores. Observando las suturas incisivas e interpalatinas se
distinguen los estados siguientes (ver también Gruspier & Mullen 1991):

Subadultos: poca o ninguna obliteración de la sutura incisiva (tampoco de las otras),


suturas ásperas
Adultos menores: (18 en adelante) alguna obliteración de la sutura interpalatina, más
de ½ sutura incisiva obliterada, superficie de apariencias más lisa
Ancianos: (50 en adelante) obliteración por partes de tres o más suturas, superficie
del maxilar es lisa; cuando todas las suturas son obliteradas, el individuo
tenia supuestamente más de 50 años.

Fig. 4 Ubicación de las suturas palatinas IN= incisiva; AMP= intermaxilar; PMP= interpalatina;
TP= palatomaxilar (por Byers 2001)

1.2.2. Cambios en los dientes

Por su presencia en el contexto arqueológico, los dientes proporciónan una manera


excelente para estimar la edad en adultos. Al lado de los métodos tradicionales como
la observación del desgaste, que tiene la tendencia de subestimar la edad cronológica,
se puede aplicar fácilmente la translucidez de la raíz dentaria, o en investigaciones
más complejas el depóstio del cemento o métodos histomorfológicos.

7
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Fig. 7 Sistema del desgaste dental por Lovejoy; exposición de dentina en negro. Las edades
correspondientes maxilares son A) 12-18; B1) 16-20, B2) 16-20, C) 18-22; D) 20-24;
E) 24-30; F) 30-35; G) 35-40; H) 40-50; y mandibulares H) 40-45; I) 45-55 (según
White 2000)

1.2.2.2. Translucidez en la raíz

I. Sistema de la translucidez en la raíz por Lamendin et al.


El método elaborado por Lamendin (1988) se basa en una prueba francesa, de 306
dientes de 208 pacientes (135 masculinos y 73 femeninos) – de ellos 198 caucasoides
y 10 negroides de edad conocida entre 22 y 90 años, que fue verificado a través de
una muestra forense de 45 dientes de 20 varones y 4 mujeres (Lamendin et al. 1992).
Para el análisis se extrae dientes de una sola raíz como incisivo, premolar o canino
del maxilar o de la mandíbula, tomando en cuenta solamente dientes sin afección de
caries. Con base en ellos se mide las siguientes distancias (ver figura 8):

14
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Cambios en los dientes

1) Altura de la raíz (HR): Distancia directa desde el ápex hasta la unión del cemento-
esmalte (CEJ) en la superficie vestibular (labial) y lingual
2) Altura de la períodontosis (HPAR): Distancia directa entre la unión del cemento-
esmalte (CEJ) y el nivel de la colocación del períodonto en las superficies vestibular
y lingual
3) Altura de la translucidez de la raíz (HTRAN). Distancia directa desde el ápex de
la raíz hasta el punto de división entre la parte translucida y no-translucida. Estas
mediciones también se toman en las superficies vestibular y lingual

1) 2) 3)

Fig. 8 Mediciones vestibulares en dientes anteriores

Se utiliza las mediciones vestibulares para los siguientes cálculos que determinan la
altura del peridonto (P) y de la translucidez (T):

P = Altura del peridonto / Altura de la raíz * 100 (HPAR / HR*100)


T = Altura de la translucidez / Altura de la raíz * 100 (HTRAN / HR *100)

Para la estimación de la edad se utiliza los valores obtenidos de los cálculos anteriores
en la siguiente formula:

edad dental = (0,18 * P) + (0,42 * T) + 25,23

La estimación final se logra por la aplicación de los rangos de edad y la desviación


correspondiente, que son documentados en tabla 6:

Tabla 6 Rangos y errores para la determinación de edad en base de translucidez (según


Lamendin et al. 1992)
edad 26-29 30-39 40-49 50-59 60-69 70-79 80-89
error +/- 24,8 15,5 9,9 7,3 6,3 11,6 18,9

En estudios evaluativos se verificaron la eficaz y fiabilidad de este método. Se logró los


resultados más confiables para hombres entre 26 y 60 años y para mujeres entre 26 y
70 años, tomando en cuenta que el método se restingue a individuos adultos, con una
edad mínima de 26 años, debido a la metamorfosis de la translucidez. Por otro lado
Prince & Ubelaker (1999) realizaron una prueba del método con base en la colección
de Terry (Estados Unidos) compuesta por 400 dientes de 98 hombres negroides, 95
hombres caucasoides, 94 mujeres negroides y 72 mujeres caucasoides de edades

15
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de los fines esternales de las costillas

Para la determinación de los cambios se observa en la cuarta costilla el extremo


esternal, enfocando en los tres componentes:
• Profundidad de la hondonada
• Forma de la hondonada y
• Configuración del borde y de las paredes

En lo sucesivo se describe cada componente al respecto de su metamorfosis (Steele


& Bramblett 2000):

Componente 1: Profundidad de la hondonada

Fase 0: Plana hasta poco convexa, ninguna profundidad


Fase 1: Formación de la hondonada con profundidades de 1,1 – 2,5 mm
Fase 2: Profundidades de 2,5 – 4,5 mm
Fase 3: Profundidades de 4,6 – 7,0 mm
Fase 4: Profundidades de 7,1 – 10,0 mm
Fase 5: Profundidades > 10,1 mm

Tabla 12 Fases y edades correspondientes al componente 1 (según Steele & Bramblett 2000)

profundidad de la hondonada
fase promedio rango
1 20,3 17 – 25
2 30,7 18 - 64
3 40,9 21 – 67
4 55,0 32 – 36
5 57,5 44 – 70

Componente 2: Forma de la hondonada

Fase 0: No formación de la hondonada, superficie plana u ondulada


Fase 1: Hondonada baja y amorfa presente
Fase 2: Hondonada en forma de una V con paredes gruesas
Fase 3: Hondonada en forma de una U con paredes menos gruesas
Fase 4: Hondonada en forma de una U ancha con paredes delgadas
Fase 5: Hondonada en forma de una U ancha, débil con poca textura

25
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Tabla 13 Fases y edades correspondientes al componente 2 (según Steele & Bramblett 2000)

forma de la hondonada
fase promedio rango
1 17,3 17 –18
2 22,8 18 – 30
3 30,5 19 – 66
4 47,1 26 – 67
5 61,6 44 – 85

Componente 3: Configuración del borde y de las paredes

Fase 0: Ninguna formación de paredes


Fase 1: Inicio de las paredes con borde grueso, liso y regular
Fase 2: Paredes gruesas y lisas visibles con bordes ondulados
Fase 3: Transición al estado más irregular. Las paredes son más delgadas y los
bordes perdieron su carácter ondulado
Fase 4: Borde afilado e irregular con proyecciones óseas frecuentes en los márgenes
caudales y craneales. Las paredes están más delgadas y muestran
deterioros
Fase 5: La textura de la pared es muy débil y porosa, a veces con ventanas. El
margen está afilado, muy irregular y con proyecciones óseas

Tabla 14 Fases y edades correspondientes al componente 3 (según Steele & Bramblett 2000)

configuración del borde y paredes


fase promedio rango
1 17,8 17 – 20
2 24,1 18 – 31
3 34,3 21 – 66
4 49,5 32 – 71
5 58,2 43 – 76

26
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de los fines esternales de las costillas

Tabla 15 Sumario de los componentes de los fines esternales de la cuarta costilla (según
Steele & Bramblett 2000)
sumario de los componentes
fase promedio rango
3 17,0 17 –17
4 19,0 18 – 20
5 22,5 18 – 25
6 23,1 18 – 30
7 24,9 19 – 31
8 27,0 21 – 36
9 37,8 24 – 66
10 47,1 30 – 64
11 48,5 41 – 67
12 47,6 32 – 67
13 56,0 44 – 71
14 63,5 52 – 76
15 57,5 44 - 70

Adicionalmente Loth & Iscan (1989) publicaron un esquema descriptivo de los


cambios de la cuarta costilla. Según la metamorfosis observada, en la profundidad de
la articulación costal, la forma, la configuración del borde y paredes y la condición total
de la misma, Iscan et al. propusieron nueve fases diferentes desde 0 hasta 8 en los
dos sexos (ver figura 13).

