Ley de Educación Sexual Integral en Argentina
Ley de Educación Sexual Integral en Argentina
2025
San Cayetano 2019 $310
$190
Construcción de
la Ciudadanía. 3°
BLOQUE 1
BLOQUE 2
HONORABLE CONGRESO DE LA NACION ARGENTINA
2006-10-24
Ley 26.150
Establécese que todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los
establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional,
provincial, de la CiudadAutónoma de Buenos Aires y municipal. Creación y Objetivos de dicho
Programa.
Ley:
SEXUAL INTEGRAL
ARTICULO 1º — Todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los
establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. A los efectos de esta ley, entiéndase como educación sexual
integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos.
ARTICULO 2º — Créase el Programa Nacional de Educación Sexual Integral en el ámbito del Ministerio de
Educación, Ciencia y Tecnología, con la finalidad de cumplir en los establecimientos educativos referidos en el
artículo 1º las disposiciones específicas de la Ley 25.673, de creación del Programa Nacional de Salud Sexual y
Procreación Responsable; Ley 23.849, de Ratificación de la Convención de los Derechos del Niño; Ley 23.179,
de Ratificación de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer,
que cuentan con rango constitucional; Ley 26.061, de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y
Adolescentes y las leyes generales de educación de la Nación.
ARTICULO 3º — Los objetivos del Programa Nacional de Educación Sexual Integral son:
a) Incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas orientadas a la formación
armónica, equilibrada y permanente de las personas;
b) Asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados sobre los distintos
aspectos involucrados en la educación sexual integral;
ARTICULO 4º — Las acciones que promueva el Programa Nacional de Educación Sexual Integral están
destinadas a los educandos del sistema educativo nacional, que asisten a establecimientos públicos de gestión
estatal o privada, desde el nivel inicial hasta el nivel superior de formación docente y de educación técnica no
universitaria.
ARTICULO 7º — La definición de los lineamientos curriculares básicos para la educación sexual integral será
asesorada por una comisión interdisciplinaria de especialistas en la temática, convocada por el Ministerio de
Educación, Ciencia y Tecnología, con los propósitos de elaborar documentos orientadores preliminares,
incorporar los resultados de un diálogo sobre sus contenidos con distintos sectores del sistema educativo
nacional, sistematizar las experiencias ya desarrolladas por estados provinciales, Ciudad Autónoma de Buenos
Aires y municipalidades, y aportar al Consejo Federal de Cultura y Educación una propuesta de materiales y
orientaciones que puedan favorecer la aplicación del programa.
a) La difusión de los objetivos de la presente ley, en los distintos niveles del sistema educativo;
b) El diseño de las propuestas de enseñanza, con secuencias y pautas de abordaje pedagógico, en función de la
diversidad sociocultural local y de las necesidades de los grupos etarios;
c) El diseño, producción o selección de los materiales didácticos que se recomiende, utilizar a nivel
institucional;
e) Los programas de capacitación permanente y gratuita de los educadores en el marco de la formación docente
continua;
f) La inclusión de los contenidos y didáctica de la educación sexual integral en los programas de formación de
educadores.
c) Vincular más estrechamente la escuela y la familia para el logro de los objetivos del programa.
La presente ley tendrá una aplicación gradual y progresiva, acorde al desarrollo de las acciones preparatorias en
aspectos curriculares y de capacitación docente.
La autoridad de aplicación establecerá en un plazo de ciento ochenta (180) días un plan que permita el
cumplimiento de la presente ley, a partir de su vigencia y en un plazo máximo de cuatro (4) años. El Ministerio
de Educación, Ciencia y Tecnología integrará a las jurisdicciones y comunidades escolares que implementan
planes similares y que se ajusten a la presente ley.
IDENTIDAD
La palabra identidad viene del latín identitas y este de idem (lo mismo, ver: ídem), que
encontramos en frases del latín clásico como: Idem et Idem (Una y otra vez), Semper
idem (Siempre lo mismo - Cicerón), Ego idem sum (Yo soy el mismo) y Non omnibus
idem mos est (No todos tienen las mismas costumbres).
El pronombre idem es un compuesto del pronombre is, ea, id (él, este, aquel…) y una
partícula enclítica -dem de carácter enfático o de identidad. Se vincula a una raíz
indoeuropea *e-/*i-.
La palabra identidad tiene una dualidad. Por una parte, se refiere a características que
nos hacen percibir que una persona, es única (una sola y diferente a las demás). Por otro
lado, se refiere a características que poseen las personas que nos hacen percibir que son
lo mismo (sin diferencia) que otras personas. Es como lo que me decía mi madre: "Hijo,
tu eres único y muy especial .... lo mismo que todos los demás".
