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BORRADOR

Los títulos de crédito son documentos que incorporan derechos y obligaciones, caracterizados por su literalidad, autonomía y legitimación, permitiendo su circulación con seguridad. Se clasifican en títulos al portador, a la orden y nominativos, y su validez depende únicamente de lo que está escrito en el documento, sin considerar el negocio subyacente. La comprensión de conceptos como aval, endoso y caducidad es crucial en el comercio, ya que estos documentos son fundamentales para la circulación de derechos y obligaciones.

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BORRADOR

Los títulos de crédito son documentos que incorporan derechos y obligaciones, caracterizados por su literalidad, autonomía y legitimación, permitiendo su circulación con seguridad. Se clasifican en títulos al portador, a la orden y nominativos, y su validez depende únicamente de lo que está escrito en el documento, sin considerar el negocio subyacente. La comprensión de conceptos como aval, endoso y caducidad es crucial en el comercio, ya que estos documentos son fundamentales para la circulación de derechos y obligaciones.

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Cabe preguntarse qué derecho es el que está incorporado y se va a ejercitar, a

través de los títulos de crédito; cuándo, cómo y en qué medida, puesto que es el
derecho el que norma y fundamenta la acción. Todos los títulos tienen una causa
o negocio subyacente y, cuando se crea el documento que emerge a la superficie
de ese negocio casual o subyacente se redacta en términos que no pueden ser
modificados.

Como se ha querido que en materia de títulos de crédito no haya confusión ni duda, sino que sean
documentos de gran sencillez y simplicidad a los que se preste confianza plena y absoluta para que
puedan circular con la máxima seguridad, se estableció el principio de la literalidad, inspirado en
las formas literales sacramentarias del Derecho romano, que creaban derecho.

Es el atributo más característico e importante quizá porque de él derivan los


demás y también por cuanto configura.

Entre otras cosas la incorporación da lugar a una coexistencia del derecho y la


obligación consignados en el documento, por una parte, y el derecho y la
obligación resultantes del negocio subyacente, por la otra, que también subsiste
en todos sus términos. Dicho lo mismo, pero de otro modo: La documentación
cambiaria de un negocio cualquiera no implica novación del mismo, sino su
bifurcación jurídica, lo que en los términos igualmente expresados con anterioridad
de ningún modo conduce al surgimiento de dos créditos, sino simplemente, abre
dos posibilidades de hacerlo efectivo, pero en su momento una excluirá a la otra.

Es la característica que tiene el título de crédito, según la ley de su circulación, de


facultar a quien lo posee para exigir del suscriptor o endosante en su caso, el pago
de la prestación en él consignada y de autorizar al obligado a solventar
válidamente su deuda a favor del tenedor. En caso de que dicha deuda no sea
cumplida voluntariamente por el obligado, por el que suscribió o endosó el título,
es evidente que el poseedor de éste podrá exigir el cumplimiento en forma
coactiva mediante la intervención de las autoridades judiciales correspondientes.
La principal característica de legitimación nos hace ver que en materia de
títulos de crédito no importa quién sea el propietario real del derecho consignado
en el título sino quién es el poseedor legítimo del mismo de acuerdo con la ley de
su circulación. No cualquier persona tiene derecho a pagar un título de crédito sino
sólo el suscriptor aceptante, endosante o cualquier otra persona obligada con su
firma y que la ley lo faculte.

Para efectos de circulación, la doctrina clasifica los títulos de créditos en tres


grupos: al portador, a la orden y nominativos.

1. Títulos al portador son los que expide el girador sin determinación de la


persona beneficiada, ya sea que se inscriba la expresión “al portador” o, en
su lugar, se deje en blanco; en todo caso, no aparece el nombre de la
persona beneficiada, tal como sucede en los billetes de banco. Circulan en
virtud de la traditio, es decir, por su simple entrega física, de tal suerte que
es propietario de un título de crédito al portador, el que lo posee
físicamente, salvo excepciones expresamente consignadas en la ley.
2. Títulos a la orden son los que se expiden a favor de persona determinada
como beneficiaria, la cual puede transmitirlos por endoso y entrega del
documento.
3. Títulos nominativos son los que se expiden a favor de una persona
determinada cuyo nombre se registra en un libro que lleva el emisor; para la
legitimación se requieren pues, en este caso, tres actos: el registro de
emisión del título, el endoso cuando lo hay y su entrega.

