Tema iv. Neoplatonismo: Plotino.
1. Contexto.
En los cuatro o cinco siglos entre la muerte de Aristóteles y el Neoplatonismo comienza el período
helenista. En la Academia, los sucesores de Platón se mantienen en contacto con Aristóteles y, una vez él
muere, tratan de conjugar a ambos autores, hasta desembocar en un período de secretismo. Además,
poco después de su muerte, un faraón egipcio traduce la Biblia a griego, comenzando así la pugna entre
filosofía y religión.
Filón de Alejandría se dedicará a esta conjunción de religión y filosofía platónica (solo Dios es
auténticamente, todo lo demás es inauténtico, lo creado, en un sentido inferior, en una cosmovisión
creacionista. El Ser es lo que existe eternamente, lo que es eternamente presente).
Pronto, la filosofía platónica goza de un gran éxito en conjunción con religiones monoteístas, pero
también con las paganas: destacamos a Plutarco, sacerdote en el Templo de Delfos, un templo dedicado
a Apolo. En el frontón del templo había una Epsilón y Plutarco decía que no era otra cosa que E (en griego
ˮTú Eresˮ), incluso que es un “eres como un géneroˮ E, tú eres, A, no, Polo-, múltiple; o “tú eres no
múltipleˮ). Nos encontramos con el denominado medio platonismo (en torno al año 100.
También podemos hablar de Numenio de Agamea, un filósofo sirio que sirvió de inspiración a Plotino y el
primero en plantear la conjunción entre el platonismo y la religión, contando con tres divinidades:
i El Dios Padre. El verdadero ser, la verdadera sustancia.
ii El Intelecto. Se piensa a sí mismo, de influencia aristotélica.
iii El Alma del Mundo. De ella ya habló Platón.
Con él comienza una etapa de sincretismo religioso.
El Neoplatonismo no llegaría hasta bien entrada la Edad Media, y con ello llegamos a Plotino.
Nace el 205 y muere el 270 d.C., y de él sabemos lo que nos contó su biógrafo, Porfirio, otro
neoplatónico, que además compiló los textos más importantes de Plotino: las Enéades. Se formó en
Egipto, nos trasladamos geográficamente a Oriente, pero luego se mudó a Roma donde fue profesor de
filosofía. Algunos autores influenciados por Plotino son San Agustín o Boecio.
2. El uno.
i El uno como sustitución al Ser.
El concepto fundamental en Plotino no es el Ser, sino el Uno.
Es origen y fin de todo.
Afirma que de el Uno proceden todas las cosas y todo lo que es, por medio de un movimiento, una
procesión, una emanación. En este proceso de emanación hay momentos en los que se detiene,
momentos de detención, (stasis) y surge la idea o esencia de algo (epostasis).
El Uno como principio absoluto y único de todo lo que es en un movimiento de ida y vuelta: todo
nace del Uno y todo vuelve al Uno.
Todo lo que es procede del Uno, tenemos un subordinación del Ser con respecto al Uno, lo
original es el Uno y el Ser no es lo originario.
Está más allá del Ser.
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El Uno se encuentra más allá del Ser, habiéndose toma al pie de la letra la frase platónica de “la
idea de Bien se encuentra más allá de la esenciaˮ. El Uno es un principio meta-ontológico, una
trascendencia absoluta, el Ser no es lo primero.
El Uno es condición de posibilidad y principio originario. Tenemos un proceso de emanación de
jerarquía (idea típicamente neoplatónica), donde tenemos al Uno como principio originario de
todo y el Ser se encuentra en un nivel inferior, porque procede al Uno.
El conocimiento que podemos tener de él.
Como está más allá del Ser no puedo decir lo que es, porque lo trasciende, la única posibilidad de
conocer algo sobre él no se encuentra en decir qué es, sino en decir lo que no es (primera
expresión de la teología negativa). Habla de una intuición pura de el Uno como principio absoluto,
¿pero cómo podemos alcanzarla si es trascendente? Tenemos que abandonar todas las cosas,
liberarnos de lo material y en primero lugar del cuerpo, que es, de hecho, lo que nos mantiene
atados y anclados a lo múltiple (lo contrario a lo Uno).
Elementos de influencia en la filosofía posterior: teología negativa y abandono del cuerpo.
ii El camino hacia el Uno.
Las Enéadas, 6 volúmenes cada uno de 9 partes (enea), en una especie de escalera, camino o
conversión (regreso, vuelta) al Uno, en el que el filósofo debe regresar a él. El culmen consiste en
afirmar que sólo es lo que es Uno, pero resulta contradictoria con la precedencia del Uno al ser (en
esta frase parece haber una equivalencia), para escribirla correctamente habría que quitar el ser,
porque lo trasciende.
No es con la Razón que nosotros podamos esperar una forma de acercamiento sobre el Uno, sino con
el amor (pero no un amor eros, sino un ágape). En virtud del amor el filósofo es llamado por el amor a
abandonar todas las cosas, y primero el cuerpo, y dirigirse a la función con el Uno.
iii Las otras Hipóstasis.
Además de el Uno, en Plotino encontramos otras dos hipóstasis. Todas juntas, estas son:
El Uno. La primera existencia, más allá del Ser, de lo inteligible (diferencia también con Numenio) y
de él primariamente procede el Ser.