Cuando considero mi propia identidad, en el sentido que me hace una sola persona y
diferente a las demás, pienso que este concepto no existe. Hacemos ciertas
aproximaciones, pero nunca llegamos a una identidad que identifique específicamente e
inequívocamente a mi persona. La identidad sólo describe atributos que comparto con
otras personas. Empecemos por mi nombre1, 2:
Nombre - viene del latín nomen y se refiere a una palabra con la cual nos
identificamos, en mi caso "Valentín". En la página de nombre, explicamos el
origen de algunos nombres, incluyendo Valentín. Pero esta palabra no me
identifica solamente a mí, sino que a miles o quizás millones de personas con
este mismo nombre.
Apellido - viene del latín appellitare (llamar) y se refiere al nombre de familia.
Los apellidos se usan para distinguir a personas que tienen el mismo nombre de
pila, pero que pertenecen a otras familias. Es decir, para distinguirme a mi de
otras personas que se llaman Valentín. Los apellidos por lo general se originan
de:
o una profesión: Carpintero, Herrero, Orfebre, Sastre, Zapatero.
o un lugar: Camposano, Canales, Cuesta, Montes, Puentes.
o un título heredado, como: Rey, Caballero, Hidalgo, etc.
o un acontecimiento: Guerra, Matamala, Saldaña.
o una indicación de "hijo de", por ejemplo Gonzales es "hijo de Gonzalo" y
Rodriguez es "hijo de Rodrigo". En Inglés pasa lo mismo con el sufijo
son y sen. Por ejemplo, Johnson es "hijo de John" (Juan) y Richardson es
"hijo de Richard" (Ricardo). Mi apellido es Anders, y al parecer tengo
muchos hijos, pues hay muchas familias que llevan el apellido de
Anderson, Andersson, Anderssen, o Andersen (o sea hijo de Anders). Mi
nombre y apellido juntos tampoco me identifican, pues mi abuelo, mi
padre y mi hijo todos nos llamamos Valentin Anders, o sea somos
Валентин Валентинович (Valentin Valentinovich, o Valentin hijo de
Valentin).
Anders es un nombre escandinavo equivalente a Andrés, quien
fue uno de los primeros apóstoles de Jesús. El nombre de Andrés
viene del griego ανδρος (andros =hombre, ver Andrés, Alejandro,
androfobia, andrógino, androide, y cilantro). Entonces Valentín
Anders significa algo así como "Hombre Valiente".
Sobrenombre - está compuesto de "sobre" y "nombre". Es decir, es un nombre
que se añade al apellido para distinguir a dos personas que tienen los mismos
nombres y apellidos. Los sobrenombres más comunes son: junior y senior. En
mi caso sería III y así me distingo de mi abuelo (senior), mi padre (junior) y mi
hijo. A mi hijo lo llamaba "V4" (Valentín, el cuarto), pero no le gustó ese
hipocorístico y ya no se deja llamar así.
Hipocorístico - viene del griego ὑποκοριστικός (hypokoristicos - jugar con
niños) formado de υπο (hypo = debajo), κόρος (kóros = niño) y el sufijo ιστικός
(-ísticos = -istico) usado para referirnos a palabras abreviadas usadas por niños.
Hipocorísticos comunes incluyen Lulu, Pepe (de Guiseppe), Paco (de
Francisco), Kiki (de Enrique), etc. En mi casa me decían Валка, lo que mis
amigos pronunciaban como Vaica. El hipocorístico de mí papá era Вала (Vaila).
Él también me llamaba Цыган (Tsigan - cíngaro).
Apócope - viene del griego αποκοπή (apokopé = suprimir) y se refiere a cortar
parte del nombre. A mis amigos angloparlantes les cuesta pronunciar toda la
palabra Valentín, así que prefieren llamarme Val (pronunciado Vaaal). Al
principio no me molestaba, hasta que me dí cuenta que personas que sólo me
conocían por mi nombre, pensaban que era mujer, pues asimilaban Val con
Valery.
Gazapo - es una deformación de la palabra gazapatón que viene del griego
κακἔμφατον (kakémphaton) formada de κακός (kakós = mal, malo) y ἔμφατον
(emphaton = sonante) o sea "mal sonate" y se refiere a un error que dejamos
escapar. Así a veces me dejo llamar: Valente, Valiente y Valentino, pero no
Valentine. También hay otros que sólo se acuerdan la última parte de mi nombre
y me llaman Agustín o Martín.
Mote - viene del francés mot (palabra) y este del latín muttum. Muttum es una
voz onomatopéyica que se refiere hacer sonidos con la boca que suena como
hummm. Incluso hay una frase latina que dice non facere mutttum (no hacer
hummm o no digas nada). Los motes eran frases cortas usadas por los
caballeros. Por ejemplo el mote de Don Quijote de La Mancha era "El Caballero
de la Triste Figura". Más recientemente, los motes son usados por deportistas
como el boxeador "Mano de Piedra" (Roberto Durán) y el futbolista "Pata
Bendita" (Oswaldo Castro). Todavía no he creado un mote para mí.
Alias - viene del latín alias y significa todo lo contrario que idem (lo mismo), es
decir "otro". Se refiere a otro nombre por el cual alguien es conocido. Por lo
general los alias son usados por criminales que cambian sus nombres cuando
cometen sus delitos. Como no soy criminal ni espía, no uso alias.
