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I. LA VICTIMA
Una víctima es la persona que sufre un daño o perjuicio, que es provocado por una acción
u omisión, ya sea por culpa de otra persona, o por fuerza mayor.
La VICTIMA DE UN CRIMEN es la persona física o moral que sufre un daño producido
por una conducta (acción omisión) sancionada por las leyes penales.
VÍCTIMA: persona que ha sufrido daño como consecuencia de acciones u omisiones
realizadas en su contra y que estén tipificadas como delito.
Para la ONU se entenderá por víctimas a las personas que, individual o colectivamente
hayan sufrido daños, incluidos lesiones físicas o mentales, sufrimiento emocional, pérdida
financiera o menoscabo sustancial de sus derechos fundamentales, como consecuencia de
acciones u omisiones que violen la legislación penal vigente en los estados miembros, incluida la
que proscribe el abuso de poder.
Podrá considerarse “víctima” a una persona con arreglo a la Declaración,
independientemente de la relación familiar entre el perpetrador y la víctima. En la expresión
“víctima” se incluye además, en su caso, a los familiares o dependientes inmediatos de la víctima
directa y a las personas que hayan sufrido daños al intervenir para asistir a la víctima en peligro o
para prevenir la victimización.
OFENDIDO: titular del bien jurídico lesionado o puesto en peligro, que asume la
condición de sujeto pasivo del delito.
VÍCTIMA SIN DELITO: Las que sufren daño sin mediar delito, causa natural o por
conducta humana. Comportamiento humano: sociales, asociales, parasociales o antisociales;
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dolosos o imprudenciales, benéficos o dañinos, legales o ilegales.Personas que sufren daño sin
mediar un delito, ya sea por causas naturales (temblores, incendios, maremotos) o por conducta
humana. Los comportamientos humanos pueden ser sociales, asociales, parasociales o
antisociales; dolosos o imprudenciales, benéficos o dañinos, legales o ilegales.
DELITO SIN VICTIMA: El delincuente no escoge a su víctima porque ésta no existe.
Los delitos sin víctima son infracciones penales que no causan daños a un individuo
identificable. Se trata de comportamientos que implican un intercambio voluntario entre adultos
de bienes y servicios que están prohibidos por la ley ejemplos: alcoholismo, drogadicción,
mendicidad profesional, homosexualidad y prostitución. Se considera que son casos de auto
victimización.
DESCRIMINALIZAR:Descriminalizar significa dejar de aplicar sanciones a ciertas
conductas que anteriormente eran castigadas por la ley. También se conoce como
despenalización. La descriminalización es una forma de reflejar los cambios en los valores
sociales y morales. Por ejemplo, una sociedad puede llegar a la conclusión de que un acto no es
dañino y, por lo tanto, no debe ser criminalizado. En el caso de las drogas, la despenalización
implica eliminar las leyes que definen como delito el consumo o la posesión de drogas. Esto no
significa legalizar las drogas, sino que una persona sorprendida con drogas no tendrá
antecedentes penales ni penas de prisión.
II. LAS VICTIMAS
CLASIFICACIÓN DE VÍCTIMAS
1. Mendelsohn.
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Inocentes.
Provocadoras, imprudencial, voluntaria, por ignorancia,
Agresora, simuladora, imaginaria.
2. Henting.
Por la situación de la víctima:-Aislada-Por proximidad.
Sobresalen los dos extremos: la soledad y la proximidad. Es indudable que, como
regla general, el criminal buscará la víctima aislada que no tiene quien la
defienda, y la víctima por proximidad que está a la mano.
Por los impulsos y eliminación de inhibición:-
Con ánimo de lucro.Con ansias de vivir.-Agresiva.-Sin valor.
Hentig contiene un caso similar al mencionado por mendelsohn: la víctima agresiva que
ha provocado realmente su victimización, pues ha molestado, agredido y torturado a su familia,
amigos, vecinos, subordinados, pareja, etc., hasta que, por saturación. La victima sin valor nos
indica una de las motivaciones más interesantes para elegir a la víctima: que ésta carezca
socialmente de valor
Víctima con resistencia reducida: Por estados emocionales. Por transiciones
normales.
