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Sujeto de Derecho en el Derecho Romano

La Unidad III del documento aborda el concepto de sujeto de derecho, definiendo a la persona como titular de derechos y obligaciones, y diferenciando entre personas físicas y jurídicas. Se exploran aspectos como la capacidad jurídica, la capacidad de obrar, y las causas que pueden modificar estas capacidades, así como el principio y extinción de la persona de existencia física. Además, se analiza la capitis deminutio y su impacto en la capacidad jurídica de los individuos en el contexto del derecho romano.

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Sujeto de Derecho en el Derecho Romano

La Unidad III del documento aborda el concepto de sujeto de derecho, definiendo a la persona como titular de derechos y obligaciones, y diferenciando entre personas físicas y jurídicas. Se exploran aspectos como la capacidad jurídica, la capacidad de obrar, y las causas que pueden modificar estas capacidades, así como el principio y extinción de la persona de existencia física. Además, se analiza la capitis deminutio y su impacto en la capacidad jurídica de los individuos en el contexto del derecho romano.

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UNIDAD III. EL SUJETO DE DERECHO.

1.- La persona: conceptos generales y clases.

2.- Principio y extinción de la persona de existencia física.

3.- Capacidad jurídica y capacidad de obrar.

4.- Causas modificatorias de la capacidad.

5.- Capitis deminutio: sus clases.

6.- Status libertatis. La esclavitud.

7.- Status civitatis: ciudadanos, peregrinos y latinos. Distintas clases.

8.- Status familae: Sui Iuris y Alieni Iuris. Su condición jurídica. Condición de la
mujer.

9.- Personas jurídicas. Principio de alteridad. Universitas personarum. Universitas


rerum.

1.- La persona: conceptos generales y clases.

Uno de los términos lógicos de la relación jurídica es el sujeto, ya que el derecho


objetivo no flota sobre la realidad social, sino que se concreta en deberes y
derechos subjetivos, los cuales necesitan titulares o sujetos como centros de
imputación. El ordenamiento jurídico exige la existencia del sujeto y el
reconocimiento de una personalidad en este, es decir, en el hombre en cuanto tal.
Sin este reconocimiento, el sujeto de derecho no adquiriría esa calidad. En el
derecho romano, aunque el concepto de “hombre” no siempre fue equivalente a
sujeto, se fue reconociendo una subjetividad jurídica a todo ser humano por su
condición de tal.
PERSONA: Al sujeto de derecho se le llama "persona", término que los romanos
derivaron de personae, las máscaras teatrales que los actores utilizaban para
ampliar la voz y mostrar emociones, ya sea trágicas o jocosas, según el papel a
interpretar. Aunque los romanos no desarrollaron una teoría general de la persona
ni proporcionaron una definición, la dogmática moderna considera "persona" en
sentido técnico como aquel individuo con capacidad jurídica, o sea, la habilidad
para ser titular de derechos y obligaciones. En el derecho romano, no todos los
hombres eran sujetos de derecho; se requerían tres status esenciales: ser libre
(status libertatis), ciudadano romano (status civitatis) y jefe de familia o
independiente (status familiae). La posesión de estos tres status confería al
hombre plena capacidad jurídica, permitiéndole ser reconocido como persona con
derechos.

El derecho romano también concedió carácter de sujetos de derechos a ciertas


entidades colectivas —organizaciones personales o patrimoniales— que, en
términos modernos, se conocen como personas jurídicas o morales. Así, el
derecho privado romano reconoció dos categorías de personas: las físicas, es
decir, los seres humanos que cumplían con las condiciones exigidas por la ley, y las
jurídicas, que se referían a organizaciones o entidades sin naturaleza humana
individual.

En cuanto a los hombres, su capacidad o personalidad jurídica estaba


profundamente influida por su status. El status libertatis distinguía entre hombres
libres y esclavos; el status civitatis, entre ciudadanos romanos y no ciudadanos; y
el status familiae, entre jefes de familia (sui iuris) y aquellos subordinados a la
autoridad de un jefe familiar (patria potestas). Estas categorías determinaban el
grado de derechos y obligaciones que un hombre podía poseer dentro de la
sociedad romana.

2.- Principio y extinción de la persona de existencia física.

El nacimiento establece el comienzo de la existencia de la persona física en el


derecho romano, pero para que se reconociera al recién nacido como tal, la
legislación exigía ciertos requisitos. Primero, el ser debía estar separado del
cuerpo materno, lo cual implicaba cortar el cordón umbilical, pues hasta ese
momento, según las fuentes, era considerado parte de la madre o de sus entrañas
(mulieris portio vel viscerum). También se requería que el nacimiento fuera con
vida. Sobre esto, había dos corrientes: los sabinianos opinaban que bastaba con
que el recién nacido respirara para considerarse vivo, mientras que los
proculeyanos pedían que llorara o gritara. Finalmente, el emperador Justiniano
adoptó la postura sabiniana, aceptando que la respiración confirmaba la vida.
Además, se exigía que el nacido tuviera forma humana; los seres considerados
"monstruosos" o "prodigiosos" no recibían protección jurídica, ya que se los veía
como opuestos a la naturaleza.

El concebido y no nacido, conocido como nasciturus, carecía de personalidad


jurídica y no podía adquirir derechos antes de su nacimiento. Sin embargo, la
legislación romana le reservaba ciertos derechos, especialmente en cuestiones de
herencia, y lo protegía con la figura de un curador especial, el curator ventris,
encargado de cuidar sus intereses mientras estaba en el vientre materno. En
ciertos casos, cuando beneficiaba al nasciturus, la ley tomaba en cuenta el
momento de la concepción para determinar su situación jurídica al nacer. Por
ejemplo, esto podía ser relevante para definir si el niño era considerado hijo
legítimo o si tenía la condición de libre o ciudadano, en el caso de que la madre
hubiera perdido su libertad o ciudadanía entre la concepción y el nacimiento. Esto
dio lugar al adagio "el concebido se tiene por nacido" (nasciturus pro iam nato
habetur), pero solo en casos donde beneficiaba al concebido.

