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T. 8

La escasez de recursos obliga a las sociedades a tomar decisiones sobre qué, cómo y para quién producir, lo que da lugar a diferentes sistemas económicos. Estos sistemas, que pueden ser de planificación central, de mercado o mixtos, buscan organizar la actividad económica y la distribución de bienes y servicios de manera eficiente. A lo largo de la historia, las sociedades han adoptado diversas formas de organización económica para abordar estos problemas fundamentales.
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T. 8

La escasez de recursos obliga a las sociedades a tomar decisiones sobre qué, cómo y para quién producir, lo que da lugar a diferentes sistemas económicos. Estos sistemas, que pueden ser de planificación central, de mercado o mixtos, buscan organizar la actividad económica y la distribución de bienes y servicios de manera eficiente. A lo largo de la historia, las sociedades han adoptado diversas formas de organización económica para abordar estos problemas fundamentales.
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La escasez es el problema económico por excelencia.

Si los bienes existieran en cantidades


ilimitadas la economía no tendría razón de ser como expresión de una preocupación social.
Sin embargo, los recursos son escasos, por lo que las sociedades deben elegir entre las
diferentes alternativas de uso de los mismos, de forma que se elija aquella opción que permita
obtener una mayor cantidad de bienes y servicios posible para satisfacer las necesidades
humanas.

En una sociedad moderna, los individuos están especializados en algún tipo de trabajo, existe
interdependencia y han de coordinar sus esfuerzos para que el resultado obtenido sea
óptimo. Han de adoptar, por tanto, una serie de decisiones, las cuales devienen en diferentes
formas de organizar la actividad económica.

Las diferentes formas de organizar la actividad económica, unida a aspectos tales como la
propiedad de los medios de producción, el desarrollo democrático de los pueblos o el grado
de participación de los ciudadanos en la actividad económica, va a determinar la aparición de
los diferentes sistemas económicos.

Así, a lo largo de este tema estudiaremos cómo cada sociedad ha dado respuesta, a lo largo de
los siglos, a los tres problemas económicos básicos, comprobando que en función de las
respuestas dadas no estaban haciendo otra cosa que elegir un sistema económico u otro.

¿Cuáles son los sistemas económicos existentes?, ¿cuáles son las ventajas e inconvenientes de
cada uno de ellos?, ¿qué aplicaciones prácticas tiene el objeto de estudio de este tema? Son
preguntas esenciales a las que intentaremos dar respuesta a lo largo de la exposición que
ahora comenzamos.

1. LOS PROBLEMAS ECONÓMICOS BÁSICOS


Dado que los recursos de que dispone una sociedad para satisfacer sus necesidades ilimitadas
son escasos y susceptibles de usos alternativos, la sociedad debe elegir cómo asignar esos
recursos entres las diferentes aplicaciones para satisfacer las necesidades de la mejor forma
posible. Por tanto, la sociedad se enfrenta a unos problemas económicos básicos que,
siguiendo a F. Mochón en su obra “Principios de Economía”, podemos sintetizar en las
siguientes cuestiones: ¿Qué producir, cómo y para quién producirlo?

1.1 Las cuestiones económicas básicas: qué, cómo y para quién

➢ Orientación al proceso productivo: ¿qué producir?


La respuesta a esta pregunta determinará la estructura de producción de la economía, y
supone dar respuesta a dos tipos de cuestiones:

a) ¿Qué bienes y servicios se van a producir?


b) ¿En qué cantidad o proporción han de producirse?
Es decir, ¿se producirán muchos bienes de consumo o se les prestará mayor atención a los
bienes de inversión?, ¿se aumentará la producción de bienes materiales, tales como
alimentos y automóviles, o se potenciará la producción de servicios?

Las respuestas a estas preguntas vendrán determinadas, en primer lugar, por las
preferencias de los individuos. Es lógico pensar que se producirá aquello que satisface de
forma más completa a la sociedad. No obstante, existen otros factores a tener en cuenta
como, por ejemplo, el nivel de desarrollo de la sociedad, ya que si éste es bajo, la economía
producirá principalmente bienes de consumo y, en su mayor parte, bienes de primera
necesidad.

