Átomo
Para el personaje de cómics, véase Átomo (cómic).
Representación de un átomo del elemento helio en la tierra.
El átomo es la unidad fundamental de los elementos químicos. Los átomos son microscópicos; los
tamaños típicos son alrededor de 100 pm (diez mil millonésima parte de un metro).1 No obstante,
los átomos no tienen límites bien definidos y hay diferentes formas de definir su tamaño que dan
valores diferentes pero cercanos. Los átomos son lo suficientemente pequeños para que la física
clásica dé resultados notablemente incorrectos. A través del desarrollo de la física, los modelos
atómicos han incorporado principios cuánticos para explicar y predecir mejor su comportamiento.
El término proviene del latín atŏmus, calco del griego ἄτομον (átomon) ἄτομος, unión de α (a, que
significa «sin»), y τόμος (tómos, «sección»), que literalmente es «que no se puede cortar,
indivisible»,2 y fue el nombre que le dio Demócrito de Abdera, así como su maestro Leucipo de
Mileto, a los elementos que constituirían los principios (solo accesibles mediante la razón)
indivisibles del cosmos a partir de los cuales, y mediante el torbellino provocado por sus choques
en el vacío a causa de las diferencias de peso entre ellos, se generaría la totalidad del mundus
adspectabilis o fenomenológico.3
Cada átomo se compone de un núcleo y una región a su alrededor conocida como nube de
electrones. El núcleo está compuesto de dos tipos de partículas subatómicas: protones, que tienen
una carga eléctrica positiva, y neutrones, que no tienen carga eléctrica.4 Puede existir uno o más
protones y típicamente un número similar de neutrones.5 Los protones y los neutrones son
llamados nucleones, por formar parte del núcleo. Más del 99,94 % de la masa del átomo está en el
núcleo.
Fuera del núcleo, en la región conocida como nube de electrones, se sitúan otro tipo de partículas
subatómicas, los electrones, que tienen una carga eléctrica negativa. Si el número de protones y
electrones son iguales, ese átomo es eléctricamente neutro. Si un átomo tiene más o menos
electrones que protones, entonces tiene una carga global negativa o positiva, respectivamente, y
se denomina ion (anión si es negativa y catión si es positiva). Cada sólido, líquido, gas y plasma se
compone de átomos neutros o ionizados.
Los electrones de la nube son atraídos por los protones del núcleo por la fuerza electromagnética.
Los protones y los neutrones en el núcleo son atraídos el uno al otro por una fuerza diferente, la
fuerza nuclear, que es generalmente más fuerte que la fuerza electromagnética que repele los
protones cargados positivamente entre sí. Bajo ciertas circunstancias, más acentuado cuanto
mayor número de protones tenga el átomo, la fuerza electromagnética repelente se vuelve más
fuerte que la fuerza nuclear y los nucleones pueden ser expulsados o desechados del núcleo,
dejando tras de sí un elemento diferente: desintegración nuclear que resulta en transmutación
nuclear.
El número de protones en el núcleo define a qué elemento químico pertenece el átomo:6 por
ejemplo, todos los átomos de cobre contienen 29 protones. El número de neutrones, también en
el núcleo, define el isótopo del elemento.7 El número de electrones, fuera del núcleo, influye en
las propiedades magnéticas del átomo. Los átomos pueden unirse a otro u otros átomos por
enlaces químicos (en los cuales intervienen los electrones de dichos átomos) para formar
compuestos químicos tales como moléculas y redes cristalinas. La capacidad de los átomos de
asociarse y disociarse es responsable de la mayor parte de los cambios físicos observados en la
naturaleza y es el tema de la disciplina de la química.
Existe la antimateria, la cual está compuesta también por átomos pero con las cargas invertidas;8
los protones tienen carga negativa y se denominan antiprotones, y los electrones tienen una carga
positiva y se denominan positrones. Es muchísimo menos frecuente en la naturaleza. Al entrar en
contacto con la respectiva partícula (como los protones con los antiprotones y los electrones con
los positrones) ambas se aniquilan generando un estallido de energía de rayos gamma y otras
partículas.
No toda la materia del universo está compuesta de átomos; de hecho, solo el 5% o menos del
universo está compuesto por estos. La materia oscura, que constituye según algunas estimaciones
más del 20% del universo, no se compone de átomos, sino de partículas de un tipo actualmente
desconocido. También cabe destacar la energía oscura, la cual es un componente que está
distribuido por todo el universo, ocupando aproximadamente más del 70%