Observaciones de la metamorfosis de las costillas en varones

Fase 0: La superficie articular está plana y prominente con bordes simétricos


alrededor. El hueso mismo está liso y sólido
Fase 1: Todavía el hueso está liso y sólido; la superficie está prominente, aunque se
puede encontrar muescas en la faceta articular. El borde está redondeado
y simétrico. A veces aparecen modificaciones en forma de arcos en los
bordes
Fase 2: La hondonada está más profunda y parece como una V por los bordes
anterior y posterior. Las paredes están gruesas y lisas con grietas onduladas
o en forma de arcos con bordes redondeados
Fase 3: La hondonada ya está profundizada y tiene una forma estrecha a moderada
de una U. Las paredes están gruesas con bordes redondeados. Unas formas
de arcos permanecen pero en general las grietas parecen más irregulares.
Todavía el hueso parece liso y sólido
Fase 4: La profundidad de la hondonada crece mientras la forma queda estrecha
hasta moderada ancha, como una U. Las paredes están más delgadas
con bordes redondeados. El borde está irregular sin muestra de arcos
persistentes. El hueso pierde peso y estabilidad, aunque la calidad general
no cambia

27
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Fase 5: Poca profundización en la hondonada que tiene una forma de una U


moderada y ancha. Las paredes están más delgadas mientras los bordes
están afilados. En el borde hay más irregularidad con proyecciones óseas
irregulares. La consistencia del hueso todavía esta buena, aunque son
observables algunos signos de deterioro, como porosidades o disminución
de la densidad
Fase 6: La hondonada está muy profunda con forma de una U ancha. Las paredes
están delgadas con bordes afilados. El borde está irregular con proyecciones
óseas largas, frecuentemente más pronunciadas en los bordes inferior y
superior. El hueso aparece ligero, más delgado y poroso, especialmente
dentro de la hondonada
Fase 7: La hondonada está bastante profunda con forma de una U muy ancha.
Las paredes están débiles con bordes con proyecciones óseas afiladas
e irregulares. El hueso está ligero y débil con significativo deterioro de la
calidad y porosidad
Fase 8: La hondonada en este fase final está muy profunda y en forma de U muy
ancha. A veces falta el suelo de la hondonada. Las paredes están muy
delgadas y débiles, con bordes irregulares afilados y con proyecciones
óseas. El hueso esta demasiado débil, poroso, ligero y delgado. A veces se
observan ventanas en las paredes

1) 3) 5)

2) 4) 6)

Fig.13 Esquema de los cambios en tercera hasta quinta costilla; 1) fase 0; 2) fase 2-3; 3) fase
4; 4) fase 5; 5) fase 6-7; 6) fase 8 (por Schwartz 1995)

Observaciones de la metamorfosis de las costillas en mujeres

Fase 0: La superficie articular está casi plana u ondulada con grietas. En los bordes
existe un exceso de estructura ósea. El borde está regular y redondeado el
hueso mismo está liso y muy sólido

28
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de los fines esternales de las costillas

Fase 1: Se observa una muesca amorfa en la superficie articular donde persisten


olas y grietas. El borde está redondeado. Solamente pocas veces el borde
parece ondulado. El hueso está liso y sólido
Fase 2: La hondonada está más profunda y aparece como una V entre las paredes
anterior y posterior. Las paredes están gruesas y lisas. Unas grietas o
convexidades persisten dentro de la hondonada. El borde está ondulado e
inicia su redondeado
Fase 3: La hondonada se profundiza un poco, pero la forma de una V está más
ancha, a veces formando una U estrecha. Las paredes están más delgadas
con bordes redondeados que muestran una ondulación pronunciada. En
esta etapa los bordes anterior y posterior posiblemente inician de un arco
semicircular central. La costilla parece sólida
Fase 4: La profundidad de la hondonada crece y la forma se modifica hasta verse
como una V ancha o una U estrecha. Las paredes están más delgadas con
bordes redondeados. Todavía persisten olas bajas y no pronunciadas en la
superficie a lo largo del arco central. La calidad del hueso es buena pero la
densidad y dureza disminuyen
Fase 5: La hondonada queda en el mismo nivel pero las paredes están más delgadas
y la forma de la profundidad es más una U o V ancha. Frecuentemente
hay una deposición lisa, dura (como plaqué) dentro de la hondonada. Los
bordes parecen más afilados, más irregulares, pero en el arco central está la
proyección más prominente. El hueso parece mucho más ligero y la textura
está débil
Fase 6: La hondonada se profundiza más y su forma de una V o U esta más ancha
porque sus extremos se extienden. La deposición probablemente aparece en
forma más áspera y porosa. Las paredes están delgadas con bordes afilados
e irregulares. El arco central está menos prominente y frecuentemente
puntos afilados proyectan del borde de la extremidad esternal. El hueso
mismo está débil y delgado con signos de deterioro
Fase 7: En esta etapa la hondonada con forma de una U ancha no muestra
profundización sino disminución, porque dentro de la profundidad crece
hueso irregularmente. El arco central todavía está presente, acompañado
por proyecciones en los bordes superior e interior. Las paredes están muy
delgadas y los bordes irregulares están afilados. El hueso parece muy ligero,
delgado y débil con deterioro dentro de la hondonada
Fase 8: El suelo de la hondonada, que tiene una forma de una U ancha, está
delgado, erosionado o completamente destruido. A veces la profundidad se
llena por crecimiento de hueso. El arco central casi no está presente. Las
paredes están muy frágiles y delgadas y tienen bordes irregulares y afilados.
También se pueden encontrar proyecciones óseas en los bordes inferior y
superior. A veces se forman ventanas en las paredes. El hueso está en mala
condición, delgado, ligero y débil

29
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Tabla 16 contiene las correlaciones entre el estado de la metamorfosis de los fines


esternales de la cuarta costilla con la edad, y tabla 17 resume la descripción de la
superficie, contorno de la superficie, canto del borde y contorno del borde al respecto
de las etapas.

Tabla 16 Correlación entre edad y metamorfosis de los fines esternales de las costillas (según
Iscan et al. 1985)
estado 0a-c 1a-c 2a-c 3a-c 4a-c 5a-c 6a-c 7a-c 8a-c
varones <16 17-19 20-23 24-28 26-32 33-42 43-55 54-64 65 +
mujeres < 13 14-15 16-19 20-24 24-32 33-46 43-58 59-71 70 +

Tabla 17 Metamorfosis de los fines esternales de las costillas (según Byers 2001)
contorno de la canto del contorno del
rango superficie superficie borde borde
plano / profundo con regular a poco
< 19 lisa redondeado ondulado
ondulación
20 – 29 lisa profundo, forma de V o U redondeado ondulado a
irregular
30 – 39 más porosa forma de V o U afilado irregular
irregular con
40 – 49 más porosa forma de U ancha afilado proyecciones
débil y más irregular con
50 – 59 más profundo, forma de U afilado proyecciones
porosa
más débil y irregular con
60 – 69 más profundo, forma de U afilado
más porosa proyecciones
irregular con
afilado con
> 70 deterioración forma de U proyecciones,
paredes finas
a veces ventanas

Indudablemente la metamorfosis de la cuarta costilla brinda aportes significativos


para la determinación de la edad, pero a causa de la preservación precaria del área
especifica de la costilla, sea la tercera, cuarta o quinta en restos óseos enterrados, su
aplicación en los casos forenses o históricos se manifiesta definitivamente limitada.

