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Ley de Educación Sexual Integral en Argentina

La Ley 26.150 establece el Programa Nacional de Educación Sexual Integral en Argentina, garantizando el derecho a la educación sexual en todos los niveles educativos. El programa busca promover actitudes responsables hacia la sexualidad, prevenir problemas de salud y asegurar igualdad de oportunidades. Se implementará de manera gradual y adaptada a las realidades socioculturales de cada comunidad educativa.
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Ley de Educación Sexual Integral en Argentina

La Ley 26.150 establece el Programa Nacional de Educación Sexual Integral en Argentina, garantizando el derecho a la educación sexual en todos los niveles educativos. El programa busca promover actitudes responsables hacia la sexualidad, prevenir problemas de salud y asegurar igualdad de oportunidades. Se implementará de manera gradual y adaptada a las realidades socioculturales de cada comunidad educativa.
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Nº 313 2020

2025
San Cayetano 2019 $310
$190

Construcción de
la Ciudadanía. 3°
BLOQUE 1
BLOQUE 2
HONORABLE CONGRESO DE LA NACION ARGENTINA

2006-10-24

PROGRAMA NACIONAL DE EDUCACION SEXUAL INTEGRAL

Ley 26.150

Establécese que todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los
establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional,
provincial, de la CiudadAutónoma de Buenos Aires y municipal. Creación y Objetivos de dicho
Programa.

Sancionada: Octubre 4 de 2006

Promulgada: Octubre 23 de 2006

El Senado y Cámara de Diputados

de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc.

sancionan con fuerza de

Ley:

PROGRAMA NACIONAL DE EDUCACION

SEXUAL INTEGRAL

ARTICULO 1º — Todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los
establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de
la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal. A los efectos de esta ley, entiéndase como educación sexual
integral la que articula aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos.

ARTICULO 2º — Créase el Programa Nacional de Educación Sexual Integral en el ámbito del Ministerio de
Educación, Ciencia y Tecnología, con la finalidad de cumplir en los establecimientos educativos referidos en el
artículo 1º las disposiciones específicas de la Ley 25.673, de creación del Programa Nacional de Salud Sexual y
Procreación Responsable; Ley 23.849, de Ratificación de la Convención de los Derechos del Niño; Ley 23.179,
de Ratificación de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer,
que cuentan con rango constitucional; Ley 26.061, de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y
Adolescentes y las leyes generales de educación de la Nación.

ARTICULO 3º — Los objetivos del Programa Nacional de Educación Sexual Integral son:

a) Incorporar la educación sexual integral dentro de las propuestas educativas orientadas a la formación
armónica, equilibrada y permanente de las personas;

b) Asegurar la transmisión de conocimientos pertinentes, precisos, confiables y actualizados sobre los distintos
aspectos involucrados en la educación sexual integral;

c) Promover actitudes responsables ante la sexualidad;


d) Prevenir los problemas relacionados con la salud en general y la salud sexual y reproductiva en particular;

e) Procurar igualdad de trato y oportunidades para varones y mujeres.

ARTICULO 4º — Las acciones que promueva el Programa Nacional de Educación Sexual Integral están
destinadas a los educandos del sistema educativo nacional, que asisten a establecimientos públicos de gestión
estatal o privada, desde el nivel inicial hasta el nivel superior de formación docente y de educación técnica no
universitaria.

ARTICULO 5º — Las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y


municipal garantizarán la realización obligatoria, a lo largo del ciclo lectivo, de acciones educativas sistemáticas
en los establecimientos escolares, para el cumplimiento del Programa Nacional de Educación Sexual Integral.
Cada comunidad educativa incluirá en el proceso de elaboración de su proyecto institucional, la adaptación de
las propuestas a su realidad sociocultural, en el marco del respeto a su ideario institucional y a las convicciones
de sus miembros.

ARTICULO 6º — El Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología definirá, en consulta con el Consejo


Federal de Cultura y Educación, los lineamientos curriculares básicos del Programa Nacional de Educación
Sexual Integral, de modo tal que se respeten y articulen los programas y actividades que las jurisdicciones
tengan en aplicación al momento de la sanción de la presente ley.

ARTICULO 7º — La definición de los lineamientos curriculares básicos para la educación sexual integral será
asesorada por una comisión interdisciplinaria de especialistas en la temática, convocada por el Ministerio de
Educación, Ciencia y Tecnología, con los propósitos de elaborar documentos orientadores preliminares,
incorporar los resultados de un diálogo sobre sus contenidos con distintos sectores del sistema educativo
nacional, sistematizar las experiencias ya desarrolladas por estados provinciales, Ciudad Autónoma de Buenos
Aires y municipalidades, y aportar al Consejo Federal de Cultura y Educación una propuesta de materiales y
orientaciones que puedan favorecer la aplicación del programa.

ARTICULO 8º — Cada jurisdicción implementará el programa a través de:

a) La difusión de los objetivos de la presente ley, en los distintos niveles del sistema educativo;

b) El diseño de las propuestas de enseñanza, con secuencias y pautas de abordaje pedagógico, en función de la
diversidad sociocultural local y de las necesidades de los grupos etarios;

c) El diseño, producción o selección de los materiales didácticos que se recomiende, utilizar a nivel
institucional;

d) El seguimiento, supervisión y evaluación del desarrollo de las actividades obligatorias realizadas;

e) Los programas de capacitación permanente y gratuita de los educadores en el marco de la formación docente
continua;

f) La inclusión de los contenidos y didáctica de la educación sexual integral en los programas de formación de
educadores.

ARTICULO 9º — Las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y


municipal, con apoyo del programa, deberán organizar en todos los establecimientos educativos espacios de
formación para los padres o responsables que tienen derecho a estar informados. Los objetivos de estos espacios
son:
a) Ampliar la información sobre aspectos biológicos, fisiológicos, genéticos, psicológicos, éticos, jurídicos y
pedagógicos en relación con la sexualidad de niños, niñas y adolescentes;

b) Promover la comprensión y el acompañamiento en la maduración afectiva del niño, niña y adolescente


ayudándolo a formar su sexualidad y preparándolo para entablar relaciones interpersonales positivas;

c) Vincular más estrechamente la escuela y la familia para el logro de los objetivos del programa.

ARTICULO 10. — Disposición transitoria:

La presente ley tendrá una aplicación gradual y progresiva, acorde al desarrollo de las acciones preparatorias en
aspectos curriculares y de capacitación docente.

La autoridad de aplicación establecerá en un plazo de ciento ochenta (180) días un plan que permita el
cumplimiento de la presente ley, a partir de su vigencia y en un plazo máximo de cuatro (4) años. El Ministerio
de Educación, Ciencia y Tecnología integrará a las jurisdicciones y comunidades escolares que implementan
planes similares y que se ajusten a la presente ley.

ARTICULO 11. — Comuníquese al Poder Ejecutivo.

DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS


CUATRO DIAS DEL MES DE OCTUBRE DEL AÑO DOS MIL SEIS.

— REGISTRADA BAJO EL Nº 26.150 —

ALBERTO E. BALESTRINI. — DANIEL O. SCIOLI. — Enrique Hidalgo. — Juan H. Estrada.


BLOQUE 3
Etimología de IDENTIDAD

IDENTIDAD

La palabra identidad viene del latín identitas y este de idem (lo mismo, ver: ídem), que
encontramos en frases del latín clásico como: Idem et Idem (Una y otra vez), Semper
idem (Siempre lo mismo - Cicerón), Ego idem sum (Yo soy el mismo) y Non omnibus
idem mos est (No todos tienen las mismas costumbres).

El pronombre idem es un compuesto del pronombre is, ea, id (él, este, aquel…) y una
partícula enclítica -dem de carácter enfático o de identidad. Se vincula a una raíz
indoeuropea *e-/*i-.

Informaciones complementarias del autor de este sitio

La palabra identidad tiene una dualidad. Por una parte, se refiere a características que
nos hacen percibir que una persona, es única (una sola y diferente a las demás). Por otro
lado, se refiere a características que poseen las personas que nos hacen percibir que son
lo mismo (sin diferencia) que otras personas. Es como lo que me decía mi madre: "Hijo,
tu eres único y muy especial .... lo mismo que todos los demás".

Cuando considero mi propia identidad, en el sentido que me hace una sola persona y
diferente a las demás, pienso que este concepto no existe. Hacemos ciertas
aproximaciones, pero nunca llegamos a una identidad que identifique específicamente e
inequívocamente a mi persona. La identidad sólo describe atributos que comparto con
otras personas. Empecemos por mi nombre1, 2:

