Revista Rosacruz # 42
Revista Rosacruz # 42
Índice
El simbolismo de la Cruz y de la Rosa ................................................................. 1
Rosa Esotérica ........................................................................................................ 6
Poesía: Rosa de Ensueño ..................................................................................... 15
La Botánica y la Salud (Glándulas Pituitaria y Pineal) ....................................... 16
Tu Regla ............................................................................................................... 18
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Rosacruz
El simbolismo de la Cruz
El poder está en la Cruz
Amor y Dolor son los senderos que transita el alma peregrinante
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El simbolismo de la Rosa
Si como ya hemos visto, en la Cruz está el poder y en la Rosa, está el sentido
de la armonía de los contrarios o sea la esencia espiritual.
La Rosa para los Rosacruces, es la proporción coordinada y mística armonía de
los opuestos, que conduce al sentido de la quieta unidad de la Vida.
La Rosa, ha sido considerada como símbolo de la verdad porque ella, en sí mis-
ma, en su estado natural, es una flor simple, sin aroma, sin mayor belleza, pues es
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una de las tantas flores que la naturaleza produce espontáneamente pero que ha
sido llevada a la excepcional perfección que le caracteriza actualmente, debido al
cuidadoso trabajo del jardinero; él ha puesto el divino arte de perfeccionar la obra
del Logos, con todo el entusiasmo y el sentido místico que ese arte requiere. De
ahí que la Rosa resulte ser la Reina de las flores.
Por la razón anterior, la Rosa es para el Rosacruz, el símbolo del alma humana;
en su estado común, es el alma algo simple, sin belleza, sin esencias, sin aromas;
pero cuando el hombre cuidadosamente la nutre y alimenta con nobles acciones,
rectos pensamientos y elevados como divinos sentimientos, ella se va expandien-
do progresivamente, convirtiéndose en algo extraordinario, en algo divino, donde
la Bondad, la Belleza, el Amor y la Inteligencia, hacen la eclosión del sentido es-
piritual que en ella antes se encontraba en estado latente y que gracias al cuidado
y atención del hombre que marcha por el sendero espiritual, la ha convertido en
el esplendor divino de la consciencia y de la espiritualidad realizada.
Los Gnósticos Rosacruz, saben mucho más de la esencia, contenido y belleza
de la Rosa, que lo que de ella pueda entender la más elevada inteligencia humana,
que no se haya cultivado íntimamente en el sentido espiritual de la Vida.
Rosa Erótica, Rosa Estética y Rosa de Consciencia, son los tres aspectos en que
se caracteriza la verdadera espiritualidad del hombre, cuando de la inconsciencia
marche hacia la consciencia y del egotismo se traslade al altruismo, que es el que
caracteriza, en proceso ascendente, el camino de la evolución del hombre.
La Rosa Erótica, plena de fuerza y de inquietas posibilidades, es convertida por
el poder de la estética en Rosa Mística y la Rosa Mística, por elevación de sentido,
se convierte en la divina Rosa de Consciencia. Tres Rosas, con los colores rojo,
amarillo y azul, encarnan la naturaleza del hombre, que sabe superarse, enno-
bleciendo su existencia.
Así como el jardinero atiende el desarrollo de su
Rosa terrestre, así el espiritualista Rosacruz, cultiva
y atiende la Rosa espiritual de su alma, haciéndola
transitar de lo humano a lo divino.
También la Rosa está llena de espinas, de tal
suerte que la Rosa es símbolo perfecto de las luchas
humanas, pues Amor y Dolor son los dos aspectos de
los cuales se vale la Naturaleza, para despertar la
espiritual conciencia del hombre.
Cuando el ser pensante no sabe extraer la esen-
cia del amor, surge el dolor para dar la experiencia
viva, de lo que debe ser la armonía en todos los ac-
tos, pensamientos y sentimientos del humano vivir.
Las espinas de la Rosa encarnan el sentido del
dolor; y, la Rosa, el espiritual aroma del Amor.