1.3.3.1. Observaciones radiográficas en las costillas

McCormick (1980) reportó, que la mineralización del cartílago costal sirve como
indicador de edad biológica. El autor dividió los grados de mineralización en cinco
etapas, desde invisible (0) hasta muy fuerte (4+) en base de radiografías (ver figura
14). Es rara una mineralización de los cartílagos en edades menores de 20 años.
Además, la mineralización progresa más rápido en hombres que en mujeres, e inicia

30
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Modificación en las vértebras

Aunque la metamorfosis de las vértebras solamente da una aproximación a la edad


biológica, éste método tiene sus ventajas; primero en la presentación dentro del
inventario óseo del material a analizar, y segundo en su aplicación sencilla.

1.3.5. Cambios en la pelvis

La pelvis, coxal o innominado (siguiendo la terminología anglo-americana) es


compuesta por el ilion en su parte superior, el isquion postero-inferior o dorsal y el
pubis anterior o ventral. Es un excelente foco para la estimación de la edad debido a
las siguientes cualidades (Rodríguez Cuenca 1994):

1) La aparición de los centros ilíaco e isquiático está correlacionada con la pubertad


y la adolescencia temprana
2) La fusión de los centros está correlacionada con la edad adulta temprana
3) La sínfisis púbica se correlaciona con el vigor alcanzado en las décadas tercera,
cuarta y quinta de la vida de los individuos
Además, esos períodos corresponden aproximadamente con la metamorfosis en otras
partes del cuerpo
4) Con el codo y posiblemente la obliteración de la sutura esfeno-basilar
5) Con la muñeca, el hombro, la rodilla y la terminación esternal de la clavícula
6) Está también correlacionada, aunque en menor medida con el cierre sutural.

A continuación se describen los métodos para la estimación de la edad, basados en el


análisis de la faceta auricular del ilion (capítulo 1.3.5.1.) y de la sínfisis púbica (capítulo
1.3.5.2.).

1.3.5.1. Metamorfosis de la faceta auricular

La región sacroilíaca en su superficie articular del ilion y sacro evidencia pocas


diferencias sexuales hasta la pubertad, a partir de la cual se acentúa el proceso de
anquilosamiento en las mujeres por la acción de embarazos, partos y la locomoción,
más que en otras regiones del cuerpo. La mayoría de criterios existentes para el
diagnóstico de la edad en adultos tiene sus limitaciones y son casi inaplicables en
individuos mayores de 50 años. Los estudios realizados por Lovejoy y colaboradores
(1985) en las colecciones óseas de Todd (Cleveland Museum of Natural History) y
Libben (Kent State University), como también en varios casos forenses concretos del
Cuyahoga County Coroners’s Office, evidencian que existe una fuerte correlación
entre la edad y la metamorfosis de la superficie auricular del ilion, con la gran ventaja
que la conservación de esta articulación es mayor que otras partes del cuerpo por
estar bien protegida y por tanto, se puede apreciar en especímenes incinerados y
mayores de 50 años de edad (Buikstra & Ubelaker 1994, Ubelaker 1999, Rodríguez
Cuenca 1994).

33
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Exceptuando el acentuado desarrollo del surco preauricular en los individuos femeninos,


la metamorfosis de la superficie auricular del ilion no observa diferencias pronunciadas
sexuales. Si esta situación se presenta, entonces la correlación del desarrollo del
margen preauricular y el ápice con la edad del individuo, como lo sugieren los autores,
debe ser acentuado y por tanto, no se puede despreciar cuando se estima la edad
(Krogman & Iscan 1986).

Para la observación se analiza las modificaciones de los siguientes criterios:

Superficie auricular: representa el área del hueso subcondral que forma la porción
ilíaca de la articulación sacroilíaca. No se tiene en cuenta la porción sacra
de la misma articulación
Semicaras: la forma de la superficie auricular típica se asemeja a un bumerang, con
el ápice en la unión de la superficie con la terminación posterior de la línea
arqueada, delimitando la semicara superior. La respectiva semicara inferior
se ubica debajo de esta área
Ápice: descrito como el área de contacto de la superficie articular con la terminación
posterior de la línea arqueada
Área retroauricular: es el área general posterior a la superficie auricular, en donde se
insertan los ligamentos lumbosacral y sacroilíaco
Porosidad: son perforaciones del tejido subcondral de la superficie auricular; no se
debe confundir con la erosión surgida posmortem ni con las consecuencias
de patologías como la osteopenia e hiperostosis. La microporosidad se define
como pequeñas y finas perforaciones; por su parte, la macroporosidad es
menos regular, más grande, con perforaciones ovales que oscilan entre 1 a
10 mm de diámetro
Granulosidad: se refiere a la apariencia tosca de la superficie con relación a su fina
estructura original. Una superficie sumamente granulosa se asemeja a la
del papel de lija fino
Ondulado: tiene en cuenta la presencia o inexistencia de aristas transversas. El
ondulado varía entre una superficie de rasgos regulares grandes hasta unas
aristas de grano fino apenas visibles
Densidad: se refiere a la apariencia y no a la cantidad de hueso presente. Una
superficie densa es aquella cuyo hueso subcondral aparece compacto,
suave, y muestra una significativa ausencia de granulosidad

Los intervalos de edad de acuerdo a estos rasgos generales propuestos por Lovejoy
et al. (1985) son los siguientes:

Fase I: (20-24 años) la superficie luce una textura granular fina y una acentuada
organización transversal. No hay actividad retroauricular, ni apical ni
porosidad. La superficie exhibe un ondulado ancho y bien definido dispuesto
transversalmente, cubriendo la mayor parte de la misma

34
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de la faceta auricular

Fase II: (25-29 años) no se observan cambios sustanciales con relación a la fase
anterior. El ondulado empieza a perderse y es reemplazado por estrías.
No hay actividad apical, ni retroauricular ni porosidad. El granulado es
ligeramente más tosco. La superficie continua siendo joven en apariencia
debido a la acentuada disposición transversal
Fase III: (30-34 años) ambas semicaras continúan en reposo con alguna pérdida
de la organización transversal. El ondulado se reduce y es reemplazado
por estrías definitivas. La superficie es más áspera y más granular que en
las fases anteriores, sin que se aprecien cambios significativos en el ápice.
Pueden aparecer pequeñas áreas de microporosidad y ligera actividad
retroauricular. En general el granulado áspero precede y reemplaza al
ondulado
Fase IV: (35-39 años) ambas semicaras se tornan ásperas y uniformemente
granuladas; se reducen significativamente el ondulado y las estrías,
aunque estas últimas pueden persistir. La organización transversal continua
presente, pero poco definida. Se observa alguna actividad retroauricular,
pero usualmente es ligera. Los cambios en el ápice son mínimos; la
microporosidad es ligera y la macroporosidad está ausente. Período inicial
de la granulosidad uniforme
Fase V: (40-44 años) no se aprecia ondulado y las estrías pueden estar presentes,
aunque muy vagamente definidas. La superficie es aún parcialmente
granular, con significativa pérdida de organización transversal. Se presentan
zonas de densificación, que pueden estar presentes en islotes por la pérdida
de granulosidad. Hay una ligera actividad retroauricular acompañada de
macroporosidad ocasional, aunque esta última no es típica. Se aprecian
ligeros cambios en el ápice; se incrementa la microporosidad dependiendo
del grado de densificación. El rasgo distintivo de esta fase es la transición
de una superficie granular a una densa
Fase VI: (45-49 años) se aprecia pérdida significativa de granulosidad, que es
reemplazada por tejido denso. No se evidencia ondulamiento ni estrías ni
organización transversal. Los cambios en el ápice son ligeros o moderados
pero ya observables. La microporosidad se pierde total o parcialmente
como consecuencia de la densificación de la superficie. Se incrementa la
irregularidad de los bordes acompañada de moderada actividad retroauricular
y poca o ninguna macroporosidad
Fase VII: (50-59 años) como rasgo distintivo resalta la irregularidad de la superficie.
La semicara inferior presenta labiación en su porción detrás del cuerpo del
coxal. Los cambios apicales son invariables o acentuados. Se incrementa
la irregularidad de los bordes. La macroporosidad puede estar presente en
algunos casos pero no es un requisito. La actividad retroauricular puede ser
moderada o acentuada