 Nombre - viene del latín nomen y se refiere a una palabra con la cual nos
identificamos, en mi caso "Valentín". En la página de nombre, explicamos el
origen de algunos nombres, incluyendo Valentín. Pero esta palabra no me
identifica solamente a mí, sino que a miles o quizás millones de personas con
este mismo nombre.
 Apellido - viene del latín appellitare (llamar) y se refiere al nombre de familia.
Los apellidos se usan para distinguir a personas que tienen el mismo nombre de
pila, pero que pertenecen a otras familias. Es decir, para distinguirme a mi de
otras personas que se llaman Valentín. Los apellidos por lo general se originan
de:
o una profesión: Carpintero, Herrero, Orfebre, Sastre, Zapatero.
o un lugar: Camposano, Canales, Cuesta, Montes, Puentes.
o un título heredado, como: Rey, Caballero, Hidalgo, etc.
o un acontecimiento: Guerra, Matamala, Saldaña.
o una indicación de "hijo de", por ejemplo Gonzales es "hijo de Gonzalo" y
Rodriguez es "hijo de Rodrigo". En Inglés pasa lo mismo con el sufijo
son y sen. Por ejemplo, Johnson es "hijo de John" (Juan) y Richardson es
"hijo de Richard" (Ricardo). Mi apellido es Anders, y al parecer tengo
muchos hijos, pues hay muchas familias que llevan el apellido de
Anderson, Andersson, Anderssen, o Andersen (o sea hijo de Anders). Mi
nombre y apellido juntos tampoco me identifican, pues mi abuelo, mi
padre y mi hijo todos nos llamamos Valentin Anders, o sea somos
Валентин Валентинович (Valentin Valentinovich, o Valentin hijo de
Valentin).
 Anders es un nombre escandinavo equivalente a Andrés, quien
fue uno de los primeros apóstoles de Jesús. El nombre de Andrés
viene del griego ανδρος (andros =hombre, ver Andrés, Alejandro,
androfobia, andrógino, androide, y cilantro). Entonces Valentín
Anders significa algo así como "Hombre Valiente".
 Sobrenombre - está compuesto de "sobre" y "nombre". Es decir, es un nombre
que se añade al apellido para distinguir a dos personas que tienen los mismos
nombres y apellidos. Los sobrenombres más comunes son: junior y senior. En
mi caso sería III y así me distingo de mi abuelo (senior), mi padre (junior) y mi
hijo. A mi hijo lo llamaba "V4" (Valentín, el cuarto), pero no le gustó ese
hipocorístico y ya no se deja llamar así.
 Hipocorístico - viene del griego ὑποκοριστικός (hypokoristicos - jugar con
niños) formado de υπο (hypo = debajo), κόρος (kóros = niño) y el sufijo ιστικός
(-ísticos = -istico) usado para referirnos a palabras abreviadas usadas por niños.
Hipocorísticos comunes incluyen Lulu, Pepe (de Guiseppe), Paco (de
Francisco), Kiki (de Enrique), etc. En mi casa me decían Валка, lo que mis
amigos pronunciaban como Vaica. El hipocorístico de mí papá era Вала (Vaila).
Él también me llamaba Цыган (Tsigan - cíngaro).
 Apócope - viene del griego αποκοπή (apokopé = suprimir) y se refiere a cortar
parte del nombre. A mis amigos angloparlantes les cuesta pronunciar toda la
palabra Valentín, así que prefieren llamarme Val (pronunciado Vaaal). Al
principio no me molestaba, hasta que me dí cuenta que personas que sólo me
conocían por mi nombre, pensaban que era mujer, pues asimilaban Val con
Valery.
 Gazapo - es una deformación de la palabra gazapatón que viene del griego
κακἔμφατον (kakémphaton) formada de κακός (kakós = mal, malo) y ἔμφατον
(emphaton = sonante) o sea "mal sonate" y se refiere a un error que dejamos
escapar. Así a veces me dejo llamar: Valente, Valiente y Valentino, pero no
Valentine. También hay otros que sólo se acuerdan la última parte de mi nombre
y me llaman Agustín o Martín.
 Mote - viene del francés mot (palabra) y este del latín muttum. Muttum es una
voz onomatopéyica que se refiere hacer sonidos con la boca que suena como
hummm. Incluso hay una frase latina que dice non facere mutttum (no hacer
hummm o no digas nada). Los motes eran frases cortas usadas por los
caballeros. Por ejemplo el mote de Don Quijote de La Mancha era "El Caballero
de la Triste Figura". Más recientemente, los motes son usados por deportistas
como el boxeador "Mano de Piedra" (Roberto Durán) y el futbolista "Pata
Bendita" (Oswaldo Castro). Todavía no he creado un mote para mí.
 Alias - viene del latín alias y significa todo lo contrario que idem (lo mismo), es
decir "otro". Se refiere a otro nombre por el cual alguien es conocido. Por lo
general los alias son usados por criminales que cambian sus nombres cuando
cometen sus delitos. Como no soy criminal ni espía, no uso alias.
 Seudónimo - viene del griego ψευδώνυμος (pseudonymos = nombre falso),
compuesto de ψεῦδο (pseudo = falso) y ὂνομα (onoma = nombre). Los
seudónimos son usados por artistas y escritores en sus trabajos, para proteger su
privacidad. ¿Será Valentín mi verdadero nombre, o mi seudónimo?.
 Apodo - viene del latín putare (juzgar), y se refiere a nombre que le damos a las
personas por su aspecto físico, por ejemplo los juzgamos de: gordo, flaco, negro,
chino, turco, cojo, tuerto, etc. En Chile me decían: ruso y rusio (rucio). Mis
amigos mexicanos me dicen güero y los venezolanos "catire".

Así vemos que la identidad no nos identifica como individuo, único, diferente a los
demás individuos, sino que señala alguna característica que compartimos con (idem = lo
mismo) otras personas. Por ejemplo, mi apodo, no sólo me identifica a mi, sino a todas
las personas que tienen esa misma característica. Otros atributos como sexo,
nacionalidad, edad y profesión sirven para identificar a un grupo, pero no un individuo.

Los humanos creamos grupos sociales con los cuales nos identificamos y a veces
actuamos en grupo, en vez de individuos. Por ejemplo, personas de la misma religión
practican ceremonias en grupo, donde cada cual tiene una función. Eso mismo pasa en
deportes, donde un equipo, formado de varios individuos, actúa como una sola
identidad. Así también pasa con las naciones y hasta los hinchas del fútbol, que se
comportan como parte de un grupo, en vez de individuo. La conducta de grupo
(muchedumbre, masa) es peligrosa, pues a veces termina en riñas, linchamientos y hasta
guerras.

En los juicios de crímenes contra la humanidad después de la segunda guerra mundial,


los oficiales militares nazis se declaraban inocentes, diciendo que sólo seguían ordenes.
Este argumento también lo han usado los asesinos a sueldo y terroristas que no sienten
compasión por sus víctimas. Esto me hace preguntar donde termina la identidad del
individuo y empieza la identidad colectiva. ¿Cuánto de lo que digo, pienso y hago es
por mi decisión personal? o ¿Es por pertenecer a cierto grupo? Una pregunta muy
interesante, puesto que las mismas palabras (idioma) que uso para pensar o analizar una
situación, no son mías, sino que pertenecen a cierto grupo social.

Los individuos y grupos se identifican por claves. La clave más grande, suele ser el
idioma. Igual que los otros ejemplos de identidad, el idioma puede servir para unir a las
personas, como por ejemplo el griego, inglés, castellano, árabe, suahili (ver: koiné), etc.
o puede servir para dividirlas (por ejemplo: los hispanos en Estados Unidos hablamos
español, los de la provincia de Quebec en Canadá hablan francés, y varias de las
Comunidades Autónomas (Cataluña, Galicia y País Vasco) de España hablan sus
propios idiomas (catalán, gallego y euskera, respectivamente).

Otras claves pueden ser la ropa, el color de la piel, o un símbolo, como una bandera.
Según me cuenta un amigo, la bandera de España puede ser divisiva (unos la interpretan
como un símbolo sólo de la extrema derecha) o unificadora (cuando España ganó la
final a Alemania en la copa Europea de fútbol en 2008, todos los hinchas Españoles
salieron a con su bandera a la calle, sin importar su ideología política o Comunidad
Autónoma).

Notas:

1. En vez de nombres usamos otros medios para identificarnos como individuos,


por ejemplo: fotos, un número (e.g.: Rol Único Tributario, Número de Seguro
Social), contraseñas (palabras y/o números que solo nosotros conocemos),
reconocimiento biométrico (huella digital, escaneo de la retina de los ojos, o
pruebas de ADN).
2. Las medios mencionados en el punto 1, también son vulnerables a robo de
identidad.

Pues todavía podría incluirse la acepción de identidad intrínseca, la cual consistiría en


"cómo me miro". Según esto, yo soy lo que deduzco que soy después de experimentar
percepción de luz, sonido, olor sabor y tacto (no incluyamos ni nos compliquemos con
la "percepción extrasensorial"). Cada parte de nuestro cuerpo físico almacena las
percepciones y es el acceso a este almacén lo que autodefine nuestra identidad. Después
de vivir más de 6 decenios, tu identidad es más bien "recuerdos", cada vez que alguna
"entidad" muy significativa para nosotros se va nuestra identidad experimenta una
transformación, a veces interpretada como "pérdida" (¿cómo podemos perder algo que
solamente formó parte de nosotros en nuestro almacén (memoria)?); ¿no sientes un poco
como "algo de ti se fue", como que estás "incompleto"? Entonces viene el reajuste de
"cómo me miro", transformamos nuestra identidad, nuestra imagen interna, nuestra
imagen mental, nuestra percepción de nosotros mismos.
RMIE, 2015, VOL. 20, NÚM. 65, PP. 461-479 (ISSN: 14056666)

Investigación

¿OTRA VEZ LA IDENTIDAD?


Un concepto necesario pero imposible
ZAIRA NAVARRETE-CAZALES

Resumen:
En años recientes el término identidad ha sido objeto de análisis, de re-deconstruc-
ciones y de rediscusiones semánticas, conceptuales al interior de diversas disciplinas;
la mayoría de las veces críticas de la noción de una identidad metafísica, auténtica,
originaria y única. Actualmente, la identidad sigue siendo un tema y un problema
epistemológico sobre el que varios teóricos de diversas procedencias disciplinarias
han reflexionado. El objetivo de este trabajo es desedimentar el concepto identidad, a
través de un recorrido histórico por diversas disciplinas en las que se ha discutido el
tema. Apoyados en la perspectiva teórica del Análisis Político de Discurso, asumimos
la noción de identidad como un concepto aporético en tanto que tiene la condición
de necesariedad y a la vez de imposibilidad.

Abstract:
In recent years, the term, identity, has been the object of conceptual analysis, re-
deconstructions, and semantic re-discussions within various disciplines; in most cases,
criticism is made of the notion of an authentic, original, and unique metaphysical
identity. At the present time, identity continues to be an epistemological topic and
problem on which various theorists from diverse disciplinary origins have reflected.
The objective of this study is to de-sediment the concept of identity, by means of an
historical tour through several disciplines that have discussed the topic. Supported
by the theoretical perspective of the Discourse Theory and Political Analysis, we
assume the notion of identity as an aporetic concept in that it has the condition of
simultaneous need and impossibility.

Palabras clave: identidad, epistemología, análisis político de discurso, México.


Keywords: identity, epistemology, Discourse Theory and Political Analysis, Mexico.

Zaira Navarrete-Cazales es doctorante en Ciencias por el Departamento de Investigaciones Educativas del Centro
de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional (DIE-Cinvestav-IPN). Calzada de los
Tenorios núm. 235, colonia Granjas Coapa, 14330, México, DF. CE: [email protected]
Este trabajo es resultado parcial de la investigación doctoral “La formación profesional del pedagogo en México”,
realizada en el DIE-Cinvestav-IPN con el apoyo de Beca del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

Revista Mexicana de Investigación Educativa 461


Navarrete-Cazales

Introducción

A ctualmente, la identidad sigue siendo un tema y un problema epis-


temológico sobre el que diversos teóricos de distintas procedencias
disciplinarias han reflexionado. En tal sentido la identidad se ha ido re-
construyendo y redefiniendo constantemente. Las reflexiones sobre ella,
la mayoría de las veces, abogan por identidades precarias, contingentes,
parciales, temporales e históricas y, en el menor de los casos, se defiende
la idea de una identidad inamovible, fija, y atemporal.
El objetivo de nuestro escrito es desedimentar el concepto identidad,
a través de una revisión histórica (no elaboramos la historia del concepto
identidad, sino que hacemos una revisión particular, contextualizada,
histórica y discursiva sobre cómo ha sido abordado teóricamente el tema)
por diversas disciplinas de las ciencias socio-humanísticas, en las que se
ha discutido, como es el caso de la filosofía, disciplina de la que procede
dicho término. Mostramos algunos usos y recreaciones que ha tenido hasta
la actualidad, enfocando los momentos de su significación en la filosofía
clásica hasta la llamada teoría contemporánea.
Consideramos que presentar una revisión histórica del concepto iden-
tidad pudiera resultar particularmente importante al campo educativo
en tanto que posibilita abonar a la re-de-construcción del conocimiento
teórico-empírico sobre esta temática y que, a su vez, puede ser útil para
la elaboración conceptual de términos como identidad profesional, de
estudiantes, laboral, institucional, inter alia. Entendemos a la identidad
como un concepto aporético en tanto que tiene la condición de necesa-
riedad y a la vez de imposibilidad, es decir, es un concepto necesario pero
a la vez imposible de una representación precisa y definitiva (Navarrete,
2008, 2013a, 2013b).
Este trabajo de investigación (teórica-documental) se emplaza en la
perspectiva teórica del Discourse Theory and Political Analysis [propuesto por
Ernesto Laclau y Chantal Mouffe y desarrollado en México como Análisis
Político de Discurso ( apd ) por Rosa Nidia Buenfil]. Influidos por esta
perspectiva, asumimos que la mejor manera de acercarse al referente empí-
rico –en el marco de las ciencias sociohumanísticas y de la educación–, es
por medio de teorías, metodologías, postulados que aboguen, propongan,
sugieran reflexiones, interpretaciones profundas y densas sobre el objeto
de investigación. El Análisis Político de Discurso abreva de varias disci-