En definitiva, la decisión de qué producir y en qué cantidad tiene una consecuencia


inmediata: la asignación de la tierra, del trabajo y del capital disponibles a lo que se haya
decidido producir. Al decidir, por ejemplo, producir naves que vayan al espacio,
seguramente habrá que disminuir la producción de frigoríficos, televisores, automóviles o
viviendas, ya que los recursos son escasos. En consecuencia, la decisión de producir implica
un coste de oportunidad. Por ejemplo, debido a la guerra en Ucrania, el gasto militar de
Rusia en 2022 creció por cuarto año consecutivo hasta llegar a los 86.370 millones de
dólares, un 34% más que el año anterior, lo cual supone una reducción en otras partidas del
gasto público.

➢ Organización de la producción: ¿cómo se van a producir esos bienes?, ¿con qué


métodos?, ¿quién los va a producir?

La resolución de este problema básico supone determinar:

1. La asignación de recursos, es decir, la organización efectiva de la producción. Se trata


de combinar cantidades y proporciones concretas de factores productivos con los que
cuenta la sociedad para generar los bienes elegidos. Además, las sociedades
modernas deben estar dotadas de, entre otras cosas, circuitos comerciales, servicios
financieros y un sinfín de prestaciones indispensables para el funcionamiento de las
mismas.
2. La elección de los medios de producción. Se deben elegir aquellos métodos de
producción que permitan obtener una fabricación eficiente. Ello requiere:

- Que los recursos se empleen en su totalidad, es decir, que no exista desempleo de


recursos.
- Que los recursos se combinen con eficacia, utilizando la técnica que permita
obtener el máximo producto con el mínimo coste.

En definitiva, la respuesta a este segundo problema viene determinada por la competencia


entre los diferentes fabricantes. El método más barato para producir desplazará al más caro.

Por otra parte, no debemos olvidar que los cambios tecnológicos inducen a transformaciones
en la forma de producir, lo cual implica una constante reorganización de los tres factores
productivos: tierra, trabajo y capital.
➢ Distribución del producto: ¿para quién se produce?

A veces, en la decisión sobre qué producir va implícita la respuesta de para quién. Si se


decide aplicar gran parte de los factores productivos a la construcción de pirámides, se
obtendrá un producto que utilizará el faraón después de muerto.

Si la decisión fuese construir naves espaciales, los beneficiarios más directos podrán ser los
miembros de alguna institución del Estado, como el ejército, y los indirectos serían todos los
ciudadanos, pues el desarrollo de ese sector industrial puede aportar tecnología y nuevos
conocimientos para el resto de los sectores productivos.

Al final de todo proceso productivo siempre se plantea la misma cuestión: de lo que se ha


producido, qué se lleva quien pone el trabajo, cuánto quien aporta el capital y qué parte le
toca a quien aporta la tierra o los recursos naturales. En consecuencia, la respuesta al para
quién producir resuelve el problema de la distribución de los bienes y servicios que se
obtienen entre quienes contribuyen a producirlos.

Si el procedimiento de reparto no es bueno y algunos de los que aportan recursos se sienten


perjudicados por la distribución del producto final, y la situación persiste, el sistema
económico puede tener los días contados. Una inadecuada solución a este problema puede
provocar su desaparición.

Sin embargo, hasta el momento, no hay ningún procedimiento que resuelva de manera
automática, y a gusto de todos, el problema de la distribución de la renta. Tal vez por ello
los propietarios de los factores productivos han recurrido al gobierno para que complete ese
proceso y trate de resolver la cuestión.

Así, en las economías modernas, una parte de la producción se la queda el gobierno


mediante impuestos y después la aplica suministrando bienes, servicios e ingresos a familias
y empresas que nunca los obtendrían como fruto del reparto al final del proceso de
producción.

