Cooperación textual
Para dar continuidad al presente módulo, te propongo seguir profundizando en los
aspectos teóricos que Umberto Eco desarrolla a partir de su marcado interés por una
perspectiva semiótica dirigida a la interpretación del texto. En este sentido, cabe
mencionar que todas estas teorías comienzan a estar enmarcadas en las llamadas
teorías de la recepción.
Las reflexiones en torno a las teorías de la recepción adquieren fortaleza en los años
setenta cuando comenzaban a ser estudiados los comportamientos de las
audiencias y los públicos de los medios masivos de comunicación.
Presentación del caso
Selecciones circunstanciales
Referencias
LECCIÓN 1 de 3
Presentación del caso
A continuación, te propongo retomar la nota publicada en el diario La Nación:
Vuelve un clásico: "Elige tu propia aventura", con una versión para chicos de 5
años.
Vuelve un clá[Link]
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Fuente: La Nación (15 de mayo de 2014). Vuelve un clásico: "Elige tu propia aventura", con una versión para
chicos de 5 años. La Nación. Recuperado de: [Link]
propia-aventura-tambien-para-chicos-de-5-anos-nid1690537/
Recordemos que la nota refiere a la vuelta de la clásica colección de libros
Elige tu propia aventura.
Para dar continuidad a la lectura, cabe mencionar que uno de los puntos más
fuertes que encontramos en la propuesta de Umberto Eco tiene que ver con
el desarrollo de una perspectiva que propone la figura de un receptor activo.
C O NT I NU A R
LECCIÓN 2 de 3
Selecciones circunstanciales
Según Umberto Eco (1993), las selecciones circunstanciales representan la
posibilidad abstracta de que un término aparezca en conexión con ciertas
circunstancias de enunciación (Eco, 1993, p. 28). Es decir, la posibilidad de
que un discurso pueda ser enunciado se vincula a las condiciones dadas por
el contexto; por ejemplo, durante una guerra, en una conversación cotidiana,
en un viaje, en un juzgado, en una entrega de premios, en un equipo de
trabajo, en una oficina, etc.
En el caso de los textos narrativos, las selecciones circunstanciales (en la
medida que sean expresadas verbalmente) quedan incluidas en el plano del
contexto.
Cualquier persona inserta en una cultura determinada puede comprender
intuitivamente cómo una misma expresión puede ser enunciada en un
sentido u otro. O, dicho de otro modo:
Un hablante normal tiene la posibilidad de inferir, a partir de la
expresión aislada, su posible contexto lingüístico y sus posibles
circunstancias de enunciación. El contexto y la circunstancia son
indispensables para poder conferir a la expresión su significado
pleno y completo. (Eco, 1993, p. 26).
En este sentido, cabe mencionar que la construcción del significado no se
limita al texto en su carácter meramente lingüístico, sino que existe una
multiplicidad de elementos culturales y sociales que atraviesan la producción
del sentido. Reconociendo que los lectores gozan de un privilegio y una
libertad para completar esos sentidos.
En relación al caso presentado, la colección Elige tu propia aventura
(descripta en la nota como precursora de los videojuegos) privilegia la
interactividad con el lector. Es decir que la obra está configurando una
selección circunstancial que tiene que ver con el contexto en el que la
colección apareció por primera vez y con el contexto actual de reedición. Esto
es un recurso para su interpretación y su significación.
A modo de ejemplo
Saliendo un poco del concepto de texto de manera literal, pensemos en
cualquier producción como, en este caso, la publicitaria:
Figura 1: Publicidad de Head & Shoulders
Fuente: [Imagen sin título sobre publicidad de Head & Shoulders]. (s. f.). Recuperado de:
[Link]
Esta publicidad está enmarcada en tiempos de la Copa Mundial de Fútbol.
Por lo tanto, va trabajar significados que serán entendidos y puestos en juego
a partir de esta situación o contexto. Por lo tanto, será comprendida por el
público independientemente de que, en términos literales, no haya una
relación entre el producto y la fotografía que lo acompaña. Por lo que, como
sostiene Eco en su definición de texto, ese “espacio en blanco” (lo no dicho)
será completado por el lector (por los clientes en este caso).
Cotexto
Una selección contextual registra los casos generales en que determinado
término podría aparecer en concomitancia (y, por consiguiente, coaparecer)
con otros términos pertenecientes al mismo sistema semiótico (Eco, 1993, p.