462 Consejo Mexicano de Investigación Educativa


¿Otra vez la identidad? Un concepto necesario pero imposible

plinas y tradiciones teóricas, principalmente, la lingüística saussuriana, el


pragmatismo wittgensteiniano, el psicoanálisis (Lacan, 1990; Žižek, 2008),
el post-estructuralismo (Derrida, 1982), la aproximación genealógica de
Foucault (1992) y el post-marxismo (Laclau, 1994), por solo mencionar
algunas fuentes de inspiración, las cuales se caracterizan por erosionar y
poner en cuestión las pretensiones absolutistas del pensamiento occidental:
filosofía analítica (referente), fenomenología (fenómeno) y estructuralismo
(signo).
De dichas disciplinas, el apd toma prestada una serie de categorías de
intelección que funcionan como herramientas analíticas de la constitución
y funcionamiento de las discursividades sociales, tal eclecticismo teórico
hace posible enfocar al sujeto y/u objeto discursivo desde una mirada más
amplia, histórica y multirreferencial, manteniendo siempre en tal operación
analítica una vigilancia epistemológica que cuide hacer un uso adecuado,
consistente y productivo de esas herramientas. Reiteramos, este eclecticismo
teórico como una forma de intelección de la realidad, en la que emerge el
apd , implica una constante atención epistémica que permite la recupera-
ción de diversas fuentes conceptuales, pero siempre con la condición del
cuidado, es decir, vigilancia epistémica que haga compatible los princi-
pios ontológicos y políticos del apd (por ejemplo, la crítica a las diversas
versiones del esencialismo) con los de otras perspectivas de las cuales se
pretenda hacer uso. El eclecticismo teórico, como forma de intelección
de la realidad y como búsqueda de la mayor consistencia posible entre sus
elementos, posibilita la recuperación de otras fuentes conceptuales.
Hemos ordenado este escrito en cuatro apartados. Nos encontramos
ubicados en el primero y en él damos cuenta de nuestro posicionamiento
teórico epistemológico para abordar la identidad; en el segundo (Revisión
histórica de un concepto aporético: identidad) mostramos los trazos de un
recorrido histórico sobre el concepto de identidad; en el tercero (Identifica-
ción. ¿Un término salvador?), desarrollamos el concepto de identificación
desde un repertorio discursivo y psicoanalítico –teórico–; y en el cuarto
(Identidad. Usos desde variados emplazamientos disciplinarios) mostramos
cómo ha sido utilizado por diversos autores “posmodernos” o no escencia-
listas que, emplazados desde diversas y variadas disciplinas, han abonado
al desarrollo de esta noción; finalmente presentamos algunas reflexiones
conclusivas en el quinto apartado.

Revista Mexicana de Investigación Educativa 463


Navarrete-Cazales

Revisión histórica de un concepto aporético: identidad


Para dar cuenta del término identidad consideramos necesario recurrir a la
noción de aporía ( ), que literalmente significa “sin camino” o “camino
sin salida”: de ahí “dificultad”. En sentido figurado, la aporía es entendida
casi siempre como una proposición sin salida lógica (Ferrater, 2004), como
una dificultad lógica insuperable de un razonamiento o de su conclusión.
La aporía como lógica, hace visible el carácter insoluble de un problema y,
al hacerlo, saca provecho porque despliega numerosas alternativas posibles:
una forma particular de problematización que, en vez de forzar hacia una
solución insostenible, asume la complejidad y la posibilidad de lo irresoluble
(Buenfil, 2012). Así, se piensa a la aporía como algo imposible de realización
plena pero necesaria, algo de lo que no se puede hablar en términos definidos
de una vez y para siempre pero es necesario hablar de él.
La identidad es un concepto aporético en tanto que tiene la condición
de necesariedad y a la vez de imposibilidad, es decir, es un concepto que
es necesario para hablar de algo que caracteriza temporalmente o históri-
camente a un sujeto o a un campo disciplinario pero, a la vez, es imposible
de representación precisa y definitiva (Navarrete, 2008). En este sentido,
la identidad es algo irrepresentable, solo se puede hablar de ella pero jamás
representarla en términos tangibles, definitivos, exhaustivos, ni categóri-
cos. Por ello nos es necesario hablar del término identificación (el cual
desarrollaremos más adelante), como un concepto que ayuda o permite
entender mejor el proceso de construcción identitaria.
El término identidad se coloca en una posición aporética en tanto su
significado primario, original (el de uno a uno, que se usaba para dar
cuenta de las características propias de algo o alguien) ya no corresponde
únicamente a ese significado. Es decir, el significado original cambia y
se le asignan otros significantes al término identidad. Como ya señalaba
Saussure (1986) todas las palabras tienen un componente material (una
imagen acústica) al que denomina significante y un componente mental
referido a la idea o concepto representado por el significante al que de-
nomina significado. Significante y significado conforman un signo. Así, el
signo lingüístico consiste en una asociación entre el concepto y la imagen
acústica. Solo pueden distinguirse conceptos en virtud de su estar ligados
a un significante particular.
El vocablo identidad, con los filósofos clásicos, tenía un único signi-
ficado, el de su raíz etimológica –latina– identitas, es decir, “igual a uno

464 Consejo Mexicano de Investigación Educativa


¿Otra vez la identidad? Un concepto necesario pero imposible

mismo” incluso “ser uno mismo” o lo que se conoce como principio on-
tológico (o metafísico) de identidad (A=A) y era utilizado únicamente para
hablar de las características, cualidades, atributos propios de un objeto
o “del hombre”. En la filosofía clásica esas características o atributos del
hombre eran su esencia, lo que lo diferenciaba del resto de los objetos, la
definición de hombre era universal, definitiva, invariable, estática, fija. Por
ejemplo, Parménides decía que lo existente es inamovible, por un principio
lógico: solo podemos pensar lo que realmente es, no podemos pensar en
lo que no es. Ahora bien, lo que es, necesariamente permanece, porque si
no fuese así, dejaría de ser; por lo tanto, las cosas son inmóviles, es decir,
el ser (la realidad) es único y permanente, inmutable (Stewart, 1999).
Por su parte, Platón creía en el conocimiento verdadero de las cosas,
por ello sugirió un Topos Uranus, un mundo inteligible donde existe el
verdadero ser de las cosas, las ideas o formas que daban existencia a todo
el mundo sensible, el del devenir. Para Platón (2000) el mundo sensible es
una copia, una imitación del ser, que permanece eterno e inmutable en el
mundo inteligible. Aristóteles en su filosofía primera o metafísica nos dice
que el Ser se entiende de lo que es accidentalmente o de lo que es en sí,
porque accidentalmente alguien puede ser albañil, pero también profesor,
periodista o político; pero en sí es un hombre. Esto significa que el Ser
tiene muchos sentidos, se dice de muchas formas, pero formas que partici-
pan de una y primera que las unifica: la entidad, o sea, lo que es en sí (cf.
Aristóteles, 1969; Hirschberger, 1994).
Posteriormente, algunos filósofos modernos empezaron a cuestionarse
sobre el problema de la identidad del yo o de la identidad personal (y por
extensión el problema de cualquier identidad sustancial), pero el primer
obstáculo lo encontraban en la superación de un viejo esquema de iden-
tidad, la idea de sustancia que, desde Aristóteles, servía para pensar cómo
cualquier entidad individual podía seguir siendo idéntica a sí misma pese
a experimentar cambios y revisaron el problema de la identidad desde muy
diversos modos.
Descartes, por ejemplo se interesó por la cuestión de la identidad
personal y sostenía que no podemos entender qué somos cada uno de
nosotros hasta que no sepamos qué es lo que podemos saber con cer-
teza. Es decir, si somos incapaces de revelar qué es lo real, qué existe
verdaderamente, entonces no tiene sentido preguntarse por la cuestión
de la identidad personal al carecer de un procedimiento para discernir

Revista Mexicana de Investigación Educativa 465


Navarrete-Cazales

lo existente o real, de lo inexistente o falso (cf. Descartes, 2005; García,


2000). La noción de identidad metafísica fue criticada por Hume y es la
misma crítica a la noción de sustancia. Critica a los que creen que hay
un yo (self) que es sustancial, y es idéntico a sí mismo, o idéntico a través
de todas sus manifestaciones. Consideró que el problema de la identidad
personal es insoluble, y se contentó con la relativa persistencia de un haz
de impresiones en las relaciones de semejanza, contigüidad y causalidad
de las ideas (Ferrater, 2004).
Kant también criticó la noción de identidad metafísica, aceptó las con-
secuencias de la crítica de Hume pero no su solución. Kant consideraba
que es la actividad del sujeto trascendental la que permite, por medio
de los procesos de síntesis, identificar diversas representaciones (en un
concepto), según el autor solo la noción trascendental de identidad hace
posible un concepto de identidad (Kant, 2007, 2009; Ferrater, 2004). Por
su parte, pero en esta misma línea del problema de la identidad, Leibniz
postulaba que si dos objetos (individuo o predicado) son idénticos, tienen
exactamente las mismas propiedades: “identidad de los indiscernibles”
postula algunos principios como: a) si dos objetos a y b comparten todas
sus propiedades, entonces a y b son idénticos, es decir, son el mismo ob-
jeto; b) si dos objetos a y b comparten todas sus propiedades cualitativas,
entonces a y b son idénticos; c) si dos objetos a y b comparten todas sus
propiedades cualitativas no relacionales, entonces a y b son idénticos
(Leibniz, 1982; Audi, 1999).
Si bien se reconoce la intención de estos filósofos modernos de superar
(por medio de sus reflexiones y postulados) el viejo esquema de la iden-
tidad esencial, sustancial y unívoca, no lo logran. Sin embargo marcaron
condiciones de suma importancia para la filosofía y la ciencia, por ejemplo
el pensamiento cartesiano que ha influido en diversos paradigmas teóricos
(que, a su vez, intervienen en la práctica escolar). Con Descartes nacen las
ideas de que el conocimiento es verdadero, único, universal, absoluto o,
por lo menos, abre los intersticios para este tipo de pensamiento iluminis-
ta. En cuanto al problema de la identidad marcan vetas importantes para
posteriores desarrollos de otros filósofos contemporáneos.
Desde la filosofía contemporánea, pensadores como Nietzsche y Heide-
gger pusieron en cuestión las esencias trascendentales, universales y atem-
porales. Y se cuestionaron también (al igual que los filósofos modernos)
pero desde otra óptica, los planteamientos de los clásicos sobre ser igual