El gobierno, con esos impuestos, construye escuelas, hospitales, teatros y carreteras,


subvenciona viviendas y realiza inversiones, paga pensiones y prestaciones por desempleo y
proporciona seguridad a todos los ciudadanos.

En resumen, los dos primeros problemas hacen referencia al problema de asignación, pues
hay que tomar decisiones sobre qué recursos se van a emplear en producir qué bienes. La
tercera pregunta se refiere al problema de distribución, a qué individuos se van a destinar
los bienes y por lo tanto quién va a poder satisfacer sus necesidades.
2. FORMAS DE ADOPTAR LAS DECISIONES ECONÓMICAS: LA TRADICIÓN, EL
MERCADO Y LA AUTORIDAD
Los procesos que conforman la actividad económica se desarrollan en virtud de decisiones
sociales relativas a la respuesta que desea darse a las tres grandes cuestiones antes
comentadas: ¿qué producir, cómo producir y para quién producir?

El economista estadounidense Robert Heilbroner trató ampliamente el problema de las


formas de organización económica a lo largo de la historia. Es en su libro titulado “La
construcción de la sociedad económica” señala que la humanidad ha tenido éxito en la solución
de los problemas económicos de producción y distribución siguiendo tres diferentes
caminos: la tradición (agricultura de subsistencia), la autoridad (economía planificada
controlada por el Estado) y el mercado (Capitalismo). Veamos, a continuación, cada uno de
ellos:

- La tradición
Cuando las decisiones económicas que afectan al qué, cómo y para quién producir se
adoptan por tradición, se toman según leyes, costumbres y creencias cuyo origen se
pierde en el pasado. El esquema productivo se mantiene mediante la asignación de
tareas a determinados grupos sociales que perpetúan su dedicación a ellas de padres a
hijos. De esta forma, se asegura que el qué y el cómo se resuelva siempre de la misma
manera y de acuerdo con la tradición.

Esta forma de adoptar decisiones económicas es propia de economías muy primarias,


predominantemente agrarias. No es un sistema compatible con el funcionamiento de
una economía industrializada, principalmente porque la tradición en la toma de
decisiones presupone y crea un sistema económico básicamente estático en el que “las
cosas son así porque siempre han sido así y siempre lo serán”.

- El mercado
La adopción de decisiones económicas a través del mecanismo de mercado se apoya en
tres principios:

1. Soberania del consumidor. Son los consumidores los qué deciden qué bien producir,
pagando más por los bienes que más desean. Se supone que los consumidores
tienen un comportamiento racional, buscando la mayor satisfacción con los bienes y
servicios que demandan en el mercado.

2. Principio del beneficio. Las empresas se ven llevadas a producir los bienes de
elevada demanda, con el objetivo de obtener beneficios. La competencia entre los
diferentes productores determinará el cómo producir. La única forma que tienen las
empresas de hacer frente a la competencia de precios y maximizar los beneficios es
disminuir los costes, adoptando los métodos de producción más eficientes.
3. Propiedad de los medios de producción y el principio de escasez. La renta de los
agentes económicos se determina en orden a sus propiedades de factores
productivos y a la retribución asignada a dichos factores al ser prestados a las
empresas para contribuir a la obtención de diversos bienes; la retribución de los
medios de producción dependerá de su escasez.

Así vemos que las empresas producen las mercancías que generan mayores beneficios
(el qué) mediante las técnicas de producción que son menos costosas (el cómo), y el
consumo de los individuos procede de sus decisiones sobre la manera de gastar los
salarios y las rentas de la propiedad generadas por su trabajo y propiedades (el para
quién).

- La autoridad
Su fundamento se basa en la superioridad de la voluntad general, representada por el
Estado, sobre la voluntad individual. Es el Estado quien, evalúa las “necesidades” de la
población, los factores de producción disponibles y persiguiendo una mayor igualdad
social, decide qué producir, cómo y para quién. Como veremos, esta forma de adoptar
decisiones es el fundamento de los sistemas de planificación centralizada.

