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El Derecho A La Salud y Los Derechos Humanos

El derecho a la salud es un derecho humano fundamental que está interrelacionado con otros derechos, como la alimentación y la educación, y requiere la responsabilidad de los Estados para garantizar su respeto y protección. En México, este derecho está respaldado por la Constitución y diversas leyes que buscan asegurar el acceso equitativo a servicios de salud. Un enfoque basado en derechos humanos es esencial para abordar desigualdades y garantizar que todas las personas puedan ejercer su derecho a la salud de manera efectiva.

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El Derecho A La Salud y Los Derechos Humanos

El derecho a la salud es un derecho humano fundamental que está interrelacionado con otros derechos, como la alimentación y la educación, y requiere la responsabilidad de los Estados para garantizar su respeto y protección. En México, este derecho está respaldado por la Constitución y diversas leyes que buscan asegurar el acceso equitativo a servicios de salud. Un enfoque basado en derechos humanos es esencial para abordar desigualdades y garantizar que todas las personas puedan ejercer su derecho a la salud de manera efectiva.

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EL DERECHO A LA SALUD Y LOS DERECHOS HUMANOS

INTRODUCCIÓN
Los derechos humanos son atributos inherentes e inalienables a toda mujer
y todo hombre, es decir, que les pertenecen por su sola condición de seres
humanos. Estos atributos están inspirados en valores de dignidad, justicia,
igualdad y libertad e implican obligaciones a cargo de los Estados y en favor de
todas las personas, sin importar condición alguna de éstas.

En este sentido, es responsabilidad de los Estados el preservarlos,


garantizarlos y respetarlos. Estos derechos humanos están conformados por
derechos de diversas índoles o naturalezas, como lo son los políticos, los
económicos, los civiles y los culturales, agrupados a su vez en generaciones por
su evolución o reconocimiento. Sin embargo, los derechos a la salud, se
encuentran agrupados en los derechos de “segunda generación”, al igual que los
derechos a la alimentación, la educación la cultura, la seguridad social, entre
otros.

No obstante, el derecho a la salud exige un conjunto de criterios sociales


que propicien la salud de todas las personas, entre ellos la disponibilidad de
servicios de salud, condiciones de trabajo seguras, vivienda adecuada y alimentos
nutritivos.

El goce del derecho a la salud está estrechamente relacionado con el de


otros derechos humanos tales como los derechos a la alimentación, la vivienda, el
trabajo, la educación, la no discriminación, el acceso a la información y la
participación.

El derecho a la salud abarca libertades y derechos.

 Entre las libertades se incluye el derecho de las personas de


controlar su salud y su cuerpo (por ejemplo, derechos sexuales y reproductivos)
sin injerencias (por ejemplo, torturas y tratamientos y experimentos médicos no
consensuados).

 Los derechos incluyen el derecho de acceso a un sistema de


protección de la salud que ofrezca a todas las personas las mismas oportunidades
de disfrutar del grado máximo de salud que se pueda alcanzar.

Las políticas y programas de salud pueden promover o violar los derechos


humanos, en particular el derecho a la salud, en función de la manera en que se
formulen y se apliquen. La adopción de medidas orientadas a respetar y proteger
los derechos humanos afianza la responsabilidad del sector sanitario respecto de
la salud de cada persona.
DEFINICIÓN DE SALUD

La Organización Mundial de la Salud la define como “Un estado de completo


bienestar físico, mental y social, y no sólo la ausencia de afecciones o
enfermedades”. (OMS: 1946)

Para el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CESCR), la salud


es un derecho humano fundamental e indispensable para el ejercicio de los demás
derechos humanos.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos, establece:

“… Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así
como a su familia, la salud y el bienestar, en especial la alimentación, el vestido, la
vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; además de tener
derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez,
vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias
independientes a su voluntad.