Victima perversa. Victima bebedora. Victima depresiva y victima voluntaria
Víctima propensa: víctima indefensa, víctima falsa, víctima inmune, víctima
hereditaria, víctima reincidente y víctima convertida en autor.
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3. Fattah
Víctima deseosa o suplicante. Ésta es una víctima que desea el acto delictuoso y
que hace todo lo posible para incitar a la gente a cometerlo; ella pide, ella suplica
y presta su ayuda y aun asistencia para facilitar la ejecución del acto (menores que
piden alcohol, eutanasia solicitada, aborto pedido, etcétera).
Víctima que consiente libremente. la víctima voluntaria, con diferencia de la
víctima deseosa o suplicante, no toma generalmente una parte activa en la
comisión de la infracción. Por otra parte, ella no decide, no hace objeción, no
resiste y no ensaya defenderse o impedir que la infracción tenga lugar.
Víctima sin consentimiento. el hecho de que la infracción tenga lugar sin el
consentimiento de la víctima no quiere decir necesariamente que ella no haya
favorecido la comisión de la infracción, y que por tanto sea excluida de toda
responsabilidad.
III. VICTIMA Y VICTIMARIO
Elegir una víctima no equivale a elegir un objeto; la víctima tiene vida propia,
personalidad, un camino recorrido. No puede pensarse en un sujeto activo que selecciona a un
sujeto pasivo.
PAREJA CRIMINAL: La componen dos sujetos que unen sus esfuerzos para lograr un
éxito mayor en su empresa delincuencial
PAREJA PENAL: Es la relación víctima-victimario que en principio es antagónica,
aunque no en todos los casos, pues hay ocasiones en que se dificulta la distinción o los papeles
pueden turnarse y cambiar de un momento a otro.
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Criminal y víctima se conocen, por lo tanto hay una vinculación interpersonal que puede
ser de mayor o menor grado. El antecedente de conocimiento puede deberse a múltiples
circunstancias y asumir diversos grados de amistad, compartir una actitud común, cercanía
domiciliaria, vinculación por negocios, afectos, enemistad. Es decir, la relación interpersonal
contempla un conocimiento mutuo autor-víctima. Múltiples delitos pueden cometerse en este
caso, por ejemplo, todos los relacionados con violencia intrafamiliar, así como los homicidios
pasionales.
El criminal conoce a la víctima pero ésta no a su victimario. Situación en la que el
infractor lleva toda la ventaja, pues ha estado cazando al ofendido o al menos está enterado de su
posición, condiciones socioeconómicas y demás características personales, y por esto mismo ha
optado por atacarla.
La víctima conoce al criminal, pero éste no conocía a la víctima. Caso que puede ser
fortuito, la víctima es vecina o mantiene cercanía por otras razones de las que el agresor no se ha
dado cuenta. Puede tratarse de un personaje conocido o relevante en el barrio, la escuela o el
trabajo, que la víctima puede identificar. Es el caso de víctimas de organizaciones criminales,
delincuencia económica y de ciertos delitos no convencionales.
Víctima y criminal no se conocían previamente, eran desconocidos, no había relación
previa, lo que es común en los delitos imprudenciales.
Los delitos de víctima desconocida se presentan principalmente en aquéllos contra la
propiedad (robo, hurto). Al delincuente no le importa quién sea el propietario, lo que le interesa
es el bien que desea, no a quién pertenezca. Esta misma situación se identifica en los daños en
propiedad ajena, principalmente por vandalismo.
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ACTITUDES
víctima y criminal se atraen
El criminal se siente atraído por la víctima, pero ésta rechaza al criminal
El criminal rechaza a la víctima, pero ésta se ve atraída por aquél.
Víctima y victimario se rechazan. se trata de la situación victimal ideal
El criminal se ve atraído por la víctima, pero ésta es indiferente
El criminal rechaza a la víctima, a ésta le es indiferente aquél
La víctima se ve atraída por el criminal, a éste le es indiferente
La víctima repudia al victimario, pero éste adopta una actitud indiferente.
