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Historia de Inglaterra: Desde Prehistoria hasta el Reino Unido

La historia de Inglaterra abarca desde la prehistoria, cuando fue habitada por pueblos celtas, hasta su unificación bajo el reino de Wessex en el siglo X. A lo largo de los siglos, Inglaterra fue invadida por romanos, anglos, sajones y normandos, lo que moldeó su desarrollo político y cultural. La creación del Parlamento y eventos como la Guerra de los Cien Años fueron hitos significativos en su evolución histórica.
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Historia de Inglaterra: Desde Prehistoria hasta el Reino Unido

La historia de Inglaterra abarca desde la prehistoria, cuando fue habitada por pueblos celtas, hasta su unificación bajo el reino de Wessex en el siglo X. A lo largo de los siglos, Inglaterra fue invadida por romanos, anglos, sajones y normandos, lo que moldeó su desarrollo político y cultural. La creación del Parlamento y eventos como la Guerra de los Cien Años fueron hitos significativos en su evolución histórica.
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Historia de Inglaterra

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Historia de Inglaterra


 Gran Bretaña
 prehistórica (antes
del año 43)

 Britania

Apariencia romana (43–410)
ocultar  Inglaterra
Texto anglosajona (ca.
410–1066)

Pequeño  Anglonormandos
Estándar (1066–1154)
 Casa de
Grande
Anchura Plantagenet (1154
–1485)

 Casa de
Estándar
Lancaster (1399–
Ancho
Color (beta) 1471)
 Casa de

York (1461–1485)
Automático
 Casa de
Claro
Tudor (1485–
Oscuro
1603)
Inglaterra es el territorio más extenso y poblado
del Reino Unido. Habitada por  Casa de
Estuardo (1603–
1714)
 Reino Unido (tras
1707)
pueblos celtas desde el siglo V a. C., fue colonizada por los romanos entre el
43 d. C. y principios del siglo V. A partir de entonces fue invadida por una serie
de pueblos germánicos (anglos, sajones y jutos) que expulsaron a los celtas,
parcialmente romanizados, hacia Gales, Escocia, Cornualles y la Bretaña
francesa. En el siglo X, tras resistir y rechazar una serie de ataques vikingos,
Inglaterra se unificó políticamente bajo el mando del monarca del por entonces
reino de Wessex (la principal potencia anglosajona) Athelstan, nieto de Alfredo
el Grande. Tras la ascensión de Jacobo VI de Escocia al trono de Inglaterra en
1603 y la unión con Escocia en 1707 resulta menos apropiado diferenciar la
historia de Inglaterra de la del resto del Reino Unido.
Prehistoria
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Artículo principal: Gran Bretaña prehistórica

Stonehenge, hacia el 2300 a. C.


Al noroeste del continente europeo se encuentra un conjunto de islas
conocidas antiguamente como las Bretañas[cita requerida], siendo Gran Bretaña la
más importante por su tamaño y la que da nombre al archipiélago. La isla era
relativamente insignificante en la historia de la civilización occidental. Se
conservan pocos indicios del idioma o civilización de los primeros habitantes,
tan solo monumentos megalíticos, tales como Stonehenge, que datan de
la Edad del Bronce (hacia el 2300 a. C.).

Los celtas llegaron a las islas británicas hacia el siglo V a. C., procedentes del
continente europeo. Los primeros exploradores extranjeros que alcanzaron el
archipiélago fueron griegos procedentes de Massilia[cita requerida] (hoy Marsella),
hacia el 330 a. C. Antes de la llegada de los romanos, la totalidad de los
pueblos de las islas británicas eran de lengua celta.

Britania romana
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Artículo principal: Britania (provincia romana)
Principales asentamientos y calzadas de

Britania Imperio romano, siglo III


Tras la conquista de la Galia, el general romano Julio César decidió hacer en el
55 a. C. una expedición de reconocimiento a la isla, a la que llamó Britannia. Al
año siguiente volvió a Inglaterra con un ejército más importante y, tras derrotar
a una confederación de tribus del sureste del país, sometió a parte de
Inglaterra instándola a reconocer la supremacía de Roma, mediante el pago de
algunos tributos y acercándola a la órbita de influencia romana. Sin embargo,
no fue hasta el año 43, bajo el reino del emperador Claudio, que los romanos
hicieron el movimiento decisivo de reducir Britannia a una provincia romana.