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Rosa Esotérica
Arnoldo Krumm Heller
Lector
Para que la Luz se haga en tu sendero, Lector querido, camina despacio... No
es éste Libro, Rosa Esotérica, un libro más. Merece que tus oídos oigan y tus ojos
vean. Dispón tu Espíritu a recibir estos ritmos filosóficos donde alienta la bella
poesía de la Vida en la Forma.
Si meditas, tendrás la intuición de la Unidad y siete veredas mágicas se abrirán
a tu paso. Esos son los siete benditos caminos de Dios.
Exaltación Mística
¡Parla! Santo Silencio de mi vida, oquedad recóndita de mi espíritu, donde una
nota mística pugna por dar el brote de aquella Melodía que presiento...
¡Parla! Dulce Nota, en el santo silencio de mi Silencio Santo, en la santa oquedad
de mi callado Espíritu. Allá en las profundidades de la Thule lejana que mora en
mí, para que yo te escuche y oiga tu voz, tu sonido, tu melodía y sienta el gozo
inefable de sentirme infinito...
¡Parla! Santo Espíritu, Divinidad oculta, Mágico Loto que te abres en mitad de
mi existencia, para sentir el dulce Shamadi, el divino transporte de aquellos que
han vivido en olor de Santidad...
¡Parla! Y libre de mis pecados --porque fueron pecados de inconsciencia--, ro-
zaré la cima de Francisco de Asís... y será Teresa y será Juan de la Cruz, los dos
Guardianes de mi sendero dentro de la noche os-
cura y procelosa de mi alma.
¡Parla! Porque advierto y veo más allá, de no
sé qué caminos, como una vida extraña... ¿Es
acaso mi misma vida? Tal vez. Pero, ¿qué fui?
Sin embargo, sé que es mi vida. Y fui en ella,
pequeño o grande, mísero ignorante o genio
inmortal, mendigo o potentado... Yo no sé. Sólo
observo, tras esa ruta clara, una gran inmensidad,
un gran pueblo, un gran río y un algo infinito y
eterno. ¡Un algo infinito y eterno donde yo he
vivido...! Y quiero recordar y es tan grande, tan
máximo el recuerdo, que tiemblo de emoción.
¡Parla! Porque yo soy pecador... Verás: Yo soy
pecador, porque hay una causa en mí, genésica,
sexual, primitiva, que me impulsa, me arrastra...
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otros cinco y tantos otros después... y noto que mi cuerpo se adormece, que mi
vida se va, que cesa, que se acaba... Me siento morir y resbalo lentamente a lo
infinito cuando aún es prematuro el viaje. En mitad de la Rosa, un dibujo en zig-
zag. ¿Es Kundalini? ¿Es la Princesa dormida bajo la caricia del Loto? ¿Es la Sierpe
de fuego, la Llama Serpentina que ha de surgir diáfana, sublime y esplendente en
mitad de la Rosa?
¡Parla! Voz diáfana, que escucho en mi silencio. Sé pródiga y no cauta. Es tanto
lo que sufrí que ya merezco tu dulce melodía. Háblame con claridad precisa, con
clara y precisa claridad y dame tu Mantram sonoro, tu nota nítida, pura, para que
yo pueda despertar en mi alma el Sancta Sanctorum divino que, dentro de mi
Arca, yace esperando la palabra poderosa que rompa el hermetismo de su prieta
cerradura...
¡Parla! Porque...
Dr. Gnóstico
Tu Libro
Ten este breviario filosófico.
Por encima de la Filosofía de la Vida, más allá de
cuanto sepas, sobre todos tus conocimientos, ten
este breviario filosófico...
Escógelo entre muchos, silenciosamente...
Selecciónalo entre todos, calladamente...
Búscalo entre la multitud de los otros libros, sin
decir cuál prefieres... Él surgirá como si tuviera un
alma y se vendrá a tus manos lleno de alborozo
porque estaba hecho para ti.
No importa cuál sea su tendencia, si está en ar-
monía con la tuya. Lo más sublime, lo más bello, es
que ambos seáis Uno en la quietud de cada instan-
te y en el hilo angustioso de las horas.
