El estado de salud de la población refleja el comportamiento del proceso salud-
enfermedad en un momento histórico, considerando factores demográficos y otros
componentes como crecimiento, desarrollo, morbilidad e invalidez.
El crecimiento y desarrollo se centran en las capacidades físicas y mentales que
permiten a las personas contribuir a la sociedad. Se distinguen tres etapas: infancia,
adulto joven y ancianidad. Las variables clave para evaluar el estado nutricional son
peso, talla, grasa subcutánea e índice de masa corporal (IMC). Estas mediciones
ayudan a valorar la nutrición de la población y detectar problemas como obesidad o
desnutrición.
La morbilidad, por otro lado, se refiere al comportamiento de enfermedades y daños
a la salud en un grupo poblacional durante un tiempo específico. Se mide mediante
tasas de incidencia, que indican cuántos casos nuevos de una enfermedad surgen en
un periodo determinado. Por ejemplo, se menciona el caso del cáncer de mama en
mujeres mayores de 60 años, donde la tasa de incidencia disminuyó en comparación
con el año anterior.
En resumen, estos componentes permiten una evaluación integral del estado de
salud de una población y ayudan a identificar grupos más afectados por diversas
condiciones.
1. Prevalencia: Representa el total de casos de riesgo, enfermedad o daño a la
salud en una población en un momento específico. Incluye tanto los casos
nuevos como los que ya existían antes del periodo de estudio. Se utiliza
principalmente para enfermedades de larga duración, como la hipertensión y
la diabetes. Se calcula dividiendo el total de casos por la población objeto de
estudio, multiplicado por 10k. Por ejemplo, en Cuba en 2006, había 141,199
pacientes con diabetes en una población masculina de aproximadamente 5.6
millones, resultando en una prevalencia de 25 casos por cada 1000 hombres.
2. Morbilidad: Se refiere a la presencia de enfermedades en una población. Se divide
en:
- Morbilidad conocida: Casos diagnosticados que acceden a servicios de salud y
son registrados.
- Morbilidad oculta: Enfermedades no diagnosticadas debido a la falta de síntomas
visibles o acceso a servicios de salud. Para medirla, es necesario realizar
investigaciones activas en la comunidad.
2. Invalidez: Es una forma específica de morbilidad y resulta de ella. Su
importancia está creciendo a medida que aumenta el número de personas
con condiciones especiales, lo que tiene implicaciones sociales y económicas
significativas.
Para entender la salud de una población es fundamental considerar tanto la
morbilidad conocida como la oculta, así como el impacto que tiene la invalidez en las
personas afectadas.
1. Indicadores de Invalidez: Se expresan como proporciones que miden diferentes
tipos de discapacidad, incluyendo:
- Invalidez general.
- Discapacidad por enfermedades infectocontagiosas.
- Discapacidad por enfermedades crónicas no transmisibles.
- Discapacidad por accidentes, lesiones y auto-lesiones.
Estas discapacidades pueden ser temporales o permanentes.
2. Cálculo de Proporciones: Generalmente se utiliza un año como periodo de análisis.
Para calcular la proporción:
- Numerador: Número de eventos de salud ocurridos al cierre del año.
- Denominador: Población media multiplicada por 10k.
Para cálculos específicos, tanto el numerador como el denominador se ajustan
según la variable de interés. Por ejemplo, para la morbilidad laboral con incapacidad
temporal, se divide el número de casos de incapacidad temporal entre la población
media de trabajadores y se multiplica por 100.
3. Análisis Integrado del Estado de Salud: Este análisis permite:
- Estudiar el comportamiento del proceso salud-enfermedad en comunidades.
- Caracterizar y analizar las causas de la situación de salud.
- Analizar tendencias en factores relacionados con el estado de salud.
- Fortalecer factores positivos para la salud y controlar los negativos.
- Realizar una planificación sanitaria basada en necesidades identificadas a través
de indicadores seleccionados.
- Establecer intervenciones necesarias según los recursos disponibles, optimizando
su uso para maximizar beneficios.
El análisis integral del estado de salud es crucial para entender y mejorar la salud en
las comunidades, permitiendo una mejor gestión de los recursos disponibles.