35
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Fase VIII: (>60 años) superficie no granular, irregular, con signos evidentes de
destrucción subcondral. Se pierden definitivamente todos los rasgos de
las fases jóvenes: el ondulado, la organización transversal, las estrías y
la granulosidad. La macroporosidad está presente casi en la tercera parte
de los casos. La actividad apical generalmente es acentuada pero no es
requisito para esta categoría de edad. Los bordes se tornan irregulares y
con labiación. La superficie retroauricular se define muy bien a través de
osteofitos de relieve bajo o moderado

Para facilitar la utilización del sistema de Lovejoy et al. (1985), tabla 18 contiene los
estados de la observación con relación a la edad.

Tabla 18 Sistema de la estimación de la edad según Lovejoy et al. (1985)


estado 1 2 3 4 5 6 7 8
edad 20-24 25-29 30-34 35-39 40-44 45-49 50-59 60 +

Como resumen se establecen los siguientes cambios para cada fase mencionada,
que también están resumidas en tabla 19 y figura 16:

20-24 años: Ondulación con granulación fina


25-29 años: Reducción de la ondulación, pero retención de aparición joven
30-34 años: Pérdida de ondulación, sustitución por estrías y distinta granulación
grueso
35-39 años: Granulación gruesa uniforme
40-44 años: Transición de granulación gruesa hasta una superficie densa
45-49 años: Termino de densificación con ausencia completa de granulación
50-59 años: Superficie irregular, de topografía áspera y actividades moderadas
hasta pronunciadas en el área periauricular
60 y más años: Destrucción en la superficie con labios marginales, macroporosidad;
irregularidad avanzada y actividades fuertes en al área periauricular

36
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de la faceta auricular

Tabla 19 Metamorfosis de la faceta auricular (según Byers 2001)

organización actividad
actividad
rango transversal granulación apical porosidad
20 – 24 ondulación muy fina ninguna ninguna ninguna
inicio de
sustitución de grano fino más
25 – 29 ninguna ninguna ninguna
ondulación por grueso
estrías
menos
30 – 34 ondulación, más de grano grueso ninguna a veces poca unas micro
estrías
reducción fuerte
de grano grueso
35 – 39 de ondulación y poca poca unas micro
uniforme
estrías
ninguna transición de micro,
poca hasta
40 – 44 ondulación, granulación más poca a veces
moderada
estrías vagas densa macro
poca hasta micro,
45 – 49 ninguna hueso denso moderada
moderada macro
ninguna superficie moderada a macro
50 – 60 hueso denso pronunciada
irregular pronunciada presente
destrucción del pronunciada
> 60 ninguna pronunciada macro
hueso con osteofitos

Fig. 16 Metamorfosis de la faceta auricular; arriba: etapas 1 hasta 5; abajo: etapas 6 hasta 10
(por Schwartz 1995)

37
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

1.3.5.2. Metamorfosis de la sínfisis púbica

Desde su introducción en 1920 por T.W. Todd la sínfisis púbica configura el rasgo
anatómico más utilizado en la estimación de la edad en base de restos óseos, tanto
en casos arqueológicos como forenses. El grado de protección, que permite la
conservación de la sínfisis púbica en huesos bajo tierra, la claridad en la apreciación
de su metamorfosis y su propia conformación, que la convierten en una especie de
epífisis ósea hacen que esta porción de la pelvis posea una gran popularidad en
los estudios forenses y arqueológicos. No obstante, el mismo Todd advirtió sobre las
imprecisiones en la aplicación de este sistema de evaluación de la edad, sugiriendo
que es más preciso para los intervalos entre 20 a 40 años y por tanto se debe utilizar
con precaución y nunca como único criterio de edad. Al aplicarse con otros criterios de
todo el esqueleto, puede brindar un margen de error de aproximadamente dos a tres
años; cercano a los cinco años si se emplea solamente la pelvis (Rodríguez Cuenca
1994, 2004).

Estudios posteriores han evidenciado las fallas y las dificultades en la utilización


del sistema de 10 fases introducido por Todd (Krogman & Iscan 1986, Meindl et al.
1985, Brooks & Suchey 1990). Así, Brooks (1955) encontró una sobrestimación de
la edad especialmente en la tercera (20-30 años) y cuarta (30-40 años) década.
Como resultado, Brooks modificó los límites de las edades de Todd proponiendo una
disminución de las fases V-VIII en tres años. McKern & Stewart (1957) percibieron
dificultades en la aplicación del método en material óseo de personal militar muerto
en la guerra de Corea. Por tal razón, desarrollaron un sistema de tres componentes:
dorsal, ventral, borde sinfisial. Sin embargo, éste último presenta dificultades por
haber sido diseñado exclusivamente para material caucasoide masculino y joven,
además, que no fue verificado en poblaciones de edad conocida. Gilbert & McKern
(1973) diseñaron un modelo de tres componentes para series femeninas. Suchey
(1979) y Hanihara & Suzuky (1978) encontraron imprecisiones al realizar pruebas de
verificación, particularmente entre los 20-40 años de edad (Rodríguez Cuenca 1994).
Finalmente, al aplicar el método de seriación o selección de series de fases típicas
de cada estado en la metamorfosis cronológica de una superficie, y el sistema de
10 fases de Todd, Meindl et al. (1985) demostraron su gran aplicabilidad una vez
introducidas ciertas modificaciones. Los mayores errores se evidencian en edades
superiores, particularmente en virtud de la variación individual a partir de la cuarta
década (30-40 años). Aunque no se conocen los efectos del componente racial o
sexual, el margen de error a juzgar se incrementa en las categorías superiores del
sexo femenino (Rodríguez Cuenca 2004).

Generalmente la sínfisis púbica cambia en una manera distinta y sigue modificándose


según las siguientes etapas:
• Superficie convexa con grietas horizontales, sin borde o división en las ramas
inferior o superior del pubis
• Superficie pierde su relieve e inicio de la construcción de bordes
• Superficie lisa alrededor con bordes
• Superficie cóncava, con bordes alrededor y signos de artrosis

38
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de la sínfisis púbica

Otros cambios que se observan en la sínfisis púbica son:

• Surcos montañosos de la faceta bajan desde fisuras estructuradas hasta


cóncavo
• Aparición de rampa ventral
• Aparición de anillo o aro en la rampa ventral que circula la facetas con pronunciación
inferior
• Destrucción en el medio de la superficie

I. Sistema por Todd

Todd (1920) empezó con la investigación estructurada de la faceta sinfisial del pubis
y estudió una colección de esqueletos pertenecientes a 306 individuos masculinos
caucasoides de edad conocida en donde más del 85% eran mayores de 30 años. El
estableció diez etapas entre las edades de 18 a 50 y más, que parecen posteriormente
demasiado detallados y por eso poco practicable. Pero se sugirió, que los mismos
estados son extensibles a negroides masculinos y caucasoides femeninos, aunque
con una diferencia de dos a tres años con relación a los caucasoides masculinos
(Steele & Bramblett 2000, Rodríguez Cuenca 1994).