Y cuando lo cierres, cuando lo dejes abandonado, cuando lo arrojes sobre tu
mesa o lo pongas sobre tu estante, allí quedará, mudo, en silencio, pero dulce y
sonriente como una lógica prolongación tuya.
Vive tu vida, sea cual fuere...
No te detengas en el sendero, si es que llevas un camino...
Pero en todo momento de soledad, cuando azoten los vientos o vengan brisas
suaves, cuando tengas tumultos internos o alegrías infinitas, recurre..., recurre
siempre a este Libro...
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Tu Piedra
Tú tienes una piedra...
¿No lo sabías? Sí, mira.
En los bajos fondos de ti mismo, más
allá de tu estulticia, incrustada en el
muro de tu propia subconsciencia, hay
una Piedra...
Bruta, fría, impasible, con la dureza
del más duro mármol, con la tosquedad
rocosa...
Pero..., tienes una piedra ignorada
y no la ves, no la percibes, no la pal-
pas, no sientes sus efectos y, sin embar-
go, vive..., vive allí en la soledad de tu
caverna, esperando el instante de ser
labrada.
Se te puede pasar la vida --este efí-
mero tránsito--, ignorando siempre su existencia y ella habrá esperado inútilmen-
te que tu interna mirada la haya descubierto en la monotonía de su larga espera...
Si la dejas estar, si no la despiertas, si no la labras, si ha de continuar con ese
sueño extático..., cuando ya no existas, cuando dejes de ser en tu ideal, tornará al
montón de tantas piedras como quedaron en el camino, yerto bagaje de los que
hicieron como tu...
Si, en cambio, no quieres que duerma...
Si tratas de despertarla porque un dolor profundo o una pena honda dieron
consciencia a tu vida. Si intentas bucear dentro de ti mismo y consolarte con las
grandezas de tu espíritu para enjugar internamente tantas y tantas lágrimas que
no pudieron sacarse al exterior.
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Entonces...
Suspira profundamente, llama en el cerrado mesón de tus causas interiores y
busca tu Piedra...
Es tosca e imperfecta, ¿verdad?
Pues hazle saltar las primeras lascas para irla moldeando, pero...
Hazlo con cuidado, con ternura, con AMOR...
Que en la Piedra que tocas, está la Rosa, el Tesoro divino de tu propia Alma.
Tu Ritmo
Antes de que hables, pregúntate:
Lo que voy a decir, ¿es útil?,
¿es bueno?, ¿es verdadero?, ¿es
armonioso?
Cuando no puedas contestar
afirmativamente a estas preguntas,
desciende al fondo mismo de tu
conciencia.
Parla, estudia, ve, observa, medi-
ta y pon una nota, una larga nota
de silencio al agrio diapasón de tus propias sugerencias...
Si lo que vas a decir no tiene un ritmo perenne de armonía, súmete bajo tu capa
y destruye en silencio tu propio acorde disonante.
Fíjate que todo en la Naturaleza es ritmo...
Que todo es Armonía...
Cada palabra que salga de tus labios como filo tajante que impulse tu pasión,
quiebra esas Leyes... Y el Alma muda, silenciosa, de las cosas mismas, se resiente
y quebranta en su rítmico concierto…
Con la piedra que arrojes, turba el arroyo su augusta placidez.
El pájaro se espanta...,
El nido tiembla en la floresta...,
La brisa se rasga...,
El lobo aúlla y lanza un gemido de angustia.
¡El hombre se conmueve!...
No turbes, no, el ritmo santo de la Obra de Dios.
Cada rosa que cortes del rosal, es una vida que siegas, es un perfume que
matas.
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Cada flor que tronches en mitad de su esplendor, te ofrecerá otras tantas espi-
nas para punzar tu carne reflexivamente...
Ésta será tu remuneración...
Parla, estudia, ve, observa, medita...
Si lo que vas a decir no es útil, no es bueno, no es verdadero, no es armonioso,
acalla tus propias sugerencias...
Pon una nota de silencio en tu agrio diapasón.