Seudónimo - viene del griego ψευδώνυμος (pseudonymos = nombre falso),
compuesto de ψεῦδο (pseudo = falso) y ὂνομα (onoma = nombre). Los
seudónimos son usados por artistas y escritores en sus trabajos, para proteger su
privacidad. ¿Será Valentín mi verdadero nombre, o mi seudónimo?.
Apodo - viene del latín putare (juzgar), y se refiere a nombre que le damos a las
personas por su aspecto físico, por ejemplo los juzgamos de: gordo, flaco, negro,
chino, turco, cojo, tuerto, etc. En Chile me decían: ruso y rusio (rucio). Mis
amigos mexicanos me dicen güero y los venezolanos "catire".
Así vemos que la identidad no nos identifica como individuo, único, diferente a los
demás individuos, sino que señala alguna característica que compartimos con (idem = lo
mismo) otras personas. Por ejemplo, mi apodo, no sólo me identifica a mi, sino a todas
las personas que tienen esa misma característica. Otros atributos como sexo,
nacionalidad, edad y profesión sirven para identificar a un grupo, pero no un individuo.
Los humanos creamos grupos sociales con los cuales nos identificamos y a veces
actuamos en grupo, en vez de individuos. Por ejemplo, personas de la misma religión
practican ceremonias en grupo, donde cada cual tiene una función. Eso mismo pasa en
deportes, donde un equipo, formado de varios individuos, actúa como una sola
identidad. Así también pasa con las naciones y hasta los hinchas del fútbol, que se
comportan como parte de un grupo, en vez de individuo. La conducta de grupo
(muchedumbre, masa) es peligrosa, pues a veces termina en riñas, linchamientos y hasta
guerras.
Los individuos y grupos se identifican por claves. La clave más grande, suele ser el
idioma. Igual que los otros ejemplos de identidad, el idioma puede servir para unir a las
personas, como por ejemplo el griego, inglés, castellano, árabe, suahili (ver: koiné), etc.
o puede servir para dividirlas (por ejemplo: los hispanos en Estados Unidos hablamos
español, los de la provincia de Quebec en Canadá hablan francés, y varias de las
Comunidades Autónomas (Cataluña, Galicia y País Vasco) de España hablan sus
propios idiomas (catalán, gallego y euskera, respectivamente).
Otras claves pueden ser la ropa, el color de la piel, o un símbolo, como una bandera.
Según me cuenta un amigo, la bandera de España puede ser divisiva (unos la interpretan
como un símbolo sólo de la extrema derecha) o unificadora (cuando España ganó la
final a Alemania en la copa Europea de fútbol en 2008, todos los hinchas Españoles
salieron a con su bandera a la calle, sin importar su ideología política o Comunidad
Autónoma).
Notas:
Investigación
Resumen:
En años recientes el término identidad ha sido objeto de análisis, de re-deconstruc-
ciones y de rediscusiones semánticas, conceptuales al interior de diversas disciplinas;
la mayoría de las veces críticas de la noción de una identidad metafísica, auténtica,
originaria y única. Actualmente, la identidad sigue siendo un tema y un problema
epistemológico sobre el que varios teóricos de diversas procedencias disciplinarias
han reflexionado. El objetivo de este trabajo es desedimentar el concepto identidad, a
través de un recorrido histórico por diversas disciplinas en las que se ha discutido el
tema. Apoyados en la perspectiva teórica del Análisis Político de Discurso, asumimos
la noción de identidad como un concepto aporético en tanto que tiene la condición
de necesariedad y a la vez de imposibilidad.
Abstract:
In recent years, the term, identity, has been the object of conceptual analysis, re-
deconstructions, and semantic re-discussions within various disciplines; in most cases,
criticism is made of the notion of an authentic, original, and unique metaphysical
identity. At the present time, identity continues to be an epistemological topic and
problem on which various theorists from diverse disciplinary origins have reflected.
The objective of this study is to de-sediment the concept of identity, by means of an
historical tour through several disciplines that have discussed the topic. Supported
by the theoretical perspective of the Discourse Theory and Political Analysis, we
assume the notion of identity as an aporetic concept in that it has the condition of
simultaneous need and impossibility.
Zaira Navarrete-Cazales es doctorante en Ciencias por el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro
de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (DIE-Cinvestav-IPN). Calzada de los
Tenorios núm. 235, colonia Granjas Coapa, 14330, México, DF. CE: [email protected]
Este trabajo es resultado parcial de la investigación doctoral “La formación profesional del pedagogo en México”,
realizada en el DIE-Cinvestav-IPN con el apoyo de Beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
Introducción
mismo” incluso “ser uno mismo” o lo que se conoce como principio on-
tológico (o metafísico) de identidad (A=A) y era utilizado únicamente para
hablar de las características, cualidades, atributos propios de un objeto
o “del hombre”. En la filosofía clásica esas características o atributos del
hombre eran su esencia, lo que lo diferenciaba del resto de los objetos, la
definición de hombre era universal, definitiva, invariable, estática, fija. Por
ejemplo, Parménides decía que lo existente es inamovible, por un principio
lógico: solo podemos pensar lo que realmente es, no podemos pensar en
lo que no es. Ahora bien, lo que es, necesariamente permanece, porque si
no fuese así, dejaría de ser; por lo tanto, las cosas son inmóviles, es decir,
el ser (la realidad) es único y permanente, inmutable (Stewart, 1999).