La extinción de la persona física ocurría con la muerte, un evento que, al igual que
el nacimiento, debía probarse ante el interés de terceros. El derecho romano
clásico no incluía la figura de la "ausencia con presunción de fallecimiento",
aunque sí conocía las presunciones de muerte. Por ejemplo, si varias personas
emparentadas morían en un mismo accidente y no se podía determinar quién
falleció primero, se consideraba que todos murieron simultáneamente
(conmoriencia). En el derecho justinianeo, sin embargo, se adoptó una regla
distinta para casos específicos, como en la muerte simultánea de padre e hijo en
un mismo desastre. En estos casos, se presumía que el hijo impúber había muerto
primero, mientras que si el hijo era púber, se asumía que sobrevivió al padre. Esta
distinción tenía implicaciones en la sucesión de bienes y en los derechos
hereditarios de la familia.

De esta manera, el derecho romano establecía criterios precisos para el comienzo


y el fin de la persona física, determinando en cada caso las condiciones necesarias
para reconocer derechos o extinguirlos.

3.- Capacidad jurídica y capacidad de obrar.

La capacidad jurídica es la aptitud legal de una persona para ser titular de


derechos y obligaciones; en Roma, esta capacidad se atribuía a los hombres libres,
ciudadanos y jefes de familia. Esta capacidad, llamada también de derecho, es
estática: permite que el individuo pueda tener derechos, aunque no
necesariamente ejercerlos. Para que una persona pueda actuar sobre sus
derechos por sí misma, necesita además la capacidad de obrar, o capacidad de
hecho, la cual es dinámica y le permite realizar actos jurídicos.

La ausencia de estas capacidades constituye una incapacidad, que puede ser de


derecho, cuando la persona carece de aptitud para tener ciertos derechos, o de
obrar, cuando no puede ejercerlos de forma autónoma. La incapacidad de
derecho en Roma era siempre relativa, ya que se limitaba a ciertos derechos; por
ejemplo, el gobernador de una provincia no podía contraer matrimonio con
mujeres de su jurisdicción ni adquirir propiedades en ella, y los tutores no podían
adquirir los bienes de sus pupilos. La incapacidad de obrar, en cambio, podía ser
absoluta o relativa: la primera impedía que una persona ejerciera cualquier
derecho por sí misma, como ocurría con los menores de siete años y los
dementes, que se consideraban sin discernimiento para realizar actos jurídicos. La
incapacidad relativa aplicaba a los mayores impúberes (niños de siete a catorce
años en varones y hasta doce en mujeres), quienes no podían realizar actos
jurídicos patrimoniales que los perjudicaran, aunque podían ejecutar aquellos que
no implicaran riesgo financiero, como aceptar donaciones.

Para compensar estas incapacidades, el derecho romano implementó la tutela y la


curatela. Los tutores y curadores, en los casos de incapacidad absoluta o relativa,
podían actuar en representación de los incapaces para asegurar que el goce de
sus derechos no fuera ineficaz debido a la falta de capacidad de obrar,
permitiendo así que estos sujetos mantuvieran sus derechos en la práctica.

4.- Causas modificatorias de la capacidad.

La capacidad jurídica de una persona puede verse modificada por diversas


circunstancias civiles, naturales y sociales. Factores como la degradación del honor
civil, la religión, la condición social, la profesión y el domicilio pueden influir en
esta capacidad. Por otro lado, otras condiciones afectan específicamente la
capacidad de obrar, restringiéndola o eliminándola, tales como la edad, el sexo, las
enfermedades y la prodigalidad. Según Ortolan, las primeras causas se relacionan
con el ámbito civil, mientras que las segundas se refieren a aspectos físicos.

a- HONOR: En Roma, el honor civil, relacionado con la honorabilidad de un


ciudadano, era crucial para el goce de sus derechos tanto en el ámbito público
como privado. Según el jurisconsulto Calistrato, la "existimatio" era el estado de
dignidad que debía mantenerse intacto; podía perderse por la pérdida de la
libertad o la ciudadanía, o disminuir por diversas causas, especialmente la infamia
o ignominia.

La infamia se consideraba una institución que disminuía la capacidad jurídica,


impidiendo al ciudadano infame participar en juicios, ejercer la abogacía o realizar
acciones populares. Las causas de infamia incluían condenas por delitos, el
ejercicio de profesiones inmorales (como la usura o la prostitución), y ciertas
conductas personales, como el matrimonio antes del luto o la bigamia. Se
diferenciaba entre infamia inmediata, derivada de acciones inmorales, e infamia
mediata, proveniente de condenas criminales.

Otra causa de degradación del honor civil era la "turpitudo", que afectaba a
quienes, por llevar una vida deshonesta o profesiones viles, perdían la dignidad
ante sus conciudadanos. Esta infamia de hecho no estaba tipificada por ley, pero
sus consecuencias eran similares a las de la infamia jurídica.

Desde tiempos antiguos, Roma exigía una conducta honorable de sus ciudadanos
y sancionaba a quienes transgredían las normas sociales. La Ley de las XII Tablas
introdujo la "intestabilidad", que prohibía a ciertos individuos realizar actos
jurídicos formales que requerían testigos, afectando así su capacidad de actuar en
el ámbito legal.

B- RELIGION: Con el advenimiento del cristianismo como religión oficial del


Imperio Romano bajo Constantino, se evidenciaron diferencias en los derechos de
las personas según la religión que profesaban. A partir de este momento, en el
ámbito del derecho privado, se hizo una distinción entre los cristianos (fideles) y
aquellos considerados herejes, apóstatas, judíos y maniqueos. Estos últimos eran
privados de ciertos derechos, como ser testigos, heredar por causa de muerte y,
en algunos casos, adquirir propiedades. Además, los judíos no podían ocupar
cargos públicos, casarse con cristianos ni poseer esclavos de esa religión.

C- CONDICION SOCIAL: La condición social fue una causa significativa de


modificación de la capacidad jurídica en Roma, evidenciada por el trato diferencial
entre patricios y plebeyos. Sin embargo, tras el enfrentamiento entre estos dos
órdenes y la consecución de la igualdad jurídica a mediados de la República,
desapareció la diferenciación de clases y su impacto en el ejercicio de derechos
públicos y privados.

D- PROFESION: La profesión también influía en la capacidad de las personas en


Roma. Algunas profesiones, como las liberales, otorgaban privilegios (según
Ulpiano), mientras que otras estaban asociadas con la infamia, lo que disminuía
los derechos de quienes las ejercían. Por ejemplo, los gobernadores provinciales
no podían adquirir inmuebles, prestar a interés, manumitirse esclavos ni casarse
con mujeres del lugar mientras ejercían su cargo. En contraste, los militares
disfrutaban de mayores privilegios, especialmente en cuestiones testamentarias.

