Apuntes
Apuntes
INTRODUCCIÓN
Nos encontramos dentro del conocimiento científico donde destacamos: las ciencias naturales (fí-
sica, química biología…) y las ciencias humanas y sociales (sociología, pedagogía, psicología, an-
tropología, derecho, destacando así la psicología social. A partir de 1990 se incorpora la disciplina
de la psicología cultural, que pone énfasis en como la cultura en la que uno se desarrolla incide en
la experiencia psíquica del individuo.
PUNTO DE VISTA ONTOLOGICO: concepción que tenemos del objeto de estudio, cómo entende-
mos lo que estamos estudiando, ya que puede ser entendido de diferentes maneras perspecti-
vas teóricas más importantes: conductismo, cognitivismo, psicoanálisis y sociocontructivismo. Nos
quedamos con los dos últimos porque los otros no tienen en cuenta la cultura.
LA PSICOLOGIA
La psicología científica se inicia en 1879 junto al autor Wundt con la creación de su laboratorio. Sin
embargo, antes ya había psicología, como mínimo hasta los griegos, ya que anteriormente no ha -
bía textos escritos. Si consideramos que la psicología es un ámbito de conocimiento que recoge
las reflexiones que los humanos han hecho sobre su experiencia psíquica podríamos argumentar
que la psicología se inicia con la propia humanidad.
La humanidad solamente es actividad simbólica manifestada a través del pensamiento y del len-
guaje articulado. Debido a estos tres factores, los humanos tenemos capacidad reflexiva y auto-
rreflexiva. Esto permite que formulemos preguntas sobre todas las cosas para las que necesita -
mos una respuesta rápida, la cual nos creemos. Esta creencia transforma total e instantáneamen-
te la experiencia psíquica (nuestra forma de pensar y sentir) sobre ese tema.
Toda cultura tiene un corpus teórico psicológico, psicopedagógico i terapéutico, es decir, un marco
de comprensión sobre cómo funciona la mente, como aprendemos y como enfrentamos proble-
mas psicológicos. Este está constituido por las preguntas y respuestas que nos hacemos sobre la
experiencia psíquica (lo que pensamos y sentimos). De forma que, si somos conscientes de que
nuestras creencias y formas de pensar están influenciadas por este marco cultural, es cuando nos
las podremos cuestionar y librar de ellas.
Además, cada persona dentro de esta cultura también desarrolla el suyo propio. Esto significa
que, además de la influencia cultural, cada uno crea sus propias ideas sobre como piensa, apren -
de i resuelve problemas, basándose en su experiencia de vida.
Se dice que la psicología nació en 1879 con Wundt, ya que él fue de los primeros en intentar estu-
diar la mente humana aplicando los mismos métodos científicos (experimentos, mediciones, etc.)
que se usaban en las ciencias naturales. Esto se enmarca en un paradigma epistemológico que
provenía de estas ciencias y que se intentaba trasladar a las ciencias humanas, lo que impuso una
definición más rigurosa y científica de la psicología.
La psicología podría definirse como la ciencia que estudia la experiencia psíquica (relacion mente-
cuerpo), es decir, todos aquellos fenómenos que no tienen una naturaleza orgánica, biológica. Aun
así, hay una influencia mutua, ya que nuestra experiencia psíquica se puede ver influenciada por
lo biológico y viceversa.
El 1930 se impone el conductismo, una perspectiva que defiende que la psicología debe centrarse
en lo que podemos ver: la conducta de las personas en lugar de lo que piensan o sienten. En 1960
empieza a perder dominio y entre el 60 y el 65 no domina nadie. Es entonces cuando empiezan a
aparecer diferentes planteamientos, lo que enriquece el estudio de la psicología. La falta de domi -
nio finaliza cuando aparece la psicología cognitiva, basada en cómo pensamos, aprendemos y re-
cordamos, la cual ira avanzando hasta la que hoy en día se conoce como psicología de los proce-
sos cognitivos.
En la psicología actual, hay varias áreas que tienen un debate sobre qué influye más en nuestra
mente y comportamiento: la genética o nuestras experiencias y relaciones sociales. Las áreas
principales que están en tensión incluyen:
- Psicopatología: estudia los problemas mentales y emocionales intentando entender por qué
ocurren y como tratarlos.
- Psicobiología: estudia como los factores biológicos influyen en el comportamiento y la men-
te.
- Psicología social: su objeto de estudio es la interacción social, intenta entender como los
pensamientos y sentimientos y conductas de las personas se ven afectadas por la presen-
cia de otras, sea esta real, implícita o imaginaria.
- Psicología evolutiva: estudia cómo las personas cambian a lo largo de su vida.
- Psicología básica: investigación fundamental sobre cómo funciona la mente y el comporta-
miento.
En 1905, se considera el inicio oficial de la psicología social con la publicación de dos libros, uno
escrito por un psicólogo y otro por un sociólogo. A partir de esto, la psicología social se ha dividido
en dos orientaciones principales:
Orientación sociologista (representada por Torregrosa): Esta visión se focaliza en cómo las
estructuras sociales (como la sociedad, la cultura, las instituciones) interactúan con las es-
tructuras psíquicas (la mente y las emociones individuales).
Los psicólogos no están en contra de usar medicamentos. Pero creen que no debemos pensar que
solo con medicamentos se resuelven todos los problemas; hay que considerar otras formas de
ayuda. Muchas veces, la combinación de terapia y medicación puede ser más efectiva.