Las economías que adoptan esta forma de organización de la actividad económica


subrayan los rasgos negativos del mercado: desempleo, monopolios, desigualdad en la
distribución de la renta, etc. Pierde peso la cuestión de cómo se produce y se atiende más
a la cuestión de para quién se produce, tratando de evitar las desigualdades que implica
el mecanismo del mercado.

3. LAS FORMAS DE ORGANIZACIÓN DE LA ACTIVIDAD ECONÓMICA: LOS


SISTEMA ECONÓMICOS
En base a todo lo anterior, los sistemas económicos surgen como respuesta a las cuestiones
económicas básicas que toda sociedad debe dar respuesta.

De este modo, la función que tiene todo sistema económico es tratar de satisfacer de la mejor
forma posible las necesidades de la sociedad, teniendo en cuenta los recursos limitados de
los que dispone y partiendo de las características concretas de cada economía, dependiendo
de que dichas respuestas provengan de la tradición, el mercado o una autoridad. En
resumen, un sistema económico sirve por tanto para determinar qué agentes y en qué
condiciones podrán adoptar decisiones económicas

Según el Diccionario de Economía y Finanzas de Santiago Gallego definimos sistema


económico a la forma en que se organiza la actividad económica de una sociedad, la
producción de bienes y servicios y su distribución entre sus miembros.

Lo que resulta esencial para la distinción de los sistemas económicos es la determinación de


los rasgos que se consideran comunes a cada uno. Para ello, es necesarios tomar en
consideración, principalmente, los siguientes aspectos:
o Cuál es el sujeto económico que lleva la iniciativa y responsabilidad; al que le es
reconocida la capacidad para decidir sobre las actividades económicas y al que se le
reconoce la responsabilidad y el beneficio de las mismas.
o En función de qué fin se llevan a cabo las actividades económicas.
o Qué procedimientos o procedimientos son utilizados para organizar el uso de los
recursos.

Teniendo en cuenta los aspectos anteriormente indicados, podemos afirmar que existen tres
tipos de sistemas económicos:

- El sistema de planificación central (economías socialistas)


- El sistema de mercado o economías no intervenidas (economías capitalistas)
- El sistema de economías mixtas.

A continuación, vamos a ver cada uno de ellos en profundidad.

3.1. El Sistema de Planificación Central


Uno de sus máximos defensores fue el filósofo y economista Karl Marx en su obra “El
Capital” (1883) o más recientemente el sociólogo alemán Heinz Dietrich, el cual defiende y
justifica este sistema de organización económica en su obra de 2005 “El socialismo del siglo
XXI”.

El sistema de planificación central es un sistema en el que el sector público decide qué,


cómo y para quién producir a través de un sistema planificado de toma de decisiones con
objetivos sociales. Las principales características de este sistema son:

● Centralización de la toma de decisiones: la autoridad central es el organismo que toma


todas las decisiones.
● Planificación del conjunto de decisiones: las decisiones se fundamentan en unos
planes establecidos sobre las necesidades que han de cubrirse, es decir, se planifica
previamente qué es lo que se va a producir.
● Propiedad estatal de los factores productivos: no existe la propiedad privada, todos los
medios de producción son propiedad del Estado. Todo pertenece al Estado, el cual
presta los bienes y recursos a las familias o empresas.
● El Estado conoce mejor las necesidades de la población que los propios ciudadanos:
los intereses individuales están subordinados a los intereses de la comunidad: se
intentará lograr el bienestar de toda la sociedad antes que cubrir las preferencias
individuales de cada persona.

3.1.1. ¿Cómo se responde a los problemas económicos?


La autoridad central elabora un plan económico por el que determina qué bienes y servicios
se van a producir (qué producir), organiza qué recursos productivos se van a emplear, qué
fábricas deben funcionar, qué trabajadores se contratarán, cómo se organizará el trabajo
dentro de las empresas (cómo producir) y finalmente cómo se van a repartir o distribuir
esos bienes entre los miembros de la sociedad, qué personas van a poder cubrir sus
necesidades (para quién producir).