E- DOMICILIO: El domicilio de una persona podía ser voluntario, si era elegido


libremente, o necesario, si era impuesto por la ley. Tenían domicilio necesario los
desterrados en su lugar de destierro, las mujeres casadas en el domicilio de sus
maridos, y los libertos y sus hijos en el de sus patronos. Además, la ley estipulaba
que los impuestos debían pagarse en el domicilio municipal y que las acciones
legales se debían presentar ante el juez del domicilio del demandado (actor
sequitur forum rei).

F- EDAD: La edad es una causa que influye en la capacidad de obrar de las


personas, diferenciándose entre púberes e impúberes. La pubertad, que marca el
inicio de la aptitud para procrear, se establece en doce años para las mujeres y
catorce para los hombres. Antes de alcanzar la pubertad, los impúberes eran
incapaces de obrar y estaban bajo tutela, donde un tutor actuaba en su
representación.

Se distinguían dos tipos de impúberes: los infantes (menores de siete años) eran
considerados incapaces absolutos de obrar, mientras que los infantes mayores (de
siete a doce o catorce años) tenían incapacidad relativa, pudiendo realizar ciertos
actos patrimoniales con el consentimiento del tutor. La capacidad de obrar se
adquiría con la pubertad, aunque existían protecciones legales para evitar
engaños en negocios realizados por menores de veinticinco años. Se introdujo la
figura del curador para asistir a estos menores, creando una nueva categoría de
personas. En el derecho postclásico, varones de veinte y mujeres de dieciocho
podían obtener la mayoría de edad por favor imperial, pero con limitaciones en
actos de disposición de bienes inmuebles.

G- SEXO: El sexo era una causa que modificaba la capacidad de obrar, y la mujer se
encontraba en una posición inferior en la sociedad indogermánica y romana. En
Roma, las mujeres estaban excluidas de ejercer funciones públicas y, debido a la
estructura patriarcal familiar, carecían de poder familiar. Aquellas que eran sui
iuris (no bajo el poder paterno ni marital) estaban sometidas a una tutela
perpetua (tutela mulierum), lo que les confería una incapacidad relativa de obrar.
Esto significaba que podían realizar actos que les beneficiaran patrimonialmente,
pero necesitaban la auctoritas tutoris para otras acciones. Con el tiempo, esta
tutela perpetua fue limitada y eventualmente desapareció en el derecho clásico.

H- ENFERMEDADES: Las enfermedades corporales y mentales influían


significativamente en el derecho de las personas. Existían restricciones para
ciertos grupos: los ciegos no podían testar válidamente sin seguir formas
especiales, y los sordos estaban incapacitados para realizar actos que requerían
requisitos formales que no podían cumplir debido a su condición. Los enfermos
mentales, como los locos y los imbéciles, tenían una incapacidad absoluta de
hecho por su falta de discernimiento, similar a la de los infantes, y sus bienes
estaban bajo tutela. Sin embargo, el derecho romano reconocía su capacidad
durante los intervalos lúcidos (lucida intervalla).

I- PRODIGALIDAD: El pródigo, que se caracteriza por dilapidar sus bienes, podía ser
privado de su plena capacidad de obrar por un magistrado, quedando así con una
incapacidad relativa. Esto significaba que, al igual que el maior infans, no podía
contraer obligaciones ni realizar negocios de disposición, y solo podía participar
en actos que le generaran enriquecimiento. Además, el pródigo contaba con la
asistencia de un curador.

5.- Capitis deminutio: sus clases.

La capitis deminutio es una figura jurídica del derecho romano que representa un
cambio en los estados de libertad, ciudadanía o familia, lo cual afecta la plena
capacidad jurídica del individuo. Este concepto es fundamental para entender
cómo variaban los derechos de las personas en la antigua Roma según su
situación legal. La capitis deminutio se clasifica en tres categorías, cada una de las
cuales implica una pérdida o modificación en la condición jurídica del sujeto:

1. Máxima capitis deminutio: Este tipo ocurre cuando una persona libre pierde su
libertad, convirtiéndose en esclavo. En este caso, se extinguen automáticamente
su ciudadanía y su estado familiar. La máxima capitis deminutio implica una
pérdida total de la personalidad civil, ya que, según el derecho romano, un esclavo
no es considerado una persona, sino una propiedad. Las causas de esta máxima
disminución pueden incluir la condena a trabajos forzados o la captura en guerra.

2. Media capitis deminutio: Se produce cuando una persona pierde su estado de


ciudadano, pero conserva su libertad. Esta situación puede surgir a través de
diversas sanciones, como condenas penales que implican la pérdida de la
ciudadanía. Aunque la persona sigue siendo libre, su capacidad para participar
plenamente en la vida cívica se ve restringida. La ciudadanía se extingue por varias
razones, incluyendo la interdicción del agua y del fuego, deportación o destierro,
así como también cuando una persona decide voluntariamente abandonar su
ciudadanía romana para optar por la de otro país.

3. Mínima capitis deminutio: Esta categoría se refiere a cambios en el estado de


familia sin que haya una pérdida de libertad ni de ciudadanía. Ocurre, por
ejemplo, en situaciones de adopción, convención in manum, adrogación,
legitimación y emancipación. A diferencia de las otras dos formas de capitis
deminutio, la mínima puede resultar en un aumento de la capacidad jurídica. Por
ejemplo, al ser emancipado, un hijo que estaba bajo la potestad de su padre se
convierte en el jefe de su propia familia, alcanzando así todos los derechos
públicos y privados que ello conlleva.

Es importante destacar que, mientras la máxima y la media capitis deminutio


colocan al individuo en una posición jurídica inferior, la mínima puede representar
una elevación en su capacidad jurídica. Esto refleja la complejidad del sistema
legal romano, donde la posición social y legal de una persona podía cambiar
significativamente a lo largo de su vida, dependiendo de diversas circunstancias,
como el estado civil, la condición de ciudadanía y la estructura familiar.

6.- Status libertatis. La esclavitud.

El status libertatis es uno de los tres estados que constituyen la capacidad jurídica
o personalidad en Roma, junto con el status civitatis y el status familiae. El estado
de libertad ocupa el lugar más importante, ya que su pérdida provoca una máxima
disminución de la capacidad jurídica, resultando en la extinción de la
personalidad; una persona que pierde su libertad se convierte en esclavo y, por
ende, pierde también su ciudadanía y derechos familiares, lo que equivale a una
muerte civil.

