FILOSOFÍA MODERNA
DESCARTES 1596-1650
1. VIDA Y OBRA.
René Descartes nació en 1596 en La Haye en Touraine (Francia). Fue educado en el colegio jesuita de La
Flèche, pronto comenzó a cuestionarse el pensamiento clásico y a sentirse atraído por la seguridad y
certeza de las Matemáticas y por la nueva ciencia. Comenzó a ser conocido en Europa especialmente a
raíz de la publicación, en la década de 1640, de sus obras filosóficas.
OBRAS MAS IMPORTANTES: Discurso del método, Las meditaciones metafísicas, Las reglas para la
dirección del espíritu.
2. DIOS.
Descartes es el iniciador y máximo representante del racionalismo → Escuela filosófica que considera a
la razón como única fuente de conocimiento verdadero, frente a los sentidos. La prioridad de Descartes
será buscar un método que nos ayude, a modo de guía, a razonar. En ese sentido, su proyecto busca
alcanzar la verdad mediante el bueno uso de la razón, y lo hará extendiendo el procedimiento
matemático-deductivo al campo del conocimiento. El método que propone es el resultado de la
interacción de dos facultades del conocimiento y cuatro normas.
· Por un lado, en la razón se distinguen dos modos de conocimiento seguros:
- La intuición. Permite conocer una idea simple de forma clara y distinta.
- La deducción. Permite conocer verdades complejas, pasando de unas ideas a otras de forma necesaria.
· Por otro lado, las cuatro reglas del método son las siguientes:
- 1ª regla → Evidencia. No aceptar nada como verdadero si no es evidente (claridad y distinción)
- 2ª regla → Análisis. Dividir las ideas complejas en ideas simples y evidentes para poder intuirlas.
- 3ª regla → Síntesis. Desde lo simple ya intuido, se reconstruye lo complejo deductivamente.
- 4ª regla → Enumeración. Revisar los pasos anteriores para estar seguros de su correcta aplicación.
La aplicación de este método consiste en un proceso de duda (duda metódica) que busca llegar hasta
aquello que resulte evidente e indudable. La duda metódica se aplica en tres niveles:
・Dudar del conocimiento sensible, puesto que los sentidos nos engañan.
・Dudar de la existencia de la realidad extramental, ya que resulta imposible distinguir la vigilia del
sueño → Tópico del Barroco, la vida es sueño.
・Dudar de los propios razonamientos, ya que se puede suponer la existencia de un Genio Maligno que
podría estar engañándonos y haciendo que nos equivoquemos en nuestros razonamientos, incluso en los
más evidentes, como los matemáticos → Hipótesis del Genio Maligno.
Sin embargo, hay algo de lo que no podemos dudar, hay una primera certeza, la propia existencia del
sujeto que piensa y duda. Si dudo, si me engaño, estoy pensando, y para pensar tengo que existir como
ser pensante, es decir, soy sustancia pensante. Aparece así, la primera verdad evidente: Cogito Ergo
Sum → Pienso, luego existo.
Esta primera verdad evidente es el punto de partida de la metafísica que va a permitir desarrollar todo un
sistema de deducciones. Las dimensiones principales que componen la realidad para Descartes, son las
sustancias, y son tres: Dios, alma y mundo.
Para construir su metafísica partirá del pensamiento, en el que hay ideas pensadas por el yo, que pueden
clasificarse, según su origen, en tres tipos:
・ Adventicias. Provienen de la experiencia externa, las captamos por los sentidos (árbol)
・ Facticias. Construidas por la mente a partir de otras ideas, gracias a la imaginación (centauro)
・ Innatas. El entendimiento las posee por sí mismo, por su naturaleza racional. Son claras y distintas,
pero no se construyen ni proceden de la experiencia (infinito)
El siguiente paso es analizar las ideas innatas que hay en el pensamiento, y de entre ellas, Descartes
destaca la idea de Infinito, que identifica con la idea Dios. Según Descartes, la idea de Infinito que existe
en nuestra mente no es adventicia, pues no procede del exterior, ni facticia, pues no es producida por la
mente, por lo que debe ser innata. Sin embargo, esta idea no puede tener origen en mí, puesto que yo soy
un ser finito y limitado, sino que ha tenido que ser puesta en mí por una sustancia infinita, es decir, Dios.
A continuación, a partir de la idea de Dios en nuestra mente, demuestra deductivamente su existencia
mediante dos argumentos:
・ El argumento de la objetividad de las ideas. Consiste en la aplicación del principio de causalidad sobre
la idea de infinito para demostrar la existencia de Dios. Para Descartes, toda idea requiere de una causa
con existencia real y objetiva igual, o mayor, a la realidad de la idea causada. Por ejemplo, la idea de
infinito (Dios) no puede haber tenido como causa a un ser finito, pues no habría proporción entre la causa
(lo que ha originado la idea de infinito en el cogito) y el efecto (la idea de infinito que incluye entre sus
cualidades las máximas perfecciones). Por tanto, la idea de infinito requiere ser causada por un ser, a su
vez, infinito y perfecto, solo puede haber sido puesta en mí por un ser con dichas características. Por ello,
concluye con la afirmación de que Dios existe pues es la causa necesaria de nuestra idea de infinito.
・ El argumento ontológico. Tomado de San Anselmo. El propio concepto de Dios conlleva su existencia,
ya que implica necesariamente su perfección. Todos tenemos la idea de Dios como un ser que reúne todas
las perfecciones. Una de las perfecciones es la existencia. Por tanto, Dios ha de existir, de lo contrario no
sería perfecto.
Igualmente, defenderá que Dios debe existir por la necesidad de una primera causa para el cogito que
sea, a su vez, incausada. El Dios afirmado por Descartes, la sustancia infinita, es infinito, omnisciente,
perfecto y bueno.
Una vez demostrada la existencia de Dios, queda garantizada la existencia de la realidad exterior, que es
la sustancia extensa. A las ideas sobre el mundo exterior les corresponde una realidad objetiva, ya que
Dios, en su infinita bondad, no permitiría el error al percibir el mundo. Por tanto, ya no podemos dudar
de la existencia de la realidad extramental, quedando así eliminada la hipótesis del Genio Maligno. Por
tanto, el papel de Dios es fundamental en el sistema cartesiano, es quien garantiza la verdad y el conoci-
miento. Así, la demostración de la existencia del mundo no proviene del yo, sino de Dios. Ahora bien, lo
que Dios garantiza del mundo son las cualidades primarias, que son objetivas y sobre las que es posible
tener un conocimiento claro y distinto → extensión, figura y movimiento. Sin embargo, las cualidades
secundarias son subjetivas → color, olor o sonido.
En definitiva, para Descartes existen tres sustancias:
1. El cogito, la sustancia pensante.
2. Dios, la sustancia infinita.
3. La realidad exterior, la sustancia extensa.
La definición de sustancia en Descartes es la siguiente → Todo aquello que existe independientemente
de cualquier otro ser. Así, sólo Dios sería sustancia en sentido estricto, ya que es la única sustancia de las
tres que no necesita una causa ajena a sí mismo para existir. Sin embargo, la extensa (la realidad exterior)
y la pensante (el cogito) dependen de Dios para existir, pero son independientes entre ellas, por lo que
también pueden ser consideradas sustancias para Descartes.