Cambiariamente, no hay más formas de transmitir la propiedad del título de crédito


que las tres enumeradas. Se pueden transmitir por cesión, venta, donación,
etcétera, pero sin los efectos cambiarios.
La autonomía solo supone la inexistencia de vínculos entre los personajes que
aparecen en el documento, se trata en resumen de que cada una de las personas
que intervienen en un título de crédito adquiere una obligación propia o un derecho
propio, exclusivamente en relación con el texto literal del documento y de ninguna
manera en relación con el derecho o la obligación u obligación de los anteriores o
ulteriores participantes.

El principio de la autonomía está íntimamente ligado al de la literalidad, pues, para


decirlo en otras palabras un endosatario del documento adquiere el derecho
consignado en el mismo, y no el derecho que haya tenido quien se lo transmitió,
que pudo estar viciado o menoscabado.

El título de crédito endosado, destinado a circular y puesto ya en circulación, es


independiente y autónomo respecto del negocio que le dio origen y lo que vale y
obliga es únicamente lo que está inserto en el mismo.

Por virtud de los principios de integración y de literalidad sólo son actos válidos los
que están consignados y escritos en el documento y nada de lo que ocurrió en el
negocio casual que dio origen al título de crédito puede prevalecer en la vida
jurídica de este documento.

Todo segundo adquiriente, todo endosatario que adquiere un título de crédito.


Ignora o puede ignorar y no tiene por qué saber que hay debajo de esa línea
divisoria, lo único que le afecta es lo que emerge de ella, lo redactado en el texto,
que puede conocer porque es corpóreo; por eso el principio de literalidad, que fijó
la medida de la obligación, está tan íntimamente ligado al principio de autonomía.

La autonomía no debe contemplarse sólo respecto del negocio fundamental, en


otras palabras, el derecho de un nuevo adquiriente es un derecho nuevo, podría
decirse original, no un derecho, derivado.
La literalidad significa simple y sencillamente que lo escrito en el texto del
documento es lo que constituye el derecho: el que lo suscribe se obliga a pagar tal
día la cantidad de tantos colones al señor fulano de tal en tal plaza; esa es la
pauta, medida y alcance de la obligación; y el que legítimamente, adquiere el
título, tiene exactamente el derecho literal en él consignado.

Si la atención de las partes en el negocio casual o subyacente fue otra, si la


voluntad al crear el título de crédito fue distinta, si existen causas que pueden
invalidarlo o modificar su texto, nada importa, nada puede afectar, ya la obligación
del suscriptor ni el derecho correlativo del adquiriente y lo único que vale es lo que
está escrito materialmente en el texto del documento.

Este título de crédito nace, y el derecho con él, en el momento en que escribe
sacramentalmente el documento; y nace independiente del negocio subyacente,
sin ligas de ninguna especie, como algo nuevo; como si fuera por generación
completa espontánea; se crea en el momento en que una redacción sacramental o
casi sacramental, pauta y medida de la obligación, se inserta como texto del
documento; el tenor de ese documento será lo decisivo.

Entonces una fusión creativa; el derecho tiene que generarse o crearse como un
acto de voluntad; ya no es el acto de voluntad de las partes contratantes del
negocio casual, sino el acto de voluntad creador del título de crédito.

ACTIVIDAD 8. GENERALIDADES DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO

EXPLICACIÓN

EXPLICACIONES DE LAS CARACTERÍTICAS DE TÍTULOS DE CRÉDITO

CARACTERISTICA DE INCORPORACIÓN DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO


Es el atributo más característico e importante quizá porque de él derivan los
demás y también por cuanto configura.

Entre otras cosas la incorporación da lugar a una coexistencia del derecho y la


obligación consignados en el documento, por una parte, y el derecho y la
obligación resultantes del negocio subyacente, por la otra, que también subsiste
en todos sus términos. Dicho lo mismo, pero de otro modo: La documentación
cambiaria de un negocio cualquiera no implica novación del mismo, sino su
bifurcación jurídica, lo que en los términos igualmente expresados con anterioridad
de ningún modo conduce al surgimiento de dos créditos, sino simplemente, abre
dos posibilidades de hacerlo efectivo, pero en su momento una excluirá a la otra.

CARACTERÍSTICA DE LEGITIMACIÓN DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO

La legitimación nos hace ver que en materia de títulos de crédito no importa


quién sea el propietario real del derecho consignado en el título sino quién es el
poseedor legítimo del mismo de acuerdo con la ley de su circulación. No cualquier
persona tiene derecho a pagar un título de crédito sino sólo el suscriptor
aceptante, endosante o cualquier otra persona obligada con su firma y que la ley
lo faculte.