Los problemas suelen estar ligados a significados más profundos que van más allá de la superficie.
Por ejemplo, la ansiedad podría simbolizar miedos sobre el rechazo. La terapia, debería centrarse
en descifrar-los para ayudar a las personas a comprender sus emociones, en lugar de solo aliviar
los síntomas inmediatos, como puede hacer la medicación.
La teoría del estatus se centra en cómo el estatus puede influir en el comportamiento y las deci-
siones de las personas. Ej: se establece una clara diferencia de estatus entre el profesor y el
alumno. El profesor, como figura de autoridad, tiene el poder de decidir si concede o no esos 10
minutos al alumno. El tiempo es un recurso que a menudo se percibe de manera diferente según
la relación y el estatus. Al estar en una relación de menor estatus, el alumno puede no ser percibi-
do como una prioridad, mientras que la conversación con un antiguo profesor puede tener más
peso.
El comportamiento colectivo es cómo las personas actúan cuando están juntas en un grupo. Hay
dos partes principales:
La psicología cultural es una rama de la psicología que estudia cómo la cultura en la que una per -
sona crece influye en su forma de pensar, sentir y actuar.
Hasta 1995 se decía que los psicólogos culturales se concentraban mucho en entender cómo la
cultura afecta directamente nuestra experiencia psicológica personal. Sin embargo, pronto se die-
ron cuenta de que no solo afecta al individuo directamente, sino que también influye en todas las
relaciones e interacciones sociales.
Por lo tanto, es importante que los diferentes ámbitos de la psicología incluyan la perspectiva de
la psicología cultural en sus teorías, ya que la cultura influye en muchos aspectos de la vida huma -
na.
Nuestra experiencia psicológica (cómo pensamos, sentimos y actuamos) está influenciada o mol-
deada por las normas y reglas de la sociedad en la que vivimos, en un momento y cultura es-
pecíficos (estos valores cambian con el tiempo y varían de una cultura a otra).
La psicología cultural no entiende la cultura como una variable externa que simplemente influye
en nuestras vidas, sino que la plantea como constitutiva de la experiencia psíquica. Es fundamen -
tal para la formación de nuestra experiencia mental, ya que nos aporta los símbolos, significados y
valores que usamos para interpretar nuestras experiencias. Por lo tanto, la psicología cultural tie -
ne una mirada ontológica: se interesa en cómo la cultura forma la base de nuestra existencia y
nuestra experiencia mental.
Por tanto, no podemos comprender completamente la experiencia psíquica de una persona sin te-
ner en cuenta su cultura.
Para poder realizar un análisis psicocultural, el psicólogo presta atención a la cultura y a las expe -
riencias psíquicas.
El primer reto con el que nos encontramos es el propio concepto de cultura, ya que es un término
muy amplio. Además, es un término que se usa a nivel diario y muchas veces de manera errónea.
Para poder definirlo, se fijaron en la antropología cultural para ver cómo definían la cultura, pero
no fue muy útil y decidieron hacer tres definiciones de cultura:
Nivel simbólico: hace referencia a las maneras y formas de entender. Está constituido por
conceptos, creencias, explicaciones sobre la realidad, pautas morales, etc.
Nivel práctico: hace referencia a las formas de vivir, al estilo de vida. El nivel simbólico da
sentido a los estilos de vivir: vestimenta, religión, formas de relacionarse, sexualidad, etc.
Cada uno de estos elementos tiene una carga simbólica que los hace significativos en el
contexto cultural.
Nivel material: son productos culturales resultantes de esta actividad práctica que tiene
sentido en relación con el nivel simbólico: cine, código penal, etc. Estos productos son signi -
ficativos porque están relacionados con nuestras creencias y nuestro estilo de vida.
Es importante mencionar que si hay un cambio en uno de los niveles de cultura (simbólico, prácti -
co o material), esto afectará inmediatamente a los otros niveles. Por ejemplo, si cambiamos nues-
tras creencias (nivel simbólico), esto puede influir en cómo vivimos (nivel práctico) y en los pro-
ductos culturales que creamos (nivel material). Desde una perspectiva occidental, los cambios co-
mienzan en el nivel simbólico: una nueva idea o creencia puede llevar a cambios en la forma en
que la gente vive y, eventualmente, en los productos culturales que se generan. Sin embargo, si
miramos la historia, podemos ver que los cambios a menudo ocurren al revés: los cambios en el
nivel práctico pueden provocar modificaciones en las creencias y valores de la gente.
Los psicólogos culturales se interesan por el nivel simbólico, ya que es esencial para la formación
de la experiencia psíquica. A veces, trabajar solo en el nivel simbólico no es suficiente. Puede su -
ceder que las personas no quieran compartir sus creencias o no sepan por qué sienten o actúan
de cierta manera. En estos casos, es necesario bajar al nivel práctico. En ciertas ocasiones, es ne-
cesario bajar incluso al nivel material.
Si se descubren todas las pautas culturales de una cultura (cánones, elementos, etc.) en un con -
texto social, tendremos la MENTALIDAD DOMINANTE: la forma principal en que las personas
dentro de esa cultura ven el mundo y cómo entienden las cosas, ya que toda cultura es una men-
talidad dominante, una manera de entender las cosas y, por lo tanto, una determinada VERSIÓN
DE LA REALIDAD.