El Estado, el sector público, sigue dos fases en el funcionamiento económico:

● Planificación: elección de bienes y servicios que se van a elaborar, organizando los


recursos que se emplearán para ello y fijando los precios.
● Ejecución: puesta en marcha de los planes.

3.1.2. Ventajas e inconvenientes


Las decisiones se hacen según objetivos sociales (ayudar a toda la población), lo que le
otorga una serie de ventajas:

● Se generan altos niveles de empleo estable pues las fábricas son propiedad del Estado y
no dependen de los cambios del mercado, el Estado decide qué y cuándo se produce y
va a intentar que todo el mundo tenga trabajo siempre.
● Se cubren las necesidades básicas de la sociedad (los primeros escalones de la pirámide
de Maslow tienen mucho peso en la toma de decisiones).
● Hay un reparto equitativo de la renta, las necesidades se cubren de forma más o menos
igualitaria.

Pero esto, a su vez, también plantea dificultades o inconvenientes:

● Errores de previsión: es necesaria mucha información para conocer qué es lo que más
beneficia a todo un país, en ocasiones la planificación no se ajusta a la situación
económica real o es difícil hacer previsiones reales; esto hace que además la toma de
decisiones sea un proceso lento y costoso.
● Falta de incentivos: no hay incentivos a mejorar la producción ni a reducir los costes
dado que el principal objetivo no es obtener beneficio económico ni lograr la eficiencia
sino mejorar la calidad de vida de la sociedad en su conjunto cumpliendo los objetivos
que se habían planificado por parte del Estado; hay poca variedad de productos.
Además, los productos no son competitivos, es decir, son caros y de baja calidad, por lo
que otros países no los compran. Los salarios no dependen de la productividad de los
trabajadores, por lo que estos estarán desmotivados y se limitarán a hacer lo que les
piden y nada más.
● Excesiva burocracia: para gestionar este sistema se requiere un gran entramado
administrativo, es decir, se necesita demasiado “papeleo” para dirigir una economía
centralizada, lo que hace que todo vaya muy lento.
● Distribución: una vez obtenidos los productos, estos se pueden distribuir de dos
formas:
a) Racionamiento: a cada familia se le da una determinada cantidad de productos. Con
el problema de que las familias tendrán mayor cantidad de unos bienes de los que
necesitan y muy poca cantidad de otros. La consecuencia de esto será que las
familias tendrás que perder el tiempo en intercambiar unos bienes por otros,
pudiendo dar lugar a la aparición de mercados negros.
b) Establecimiento de unos precios para cada bien: para solucionar el problema anterior, la
mayoría de los países con este sistema económico han optado por establecer precios
a sus bienes. Así, suelen fijar precios altos para los bienes cuya compra se quiere
desalentar (como teléfonos móviles, internet…) y precios bajos para los bienes cuya
compra se quiere fomentar (bienes que se consideren necesarios/importantes).

En definitiva, este sistema puede considerarse ineficiente en la asignación de los recursos.

Un ejemplo de este tipo de sistema económico es el caso de la extinta URSS y del resto de
países del bloque comunista. Las dificultades señaladas empezaron a crear problemas
económicos en los años setenta, llevando a una situación insostenible de estancamiento en
los ochenta. Ejemplos más actuales pueden ser la economía de Venezuela, Cuba o la RPDK
(República Popular Democrática de Corea del Norte), entre otras.

3.2. El Sistema de economía de mercado


Defensores del capitalismo, entre ellos Adam Smith, Benjamín Franklin y de los mas
modernos Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, afirman que este sistema puede
organizarse a sí mismo como un sistema complejo sin necesidad de un mecanismo de
planeamiento o guía externa.