Tu Serenidad
Aplaca el tumulto de tu propio ruido. Acalla esas voces interiores que te ase-
dian, los gritos que te conmueven y sé sereno...
Sé sereno y escucharás la voz inaudita, el eco síntesis de todas tus voces, la
nota singular que te caracteriza y estarás apto para aplicar tu oído al vasto pecho
de la Tierra y escuchar los cien mil
latidos de sus cien mil corazones
minúsculos...
Singularizarás la vida múltiple.
Llevarás a la unidad millones y mi-
llones de sumandos y terminarás
por reconocer una sola voz entre
todas tus voces...
Es preciso que tus sentidos se va-
yan afinando, se vayan sutilizando
como los del artista, para que co-
miences a ver hacia adentro...
Tienes que reconocer que todas las cosas llevan una fisonomía especial y una
vida poderosísima. Que todo tiene un matiz único y un alcance energético. Que
todo es como Es y no como nuestra mediocridad sentimental lo percibe.
Para hablar del cielo, del mar, de la montaña, es preciso analizar sus infinitas
estructuras maravillosas y el milagroso enredo de sus secretos ritmos. Para citar-
los, tan sólo como simples aglomeraciones de materia o equilibrios de fuerza, vale
más no hablar del cielo, del mar, de la montaña.
Para auscultar estos latidos minúsculos del Universo, como sus íntimas pulsa-
ciones, necesitamos un nuevo sentido y un nuevo prisma. Los que nos legaron,
sólo sirven para distinguir las grandes líneas, los marcados relieves...
Si pretendes que este sentido se sutilice..., si quieres que este prisma se con-
crete, que la Rosa florezca, se puro, se cauto y en el silencio de tu propio espíritu,
acude a tu propia serenidad…
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Tu Ruta
Como un navío en alta mar,
cada uno de nosotros lleva su
ruta...
Pero... ¿cuál es esa ruta? ¿Qué
carta misteriosa la describe? ¿Qué
afanes biológicos la impulsan?
¡El hombre no se da cuenta! No
ve, no oye o no percibe...
Ir por un camino sin saber su
finalidad, no es un camino. Ir por
una ruta sin saber a dónde nos lle-
va, no es una ruta.
Todo nuestro afán, como la nave, es apartarnos, huir de la línea de derrota,
mientras que el Capitán --nuestro propio Capitán con todo esfuerzo--, se obstina
en enmendar el desvío.
Sin embargo, seguimos con la obsesión de este afán, olvidando que la ingente
brújula del Tiempo, a pesar nuestro, va marcando el camino, justo, adecuado, pre-
ciso y hemos de llegar --muchas veces al puerto que no queremos--, pero hemos
de llegar por una Ley infalible, por un designio inmutable...
Pero si el hombre se diera cuenta, percibiera el Ritmo de las cosas, se internara
en las Causas y la comprensión entrara en él, reconocería que nuestra pluralidad
es parte integrante de la Unidad circunstante y que todos nosotros no somos otra
cosa que innúmeras piedras juntas, bien medidas, bien delineadas, cuyos materia-
les han de formar parte de un gran conjunto, el Templo inmenso de la Naturaleza.
En la formación de este conjunto, ¿podrá ocupar piedra alguna, lugar distinto
del que le está destinado?
................................................................................................................................
Como un navío en alta mar, cada uno de nosotros lleva su ruta...
La falta de concordancia con este principio, la negación a la Ley --el desvío de
la línea de derrota--, es la causa de todos nuestros males haciendo de nosotros la
veleta que en la noche tormentosa está a merced de todos los vientos…
Tu Alma
Está en tu propio vaso, en la férrea prisión de tu propia cárcel, hundida en ti
como en un abismo.
Sientes que una poderosa hélice impulsa tu nave... ¿Dónde va?
Tú mismo lo ignoras.