466 Consejo Mexicano de Investigación Educativa


¿Otra vez la identidad? Un concepto necesario pero imposible

a sí mismo, ser inmutable, ser inmóvil, eterno. La filosofía de Nietzsche


estaba en contra de todo centro o identidad última (metafísica) y puso de
manifiesto las debilidades, paradojas e inconsecuencias de esa absolutiza-
ción metafísica de la identidad. La única posible identidad del discurso
nietzscheano es precisamente la disolución de toda identidad, su lucha
irreconciliable contra toda forma de identidad (Choza y Piulats, 1999).
Nietzsche dirige su pensamiento a la destrucción de la metafísica del ser,
de la identidad y la eliminación de nociones como Ser, Historia, Razón,
Sujeto, Identidad con mayúsculas para que pudieran ser contextualizadas,
historizadas, situadas, o en palabras de Heidegger, Ser ahí (Dasein).
El Dasein es el ente que somos en cada caso nosotros mismos y que tiene
entre otros rasgos la “posibilidad de ser” del preguntar. Es un término que
expresa puramente el ser. Heidegger (2004), nos dice que el Dasein es, en
cada caso, aquello que él puede ser y tal cual él es su posibilidad. Esto quiere
decir que, a diferencia de los entes no humanos, el hombre es lo que él en
cada caso, que es proyecto de sí mismo, tarea de su propia realización es
decir, el ser humano, el sujeto, es cambiante, está siendo constantemente.
La temporalidad, la historia situada, el ser ahí, inter alia, permitieron
no solo poner en cuestión el significado del concepto identidad (metafí-
sico, igual a sí mismo) sino que además hicieron posible que se le fueran
asignando diversos matices, significados, al término identidad. Así el
significante identidad se dotó de significados que rebasaban por mucho
el “original” primario y, el contexto, la historia, el sujeto se posicionaron
como categorías importantes para hablar del término. Entonces, ya no es
posible hablar de la “identidad” para hacer referencia a las características
universales del ser, o para definir al hombre como invariable e inmutable.
Hoy sabemos que el ser es-tá-siendo, que el sujeto se constituye constante-
mente, que adquiere o deja y se constituye por diversos polos identitarios
y eso es lo que lo constituye en lo que es, en un momento particular de la
historia, de su historia en un tiempo y espacio particular.
En este tenor, identidad resulta ser uno de esos términos espinosos que
tiene adeptos y adversarios. Entonces, si se quiere hablar de identidad,
casi siempre resulta indispensable enunciar el posicionamiento onto-
epistemológico desde el cual se usará el término, en este sentido identidad
es aporética. Recordemos que la aporía hace visible el carácter insoluble
de un problema y, al hacerlo, saca provecho pues despliega numerosas
alternativas posibles; como una forma particular de problematización que

Revista Mexicana de Investigación Educativa 467


Navarrete-Cazales

en vez de forzar hacia una solución insostenible, asume la complejidad y


la posibilidad de lo irresoluble. Nos referimos, por ejemplo a cuando algo
es a la vez necesario e imposible (Buenfil y Navarrete, 2011). Algunos
autores prefieren no utilizar el término identidad justo por esta condición
aporética y prefieren identificación (procedente del psicoanálisis) para dar
cuenta de las características que distinguen a un sujeto, a una institución.
La identidad es una categoría general que posibilita que tengamos un
lugar de adscripción (histórico-temporal) frente a los demás a distinguirnos
de los otros (sujetos, instituciones, grupos, familias, comunidades, movi-
mientos sociales, naciones), y decir qué es lo que somos y lo que no somos.
No hay posibilidad de identidad que no postule, al mismo tiempo, una
alteridad: no sería posible una mismidad sin la existencia de esa otredad.
Por su parte, el proceso identificatorio es algo más específico, particular,
que implica el análisis del momento del enganche, de la identificación con
algo o alguien (sujeto, idea) que nos constituye en un momento particular,
específico de nuestra identidad histórica, contextual, ergo cambiante.

Identificación. ¿Un término salvador?


Sin desconocer ni subestimar los debates sobre los usos del psicoanálisis, en
este trabajo se opta por lo teórico (conceptos, lógicas y posicionamientos)
porque resultan compatibles con los posicionamientos del apd . La no-
ción de identificación nos ayuda a pensar la identidad, para Hall (2000),
tiene una doble procedencia discursiva y psicoanalítica. La identificación
en sentido psicoanalítico (desde una dimensión teórica no clínica) es un
proceso psicológico mediante el cual un sujeto asimila un aspecto, una
propiedad, un atributo de otro y se transforma, total o parcialmente, sobre
el modelo de éste. La personalidad se constituye y se diferencia mediante
una serie de identificaciones (Laplanche y Pontalis, 1996). Sigmund Freud
no habla propiamente de la identidad sino más bien de identificación y del
proceso identificatorio, es decir, la identificación se da en el momento que
sucede una ligazón afectiva con otro ser. O, en palabras de Freud (1921),
la identificación aspira a configurar el yo propio a semejanza del otro,
tomado como modelo. Cabe señalar que la identificación no es total y tal
cual, sino por el contrario, es parcial, limitada y también es ambivalente,
en el sentido que podemos identificarnos con una persona en un aspecto
que aprobamos de ella o en uno que rechazamos, o bien como un deseo
de aceptación o de eliminación que el yo puede copiar o no de la persona

468 Consejo Mexicano de Investigación Educativa


¿Otra vez la identidad? Un concepto necesario pero imposible

amada o no amada. La identificación proyectiva alude a un mecanismo de


defensa psíquico, término introducido por Melanie Klein para designar un
mecanismo que se traduce por fantasías en las que el sujeto introduce su
propia persona (his self), en su totalidad o en parte, en el interior del objeto
para dañarlo, poseerlo y controlarlo (Laplanche y Pontalis, 1996:189-190).
En esta tesitura psicoanalítica se puede observar en Lacan (1990:89)
que la identificación se desprende a partir de la imagen reflejada del medio
ambiente (que puede ser con todos los seres, como en el trabajo freudiano,
pero también consigo mismo), en que uno se encuentre inserto, esto es lo
que Lacan denominó estadio del espejo

[…] el cual se nos revela como un caso particular de la función de la imago, que
es establecer una relación del organismo con su realidad o, como se ha dicho
Innenwelt [interior] con el Umwelt [exterior], [y que se puede comprender]
como una identificación en el sentido pleno que el análisis da a este término:
a saber, la transformación producida en el sujeto cuando asume una imagen
(Lacan, 1990:87-89).

La identificación se produce en el orden simbólico cuando el sujeto asume la


imagen reflejada de su exterior, la imita y se constituye como tal a través de
la imagen imitada, pero resignificada, “ese exterior simboliza la permanencia
mental del yo al mismo tiempo que prefigura su destinación enajenadora”
(Lacan, 1990:88); en el imaginario, cuando parte de los sueños y fantasías
que el sujeto posteriormente simboliza en su “vida cotidiana”; y real, en
palabras de Lacan, cuando entra hasta el límite estático de “tú eres eso”, es
cuando realmente sabemos quiénes o qué somos, es donde se revela la cifra
de su destino mortal, es decir, llegar a ese límite implicaría a su vez llegar
a la locura, a la paranoia o a la muerte.
En esta misma línea Žižek (2008) plantea el tema de la identidad por
medio de una interrogante, ¿qué es lo que crea y sostiene la identidad?
En sus reflexiones sobre el tema concluye que se crea a través de múlti-
ples significantes flotantes y se sostiene bajo un punto nodal, 1 esto es, la
identidad se constituye dentro y no fuera del espacio ideológico del que
formamos parte, en dicho espacio se encuentra una serie de elementos
de libre flotación que el sujeto atrapa, acepta o se identifica con varios
de esos elementos, pero solo uno es el que lo acolcha o “determina” en
mayor medida o sobre el cual los otros significantes se rigen. Es decir, a

Revista Mexicana de Investigación Educativa 469


Navarrete-Cazales

partir de un elemento de libre flotación más fuerte para el sujeto, es donde


anuda su identidad. Cabe señalar que este anudado no es esencialista o
definitivo, sino es temporal y dependiente del contexto del sujeto, o sea,
hoy puede ser un punto nodal el que “determine” mi identidad pero después
puede ser otro. Esto es, la identidad no está determinada, en última instancia
(por la institución, una persona, una idea, un objeto, etcétera), sino que
está abierta a múltiples posibilidades de ser en el mundo, en tanto espacio
ideo lógico (Navarrete, 2013a).
En resumen, el sujeto tiene no una sino varias posiciones identitarias
que se apropia a partir de su ubicación espacial, desde su contexto o
espacio simbólico, desde su interior-exterior. En este sentido, se asume
que la identidad no está prefijada, predeterminada, si bien es cierto que
se fija temporalmente, también es cierto que no se fija definitiva o esen-
cialistamente.
La identificación desde el repertorio discursivo se considera como una
construcción, un proceso nunca acabado, siempre “en proceso”. No está
determinado en el sentido de que puede ser siempre “ganado” o “perdi-
do”, sostenido o abandonado. Aunque tampoco sin sus condiciones de
existencia determinadas, incluyendo los recursos materiales y simbólicos
requeridos para sustentarla, la identificación es finalmente condicional,
sujeta a contingencia (Hall, 2000); es entonces un proceso de articula-
ción, una sutura, una sobre determinación y no una subsunción. Es la
internalización de un rasgo propuesto en una interpelación disciplinar,
institucional, gubernamental, se fundamenta en la fantasía, la proyección
y la idealización (Hall 2000:230).
La identificación, desde un horizonte discursivo, se entiende como
constelación de significados, como estructura abierta, incompleta y pre-
caria que involucra el carácter relacional y diferencial de los elementos y
la posibilidad de construir los significados, que puede ser analizado en el
plano paradigmático y en el sintagmático (Buenfil, 2011). En tal sentido,
cabe señalar que el discurso se constituye como un intento por dominar
el campo de la discursividad, por detener el flujo de las diferencias, por
construir un centro (Laclau y Mouffe, 2004). Es una totalidad estructu-
rada resultante de la práctica articulatoria, e involucra también elementos
lingüísticos y extra-lingüísticos.
Hall, Buenfil, Laclau y Mouffe coinciden en una crítica al concepto
fundacional y metafísico de identidad, postulando su imposibilidad y, a la

470 Consejo Mexicano de Investigación Educativa


¿Otra vez la identidad? Un concepto necesario pero imposible

vez, su pertinencia estratégica reivindicando una identificación discursiva


(contextual, situada y momentánea) o lo que Hall llama una identidad bajo
borramiento. La identidad se configura a través de un proceso de interpe-
lación triunfante que es condición de posibilidad de la identificación, la
cual da lugar al paso de individuos a sujetos.

