Narrativa
Mi familia siempre han sido el pilar más importante en mi vida, me han
ayudado a ser la persona que soy hoy en día, una mujer valiosa,
inteligente, responsable, dedicada, pero también con muchos miedos y
defectos. Asimismo, mi pareja, es otro pilar importante en mi vida. Él ha
sido mi fortaleza, me ayuda a confiar en mí misma y a superar los retos
que se presentan, tanto personales como en mi labor docente.
Fue en la secundaria cuando por primera vez pensé en ser docente,
gracias a una maestra que fue mi inspiración por su amabilidad y
profesionalismo. Aunque mi interés inicial era la psicología, las
circunstancias familiares me llevaron a elegir la docencia.
Ser docente no ha sido el camino sencillo que imaginaba al principio.
Pensé que tendría más tiempo libre, pero me he dado cuenta que la
enseñanza requiere compromiso, paciencia y dedicación. A lo largo de
mi trayectoria, he enfrentado desafíos que me han fortalecido y me han
enseñado a confiar en mí misma, en mis capacidades y en el potencial
de mis alumnos.
Uno de los mayores retos que enfrenté fue mudarme a Juárez por mi
cambio de centro de trabajo. Alejarme de mi familia y adaptarme a una
nueva ciudad fue difícil, pero me ayudó a ser más independiente y a
confiar más en mis capacidades. En Juárez, tuve la oportunidad de estar
frente a un grupo desde primero hasta tercer grado.
Al inicio, trabajar con un grupo de primer grado durante la pandemia me
llenó de miedo. Sentía una gran responsabilidad, pero me comprometí y
me adapté a las clases a distancia, buscando formas creativas de
enseñarles. Cuando regresamos a clases presenciales en segundo grado,
sentí otro gran reto, No sabía cómo sería su nivel académico después de
un año tan complicado, pero trabajé con perseverancia. Fue muy
gratificante ver cómo la mayoría aprendió a leer y tuvieron avances
significativos, sobre todo, destacaron en matemáticas, una materia a la
que dediqué especial atención. A pesar de los retos y el miedo que
sentía al inicio, las madres de familia reconocieron mi esfuerzo y me
pidieron que continuara siendo su maestra en tercer grado. Este me
llenó de gran emoción y me hizo sentir que mi trabajo era reconocido.
Con este mismo grupo, también viví experiencias complejas, pues tuve
un alumno con problemas graves de conducta. Durante una crisis en
clase, se puso muy agresivo, comenzó a lanzar cosas y los demás
alumnos estaban muy asustados, pues también llegó a lazarme golpes.
Con el apoyo de la directora, la madre del alumno y el equipo de USAER,
logramos establecer estrategias para ayudarlo.
A lo largo de mi trayectoria docente, he aprendido que todas las
experiencias siempre dejan algún aprendizaje valioso. Mis valores y mis
cualidades, como la dedicación, la responsabilidad y la perseverancia,
me han ayudado en los momentos difíciles, tanto en lo personal como lo
laboral.
Actualmente, me considero una docente comprometida, busco mejorar y
siempre dar lo mejor mí, y para lograrlo debo cuidar de mí misma y
buscar mi bienestar, para luego cuidar de los demás.