MARCO JURÍDICO NACIONAL QUE REGULA EL DERECHO A LA SALUD

Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

En México, el derecho a la Salud se establece en la Constitución Política de los


Estados Unidos Mexicanos, de manera específica en el párrafo tercero del artículo
4°, en el que se garantiza para todas las personas el derecho a la protección de la
salud. En este apartado relativo al derecho a la Salud, la Carta Magna impone la
obligación al Poder Legislativo de definir las bases y modalidades para el acceso a
los servicios, y disponer la concurrencia entre los distintos niveles de gobierno en
materia de salud.

El propio artículo 4° señala, que las niñas y los niños tienen derecho a la
satisfacción de sus necesidades de alimentación, salud, educación y sano
esparcimiento para su desarrollo integral.

Ley General de Salud.

Esta Ley, desarrolla los mandatos del artículo 4° Constitucional en materia de


salud.

En su artículo 1°, reglamenta el derecho a la protección de la salud que tiene toda


persona, y establece las bases y modalidades para el acceso a los servicios de
salud y la concurrencia de la Federación y las entidades federativas en materia de
salubridad general. Es de aplicación en toda la República y sus disposiciones son
de orden público e interés social.

Tiene como finalidades:

I. El bienestar físico y mental del hombre, para contribuir al ejercicio pleno de sus
capacidades;
II. La prolongación y mejoramiento de la calidad de la vida humana;
III. La protección y el acrecentamiento de los valores que coadyuven a la creación,
conservación y disfrute de condiciones de salud que contribuyan al desarrollo
social;
IV. La extensión de actitudes solidarias y responsables de la población en la
preservación, conservación, mejoramiento y restauración de la salud;
V. El disfrute de servicios de salud y de asistencia social que satisfagan eficaz y
oportunamente las necesidades de la población;
VI. El conocimiento para el adecuado aprovechamiento y utilización de los
servicios de salud;
VII. El desarrollo de la enseñanza y la investigación científica y tecnológica para la
salud.

Ley de los Institutos Nacionales de Salud.

Tiene por objeto regular la organización y funcionamiento de los Institutos


Nacionales de Salud, así como fomentar la investigación, enseñanza y prestación
de servicios que se realice en ellos.

Ley del Seguro Social.

Establece que la seguridad social tiene por finalidad garantizar el derecho a la


salud, la asistencia médica, la protección de los medios de subsistencia y los
servicios sociales necesarios para el bienestar individual y colectivo, así como el
otorgamiento de una pensión que, en su caso y previo cumplimiento de los
requisitos legales, será garantizada por el Estado. Esta seguridad social estará a
cargo de las dependencias públicas federales o locales y de organismos
descentralizados.

MARCO JURÍDICO ESTATAL QUE REGULA EL DERECHO A LA SALUD

En la Ley de Salud del Estado de Guanajuato, dispone en su artículo 1 que las


disposiciones la Ley, son de orden público e interés social, y de observancia
obligatoria en el Estado de Guanajuato, y tienen como objeto normar el derecho a
la protección de la salud que toda persona tiene contenido en el Artículo 4º. de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así mismo establece las
bases y modalidades para el acceso a los servicios de salud proporcionados por el
Estado con la concurrencia de los municipios, en materia de salubridad local.
Como podemos observar, todas estas normas jurídicas, comenzando desde las de
rango superior para ir incidiendo en las de rango nacional y local, tienen como
objeto conseguir que todas las personas alcancen plenamente su potencial de
salud, mediante la promoción y protección de este derecho, a lo largo de toda la
vida, y tratando de reducir la incidencia de las principales enfermedades, así como
el sufrimiento que las origina.

Esto puede resumirse en tres valores fundamentales:

1.- La salud como derecho fundamental de los seres humanos;


2.- La equidad, en materia de salud y solidaridad de acción entre todos los países;
y
3.- La participación y la responsabilidad de las personas, los grupos, las
instituciones y las comunidades, en el desarrollo continuo de la salud.

Visto esto, todo ser humano tiene derecho no sólo a ser asistido por los servicios
de salud para su curación y rehabilitación, sino también a ser el objeto de políticas
de información para la prevención de las enfermedades.