Identidad. Usos desde variados emplazamientos disciplinarios


El término identidad ha sido abordado, trabajado, discutido, desde muy
diversos modos, por autores pertenecientes a una misma disciplina pero
abordado desde diferentes posturas onto-epistemológicas y/o políticas. O,
de diversas disciplinas y con posicionamientos muy similares o disímiles.
Algunos autores permanecen aún en la búsqueda incesante de esa identidad
metafísica, última, final, determinada que pueda expresar definitivamente
quiénes somos; Otros, sin embargo, buscan los procesos de constitución
de las identidades y, al hacerlo, reconocen el carácter plural, no suturable,
precario, abierto y flexible, de este proceso y de la subjetividad que resulta.
Algunos autores que encontramos posicionados en este último plantea-
miento son: Bourdieu y Dubet quienes, desde el terreno sociológico, han
hecho patente la necesidad de re-visar la noción de identidad por ser un
término que ya no designa el significado con el que fue creado. Esto, por
supuesto, se debe a la emergencia del posestructuralismo que plantea que
no existe un único significado para un significante, sino que la relación
entre el significante y el significado es contextual e histórica (cf. Saussure,
1986). Así, por ejemplo, Dubet considera que debemos plantear el pro-
blema de la identidad en términos nuevos para tratar de ver qué tipo de
mutaciones explica mejor el mismo éxito de esta noción.
Dubet plantea que la noción de identidad es polisémica, ante tal
situación se cuestiona si todavía conserva alguna utilidad. Hace una
diferenciación entre dos identidades del sujeto: la social y la personal.
La primera se refiere “a la manera en cómo el actor interioriza los roles y
estatus que le son impuestos o que ha adquirido y a los cuales somete a su
personalidad social”, y la segunda “es inseparable de las identificaciones
colectivas que dibujan los estereotipos sociales” (1987:520). Si bien es
cierto que la identidad social es producto de la historia y del contexto,
también lo es que la acción social del sujeto no se agota en la integra-
ción, porque “el actor puede manipular su identidad sin ser totalmente
tragado por ella”.

Revista Mexicana de Investigación Educativa 471


Navarrete-Cazales

En tal sentido sostenemos que la identidad del sujeto no está determi-


nada por la sociedad en la que se inserta, sino que existen ya una cultura,
un modus vivendi, y el sujeto con sus potencialidades decide, reflexiva o
irreflexivamente, qué incorporar de su contexto a su proceso de consti-
tución identitaria. A decir de Dubet “la identidad social [y personal del
sujeto], no está ni dada, ni es unidimencional”, y precisamente porque
existen muchas dimensiones de la identidad (o polos identitarios), al
respecto, nos dice: “la identidad ya no existe”. “La noción de identidad
termina por ser consumida de todas formas y sirve para comprender
todo y su contrario” (Dubet, 1987:520-536), pero en esta imposibili-
dad existenciaria de la identidad es que se hace necesario hablar de ella,
porque es un concepto que da cuenta de los procesos de construcción
identitaria, es decir, de los de subjetivación. En este sentido, reafirmamos
nuestro argumento de que la identidad es una categoría aporética, esto
es, imposible pero necesaria.
En este tenor, Bourdieu plantea que la identidad se construye en la
práctica social a partir de representaciones mentales (actos de percepción
y apreciación, de conocimiento y reconocimiento) y de representaciones
objetales (cosas o actos). Estas representaciones a su vez están en constante
lucha por el poder, “luchas de hacer ver y de hacer creer, de hacer conocer y
hacer reconocer, de imponer la definición legítima de las divisiones del mun-
do social” (Bourdieu, 1982:475). Coincidimos con Bourdieu (1982:478)
al señalar que “en la construcción de la identidad (ser percibido que existe
fundamentalmente en virtud del reconocimiento de los demás), se halla
en juego la imposición de percepciones y de categorías de percepción”.
Por otra parte, autores como Hall, Bhabha y Grossberg posicionados en
el terreno antropológico también han abordado el tema de la identidad
como un problema teórico. En esta tesitura, Stuart Hall nos dice que si
la identidad ha dejado de ser vista como una esencia o desde la filosofía
trascedentalista, si ya no designa unificación, integración, entonces, ¿quién
la necesita? Plantea que este concepto lo podemos trabajar desde el enfoque
deconstructivo y bajo borramiento:

[Las] identidades nunca están unificadas y, en los últimos tiempos modernos,


progresivamente fragmentadas y fracturadas; nunca singulares sino construidas
múltiplemente a través de diferentes discursos, prácticas y posiciones, frecuen-
temente entrecruzadas y antagónicas (Hall, 2000:227).

472 Consejo Mexicano de Investigación Educativa


¿Otra vez la identidad? Un concepto necesario pero imposible

Hall niega la existencia de identidades auténticas y originarias, basadas


en elementos universalmente compartidos; aboga por las diferenciales,
parciales, temporales, contingentes, relacionales, en proceso y siempre en
busca de completud, de cierre, de sutura.
Bhabha (1996) plantea el tema de la identidad a partir de la multicul-
turalidad; lo desarrolla desde la identidad cultural, la cual es una parte
de la identidad del sujeto pero a su vez es donde el sujeto se constituye
como tal. Este autor considera necesario tratar la identidad desde la di-
ferencia, como expresión de diversidad, esto es, el reconocimiento de las
minorías, de los excluidos, que tienen posibilidad de visibilidad social
solo a partir de los otros, es una negociación desde la presencia del otro
que, en el caso de la multiculturalidad, asegura al sujeto nacional autén-
tico, pero nunca podrá garantizar su visibilidad o verdad. Este pensador
sugiere el tema de la temporalidad culturalmente definida, tema de gran
importancia para trabajar la identidad ya que el sujeto se constituye y,
por tanto, construye identidad (es) a partir de diversos referentes sociales,
culturales y temporales y siempre en relación con el otro, con los otros
que son uno mismo y los otros.
En este sentido, Grossberg (1996) menciona que la centralidad del con-
cepto identidad es un desarrollo “moderno”, tanto en el discurso teórico
como en el político. Despliega el tema de la identidad desde tres lógicas:

1) De la diferencia: la identidad siempre se construye desde la diferen-


cia. Menciona que lo moderno no constituye identidad fuera de la
diferencia sino la diferencia fuera de la identidad. Descalifica a las
“teorías de la otredad” porque asumen la diferencia en sí misma, en
un sentido positivista, reconoce que el otro existe pero desde su lugar,
tal y como es. Por ello propone construir una teoría de la otredad
que no sea esencialista, y una teoría de la positividad basada en las
nociones de efectividad, pertenencia o lo que Paul Gilroy (1993)
llama “lo mismo cambiante”.
2) De la individualidad: ésta ha sido vista desde una sola y simple es-
tructura, por lo que es necesario repensarla y recordar que cada ser
humano tiene alguna forma de subjetividad y así, al menos en un
sentido existe como sujeto. Dichas subjetividad (al menos dentro de
las sociedades humanas), está siempre inscrita o distribuida dentro
de los códigos culturales de diferencias que organizan sujetos; y

Revista Mexicana de Investigación Educativa 473


Navarrete-Cazales

3) De la temporalidad: es decir, la unidad del sujeto depende de la uni-


dad del tiempo, por lo que la identidad es histórica y construcción
temporal de la diferencia. A partir de estas tres lógicas sostiene que
las identidades son siempre contradictorias, temporales, históricas y
diferenciales.

Un tercer caso disciplinario es el de la teoría política en donde, por ejemplo,


autores como Laclau y Mouffe, y Foucault han reflexionado al respecto. En
el caso de los primeros, el tema de la identidad es tratado (desde la consti-
tución del sujeto), desde dos inquietudes que plantean en un apartado de
su libro Hegemonía y estrategia socialista, éstas son: el carácter discursivo
o prediscursivo del sujeto y la relación existente entre distintas posiciones
de sujeto. 2 En lo que se refiere a la primera inquietud, los autores expresan
que el carácter constitutivo del sujeto no es como se creía en la filosofía
trascendental y esencialista, sino que es discursivo, esto es, relacional,
abierto e indeterminado y “justamente por ser toda posición de sujeto
una posición discursiva, participa del carácter abierto de todo discurso 3 y
no logra fijar totalmente dichas posiciones en un sistema cerrado de di-
ferencias” (Laclau y Mouffe, 2004:156). Podemos decir, entonces, que la
identidad del sujeto se constituye dentro y no fuera del discurso y que el
carácter abierto del discurso permite al sujeto identificaciones que hacen
evidente la contingencia de su identidad (el sujeto al reconocer el espacio
discursivo permite desmitificar los supuestos de unidad y homogeneidad
que hacían de él un agente racional y transparente).
Desde otro ángulo, el sujeto es la forma pura de la dislocación de la
estructura, dicha dislocación permite que el sujeto nunca llegue a una
identidad plena, sino temporal, por lo que Laclau nos dice que el sujeto se
constituye en los bordes dislocados de la estructura (1994:79). Siguiendo
a este autor, la identidad del sujeto político se construye a partir de actos
de identificación que pueden ser de decisión o de poder; la identidad tiene
dos elementos constitutivos, por un lado, es movimiento contingente y,
por otro, marca las diferencias. Esto último va de la mano con la segunda
inquietud de los autores, la relación existente entre distintas posiciones
de sujeto. El sujeto se constituye a partir de distintas posicionalidades, las
cuales se encuentran dispersas en el mundo, mas no separadas, sino que
se relacionan y diferencian a su vez; ninguna de las posiciones del sujeto
logra consolidarse finalmente como separada, hay un juego de sobredeter-

474 Consejo Mexicano de Investigación Educativa


¿Otra vez la identidad? Un concepto necesario pero imposible

minación entre las mismas que reintroduce el horizonte de una totalidad


imposible (Laclau y Mouffe, 2004:164). Por tanto, la identidad humana
no es solo un conjunto de posiciones dispersas, sino también las formas
de sobredeterminación que se establecen entre las mismas.
Continuando la lógica de la teoría política desde una visión no esen-
cialista, Foucault nos dice que la categoría poder es parte imprescindible
en la constitución identitaria del sujeto, del cual comenta: que “era una
cosa compleja y frágil, de la cual es difícil hablar y de la cual nosotros
no podemos hablar. Sostiene que, no hay sujeto, si no hay un proceso de
subjetivación o reconocimiento, es decir, si el ser humano no se convierte
a sí mismo o a sí misma en sujeto” (Minello, 1999:180), por ejemplo en
sujeto de sexualidad. Son tres los modos de objetivación que Foucault ha
trabajado y que considera que transforman a los seres humanos en sujetos:

1) los modos de investigación que tratan de otorgarse a sí mismos el


estatus de ciencia;
2) las prácticas divisorias, donde el sujeto se encuentra dividido en su
interior o dividido de los otros y;
3) el modo en que un ser humano se convierte a sí misma o a sí mismo
en sujeto.