En lo sucesivo se describen las fases de la metamorfosis de la sínfisis púbica (ver


también figura 17 y tabla 20)

Fase I postadolescente: (18-19 años) la superficie sinfisial se caracteriza por ser


ondulada, cubierta de crestas transversales separadas por surcos bien
definidos; no se observan nódulos de osificación adheridos a la superficie,
ni márgenes ni extremidades definidas
Fase II postadolescente: (20-21 años) la superficie sinfisial continua siendo ondulada,
cubierta de crestas transversales, pero los surcos comienzan a rellenarse
cerca del límite dorsal, con formación de tejido óseo nuevo de textura fina.
Esta formación inicia a enrarecer el contorno de las extremidades posteriores
de las crestas horizontales. Los nódulos de osificación se pueden fusionar
con la cara sinfisial superior. El borde dorsal delimitador inicia su desarrollo
sin que afecte las extremidades. Se configura el biselado ventral
Fase III postadolescente: (22-24 años) la cara sinfisial exhibe una progresiva
obliteración del sistema de crestas y surcos. Se inicia la formación del plano
dorsal; hay presencia de nódulos de osificación epifisial. El borde dorsal
se va definiendo gradualmente. Se pronuncia aceleradamente el biselado
como consecuencia de la pérdida de densidad ventral; no hay delimitación
de las extremidades

39
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Fase IV: (25-26 años) se aprecia un incremento del angulamiento (biselado) ventral,
correspondiendo a una disminución en la formación de crestas y surcos. Se
completa la definición del reborde dorsal mediante la formación del plano
dorsal. Se inicia la delimitación de la extremidad inferior
Fase V: (27-30 años) se aprecia poco o ningún cambio en la cara sinfisial y en el
plano dorsal exceptuando algunos intentos esporádicos y prematuros en la
formación de la rampa ventral. Se incrementa la claridad en la definición de
la extremidad inferior como del reborde dorsal. Se inicia la formación de la
extremidad superior con o sin intervención de nódulos óseos epifisiales
Fase VI: (30-35 años) se incrementa la definición de las extremidades; se desarrolla y
prácticamente se completa la rampa ventral. Hay retención de la apariencia
granular de la cara sinfisial y del aspecto ventral del pubis. También se
aprecia ausencia de labiación del borde sinfisial
Fase VII: (35-39 años) se evidencian cambios en la cara sinfisial y en el aspecto
ventral del pubis; concomitantes a la disminución de su actividad. Aparecen
excrecencias óseas en las áreas de inserción de tendones y ligamentos,
particularmente del tendón gráciles y el ligamento sacro-tuberoso
Fase VIII: (39-44 años) la cara sinfisial es generalmente suave e inactiva, al igual que
la superficie ventral. El contorno oval se completa total o casi totalmente; las
extremidades están claramente definidas. No se distingue el aro de la cara
sinfisial ni se evidencia labiación marcada de los bordes dorsal y ventral
Fase IX: (45-50 años) se caracteriza por la formación de un aro más o menos
marcado. El borde dorsal está uniformemente labiado, mientras que el
ventral se observa de una manera irregular
Fase X: (> 50 años) la cara sinfisial se torna erosionada y muestra signos de
osificación errática. El borde ventral es más o menos descontinuó. Con la
edad se incrementa la desfiguración de la cara

40
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de la sínfisis púbica

Fig. 17 Cambios en la faceta auricular según el sistema de Todd (por Buikstra & Ubelaker
1994)

Tabla 20 Edades correspondientes según las etapas del sistema por Todd (1920)
estado 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
edad 18-19 20-21 22-24 25-26 27-30 30-35 35-39 39-44 45-50 50 +

Un año después de su publicación inicial, Todd (1921) estableció la técnica para


determinar la edad en mujeres fundamentado en la superficie sinfisial. Las etapas
observadas son las siguientes:

Fase I: La superficie sinfisial se caracteriza por ser ondulada, cubierta de crestas


transversales separadas por surcos bien definidos. No hay ninguna distinción
entre las grietas superior e inferior y toda la muestra se ve más delicada
que en los hombres. No se observan nódulos de osificación adheridos a la
superficie, ni márgenes ni extremidades definidas

41
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Fase II: La superficie sinfisial continua siendo ondulada. Las grietas horizontales
se llenan cerca de su limité dorsal con nuevo material de textura fina. Los
nódulos epifisiales de osificación se fusionan con la cara sinfisial superior. El
borde dorsal delimitador inicia su desarrollo, sin que afecte las extremidades.
Se configura el biselado ventral
Fase III: La cara sinfisial exhibe una progresiva obliteración del sistema de crestas y
surcos. Se inicia la formación del plano dorsal. Posible presencia de nódulos
de osificación. El borde dorsal se va definiendo con excrecencias afiladas.
Se pronuncia aceleradamente el biselado ventral. No hay delimitación de las
extremidades
Fase IV: Se aprecia un incremento del angulamiento (biselado) ventral,
correspondiendo a una disminución en la formación de crestas y surcos. Se
completa la definición del reborde dorsal mediante la formación del plano
dorsal. Se inicia la delimitación de la extremidad inferior
Fase V: Se aprecia poco o ningún cambio en la cara sinfisial y en el plano dorsal,
exceptuando algunos intentos esporádicos y prematuros en la formación de
la rampa ventral. Se incrementa la claridad en la definición de la extremidad
inferior como del reborde dorsal. Se inicia la formación de la extremidad
superior con o sin intervención de nódulos óseos epifisiales
Fase VI: Se incrementa la definición de las extremidades; se desarrolla y prácticamente
se completa la rampa ventral. Hay retención de la apariencia granular de la
cara sinfisial. Ausencia del aspecto ventral del pubis conectando a la rampa
ventral para la transformación a una superficie compacta. Por eso, la rampa
ventral parece más o menos débil. Retención del perfil del borde dorsal y del
sistema de surcos y crestas. También se aprecia ausencia de labiación del
borde ventral y no incrementa la labiación en el borde dorsal
Fase VII: Se evidencian pocos cambios en la cara sinfisial y en el aspecto ventral del
pubis concomitantes a la disminución de su actividad. No hay una formación
de un borde sinfisial ni osificaciones de inserción de tendones y ligamentos
Fase VIII: La cara sinfisial es generalmente suave e inactiva al igual que el aspecto
ventral. El contorno oval se completa totalmente. Las extremidades están
claramente definidas. No se distingue el aro de la cara sinfisial ni se
evidencia labiación del borde ventral, ni labiación marcada del borde dorsal.
Se osifican inserciones de tendones y ligamentos, especialmente del tendón
gráciles y el ligamento sacro-tuberoso
Fase IX: Se caracteriza por la formación de un aro más o menos marcado. No
labiación del borde ventral ni más labiación del borde dorsal. No se observa
erosión secundaria
Fase X: Borde ventral erosionado y continua hasta la superficie sinfisial. Ninguna
evidencia de más labiación. A veces, solamente hay poca desfiguración de
la cara

42
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de la sínfisis púbica

II. Sistema por McKern & Stewart

En el año 1957, McKern & Stewart publicaron sus resultados sobre la investigación
de la faceta sinfisial basado en 349 caucasoides del sexo masculino, que fallecieron
en la guerra en Corea; más del 85% de ellos tuvieron menos de 30 años. Los autores
identificaron nueve detalles morfológicos de la sínfisis púbica propuestos (Steele &
Bramblett 2000, Rodríguez Cuenca 1994).