Ambos, víctima y victimario son indiferentes
IV. FACTORES VICTIMOGENOS
Aquellas circunstancias, condiciones o situaciones de una persona que la hacen elegible
como víctima. Considerar a la víctima como un ente biopsicosocial y dividir los factores en
biológicos, psicológicos y sociológicos.
Clasificar en factores predisponentes, preparantes y desencadenantes.
Clasificar es en factores víctimo-impelentes y víctimo-repelentes, los primeros
son los que atraen al criminal y los segundos los que lo inhiben.
Factores de atracción pueden ser endógenos o exógenos. Los factores endógenos
están en el individuo (endo = dentro de), y por comodidad pueden dividirse en
biológicos y psicológicos. los factores exógenos son los que vienen de fuera y que
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son de carácter telúrico (clima, situación geográfica, horario) o de orden social
(escolaridad, familia, profesión, etcétera.)
Hilda marchiori nos dice que la víctima puede ser elegida por:
circunstancias personales,
circunstancias de lugar,
circunstancias de tiempo.
Las circunstancias personales se refieren a las características físicas, psíquicas y sociales
que presenta la víctima, que son atendidas por el autor para realizar el delito. Por ejemplo: la
edad de la víctima (abuso sexual, maltrato, violación); el delincuente conoce las condiciones de
indefensión de la víctima, sus limitaciones y su escasa percepción ante el delito. la víctima es
elegida por sus características porque es un menor, un niño, y no puede defenderse ante la
agresión del autor. Las circunstancias de lugar se refieren al lugar donde se encuentra la víctima
(o futura víctima). En estas circunstancias el delincuente sabe, tiene conocimiento dónde se
encuentra, en qué lugar, zona, casa o habitación; especialmente la desprotección en la que se
halla, y la imposibilidad de solicitar ayuda cuando sea agredida por el delincuente. son los casos
en que el autor conoce las costumbres de la víctima o de su familia, por ejemplo, la casa queda
deshabitada a determinadas horas. En otros casos, el lugar elegido por el delincuente contiene
características que le son propicias para su accionar delictivo, por ejemplo, los carteristas, que
buscan lugares de gran concentración de personas o medios de transporte en horarios de mayor
densidad de usuarios, o el asaltante que espera en una calle solitaria, valiéndose de la oscuridad
para cometer el delito. Las circunstancias de tiempo también hacen referencia al momento que
facilite el delito; por ejemplo, robos de comercios en días feriados, saqueos de vivienda cuando
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los dueños están de vacaciones. en todos los casos es notorio que el autor (o autores) ha
preparado el delito y ha observado previamente las costumbres y el horario de actividades de la
víctima. el delincuente exhibicionista elige lugares cercanos a escuelas y los horarios de ingreso
y egreso de los escolares para sus delitos sexuales. en la delincuencia organizada, criminal, de las
grandes organizaciones delictivas, se observa una minuciosa preparación para ejecutar el delito,
robo a bancos, tráfico de drogas, tráfico de armas.
V. ASPECTOS PSICOLOGICOS
La esfera cognoscitiva es la parte de la psique encargada de obtener conocimiento,
almacenarlo, procesarlo, seleccionarlo y utilizarlo. Es comprensible que problemas o defectos en
esta área puedan ser aprovechados por el criminal para elegir a su víctima y que, de la forma de
utilización de estas funciones, dependa en mucho el ser víctima o el evitar la agresión. La senso
percepción, muy relacionada con los órganos de los sentidos, tiene influencia lógica en la
victimización. El sujeto con deficiencias auditivas o visuales presenta una debilidad que lo hace
fácilmente victimizable. El pensamiento lógico nos previene contra la victimización; el
pensamiento ilógico, por el contrario, nos impide prever la amenaza. La mayoría de los autores
concuerdan en que las deficiencias intelectuales facilitan la victimización. En teoría, a mayor
inteligencia menor victimización. la víctima de los delitos de astucia es concebida siempre como
menos inteligente que el victimario. No se interprete que sólo los tontos son víctimas;
independientemente de la intervención de los demás procesos psicológicos, hay delitos en que
sólo pueden caer victimizados individuos con buena inteligencia, como fraudes muy elaborados
en que el deficiente no comprendería cuál es la presunta ganancia.