En este último punto es donde observamos claramente una coincidencia con


Laclau al decir que uno de los modos en que el ser humano se convierte en
sujeto es por medio de un acto político, por ejemplo por medio de lo que
Foucault ha llamado “poder pastoral, y que el Estado moderno occidental
integró, en una nueva forma política, esta vieja técnica de poder que nació
en las instituciones cristianas” (Foucault, 2000:98-127).
La cuestión de quién ejerce el poder y dónde lo ejerce son dos preocu-
paciones a las que Foucault responde: “el ejercicio de poder es un modo de
acción de unos sobre otros, por lo que el poder existe únicamente en acto
y lo que define una relación de poder es un modo de acción que no actúa
directamente o inmediatamente sobre los otros, sino que actúa sobre su
propia acción” (Foucault, 1992:83). Señala que una relación de poder se
articula sobre dos elementos que le son indispensable para que se dé ésta:
“que el otro (aquel sobre el cual se ejerce) sea reconocido y permanezca
hasta el final como sujeto de acción; y que se abra ante la relación de poder
todo un campo de respuestas, reacciones, efectos, invenciones posibles”. Por

Revista Mexicana de Investigación Educativa 475


Navarrete-Cazales

lo que podemos decir que el sujeto tiene el poder de decisión (de dejarse
interpelar o no por tal o cual evento, suceso, objeto, ideal, etcétera) a la
hora de constituirse como tal, pero no olvidemos que cada elección (in-
clusión de algo o alguien) significa a su vez una exclusión. Cabe decir que
coincidimos con Laclau y Foucault al concebir a los sujetos como políticos
porque tenemos el poder de decidir y actuar, no solo colectivamente sino
también individualmente. Las decisiones no son, por supuesto, de libre
albedrío sino que siempre están condicionadas por el contexto y mediadas
por otros sujetos, agencias e instituciones.
En síntesis, el cuestionamiento sobre las esencias y verdades últimas y
trascendentales, no solo ocurrió desde una disciplina sino desde varias, por
ejemplo, autores como Freud y Marx continuaron reflexionando sobre la
línea de la sospecha sobre las esencias trascendentales y ahora se habla de
una multiplicidad de identidades desde diversos y variados emplazamientos
teóricos, epistemológicos, ontológicos y políticos. En los abordajes temá-
ticos también ha habido variaciones y ahora en la psicología se habla de
crisis de identidad, en el psicoanálisis de identificación, en la sociología
de identidad social, en la historia de identidad nacional, en la economía de
identidad corporativa, en las matemáticas de identidad matemática, entre
muchas otras.

Reflexiones finales
En la filosofía clásica, la identidad era la relación que cada entidad man-
tenía solo consigo misma, estaba basada en elementos universalmente
compartidos. En esa tradición filosófica se consideraba que definir las señas
de identidad, les permitiría llegar a saber “lo que somos”. Nietzsche fue
uno de los principales filósofos que dirigió su pensamiento a la destrucción
de la metafísica del ser, de las identidades universales, de ahí la aporía del
término identidad. El sentido primario (metafísico, auténtico y originario)
del término identidad se ha transformado en el tiempo.
Actualmente, la identidad es abordada como tema o como problema
epistemológico al grado de constituirse en una problemática específica
que intenta ser abordada desde el amplio abanico de disciplinas que cons-
tituyen el campo de lo social. Diversas son las escuelas de pensamiento
que ofrecen argumentos para “perder la inocencia” frente a los deseos de
plenitud afines a las formas habituales de esencialismos y fundamentalis-

476 Consejo Mexicano de Investigación Educativa


¿Otra vez la identidad? Un concepto necesario pero imposible

mos. Identidad se ha instaurado como un concepto diferencial que designa


movilidad, transformación, cambio, suturas temporales, un proceso. Es
decir, el sujeto no nace determinado con una identidad última, sino que
la identidad es un proceso de constitución nunca acabado. En tal sentido
el argumento que siguió este trabajo fue la revisión teórica de la identidad
(por medio de diversos autores y disciplinas) como un término necesario
pero imposible, es decir, como un concepto aporético en tanto que tiene
la condición de necesariedad y a la vez de imposibilidad.
Ahora sabemos que el sujeto construye su identidad a partir de la asunción
de distintas posiciones, roles o polos identitarios: un sujeto a lo largo de su
historia de vida puede ser científico, padre de familia, político, beisbolista,
etcétera y, en este sentido, la identidad se reconstruye constantemente por
la adquisición de nuevas posiciones y por las resignificaciones que hace
cada sujeto de ellas; nuestro ser en el mundo lo conformamos por tantas
identidades como nos constituyamos (decisoriamente o no) en él, y deci-
mos decisoriamente o no, porque tenemos algunos “polos identitarios” ya
dados históricamente (por ejemplo: ser hijo, hombre o mujer) pero eso no
quiere decir que un polo identitario constituya o determine en términos
definitorios la identidad de un sujeto.
La identidad se hace necesaria (para los sujetos, agencias, instituciones,
grupos sociales) porque requerimos de una que nos identifique, que nos dé
una posición, un lugar en el mundo (social), que nos permita nombrarnos,
ser nombrados y que nos distinga de los demás, de los otros, todo ello bajo
la lógica de que no sería posible una identidad que no postule al mismo
tiempo una alteridad. Sin la otredad no sería posible la identidad (histórica,
discursiva, contextuada) sino la mismidad, o una identidad idéntica a sí mis-
ma. Es decir, poseer una identidad única y “para siempre” resulta imposible
en tanto que no se puede tener una identidad idéntica a sí misma, acabada,
finalizada e inamovible, solo podemos poseer identidades con fijaciones
temporales, parciales en la que permanecen algunos elementos y cambian
otros. En esta tesitura, consideramos que, para dar cuenta de la constitución
de identidades, individuales o colectivas, es necesario tener presente algunas
características esenciales tales como la complejidad del proceso identificatorio,
la precariedad del término y la contingencia y antagonismo de las identida-
des. Características que impiden no solo prefijar la identidad, del sujeto o
el colectivo, sino también fijarlas en términos pretendidamente definitivos.

Revista Mexicana de Investigación Educativa 477


Navarrete-Cazales

Notas
1
Es el punto a través del cual el sujeto es sociales, se constituye como intento por dominar
“cosido” al significante y, al mismo tiempo, el el campo de la discursividad, por detener el flujo
punto que interpela al individuo a transformarse de las diferencias, por construir un centro (La-
en sujeto dirigiéndole el llamado de un cierto clau y Mouffe, 2004:129). En esta misma lógica
significante amo (comunismo, dios, libertad, coincidimos con Buenfil (2011), al entender
Estados Unidos) (Žižek, 2008). discurso como una constelación de significados,
2
Laclau para no utilizar la categoría de sujeto como estructura abierta, incompleta y precaria
se refiere a ella como “posiciones de sujeto”, en que involucra el carácter relacional y diferencial
el interior de una estructura discursiva. de los elementos y la posibilidad de construir los
3
El discurso involucra tanto elementos lin- significados, que puede ser analizado en el plano
güísticos como extralingüísticos y, en términos paradigmático y en el sintagmático.

Referencias
Aristóteles (1969). Metafísica, Ciudad de México: Porrúa.
Audi, Robert (ed.) (1999). “Identity of indiscernibles”, The Cambridge Dictionary of
Philosophy, 2da. edición, Cambridge: Cambridge University Press.
Bhabha, Homi (1996). “Culture´s in-between”, en S. Hall, y P. du Gay (eds.) Questions
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Artículo recibido: 13 de mayo de 2014


Dictaminado: 19 de septiembre de 2014
Segunda versión: 24 de octubre de 2014
Aceptado: 3 de noviembre de 2014

Revista Mexicana de Investigación Educativa 479


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La identidad digital
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2.1 Componentes de la identidad digital


Tal y como se ha comentado en el capítulo anterior, la identidad es el conjunto de rasgos que nos
individualizan y permiten distinguir a una persona de otra confirmando que esta es realmente
quien dice ser, ya sea en el ámbito legal, familiar, digital, etc.

Hasta hace poco, configurar y gestionar la identidad personal era una tarea que comprendía tratar
nuestra realidad en relación con las diferentes organizaciones y personas en un ámbito que tenía
que ver únicamente con el entorno personal y físico más cercano. Sin embargo, la llegada de Inter-
net de forma masiva a la vida de las personas y, sobre todo, la facilidad de interactuar y dejar hue-
lla en ella, hace que la gestión de la identidad se complemente con la realidad digital, que además
incorpora nuevas características1 que han de ser tenidas en cuenta por las personas para que la
gestión de esa identidad sea realmente efectiva.

Durante los últimos 20 años el avance de la digitalización de las actividades de los ciudadanos y su
migración hacia el medio online ha sido constante: se trabaja, se aprende, se compra, se vende, se
llevan a cabo reuniones, se ven contenidos audiovisuales, se escucha audio, se invierte, se crea,
se vota, se realizan donaciones…

Tal y como se recoge en la figura 1, durante la última década, las aplicaciones de carácter social
han sido los principales motores de la evolución de Internet. Los usuarios tienden a compartir cada
vez más aspectos de su vida y, además, cada vez en más servicios y sitios web. En la actualidad, es
frecuente transmitir en directo (gracias al paradigma real time web)2 la vida (lifestreaming),3 las
conexiones, los pensamientos, los conocimientos, las relaciones, las opiniones, etc. Por otro lado,
los usuarios usan cada vez más dispositivos para conectarse a la Red, lo que también complemen-
ta la información sobre la identidad digital.

En resumen, toda la actividad de las personas en la Red es susceptible de ir configurando la identi-


dad digital, puesto que deja un rastro fuerte y claro en ella, de manera consciente o inconsciente4.

1. La huella que las personas dejamos en la Red es potencialmente permanente, puede ser enlazada, sigue un orden cronológico claro y, en muchas
ocasiones, no puede ser borrada porque es información que ha sido compartida con otros.
2. Para mayor información, consultar el monográfico sobre el tema Real Time Web: una nueva conciencia global. Fundación Telefónica, 2011.
3. Concepto que se refiere al uso de las herramientas 2.0 para ir narrando la propia vida, en este caso relativa a la actividad realizada en Internet.
4. Gamero, Ruth, La configuración de la identidad digital, Nota Enter-IE 131, junio 2009.

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Identidad digital: el nuevo usuario en el mundo digital
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Figura 1. Hitos en la evolución de Internet

Fuente: elaboración propia.

En la figura 2, a modo de ejemplo, se muestra un conjunto de estos impactos en la Red que ayudan a
esta configuración. En concreto, se trata de servicios y aplicaciones, como las redes sociales, los servi-
cios de almacenamiento de datos, ya sean fotosites, videosites, blogs, foros, etc., las relaciones que se
establecen, los círculos de confianza en los que se inserta la persona, los perfiles personales, etc.

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La identidad digital
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Figura 2. Ejemplo de impactos en la Red que conforman la identidad digital

Fuente: elaboración propia.

El concepto de identidad digital es, pues, muy amplio, y está formado por muchos componentes
que lo van configurando a lo largo del tiempo.

Según el modelo planteado por F. Georges,5 la identidad digital está constituida por diferentes ti-
pos de datos según el usuario tenga o no la intención de revelarlos, lo que da lugar a una identidad
declarada, compuesta por aquella información que revela expresamente la persona, otra identi-
dad actuante, según las acciones que esta lleva a cabo, y otra calculada o inferida, según el análisis
de las acciones que realiza la persona. Toda esta información puede ser utilizada para configurar
una idea de quién es y qué le gusta a una persona determinada.

En concreto, el tipo de datos que ayudan a configurar esta identidad pueden catalogarse como:

• Datos de identidad individual: se trata de identificadores como el nombre, el número de la


Seguridad Social o el DNI, el número del permiso de conducción, el número de la tarjeta de
crédito, la fecha de nacimiento, los identificadores sociales de los sitios web a los que accede,
etc.
• Datos de comportamiento: sobre transacciones, historial de navegación, datos de localiza-
ción, transcripciones del call-center, historial de compra, accesos, etc.6
• Datos derivados o calculados: son atributos modelados de manera analítica que sirven para
hacer un perfilado de las personas, por ejemplo, para valorar el riesgo de un cliente a la hora
de darle un crédito, entender la propensión a hacer algo, valorar su influencia en un ámbito
determinado, etc.

