El Espíritu regenerador
Consideraremos las siguientes verdades relativas al Espíritu
regenerador. su presencia se registra en el Antiguo Testamento, pero no
se recalca; su dádiva es descriptiva más bien como una bendición futura;
su derramamiento está relacionado con la venida del mesías, y exhibe
características distintivas.
Despliega actividad, pero no se le recalca. El Espíritu Santo en el Antiguo
Testamento es así mismo descrito en el sentido de estar asociado con la
transformación de la naturaleza humana. En Isaías 63:10-11, se hace
referencia al Éxodo y a la vida en el desierto. Cuando el profeta dice que
Israel contristó al Espíritu de Dios y cuando añade: “y diste tu espíritu
bueno para enseñarlos” (Nehemías 9:20), hace referencia al Espíritu
Como fuerza bienhechora de carácter moral. lea el salmo 143:10. David
reconoció que el espíritu estaba en todas partes, examinando el camino
de los hombres y proyectando la luz de Dios en los sitios más recónditos
de sus vidas. después de su gran pecado David oró que el espíritu santo
de dios, la presencia santificadora de Dios, el espíritu que ejerce
influencia en el carácter, no fuera quitado de él. Salmos 51:11.
Sin embargo, no se recalca o no se pone énfasis a este aspecto de la
labor del Espíritu Santo en el Antiguo Testamento. El nombre Espíritu
Santo ocurre solo tres veces en el Antiguo Testamento, 86 veces en el
Nuevo Testamento, sugiriendo así la idea de que en el Nuevo Testamento
se pone énfasis a su poder santificador.
Su derramamiento general. Una bendición futura. El derramamiento
general del Espíritu Santo, como fuente de santidad, se menciona como
algo del futuro, una de las bendiciones del prometido reino de Dios. En
Israel, el espíritu de Dios se daba solamente a ciertos dirigentes
escogidos, y sin duda, en todo lugar donde existía verdadera Piedad, ella
se debía a la labor del Espíritu Santo. Pero la masa del pueblo caía
Generalmente en el paganismo y la iniquidad, y aunque era visitado de
tiempo en tiempo por avivamientos, mediante el Ministerio de los Profetas
y Reyes piadosos, se hizo evidente que la nación tenía corrompido el
corazón y que necesitaba un derramamiento general del Espíritu Santo
para volver a Dios. Tal derramamiento del Espíritu Santo fue predicho por
los profetas, Quiénes predijeron que el espíritu santo sería derramado
sobre el pueblo en una medida sin precedente, Jehová purificará el
corazón del pueblo, pondría su espíritu dentro de ellos y escribiría su ley
en sus corazones. Jeremías 31:33. En esos días el Espíritu Santo sería
derramado en poder sobre toda carne, (Joel 2:28), esto es, sobre toda
clase y condición de hombre, sin distinción de edad, sexo oposición. Se
cumpliría entonces la oración de Moisés de que todo el pueblo de Jehová
fuese profeta. Números 11:29. Como resultado de ese derramamiento,
muchos se convertirían, porque la palabra de Dios dice: “Y será que
cualquiera que invocare el nombre de Jehová, será salvo”. Joel 2:32.
El rasgo fundamental que distinguió al pueblo de Dios de la antigua era,
fue la posición y la revelación de la ley de Dios; el rasgo fundamental que
debe distinguir a su pueblo de la Nueva Era, debe ser la posición de las
leyes divinas en el corazón, y la morada del Espíritu Santo en él.
Su relación con la venida del Mesías. El gran derramamiento del Espíritu
Santo culminaría o daría cima en El Mesías-Rey, Sobre quien el espíritu
de Jehová descansaría en forma permanente como el espíritu de
sabiduría y entendimiento, consejo y poder, conocimiento y temor Santo.
él sería el profeta perfecto, Quién proclamaría las buenas nuevas de
liberación, sanidad, consuelo y alegría. ¿Qué relación existe entre estos
dos grandes acontecimientos de la profecía, la venida del Ungido Y El
derramamiento Universal del Espíritu Santo?
Juan El Bautista responde de la siguiente manera: “yo, a la verdad os
bautizo en agua; más bien de quien es más poderoso que yo, de Quien
no soy digno de desatar la correa de sus zapatos: él os bautizará en
Espíritu Santo y fuego”
En otras palabras, El Mesías es el dador del Espíritu Santo.
Esto es lo que lo señala como El Mesías o el fundador del Reino de Dios.
La bendición más grande de la Nueva Era iba a ser el derramamiento del
Espíritu Santo y sería el más elevado privilegio del mesías impartir el
Espíritu Santo. Durante su ministerio Terrenal, Cristo habló del Espíritu
como de la mejor dádiva del padre. Lucas 11:13. El señor Jesucristo invitó
a los que tenían sed espiritual que vinieran y bebieran, y les ofreció una
provisión amplia del agua de vida. En su discurso de despedida, prometió
enviar el consolador a sus discípulos.
No tenemos especialmente la relación que existe entre el don y la obra
de Cristo El Redentor. La dádiva del Espíritu Santo está relacionada con
la partida de Cristo, (Juan 16:7) y su glorificación (Juan 7;39) que santifica
su muerte. Juan 12:23-24; 13:31, 33 Lucas 24:49. Pablo expresa la
relación con claridad en Gálatas 3:13-14; Gálatas 4:4-6; Efesios 1:3, 7,
13-14.
Manifiesta características especiales. Quizá sea este el lugar apropiado
para preguntar con respecto al significado de la declaración siguiente: “
pues aún no había venido ( sido dado, V.M) el Espíritu Santo; porque
Jesús no estaba aún glorificado” Juan 7:39 ( la palabra “venido” está en
bastardilla, indicando que fue añadida por los traductores.) En realidad,
Juan no quiso decir que ninguno en el Antiguo Testamento había sentido
las manifestaciones del Espíritu. Todos los judíos sabían que los hechos
extraordinarios de los dirigentes de Israel y los mensajes de los Profetas
se debían a las operaciones del Espíritu. Se refiere evidentemente a un
cierto aspecto de la labor del Espíritu, que no se conocía en las distintas
eras o periodos anteriores, comprendidos en el plan de Dios. ¿Cuáles son
los rasgos distintivos que caracterizan la obra del Espíritu Santo en esta
era?