Constitución de 1824 Marco Antonio Aguirre Lanuza
La Constitución de 1824 fue el resultado de un proceso político complejo que
tuvo lugar tras la independencia de México en 1821. Luego de más de una
década de lucha contra España, el país quedó en una situación de gran
inestabilidad política, económica y social. México se encontraba en la
búsqueda de un sistema de gobierno que le permitiera consolidarse como una
nación independiente, pero las diferencias ideológicas entre los distintos grupos
políticos dificultaron la tarea.
Antecedentes históricos
Tras la firma del Tratado de Córdoba en 1821 y la entrada del Ejército
Trigarante a la Ciudad de México, se estableció el Primer Imperio Mexicano,
encabezado por Agustín de Iturbide. Sin embargo, su gobierno fue efímero
debido a la falta de consenso y apoyo entre las distintas facciones políticas. La
concentración de poder en Iturbide, sumada a problemas económicos y
descontento entre los líderes independentistas, llevó a su abdicación en marzo
de 1823.
Con la caída del imperio, se convocó al Congreso Constituyente para definir el
nuevo sistema de gobierno. Durante este proceso, surgieron dos posturas
principales: el centralismo, apoyado por aquellos que creían en un gobierno
fuerte y unificado, y el federalismo, defendido por quienes buscaban mayor
autonomía para los estados. Esta última postura fue la que prevaleció,
influyendo directamente en la redacción de la Constitución de 1824.
Influencias en la Constitución de 1824
El documento constitucional tuvo una marcada influencia de otras
constituciones previas. Entre las más importantes se encuentran:
La Constitución de Cádiz de 1812, que introdujo principios de soberanía
popular, división de poderes y reconocimiento de derechos ciudadanos.
La Constitución de Estados Unidos de 1787, que estableció un modelo federal
en el que los estados conservaban autonomía, pero formaban parte de una
nación unificada.
Ambos modelos influyeron en el diseño de la nueva república mexicana,
aunque con particularidades propias que reflejaban la realidad del país en ese
momento.
Principales características de la Constitución de 1824
La Constitución de 1824 estableció a México como una República Federal,
Representativa y Popular, dividiendo el territorio en 19 estados y 4 territorios.
También definió una estructura de gobierno basada en la separación de
poderes:
1. Poder Ejecutivo: Encabezado por un presidente y un vicepresidente,
elegidos por un periodo de cuatro años.
2. Poder Legislativo: Formado por un Congreso Bicameral con una Cámara
de Diputados y un Senado.
3. Poder Judicial: Integrado por la Suprema Corte de Justicia y otros
tribunales menores.
Uno de los aspectos más polémicos de la Constitución fue la declaración del
catolicismo como la única religión permitida en el país, lo que reflejaba el fuerte
peso de la Iglesia en la sociedad mexicana.
Problemas y limitaciones
A pesar de sus innovaciones, la Constitución de 1824 tuvo diversas limitaciones
que dificultaron su aplicación:
Conflictos entre federalistas y centralistas: Mientras los federalistas defendían
la autonomía de los estados, los centralistas buscaban un gobierno más fuerte
y unificado.
Exclusión de ciertos sectores: No se otorgaron derechos plenos a los
indígenas, afrodescendientes y otros grupos marginados.
Inestabilidad política y económica: México no tenía estabilidad económica ni
una estructura gubernamental consolidada, lo que dificultó la implementación
del sistema federal.
Consecuencias y su derogación
La falta de estabilidad y las constantes disputas políticas llevaron a que la
Constitución de 1824 fuera derogada en 1836, cuando los centralistas
impusieron las Siete Leyes, estableciendo un régimen centralista. Esto provocó
rebeliones en varias regiones, incluyendo la independencia de Texas en 1836.
A pesar de su corta duración, la Constitución de 1824 dejó un legado
importante, ya que sentó las bases del sistema republicano en México y reflejó
las primeras aspiraciones de un gobierno democrático en la nación.