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Metamorfosis de la Rosa
La Rosa, comienza por ser semilla. Es decir, un germen casi invisible. Una espe-
cie de polvillo sutil que nadie diría que lleva en su constitución atómica el hálito
poderoso de una vida latente. Depositada esta semilla en la tierra en condiciones
favorables, en situación propicia de germinar, despierta, toma incremento, echa
raíces, crece, lanza brotes, tallo, hojas y finalmente, produce flores y aun frutos.
Y diríamos ahora: ¿Cuándo se convierte en Rosa? ¿Cuándo es la Rosa propia-
mente dicha? Siempre, podría argumentarse. No es Rosa sólo cuando se manifiesta
como flor, sino en todos los momentos de su evolución. La Rosa, es Rosa siempre.
Desde el primer gránulo de semilla que la engendra, hasta que el capullo comience
a abrirse, para ofrecérnosla bella y radiante. Sin embargo, con ser Rosa en todos los
instantes de su desarrollo, nunca es igual. En la tierra comienza y a la tierra vuelve
otra vez hecha semilla. Es una especie de círculo evolutivo el que recorre y en esta
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Rosacruz
metamorfosis hay un punto tácito, pero muy elocuente, dentro del Ocultismo. Dice
un principio hermético, que lo último será lo primero.
De aquí la importancia del florecimiento de la Rosa en la Cruz. Nuestro propio
vivir, la vida que nos circunda y que late en nosotros, no es más que eso: una Rosa
Gigantesca que pugna por florecer dentro del Círculo mágico de nuestra existencia,
de la rueda evolutiva de nuestro ser, donde se encierra la causa originaria que la
mantiene en apretado capullo, que es la férrea Cruz de nuestra errante vida nómada.
Uno de los componentes principales de la Rosa es el hierro y este lo recibe del
Planeta Marte, mientras que la sílice la toma de Venus. El hierro es su propia resis-
tencia y la sílice a modo de transparencia espiritual.
La Rosa es la única planta que su cultivo se debe al Hombre exclusivamente.
Todas las demás que vemos en nuestros jardines pueden existir en cualquier lugar
silvestre. La Rosa, no. Ella puede florecer de manera silvestre sólo en su forma
primitiva de Rosácea. Pero su gracia, su perfume, su belleza y la diversidad de sus
tonos y matices, fueron formados, según la Iniciación, por los primeros Elohim.
Aquellas huestes Angélicas pregenésicas, manipuladas por Dios mismo, que fueron
los primordiales Arquitectos de la gran Obra de la Naturaleza.
Por eso la Rosa ha sido Flor Sagrada y como tal se le tuvo siempre en Egipto,
Grecia y Germania. Los mismos Druidas le rindieron verdadero culto, ya que ellos
sabían que fue plasmada por obra y gracia de seres divinos y esta es la razón ge-
nuina de los mágicos poderes que en sí encierra, cuyos poderes le son peculiares y
ha venido conservando hasta nuestros días.
Arcanos todos ellos que conocieron íntegramente los viejos Alquimistas Rosacruz
y cuyos secretos han permanecido hasta hoy fielmente guardados en el seno de
la Mística Orden. Nadie abrirá los labios de un Iniciado, aunque fuertes lazos de
amistad le obliguen. Los Sagrados Misterios van de labio a oído y sólo cuando en
cada uno se ha abierto paso la Rosa en toda su plenitud.
Cuando las circunstancias sean más favorables a la Humanidad o cuando esta lle-
gue a una época en que la rueda de su evolución haya ascendido más hacia la cumbre,
el arcano íntimo de todas las cosas será manifestado y todos los oídos estarán aptos
para oír la luminosa verdad que aún permanece velada en lo hondo del Santuario.
Desead, pues. que vuestros oídos oigan y vuestros ojos vean. Descrucificad a
Cristo en vosotros y aprended las normas que en tiempo oportuno os dará la nueva
aurora, la nueva vida de Acuario cuyo resplandor sublime, divino, ya ha comenzado
a despuntar.
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Revista
Rosacruz
Rosa de Ensueño
En el jardín de la Vida
hay oculta una flor,
y el corazón en que anida
está radiante de amor.
Daath le da su consciencia,
Yesod le da su esplendor;
la Vida le da valencia,
y la Sublimación su fulgor.