Cada cultura tiene su propia manera de ver e interpretar el mundo. Es normal pensar que su vi -
sión de la realidad es la correcta y que es la única forma válida de entender lo que les rodea. Esto
es un proceso universal.
Sin embargo, este enfoque puede convertirse en una limitación cuando se trata de entender qué
se considera "normal" en una cultura, ya que lo que se considera normal en una cultura puede no
serlo en otra. Debido a esta tendencia a creer que nuestra propia cultura es la única válida, es co -
mún que las personas adopten de forma automática las normas y valores de su cultura sin cues -
tionarlos (ASUNCIÓN).
Este aspecto nos interesa porque queremos entender cómo estas ideas afectan a las personas de
diferentes maneras: en el ámbito individual, relacional, social, colectivo y político. Además, busca-
mos examinar si seguir un conjunto de normas culturales (un canon) puede causar problemas
mentales o emocionales en estas diferentes áreas.
Es importante saber que no siempre las personas aceptan completamente las normas culturales
(NO ASUNCIÓN), y esto puede suceder por varias razones. La razón más común es que algunas
personas emigran a una cultura diferente, donde las normas y valores son distintos. Sin embargo,
hay un caso que nos interesa más: aquellas personas que viven en su propia cultura y tienen sus
normas (el corpus y el canon) pero no las aceptan. Cuando estas personas no asumen las normas
de su cultura, esto puede tener un impacto en los diferentes niveles que mencionamos antes.
La Psicología Social (PS) nos dice que los estereotipos, aunque muchas veces se ven de forma
negativa, también pueden tener aspectos positivos. Sin embargo, el problema surge cuando:
- Consideramos a un grupo entero como si estuviera definido por una única característica
o estereotipo. Se asume que esa característica es la única que importa y que todos los
miembros del grupo comparten esa misma cualidad.
- También cometemos el error de aplicar un estereotipo o característica observada en
algunos miembros de un grupo a todos los demás miembros de ese grupo.
La cultura occidental actual es diferente a cualquier otra que ha existido antes. Esto se debe a que
estamos cambiando algo muy importante en cómo vivimos: la idea de estabilidad en el tiempo.
Antes, las familias eran más estables y había una conexión fuerte entre generaciones, como entre
abuelos y nietos. Sin embargo, ahora esa conexión se está perdiendo. Los padres ya no entienden
completamente las preocupaciones de sus hijos, y esto crea una brecha generacional. Además, el
mundo se ha vuelto más global y menos local. Esto significa que recibimos información de muchas
partes diferentes, lo que puede ser confuso y difícil de entender. Como resultado, muchas cosas
que antes eran claras—como qué significa ser hombre, mujer o joven—ahora son más complicadas
y menos definidas.
Hoy en día, la cultura ya no impone un solo modelo de cómo debe ser una mujer o un hombre. En
lugar de eso, nos ofrece varios modelos diferentes—cuatro o cinco, por ejemplo. Esto se llama va-
riabilidad cultural. La variabilidad cultural ha ampliado lo que consideramos "normal". Ahora
hay muchas formas distintas de entender la misma cosa, como lo que significa ser mujer, hombre,
joven, etc. Esta diversidad puede hacer que las cosas sean más complicadas, especialmente cuan-
do se estudia cómo afecta a la mente de las personas, ya que cada modelo cultural puede influir
de manera diferente en la psicología de cada individuo.
En nuestra cultura, hay muchos elementos que consideramos "normales". Estos elementos tienen
mucha carga de imperatividad: nos presionan a aceptarlos y a integrarlos en nuestra forma de
ver el mundo. Cuando algo se convierte en parte de nuestra realidad simbólica, se siente como
una obligación, como si tuviéramos que incluirlo en nuestra manera de pensar. Además, si la reac -
ción de las personas a esos elementos es muy intensa, rápida y está muy de acuerdo entre todos,
esto nos dice que esa idea o pauta está muy arraigada en la sociedad.
En las culturas tradicionales, la "imperatividad" (o la presión para seguir ciertas normas y valores)
solía ser muy alta. Esto significa que había muchas expectativas y reglas que las personas debían
seguir. Sin embargo, no debemos cometer el error de pensar que si hay mucha "variabilidad" (o
diversidad de opciones), la imperatividad automáticamente se reduce.
Por ejemplo, en una cultura con alta variabilidad, puede haber cuatro maneras diferentes de ser,
pero si esas son las únicas opciones aceptables, la presión para elegir entre ellas sigue siendo
fuerte. Si alguien elige una opción que no está dentro de esas cuatro, podría enfrentarse a la mis -
ma reacción negativa que se recibiría en una cultura con solo una norma.
Sin embargo, desde enfoques que no son positivistas, se ha pedido que volvamos a una actividad
que se había perdido con la llegada del positivismo:
Teoría crítica: No solo se describe y se explica, sino que también se valora si las situacio-
nes son buenas o malas.
Por otro lado, hay un enfoque llamado teoría generativa. En este enfoque, analizamos qué pasa,
por qué pasa y cómo lo valoramos. A partir de este análisis, generamos más alternativas sobre có-
mo entender la situación. Esto implica ser creativos y buscar diferentes maneras de ver las cosas.
Si lo logramos, aumentamos la diversidad cultural, lo que significa que hay más formas de pensar
y vivir en la sociedad.