Por su parte, Platón creía en el conocimiento verdadero de las cosas,
por ello sugirió un Topos Uranus, un mundo inteligible donde existe el
verdadero ser de las cosas, las ideas o formas que daban existencia a todo
el mundo sensible, el del devenir. Para Platón (2000) el mundo sensible es
una copia, una imitación del ser, que permanece eterno e inmutable en el
mundo inteligible. Aristóteles en su filosofía primera o metafísica nos dice
que el Ser se entiende de lo que es accidentalmente o de lo que es en sí,
porque accidentalmente alguien puede ser albañil, pero también profesor,
periodista o político; pero en sí es un hombre. Esto significa que el Ser
tiene muchos sentidos, se dice de muchas formas, pero formas que partici-
pan de una y primera que las unifica: la entidad, o sea, lo que es en sí (cf.
Aristóteles, 1969; Hirschberger, 1994).
Posteriormente, algunos filósofos modernos empezaron a cuestionarse
sobre el problema de la identidad del yo o de la identidad personal (y por
extensión el problema de cualquier identidad sustancial), pero el primer
obstáculo lo encontraban en la superación de un viejo esquema de iden-
tidad, la idea de sustancia que, desde Aristóteles, servía para pensar cómo
cualquier entidad individual podía seguir siendo idéntica a sí misma pese
a experimentar cambios y revisaron el problema de la identidad desde muy
diversos modos.
Descartes, por ejemplo se interesó por la cuestión de la identidad
personal y sostenía que no podemos entender qué somos cada uno de
nosotros hasta que no sepamos qué es lo que podemos saber con cer-
teza. Es decir, si somos incapaces de revelar qué es lo real, qué existe
verdaderamente, entonces no tiene sentido preguntarse por la cuestión
de la identidad personal al carecer de un procedimiento para discernir
[…] el cual se nos revela como un caso particular de la función de la imago, que
es establecer una relación del organismo con su realidad o, como se ha dicho
Innenwelt [interior] con el Umwelt [exterior], [y que se puede comprender]
como una identificación en el sentido pleno que el análisis da a este término:
a saber, la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen
(Lacan, 1990:87-89).
lo que podemos decir que el sujeto tiene el poder de decisión (de dejarse
interpelar o no por tal o cual evento, suceso, objeto, ideal, etcétera) a la
hora de constituirse como tal, pero no olvidemos que cada elección (in-
clusión de algo o alguien) significa a su vez una exclusión. Cabe decir que
coincidimos con Laclau y Foucault al concebir a los sujetos como políticos
porque tenemos el poder de decidir y actuar, no solo colectivamente sino
también individualmente. Las decisiones no son, por supuesto, de libre
albedrío sino que siempre están condicionadas por el contexto y mediadas
por otros sujetos, agencias e instituciones.
En síntesis, el cuestionamiento sobre las esencias y verdades últimas y
trascendentales, no solo ocurrió desde una disciplina sino desde varias, por
ejemplo, autores como Freud y Marx continuaron reflexionando sobre la
línea de la sospecha sobre las esencias trascendentales y ahora se habla de
una multiplicidad de identidades desde diversos y variados emplazamientos
teóricos, epistemológicos, ontológicos y políticos. En los abordajes temá-
ticos también ha habido variaciones y ahora en la psicología se habla de
crisis de identidad, en el psicoanálisis de identificación, en la sociología
de identidad social, en la historia de identidad nacional, en la economía de
identidad corporativa, en las matemáticas de identidad matemática, entre
muchas otras.
Reflexiones finales
En la filosofía clásica, la identidad era la relación que cada entidad man-
tenía solo consigo misma, estaba basada en elementos universalmente
compartidos. En esa tradición filosófica se consideraba que definir las señas
de identidad, les permitiría llegar a saber “lo que somos”. Nietzsche fue
uno de los principales filósofos que dirigió su pensamiento a la destrucción
de la metafísica del ser, de las identidades universales, de ahí la aporía del
término identidad. El sentido primario (metafísico, auténtico y originario)
del término identidad se ha transformado en el tiempo.