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Revista
Rosacruz
La Botánica y la Salud
Glándulas Pituitaria y Pineal
En las Revistas Rosacruz 40 y 41 se hizo referencia a cada una de estas mara-
villosas glándulas, según el Maestro Israel Rojas Romero. Pero dada su importan-
cia y trascendencia en el proceso del desarrollo físico y espiritual del Hombre,
en esta Revista 42, se hace referencia nuevamente a ellas, retomando en parte
lo dado por el Maestro Rojas y ampliando su marco con aportes del Señor M.
Heindel, tomados de su obra Temas Rosacruces.
Glándula Pituitaria
Maestro Israel Rojas R.: La glándula supliendo estimulantes benéficos y ayu-
pituitaria o hipófisis, está situada exac- dando a extraer los desperdicios daño-
tamente detrás de la raíz de la nariz, a sos. La secreción pituitaria estimula las
unos siete milímetros de distancia del células del cerebro directa, natural y
hueso esfenoides y colocada dentro de normalmente, semejante a la manera en
la silla turca. Parece que la naturaleza, que estimula la cafeína o la cocaína.
sabia cual ninguno, ha construido la
La glándula pituitaria recubre el ce-
silla turca para proteger de todo im-
rebro y la médula espinal, protegién-
pacto a tan preciosa glándula.
dolos de los golpes y alimentando los
La glándula pituitaria es el centro vasos sanguíneos y los nervios; esti-
de todos los sentidos humanos. A ella mula el crecimiento del esqueleto y
convergen las líneas de orientación de los tejidos sostenedores; influye en los
las fosas nasales, de los ojos, de los oí- órganos de reproducción y la activi-
dos y de la boca misma, puesto que el dad de éstos; estimula el crecimiento
cielo del paladar en su cima, recubre
por su base a tan maravillosa glándula;
así vemos científicamente que el cen-
tro de los sentidos, gusto, olfato, vista
y oído están directamente vinculados
a la extraordinaria glándula pituitaria.
El vigor físico de esta glándula de-
pende vitalmente del hierro y anímica-
mente del fósforo.
Señor Max Heindel: Las secrecio-
nes de la glándula pituitaria obran un
efecto en la osamenta del cuerpo, de los
ligamentos, músculos y tendones. Sus
secreciones se difunden directamente
al fluido que baña el sistema nervioso,
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Revista
Rosacruz
Glándula Pineal
Maestro Israel Rojas R.: La glándu- que relaciona al hombre con el espíritu
la pineal o epífisis, está colocada en que le da vida.
la parte posterior del cerebro y en la
Señor Max Heindel: La glándula pi-
anterior del cerebelo, siendo la termi-
neal, en el recién nacido, es de ma-
nación sutil de la médula espinal.
yor tamaño y al llegar a la pubertad se
Desde el punto de vista físico, dicha encuentra en completo desarrollo. Su
glándula regenta el sistema nervioso, evolución estructural comienza hacia
relacionándolo virtualmente con el lí- los siete años y produce el desarrollo
quido céfalo-raquídeo y anímicamente normal de las células de los órganos
encarna los poderes más altos de la de reproducción.
espiritualidad humana.
El cerebro está hecho con las mis-
La glándula epífisis realiza el con- mas materias que todas las demás
tacto entre lo físico y lo suprafísico. Es partes del cuerpo, con la adición del
la puerta que abre la cuarta dimensión fósforo, el cual es peculiar del cerebro.
y le permite al hombre ver, no la for- La deducción lógica es que el fósforo
ma de las cosas, sino el alma, la esen- es el elemento especial que permite al
cia de las mismas. Ego crear y expresar ideas y así ejercer
influencia sobre el cuerpo denso. Por
La glándula pineal no puede ser
consiguiente, el aspirante que tiene
tratada única y exclusivamente en el
que emplear su cuerpo para el traba-
campo de la fisiología, porque ella
jo mental y espiritual, debe alimentar
solamente se relaciona con tales fun-
su cerebro con la sustancia especial
ciones usando como mediadora la
necesaria para este propósito. La ma-
glándula pituitaria; ella en sí es aní-
yoría de los vegetales y frutas contie-
micamente la antena receptora del po-
nen cierta cantidad de fósforo, pero la
tencial cósmico que sostiene la vida de
proporción mayor se halla en las ho-
los seres humanos.