DERECHO A LA SALUD CON ENFOQUE EN LOS DERECHOS HUMANOS

La adopción de un enfoque basado en los derechos humanos tiene por objeto


propiciar avances mejores y más sostenibles del desarrollo analizado y
combatiendo las desigualdades, las prácticas discriminatorias (de hecho, o de
derecho) y las relaciones de poder injustas que encierran a menudo en su núcleo
los problemas de desarrollo.

Aplicando un enfoque basado en los derechos humanos, las actividades de


desarrollo quedan asentadas en un sistema de derechos y en las obligaciones
correspondientes del Estado establecidas en la legislación internacional. Los
derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales brindan un marco de
referencia para los planes, las políticas y los procesos de desarrollo. Un enfoque
basado en los derechos humanos reconoce además la importancia del desarrollo
de la capacidad.

En lo que respecta al derecho a la salud con un enfoque en los derechos


humanos, tiene como objetivo específico garantizar el derecho a la salud y otros
derechos relacionados con la salud. Los procesos de elaboración de políticas de
salud y programación han de guiarse por normas y principios de derechos
humanos, y aspiran a desarrollar la capacidad de los titulares de deberes para
cumplir sus obligaciones y a empoderar las obligaciones a los titulares de
derechos para que exijan eficazmente sus derechos en materia de salud.

un enfoque basado en derechos humanos debe cumplir con tres etapas:


Objetivo: Todos los programas de cooperación para el desarrollo, las políticas y la
asistencia técnica debe de reforzar la aplicación de los derechos humanos según
lo establecido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en otros
instrumentos internacionales de derechos humanos.

Proceso: Las normas y los principios de derechos humanos orientan toda la


cooperación para el desarrollo y la programación en todos los sectores y fases del
proceso de programación.

Resultado: La cooperación para el desarrollo contribuye al desarrollo de las


capacidades de los “titulares de deberes” para cumplir sus obligaciones y/o de los
“titulares de derechos” para reclamar sus derechos.

Objetivo:

Un enfoque basado en derechos humanos, subraya que el objetivo primordial de


todos los programas, políticas y estrategias de salud es hacer progresar el
ejercicio de derecho a la salud y otros derechos humanos relacionados con la
salud, según lo establecido en la legislación nacional e internacional sobre
derechos humanos.

Proceso:

Un enfoque basado en derechos humanos concede importancia no sólo a los


resultados, sino también a los procedimientos. Las normas y los principios de
derechos humanos – como la participación, la igualdad y la no discriminación, y la
rendición de cuentas – han de integrase en todas las etapas de del proceso de
programación de la salud: evaluación y análisis, establecimiento de prioridades,
planificación y diseño de programación, ejecución, y monitoreo y evaluación.

Participación e Inclusión: Las personas tienen derecho a tener una participación


activa, libre y provechosa en las decisiones que les afecta directamente, como el
diseño, aplicación y seguimiento de las intervenciones sanitarias.

Igualdad y no discriminación: Exigen que los Estados combatan la discriminación


mediante leyes, políticas y prácticas, como en la distribución y el suministro de
recursos y servicios de salud.

Rendición de Cuentas: El Estado de transparentarse acerca de sus


procedimientos de toma de decisiones, sus acciones y omisiones e implementar
mecanismos correctivos.

Resultado:
Un enfoque basado en derechos humanos da prioridad al desarrollo de capacidad,
tanto de los titulares de deberes de cumplir sus obligaciones como de los
individuos para reclamar sus derechos.

Titulares de Derechos: Capacidad del Estado para hacer respetar, proteger y


aplicar los derechos humanos.

Existen tres tipos de obligaciones de los Estados:

Respetar. - No interferir directa e indirectamente en el disfrute del derecho de


salud.
Proteger. - Impedir en que terceros interfieran en el derecho a la salud.
Cumplir. - Adoptar medidas legislativas, administrativas, presupuestarias,
judiciales, promocionales y de otro tipo para garantizar plenamente el derecho a la
salud.