Para efectos de circulación, la doctrina clasifica los títulos de créditos en tres


grupos: al portador, a la orden y nominativos.

1. Títulos al portador son los que expide el girador sin determinación de la


persona beneficiada, ya sea que se inscriba la expresión “al portador” o, en
su lugar, se deje en blanco; en todo caso, no aparece el nombre de la
persona beneficiada, tal como sucede en los billetes de banco. Circulan en
virtud de la traditio, es decir, por su simple entrega física, de tal suerte que
es propietario de un título de crédito al portador, el que lo posee
físicamente, salvo excepciones expresamente consignadas en la ley.
2. Títulos a la orden son los que se expiden a favor de persona determinada
como beneficiaria, la cual puede transmitirlos por endoso y entrega del
documento.
3. Títulos nominativos son los que se expiden a favor de una persona
determinada cuyo nombre se registra en un libro que lleva el emisor; para la
legitimación se requieren pues, en este caso, tres actos: el registro de
emisión del título, el endoso cuando lo hay y su entrega.

Cambiariamente, no hay más formas de transmitir la propiedad del título de crédito


que las tres enumeradas. Se pueden transmitir por cesión, venta, donación,
etcétera, pero sin los efectos cambiarios.

CARACTERÍSTICA DE AUTONOMÍA DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO

La autonomía solo supone la inexistencia de vínculos entre los personajes que


aparecen en el documento, se trata en resumen de que cada una de las personas
que intervienen en un título de crédito adquiere una obligación propia o un derecho
propio, exclusivamente en relación con el texto literal del documento y de ninguna
manera en relación con el derecho u obligación de los anteriores o ulteriores
participantes.

El título de crédito endosado, destinado a circular y puesto ya en circulación, es


independiente y autónomo respecto del negocio que le dio origen y lo que vale y
obliga es únicamente lo que está inserto en el mismo.

Por virtud de los principios de integración y de literalidad sólo son actos válidos los
que están consignados y escritos en el documento y nada de lo que ocurrió en el
negocio casual que dio origen al título de crédito puede prevalecer en la vida
jurídica de este documento.

Todo segundo adquiriente, todo endosatario que adquiere un título de crédito.


Ignora o puede ignorar y no tiene por qué saber que hay debajo de esa línea
divisoria, lo único que le afecta es lo que emerge de ella, lo redactado en el texto,
que puede conocer porque es corpóreo; por eso el principio de literalidad, que fijó
la medida de la obligación, está tan íntimamente ligado al principio de autonomía.
La autonomía no debe contemplarse sólo respecto del negocio fundamental, en
otras palabras, el derecho de un nuevo adquiriente es un derecho nuevo, podría
decirse original, no un derecho, derivado.

CARACTERISTICA DE LITERALIDAD DE LOS TÍTULOS DE CRÉDITO

La literalidad significa simple y sencillamente que lo escrito en el texto del


documento es lo que constituye el derecho: el que lo suscribe se obliga a pagar tal
día la cantidad de tantos colones al señor fulano de tal en tal plaza; esa es la
pauta, medida y alcance de la obligación; y el que legítimamente, adquiere el
título, tiene exactamente el derecho literal en él consignado.

Si la atención de las partes en el negocio casual o subyacente fue otra, si la


voluntad al crear el título de crédito fue distinta, si existen causas que pueden
invalidarlo o modificar su texto, nada importa, nada puede afectar, ya la obligación
del suscriptor ni el derecho correlativo del adquiriente y lo único que vale es lo que
está escrito materialmente en el texto del documento.

Este título de crédito nace, y el derecho con él, en el momento en que escribe
sacramentalmente el documento; y nace independiente del negocio subyacente,
sin ligas de ninguna especie, como algo nuevo; como si fuera por generación
completa espontánea; se crea en el momento en que una redacción sacramental o
casi sacramental, pauta y medida de la obligación, se inserta como texto del
documento; el tenor de ese documento será lo decisivo.

Entonces una fusión creativa; el derecho tiene que generarse o crearse como un
acto de voluntad; ya no es el acto de voluntad de las partes contratantes del
negocio casual, sino el acto de voluntad creador del título de crédito.