Actualmente, la identidad es abordada como tema o como problema
epistemológico al grado de constituirse en una problemática específica
que intenta ser abordada desde el amplio abanico de disciplinas que cons-
tituyen el campo de lo social. Diversas son las escuelas de pensamiento
que ofrecen argumentos para “perder la inocencia” frente a los deseos de
plenitud afines a las formas habituales de esencialismos y fundamentalis-
Notas
1
Es el punto a través del cual el sujeto es sociales, se constituye como intento por dominar
“cosido” al significante y, al mismo tiempo, el el campo de la discursividad, por detener el flujo
punto que interpela al individuo a transformarse de las diferencias, por construir un centro (La-
en sujeto dirigiéndole el llamado de un cierto clau y Mouffe, 2004:129). En esta misma lógica
significante amo (comunismo, dios, libertad, coincidimos con Buenfil (2011), al entender
Estados Unidos) (Žižek, 2008). discurso como una constelación de significados,
2
Laclau para no utilizar la categoría de sujeto como estructura abierta, incompleta y precaria
se refiere a ella como “posiciones de sujeto”, en que involucra el carácter relacional y diferencial
el interior de una estructura discursiva. de los elementos y la posibilidad de construir los
3
El discurso involucra tanto elementos lin- significados, que puede ser analizado en el plano
güísticos como extralingüísticos y, en términos paradigmático y en el sintagmático.
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Hasta hace poco, configurar y gestionar la identidad personal era una tarea que comprendía tratar
nuestra realidad en relación con las diferentes organizaciones y personas en un ámbito que tenía
que ver únicamente con el entorno personal y físico más cercano. Sin embargo, la llegada de Inter-
net de forma masiva a la vida de las personas y, sobre todo, la facilidad de interactuar y dejar hue-
lla en ella, hace que la gestión de la identidad se complemente con la realidad digital, que además
incorpora nuevas características1 que han de ser tenidas en cuenta por las personas para que la
gestión de esa identidad sea realmente efectiva.
Durante los últimos 20 años el avance de la digitalización de las actividades de los ciudadanos y su
migración hacia el medio online ha sido constante: se trabaja, se aprende, se compra, se vende, se
llevan a cabo reuniones, se ven contenidos audiovisuales, se escucha audio, se invierte, se crea,
se vota, se realizan donaciones…
Tal y como se recoge en la figura 1, durante la última década, las aplicaciones de carácter social
han sido los principales motores de la evolución de Internet. Los usuarios tienden a compartir cada
vez más aspectos de su vida y, además, cada vez en más servicios y sitios web. En la actualidad, es
frecuente transmitir en directo (gracias al paradigma real time web)2 la vida (lifestreaming),3 las
conexiones, los pensamientos, los conocimientos, las relaciones, las opiniones, etc. Por otro lado,
los usuarios usan cada vez más dispositivos para conectarse a la Red, lo que también complemen-
ta la información sobre la identidad digital.
1. La huella que las personas dejamos en la Red es potencialmente permanente, puede ser enlazada, sigue un orden cronológico claro y, en muchas
ocasiones, no puede ser borrada porque es información que ha sido compartida con otros.
2. Para mayor información, consultar el monográfico sobre el tema Real Time Web: una nueva conciencia global. Fundación Telefónica, 2011.
3. Concepto que se refiere al uso de las herramientas 2.0 para ir narrando la propia vida, en este caso relativa a la actividad realizada en Internet.
4. Gamero, Ruth, La configuración de la identidad digital, Nota Enter-IE 131, junio 2009.
En la figura 2, a modo de ejemplo, se muestra un conjunto de estos impactos en la Red que ayudan a
esta configuración. En concreto, se trata de servicios y aplicaciones, como las redes sociales, los servi-
cios de almacenamiento de datos, ya sean fotosites, videosites, blogs, foros, etc., las relaciones que se
establecen, los círculos de confianza en los que se inserta la persona, los perfiles personales, etc.
El concepto de identidad digital es, pues, muy amplio, y está formado por muchos componentes
que lo van configurando a lo largo del tiempo.
Según el modelo planteado por F. Georges,5 la identidad digital está constituida por diferentes ti-
pos de datos según el usuario tenga o no la intención de revelarlos, lo que da lugar a una identidad
declarada, compuesta por aquella información que revela expresamente la persona, otra identi-
dad actuante, según las acciones que esta lleva a cabo, y otra calculada o inferida, según el análisis
de las acciones que realiza la persona. Toda esta información puede ser utilizada para configurar
una idea de quién es y qué le gusta a una persona determinada.
En concreto, el tipo de datos que ayudan a configurar esta identidad pueden catalogarse como:
5. http://fannygeorges.free.fr/
6. Estos datos son susceptibles de ofrecer una visión de la persona que supera, con mucho, el conocimiento que esta tiene de sí misma, pues permite un
análisis de tendencias, comportamientos, influencias, secuencias… originadas en el comportamiento y en el creciente flujo de información que se
comparte. También se denominan shadow data.
• Datos que va creando el propio usuario para identificarse: como opiniones sobre productos,
redes profesionales a las que pertenece, «me gusta» en redes sociales, intenciones de com-
pra, valoraciones y revisiones de productos, respuestas en foros, etc.
