Linz “Teoría de la democracia”
La democracia hoy
Para hablar hoy de la democracia es necesario hablar de libertad para crear partidos políticos y para realizar elecciones
libres y honestas a intervalos regulares, sin excluir ningún cargo político efectivo de responsabilidad ante el electorado. La
democracia política asume la existencia de una comunidad política, cuyos miembros, cuyos ciudadanos, aceptan su
legitimidad y por lo tanto que sus representantes libremente elegidos gobiernen, dicten leyes, y las hagan ejecutar. En la
medida en que un Estado no tiene legitimidad para sus ciudadanos o no existe como entidad política, no es posible un
régimen democrático.
Al ser imposible y poco deseable la práctica de la democracia directa, es necesaria una competencia por el ejercicio del
poder. La tarea de gobernar y de legislar en una sociedad moderna tiene que ser realizada por representantes elegidos por
los ciudadanos que presenten programas diversos sobre cómo gobernar.
La democracia hoy es el gobierno de los políticos, y de ahí muchos de los problemas de nuestras democracias. Por un
lado, los políticos son amateurs sin una preparación específica para resolver los problemas tan complejos que plantean
nuestras sociedades. Se pueden utilizar tecnócratas, pero el electorado elige políticos, no tecnócratas. En principio
cualquier ciudadano puede ser candidato al poder en una democracia, pero normalmente los que aspiran a cargos políticos
han tenido un recorrido y cierta experiencia en organizaciones políticas. La democracia no excluye, sino que presupone el
liderazgo y la ambición política.
Aquellos llamados a gobernar tienen que enfrentarse con el electorado a intervalos regulares más o menos largos, pero
no caben las magistraturas vitalicias, aunque sí la posibilidad de que el electorado exprese su confianza a los mismos
líderes en sucesivas elecciones. Una de las grandes virtudes de la democracia es que excluye el uso de la violencia para
acceder al poder, es decir, el golpismo y la conquista revolucionaria del poder. Sin embargo, la exclusión de la violencia no
implica que el Estado renuncie al uso razonable, dentro del marco de la constitución y las leyes, de la coacción legítima
para impedir el uso de la violencia con el fin de imponer cambios políticos, chantajear al poder legítimamente elegido o
paralizar la ejecución de las decisiones legales de los órganos del Estado y de los tribunales.
Las democracias son constitucionales, y los que gobiernan en ellas encuentran un límite en la constitución. Aunque ésta
tenga un origen democrático, no está su modificación en manos de mayorías simples sino normalmente de mayorías
calificadas y por el procedimiento que impide su fácil reforma por una mayoría temporal. Una de las características
fundamentales para que podamos llamar a un sistema político “democrático” es la garantía de las libertades políticas de
los ciudadanos, de las libertades básicas de las persona, porque sin ellas no se dan las condiciones para una competencia
libre por el poder. Al aumentar el número de democracias se plantean nuevos problemas, uno de ellos la comparación
entre democracias presidencialistas y parlamentarias, y una serie de tipos intermedios.
Diversidad de las democracias
Democracias consolidadas: Transición desde la monarquía constitucional entre el siglo XIX y primeras décadas del
XX, sin mayores crisis ni interrupciones. Estados Unidos es el ejemplo por excelencia. Son países donde se plantean
problemas de extensión y profundización de las instituciones democráticas.
Democracias post Segunda Guerra Mundial: Países que consolidaron sus democracias luego de experiencias
fascistas y totalitarias, como Alemania, Japón, Italia y Francia. Los ciudadanos de estos países casi en su totalidad
han vivido en democracia, por lo que el éxito de la sociedad y la economía han contribuido a legitimar las
instituciones políticas.
Democracias de la tercera ola: Nuevas democracias que han completado la transición de un régimen autoritario a
uno democrático y dan muestras claras de consolidación de sus instituciones democráticas. España, Portugal,
Grecia y naciones latinoamericanas son sus ejemplos. La memoria del régimen no democrático es aun reciente e
influye en muchos aspectos de la vida políticas; existe un difuso temor de la democracia es vulnerable.
Democracias post Muro de Berlín: El esfuerzo por construir un Estado y la transición a la democracia coinciden y se
suman a los problemas de transformación del sistema económico y social. Desintegración de la antigua Unión
Soviética y del Estado Yugoslavo.
Democracias en proceso: Países que han tenido instituciones semi democráticas coincidiendo con altos grados de
conflicto social, como en Centroamérica.
APUNTES DE CLASE
La democracia es un sistema político que sirve para ejercer un gobierno, está basado en leyes. Permite formular
alternativas políticas que puedan competir/representar a una sociedad y su expresión y que sea quienes ocupen
cargos políticos.
En base a la tensión entre lo ideal y lo real surgen los problemas de la democracia. Si la democracia no es el gobierno
del pueblo, entonces ¿Qué es?
Para Linz, la democracia es una competencia electoral que tiene que ver con las libertades individuales y derechos,
para lo cual además de permitir la existencia de partidos políticos es necesario que existan elecciones libres. Los
derechos de los que se habla son derechos políticos. Tanto para Linz como para Bobbio y Sartori lo mejor de la
democracia son sus valores y principios. La democracia siempre supone una legitimidad, que tiene que ver con la
existencia de un Estado de derecho. Es vital la existencia de constituciones, ya que allí están las reglas de su
legitimidad.