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Los sentimientos intervienen en toda conducta humana y la victimización no es una
excepción; de hecho, el ser víctima produce sentimientos realmente desagradables.
La emoción es uno de los fenómenos psicológicos con mayor significación criminológica
y victimológica; su contenido físico y mental hace que el sujeto difícilmente pueda gobernarla.
Por amor, tema favorito del arte, podemos realizar verdaderas tonterías; el individuo idealiza al
sujeto amado y queda totalmente indefenso, entregando sus bienes, dándose a sí mismo y llega al
extremo de la autodestrucción (suicidio por amor). es impresionante observar todo el ritual de
cortejo del criminal hacia la víctima, en delitos en que se maneja esta emoción.
El miedo, la reina de las emociones, la más dramática e incontrolable es la más
victimógena. Su reacción física —taquicardia, hipertensión, sudación, descarga de adrenalina y
la acción del hipotálamo deja al sujeto fuera de control y en muchos casos lo inmoviliza
impidiendo la defensa. Los criminales buscan provocar miedo en todos los delitos violentos, a
esto se deben los gritos, las amenazas, los insultos, los amagos, y la elección de las víctimas más
amedrentables.
VI. FACTORES EXOGENOS
Aquellos que están fuera del individuo, que vienen del exterior, aunque en un momento
dado lleguen a formar parte de las características de su persona o de su personalidad. Los
factores exógenos pueden ser de la más diversa especie: desde fenómenos naturales como las
estaciones del año, la temperatura, la precipitación pluvial, los desastres ecológicos, entre otros,
hasta la estructura social completa, principiando por la familia, la educación, el trabajo, la
profesión, los medios de difusión, las diversiones, hasta el mismo estado y la organización
económica y política. Todos ellos pueden ser factores victimizantes en sí, o facilitar la
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victimización al ser aprovechados por el victimario. Estado civil, que es una característica
personal, pero que es impuesta socialmente, y que es relevante para la configuración de ciertos
delitos (adulterio, bigamia, etcétera. La escolaridad, con el nivel cultural, los conocimientos y la
experiencia, son puntos de elección victimal.
OCUPACIÓN: La posición socioeconómica de la víctima es un factor de gran influencia
en una buena cantidad de delitos, pero muy variable también. Hay víctimas a las que el criminal
elige por su baja posición socioeconómica; ya mencionamos la condición de las víctimas “sin
valor”: el miserable, los desempleados, el inmigrante. en ocasiones se trata de crímenes
“gratuitos”, es decir, de los que no se obtienen beneficios económicos, como los temibles
crímenes de odio; en otros casos se aprovecha la posición desafortunada de la víctima para
explotarla.
ESPACIO Y TIEMPO
LA DIAMICA
Los juristas diseñaron el término iter criminis para referirse al camino que recorre el
delincuente para llegar al delito, es decir, el itinerario del crimen. El iter criminis se divide en
dos etapas: la facies interna y la facies externa; comprende el sendero seguido por el criminal
desde el momento en que pasa por su mente la posibilidad de cometer el ilícito hasta la
realización del mismo. La idea del delito y se combinan las imágenes hasta precisar el objeto
deseado; en nuestro tema éste es el inicio del proceso de la elección de la víctima. esta etapa,
como su nombre lo indica, es totalmente endógena, es decir, no se exterioriza, queda en el fuero
interno hasta que principian los actos preparatorios, y en ese momento surge la facies externa del
iter criminis.