OPINIÓN SOBRE SOBRE LA IMPORTANCIA DE CONOCER LOS


CONCEPTOS DE AVAL, ENDOSO, PROTESTO, ACCIONES CAMBIARIAS Y
CADUCIDAD
En el mundo actual, aún sin darnos cuenta, el comercio absorbe gran parte de
nuestra propia existencia, puesto que realizamos actos de comercio. Existen
ciertas peculiaridades que son comunes a todos los títulos de crédito y que forman
parte de su aspecto general como son el ponerse en circulación, incluir a un
tercero que garantice el pago de la deuda, las formas para su cobro, las fechas de
pago, la manera de fincar una responsabilidad y la pérdida del derecho de cobro
por transcurso del tiempo. Es aquí donde interviene la importancia de conocer los
conceptos de endoso, aval o aceptación, acciones cambiarias y caducidad ya que
son documentos que dan vida al comercio, que consignan derechos y
obligaciones, abordan los estudios generales del crédito, siguiendo y atendiendo
las características y elementos de cada uno de los títulos de crédito que forman
parte del derecho mercantil como actos de comercio, relacionando la importancia
de todos y cada uno de los objetos de estudio, las generalidades de los títulos de
crédito y en lo particular, la circulación, garantías y todos y cada uno de los títulos
de crédito que en lo específico maneja la legislación que los rige, sus formas de
aplicación de cada uno, así como la importancia de los mismos.

La práctica del comercio guarda semejanza con los Títulos de Crédito, incluso ha
adoptado algunas de las formas consideradas hasta ahora como exclusivamente
cambiarias.. En efecto son documentos que dan vida al comercio, que consignan
derechos y tal vez obligaciones y que incluso es posible que legitimen a su
tenedor, no incorporan derecho alguno y primordialmente no están destinados a
circular sin contar con que estrictamente no son endosables, pese a que use el
vocablo cambiario pues la verdad es que se trata de mera sesión de derechos. Por
ejemplo, tales son muchos de los casos como el comprobante de entrega de un
vehículo a un estacionamiento, los boletos para espectáculos públicos, los billetes
de lotería, las pólizas de seguro etc. Todos los cuales cumplen en verdad, una
mera función probatoria, pero no constitutiva de derecho.
documentos que llevan incorporados un derecho literal y autónomo que se puede ejercer
por el potador legitimo contra el deudor a la fecha de su vencimiento.
Los títulos de crédito son una especia de documento, por lo que podemos decir que todo
título de crédito es un documento, pero no todo documento es título de crédito.
En los títulos de crédito, el documento es condición necesaria y suficiente para atribuir el
derecho. La doctrina reconoce con el nombre de incorporación, la relación existente en los
títulos de crédito entre el derecho y el documento.
Es un título autónomo, por lo que quiere decir que cas uno de los tenedores del
documento tiene un derecho propio, independiente de los anteriores tenedores.
En nuestra legislación indica una definición en el articulo 385 del Código de Comercio: son
títulos de crédito los documentos que incorporan un derecho literal y autónomo, cuyo
ejercicio o transferencia es imposible independientemente del título, los títulos de crédito
tienen calidad de bienes muebles.

El título de crédito que ha sido endosado esta destinado a su circulación, es


independiente y autónomo, respecto de su origen, es decir el negocio que le dio
origen y lo que vale y la obligación es únicamente lo que indica en si misma, y que
por los principios de integración y de literalidad solo son actos válidos y obligan lo
que esta consignados y escritos en el documento y nada de lo que ocurrió en el
negocio de origen al titulo de crédito, puede prevalecer en la vida jurídica de este
documento.
Las operaciones de crédito que esta ley reglamenta son actos de comercio.

Tanto el artículo primero de la ltoc como el 75 del Código de Comercio hablan de la


emisión, expedición, endoso, aval, aceptación de cheques, letras de cambio, etc., todos
como actos de comercio. Lo anterior con un criterio totalmente objetivo, pues no se
toma en cuenta la calidad de la persona que lo realiza.

La importancia de conocer los diferentes conceptos que conciernen de aval, endoso, protesto,
acciones cambiarias y caducidad considerados actos de comercio

abordan los estudios generales del crédito, siguiendo y atendiendo las características y elementos
de cada uno de los títulos de crédito que forman parte del derecho mercantil como actos de
comercio, relacionando la importancia de todos y cada uno de los objetos de estudio, las
generalidades de los títulos de crédito y en lo particular, la circulación, garantías y todos y cada
uno de los títulos de crédito que en lo específico maneja la legislación que los rige, sus formas de
aplicación de cada uno, así como la importancia de los mismos.

. Y es ahí en donde interviene la importancia de conocer los conceptos de aval,


endoso, protesto acciones cambiarias y caducidad.
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REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

(s/f). UNIDAD 7. TÍTULOS DE CRÉDITO.

https://drive.google.com/file/d/1E25B4tJWY85Qqm6ZF38KG535wJfst5QS/view?
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