28). Cuando el término coaparece concretamente con otros términos (vale
decir, cuando la selección contextual se actualiza), tenemos precisamente un
cotexto. Las selecciones contextuales prevén posibles contextos: cuando
estos se realizan, se actualizan en un cotexto determinado (Eco, 1993, p. 28).
En cuanto a las selecciones circunstanciales, se pueden formular algunos
ejemplos de la siguiente manera: el lexema ballena puede ser desambiguado
como pez o como mamífero, según la selección contextual que supone su
aparición en dos clases distintas de cotextos posibles: puede ser que el
término ballena aparezca en un discurso "antiguo" (la biblia, las fábulas, los
bestiarios medievales, etc.) y también puede aparecer en el cotexto de un
discurso "moderno" (por ejemplo, un libro de biología). Para Eco, todo
enunciado, aunque se encuentre actualizado semánticamente en todas sus
posibilidades de significación, requiere siempre un cotexto.
Siguiendo a Eco, hay que afirmar que una teoría textual necesita un conjunto
de reglas pragmáticas que establezcan cómo y en qué condiciones el
destinatario se encuentra cotextualmente autorizado a colaborar en la
actualización.
En relación al caso presentado, toda ficción va construir su cotexto para que
las historias sean comprendidas y de esta manera situar y guiar al lector. Si
bien, como menciona Eco, se necesita de la presencia de reglas pragmáticas
que le den al lector la posibilidad de actualización del texto, será necesario
también el desarrollo de un cotexto que acompañe a la historia.
Circunstancias de enunciación
A partir de la perspectiva propuesta por Eco, el lugar de la enunciación es de
suma importancia. Aquí es necesario entender que para lograr desarrollar
estos conceptos, también tendremos que tener en cuenta los elementos
involucrados en la comunicación: emisor - mensaje - receptor. Eco desarrolla
parte de su teoría vinculada al texto partiendo de estos mismos conceptos:
encontramos un emisor (autor del texto), un mensaje (el texto) y un receptor
(el lector). Si bien este circuito se presenta linealmente en la teoría, en
realidad está atravesado por contextos sociales y culturales que completan y
multiplican las producciones de sentido.
Tabla 1: Enunciaciones verbales y escritas
Enunciaciones verbales Enunciaciones escritas
Enunciaciones verbales Enunciaciones escritas
Las circunstancias de la
Cuando se lee un texto escrito, la
enunciación proporcionan
referencia a las circunstancias de
diversas informaciones
la enunciación tiene otras
extralingüísticas sobre la
funciones. En este punto se
naturaleza del acto que un
asienta la propuesta de Eco en
hablante realiza. No es necesario
cuanto al texto. Es decir,
decodificar lingüísticamente la
desentramar aquellas estrategias
expresión “te ordeno que” para
textuales que se construyen a
saber que se está recibiendo una
partir de quien escribe para lograr
orden: también pueden intervenir
la mayor fidelidad o no con
ciertos elementos relacionados al
respecto al mensaje que se
tono, a la situación social, a un
construye y a quien lee el texto.
gesto, etc.
Fuente: adaptado de Rodríguez, 2011, p. 39.
Es precisamente ante un texto escrito (donde el emisor no está físicamente
presente, sino que está connotado por todas las propiedades decodificables
a partir de sistemas semióticos extralingüísticos) cuando el juego
cooperativo sobre el sujeto de la enunciación (su origen, su naturaleza, sus
intenciones, etc.) se vuelve más azaroso. Pero, precisamente, en ese caso
las decisiones que hay que tomar dependen de una interacción entre los
demás niveles textuales.
El concepto de cooperación textual
Para Eco (1993), la cooperación textual debe entenderse como la
actualización de las intenciones que el enunciado contiene virtualmente (p.
40). La cooperación textual es un fenómeno que se realiza entre dos
estrategias discursivas puestas a actuar una con otra y no entre dos sujetos
individuales. Este tipo de cooperación se refiere a la capacidad de vincular
estrategias para hacer el texto lo menos polisémico posible y de alguna
manera lograr el acto comunicativo. Ese concepto se refiere a mecanismos
que operan dentro del texto para lograr la mayor coherencia y cohesión
posible entre la intención del autor y la interpretación del lector. El autor y el
lector modelos (tema de la próxima lectura) son estrategias textuales. El
autor imagina a su lector ideal y viceversa. De esta manera, el texto se
construye a partir de una visión clara con respecto de para quién se escribe
(lector modelo). En estas estrategias textuales, se pone en juego la
cooperación.