Titulares de Deberes: Es la forma en que las personas o comunidades, en


particular los grupos marginados, reclamen sus derechos y obligaciones.

LOS PRINCIPIOS ENTRE SALUD Y DERECHOS HUMANOS

Un enfoque de la salud basado en los derechos humanos ofrece estrategias y


soluciones que permiten afrontar y corregir las desigualdades, las prácticas
discriminatorias y las relaciones de poder injustas que suelen ser aspectos
centrales de la inequidad en los resultados sanitarios.

El objetivo de un enfoque basado en los derechos humanos es que todas las


políticas, estrategias y programas se formulen con el fin de mejorar
progresivamente el goce del derecho a la salud para todas las personas. Las
intervenciones para conseguirlo se rigen por principios y normas rigurosos que
incluyen:

 No discriminación: el principio de no discriminación procura garantizar el


ejercicio de los derechos sin discriminación alguna por motivos de raza,
color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen
nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra
condición, por ejemplo, discapacidad, edad, estado civil y familiar,
orientación e identidad sexual, estado de salud, lugar de residencia y
situación económica y social.
 Disponibilidad: se deberá contar con un número suficiente de
establecimientos, bienes y servicios públicos de salud, así como de
programas de salud.

 Accesibilidad: los establecimientos, bienes y servicios de salud deben ser


accesibles a todos. La accesibilidad presenta cuatro dimensiones
superpuestas.

 Aceptabilidad: todos los establecimientos, bienes y servicios de salud


deberán ser respetuosos de la ética médica y culturalmente apropiados, y
sensibles a las necesidades propias de cada sexo y del ciclo vital.

 Calidad: los establecimientos, bienes y servicios de salud deberán ser


apropiados desde el punto de vista científico y médico y ser de buena
calidad.

 Rendición de cuentas: los Estados y otros garantes de los derechos son


responsables de la observancia de los derechos humanos.

 Universalidad: los derechos humanos son universales e inalienables.


Todas las personas, en cualquier lugar del mundo, deben poder ejercerlos.

VIOLACIONES DE LOS DERECHOS HUMANOS EN EL ÁMBITO DE LA SALUD

Las violaciones o la inobservancia de los derechos humanos pueden conllevar


graves consecuencias sanitarias. La discriminación manifiesta o implícita en la
prestación de servicios de salud viola derechos humanos fundamentales. Muchas
personas con trastornos de salud mental permanecen en centros para enfermos
mentales contra su voluntad, a pesar de que tienen la capacidad para tomar
decisiones sobre su futuro. Por otra parte, cuando faltan camas de hospital, se
suele dar de alta prematuramente a personas de esos grupos, lo que puede dar
lugar a altas tasas de readmisión, y en ocasiones incluso a defunciones, y
constituye también una violación de sus derechos a recibir tratamiento.

 Asimismo, se suele denegar a las mujeres el acceso a servicios y atención


de salud sexual y reproductiva, tanto en países en desarrollo como en
países desarrollados. Esta violación de los derechos humanos está
profundamente arraigada en valores sociales relativos a la sexualidad de
las mujeres. Además de la denegación de la atención, en algunas
sociedades se suele someter a las mujeres a intervenciones tales como
esterilización, abortos o exámenes de virginidad.
 Hoy en día, por la situación desafortunada que estamos viviendo, los
hospitales y servicios médicos han sido insuficientes para la atención de los
pacientes infectados del COVID-19, lo que ha traído innumerables
violaciones a los derechos humanos de las personas o titulares de
derechos.

LA SITUACIÓN ENTRE LA SALUD, LOS DERECHOS HUMANOS Y LA


PANDEMIA

El mundo se enfrenta a una crisis sin precedentes. En el centro de esta crisis hay
una emergencia de salud pública mundial de una escala que no se había visto en
todo un siglo, que exige una respuesta mundial con consecuencias de gran
alcance para nuestra vida económica, social y política.