jas. Se encuentra, además, en grandes
Mientras la pituitaria es la glándula cantidades en la uva, en las cebollas,
síntesis de todas las glándulas en las alubias, piñas, en las hojas y tallos de
funciones fisiológicas y psíquicas, la muchos vegetales y en el jugo de la
glándula pineal, es el augusto centro caña, pero no en el azúcar refinado.
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Revista
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Tu Regla
Tomado de Rosa Esotérica
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Rosacruz
Libros recomendados
Si el lector desea superar las condiciones actuales de su evolución y ennoblecer su vida,
lea y estudie los libros que recomendamos en esta sección. Tenga presente que quien estu-
dia, aprende; quien aprende, sabe; y, quien sabe, puede. Adquiera el hábito de leer, porque
ilustrarse es progresar.
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Aulas Rosacruz en Colombia y Venezuela
Son tres las rosas estéticas y cada una tuvo amanecer distinto. Son tres
como las normas de amor y de conciencia. Fue la primera, la rosa erótica,
rosa de sangre que se abre en el corazón del mundo, guardadora del enig-
ma panida, plena de amor y plena de posibilidades. Los Coros de Himeneo
agitan sus antorchas con las divinas furias del sol mancebo bajo el cielo
estrellado del mundo antiguo.
La idea del Demiurgo está en la estética como en la teología y la trage-
dia, toda mito y símbolo, encarna en el furor erótico la eterna voluntad del
mundo. Sus héroes se nos aparecen como dioses condenados a vivir vida
de hombres, tienen una humanidad que nace del dolor y un dolor que nace
del sexo. Apolo y Venus representan el ansia religiosa del instinto genitor
por hacer divino el ideal humano. La estética entonces se revela como una
aspiración al éxtasis.
La primera rosa estética florece del concepto teológico del Logos
Espermático. Se abre en el cielo del Padre Creador y sella con el enigma del
futuro, la eterna voluntad del mundo.
En el segundo círculo se abre la rosa clásica, rosa de maravillosa geometría,
rosa andrógina, rosa verbo que junta, en una suprema síntesis, el antagonis-
mo de las horas y de las vidas. Su anhelo es enlazar las formas contrarias,
los movimientos contrarios y el instante que pasa y el que se anuncia.
La rosa clásica, maravillosa armonía de antagonismos, nos llega de los
azules y estrellados campos donde los dioses aman. La trae en el pico el
cuervo de Prometeo. Todo enlace es amor y el orden de la belleza es el
anuncio de la Ley de Gracia. Su maravillosa geometría, armoniza el momen-
to que pasa y el que se anuncia, sella el enigma del presente y se abre en el
cielo, todo amor, del Verbo.
La tercera rosa estética apenas se anuncia en el alba del día, rosa enig-
mática del matiz, su aroma perdura en todas las vidas, a través de las horas y
de las mudanzas: con las vidas nace, con las vidas muere. Conocer las cosas
en su eternidad es conocerlas en un sentido divino. El arte arcaico las buscó
en la eternidad de las formas, el clásico en la eternidad del amor que todo lo
enlaza, el místico en la eternidad de la conciencia. Para amar las cosas hay
que sentirlas imbuidas de misterio y contemplarlas hasta ver surgir en ellas
el enigma oscuro de su eternidad. Contemplación, meditación, edificación,
son caminos de luz por donde el alma huye de su cárcel. La rosa del matiz
es la llama pequeña con que nace una vida y la llama pequeña con que se
apaga.
La tercera rosa estética, unidad de conciencia, sella el enigma del pasado y
se abre en el cielo estático del Paracleto (energía divina y sagrada de la Vida).
Ramón del Valle Inclán