Las principales características de este sistema son:

● Los factores productivos son de propiedad privada, de las personas y las empresas.
● La intervención del Estado es mínima, se basa en asegurar el cumplimiento de las leyes.
● División y especialización del trabajo: cada empresa se especializa en unos productos
concretos que tratará de elaborar de la mejor forma posible y cada trabajador tratará de
ser el mejor en su puesto de trabajo; se persigue la eficiencia económica.
● Los precios se fijan en los mercados donde intervienen consumidores y empresas; los
consumidores querrán bajar los precios para poder consumir más y los empresarios
maximizar su beneficio; se basa en los principios del laissez-faire (dejar actuar
libremente a consumidores y empresas) y la mano invisible del mercado (el mercado
funcionando libremente alcanzará un equilibrio, unas condiciones en las que están de
acuerdo consumidores y productores) que dirigen el sistema económico hacia la
eficiencia.
● El reparto de la renta depende de la posesión de los factores productivos.

3.2.1. ¿Cómo se responde a los problemas económicos?


Este sistema responde a las preguntas o problemas económicos básicos del siguiente modo:
● Los consumidores acuden al mercado con sus preferencias y su renta; las empresas
observan y fijan qué producir, fabrican los productos que saben que podrán vender.
● Las empresas con su capacidad técnica y su objetivo de beneficio organizan los factores
productivos de forma eficiente para elaborar los bienes, tratando de reducir costes y
mejorar la calidad, deciden cómo producir.
● Los propietarios de los factores productivos obtienen renta por su uso; con esta renta
podrán adquirir los productos; por lo tanto quien tenga dinero será para quien se
produce.

Aunque no existe ningún país que sea completamente capitalista, es decir, que cumpla
con todas las características de este sistema, podemos afirma que Estados Unidos es un
claro ejemplo de este sistema de economía de mercado.

3.2.2. Ventajas e inconvenientes


El sistema de economía de mercado plantea una serie de ventajas e inconvenientes.

A. Ventajas:
Las principales ventajas de este sistema son:

● Hay libertad de elección, cada persona o empresa puede elegir qué hacer según sus
intereses individuales.
● Las empresas tienen incentivos para ser eficientes pues querrán reducir costes y mejorar
la calidad para obtener beneficio
● Hay gran variedad de bienes pues las empresas intentarán cubrir los deseos del mayor
número de consumidores.

B. Inconvenientes:
Entre sus inconvenientes podemos destacar los siguientes:

● Inestabilidad cíclica: el mercado es inestable y variable. Cada cierto tiempo entra en


crisis. Al no haber intervención estatal, la crisis será más difícil de frenar.
● Escasez de bienes no rentables, ya que las empresas privadas se negarán a producir
bienes que no le sean rentables, es decir, bienes con los que no obtengan beneficios. Esto
ocurre con los bienes públicos (por ejemplo una farola) que por sus características todo
el mundo quiere pero nadie está dispuesto a pagar por ellos.
● Deterioro del medio ambiente. El mercado no tiene en cuenta los efectos negativos de la
producción como la contaminación y el deterioro del entorno. Al no existir intervención
estatal, las empresas no van a instalar nuevas tecnologías que disminuyan la
contaminación ya que les saldría más caro y sus beneficios se reducirían.
● Abusos de ciertas empresas: algunas empresas tienen poder para influir sobre el
mercado (en la fijación del precio o las condiciones del mercado) como es el caso del
monopolio.
● El reparto de la renta no es equitativo, hay gran diferencia entre quienes poseen factores
productivos y quienes no. Hay ricos y pobres y apenas hay clase media. Es el principal
problema de este sistema económico ya que la gente pobre no tiene medios para salir de
la pobreza.

Todos estos fallos de mercado hacen que el Estado tenga que intervenir. Ya no podemos
hablar de un sistema de economía de mercado (no funciona el mercado de forma
autónoma), pero tampoco es un sistema de planificación central (pues hay propiedad
privada). Aparece el sistema de economía mixta.
3.3. El sistema de economía mixta
En las economías mixtas los papeles del mercado y del Estado están más equilibrados que en
las no intervenidas (capitalistas) o en las planificadas (socialistas).