En este contexto, las personas se dividen en libres y esclavos. Los libres son
aquellos que gozan de la capacidad de actuar a su antojo, siempre que no se
oponga a la ley o la fuerza, mientras que los esclavos carecen de este atributo de
la personalidad y están bajo el dominio de un hombre libre.

El estudio del status libertatis también incluye la institución de la esclavitud, que


era común en la antigüedad. El régimen jurídico de la esclavitud en Roma se
deriva del derecho de gentes, el cual influyó en el derecho privado romano al
regular las causas que llevaban a la esclavitud, la condición jurídica del esclavo y
los medios para cesar su condición servil.

LA ESCLAVITUD CAUSAS: La **esclavitud** se define como una institución del


derecho de gentes en la que una persona es sometida, en contra de la naturaleza,
al dominio de otra. A pesar de los principios del derecho natural que establecen
que todos los hombres nacen libres e iguales, el derecho romano legitimó la
esclavitud, considerándola plenamente válida según su derecho positivo.

Las causas de la esclavitud incluyen:


1. Nacimiento: Un hijo de madre esclava nace esclavo, ya que sigue la condición
de la madre en el momento del parto. Sin embargo, en el derecho clásico, si la
madre había sido libre en algún momento durante la gestación, el hijo nacía libre.

2. Cautividad de guerra: Los prisioneros de guerra se convertían en esclavos.


Aunque se aplicaba a los súbditos romanos capturados, existían excepciones para
la cautividad por piratas, ladrones o guerras civiles. El derecho romano suavizó
esta regla a través de la creación del ius postliminium, que permitía a los
ciudadanos que regresaban a Roma tras ser liberados o escapar, reintegrarse a su
situación jurídica anterior.

3. Ficción de la ley Cornelia: Si un ciudadano moría en cautividad, se presuponía


que había muerto libre en el momento de la captura, permitiendo la validez de su
testamento.

Otras causas de esclavitud incluían las penas capitales, trabajos forzados, luchas
como gladiadores, o situaciones donde hombres libres se vendían a sí mismos
como esclavos, entre otros. También incluía a mujeres que mantenían relaciones
con esclavos sin cesar su conducta a pesar de las advertencias del dueño, y
libertos ingratos que no cumplían con las obligaciones hacia su antiguo amo.

CONDICION JURIDICA DEL ESCLAVO: En el derecho romano, el esclavo era


considerado jurídicamente una cosa (res), clasificada entre las transmisibles por
mancipación (res mancipi). Estaba bajo el dominio absoluto de su amo, quien
podía disponer de su vida, castigarlo o enajenarlo sin que el esclavo obtuviera la
libertad. Sin embargo, la legislación romana comenzó a reconocer que, a pesar de
su condición de cosa, el esclavo tenía una naturaleza humana, lo que llevó a
atenuar algunas de las rigideces de su tratamiento legal.

Se introdujeron varios aspectos que suavizaron la condición del esclavo:

1. Matrimonio: Se reconoció un matrimonio especial entre esclavos


(contubernium), generando un parentesco (cognatio servilis) que tenía validez
jurídica en ciertas materias, como impedimentos matrimoniales.
2. Derechos religiosos: Los esclavos gozaban de personalidad en el ámbito
religioso, participando en cultos y teniendo derecho a honras funerarias y
sepulturas religiosas.

3. Protecciones legales: Se prohibió arrojar esclavos a las fieras sin condena


judicial, se reconoció la libertad a aquellos abandonados por sus amos por
razones de vejez o enfermedad, y se impusieron sanciones penales a amos que
mataran a sus esclavos. Además, se obligó a los amos crueles a vender a sus
esclavos y se permitió que estos ejercieran acciones legales (actio in injuriarum)
contra sus amos por ofensas al honor.

Así, aunque los esclavos seguían siendo considerados cosas en el derecho romano,
se les otorgaron ciertas protecciones y reconocimientos que atenuaron su
condición de absoluta incapacidad jurídica.

A- EL PECULIO: El peculio era una masa de bienes que el amo otorgaba a su


esclavo para que la administrara y obtuviera beneficios. Aunque el esclavo no
tenía capacidad jurídica, el peculio mitigaba su incapacidad patrimonial. El amo
seguía siendo el propietario y podía revocar el peculio en cualquier momento.

B- RELACIONES PATRIMONIALES: En las relaciones patrimoniales, el esclavo podía


actuar jurídicamente en un ámbito limitado, especialmente tras el otorgamiento
del peculio. Aunque podía realizar negocios de adquisición, todo lo que obtenía
pertenecía al amo, quien era el verdadero propietario. Las adquisiciones del
esclavo beneficiaban al amo, pero este no era responsable de las obligaciones que
surgían de esos actos, ya que el esclavo carecía de patrimonio y no podía ser
demandado judicialmente. Así, los acreedores no podían hacer valer sus derechos
ni contra el amo ni contra el esclavo, que solo tenía una obligación natural.

C- ACTIONES ADIECTICIAE QUALITIS: Las actiones adiecticiae qualitatis eran


acciones legales en el derecho romano que surgieron para corregir el rigorismo
del derecho civil, que limitaba las capacidades del esclavo en sus negocios
jurídicos. Estas acciones permitían a los acreedores demandar al amo por deudas
contraídas por el esclavo, con el objetivo de mejorar la situación del acreedor.

Entre estas acciones se incluían:

- Actio quod ussu: Se aplicaba cuando el amo consentía expresamente a la deuda


contraída por el esclavo.

- Actio exercitoria: Se utilizaba cuando el esclavo actuaba como armador de un


barco en el comercio marítimo.

- Actio institoria: Se aplicaba cuando la obligación provenía de un negocio


terrestre.

En todos estos casos, el amo era responsable por el total de la deuda.

Además, existían acciones específicas como:

- Actio de peculio: Permitía a los acreedores reclamar hasta donde alcanzara el


peculio administrado por el esclavo, después de deducir lo que debía al amo.

- Actio tributoria: Permitía a terceros reclamar hasta el límite del crédito


autorizaddo por el amo.

- Actio in rem verso: Permitía demandar al amo por el enriquecimiento injusto que
el negocio del esclavo le había producido.