En la medida que el texto requiere ser actualizado, este se considera
incompleto. El texto, tal como se manifiesta en su superficie lingüística,
representa una cadena de artificios expresivos que el destinatario debe
ponerse a actualizar. El texto siempre postula la cooperación del lector como
condición de su actualización. Al hablar de actualización, Eco se refiere a
aquellos procesos que se dan por parte del lector a la hora de interpretar el
texto y las posibles actualizaciones que se dan a partir de los contextos de
lectura.
En este sentido, la lectura pasa, entonces, de ser concebida como un acto
que parte del texto y se dispara hacia territorios y conexiones insospechadas,
a ser pensada como una actividad que no puede dejar de realizarse “con” y
“junto” al texto (Eco, 1993, p. 40). Eco alude al concepto de “cooperación”,
remitiendo implícitamente a un “principio cooperativo” que constituye la base
de la relación comunicativa que se establece entre cualquier par de
interlocutores. Y lo hace, concretamente, afirmando que la cooperación
textual implica la “actualización de las intenciones que el enunciado contiene
virtualmente” (Eco, 1993, p. 41).
La cooperación interpretativa
Desde la semiótica del texto -narrativo- que Umberto Eco desarrolla en Lector
in fabula, el texto no sólo postula al destinatario como condición
indispensable por su naturaleza comunicativa y su potencialidad
significativa. Un texto se emite para que alguien lo actualice y la cooperación
de este destinatario es la condición de su actualización, dado que sus
competencias pueden coincidir o no con las del emisor (Eco, 1993, p. 43).
Pero además, el texto es concebido como un producto cuya suerte
interpretativa debe formar parte de su propio mecanismo generativo:
generar un texto significa aplicar una estrategia que incluye las previsiones
de los movimientos del otro (Eco, 1993, p. 45).
"Un texto no sólo se apoya sobre una competencia: contribuye a producirla;
esto es: la cooperación textual como una actividad promovida por el texto"
(Eco, 1993, p. 44).
En esta instancia, Eco reconoce dos modalidades básicas de cooperación del
lector para con el texto: una interpretación a la que denomina “semiótica”
(resultado del proceso por el cual el destinatario, ante la manifestación lineal
del texto, la llena de significado); y otra a la que denomina “crítica”, que
intenta explicar por qué razones estructurales el texto puede producir esas (u
otras) interpretaciones semánticas y que consistiría en una especie de
interpretación “meta” (de segundo nivel).
En relación al caso presentado, la obra Elige tu propia aventura demuestra
cómo desde su escritura está contemplando a un tipo de lector que se puede
describir como una persona a la que le gusta la ciencia ficción y que disfruta
de verse involucrada en procesos literarios. En este sentido, la cooperación
textual se trabaja y se presenta desde el principio como estrategia que
plantea una relación directa con el lector. Elegir cómo sigue la historia se
presenta como una estrategia textual destinada al lector, previamente
pensada y construida por el autor.
A modo de cierre
A partir de estas definiciones trabajadas por Eco, entendemos la necesidad
de una visión de lector o receptor como sujetos activos que forman parte de
la cadena semiótica de significación. En su concepto de cooperación textual,
Eco propone la necesidad de articular la figura del autor y del lector para que
se completen los significados de la obra. Si bien Eco se focaliza en las
producciones narrativas literarias, esto lo podemos pensar en todas aquellas
producciones de sentido como las publicidades y los diseños tanto de marca
como de indumentaria que de alguna manera completan su sentido en una
relación de cooperación entre quien la produce y quien la consume.
C O NT I NU A R
LECCIÓN 3 de 3
Referencias
Eco, U. (1993). Lector in fabula. Barcelona: Lumen.
[Imagen sin título sobre publicidad de Head & Shoulders]. (s. f.). Recuperado
de: [Link]
[Link]
La Nación (15 de mayo de 2014). Vuelve un clásico: "Elige tu propia
aventura", con una versión para chicos de 5 años. La Nación. Recuperado de:
[Link]
aventura-tambien-para-chicos-de-5-anos-nid1690537/