TEMA 3: MODERNIDAD - POSTMODERNIDAD
El planteamiento que se expone es que existe una fricción entre la modernidad y la postmoderni-
dad.
Desde principios de los años 90, surgen tres maneras de ver el mundo que lo transforman. Ade-
más, ocurren algunos eventos importantes:
Eventos geopolíticos: Caen el Muro de Berlín y la Unión Soviética. Estos sucesos marcan
el fin de un periodo (la modernidad) en el que había dos modelos de gobierno opuestos: el
comunismo y el colectivismo.
Aparición del capitalismo: En los años 80 y 90, el capitalismo comienza a tomar fuerza.
Las empresas multinacionales surgen como un nuevo modelo empresarial que parece ino-
fensivo al principio, pero que tiene un poder enorme y puede influir en las decisiones políti-
cas. Esto lleva a una globalización cultural, donde las ideas y costumbres se comparten
a nivel mundial.
Inicio de la era digital: comienzan a cambiar la forma en que la gente se informa y se co-
munica, marcando el comienzo de lo que hoy conocemos como la era digital.
Aunque muchas personas hablan de una cultura postmoderna hoy en día, se argumenta que, en
realidad, la cultura moderna sigue siendo la dominante. Esta cultura moderna se sigue trans-
mitiendo a través de diferentes medios culturales, y lo que incorporamos en nuestra forma de ver
el mundo aún proviene de esa modernidad.
Las transformaciones políticas y sociales generan cambios en cómo vivimos y valoramos las co -
sas. Estos cambios no siempre se alinean con la cultura moderna, lo que puede llevar a confusio -
nes o conflictos. Aunque seguimos recibiendo información y valores modernos, estos caen en un
contexto que ya no es moderno, sino postmoderno.
También se plantea que el orden de la modernidad no volverá. Por lo tanto, la única solución
sería crear una nueva cultura postmoderna que sea óptima y se adapte mejor a nuestras realida-
des actuales.
LA MODERNIDAD
Es la etapa histórica que comenzó con la Revolución Francesa y que, según algunos, todavía conti -
núa hoy en día. Es un periodo caracterizado por cambios significativos en la forma de pensar, en
la política, la economía y la cultura.
La Edad Moderna es un periodo histórico que se caracteriza por una serie de cambios significati-
vos en la forma de pensar y entender el mundo, y está vinculado a dos eventos históricos clave: el
Renacimiento y la Ilustración.
Importancia del Renacimiento: El Renacimiento es crucial porque marca un cambio radi-
cal en la narrativa dominante de la época anterior, que era cristiana. Durante la Edad Me-
dia, la visión del mundo y los valores se basaban en creencias religiosas, y había elementos
como la brujería y otras prácticas supersticiosas. El Renacimiento trae consigo la idea de
que no necesitamos a Dios para conocer el mundo; podemos hacerlo por nosotros mismos.
Este convencimiento representa una ruptura total con el pasado.
Racionalismo: Esta corriente sostiene que debemos usar la razón como herramienta prin-
cipal para conocer el mundo. El racionalismo argumenta que la razón es lo que nos diferen-
cia de los animales y nos permite comprender la realidad. Además, se interesa por el estu -
dio del ser humano en términos sociales, analizando cómo interactuamos y nos organiza-
mos como sociedad.
Además de los cambios en la forma de pensar, el descubrimiento de América en 1492 fue otro
evento clave de la Edad Moderna. Este acontecimiento no solo expandió el conocimiento geográfi -
co, sino que también tuvo profundas repercusiones en la economía, la cultura y la política del
mundo occidental.
La culminación de estos ideales llega con la Revolución Francesa, que establece principios de li-
bertad, igualdad y fraternidad. Estos valores se convierten en los pilares de la modernidad, mar-
cando un nuevo rumbo en la historia.
La etapa de modernidad comienza con un gran entusiasmo por la razón y el progreso. Sin embar-
go, pronto se presenta una reacción en contra de este enfoque racionalista, que proviene del en-
torno alemán, no del francés.
Este movimiento, conocido como Romanticismo, surge como una respuesta a la excesiva valori-
zación de la razón que caracterizaba la modernidad. En lugar de centrarse únicamente en la ra-
zón, el Romanticismo enfatiza la importancia de los sentimientos, las emociones y las pasiones.
Con la llegada de la modernidad, surge un nuevo desafío: vivir bajo tres metanarrativas distin-
tas al mismo tiempo. Esto implica una complejidad mayor en la forma en que las personas inter-
pretan el mundo y se relacionan con sus propias experiencias.
Metanarrativa pragmática: invita a las personas a distanciarse emocionalmente de una
situación para poder evaluar objetivamente los pros y los contras. Es un enfoque racional
que busca soluciones prácticas y efectivas.
Metanarrativa romántica: anima a las personas a escuchar su interior, a prestar atención
a sus emociones, deseos y experiencias subjetivas. Promueve la autenticidad y la expresión
personal.
Metanarrativa cristiana: destaca la importancia de la comunidad y del "prójimo", las re-
laciones interpersonales y el cuidado por los demás. Aporta un sentido de moralidad y co -
nexión social.
El gran reto psicocultural de la modernidad consiste en navegar y equilibrar estas tres meta-
narrativas. Las personas deben encontrar maneras de integrar la racionalidad y la práctica prag-
mática con la expresión emocional del Romanticismo y la conexión social y moral del cristianismo.