Estas acciones reflejan cómo el derecho honorario buscó equilibrar las relaciones
patrimoniales en un contexto donde el esclavo, aunque carecía de derechos,
podía generar obligaciones que afectaban a su amo.

D- ACTIO NOXALIS: La actio noxalis era una acción legal en el derecho romano que
permitía a la víctima de un delito cometido por un esclavo demandar al amo de
este para obtener la entrega del culpable o, en su defecto, el pago de una
indemnización. La responsabilidad recaía sobre el cuerpo del esclavo culpable, lo
que significaba que si el esclavo cambiaba de amo, la acción seguía al esclavo y no
al amo original.

Este principio también se aplicaba a los hijos de familia, quienes, al igual que los
esclavos, eran responsables por sus delitos. Sin embargo, el abandono noxal de un
hijo no transfería la propiedad al demandante, sino que lo mantenía bajo el
mancipium del padre.

Con el tiempo, el abandono noxal de los hijos de familia cayó en desuso y fue
abolido definitivamente por Justiniano en el siglo IV. Además, existía una acción
similar, la actio de pauperie, que permitía demandar al dueño de un animal
doméstico que causara daño, quien podía evitar el resarcimiento entregando el
animal al perjudicado.

EXTINCION DE LA ESCLAVITUD:

La extinción de la esclavitud en el derecho romano se producía mediante el acto


de manumisión, el cual liberaba al esclavo de la potestad de su dueño. Esta
manumisión podía llevarse a cabo de dos maneras: solemne o no solemne, y
también podía ser resultado de disposiciones legales.

a) Manumisiones solemnes

El derecho civil romano reconocía tres formas solemnes de manumisión:

1. Manumisión vindicta: Este método era un proceso ficticio que se utilizaba para
reivindicar la libertad del esclavo. Se celebraba ante un magistrado y requería la
participación del amo, del esclavo y de un tercero conocido como adsertor
libertatis. En este procedimiento, el adsertor tocaba al esclavo con una varilla
mientras proclamaba solemnemente que era un hombre libre. Si el amo no
contradijo esta afirmación, el magistrado la confirmaba y pronunciaba la addictio
libertatis, otorgando así la libertad al esclavo. Este proceso simbolizaba la
transferencia de la libertad de un estado de servidumbre a uno de ciudadanía.

2. Manumisión censu: En esta forma de manumisión, el amo inscribía al esclavo


en el censo de ciudadanos. Esta práctica, sin embargo, comenzó a caer en desuso
hacia finales de la República, cuando la relevancia del censo disminuyó. A pesar de
su formalidad, esta manumisión se consideraba menos efectiva en comparación
con las otras formas, ya que dependía de un registro administrativo que se volvió
obsoleto.

3. Manumisión testamento: Esta modalidad de manumisión era dispuesta en el


testamento del amo. Podía realizarse de dos maneras: directamente, al estipular
en el testamento que el esclavo debía ser liberado, o indirectamente, al encargar
al heredero que se encargara de la manumisión. En el primer caso, el esclavo
adquiría automáticamente su libertad en el momento en que el heredero
aceptaba la herencia. En el segundo caso, el heredero estaba obligado a llevar a
cabo la manumisión mediante cualquiera de los métodos legales disponibles.
Durante el período de espera, el esclavo no se convertía en hombre libre, lo que
significaba que su condición de servidumbre continuaba vigente. Sin embargo, se
reconocía el derecho del esclavo a intervenir si el heredero se mostraba remiso en
cumplir la voluntad del testador, permitiendo que el esclavo exigiera su libertad.

MANUMISIONES NO SOLEMNES

Las manumisiones no solemnes representaron una forma más flexible y accesible


de liberar a los esclavos en el derecho romano, en comparación con los métodos
solemnes que requerían rituales específicos y la participación de autoridades.
Estas manumisiones se podían llevar a cabo de varias maneras:

1. Declaración del amo ante testigos: El amo podía liberar al esclavo simplemente
declarando su intención de hacerlo en presencia de testigos (milicos). Este acto,
aunque carecía de formalidades, otorgaba efectivamente libertad al esclavo.

2. Manumisión mediante carta (per epistulam): El amo podía también optar por
escribir una carta en la que expresara su deseo de liberar al esclavo. Esta carta
debía ser entregada al esclavo para que se considerara válida.

3. Admitir al esclavo como libre en la mesa del amo (per mensam): Este
procedimiento consistía en permitir que el esclavo se sentara a la mesa del amo
como si fuera un hombre libre, lo que implicaba un acto de reconocimiento de su
libertad.

Aunque estas manumisiones no formales no tenían, en un principio, validez legal,


el praetor comenzó a otorgar cierta protección a los esclavos liberados de esta
manera, reconociendo su libertad de hecho. Sin embargo, la lex Iunia Norbana,
promulgada a principios del Imperio, estableció que quienes fueran liberados
mediante estas prácticas no adquirían la plena ciudadanía romana, sino que se
convertían en latinos, una categoría especial de no ciudadanos. Estos latinos
tenían la capacidad de realizar actos patrimoniales entre vivos, pero carecían de
derechos en cuanto a la disposición de sus bienes por testamento. Según la ley, al
fallecer, sus bienes volvían al antiguo dominus, lo que generó la expresión de que
vivían "libres y morían serviles".

Bajo el emperador Justiniano, se abolió la categoría de los latinos iunianos,


permitiendo que cualquier forma de manumisión otorgara automáticamente la
ciudadanía romana, siempre que se llevara a cabo en presencia de testigos.

### La manumissio in ecclesia

Durante el reinado de Constantino, la manumisión formal del antiguo derecho civil


perdió relevancia, y se introdujo una nueva forma de manumisión: la manumissio
in ecclesia. Este procedimiento requería que el amo declarara su intención de
liberar al esclavo en una iglesia, ante autoridades eclesiásticas y la comunidad
cristiana. Esta forma de manumisión combinaba elementos de solemnidad y el
reconocimiento público de la libertad del esclavo.
### Causas legales para la extinción de la esclavitud

Además de las manumisiones, el derecho romano consagraba diversas causas que


podían llevar a la libertad del esclavo. Estas incluían:

- Abandono por enfermedad grave: Si el amo abandonaba al esclavo en estado de


enfermedad grave, este podía ser considerado libre.

- Venta con condición de manumisión: Si un amo vendía al esclavo con la


condición de que el comprador lo manumitiera y esta condición no se cumplía, el
esclavo adquiría la libertad.