El Ser. El ser inteligible y el intelecto (el nous).
Por sobre abundancia del Uno surge el Ser y lo inteligible (comparación con la teología: la
creación surge por abundancia de amor).
Es un intelecto que se piensa a sí mismo en cuanto ser (ser e intelecto coinciden), por lo que
recuerda al primer motor inmóvil de Aristóteles, pero se diferencia en que para Plotino no es lo
primero (si hay algo que piensa, estamos en el límite de la dualidad, pues debe haber algo que
piensa y hay algo pensado — ya estamos en el múltiple, hemos roto ese Uno original, el intelecto
es desde siempre insertado en el horizonte de la multiplicidad). Donde hay intelecto hay dualidad,
no es lo originario).
El Mundo. También llamada alma del mundo, también aparece como tercera divinidad de
Numenio, pero la diferencia radica en como Numenio no posiciona a el Uno como principio
originario.
iv Otras de las características de el Uno.
El Uno está más allá del intelecto. “El Uno está más allá de la sustancia o de la esencia, el Uno
es la potencia de todas las cosas, mientras, lo que es generado es ya todas las cosas. Pero, si lo
que es generado ya son todas las cosas, lo que es el Uno está más allá de todas las cosas, y por
tanto está más allá de la esencia. Y si el intelecto, el nous divino, es todas las cosas -porque
piensa todas las cosas- y en cambio el Uno es anterior a todas sin estar en pie de igualdad con
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ellas, entonces también debe estar más allá de la esencia. Esto quiere decir que está más allá
del intelectoˮ.
Nuestra relación con el Uno. Ese Uno originario podemos interpretarlo como el punto cero
inmediato, el evento originario del que todo procede. Hegel hablaba también de lo inmediato: “de
lo inmediato en sí mismo, antes de toda diferenciación, no podemos decir ni pensar nada, porque
el pensamiento humano se mueve solo dentro del horizonte de lo múltipleˮ. Podríamos decir que
el Uno originario es para el humano un paraíso derruido para siempre, pues lo máximo que
podemos hacer es tender anecdóticamente hacia él, intuirlo desde lejos pero jamás llegar a
entenderlo. El Ser Humano vive siempre y solo en la diferencia. Sin embargo, Plotino no dice que
estemos completamente alejados o que seamos otra cosa totalmente diferente al Uno, sino que
emergemos de él y por tanto participamos de él, nos encontramos desde siempre en el Uno,
aunque en la distancia diferencia del logos y del Ser (recuerda a Heiddeger: siempre estamos en
el Ser y sin embargo siempre estamos en diferencia respecto a él).
Nuestra diferencia con él, relativa al discurso. El Uno es condición de todo ser, pensamiento y
discurso y, sin embargo, trascendente a todo aquello siendo el origen. Nosotros, por otro lado,
estamos en el discurso, un discurso que procede de él pero al que no podemos alcanzar, porque
estamos en nuestro horizonte.
v El problema de el Uno.
Esta interpretación neoplatónica choca bastante con el pensamiento teológico, y aún así su desarrollo
fue totalmente determinante para el todo pensamiento de la Edad Media y la reflexión de la religión.
Por ejemplo, sus hipóstasis fueron influencia para la Trinidad, la idea del pecado se asemejó con la
caída o desviación respecto al Uno y la remisión de los pecados con la conversión al originario. Aún
así, había un problema enorme con el Uno de Plotino, pues lo último que haría sería tomar cuerpo
(pero, si para llegar a él me tengo que deshacer de todas las cosas materiales, ¿como el Uno podría
tomar cuerpo?. La encarnación no tiene lugar en el pensamiento neoplatónico.
3. *Porfirio.
Porfirio era un radical anticristiano, de hecho, del neoplatonismo surgieron muchos problemas que la
teología tuvo que solucionar. Lo mencionamos, principalmente, por dos razones:
i Importancia para la Historia de la Filosofía. Porfirio, prácticamente contemporáneo de Plotino, vuelve
a las tesis de los medio platónicos: para él, el principio originario es el Ser, Ser que es el Uno. ¿Por
qué siendo discípulo retrocede? Porque quiere, típico de esa época, hacer una síntesis de la gran
tradición filosófica Platón y Aristóteles) para elaborar un aparato conceptual que pudiera operar
contra el cristianismo. Escribió un libro, incluso, llamado “Contra los cristianosˮ, aunque, el texto que
tuvo la verdadera importancia es “Isagogeˮ, una introducción a las categorías de Aristóteles, el texto
donde por primera vez se pone de manera explícita de los universales. Es el texto de introducción a la
lógica canónico durante la Edad Media.
ii Importancia para la Ontología. Sus tres hipóstasis:
El Ser Einai). Equivale a el Uno (principio universal). Es el puro acto, pero no un puro acto de
pensamiento sino un puro acto del Ser (influencia en Tomás de Aquino).
El Ente y el Nous To On).
El Mundo. Equivale al Alma del Mundo.
Por primera vez en la historia de la ontología diferencia el Ser (primera hipóstasis) y el Ente (segunda
hipóstasis), no son lo mismo.
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