1) Crestas y surcos
2) Borde dorsal
3) Declive ventral
4) Extremidad inferior
5) Nódulo de osificación superior
6) Extremidad superior
7) Rampa ventral
8) Plano dorsal
9) Aro sinfisial

Dichos autores establecieron que las crestas y sus surcos delimitadores están divididos
a su vez por una cresta o surco longitudinal, que dibuja dos mitades, denominadas
semicara dorsal y semicara ventral. Por tanto, la obliteración de las crestas y surcos
no se consideran un rasgo independiente. Además, los rasgos 4 y 2, 6 y 3, y 5 y 7
están relacionados entre sí, formando pares, y todos estos seis rasgos pueden ser
incluídos en la descripción de las dos semicaras. Igualmente los detalles 2 y 8, 3
y 7, se relacionan en pares y forman parte del complejo de semicaras. Finalmente,
el rasgo 9, el aro sinfisial, se considera rasgo diferente (Krogman & Iscan 1986).
Como resultado de esta revisión, McKern y Stewart propusieron una combinación
de tres componentes principales (ver figura 18) con cinco expresiones del desarrollo
(Rodríguez Cuenca 2004).

Componente I: Rampa dorsal

Fase 0: Ausencia del borde dorsal


Fase 1: Aparición de un ligero margen en el tercio medio del borde dorsal
Fase 2: Margen dorsal se extiende a lo largo de todo el borde dorsal
Fase 3: Crestas se rellenan y se observa reabsorción de los surcos hasta formar un
plano (“plateau”) inicial en el tercio medio de la semicara dorsal
Fase 4: Plano aún exhibe vestigios de ondulado y se extiende en la mayor parte
sobre la semicara dorsal
Fase 5: Desaparición completamente del ondulado y la superficie de toda la semicara
se aplana y se torna de una textura ligeramente granular

43
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Componente II: Rampa ventral

Fase 0: Ausencia del biselado ventral


Fase 1: Biselado ventral está presente solamente en el borde ventral superior
Fase 2: Biselado se extiende inferiormente a lo largo del borde ventral
Fase 3: Rampa ventral se inicia a instancias de las extensiones óseas de una o
ambas extremidades
Fase 4: Rampa se extiende, aunque quedan vacíos aún evidentes a lo largo del
borde ventral inicial, pero más evidente en los dos tercios superiores
Fase 5: Se completa la rampa

Componente III: Reborde o aro sinfisial

Fase 0: Ausencia del aro sinfisial


Fase 1: Aro sinfisial se presenta parcialmente, generalmente en el extremo superior
del margen dorsal; es redondeado y suave en textura y ubicado por encima
de la superficie sinfisial
Fase 2: Reborde dorsal se completa y el ventral se empieza a conformar. No existe
un sitio particular de inicio
Fase 3: Se completa el reborde sinfisial. La superficie sinfisial abarcada es finamente
granulada en textura e irregular u ondulada en apariencia
Fase 4: Aro comienza a descontinuarse, la cara se torna suave y aplanada y el aro
ya no es redondeado aunque agudamente definido. Hay alguna evidencia
de labiación en el borde ventral
Fase 5: Se continua el rompimiento del aro, especialmente a lo largo del borde ventral
superior. La cara sinfisial pierde densidad. La osificación se descompone y
se torna errática a lo largo del aro ventral

Tabla 21 contiene las edades correspondientes al desarrollo de los componentes.

Tabla 21 Edades correlacionadas con el desarrollo de la sínfisis púbica (según Brothwell


1981)

componente 0 1 2 3 4 5
I 17-18 18-21 18-21 18-24 19-29 23+
II 17-22 19-23 19-24 21-28 22-33 24+
III 17-24 21-28 24-32 24-39 29+ 38+

44
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de la sínfisis púbica

Fig. 18 Cambios en la faceta auricular según el sistema de McKern & Stewart (por Brothwell
1987)

Para la determinación de la edad, McKern & Stewart combinaron los valores de los
tres componentes por adición, que resulta en una suma entre 0 y 15 (ver tabla 22).

Tabla 22 Rangos de edades según las etapas de la sínfisis púbica (según Steele & Bramblett
2000)
promedio rango
sumatoria
de edad de edad
0 17,29 < 17
1-2 19,04 17-20
3 19,79 18-21
4-5 20,84 18-23
6-7 22,42 20-24
8-9 24,14 22-28
10 26,05 23-28
11-13 29,18 23-39
14 35,84 > 29
15 41,00 > 36

45
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Krogman (1962) definió esta metodología como la más confiable para estimación de
la edad en individuos adultos.

III. Sistema por Gilbert & McKern

Gilbert & McKern (1973) sugirieron, que las diferencias en la metamorfosis de la sínfisis
púbica eran más acentuadas que las indicadas por Todd (Ubelaker 1999). Al aplicar
la fórmula de Todd en 103 individuos femeninos de edad conocida, los investigadores
establecieron, que los estándares masculinos sobrestiman la edad de la muestra
femenina. Además, las fases son diferentes al utilizar distintas partes de la sínfisis.
Así, las mujeres de la misma edad aparentan 10 años más jóvenes al aplicar la rampa
ventral y 10 años mayores al utilizar el plano dorsal. Por tal razón, Gilbert y McKern
emplearon los mismos tres componentes de McKern & Stewart, cada uno con seis
expresiones de desarrollo (ver figura 19) que están descritas en adelante (Rodríguez
Cuenca 1994):

Componente I: Semicara dorsal

Fase 0: Las crestas y surcos son bien evidentes; las primeras están onduladas y el
borde dorsal es indefinido
Fase 1: Las crestas empiezan a aplanarse, los surcos a rellenarse; se inicia un borde
dorsal aplanado en el tercio medio de la semicara
Fase 2: La semicara dorsal se extiende ventralmente, se hace ancha y continua el
aplanamiento; el margen dorsal se extiende en sentido superior e inferior
Fase 3: La semicara dorsal es bastante suave; el margen puede ser angosto o no
diferenciarse de la cara
Fase 4: La semicara es completa y continua; es ancha y de un grano muy fino;
puede exhibir vestigios de ondulación
Fase 5: La semicara se llena de hoyuelos y se torna irregular por la pérdida de
densidad

Componente II: Rampa ventral

Fase 0: Las crestas y surcos son evidentes. Toda la semicara está angulada hacia
la semicara dorsal
Fase 1: Los surcos de la semicara ventral empiezan a rellenarse en sentido inferior,
formando una rampa angulada expandida, cuyo borde lateral es distinguible.
La línea curva se extiende a lo largo de la sínfisis
Fase 2: Continua el relleno de los surcos y la expansión de la semicara, tanto de la
extremidad superior e inferior. La rampa se extiende lateralmente a lo largo
del borde ventral.
Fase 3: Casi cerca de un tercio de la semicara ventral se ha rellenado de tejido óseo
granular

46
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de la sínfisis púbica

Fase 4: La rampa ventral presenta una superficie granular fina, ancha, completa,
desde la cresta púbica hasta la rama inferior
Fase 5: La rampa ventral puede empezar a descomponerse, adoptando una
apariencia muy ahuecada y probablemente esponjosa, como consecuencia
de la pérdida de densidad

Componente III: Aro sinfisial

Fase 0: El aro está ausente


Fase 1: El aro o reborde se inicia en el tercio medio de la superficie dorsal
Fase 2: Se completa la parte dorsal del aro sinfisial
Fase 3: El aro se extiende desde las extremidades superior e inferior de la sínfisis,
hasta que se completa casi un tercio del aspecto ventral
Fase 4: Se completa el aro sinfisial
Fase 5: Se puede descomponer el margen ventral de la semicara dorsal, formando
interrupciones en el reborde, o este puede redondearse de tal manera que
ya no existe una clara línea divisoria entre la semicara dorsal y la rampa
ventral

Tabla 23 contiene las edades correspondientes al desarrollo de cada componente,


mientras tabla 24 refleja la sumatoria de la metodología establecida por Gilbert &
McKern.