- Posesión de buena fe durante veinte años: Si un esclavo era poseído de buena fe


por un tercero durante un periodo de veinte años, podía ser liberado.

- Dignidad o órdenes eclesiásticas: Desde Justiniano, alcanzar una dignidad pública


o recibir órdenes eclesiásticas también podía dar lugar a la libertad del esclavo.

### Los libertos y el derecho de patronato

Los esclavos que eran liberados pasaban a ser llamados libertos o libertinos.
Aunque estos libertos eran considerados ciudadanos jurídicamente capaces, no
gozaban de la misma condición que aquellos que habían nacido libres, conocidos
como ingenuos. Los libertos no podían ser registrados como ciudadanos romanos,
ni tenían derecho a acceder al Senado, y enfrentaban restricciones en cuanto a
sus derechos privados, como la prohibición de casarse con ingenuos, restricción
que fue abolida solo por Justiniano.

El vínculo que existía entre un liberto y su antiguo amo se transformaba en un


derecho de patronato. Este vínculo imponía al liberto la obligación de lealtad
hacia su patrono, quien era el antiguo dominus. El patrono tenía derechos
específicos sobre el liberto, incluyendo:

- La prohibición de demandar sin autorización del patrono.

- La tutela sobre los hijos del liberto, asegurando que el patrono se encargara de
su bienestar.

- Derecho a heredar si el liberto moría sin herederos directos.

Los derechos del patrono eran transmisibles a sus descendientes, lo que


significaba que si el patrono fallecía, sus derechos podían ser heredados.

Desde el derecho justinianeo, patrono y liberto tenían la obligación recíproca de


proporcionarse alimentos en caso de necesidad. Además, el patrono tenía la
responsabilidad de asistir al liberto en juicio, defenderlo y no intentar acusarlo de
un delito capital.

El liberto también podía adquirir la condición de ingenuo a través de una


concesión imperial. Por ejemplo, podía recibir el anillo de los caballeros, que lo
convertía en ingenuo, aunque mantenía el vínculo de patronato. Posteriormente,
se estableció que si el patrono renunciaba a sus derechos de patronato, el liberto
podía ser considerado completamente libre e igual a los hombres nacidos libres,
lo que marcaba un importante avance en los derechos de los libertos dentro del
sistema jurídico romano.

Este proceso de manumisión y los derechos de los libertos ilustran la evolución del
derecho romano hacia un reconocimiento más amplio de la libertad y la
ciudadanía, reflejando cambios sociales y políticos en la antigua Roma.

RESTRICCIONES A LA FACULTAD DE MANUMITIR:

La restricción de la facultad de manumitir a los esclavos en Roma fue


implementada por el emperador Augusto a través de dos leyes, la lex Fufia o Furia
Caninia y la lex Aelia Sentia, en respuesta a abusos en la manumisión.

### Lex Fufia o Furia Caninia (2 a.C.)

- Manumisiones Testamentarias: Esta ley limitó las manumisiones testamentarias,


estableciendo que solo podían hacerse nominativamente, es decir, identificando al
esclavo por su nombre.

- Límites en el número de esclavos: Dependiendo de la cantidad de esclavos que


tuviera el amo, se fijaron límites en la cantidad que podía manumitir:

- Si tenía de 1 a 3 esclavos, podía manumitir hasta 2.

- Si tenía de 4 a 10, podía manumitir la mitad.

- Si tenía de 11 a 30, podía manumitir un tercio.

- Si tenía de 31 a 100, un cuarto.

- Si tenía más de 100, un quinto.

- Límite máximo: En ningún caso se podía manumitir más de 100 esclavos. Esta ley
fue posteriormente derogada por Justiniano.

### Lex Aelia Sentia (4 d.C.)

- Requisitos para la Manumisión: Esta ley exigió que el manumisor tuviera al


menos 20 años y el esclavo 30, salvo que existiera una justificación comprobada
ante un consejo especial.

- Fraude a los acreedores: Se declaró nulas las manumisiones realizadas con el


objetivo de defraudar a los acreedores.

- Condición de los esclavos con mala conducta: Los esclavos manumitidos que
hubieran tenido mala conducta en su estado servil no adquirían la ciudadanía
romana, sino la condición de peregrinos dediticios.

- Modificaciones por Justiniano: Justiniano mantuvo la nulidad de las


manumisiones realizadas en fraude a los acreedores y redujo la edad mínima del
manumisor a 17 años.

Estas leyes reflejan un intento de regular la manumisión de esclavos en el


contexto político y social de la época, buscando evitar abusos y proteger los
derechos de los acreedores.

RELACIONES AFINES A LA ESCLAVITUD:

En el derecho romano, existían relaciones que, aunque no eran formalmente


esclavitud, implicaban situaciones de dependencia similares. Algunas de estas
relaciones son:

### 1. Personas en manipium

- Aquellos que estaban bajo manipium, como el filius familias, podían ser vendidos
por el pater (padre de familia) a otro pater o entregados en reparación de un
delito a través de la figura de la noxae deditio.

### 2. Redemptus ab hostibus

- Este término se refiere a los ciudadanos que eran rescatados de la cautividad


mediante el pago de un rescate. Durante el tiempo en que no devolvían el rescate,
eran considerados esclavos del que los había rescatado (*redemptor*).

### 3. Colonato

- Una de las relaciones más significativas y cercanas a la esclavitud era el colonato.


Los coloni eran arrendatarios de tierras en situación de dependencia, adscritos a
la gleba (suelo agrícola). Estaban obligados a pagar un canon por la tierra que
ocupaban y no podían abandonarla, bajo pena de esclavitud.

- El propietario del terreno no podía separar al colono de la tierra ni vender la


propiedad sin el colono o viceversa.

- Esta relación de dependencia podía cesar si el colono adquiría el inmueble al que


estaba adscrito o si lograba alcanzar una alta dignidad eclesiástica.

Estas relaciones reflejan un sistema complejo en el que existían formas de


dependencia que, aunque diferentes a la esclavitud clásica, implicaban
condiciones de servidumbre y limitaciones de libertad.

7.- Status civitatis: ciudadanos, peregrinos y latinos. Distintas clases.

Status Civitatis

El status civitatis es un componente esencial de la personalidad o capacidad


jurídica de un individuo en Roma. Solo quienes gozaban de la ciudadanía romana
eran considerados capaces de ejercer derechos tanto en el ius publicum como en
el ius privatum, ya que el sistema legal romano solo protegía a los miembros de la
civitas (ciudad).