Las economías europeas más desarrolladas representan el mejor ejemplo de esta modalidad
de sistema económico que, en cierto modo, es una síntesis de los dos anteriores. Así, el
sistema mixto más representativo históricamente es el estado del bienestar de la Europa de
posguerra, el cual tiene inspiración en los principios económicos de J.M. Keynes y la
posterior escuela de pensamiento keynesiana. En las últimas décadas, uno de sus más firmes
defensores fue el economista Paul Samuelson o, más recientemente, el economista
estadounidense Jeffrey Sachs.

La propiedad de los recursos productivos se comparte entre el Estado y los particulares. La


mayoría de las instalaciones desde las que se proporcionan servicios tan decisivos como la
educación y la sanidad pertenecen al Estado.

En la economía mixta existe libertad del consumidor, el cual destina su renta a los bienes
que más le satisfacen. Del mismo modo, las empresas acceden a la corriente de producción,
distribución y venta de productos. Existen también mercados, más o menos regulados,
donde se establecen los precios de los diferentes bienes y servicios.

La nota distintiva respecto al sistema capitalista surge por la intervención estatal. La cual no
es sólo una intervención para ordenar el procedimiento del mercado, sino que lo hace de
forma más o menos directa con el objeto de reconducir aquellas situaciones que a juicio del
Estado no son beneficiosas para la sociedad. El Estado actúa en sectores que considera
claves para la economía o en aquellos que interpreta son de utilidad social, con el objeto de
corregir las deficiencias del mecanismo del mercado.

Así, por ejemplo, la distribución del producto total entre los ciudadanos se realiza en parte
por el mercado y en parte por mecanismos de acceso directo. Por ejemplo, los productos
para la alimentación o el vestido se adquieren en el mercado, pero a la educación, a la
sanidad, al alumbrado público, a los parques o a la seguridad se accede en virtud de
derechos básicos reconocidos y no es necesario pasar por el mercado, aunque éste también
puede prestar algunos de esos servicios (sanidad privada, enseñanza privada, etc.) que se
adquieren, por tanto, a precios de mercado.

Las economías mixtas han conseguido suavizar las agudas oscilaciones cíclicas de empleo y
producción, aunque todavía no han resuelto el problema del desempleo. Es decir, no han
solucionado por completo el comportamiento cíclico de la economía: aún hay etapas en las
que el sistema funciona con casi plena utilización de los recursos y momento en los que
muchos trabajadores y trabajadoras no encuentran empleo. No obstante, el pleno empleo de
los recursos es un objetivo social y económico constantemente perseguido. Si bien las
economías mixtas no constituyen el mejor de los sistemas económicos que se pueden
imaginar, han conseguido resolver algunos de los problemas que ni las economías
capitalistas de finales del siglo XIX y principios del XX, ni las socialistas del siglo XX, habían
solucionado.

Por último, en los últimos años ha surgido una nueva variante al sistema económico mixto
denominado Democracia Económica, defendida por el matemático y filósofo
estadounidense David Schweickart en su obra “Más allá del capitalismo”. Este autor
denomina a este modelo como un “socialismo de mercado” con planificación
descentralizada de las inversiones y con democracia en el trabajo. Según este autor las
empresas y las fábricas son propiedad de la sociedad y administradas por los trabajadores, a
partir de jurisprudencias locales. Estas empresas deben lograr competir en los mercados
para vender sus productos. El beneficio es compartido por los trabajadores. Cada empresa
se grava del capital que emplean, y el impuesto es distribuido a los bancos públicos, que
financian la ampliación de la industria existente y la nueva.

BIBLIOGRAFÍA:

• Fischer, Stanley y otros. “Economía (6ª Ed)”. Ed. McGraw Hill, 2002
• Gallego, Santiago y otros: “Diccionario de Economía y Finanzas (14ª Ed). Alianza
Editorial, 2010
• Mochón Morcillo, Francisco: “Principios de Economía (4ª Ed)”. Ed. McGraw Hill,
2010
• Samuelson, Paul y Nordhaus, William: “Economía (18ª Ed)”. Ed. McGraw Hill, 2006
• Schweickart, David: “Más allá del capitalismo”. Ed. Sal Terrae, 1997

WEBGRAFÍA:
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