De manera genérica, tal y como se enumera en la tabla 2, la identidad digital es, pues, un concepto
social, porque soporta los procesos de interacción de las personas; es subjetiva, ya que también
intervienen en el proceso de identificación otros individuos que incorporan su subjetividad en la
interpretación, por lo que diferentes personas podrán construir distintas «identidades» asociadas
a la misma persona; tiene valor, pues permite la realización de transacciones; es referencial, pues
no es la persona en sí, sino una referencia a ella; es crítica, pues su uso por terceros puede implicar
riesgos para la persona, así que su gestión se hace necesaria; es un concepto compuesto, ya que
está formada por varios elementos procedentes tanto de la propia persona como de terceros y en
algunos casos incluso sin su conocimiento o participación; es un concepto dinámico, que evolucio-
na con el tiempo; es contextual, pues los datos dependen del ámbito en el que la persona se de-
senvuelva en un momento dado, de hecho, las personas deben gestionar estos diferentes perfiles
de su vida e incluso mantenerlos separados, pues el no hacerlo puede incluso implicar riesgos para
ellos mismos. Por otro lado, la información registrada sobre las personas se puede conservar ideal-
mente de manera permanente y, por lo tanto, se puede acceder a ella atendiendo incluso a un or-
den cronológico claro. El hecho de que gran parte de esa información sea compartida con otros
hace que tampoco pueda ser eliminada. Finalmente, conviene recordar que la identidad digital es
inexacta, ya que el proceso de identificación completo puede estar sujeto a errores.
En resumen, las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) crean una identidad expan-
dida en la mayoría de sus usuarios, potencian sus habilidades y los capacitan para estar en contac-
to con otros con diferentes niveles de relación, intimidad, compromiso, etc.7 Gracias a la vida digi-
tal, es posible conocer mejor a los otros, al mismo tiempo que es más fácil darnos a conocer, com-
partir con otros más cosas, tener más información y, en definitiva, gestionar mejor las relaciones
sociales y la propia identidad real.8
Gracias a la vida
digital es posible
conocer mejor
2.2 El papel de la identidad digital en el comportamiento humano
a los otros, al
mismo tiempo
Tal y como se ha comentado, la participación de la persona en el universo digital la complementa,
que también es ya que las herramientas online amplían las posibilidades y dotan a las personas de nuevas capaci-
más fácil darnos dades. Gracias a esta interacción es posible ser más fluido, variado, rico… porque todas las posibi-
a conocer. lidades que ofrecen las tecnologías y la posibilidad de estar conectado permanentemente hacen
posible llegar a más.
En este sentido, el concepto de identidad se hace múltiple, fluido, distribuido y heterogéneo. Inclu-
so el concepto que cada persona tiene de sí misma se integra como una pieza más en una red más
amplia que es donde cobra sentido. Y es que cuando se incorpora la informática ubicua al individuo
de manera permanente cambia el propio sentido de uno mismo. Incluso muchos objetos digitales
terminan siendo extensiones de la construcción mental de un pensamiento.9
La experiencia digital y online del usuario es cada vez más rápida e inmersiva, las comunicaciones
se hacen cada vez más bidireccionales y masivas, y la conexión en tiempo real (tanto a la informa-
ción como a otras personas) hacen que gran parte de las actividades se conviertan en una expe-
riencia atrayente, absorbente e incluso adictiva.10 Este nuevo paradigma, conocido como real time
web,11 ofrece la posibilidad de disponer de un flujo de información constante y en tiempo real de
cada una de las personas, de lo que estas piensan, sienten, hacen o crean, y ello contribuye, sin
duda, a configurar esta identidad digital que es parte de la identidad de los seres humanos. Incluso,
dando un paso más, este nuevo entorno contribuye a cambiar la propia identidad, por la influencia
que tiene en la manera en la que se socializa, por los cambios que produce en el modo en el que se
concibe la privacidad y también por cómo altera la atención de las personas.
De manera genérica, se puede afirmar, además, que Internet cambia dimensiones como el espacio
y el tiempo y, por lo tanto, modifica sustancialmente el entorno. La Red acerca múltiples realida-
des de manera casi inmediata y en este sentido la distancia física se elimina, con lo que la posibili-
dad de acceder a casi cualquier conocimiento, información o persona de manera instantánea cam-
bia notablemente la realidad. Por otro lado, en la Red, los hechos quedan ordenados temporalmen-
te tal y como sucedieron, por lo que los recuerdos pueden quedar en cierto modo inalterados. En
el mundo físico los recuerdos están asociados a una emoción y, por lo tanto, sujetos a un orden
subjetivo. De hecho, el que los recuerdos no estén solo en nuestros circuitos cerebrales, sino que
también se almacenen en el soporte digital que los conserva ordenados tal y como sucedieron,
condiciona que el proceso de olvido y distorsión de los recuerdos no se lleve a cabo de la misma
manera, por lo que influye directamente en nuestra memoria.
Nunca hasta ahora había sido posible relacionarse tanto y con tantas personas al mismo tiempo.
Las posibilidades que ofrece el mundo digital son increíbles; este amplía nuestras limitaciones físi-
cas y facilita un contacto cada vez más cercano y permanente con las personas que queremos. De
hecho, se habla de las redes sociales como verdaderas herramientas de amplificación de las rela-
ciones. Al mismo tiempo, ayudan a ampliar los círculos de conocidos, y expanden el grafo social
con diferentes fines (profesionales, formativos, de ocio, etc.).