Clasificación de las Personas Según el Status Civitatis:

1. Ciudadanos (cives): Aquellos que disfrutaban de todos los derechos y privilegios


de la ciudadanía romana.

2. Extranjeros (peregrini): Individuos que no eran ciudadanos romanos y, durante


mucho tiempo, carecieron de personalidad jurídica en el territorio romano,
especialmente en Italia, que había sido conquistada por las legiones romanas.

3. Latinos (latini): Una categoría intermedia entre ciudadanos y extranjeros que


poseía ciertos derechos, aunque limitados.

Extensión de la Ciudadanía:

Durante mucho tiempo, los peregrinos no tenían derechos en el territorio


romano. Sin embargo, en el año 212 d.C., el emperador Caracalla decidió extender
la ciudadanía a todos los súbditos libres del Imperio. Esto eliminó la distinción
entre las personas según su status civitatis, otorgando así un estatus más
uniforme dentro del Imperio.
CIUDADANOS, PEREGRINOS Y LATINOS:

En Roma, la ciudadanía se adquiría por nacimiento, liberación de la esclavitud o


concesión de la autoridad. Los ciudadanos por nacimiento eran aquellos hijos de
padres ciudadanos en matrimonio legítimo y también los nacidos de madre
ciudadana, incluso si esta obtenía la ciudadanía tras la concepción. Las
manumisiones solemnes en derecho civil o cualquier forma de manumisión en
derecho justinianeo otorgaban la condición de hombre libre y ciudadano. La
concesión de la autoridad permitía que extranjeros recibieran la ciudadanía por
méritos, como servicios militares o sociales, ya sea de forma individual o colectiva.
Esta práctica culminó en el año 212 con la constitutio Antoniniana, que concedió
ciudadanía a todos los súbditos del Imperio, excepto a los dediticios.

Los peregrinos eran hombres libres de otras ciudades, sin derechos bajo el
derecho civil romano y regidos por el derecho de gentes. Se diferenciaban de los
bárbaros, que eran súbditos de pueblos enemigos. Dentro de los peregrinos,
había los peregrini alicuius civitatis, de ciudades aliadas a Roma, y los peregrini
dediticii, de pueblos rendidos incondicionalmente. Los dediticios carecían de
derechos y no podían residir cerca de Roma.

Los latinos ocupaban una posición intermedia entre ciudadanos y peregrinos y se


clasificaban en tres grupos: los latini veteres, antiguos habitantes de Lacio; los
latini coloniarii, colonos a los que se les concedió latinidad; y los latini iuniani,
libertos manumitidos no solemnemente. Los latini veteres gozaban de casi todos
los derechos de los ciudadanos, excepto el derecho a ocupar magistraturas,
mientras que los latini coloniarii tenían ciertas capacidades legales, como celebrar
contratos y gozar de propiedad, pero no de derechos públicos. Los latini iuniani
solo tenían el derecho a comerciar, sin poder testar ni ser herederos por
testamento.

8.- Status familae: Sui Iuris y Alieni Iuris. Su condición jurídica. Condición de la
mujer
El "status familiae" se refería a la integración de la libertad y la ciudadanía en
relación con una familia determinada. La posición de una persona dentro de la
familia influía en su estatus social y su capacidad jurídica. Esta capacidad era plena
si la persona era libre, ciudadana y sui iuris (independiente), y se reducía si era
alieni iuris (sujeta a otra persona).

Las personas se clasificaban en sui iuris, quienes eran libres de cualquier


autoridad, y alieni iuris, quienes estaban bajo la potestad de otro. Esta distinción
era fundamental, al igual que la separación entre libres y esclavos, y ciudadanos y
no ciudadanos, reflejando la organización peculiar de la familia romana.

El concepto de sui iuris se refiere al individuo que está completamente libre de


cualquier potestad familiar, es decir, un ciudadano que no tiene ascendientes
masculinos vivos o que ha sido liberado de la autoridad del paterfamilias
mediante un acto jurídico conocido como emancipación (emancipatio). El hombre
que se encuentra en esta situación es denominado paterfamilias, lo cual es
aplicable independientemente de si tiene hijos o si es mayor de edad. Esta
condición de ser sui iuris es exclusiva para los varones; las mujeres, aunque
puedan ser consideradas sui iuris, no pueden ser designadas como paterfamilias,
dado que, según un principio romano, "la mujer es cabeza y fin de su propia
familia" (mulier familiae suae et caput et finis est).

Por otro lado, la categoría de alieni iuris incluye a todos aquellos que están bajo el
poder familiar de otra persona, sin importar su edad o sexo. Dentro de esta
categoría se encuentran diversas figuras, como el filiusfamilias, que es el
descendiente legítimo o adoptivo de un paterfamilias que aún vive; la mujer que
está bajo la manus de su marido; y la persona in causa mancipi, que es un hombre
libre entregado en noxa debido a delitos que ha cometido o en garantía de
obligaciones.

La distinción entre sui iuris y alieni iuris tiene implicaciones significativas en


términos de capacidad jurídica. Las personas sui iuris disfrutan de una capacidad
jurídica plena, lo que significa que tienen la facultad de ejercer todos sus derechos
tanto en el ámbito público como privado. Según la perspectiva de algunos juristas,
como Bonfante, el derecho privado romano se basaba en la idea de que el
paterfamilias era el titular de todos los derechos dentro de su familia. Esto incluye
las cuatro potestades clásicas:

1. Patria potestas: el poder del paterfamilias sobre sus hijos y sobre todas las
personas que se unieron al grupo familiar por adopción o adrogación.

2. Dominica potestas: el poder o dominio que el paterfamilias tiene sobre sus


esclavos.

3. Manus maritalis: la potestad que tiene el marido sobre su esposa.

4. Mancipium: la potestad que se ejerce sobre un hombre libre entregado en


noxa, ya sea por los delitos cometidos o para garantizar el pago de las obligaciones
del paterfamilias.

En contraste, los sujetos alieni iuris se encuentran en una situación de


dependencia que restringe su capacidad jurídica. Aunque pueden participar en la
esfera pública, su capacidad para realizar actos jurídicos es limitada. Por ejemplo,
los filii (hijos) no pueden contraer matrimonio sin la autorización del jefe de la
familia. En cuanto a su capacidad patrimonial, los alieni iuris enfrentan
restricciones similares a las de los esclavos, ya que todo lo que adquieren se
integra al patrimonio del paterfamilias, y son considerados meros instrumentos de
adquisición.

