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Decisiones de vida y encuentros inesperados

La protagonista reflexiona sobre su vida y la decisión de aceptar un trabajo como recolectora, mientras espera noticias de Berto, quien no la llamó. Después de contactar a Clara, recibe una respuesta positiva sobre el trabajo, pero necesita la confirmación de Manolo. Berto llega inesperadamente a su casa tras su turno de trabajo, y la tensión entre ellos se transforma en un encuentro íntimo.

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Decisiones de vida y encuentros inesperados

La protagonista reflexiona sobre su vida y la decisión de aceptar un trabajo como recolectora, mientras espera noticias de Berto, quien no la llamó. Después de contactar a Clara, recibe una respuesta positiva sobre el trabajo, pero necesita la confirmación de Manolo. Berto llega inesperadamente a su casa tras su turno de trabajo, y la tensión entre ellos se transforma en un encuentro íntimo.

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Capitulo 29.

Como ya me imaginaba, Berto no llamó. Ese día no nos vimos. Supuse que estaba
enfadado. Pero es que era mi vida y era yo la que tenía que tomar esa decisión. Si
aceptaba o no, era mi decisión. Y ya era hora de que empezará a pensar en mí y
en que queria realmente de mi vida. Me estuvo todo el día rondando por la
cabeza lo de hablar con Clara para eso del trabajo de recolector, es lo que tiene
tener tanto tiempo libre que una piensa demasiado. Busqué a Clara en Facebook y
le mandé un mensaje.

Me contestó al segundo mandandome su número de teléfono. No lo pensé y la


llamé de inmediato. Le comenté que Carlota me había dicho lo del anuncio de que
necesitaban gente para incorporación inmediata y se puso muy contenta al ver
que me interesaba. Me dió el número de su padre y me dijo que lo llamara en la
mañana a primera hora, pero que por ella ya estaba dentro. Pero claro necesitaba
la confirmación del jefe, es decir un sí de Manolo.

Me quedé dormida en el sofá y cuando estaba babeando el cojin con Aquí No Hay
Quien Viva de fondo llamaron a la puerta. Era Berto.

- Hola... -No le contesté, pero lo dejé pasar. -¿Te he despertado?.

- Sí. Estaba ya dormida en el sofá cuando has pegado.

- Tenía que haberte llamado... lo siento. No tenía que haber venido tan tarde.

Ni siquiera me había dado cuenta de la hora que era... Miré el reloj del salón y
eran las dos de la madrugada. Con la ensoñación no me había dado cuenta de que
venía aún con la ropa del trabajo.

- ¿Vienes ahora de trabajar?.

- Sí. Fatima se puso mala y tuve que doblar. Acabó de salir.

Se quedó mirandome muy intensamente y a mí me entró la risa tonta. Se acercó y


me pregunto si me apetecía una ducha con él. No hizo falta contestar, en medio
minuto estabámos en el baño bajo el agua caliente cayendo por nuestros cuerpos.
Yo pensé que venía a hablar del trabajo de niñera o que aún estaba enfadado. Si lo
estaba, no lo demostró. Por lo menos no en ese momento.

- Te voy a follar hasta partirte en dos. Me pones tan cachondo que sería capaz de
estar días corriéndome en tú coño, en tú boca y llenándote entera. ¿Estas
cachonda?.

- Mucho...

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