Además, la forma en la que se socializa, en la que la gente se comunica y colabora se está transfor-
mando profundamente. Las comunicaciones se hacen cada vez más rápidas, directas e instantá-
neas. La vida digital tiene un alto potencial de ampliación de la experiencia humana. De hecho, las
relaciones que se mantienen pueden superar barreras como el tiempo, la distancia e incluso el
idioma. La experiencia online ofrece también la posibilidad de «engancharse» a lo que otras perso-
nas hacen, sienten o experimentan. El mundo se interconecta cada vez más y se hace más com-
prensible porque es más fácil acceder al contexto de otras personas.
La vida en red ofrece cada vez más opciones para acceder y adquirir conocimiento, pero bajo una
aproximación diferente a la tradicional, ya que las interrupciones, la lectura no secuencial y el
contenido disperso hacen que la atención se vea modificada. La multitarea, instigada por el uso
de Internet, cambia los modelos cognitivos, por lo que puede convertir a las personas en seres
más eficientes procesando información pero con el riesgo de ser también más superficiales e
incluso más uniformes.14 La utilización de Internet como un disco duro en el que almacenamos
recuerdos permite que no se realice esfuerzo en memorizar información lo que, según algunos
expertos, puede suponer una merma de capacidades, mientras otros lo consideran un aspecto
positivo ya que estos recursos que antes se dedicaban a memorizar, se pueden dedicar ahora a
otras actividades.
Otros cambios que se cree que Internet produce en nuestra forma de procesar la información se re-
fieren al aumento de la capacidad de filtrar información, que se desarrolla como respuesta al creci-
miento exponencial de la cantidad de información a la que somos expuestos, e incluso hay quien
afirma que produce un incremento de la actividad cerebral con cambios en los circuitos neuronales.15
Los medios sociales permiten, además, compartir datos de la vida de las personas con un mayor
número de contactos y hacerlo de manera permanente y trazable. La intimidad es un concepto en
evolución que cada vez se hace más público y, por otro lado, menos gestionable por la propia per-
sona. En la actualidad, es habitual que las personas compartan información sobre las actividades
que realizan en un determinado momento, fotos, vídeos, comentarios o información de geolocali-
zación y esta información, una vez compartida, entra en el «flujo» de información y puede distri-
buirse libremente, por lo que la gestión escapa del control de la persona que la compartió. Los lími-
tes son cada vez más difusos y cada vez es más difícil encapsular una información que es fluida por
naturaleza y fluye aún más en los ecosistemas de redes digitales.16
Ante este escenario, la gestión de la privacidad se convierte en un tema esencial para el futuro y para
la gestión de la propia identidad digital. Es preciso, pues, que el propio usuario sea el que tenga el con-
trol sobre la compartición de sus datos y que, por lo tanto, se requiera siempre su consentimiento en
las operaciones relacionadas con su identidad. Por otro lado, es necesario también poder distinguir
entre diferentes perfiles, públicos y privados, para compartir según qué información interese en cada
momento. La gestión de la privacidad, como la gestión de la identidad digital, será una tarea a la que
las personas tendrán que dedicar especial atención en su relación con los medios sociales porque en
ellos, además, irá implícita su reputación. Un cambio notable que se está produciendo en este sentido
es que, si bien hace unos años las personas decidían qué aspectos de la privacidad hacían públicos, en
la actualidad, se trata de decidir qué preservar para así trabajar activamente para conseguirlo.
En este sentido la Dra. Danah Boyd,17 experta en el ámbito de identidad digital y en el uso de redes
sociales por parte de jóvenes, explica que el concepto de privacidad ha ido evolucionando notable-
mente a lo largo de los últimos años. De hecho, en la actualidad, los jóvenes consideran que Inter-
net es por defecto público y todo lo que hacen allí tiene este carácter, con lo que establecen estra-
tegias para hacer privadas ciertas conversaciones. Además, esta investigadora destaca la necesi-
dad de que los diferentes sistemas que ayuden a gestionar la identidad digital deben estar diseña-
dos para satisfacer las necesidades de control de la información de los usuarios, trasladando al
mundo telemático los protocolos de intercambio de información de identidad usados por los seres
humanos en las interacciones sociales.
En resumen, la gestión de la identidad tiene mucho que ver con el valor que las personas dan a su
privacidad y a cuánto estén dispuestas a ceder a cambio de la comodidad y de los posibles benefi-
cios informativos y comerciales que ofrezcan servicios del nuevo ecosistema digital.
Dadas las dificultades que los usuarios encuentran para hacer personalmente un seguimiento de
la información que circula sobre ellos en la Red, han ido apareciendo en los últimos años servicios
que tienen como objetivo el seguimiento de esta información, y además incluyen herramientas
para conseguir mejorar la reputación. Algunos ejemplos de este tipo de empresa son Reputation.
com, Internetreputation.com o la española Webrunner (figura 4). Estas herramientas están dirigi-
das tanto a usuarios particulares como a empresas que quieran conocer cuál es su reputación en
la web o mejorar su huella en este medio.