Con el tiempo, la situación patrimonial de los filii comenzó a modificarse,


especialmente con la introducción de los peculios, que les permitieron, en ciertas
circunstancias, realizar negocios de disposición tanto en vida como para herencia.
Esto representó un avance hacia una mayor autonomía patrimonial, aunque
continuaron siendo dependientes del paterfamilias.

Es importante señalar que la discusión sobre la condición jurídica de las mujeres


bajo la manus maritalis se abordará más adelante en el contexto del matrimonio,
dado que su estatus también influye en la dinámica familiar y social de la época.
En resumen, la distinción entre sui iuris y alieni iuris refleja la compleja estructura
de poder y dependencia en la sociedad romana, así como la evolución de los
derechos individuales dentro de ese marco.
9.- Personas jurídicas. Principio de alteridad. Universitas personarum.
Universitas rerum.

En el estudio del derecho romano, se aborda el concepto de personas jurídicas,


que son entidades abstractas e incorporales que pueden adquirir derechos y
contraer obligaciones, sin ser personas físicas de existencia visible. Estas
entidades, también denominadas personas jurídicas, ficticias o morales, no son
una invención del derecho romano, sino una interpretación posterior que aplicó
principios generales del derecho clásico. Los romanos solían expresar que estas
entidades representan a personas, como se ilustra en el pasaje de Florentino, que
menciona la herencia antes de su aceptación por el heredero.

Hasta el período clásico, la personalidad jurídica se reconocía principalmente a las


asociaciones de personas organizadas con fines comunes, independientes de la
voluntad de sus miembros. Sin embargo, con el derecho bizantino, se amplió esta
noción, comenzando a atribuirse capacidad jurídica a entidades patrimoniales
destinadas a fines específicos. Así, se definieron las personas jurídicas como
agrupaciones de personas (asociaciones) y ordenaciones de bienes (fundaciones)
que la ley reconoce como sujetos de derecho en el ámbito patrimonial.

Se han establecido dos categorías de personas jurídicas:

1. Asociaciones o corporaciones: Estas están constituidas por una comunidad de


individuos.

2. Fundaciones: En este caso, el elemento esencial es un patrimonio destinado a


un propósito específico.

Para diferenciar estas dos categorías, se utilizan los términos universitas


personatum para las asociaciones y universitas rerum para las fundaciones. Sin
embargo, esta distinción no era conocida en la jurisprudencia romana.
UNIVERSITAS PERSONATUM Y UNIVERSITAS RERUM:

En la categoría de universitas personarum, el Estado o populus romanus es una


entidad colectiva que poseía la capacidad de ser titular de derechos y obligaciones
en el ámbito del derecho privado. Contaba con un patrimonio propio
(patrimonium populi romani) sobre el cual repercutían los actos jurídicos, y tenía
derechos de patronato sobre sus libertos, además de la capacidad para adquirir
bienes por testamentos y legados. Otras comunidades de derecho público, como
los municipia y las colonias, también estaban incluidas en esta categoría, aunque
su capacidad patrimonial era restringida por razones políticas en la República, se
amplió en el período imperial.

Dentro de esta categoría, las corporaciones eran un tipo común de persona


jurídica, conocidas también como collegia, sodalicia o societas. Para su existencia,
era necesario que estuvieran formadas por un mínimo de tres personas con la
intención de constituir una unidad orgánica para un fin lícito (religioso,
profesional, gremial, etc.). Debían tener estatutos, órganos directivos,
representantes (syndici), un patrimonio común y autorización estatal. Aunque en
sus inicios no era necesaria la autorización, una ley de Augusto estableció que
debía ser otorgada por el Senado o el emperador. A partir del período clásico, se
reconoció la personalidad jurídica de las corporaciones como entidades distintas
de sus miembros, lo que significaba que sus derechos y obligaciones no eran
referidos a los individuos, sino a la entidad en su conjunto.

La extinción de la personalidad jurídica de las asociaciones podía ocurrir por varias


causas: la desaparición de todos los socios, un acuerdo voluntario entre ellos, la
consecución del fin que motivó su creación, o por decisión de la autoridad estatal.

En cuanto a las fundaciones, estas emergieron en el derecho imperial como


entidades que personificaban un patrimonio destinado a cumplir una finalidad
específica. Suelen ser instituciones de beneficencia y culto promovidas por el
cristianismo, donde se confiaba el patrimonio a una iglesia para la creación de
asilos, hospitales, orfanatos, etc. La capacidad jurídica de las fundaciones fue
reconocida en el derecho justinianeo, estableciendo que podían recibir herencias,
cobrar créditos, iniciar acciones judiciales, y realizar diversos actos jurídicos.
Dos entidades ficticias que pertenecen al tipo de universitas rerum son el fiscus y
la hereditas iacens.

El fisco se refiere al patrimonio imperial, que, con el tiempo, absorbió el aerarium,


el acervo patrimonial del pueblo romano. En el Bajo Imperio, el fisco ya no es solo
el tesoro del emperador, sino que se considera el patrimonio del Estado como una
persona civil, alcanzando así la categoría de ente con personalidad jurídica. Como
tal, el fisco podía adquirir derechos y contraer obligaciones, además de tener
múltiples privilegios, actuando especialmente en el ámbito de los derechos
patrimoniales.

Por otro lado, la hereditas iacens se refiere a los bienes hereditarios desde la
muerte del causante hasta que el heredero los acepta. El derecho romano
reconoce a esta universitas de bienes como una persona jurídica, similar al
municipio o a la decuria. Durante el intervalo entre la muerte del causante y la
aceptación de la herencia, los bienes son considerados res nullius (sin dueño). A
través de una ficción jurídica, se establece que este patrimonio puede aumentar o
disminuir en representación del autor de la sucesión. En el derecho justinianeo, se
avanza en este concepto, reconociendo a la herencia yacente como persona
jurídica, con la capacidad de adquirir bienes que incrementen la herencia, así
como bienes y derechos que no formaban parte del patrimonio del causante al
momento de su muerte. Además, la herencia yacente podía responder
pasivamente a las obligaciones que hubiera contraído, ya sea por relaciones
contractuales o por hechos ilícitos.

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