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Desde el punto de vista jurídico, los actos preparatorios son muy importantes pues nos
orientan sobre la premeditación del delito y victimológicamente indican si la víctima había sido
ya seleccionada y en qué momento. si un sujeto adquiere un arma para asaltar, es probable que
aún no haya seleccionado a la víctima, aunque ya decidió realizar la infracción. si ese mismo
sujeto está consiguiendo información, sacando fotos o siguiendo a determinada persona,
podemos deducir que ya ha elegido a su víctima.
Y llega el momento de la ejecución, lo que en criminología llamamos la realización del
acting-out, es decir, el paso al acto, cuando los hechos pasan de la imaginación y se convierten
en realidad. Aquí culmina la facies externa, con la victimización de alguien. Criminológicamente
no podemos decir que aquí termina el drama, pues el camino que sigue el criminal después de
cometida su fechoría tiene implicaciones importantes; no es lo mismo si huye que si se queda en
el lugar de los hechos, si se entrega a la autoridad o continúa cometiendo ilícitos.
EL HOMICIDIO
Conducta antisocial más dañina que puede ejecutar un ser humano; desde el punto de
vista jurídico es el delito más grave y el que merece la mayor de las penas; criminológicamente
es el de mayor grado de antisocialidad y es índice de la máxima peligrosidad, y
victimológicamente es el más dañino, es irreparable, su costo social es elevadísimo y deja,
además, una gran cantidad de víctimas indirectas.
El homicidio, que consiste en privar de la vida a otro ser humano, es la conducta más dramática
para el criminal y desde luego para la víctima, y para su estudio debe tomarse en cuenta que es
una relación (o antirrelación) humana muy compleja. el homicida que actúa dentro de una
telaraña de motivaciones, además del daño o destrucción de la víctima, busca “decir algo”,
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además de “conseguir algo”. la agresión física no sólo contiene un ingrediente social, sino
también un profundo significado psicológico.
En cuanto a la relación víctima-victimario, es muy frecuente, que al menos dos de cada
tres asesinados conocían previamente al criminal, cuando no eran parientes o amigos cercanos.
Así, en varias formas específicas de homicidio está implicado el parentesco en la pareja penal,
como el parricidio, el conyugicidio, el infanticidio, y en el homicidio con traición (que es una
agravante en varias legislaciones); por tanto, se presupone que la víctima tenía fe o sentía
seguridad frente al criminal por razones de parentesco, gratitud, amistad, o porque éste lo había
prometido expresamente. Otro caso es cuando se presenta alevosía, es decir, cuando la víctima es
elegida por su incapacidad para defenderse o cuando es sorprendida de improviso o es acechada
de manera que queda indefensa. La alevosía y la traición son formas criminológicamente
agravadas de ventaja; en la ventaja se busca que la víctima esté en inferioridad por las armas
empleadas, por el número de atacantes, por la fortaleza del agresor o por los medios utilizados.
Clásicamente, los autores agregan, a la traición, ventaja y alevosía la premeditación, que
es la reflexión que el delincuente ha hecho sobre el delito que va a cometer, y que guarda
especial significación en nuestro tema, pues es generalmente en este momento del iter criminis
cuando se elige a la víctima. al premeditar, el criminal calcula su riesgo, el peligro que puede
correr, y las características y situación de la víctima; elige momento y lugar y los medios de
comisión, incluso puede prever las circunstancias y planear la huida.
En cambio, la víctima está en inferioridad pues no puede pronosticar el ataque en casos
de traición y alevosía, o el momento y lugar en los otros casos; además de que si fue elegida por
su personalidad, si es niño, anciano o deficiente, no tendrá la capacidad íntegra de captar el
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peligro. El extremo contrario al homicidio premeditado es el homicidio en estado de emoción
violenta, cuando el hecho es provocado por una situación generalmente imprevista, y en la cual
la víctima adquiere un papel primordial, es un crimen impetuoso y se presenta una furia
incontrolable. El comportamiento de la víctima no lleva la intención ni la finalidad de provocar
una reacción o una agresión extrema del individuo; así lo demuestra el hecho de que frente a la
reacción violenta encontramos a una víctima sorprendida, casi indefensa. Por lo general existe
una relación previa entre victimario y víctima, y un fondo afectivo, aunque también puede haber
algún conflicto; pero encontramos casos en que la víctima puede ser desconocida, como el
repetido ejemplo del que sorprende al corruptor de la hija o del hijo menores en el acto de
corrupción y lo mata. El estado emocional se explica no sólo por la conmoción anímica, sino por
las circunstancias y las personas envueltas en ellas, y por el sentido de injusticia.