Tabla 23 Rango de edades para el método por Gilbert & McKern (según Brothwell 1981)

componente 0 1 2 3 4 5
I 14-24 13-25 18-40 22-40 28-59 33-59
II 13-22 16-40 18-40 27-57 21-58 36-59
III 13-25 18-34 22-40 22-57 21-58 36-59

47
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Fig. 19 Cambios en la faceta auricular según el sistema de Gilbert & McKern (por Bass
1986)

Tabla 24 Sumatoria de la metodología por Gilbert & McKern (según Steele & Bramblett 2000)

sumatoria promedio desviación rango de edad


0 16,0 2,82 14-18
1 19,8 2,62 13-24
2 20,15 2,19 16-25
3 21,5 3,10 18-25
4-5 26,0 2,61 22-29
6 29,6 4,43 25-36
7-8 32,0 4,55 23-39
9 33,0 7,75 22-40
10-11 36,9 4,94 30-47
12 39,0 6,09 32-52
13 37,75 3,59 44-54
14-15 55,71 3,24 52-59

48
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de la sínfisis púbica

IV. Sistema por Meindl et al.

Meindl y colaboradores (1985) evaluaron y modificaron el sistema de Todd y


establecieron las siguientes etapas del la metamorfosis de la sínfisis púbica (Buikstra
& Ubelaker 1994, Rodríguez Cuenca 1994).

Fase 1: Pre-epifisial (I-IV de Todd, 20-29 años) es la fase modal del intervalo de
20-29 años de edad para ambos sexos. En la etapa inicial, esta fase se
caracteriza por el ondulado bien marcado; hacia los 25 años se reduce
sustancialmente, siendo visible de una manera moderada. Las semicaras de
McKern & Stewart se forman hacia los 25 años; en especímenes aislados se
pueden observar vestigios de ondulado en la quinta década. La formación
activa de terraplén se inicia hacia los 24-37 años; los 25 años constituyen
la edad mínima para distinguir el extremo inferior; la máxima hacia los 29
años. Entre los 21-30 años se aprecian nódulos de osificación con terraplén
no asociado. Si el espécimen exhibe reducción del ondulado, un claro bisel
ventral pero sin formación de terraplén, el individuo se ubica entre los 25-29
años
Fase 2: Epifisial activa (VI de Todd, 30-35 años) el evento modal de esta fase se
caracteriza por la activa formación de la rampa ventral, brindando un aspecto
de madurez a la sínfisis púbica, factor panorámico de esta edad
Fase 3: Postepifisial (VII de Todd, 36-40 años) resalta por la textura transicional,
es decir, por los cambios en la cara sinfisial y en el borde ventral que puede
variar entre una fosa granular irregular, hasta una granular fina o densa; es
el evento modal del período comprendido entre 36-40 años. Sin embargo,
en virtud de las excepciones a este proceso no se debe aceptar como un
rasgo panorámico según advierten los autores del estudio. Por otra parte,
aunque la formación de la rampa puede presentarse entre los 35-40 años,
ésta se define completamente antes de los 35 años
Fase 4: Predegenerativa y degenerativa (VIII - X de Todd, más de 40 años) la
decadencia del pubis como fuente indicativa de edad se señaliza por lo
cambios degenerativos que acompañan a la sínfisis púbica, y que incluye la
obliteración, la fusión y el remodelado final de la superficie; comprendiendo
además las cavidades dorso-sinfisiales y la fosita espiral. Aquí surgen serias
dificultades para asociar adecuadamente estos cambios degenerativos con
la edad; con el incremento de la edad, su diagnóstico se hace cada vez
más difícil. Además, el tamaño del pubis juega también un papel importante:
entre más amplia sea la superficie, mayor apariencia juvenil tendrá el
espécimen; al contrario el pubis pequeño y grácil aparentará mayor edad.
Los primeros cambios degenerativos toman lugar en el borde dorsal siendo
quizá el área de mayor información, relacionada además por los cambios
ocurridos durante el parto. La formación de hoyuelos en la superficie del

49
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

hueso puede estar acompañada de porosidad extendida o de erosión


osteopénica; este último proceso se manifiesta solamente en mujeres con
osteoporosis posmenopáusica.

En la siguiente tabla 25 se observa la correspondencia entre las fases establecidas


por Meindl et al. con las fases de Todd, y tabla 26 contiene un resumen del sistema
tratado:

Tabla 25 Rango de edades para el método por Meindl et al (1985).

fase Meindl et al. 1 2 3 4


fase Todd I-IV VI VII VIII-X
edad 20-29 30-35 36-40 40 *

Tabla 26 Metamorfosis de la sínfisis púbica por Meindl et al. (según Byers 2001)

rango superficie bordes extremidades


sinfisial ventral dorsal superior inferior
< 20 surcos y grietas no bisel indefinido indefinido indefinido
inicio de
10 – 25 surcos y grietas no bisel indefinido indefinido
definición
reducción
bisel definición
26 – 29 de surcos y plano completo indefinido
presente parcial
grietas
rampa ventral formación formación
30 – 35 granulación plano completo
completa inicia continua
rampa ventral formación formación
36 – 40 textura más fina plano completo
completa continua continua
rampa ventral formación formación
41 – 45 superficie lisa no labiación
completa completa completa
alrededor una labiación labiación formación formación
46 – 50
cresta irregular homogénea completa completa
erosión y erosión y erosión y erosión y erosión y
> 50
osificación osificación osificación osificación osificación

V. Sistema por Katz & Suchey

Katz & Suchey (1986) elaboraron unos estándares apropiados a una muestra de
739 individuos masculinos de edad conocida entre 14 y 92 años (Burns 1999). A
continuación se presentan las fases según las autores (ver figura 20):

50
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de la sínfisis púbica

Fase 1: (15 – 23 años) temprano con superficie completamente ondulada; más tarde
inicia la osificación de nodos cuando las grietas desaparecen lentamente
Fase 2: (19 – 35 años) nudos osificados, el borde dorsal esta formado e inicia la
formación de la rampa ventral
Fase 3: (22 – 43 años) definición de los extremos superior e inferior de la superficie,
la rampa ventral esta completa
Fase 4: (23 – 59 años) la superficie sinfisial aparece más lisa y plana, el perfil oval
esta casi formada
Fase 5: (28 – 78 años) aro sinfisial pronunciado, el borde dorsal esta elevado y el
borde ventral elevado irregularmente
Fase 6: (36 – 87 años) la rampa ventral se ha quebrado, la elevación de los bordes
está irregular y la osificación está erosionada
superficie ondulada nudo osificado

aro sinfisial mapa ventral plato dorsal


osificación erosionada

Fig. 20 Cambios en la faceta auricular según el sistema de Katz & Suchey (modificado, según
Burns 1999)

Tabla 27 pone a disposición la comparación entre los sistemas de Todd y de Katz &
Suchey.

