Consumismo
En la sociedad del consumo en la que nos encontramos, es común plantearse la
siguiente cuestión, ¿qué es el consumismo? El consumismo es una práctica por la
cual una persona compra más allá de lo indispensable. Sumado esto, aunque el
nivel de ingresos del consumidor no se lo permita, buscará algún tipo de
financiamiento.
Se puede decir que existen diferentes tipos de consumismo y son producto de un
sistema económico que impulsa la compra, con diversos mecanismos como el
crédito, y a lo cual debemos añadir el desarrollo de publicidad por parte de las
empresas. Sin embargo, mientras que el consumo es la acción de utilizar y/o gastar
un producto, un bien o un servicio para atender necesidades humanas, el
consumismo es el exceso del consumo. De esta forma, debemos de hacer hincapié
en la diferencia entre consumo y consumismo para evitar confusiones.
Origen del consumismo
En cuanto a la historia del consumismo, hay que resaltar que es un concepto
relativamente reciente. Se remonta al siglo XX con el origen del capitalismo, el
cual crea la base de la sociedad del consumo en la que nos encontramos. Con la
aparición de multitud de espacios publicitarios, el marketing digital y las mejoras en
las telecomunicaciones se facilita la adquisición de bienes y servicios por parte de la
sociedad.
Sumado a esto, se han desarrollado diferentes facilidades de pago, se ha producido
una reducción de precios con motivo de la globalización y se ha creado el mercado
online, permitiendo la compra de un determinado bien desde cualquier lugar del
planeta.
Causas del consumismo
Entre las causas principales del consumismo nos encontramos:
Compra a crédito: Significa adquirir el producto hoy y pagarlo en el futuro,
teniendo usualmente que cancelar un gasto financiero (intereses) adicional al
precio de la mercancía.
Publicidad: Es un tipo de comunicación audio y/o visual del marketing que
emplea mensajes patrocinados e impersonales para promocionar o vender un
producto, marca o servicio. Lo que hace la publicidad es tratar de convencer
al público de realizar una compra, aunque esta no sea estrictamente
necesaria.
Diseño de los productos (obsolescencia programada): Muchas
mercancías son fabricadas con un tiempo de vida muy corto. Por ejemplo, se
recomienda usar un cepillo de dientes solo por unos meses. De igual modo,
esto es notorio en el mercado tecnológico, donde siguen saliendo nuevas
versiones, por ejemplo, de teléfonos inteligentes que ofrecen las mismas
funciones, solo que con una mayor calidad. Ya sea en la resolución de las
fotografías que toma, en la velocidad del Internet, o en la mayor memoria para
almacenar datos, u otra característica.
Presión social: En ciertos círculos sociales se puede decir que se ejerce
presión para el consumo de determinados productos. Por ejemplo, un
adolescente que ve que todo sus amigos tienen una consola de videojuegos
pedirá eso como regalo a sus padres. Asimismo, cuando una persona va a
asistir a un evento muy importante podría verse incentivada a comprar una
nueva prenda.
Consecuencias del consumismo
Entre los diferentes efectos y consecuencias que tiene el consumismo destacamos
los siguientes:
Generación de un mayor número de residuos respecto a los necesarios.
Reducción de las tasas de ahorro familiares generando una distribución
desigual entre los miembros de una sociedad.
Las economías con mayor número de industrias crecerán más rápido que las
más desindustrializadas.
Uso excesivo de recursos naturales.
Desequilibrios mentales debido a no poder adquirir determinados bienes y
sentirse inferior al resto de los consumidores.
Pérdida de rasgos característicos de las diferentes culturas.
Crítica al consumismo
Existen voces críticas del consumismo, asegurando que es producto de un sistema
dominado por el capitalismo y que pone en riesgo la sostenibilidad del planeta.
Para los productos que consumimos, afirman estos críticos, se necesitan una serie
de recursos que podrían no ser renovables, y aunque lo sean, el proceso productivo
requiere un gasto de energía que genera contaminación.
Por lo anterior, los consumidores están siendo cada vez más conscientes y prefieren
buscar empresas con prácticas sostenibles o amigables con el medio ambiente.
Incluso, hay una corriente hacia el minimalismo, que significa poseer lo mínimo
indispensable para vivir, aunque la capacidad de compra permita adquirir más
bienes.
Toda esta crítica se contrapone a los objetivos planteados en ocasiones desde las
políticas públicas para incentivar el consumo, al considerarlo como uno de los
motores del producto interior bruto (PIB).
Ejemplos de consumismo
En cuanto a las diferentes situaciones en las que se da el consumismo podemos
encontrar las siguientes:
Teléfonos móviles: Es común encontrarse con un gran número de personas
que adquieren cada año un nuevo terminal simplemente por ser el último
modelo.
Comida: En el caso de los hogares españoles, a lo largo de un año se tiran a
la basura cerca de 3,25 toneladas de comida.
Ropa: Es uno de los bienes que más consumismo generan. Los tan
frecuentes cambios de moda y de temporada incentivan la adquisición de
prendas de vestir, causando que un gran número de consumidores hagan
compras por encima de sus necesidades.