El magnicidio (homicidio de algún personaje ilustre) es peculiar porque en él la víctima,
y no el criminal, ocupa el papel central; es el caso atípico en el cual el criminal se borra, cae en el
piadoso olvido, en tanto que la víctima pasa a la historia, en mucho porque ya ocupaba un lugar
en ella.
VICTIMIZACIÓN SEXUAL
La victimización calificada como “sexual” representa una gran variedad de conductas y
una notable complejidad psicosocial. la característica más notable de los delitos de agresión
sexual es que son delitos de contacto, es decir, víctima y victimario están en la máxima cercanía
posible, y en las formas más graves hay penetración. En materia sexual muchas víctimas son
elegidas exactamente por su edad, como en los casos de paidofilia (pedofilia), gerontofilia, o el
llamado “síndrome de Lolita”, que no es más que una forma de efebofilia.
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Género, aunque son delitos de víctima preponderantemente femenina, sí hay casos de
víctima masculina (aunque la mayoría son niños) y deben tratarse en forma diferente, pues las
características son muy diversas de la victimización de una mujer
Consentimiento: Es básico pues debemos separar las víctimas que aceptaron
voluntariamente su victimización, como los casos de estupro o incesto, de aquellas que son
abusadas contra su voluntad, sea por fuerza física, presión moral o por estar bajo los efectos de
alguna droga o del alcohol.
El estupro, como la violación, es un delito en el que víctima y victimario están en el más
estrecho contacto, con la diferencia de que la cercanía, además de física es psicológica, pues se
trata de la víctima consensual que está enamorada, seducida y con esperanza de matrimonio.la
víctima debe tener una edad mínima y una máxima. en nuestro país es de entre 12 y 18 años,
menos de eso es violación, y más de 18 ya no es delito, si es un adulto consensual. la víctima es
elegida no tanto por su edad sino por su inocencia; sin embargo, debemos distinguir dos tipos de
victimarios: el estuprador, digamos, profesional o habitual, y el eventual.
El incesto es la relación sexual mantenida por parientes dentro de los grados en que está
prohibido el matrimonio; actualmente se ha reducido jurídicamente a la línea recta ascendente o
descendente y a los hermanos. Cuando se trata de adultos conscientes y consecuentes, no es fácil
identificar a la víctima, ni quién eligió a quién, y más cuando el incesto es fraternal, entre
hermanos o medios hermanos. La relación incestuosa más común es la paterno-filial; en nuestro
medio cuatro de cada cinco incestos consisten en una relación padre-hija, los demás son
fraternos; la relación madre-hijo la encontramos tan sólo en la literatura, recordando al buen
edipo, quien en última instancia desconocía el vínculo sanguíneo existente.
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La prostitución es el intercambio de actos sexuales por dinero, comida, alquiler, drogas u
otra cosa de valor.
Las víctimas de la prostitución convencional y del crimen organizado reúnen ciertas
características que las hacen elegibles: juventud, aspecto físico, necesidad económica,
desintegración y violentos problemas familiares, una personalidad débil e inmadura,
inexperiencia, deseo de cambio y de progreso, de huir de un país, ciudad o de familia hostiles y
sin futuro.
VICTIMIZACIÓN ÁTRIMONIAL
La victimización patrimonial es un tipo de violencia que se produce cuando se busca
controlar a una persona a través de sus bienes materiales, recursos económicos u objetos de
valor. Algunos ejemplos de victimización patrimonial son: Robar pertenencias, Retener o
destruir documentos u objetos personales, Destrucción de derechos patrimoniales, Destrucción
de valores. Este tipo de violencia incluye los bienes que se generaron en común, no solo los
individuales. Los delitos patrimoniales son los que, numéricamente, producen más víctimas; por
eso es necesario recopilar más información sobre la materia, pues estos delitos tienen la
característica de la generalidad.