Este desafío puede generar conflictos internos y dilemas éticos, ya que las personas se ven
obligadas a tomar decisiones que involucran diferentes valores y creencias. La forma en que cada
individuo y comunidad aborde este reto influirá en su identidad y en su cultura.
Además, debido al fracaso de la modernidad, surgen diversas actitudes genéricas como el nihilis-
mo, pesimismo, escepticismo, pragmatismo, presentismo…
Por tal de enfrentarse a los cambios que se derivan del fracaso de la modernidad, hay ciertas acti-
tudes:
Exclusión: incapacidad de asimilar los cambios que ocurren en la sociedad y la cultura. Las
personas que adoptan esta actitud pueden sentirse alienadas y desconectadas de la reali-
dad actual, lo que les lleva a marginarse de nuevas ideas y movimientos.
Convencimiento: el mantenimiento de las meta narrativas modernas, es decir, la adhe-
sión a las creencias y valores de la modernidad. Esta actitud puede resultar en un rechazo
a cualquier forma de pensamiento postmoderno, llevando a la rigidez mental y a la resis-
tencia al cambio.
Afectación: la confusión y las alteraciones emocionales que surgen ante los cambios rápi-
dos y constantes en la sociedad. Las personas que experimentan esta afectación pueden
sentirse abrumadas y ansiosas, lo que afecta su bienestar emocional y su capacidad para
adaptarse a nuevas realidades.
¿Qué es la psicología cultural? Es una forma de estudiar cómo las personas piensan, sienten
y actúan dependiendo de la cultura en la que viven. La cultura incluye las creencias, valores, cos-
tumbres y tradiciones que influyen en nuestra manera de ver el mundo.
Shweder (1990) Shweder es un investigador importante en este campo. Él dijo que la
psicología cultural es el estudio de cómo las mentes humanas y las culturas se forman y
cambian juntas. En otras palabras, la mente y la cultura están conectadas y se afectan mu -
tuamente.
Cole: ¿Una futura disciplina? Michael Cole también habló de la psicología cultural co-
mo algo que podría crecer y convertirse en una disciplina más fuerte. Esto significa que
quería que más personas investigaran y aprendieran sobre cómo la cultura influye en la psi -
cología y viceversa.
Esta proviene de la psicología de los pueblos. Es un corriente que teorizaba que cada cultura es
una adaptación única a su entorno. Esto explicaría por qué las culturas son tan diferentes entre
ellas. Según esta idea, las experiencias que vivimos dependen de la cultura en que nos hemos
criado. Por eso, esta psicología se considera relativista, porque todo es relativo a la cultura.
Esta tendencia no finaliza con la psicología de los pueblos. Aún hoy en día, la psicología social es -
tudia cosas relacionadas, como los estereotipos, las diferencias culturales i como nos relaciona-
mos con personas de otras culturas.
Wundt fundó el primer laboratorio de psicología experimental pero también defendía que los pro -
cesos psicológicos superiores como el pensamiento o las emociones complejas están muy influidos
por la cultura y que, por lo tanto, hacían falta métodos culturales y no experimentos de laborato-
rio.
Sin embargo, a principios del siglo XX, como mucha gente era positivista (querían hacer psicología
como si fuese física o química) solo hicieron caso a la parte experimental de Wundt e ignoraron su
visión cultural.
Aun así, sus ideas culturales influyeron otras corrientes que después contribuyeron a la psicología
cultural:
Pragmatismo norteamericano estudia como las practicas cotidianas están organiza-
das por la cultura,
Escuela histórica-cultural rusa dice que los procesos psicológicos nacen de las activi-
dades practicas influidas por la cultura y la historia.
Psicoanálisis la cultura también forma parte de la personalidad, influyendo en los pro-
cesos internos de la mente.
En Europa, sobre todo en Alemania y Austria la psicología era muy teórica y centrada en ideas
abstractas. A principios del [Link], los norteamericanos se separaron de esta influencia europea y
empezaron a pensar por ellos mismos, creando una psicología más práctica y útil para la vida coti-
diana.
Williams James convirtió una característica típica de los norteamericanos (ser prácticos y buscar
soluciones reales) en una filosofía: el pragmatismo. Este no busca grandes teorías sino resolver
problemas concretos i hacer la vida más fácil.
El conductismo fue muy popular, pero perdió su dominio teórico, aunque no desapareció porque
sus aplicaciones prácticas (como la terapia conductual) siguen existiendo y son usadas en muchos
ámbitos.
Cuando el conductismo perdió esta fuerza quedo un espacio donde se podían desarrollar nuevas
teorías. En este momento se recuperaron ideas antiguas como el interaccionismo simbólico, que
antes estaba poco destacado.
Al mismo tiempo, la psicología cognitiva se empezó a ganar terreno. Este nuevo enfoque se
centra en el estudio de cómo funcionan los procesos mentales (pensamiento, memoria, percep-
ción). Esto representó un gran cambio: el dominio de la teoría conductista fue substituido por la
psicología cognitiva.
Aunque hubiese este cambio teórico, la gente todavía quería mantener un enfoque positivista
(científico, objetivo) para estudiar la mente humana. Por lo tanto, surgió un positivismo cognitivo,
donde los psicólogos utilizan métodos científicos para estudiar procesos mentales.