Es fundamental el vínculo entre legitimidad y democracia. Es imposible una democracia sólida en un Estado con
legitimidad débil. Ejemplos de pérdida de legitimidad pueden ser elecciones dudosas o la pérdida del monopolio de la
violencia física legítima. Si hay un Estado que está cuestionado se comenzará a cuestionar si es capaz de garantizar las
libertades y derechos de sus ciudadanos.
La democracia tiene que ver con una forma de distribución del poder y cómo se ejerce. Se presupone la existencia de
elites políticas (donde Linz está de acuerdo con Bobbio y Schumpeter). Aunque esto puede ser tomado como un
problema para Linz, es imprescindible decir que en la democracia hay gobiernos pro tempore, es decir, que cada cierto
tiempo hay elecciones para volver a elegir gobierno. No hay ganadores ni perdedores para siempre. Se reduce el
problema de la incertidumbre al saber que hay elecciones después de cierto tiempo.
Linz habla sobre un sujeto político clave, y sobre su evolución a lo largo de la historia; estos son los partidos políticos.
Estas organizaciones se desprenden de la diversidad social y los diferentes intereses de clase que existen. Los
individuos se organizan en partidos con el objetivo de que sus reclamos sean escuchados. El componente ideológico era
clave en estas organizaciones, por la identificación. Sin embargo, las condiciones históricas en las que nacieron los
partidos políticos han cambiado. La clase obrera es mucho más compleja internamente que en el pasado, y en las
sociedades industriales avanzadas los obreros se están transformando en minoría. Las funciones que los partidos
tenían, muchas se han perdido. Hoy los militantes y votantes reciben el mensaje de los candidatos a través de la
televisión y las redes. Los partidos que quieren sumar grandes cantidades de votos se ven forzados a presentar un
mensaje mucho más difuso y general.
Esta crisis de las ideologías tiene un impacto negativo en los partidos políticos ¿Cómo captar el voto sin ideología?
¿En torno a qué divisiones? Ya no existe una dicotomía capital-trabajo, sino que son sociedades mucho más
complejas. La ideología es solo uno de los muchos factores que se utilizan para captar el voto. De esta manera, los
partidos burocráticos de masas pasan a ser partidos profesional electoral, o atrapatodo. Estos partidos se basan y se
concentran en cómo ganar una elección, no en defender una ideología. Esto nos lleva a un cambio clave en las
democracias que es la personificación de la política; el que se configura como una opción política es el candidato, no el
partido. Esto no debe ser visto como una crisis del régimen democrático sino un cambio en el liderazgo político. Se
suma a la desideologización el componente del aporte financiero privado que reciben los partidos.
Weber habla sobre la importancia de la burocracia estatal, por la complejidad que adquirió la administración de los
diferentes sectores del Estado. Sin embargo, es irracional culpar a los burócratas por los problemas de la democracia.
Weber resalta dos transformaciones modernas que se dan de la mano en el Estado: por un lado, la burocratización de
la política, y por otro lado, muy ligado, la profesionalización de la política.
Existe un elemento clave, que es invisible y no normativo, pero que es crucial para toda democracia: la confianza en
las instituciones. La legitimidad sí tiene que ver con lo normativo, pero sin confianza la práctica democrática se hace
muy difícil. Un ejemplo claro de la disminución de la confianza es cuando la sociedad sospecha sobre casos de
corrupción estatal. La desconfianza, según Schumpeter y Linz, es expresada mediante el voto. Otros autores dan más
capacidades a la ciudadanía para expresarse que solo el sufragio. Hablando específicamente del sufragio, Linz dice que
hay que aumentar progresiva pero indefinidamente los derechos políticos, que es el verdadero índice de cuán
democrático es un país.
Linz, Bobbio, Sartori Hay mecanismo-método democrático donde se establecen las reglas para el
ejercicio del poder. Los elementos que nombran son necesarios pero no suficientes.
¿Es la democracia la respuesta a los problemas de la democracia?
Linz dice que politizar todas las instituciones para que logren mayor legitimidad es muy peligroso para el pluralismo
social, ya que las mayorías podrían copar todos los centros de poder y llevar a resultados completamente desastrosos y
no democráticos.
“El pluralismo se fortalecerá no por la representación proporcional en gran número de instituciones sociales, sino por
la existencia de muchas instituciones diversas con sus propios valores y tradiciones distintas. Es el pluralismo de las
instituciones más que el pluralismo en las instituciones lo que sirve de soporte a una sociedad plural”.
Elites políticas
Linz remarca la incongruencia de los ciudadanos en reclamar leyes sobre la incompatibilidad de puestos en sectores
públicos y privados, pero al mismo tiempo hablan sobre aquellos que viven de la política. Además, las leyes de
incompatibilidad llevan a generar grandes elites, que trabajan de políticos y no pueden dedicarse a otra cosa, lo que
hace a la elite menos representativa de las demandas sociales y más pendientes de las del partido.
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