5. http://fannygeorges.free.fr/
6. Estos datos son susceptibles de ofrecer una visión de la persona que supera, con mucho, el conocimiento que esta tiene de sí misma, pues permite un
análisis de tendencias, comportamientos, influencias, secuencias… originadas en el comportamiento y en el creciente flujo de información que se
comparte. También se denominan shadow data.

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Identidad digital: el nuevo usuario en el mundo digital
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• Datos que va creando el propio usuario para identificarse: como opiniones sobre productos,
redes profesionales a las que pertenece, «me gusta» en redes sociales, intenciones de com-
pra, valoraciones y revisiones de productos, respuestas en foros, etc.

El concepto de identidad digital tiene, además, diferentes representaciones en distintos entornos,


es decir, las personas cuentan con varios perfiles según el contexto en el que se desenvuelvan,
perfiles que incluyen distinta información. Por ejemplo, la información que necesita un centro mé-
Identidad digital, dico sobre un paciente cuando ingresa por una dolencia es diferente de la que requiere una tienda
información, para que pueda dar por válida una compra, o de la que tienen los amigos sobre una determinada
privacidad y persona (figura 3).
seguridad son
aspectos que van
En este sentido, identidad digital, información, privacidad y seguridad son aspectos que van muy uni-
muy unidos, pues
dos, pues para gestionar correctamente la primera hay que poder gestionar los otros tres aspectos.
para gestionar
correctamente la
primera hay que
poder gestionar Figura 3. Ejemplo de datos de los diferentes perfiles de la identidad digital
los otros tres
aspectos.

Fuente: elaboración propia.

De manera genérica, tal y como se enumera en la tabla 2, la identidad digital es, pues, un concepto
social, porque soporta los procesos de interacción de las personas; es subjetiva, ya que también
intervienen en el proceso de identificación otros individuos que incorporan su subjetividad en la
interpretación, por lo que diferentes personas podrán construir distintas «identidades» asociadas
a la misma persona; tiene valor, pues permite la realización de transacciones; es referencial, pues
no es la persona en sí, sino una referencia a ella; es crítica, pues su uso por terceros puede implicar

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La identidad digital
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riesgos para la persona, así que su gestión se hace necesaria; es un concepto compuesto, ya que
está formada por varios elementos procedentes tanto de la propia persona como de terceros y en
algunos casos incluso sin su conocimiento o participación; es un concepto dinámico, que evolucio-
na con el tiempo; es contextual, pues los datos dependen del ámbito en el que la persona se de-
senvuelva en un momento dado, de hecho, las personas deben gestionar estos diferentes perfiles
de su vida e incluso mantenerlos separados, pues el no hacerlo puede incluso implicar riesgos para
ellos mismos. Por otro lado, la información registrada sobre las personas se puede conservar ideal-
mente de manera permanente y, por lo tanto, se puede acceder a ella atendiendo incluso a un or-
den cronológico claro. El hecho de que gran parte de esa información sea compartida con otros
hace que tampoco pueda ser eliminada. Finalmente, conviene recordar que la identidad digital es
inexacta, ya que el proceso de identificación completo puede estar sujeto a errores.

Tabla 2. Características de la identidad digital

Social Soporta los procesos de interacción social de las


personas
Subjetiva El proceso de identificación incorpora la subjetividad
de las otras personas
Con valor Permite la realización de transacciones que no serían
posibles sin ella
Referencial Se trata de una referencia a la persona
Crítica Su uso por terceros puede implicar riesgos para la persona
Compuesta Formada por varios elementos, tanto procedentes
de la propia persona como por otros
Dinámica Está siempre cambiando e incorporando nuevos
elementos
Contextual Según el contexto en el que se desenvuelva la persona, el
perfil de la identidad digital tendrá una información u otra
Permanentemente accesible y La información registrada sobre la persona se puede
ordenada cronológicamente conservar y, por lo tanto, se puede acceder a ella de
manera permanente. De hecho, en muchas ocasiones la
información no puede ser borrada porque ha sido
compartida con otros
Por otro lado la información queda almacenada
siguiendo un orden cronológico claro
Inexacta El proceso de identificación siempre está sujeto a
errores, algo que conviene tener muy en cuenta

Fuente: elaboración propia.

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Identidad digital: el nuevo usuario en el mundo digital
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En resumen, las TIC (tecnologías de la información y la comunicación) crean una identidad expan-
dida en la mayoría de sus usuarios, potencian sus habilidades y los capacitan para estar en contac-
to con otros con diferentes niveles de relación, intimidad, compromiso, etc.7 Gracias a la vida digi-
tal, es posible conocer mejor a los otros, al mismo tiempo que es más fácil darnos a conocer, com-
partir con otros más cosas, tener más información y, en definitiva, gestionar mejor las relaciones
sociales y la propia identidad real.8
Gracias a la vida
digital es posible
conocer mejor
2.2 El papel de la identidad digital en el comportamiento humano
a los otros, al
mismo tiempo
Tal y como se ha comentado, la participación de la persona en el universo digital la complementa,
que también es ya que las herramientas online amplían las posibilidades y dotan a las personas de nuevas capaci-
más fácil darnos dades. Gracias a esta interacción es posible ser más fluido, variado, rico… porque todas las posibi-
a conocer. lidades que ofrecen las tecnologías y la posibilidad de estar conectado permanentemente hacen
posible llegar a más.

En este sentido, el concepto de identidad se hace múltiple, fluido, distribuido y heterogéneo. Inclu-
so el concepto que cada persona tiene de sí misma se integra como una pieza más en una red más
amplia que es donde cobra sentido. Y es que cuando se incorpora la informática ubicua al individuo
de manera permanente cambia el propio sentido de uno mismo. Incluso muchos objetos digitales
terminan siendo extensiones de la construcción mental de un pensamiento.9

La experiencia digital y online del usuario es cada vez más rápida e inmersiva, las comunicaciones
se hacen cada vez más bidireccionales y masivas, y la conexión en tiempo real (tanto a la informa-
ción como a otras personas) hacen que gran parte de las actividades se conviertan en una expe-
riencia atrayente, absorbente e incluso adictiva.10 Este nuevo paradigma, conocido como real time
web,11 ofrece la posibilidad de disponer de un flujo de información constante y en tiempo real de
cada una de las personas, de lo que estas piensan, sienten, hacen o crean, y ello contribuye, sin
duda, a configurar esta identidad digital que es parte de la identidad de los seres humanos. Incluso,
dando un paso más, este nuevo entorno contribuye a cambiar la propia identidad, por la influencia
que tiene en la manera en la que se socializa, por los cambios que produce en el modo en el que se
concibe la privacidad y también por cómo altera la atención de las personas.

De manera genérica, se puede afirmar, además, que Internet cambia dimensiones como el espacio
y el tiempo y, por lo tanto, modifica sustancialmente el entorno. La Red acerca múltiples realida-
des de manera casi inmediata y en este sentido la distancia física se elimina, con lo que la posibili-
dad de acceder a casi cualquier conocimiento, información o persona de manera instantánea cam-
bia notablemente la realidad. Por otro lado, en la Red, los hechos quedan ordenados temporalmen-
te tal y como sucedieron, por lo que los recuerdos pueden quedar en cierto modo inalterados. En

7. Varela, Juan. http://periodistas21.blogspot.com/


8. Freire, Juan. http://nomada.blogs.com/jfreire/
9. Para profundizar en el tema de la identidad en Internet, consultar el trabajo de Sherry Turkle.
10. Al parecer, estos mínimos paquetes de información activan mecanismos cerebrales de recompensa como la dopamina, que están implicados en algunas
adicciones.
11. Para abundar en este tema, consultar el monográfico Real Time Web: una nueva conciencia global, de Fundación Telefónica, 2011.

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La identidad digital
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el mundo físico los recuerdos están asociados a una emoción y, por lo tanto, sujetos a un orden
subjetivo. De hecho, el que los recuerdos no estén solo en nuestros circuitos cerebrales, sino que
también se almacenen en el soporte digital que los conserva ordenados tal y como sucedieron,
condiciona que el proceso de olvido y distorsión de los recuerdos no se lleve a cabo de la misma
manera, por lo que influye directamente en nuestra memoria.

2.2.1 Cambios en los procesos de socialización

Nunca hasta ahora había sido posible relacionarse tanto y con tantas personas al mismo tiempo.
Las posibilidades que ofrece el mundo digital son increíbles; este amplía nuestras limitaciones físi-
cas y facilita un contacto cada vez más cercano y permanente con las personas que queremos. De
hecho, se habla de las redes sociales como verdaderas herramientas de amplificación de las rela-
ciones. Al mismo tiempo, ayudan a ampliar los círculos de conocidos, y expanden el grafo social
con diferentes fines (profesionales, formativos, de ocio, etc.).

Además, la forma en la que se socializa, en la que la gente se comunica y colabora se está transfor-
mando profundamente. Las comunicaciones se hacen cada vez más rápidas, directas e instantá-
neas. La vida digital tiene un alto potencial de ampliación de la experiencia humana. De hecho, las
relaciones que se mantienen pueden superar barreras como el tiempo, la distancia e incluso el
idioma. La experiencia online ofrece también la posibilidad de «engancharse» a lo que otras perso-
nas hacen, sienten o experimentan. El mundo se interconecta cada vez más y se hace más com-
prensible porque es más fácil acceder al contexto de otras personas.

2.2.2 Cambios cognitivos


La actividad de las personas en la Red, sobre todo la que tiene que ver con el acceso en tiempo real
a la información y la comunicación con otras personas, tiene su coste y ese es precisamente el de
la atención. En un entorno en el que la información fluye continuamente, la atención sufre,
de hecho se habla de la continuous partial attention,12 entendida como una atención parcial que se
tiene, además, de manera continua a lo largo del tiempo.13

La vida en red ofrece cada vez más opciones para acceder y adquirir conocimiento, pero bajo una
aproximación diferente a la tradicional, ya que las interrupciones, la lectura no secuencial y el
contenido disperso hacen que la atención se vea modificada. La multitarea, instigada por el uso
de Internet, cambia los modelos cognitivos, por lo que puede convertir a las personas en seres
más eficientes procesando información pero con el riesgo de ser también más superficiales e
incluso más uniformes.14 La utilización de Internet como un disco duro en el que almacenamos
recuerdos permite que no se realice esfuerzo en memorizar información lo que, según algunos
expertos, puede suponer una merma de capacidades, mientras otros lo consideran un aspecto
positivo ya que estos recursos que antes se dedicaban a memorizar, se pueden dedicar ahora a
otras actividades.

12 Linda Stone introdujo el concepto en 1998.


13 En este sentido, hay que destacar la iniciativa de «El día Isma» (http://www.youtube.com/watch?v=S_05_gtr4Mw), una reciente campaña de publicidad
que habla de cómo intentamos atender tantos estímulos al cabo del día que finalmente no hacemos caso como deberíamos a ninguno de ellos.
14 Según Nicholas Carr.