El socio constructivismo recuperó ideas del interaccionismo simbólico. Así se centro en como los
significados y las ideas se creaban y cambiaban constantemente por la interacción con otras per-
sonas. Este enfoque condujo la creación de la psicología social, que se ocupa de como las perso-
nas influyen y se ven influenciadas por la sociedad. Y, de aquí, surgió la psicología cultural, que
estudia como la cultura modela nuestra psicología.
Aún asi, la psicología cultural no solo viene del socio constructivismo. Hay otras maneras de llegar,
pero este es uno de los caminos mas importantes.
A partir de aquí también podemos llegar a la psicología cultural. En Occidente solo hemos oído ha -
blar de Pavlov, un positivista, pero en Rusia había otros planteamientos psicológicos importantes,
sobre todo de Vygotsky.
Hasta el año 1989, con la caída del muro de Berlín, había un gran asolamiento entre Rusia y el res-
to del mundo. Esto significa que muchos de los avances hechos por psicólogos rusos no eran cono -
cidos en occidente.
Cuando se rompió este aislamiento, se descubrió que los psicólogos rusos, además de Pavlov,
también habían hecho aportaciones importantes, como las ideas de Vygotsky, que influyeron mu-
cho en la piscología cultural.
Hoy en día, la psicología cultural coge ideas tanto de la psicología evolutiva como de las teorías de
Vygotsky. Así, la psicología cultural estudia como la cultura y la sociedad influencian la mente y el
comportamiento.
P. Evolutiva como cambia la mente a lo largo de la vida, como aprendemos y nos desa-
rrollamos. Quiere saber como crece la mente, como aprendemos a través de la interacción
con otras personas y el lenguaje.
Vygotsky dijo que el desarrollo de la mente humana depende mucho de la cultura y la
sociedad, no solo de la naturaleza o del individuo. Los psicólogos que estudiaban el desa -
rrollo de la mente querían saber mas sobre como Vygotsky veía el proceso de crecimiento
de la mente y como la cultura y la sociedad influyen.
PSICOANÁLISIS
Es una teoría creada por Freud que intenta explicar cómo funciona nuestra mente y nuestras
emociones. A pesar de que ha estado muy criticado y censurado a lo largo de la historia, es una
teoría muy influyente, sobre todo a nivel popular. Se basa en la idea que gran parte de lo que ha-
cemos y sentimos es inconsciente.
Teoría de la personalidad Freud propone que nuestra personalidad está formada por tres
partes:
El Aquello Esta parte de nuestra mente es irracional, egoísta y quiere inmediatez (como
cuando queremos algo y la queremos ahora mismo, sin pensar en las consecuencias).
El Yo (ego) Esta parte es consciente, y se responsabiliza de la acción. El yo busca cum-
plir los deseos del aquello, pero también distingue la realidad de la fantasía, es decir, sabe
cuándo las cosas no son posibles.
El Superyó (superego) Esta parte se forma cuando aprendemos las normas mora-
les y valores de la cultura en que vivimos (por ejemplo, el que está bien y el que está mal
según la sociedad). El superyó nos ayuda a comportarnos de manera correcta según estas
normas.
Cuando el yo consigue cumplir el deseo del aquello de manera realista, sentimos satisfacción.
Pero cuando el yo no puede cumplir el dese, el aquello se frustra i nos sentimos ansiosos.
Con la teoría del superyó, podemos ver como la cultura forma nuestra mente. El superyó recoge
e integra los valores y las normas de la sociedad. Así se podría hablar de psicología cultural psi -
coanalítica, que intenta entender como las normas culturales nos afectan a nivel psicológico. Pero
esta perspectiva no es la mas popular hoy en día, porque algunas personas creen que limita la
manera en que vemos la cultura.
El psicoanálisis culturalista busca corregir una visión negativa de la cultura que tenía el psicoa-
nálisis tradicional. Mientras que Freud veía la cultura como una fuente de conflictos i restricciones
(debido al inconsciente y las frustraciones del aquello), el psicoanálisis culturalista quiere recono -
cer los aspectos positivos de la cultura y como esta nos ayuda a formarnos como personas.
Después de la Segunda Guerra Mundial, el pensamiento psicoanalítico en Europa volvió a recupe-
rar fuerzas y uno de los autores más importantes fue Jacques Lacan. Este estaba de acuerdo en
muchas de las ideas de Freud, pero discrepaba en una cosa importante:
Freud pensaba que los deseos humanos venían de procesos biológicos (como los instin-
tos), mientras que Lacan decía que todo era cuestión de lenguaje. Para él, nuestra mente y
nuestro comportamiento no solo se pueden explicar por instinto, sino por la manera en cómo usa-
mos el lenguaje y nos relacionaos con los demás a través de palabras. Lacan introdujo una ver-
sión mas adaptada a la actualidad del psicoanálisis, aunque sus ideas fueses difíciles de en-
tender.
TEMA 4: SOCIOCONSTRUCTIVISMO
La idea central del socio constructivismo es que nuestra comprensión de la realidad se cons-
truye socialmente. Este quiere decir que los significados y conocimientos que tenemos sobre el
mundo no son cosas que simplemente descubrimos, sino que se van creando y compartiendo con
otros a través de interacciones sociales.