Hay formas de robo muy específicas que representan un fenómeno independiente, por
ejemplo, el asalto bancario o a vehículos que trasladan valores, el robo de automóviles, el saqueo
arqueológico, el cibercrimen patrimonial, etc. en estos casos existe una verdadera especialización
en los delincuentes, y una cuidadosa elección de las víctimas (aunque en el cibercrimen podemos
hablar de la elección impersonal de una víctima virtual).
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El crimen cambia y las víctimas también. El robo se ve afectado por las transformaciones
políticas, económicas, religiosas, tecnológicas y sociales; quienes nunca fueron víctimas ahora lo
son, quizá porque ahora poseen bienes que les roben, o porque ahora son vulnerables.
FRAUDE
El fraude es uno de los delitos más complejos, tanto en su preparación y planeación como
en su ejecución. en pocos delitos la actuación de la víctima es tan importante, ya que
voluntariamente entrega sus bienes, principalmente porque está esperando algo a cambio, por lo
común ganancias económicas.
Comete delito de fraude quien por medio del engaño, o aprovechándose del error de otro,
se hace ilícitamente de alguna cosa o alcanza algún lucro indebido. Hay mil y una formas de
fraude, como vender, hipotecar, o arrendar lo ajeno, utilizar materiales de menor calidad, cobrar
fianzas o seguros sin base, aprovecharse de la ignorancia y superstición de la gente, girar
documentos o cheques sin fondos, etcétera.
La personalidad de la víctima cuenta poderosamente; es claro que no todo mundo es
defraudable, y esto lo conocen bien los estafadores. la víctima es voluntaria y se necesita su
activa participación para que se configure el delito; es seducida, convencida y llevada
conscientemente a su victimización, en contraste con el robo, pues nadie es robado
voluntariamente.
CHANTAJE
En el chantaje la víctima es amenazada con la revelación de algún secreto si no paga por
el silencio. la intimidación es el medio para extorsionar, se anuncia al ofendido que se le causará
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un mal en su honor o reputación si no cumple alguna pretensión, beneficio o lucro en favor del
chantajista.
El chantaje es un delito en el que la víctima juega un papel preponderante, pues es
elegida cuidadosamente. no es una víctima indiferente, no se puede chantajear a cualquiera. Por
lo general no se trata de una víctima inocente o ajena al problema, pues estos casos son raros
pero existen, por ejemplo: el chantajista que conoce los celos patológicos del marido, amenaza a
la víctima con acusarla de adulterio, pues ésta sabe que su cónyuge va a creer la versión.
El chantaje relacionado con lo sexual es quizá el más común, y en él la víctima es elegida
por sus relaciones sexuales (reales o ficticias, normales o desviadas) de carácter
extramatrimonial o que puedan causarle perjuicio en caso de ser conocidas. el chantaje
relacionado con otros delitos es también frecuente. aquí la víctima es elegida por su pasado
criminal, sobre todo en los casos en que ha logrado readaptarse, o cuando nunca fue procesada
por el delito o delitos cometidos. esta extorsión puede ser ejecutada por otros delincuentes que
desean que la víctima cometa algún delito, se una a la banda o simplemente para explotarlo.
No solamente encontramos chantaje en el área política, sexual o criminal, sino que se ha
extendido al ámbito industrial y empresarial, donde corren peligro los secretos comerciales o
financieros. Esta área empieza a ser agredida por el cibercrimen, que está desarrollando
novedosas formas de extorsión.
Como regla, la víctima tiene algo que ocultar, algo de lo que se siente culpable y que no
desea que los demás conozcan. el criminal posee ese secreto, y decide sacarle provecho; así se
inicia la relación victimal que llega a ser un verdadero vínculo amo-esclavo.