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Identidad digital: el nuevo usuario en el mundo digital
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Otros cambios que se cree que Internet produce en nuestra forma de procesar la información se re-
fieren al aumento de la capacidad de filtrar información, que se desarrolla como respuesta al creci-
miento exponencial de la cantidad de información a la que somos expuestos, e incluso hay quien
afirma que produce un incremento de la actividad cerebral con cambios en los circuitos neuronales.15

2.2.3 Cambios en el concepto de privacidad


Gran parte de las aplicaciones y servicios digitales que utilizan las personas albergan información
personal muy valiosa sobre ellas. Esta información es compartida con otros y ello está configuran-
do un entorno en el que el concepto de privacidad e intimidad está evolucionando.

Los medios sociales permiten, además, compartir datos de la vida de las personas con un mayor
número de contactos y hacerlo de manera permanente y trazable. La intimidad es un concepto en
evolución que cada vez se hace más público y, por otro lado, menos gestionable por la propia per-
sona. En la actualidad, es habitual que las personas compartan información sobre las actividades
que realizan en un determinado momento, fotos, vídeos, comentarios o información de geolocali-
zación y esta información, una vez compartida, entra en el «flujo» de información y puede distri-
buirse libremente, por lo que la gestión escapa del control de la persona que la compartió. Los lími-
tes son cada vez más difusos y cada vez es más difícil encapsular una información que es fluida por
naturaleza y fluye aún más en los ecosistemas de redes digitales.16

Ante este escenario, la gestión de la privacidad se convierte en un tema esencial para el futuro y para
la gestión de la propia identidad digital. Es preciso, pues, que el propio usuario sea el que tenga el con-
trol sobre la compartición de sus datos y que, por lo tanto, se requiera siempre su consentimiento en
las operaciones relacionadas con su identidad. Por otro lado, es necesario también poder distinguir
entre diferentes perfiles, públicos y privados, para compartir según qué información interese en cada
momento. La gestión de la privacidad, como la gestión de la identidad digital, será una tarea a la que
las personas tendrán que dedicar especial atención en su relación con los medios sociales porque en
ellos, además, irá implícita su reputación. Un cambio notable que se está produciendo en este sentido
es que, si bien hace unos años las personas decidían qué aspectos de la privacidad hacían públicos, en
la actualidad, se trata de decidir qué preservar para así trabajar activamente para conseguirlo.

En este sentido la Dra. Danah Boyd,17 experta en el ámbito de identidad digital y en el uso de redes
sociales por parte de jóvenes, explica que el concepto de privacidad ha ido evolucionando notable-
mente a lo largo de los últimos años. De hecho, en la actualidad, los jóvenes consideran que Inter-
net es por defecto público y todo lo que hacen allí tiene este carácter, con lo que establecen estra-
tegias para hacer privadas ciertas conversaciones. Además, esta investigadora destaca la necesi-
dad de que los diferentes sistemas que ayuden a gestionar la identidad digital deben estar diseña-
dos para satisfacer las necesidades de control de la información de los usuarios, trasladando al
mundo telemático los protocolos de intercambio de información de identidad usados por los seres
humanos en las interacciones sociales.

15. Gary Small.


16. Dolors Reig. http://www.dreig.eu/caparazon/
17. http://www.danah.org/

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La identidad digital
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En resumen, la gestión de la identidad tiene mucho que ver con el valor que las personas dan a su
privacidad y a cuánto estén dispuestas a ceder a cambio de la comodidad y de los posibles benefi-
cios informativos y comerciales que ofrezcan servicios del nuevo ecosistema digital.

2.2.4 Cambios en el concepto de reputación social

Tal y como ya se ha comentado en el informe, el control y la gestión de la información personal


en la Red tiene unas características diferentes que en cualquier otro medio. Por una parte, la
facilidad con la que la información se replica en diferentes servidores, y por otra, la dificultad del
usuario para seguir el ciclo de vida de dicha información, han contribuido a crear una conciencia
entre la población acerca de la importancia de gestionar esta información y en concreto la repu-
tación en la Red.

Dadas las dificultades que los usuarios encuentran para hacer personalmente un seguimiento de
la información que circula sobre ellos en la Red, han ido apareciendo en los últimos años servicios
que tienen como objetivo el seguimiento de esta información, y además incluyen herramientas
para conseguir mejorar la reputación. Algunos ejemplos de este tipo de empresa son Reputation.
com, Internetreputation.com o la española Webrunner (figura 4). Estas herramientas están dirigi-
das tanto a usuarios particulares como a empresas que quieran conocer cuál es su reputación en
la web o mejorar su huella en este medio.

Figura 4. Servicios de seguimiento y creación de reputación en Internet

Otro ejemplo es el de la empresa connect.me, que cuenta con una herramienta que permite a los
usuarios verificar la información de otros usuarios con el fin de darle más veracidad a los perfiles
en redes sociales como Facebook, Twitter o LinkedIn.

En concreto, el funcionamiento es el siguiente: un usuario de Facebook, Twitter o LinkedIn puede


crear una tarjeta en connect.me en la que únicamente rellenará sus gustos, aficiones, tipo de tra-
bajo, etc. De la misma manera, una vez rellenada su tarjeta propia, el usuario deberá indicar o
«avalar» cuáles cree que son los gustos, intereses, trabajos, etc. de algunas de las amistades de

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dichas redes sociales. De este modo, según vayan coincidiendo ambas versiones irá aumentando
el nivel de veracidad de un usuario. En este sentido, hay varios tipos de niveles de veracidad:

1. Usuario sin verificar: usuario que simplemente está registrado.


2. Usuario verificado: que ha avalado a más de diez personas y ha sido avalado por más de tres.
3. Usuario de confianza: que ha avalado a más de 25 personas y ha sido avalado por más de 25.
4. Anclaje de confianza: un usuario de confianza que ha sido avalado por tres usuarios que son
anclaje de confianza.
Por último, connect.me permite compartir la tarjeta con las etiquetas que ha completado la perso-
na y con la que se puede conocer a personas con los mismos intereses (figura 5).

Figura 5. Funcionalidades de connect.me

Otro ejemplo es Secure.me, que permite a los usuarios supervisar los contenidos de Facebook in-
cluyendo la localización de fotos de las personas aunque no se esté etiquetado. Se trata de otro
servicio que ofrece soporte a la gestión de la reputación online (figura 6).

Secure.me analiza en profundidad las actividades del usuario, actualizaciones de estado, comen-
tarios, «me gusta» y mensajes con información de ubicación. La aplicación puede realizar estas
acciones debido a que los usuarios dan permiso a Secure.me para ver todos los datos de Facebook,
independientemente de la configuración de privacidad empleada.

Por otro lado, la compañía también utiliza la tecnología de reconocimiento facial para escanear
fotos en el círculo de amigos de un usuario para chequear si este está presente en dichas imáge-
nes. Facebook notifica a los usuarios por correo electrónico si son etiquetados en las fotos. Pero si
no lo están, los usuarios tienen que leer con cuidado los perfiles de sus amigos para ver si están

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presentes en ellas. Por ello, si Secure.me encuentra una foto que no está etiquetada, la marcará de
manera especial para que el usuario pueda verla. Se trata, en definitiva, de tener herramientas que
permitan controlar lo que otros dicen o dejan ver de nosotros en la Red.

Figura 6. Secure.me

2.2.5 Cambios en nuestras relaciones con las administraciones: e-ciudadano

Si desde hace ya unos años se habla de la e-Administración como aquella administración en la que
los procedimientos han evolucionado hacia el soporte online, en la actualidad, como consecuencia
directa de este fenómeno, podemos hablar de los e-ciudadanos. Se trata de la otra cara de esta
evolución, en la que el foco se pone en el ciudadano como protagonista de la sociedad y, por tanto,
de la relación con las administraciones. Nuevas tecnologías de autenticación y validación de datos,
así como nuevos paradigmas que han ido calando en la Administración, como el Open Data, han
supuesto el caldo de cultivo para esta nueva situación. Se trata de un fenómeno que permite que
el ciudadano sea aceptado en su versión digital con la misma validez que en persona, lo que facilita
en muchos casos la prestación de los servicios e incluso permite hablar de un empoderamiento del
ciudadano, que puede participar de forma más activa en las decisiones que le afectan de alguna
manera. Un ejemplo de buena aplicación de este concepto sería el de la ciudad de Singapur, donde
se ha llevado a cabo una iniciativa ambiciosa bajo la filosofía «centrado en el ciudadano». El portal
eCitizen18 (figura 7) permite el acceso a los servicios, aplicaciones útiles para el ciudadano como un
planificador de rutas, así como un tablón de anuncios o la posibilidad de centralizar todas las co-

18. http://alpha.ecitizen.sg/

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Identidad digital: el nuevo usuario en el mundo digital
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municaciones con la administración, sustituyendo de esta manera al correo físico. Se trata, por
tanto, de un nuevo modelo de relación mayor y más fácil en el que la comunicación con el ciuda-
dano es constante. Nuevas tendencias como ciudades inteligentes, movimiento Open Data y el
desarrollo de nuevos servicios móviles serán los motores de este cambio en el futuro.

Figura 7. Portal eCitizen Singapur

2.3 Construcción de la identidad digital


Tal y como se ha comentado, las nuevas tecnologías pueden ser un determinante esencial a la
hora de configurar quién y cómo es una persona. Esta afirmación, en el caso de los jóvenes, ya
es una realidad, como señalan recientes estudios.19 De hecho, valoran y dedican tiempo a la
construcción y gestión de una identidad «pública virtual» que requiere una comunicación «más
visual», con fotos y vídeos como principales materiales constructivos. Además, hacen uso de
una comunicación «más fluida» que multiplica las relaciones y los momentos de interacción
(figura 8).

19. 6.º Observatorio de Tendencias de Nokia sobre «los jóvenes, los móviles y la tecnología».

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La identidad digital
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Esta generación continuamente gestiona su identidad, mediante técnicas como el story telling
(contar una historia) o el life casting digital (retransmisión de la vida en formato digital). En este
proceso, los límites entre lo público y lo privado se están redefiniendo permanentemente. Por otro
lado, utilizan los diferentes medios de comunicación (voz, redes sociales, mensajería instantánea,
correos electrónicos, etc.) para modular el grado de intimidad de las comunicaciones. Se trata de
una generación que requiere el estímulo constante y necesita rellenar cualquier tiempo de espera
o tiempos muertos haciendo algo. Para ellos, la Red es una realidad envolvente, omnipresente, que
les abre un mundo de fantasía y les permite comunicarse y acceder a la información con inmedia-
tez y comodidad al mismo tiempo que les permite divertirse y definirse con estilo. Sin duda, es una
herramienta que les confiere poder y, por lo tanto, la valoran.

Figura 8. La tecnología y los jóvenes: construcción de la identidad digital

Fuente: 6.º Observatorio de Tendencias Nokia: «Los jóvenes, los móviles y la tecnología».

El estado actual de la web social hace posible que las personas vayan construyendo una identidad
en red cada vez más madura, transparente y aumentada. Además, con las nuevas herramientas es
posible conocerse, expresarse y realizarse en los procesos de interacción en las redes sociales. Sin
duda, se abre un mundo de nuevas posibilidades para la construcción, no solo de la identidad digi-
tal, sino de la propia identidad como persona.20

20. Dolors Reig. http://es.scribd.com/doc/74794642/identidades-digitales

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