Gergen quiere recoger ideas que se apagaron en el positivismo (solo se centra en aquello
que se puede medir) i también esta influenciado por autores como la Gestalt i Jerome Bruner, que
defendieron la idea de que la percepción y la cognición no se pueden reducir solo a respuestas a
estímulos, sino que también dependen de la manera en que los individuos interpretan y dan senti-
do a sus experiencias en un contexto social.
1- SUBJETIVIDAD
Es un concepto complejo que hace referencia a la manera en que cada persona experimenta e in -
terpreta el mundo y a sí misma. La subjetividad fue excluida de la psicología tradicional, especial -
mente por los enfoques positivistas, que intentaron medir solo lo que se podía observar de mane -
ra objetiva. Por lo tanto, la subjetividad se convirtió en un tabú dentro de la psicología duran-
te un tiempo.
En psicología, la subjetividad hace referencia a cómo cada persona piensa, siente y actúa an-
te un evento o situación. Se trata de cómo interpretamos la realidad y, también, cómo nos inter -
pretamos a nosotros mismos. Esto implica que, para entender el comportamiento humano, no solo
hay que tener en cuenta los estímulos externos, sino también las interpretaciones personales
que cada individuo hace de esos estímulos.
Una de las ideas clave de la subjetividad es que somos seres interpretativos: nuestra realidad
no es objetiva ni absoluta, sino que siempre la interpretamos. Esto significa que la realidad
humana es siempre una realidad interpretada, y no podemos asegurar que nuestra interpre-
tación sea la correcta o completa. Esta idea plantea un reto epistemológico porque entra en
conflicto con el enfoque positivista, que busca una verdad objetiva y universal.
Esta concepción subjetiva de la psicología implica que el reto no es encontrar la "verdadera"
interpretación de la realidad, sino explorar nuevas interpretaciones que sean más útiles y váli-
das en contextos determinados.
Son importantes dos distinciones:
Subjetivismo psicológico: Se centra en la importancia de la interpretación subjetiva
que hace el individuo sobre lo que percibe. Lo que importa, desde el punto de vista psicoló-
gico, es cómo percibimos e interpretamos el mundo, no tanto las características objetivas
de lo que vemos.
Subjetivismo filosófico: Aquí se cuestiona la verdad de la realidad misma, llegando inclu-
so a negar la realidad objetiva, sosteniendo que lo que percibimos es solo una construc-
ción mental.
En resumen, el concepto de subjetividad tiene implicaciones profundas para la psicología y otras
disciplinas, ya que cambia la manera en que entendemos la realidad y el conocimiento, poniendo
el énfasis en la interpretación personal más que en hechos objetivos.
La subjetividad y la seguridad:
Uno de los objetivos principales de la subjetividad es encontrar seguridad en nuestra identidad.
Esta seguridad se construye en interacción con el mundo social, y en especial con las personas
cercanas a nosotros. En las relaciones cercanas, como las de pareja, la negociación de la subje-
tividad es aún más fuerte. En una relación de afectividad, intimidad y convivencia, la interac-
ción y la negociación de los significados tiene un impacto profundo.
Modelos A y B de la subjetividad:
En nuestra cultura, hay dos modelos principales en cuanto a cómo se ve la subjetividad y el cam -
bio:
Modelo A (Estabilidad): Este modelo refleja una tendencia común hacia la estabilidad y
la fijación de las ideas sobre uno mismo y sobre el mundo. En este modelo, las personas
tienden a aferrarse a sus creencias y concepciones, especialmente cuando llegan a la edad
adulta, con la idea de que deben estabilizar su forma de ser y su comportamiento. Aquí, la
adultez se ve como un proceso en el que se alcanza un estado de seguridad y equili-
brio.
Modelo B (Patologización): Este modelo ve el cambio como algo patológico, y las perso-
nas que no logran adaptarse a la estabilidad establecida pueden ser vistas como inestables
o desajustadas.
La resistencia al cambio:
La resistencia al cambio es una característica común en los modelos de subjetividad más estables,
ya que el cambio provoca incertidumbre. Cambiar nos lleva a la pregunta: "¿Dónde estaré si
cambio?". La incertidumbre es especialmente fuerte cuando el cambio es impuesto por otros. In-
cluso cuando somos nosotros quienes sentimos la necesidad de cambiar, puede haber algo que
nos frene, ya que sabemos quiénes somos ahora, pero no sabemos qué seremos después de
cambiar.
Desde la perspectiva del socioconstructivismo, esta resistencia al cambio es vista como algo
absurdo, ya que la subjetividad está en constante evolución. Si asumimos que siempre estamos
cambiando, entonces entendemos que la realidad y la subjetividad son provisionales, y nada es
definitivo.
El pasado y la subjetividad:
Desde una perspectiva esencialista, el pasado está vinculado a quiénes somos, y lo que hemos
sido determina lo que seremos. En cambio, desde el socioconstructivismo, el pasado influye
en el presente, pero no lo determina. Podemos liberarnos de lo que fuimos y de las experien-
cias vividas. Esto nos permite reinterpretar nuestra historia y nuestra subjetividad, sin que esté
escrita de antemano.
CRÍTICAS
En términos simples, una de las críticas que se hace a la intervención clínica desde la psicología
cultural es que no todos están preparados para adoptar este enfoque. Este tipo de terapia
requiere que la persona esté dispuesta a cambiar su manera de pensar. No se trata solo de decir
"así soy y punto", sino de pensar que es posible cambiar. Si alguien se mantiene en una visión rígi -
da de sí mismo (como si sus características fueran inmutables), la terapia no funcionará. Con el
tiempo, más personas están dispuestas a transformar sus vidas, pero hay casos, como el ejemplo
de una mujer de 75 años, donde la intervención puede no tener mucho sentido, ya que quizás no
quiera o no pueda hacer ese cambio.