La prioridad es salvar vidas. En vista de la situación excepcional y para preservar


vidas, los países no tienen más remedio que tomar medidas extraordinarias. El
confinamiento generalizado, dictado para hacer más lenta la transmisión del virus,
restringe necesariamente la libertad de circulación y, así, la libertad de disfrutar de
muchos otros derechos humanos. Eso puede afectar sin quererlo los medios de
vida y la seguridad de la gente, su acceso a la atención de la salud (no solo en el
caso de contraer la COVID-19), a la alimentación, el agua y el saneamiento, el
trabajo y la educación, así como el ocio, lo que pudiera generar u daño emocional.

Los derechos humanos son obligaciones que los Estados deben cumplir.
Garantizar los derechos humanos universalmente supone un reto para todos los
países del mundo en distinta medida. La crisis de la salud pública se está
convirtiendo con rapidez en una crisis económica y social y en una crisis de
protección y de derechos humanos, todo en una. En algunos países, las crisis
presentes, especialmente los conflictos armados, ponen una presión extra sobre
los derechos humanos y otras protecciones jurídicas internacionales.

La crisis de la COVID-19 ha exacerbado la vulnerabilidad de quienes menos


protecciones gozan en la sociedad, y está poniendo de relieve las profundas
desigualdades económicas y sociales y las deficiencias de los sistemas de salud y
protección social que exigen una atención urgente como parte de la respuesta de
salud pública.

Las mujeres y los hombres, los niños, los jóvenes y las personas de edad, los
refugiados y los migrantes, los pobres, las personas con discapacidad, las
personas detenidas, las minorías y las personas LGBTI, entre otros grupos,
padecen consecuencias muy distintas. Tenemos la obligación de asegurarnos de
que todos estén protegidos e incluidos en la respuesta a esta crisis. Ahora mismo,
las autoridades estatales se ven obligadas a destinar el máximo nivel de recursos
para combatir la propagación de la enfermedad y proteger vidas. Las decisiones
se toman con rapidez y, aunque son bien intencionadas, algunas pueden tener
consecuencias perjudiciales sin quererlo. Las respuestas deben ser
proporcionales a la pandemia para preservar la confianza que tiene que existir
entre el pueblo y su Gobierno, especialmente durante una crisis.

Los derechos humanos guían a los Estados en el ejercicio de sus facultades, de


manera que las utilicen en beneficio de la gente y no para hacer daño. En la crisis
actual, los derechos humanos pueden ayudarlos a recalibrar las medidas de
respuesta para que surtan el máximo efecto en la lucha contra la enfermedad y
tengan las menores consecuencias negativas posibles. Dando un lugar central a la
protección, que sustenta la respuesta en los entornos humanitarios, nos
aseguramos de preservar colectivamente nuestra humanidad común y nuestra
dignidad. El derecho de los derechos humanos reconoce que, ante una
emergencia nacional, puede ser necesario imponer límites al ejercicio de
determinados derechos humanos. La escala y la gravedad de la COVID-19 son
tales que las restricciones se justifican por motivos de salud pública. Este
documento no pretende quitar prerrogativas a los Estados en la respuesta a la
pandemia, sino que tiene por objeto señalarles los posibles escollos en la
respuesta y sugerir formas de mejorarla prestando atención a los derechos
humanos.