Otro ejemplo es el de la empresa connect.me, que cuenta con una herramienta que permite a los
usuarios verificar la información de otros usuarios con el fin de darle más veracidad a los perfiles
en redes sociales como Facebook, Twitter o LinkedIn.
dichas redes sociales. De este modo, según vayan coincidiendo ambas versiones irá aumentando
el nivel de veracidad de un usuario. En este sentido, hay varios tipos de niveles de veracidad:
Otro ejemplo es Secure.me, que permite a los usuarios supervisar los contenidos de Facebook in-
cluyendo la localización de fotos de las personas aunque no se esté etiquetado. Se trata de otro
servicio que ofrece soporte a la gestión de la reputación online (figura 6).
Secure.me analiza en profundidad las actividades del usuario, actualizaciones de estado, comen-
tarios, «me gusta» y mensajes con información de ubicación. La aplicación puede realizar estas
acciones debido a que los usuarios dan permiso a Secure.me para ver todos los datos de Facebook,
independientemente de la configuración de privacidad empleada.
Por otro lado, la compañía también utiliza la tecnología de reconocimiento facial para escanear
fotos en el círculo de amigos de un usuario para chequear si este está presente en dichas imáge-
nes. Facebook notifica a los usuarios por correo electrónico si son etiquetados en las fotos. Pero si
no lo están, los usuarios tienen que leer con cuidado los perfiles de sus amigos para ver si están
presentes en ellas. Por ello, si Secure.me encuentra una foto que no está etiquetada, la marcará de
manera especial para que el usuario pueda verla. Se trata, en definitiva, de tener herramientas que
permitan controlar lo que otros dicen o dejan ver de nosotros en la Red.
Figura 6. Secure.me
Si desde hace ya unos años se habla de la e-Administración como aquella administración en la que
los procedimientos han evolucionado hacia el soporte online, en la actualidad, como consecuencia
directa de este fenómeno, podemos hablar de los e-ciudadanos. Se trata de la otra cara de esta
evolución, en la que el foco se pone en el ciudadano como protagonista de la sociedad y, por tanto,
de la relación con las administraciones. Nuevas tecnologías de autenticación y validación de datos,
así como nuevos paradigmas que han ido calando en la Administración, como el Open Data, han
supuesto el caldo de cultivo para esta nueva situación. Se trata de un fenómeno que permite que
el ciudadano sea aceptado en su versión digital con la misma validez que en persona, lo que facilita
en muchos casos la prestación de los servicios e incluso permite hablar de un empoderamiento del
ciudadano, que puede participar de forma más activa en las decisiones que le afectan de alguna
manera. Un ejemplo de buena aplicación de este concepto sería el de la ciudad de Singapur, donde
se ha llevado a cabo una iniciativa ambiciosa bajo la filosofía «centrado en el ciudadano». El portal
eCitizen18 (figura 7) permite el acceso a los servicios, aplicaciones útiles para el ciudadano como un
planificador de rutas, así como un tablón de anuncios o la posibilidad de centralizar todas las co-
18. http://alpha.ecitizen.sg/
municaciones con la administración, sustituyendo de esta manera al correo físico. Se trata, por
tanto, de un nuevo modelo de relación mayor y más fácil en el que la comunicación con el ciuda-
dano es constante. Nuevas tendencias como ciudades inteligentes, movimiento Open Data y el
desarrollo de nuevos servicios móviles serán los motores de este cambio en el futuro.
19. 6.º Observatorio de Tendencias de Nokia sobre «los jóvenes, los móviles y la tecnología».
Esta generación continuamente gestiona su identidad, mediante técnicas como el story telling
(contar una historia) o el life casting digital (retransmisión de la vida en formato digital). En este
proceso, los límites entre lo público y lo privado se están redefiniendo permanentemente. Por otro
lado, utilizan los diferentes medios de comunicación (voz, redes sociales, mensajería instantánea,
correos electrónicos, etc.) para modular el grado de intimidad de las comunicaciones. Se trata de
una generación que requiere el estímulo constante y necesita rellenar cualquier tiempo de espera
o tiempos muertos haciendo algo. Para ellos, la Red es una realidad envolvente, omnipresente, que
les abre un mundo de fantasía y les permite comunicarse y acceder a la información con inmedia-
tez y comodidad al mismo tiempo que les permite divertirse y definirse con estilo. Sin duda, es una
herramienta que les confiere poder y, por lo tanto, la valoran.
Fuente: 6.º Observatorio de Tendencias Nokia: «Los jóvenes, los móviles y la tecnología».
El estado actual de la web social hace posible que las personas vayan construyendo una identidad
en red cada vez más madura, transparente y aumentada. Además, con las nuevas herramientas es
posible conocerse, expresarse y realizarse en los procesos de interacción en las redes sociales. Sin
duda, se abre un mundo de nuevas posibilidades para la construcción, no solo de la identidad digi-
tal, sino de la propia identidad como persona.20