Lo importante en la relación terapéutica es que la persona que recibe la terapia esté mejor, no
tanto que el terapeuta la convenza de algo. En cuanto a las críticas sobre el enfoque subjetivo
que se emplea en este tipo de psicología, se cuestiona cómo se pueden hacer diagnósticos y teo -
rías si todo es tan subjetivo y depende de la interpretación de cada uno. Si no se trabaja bajo un
enfoque más "científico" y positivista, es más difícil obtener apoyo académico, ya que la investiga -
ción y los artículos que no siguen este enfoque no se validan o financian de la misma manera.
Lo que dicen es que, aunque afirmemos que todo es una interpretación subjetiva, no significa
que cualquier interpretación sea válida. No se trata de decir que todo vale, sino que recono-
cemos que nuestras interpretaciones tienen consecuencias. Es decir, cómo interpretamos las
cosas afecta la manera en que actuamos y cómo influimos en la vida de las personas.
En cuanto a las críticas sobre las teorías, no se trata de rechazar todas las demás, sino de posi-
cionarnos en contra de las teorías positivistas, que buscan respuestas absolutas y objetivas.
Nosotros consideramos estas teorías como una interpretación más, pero no las vemos como la
única verdad. Las conocemos, pero las vemos desde una perspectiva más abierta.
Finalmente, la crítica sobre el segundo presupuesto (que las personas están en constante cambio)
señala que este enfoque parece despersonalizar a la persona. Es decir, al decir que estamos
en constante transformación, algunos argumentan que estamos haciendo desaparecer la idea de
una persona estable, que se mantiene igual a lo largo de la vida. Nosotros, sin embargo, propone -
mos que las personas están en un proceso constante de cambio, y esto no significa que perdamos
su identidad, sino que reconocemos su capacidad de transformación.
TEMA 5: POSTMODERNIDAD
Para entender esto de manera más sencilla, se trata de un cambio de mentalidad hacia una cultura
postmoderna. Aquí te explico punto por punto:
Cambiar la concepción del ser humano: En lugar de vernos como seres fijos y determina-
dos, debemos aceptar que las personas son cambiantes, y eso es algo positivo.
Abordar las concepciones esencialistas: La cultura moderna te pide que tengas certezas y
respuestas claras. Pero en la postmodernidad, tenemos que aprender a vivir con la duda. El "du-
dar" ya no es un problema, es una forma natural de existir.
Desproblematizar el duda: En la modernidad, la duda era vista como algo negativo, algo que
había que evitar a toda costa. Ahora, necesitamos aprender a vivir con el "no saber" y tomar de-
cisiones sabiendo que esas decisiones pueden cambiar con el tiempo.
Provisionalizar las decisiones: Significa tomar decisiones con un componente de duda, en-
tendiendo que lo que hoy parece correcto, tal vez dentro de un tiempo ya no lo sea, y eso está
bien. No hay que aferrarse a las decisiones como si fueran definitivas.
Liberarse de la "teoría de Festinger": Esta teoría habla de la necesidad de buscar coheren-
cia entre lo que pensamos y lo que hacemos. Sin embargo, en la postmodernidad no podemos
exigir coherencia todo el tiempo, ya que nuestras decisiones pueden ser cambiantes. Es más
importante tener un mínimo de coherencia para no sentirnos perdidos, pero no obsesionarnos
con ello.
Diversificar la existencia: Esto significa permitirnos no saber todo, y vivir de manera más fle-
xible, sin la presión de tener todas las respuestas.
La génesis cultural de la problemática psicológica: Los problemas psicológicos no vienen
solo de nuestra infancia o personalidad, sino de cómo nuestra cultura nos influye y nos hace ver
el mundo. Por eso, debemos revisar nuestros propios referentes culturales.
Transformar los cánones y los imperativos de nuestra cultura: Se trata de cuestionar las
normas rígidas que nos impone la sociedad y aprender a vivir sin necesidad de certezas absolu-
tas.
Replantear la coherencia: No debemos forzarnos a tener una coherencia absoluta, sino per-
mitirnos ser flexibles en nuestros pensamientos y acciones.
Aceptar la provisionalidad: Aceptar que todo es temporal y puede cambiar.
Desacelerar la existencia: Vivir de una forma más relajada, sin tanta prisa por alcanzar certe-
zas o cumplir expectativas rígidas.
Renunciar a la fantasía de las "verdades absolutas": En la modernidad, muchas personas
se basan en la búsqueda de verdades fijas para sentirse seguros. Sin embargo, en la postmoder-
nidad, debemos aprender a vivir sin esas "verdades" y aceptar que la realidad es más flexible y
subjetiva. Esto al principio puede generar inseguridad, pero una vez que lo asumes, resulta libe-
rador. No debemos gastar toda nuestra energía buscando una verdad absoluta, sino generar
nuestras propias interpretaciones de la realidad.
En resumen, la clave está en aceptar el cambio, la duda, la provisionalidad y la flexibilidad, sin aferrar-
nos a certezas o verdades absolutas.