Ante esta situación del coronavirus, se proponen se consideren los


siguientes puntos desde la perspectiva de los derechos humanos:

1.- Acceso universal a la atención sanitaria


La prioridad es salvar vidas, y para ello, el acceso universal a la atención sanitaria
es imperativo. Pero la crisis sanitaria ha desencadenado una crisis económica y
social que está golpeando duramente a los individuos, familias y comunidades.
Este impacto proviene de la propia enfermedad, pero también de las medidas
necesarias para combatirla que se enfrentan a factores subyacentes como las
desigualdades y la debilidad de los sistemas de protección.
Muchos países han adoptado, dentro de los recursos disponibles, medidas
fiscales, financieras y económicas para mitigar los efectos negativos de COVID-19
en sus poblaciones. Entre los ejemplos se incluyen:

 El suministro de reservas de agua a los barrios marginales


 La Suspensión de los desalojos de viviendas por impago de alquileres
durante la crisis
 Mantener los empleos y los salarios mediante medidas económicas
específicas, en algunos casos similares a la obtención de ingresos
universales, y apoyar a los empleadores y las empresas
 Ofrecer o ampliar las licencias por enfermedad pagadas a los trabajadores
o de las prestaciones por desempleo
 Asegurar un refugio de emergencia para las personas sin hogar.
 Ampliar las respuestas a la violencia en el hogar para las víctimas de
abusos.
 Proporcionar atención infantil a los trabajadores de servicios esenciales

2.- La respuesta debe ser equitativa

El virus no discrimina; pero el impacto sí. Por eso, las respuestas deben ser
inclusivas, equitativas y universales, pues de lo contrario no podrán vencer a un
virus que afecta a todos, independientemente de su condición. Si el virus perdura
en una sociedad, sigue siendo una amenaza para todas las sociedades, por lo que
las prácticas discriminatorias nos ponen a todos en peligro.
Ejemplos de buenas prácticas basadas en los derechos humanos en algunos
países:

 Concesión temporal de derechos de residencia a todos los migrantes y


solicitantes de asilo en situación irregular, dándoles pleno acceso a la
atención de sanitaria nacional a medida que el brote se intensifica,
reduciendo así los riesgos para la salud pública en general.
 Adopción de medidas específicas para proteger a los grupos vulnerables,
entre ellos las personas con discapacidades, las personas sin hogar y los
jóvenes que viven en instituciones, o suspender la detención de migrantes
irregulares.
 En todas las regiones algunos gobiernos han adoptado medidas para
mitigar los efectos de COVID en las poblaciones carcelarias, y otros han
puesto en libertad a algunos reclusos.

3- Todos debemos ser parte de la respuesta


La participación efectiva en la respuesta requiere que la gente esté informada, que
participe en las decisiones que la afectan y que vea que las medidas que se tomen
son necesarias, razonables y proporcionadas para combatir el virus y salvar vidas.
Este es un momento en el que, más que nunca, los gobiernos necesitan ser
abiertos y transparentes, responder y rendir cuentas a las personas que tratan de
proteger. Se debe facilitar la contribución de las organizaciones de la sociedad
civil, así como del sector privado y de las empresas.

 Muchos países han instituido sesiones informativas diarias para la prensa a


fin de informar a la población sobre la situación y la respuesta.
 Algunos gobiernos han autorizado o creado un comité parlamentario
independiente o dirigido por la oposición, que se reúne públicamente en
línea, para examinar las medidas del ejecutivo durante la crisis,
 La sociedad civil y las empresas han sido muy creativas en las
innumerables formas de tratar de mitigar los efectos y mejorar la protección,
entre ellas se encuentran la asignación de horarios específicos de apertura
de las tiendas para las personas de más edad, la organización de redes de
apoyo comunitario para las personas vulnerables o el aplazamiento del
cobro del alquiler para las personas sin ingresos

4- Proporcionalidad de las medidas


La amenaza es el virus, no la gente. Las fuerzas del orden desempeñan un papel
importante en la lucha contra la enfermedad y en la protección de las personas.
Pese a que se puedan invocar situaciones de emergencia, otorgar amplios
poderes al Ejecutivo, concedidos rápidamente con una supervisión mínima,
conlleva riesgos.
Las respuestas de seguridad excesivas socavan la respuesta sanitaria y pueden
exacerbar las amenazas existentes para la paz y la seguridad o crear otras
nuevas.
La mejor respuesta es la que tiene por objeto responder de manera proporcionada
a las amenazas inmediatas, protegiendo al mismo tiempo los derechos humanos
en el marco del estado de derecho. Este es un momento para la paz, para
centrarse en la lucha contra el virus.
Las declaraciones de emergencia deben ser proclamadas oficialmente y:

 Sólo se aplicarán en la medida estrictamente requerida por las exigencias


de la situación.
 No han de ser incompatibles con otras obligaciones del derecho
internacional.
 No han de discriminar.
 No han de permitir la suspensión de ciertos derechos específicos, como el
derecho a la vida.