Tabla 27 Correlación entre los sistemas de Todd y Katz & Suchey (según Burns 1999)

Katz &Suchey Todd rango edad


1 I, II, III 15 – 23 8
2 IV, V 19 – 35 16
3 VI 22 – 43 21
4 VII, VIII 23 – 59 36
5 IX 28 – 78 50
6 X 36 – 87 51

51
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

VI. Sistema por Suchey & Brooks

Las descripciones siguientes definen el sistema elaborado por Suchey & Brooks (1990)
para la estimación de la edad fundamentado en la morfología de la faceta sinfisial de
1225 huesos púbicos examinados en autopsias en Los Ángeles, California, EEUU.
Entre ellos 739 masculinos (84%) y 273 femeninos con un rango de edad entre 14 y 99
años, de diferente origen y estrato social. Mientras se puede aplicar las descripciones
tanto para varones como para mujeres, se usa para la observación visualmente el
esquema dado (comparar Rodríguez Cuenca 1994, ver figura 12).

Fase I: La superficie de la cara sinfisial es ondulada, cubierta de crestas y surcos


que se extienden hasta incluir el tubérculo púbico. Las crestas horizontales
están bien definidas y comienza a formarse el biselado (ángulo oblicuo)
ventral. Aunque pueden presentarse nódulos de osificación en la extremidad
superior, la clave para diferenciar esta fase es la ausencia de delimitación
en ambos extremos (superior e inferior)
Fase II: La cara sinfisial aún puede presentar desarrollo de crestas. Comienza la
delimitación de ambas (superior e inferior) extremidades que ocurre con
o sin nódulos de osificación. La rampa ventral puede estar en sus fases
iniciales como parte de la extensión de la actividad ósea en una o ambas
extremidades
Fase III: El borde inferior de la cara sinfisial y la rampa ventral se encuentran en
proceso de acabado. Puede continuarse la fusión de los nódulos de
osificación que forman el borde superior y a lo largo del ventral. La cara
sinfisial es suave o puede continuar exhibiendo crestas definidas. Se
completa el plano dorsal, no se observa labiación del borde dorsal sinfisial
ni excrecencias ligamentosas óseas
Fase IV: La cara sinfisial presenta habitualmente una granulosidad fina aunque
persisten residuos de antiguas crestas y surcos. En este estado usualmente
se completa el contorno oval, pero puede observarse una discontinuidad
a nivel del borde ventral superior. El tubérculo púbico está completamente
separado de la cara sinfisial por la definición del extremo superior; la
superficie puede tener un borde definido. Ventralmente las excrecencias
ligamentosas óseas pueden aparecer en la porción inferior del hueso púbico
adyacente a la cara sinfisial. Si se llegase a presentar indicios de labiación
éste será ligero y localizado en el borde dorsal
Fase V: El borde de la cara sinfisial se completa con la existencia de algunas
ligeras depresiones de la misma superficie, relacionadas con el reborde. La
labiación es moderada y generalmente se localiza en el borde dorsal con
excrecencias ligamentosas más prominentes sobre el borde ventral
Fase VI: La cara sinfisial puede exhibir depresiones en la medida que se erosiona el
reborde. Las inserciones ligamentosas ventrales son marcadas. En muchos
individuos el tubérculo púbico aparece como una protuberancia ósea

52
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
Metamorfosis de la sínfisis púbica

independiente. La cara puede cavitarse o tornarse porosa, brindando una


apariencia desfigurada con procesos de osificación errática. El aspecto de
la superficie es con frecuencia irregular

Fig. 21 Cambios en la faceta auricular según el sistema de Suchey & Brooks (por White
2000)

Cabe resaltar, que las fases III a VI conllevan una amplia variabilidad, lo que incide
en los procesos de la estimación de la edad en casos forenses. Por tal razón es
conveniente establecer los límites inferiores y superiores de la edad estimada; por
ejemplo mayor de 40 años y menor de 50 años de edad (Rodríguez Cuenca 2004).

53
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Como guía general las autoras establecieron los siguientes criterios:

1) La existencia de crestas y surcos profundos expresa una edad para masculinos y


femeninos de 24 años ó menos.
2) La aparición de nódulos de osificación sin desarrollo del reborde ventral sugiere
30 ó menos años de edad
3) La ausencia de la rampa ventral acabada indica generalmente que el individuo
tiene 40 ó menos años de edad

Tabla 28 incluye las edades correspondientes al desarrollo de la sínfisis púbica


especificada para hombres y mujeres.

Tabla 28 Sínfisis púbica por Suchey & Brooks (1990)


femenino masculino
estado promedio d.s. rango promedio d.s. rango
I 19,4 2,6 15-24 18,5 2,1 15-23
II 25,0 4,9 19-40 23,4 3,6 19-34
III 30,7 8,1 21-53 28,7 6,5 21-46
IV 38,2 10,9 26-70 35,2 9,4 23-57
V 48,1 14,6 25-83 45,6 10,4 27-66
VI 60,0 12,4 42-87 61,2 12,2 34-86

1.4. El método complejo

Elaborado por los antropólogos Acsádi & Nemeskéri (1970) este sistema se usa
frecuentemente en Europa, pues se logra una estimación más exacta por la
combinación de diferentes criterios. El método combina cuatro criterios craneales y
poscraneales a saber:
• La faceta sinfisial del pubis
• La estructura esponjosa del húmero proximal
• La estructura esponjosa del fémur proximal
• La obliteración de las suturas endocraneales

y evalúa las etapas de la modificación morfológica (Ferembach et al. 1980, Herrmann


et al. 1990, Szilvassy 1988). A continuación se presentan los criterios a analizar.

Criterio I: La faceta sinfisial del pubis (ver figura 22)


Por los cambios causados por el embarazo, es poco recomendable para el análisis de
mujeres mayores.

Etapa 1: La superficie está convexa y tiene crestas horizontales / transversales; el


borde de la rama del pubis está liso

54
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN ADULTOS
El método complejo

Etapa 2: La superficie ondulada está menos pronunciada y más baja; en los bordes
ventral y dorsal, también en la rama del pubis se construye una cresta
Etapa 3: Solamente se conservan restos granulosos de la estructura horizontal; las
crestas en los bordes ventral y dorsal continúan y además la superficie
sinfisial se divide contra la rama del pubis
Etapa 4: La superficie está lisa y plana con crestas pronunciadas a lo largo de los
bordes ventral y dorsal; el borde contra la rama inferior del pubis está
construido por un ángulo agudo
Etapa 5: La superficie sinfisial parece lisa y por partes cóncava; también muestra
porosidades; además hay una cresta entera alrededor de la faceta

Fig. 22 Etapas de la sínfisis púbica por Acsádi & Nemeskéri (por Herrmann et al. 1990)

Las edades correspondientes a la expresión del criterio de la sínfisis púbica están


presentadas en tabla 29.

Tabla 29 Etapas de la sínfisis púbica por Acsádi & Nemeskéri (según Herrmann et al. 1990)

etapa 1 2 3 4 5
edad 18-45 23-59 25-76 24-81 41-86

Para la observación de los cambios esponjosos en el húmero y fémur (figura 23) se


utiliza radiografías, tomografías computarizadas o en la manera tradicional, cortes
verticales de huesos secos.

55
ESTIMACIÓN DE LA EDAD OSTEOLÓGICA EN SUBADULTOS
Anexo IV

Fig. 1 Esquema de fusión ósea (por Mays 2003)

119
COMPENDIO DE MÉTODOS ANTROPOLÓGICO FORENSES
Udo Krenzer

Fig. 2 Esquema de la fusión ósea (por Szilvassy 1988)

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