5- Solidaridad internacional
Ningún país puede superar esto solo. La solidaridad internacional es esencial en la
respuesta mundial: ningún país puede vencer esto solo y algunos países están
mejor equipados para responder que otros. Así como ningún país puede permitirse
el lujo de dejar atrás a las personas, el mundo no puede permitirse el lujo de dejar
atrás a un país si se quiere vencer al virus.

6- Reflexionar para crear un futuro mejor


Cuando nos recuperemos, debemos ser mejores que antes. ¿En qué mundo
queremos vivir cuando todo esto termine? La forma en que respondamos ahora
puede ayudar a dar forma a ese futuro, para bien o para mal. Es fundamental
considerar el largo plazo al planificar nuestras respuestas a corto plazo. Los
derechos humanos nos ayudan a responder a las prioridades inmediatas y a
desarrollar estrategias de prevención para el futuro.
El sistema de las Naciones Unidas y los relatores especiales de la Oficina de la
alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos ha elaborado una lista
de consejos y orientaciones con este fin.
Entre ellos:

 Utilizar el máximo de recursos disponibles a nivel nacional e internacional


para garantizar la disponibilidad, accesibilidad y calidad de la atención
sanitaria como un derecho humano para todos sin discriminación, incluso
en diferentes no relacionadas a la COVID-19; y garantizar la protección del
derecho a la vida en todo momento.
 Garantizar que los paquetes de estímulo y otras respuestas para mitigar los
efectos económicos de la pandemia se centren en las personas y apoyen
adecuadamente a los grupos más afectados por la pérdida de sus medios
de vida, y más en general a las personas y grupos sin acceso a las redes
de seguridad social.
 Velar por la seguridad de los ingresos y la asistencia social específica para
las personas más marginados o vulnerables. Garantizar la disponibilidad de
alimentos, agua y saneamiento, y una vivienda adecuada.
 Asegurar que los planes de respuesta y recuperación nacionales y locales
identifiquen y pongan en marcha medidas específicas para combatir los
efectos del virus en determinados grupos e individuos, como los migrantes,
las personas desplazadas y los refugiados, las personas que viven en la
pobreza, las que no tienen acceso a agua y saneamiento o a una vivienda
adecuada, las personas con discapacidad, las mujeres, las personas de
edad, las personas LGBTI, los niños y las personas detenidas o en
instituciones.
 Garantizar que la información fiable y precisa llegue a todas las personas,
poniéndola a disposición en diferentes formatos e idiomas fácilmente
comprensibles, incluidas las lenguas indígenas y las de las minorías,
adaptándola a las personas con necesidades específicas, como las
personas con discapacidad visual y auditiva, y difundiéndola a las personas
con capacidad limitada o nula de lectura, o que carecen de acceso a
Internet y a las fuentes habituales de los medios de comunicación.

CONCLUSIÓN

La situación en México y en todo el mundo, desde hace más de un año


entramos en una etapa que nunca jamás habíamos experimentado, una
situación que no solo ha dañado en la salud, sino también en lo moral, en lo
económico y por supuesto en lo social.

Esto ha traído una vulnerabilidad a los derechos humanos, pero también a


la vez, una oportunidad para conocerlos e identificarlos. Esto por medio de
la difusión, promoción y por ende la sensibilización de las personas, las
cuales deben de conocer sus derechos y obligaciones ante los tiempos y
circunstancias que estamos viviendo.

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