Cuatro legiones fueron conquistando el sureste y centro de la isla, sin encontrar


gran resistencia. Sin embargo, la conquista de Gales y del norte y oeste de
Inglaterra presentó mayores problemas al avance romano. En el año 61 la
rebelión de una tribu celta, comandada por su reina Boudica, arrasó Londinium
(Londres) y otras ciudades. Esta rebelión fue sofocada con brutalidad.
Posteriormente, el mandato del gobernador Agrícola entre el 78 y el 85 fue
especialmente cruel, extendiendo las fronteras de la provincia tras exterminar a
varias tribus celtas.

En el 115, los nativos se sublevaron contra sus conquistadores y arrasaron la


guarnición romana de York. Como resultado, Adriano mandó construir una
muralla de 117 km, llamada Muro de Adriano, que marcaría el límite norte del
dominio romano. Posteriormente, los romanos avanzarían posiciones en
los lowlands escoceses, construyendo una nueva muralla 50 km al norte,
el Muro de Antonino. Sin embargo, sería abandonada en el 161, marcando el
Muro de Adriano la frontera norte del imperio durante los siguientes doscientos
años, un periodo de paz relativa.

Así, la Britania romana consistía grosso modo en las actuales Inglaterra y


Gales. Los habitantes de Britania apenas tuvieron participación en la vida
política de Roma. Por otro lado ni el trigo que producían ni los minerales que
ofrecían sus minas cubrían los enormes costos debidos a la ocupación. Hubo
en Britania una notable romanización, especialmente en las ciudades, pero no
llegó a ser nunca como la de Hispania o la de Galia.

Distribución de los anglos (rosa), los sajones


(rojo), jutos (naranja) y británico nativos (amarillo) en Gran Bretaña en el año
600.
Alta Edad Media
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Artículos principales: Britania posromana e Inglaterra anglosajona.
Los siglos V y XI de la historia de Gran Bretaña se han denominado la «Edad
oscura» porque es ciertamente muy poco lo que se sabe de ese período
histórico. Esta época es, sin embargo, verdaderamente crucial en la formación
de las naciones británicas porque es el momento en el que se suceden en
pocos años dos hechos radicales: el abandono romano de la isla y la invasión
por parte de anglos, jutos y sajones. Este período concluye con una
supremacía absoluta de lo anglosajón, un retroceso imparable de lo celta que,
recluido en Gales y Escocia, mantuvo la herencia latina. La escasez de fuentes
históricas ha servido de acicate para dejar volar la imaginación para estos
siglos, escenario temporal del ciclo artúrico.

Según la Crónica anglosajona, la fuente histórica más importante del periodo,


los proto-ingleses se establecieron en el suroeste de Gran Bretaña bajo el
mando de Cerdic de Wessex, quien fundaría el Reino de Wessex (o de los
Sajones occidentales) en el año 519. Terminada la invasión anglosajona de
Gran Bretaña, Wessex expandió su influencia a la par que se enfrentaba a los
otros seis reinos de la Heptarquía anglosajona, finalmente alzándose como el
más poderoso durante el reinado de Alfredo el Grande. Este derrotó a Mercia y
se coronó como "Rey de los anglosajones" en el 886. Su nieto, Athelstan "el
Glorioso", completaría la unificación del resto de reinos en el año 927,
estableciendo así al Reino de Inglaterra. Los monarcas de Wessex (al menos
desde Egberto, 775-839) establecieron un linaje que se mantendrá por más de
un milenio, estando aún presente en la actual familia real británica.
Baja Edad Media
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Los normandos
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Artículo principal: Normandos

Representación de la batalla de Hastings (1066)


en el Tapiz de Bayeux
Los normandos, vikingos asentados en Normandía (Francia) y que habían
adoptado el francés como lengua, conquistaron Inglaterra en 1066. Guillermo el
Conquistador, que tenía derechos sobre el trono inglés, venció al rey
sajón Harold en la batalla de Hastings y fue coronado rey. La dinastía
normanda se extinguiría con Enrique I, cuya muerte en 1135 daría paso a
la anarquía de Inglaterra. Esta es un período durante el cual tuvo lugar una
guerra civil, bajo el inestable reinado de Esteban de Blois (1135-1154), el
sobrino de Enrique I. Enrique había nombrado a su hija Matilde como su
sucesora en el trono, pero a su muerte Esteban logró que los barones lo
eligieran a él como rey. Una situación de inseguridad y agitación se prolongó
durante el reinado de Esteban. El hijo de Matilde, que sería más tarde Enrique
II, había llegado a Inglaterra con la intención de conquistarla. Entonces
Esteban, cansado de luchar, decidió firmar el Tratado de Wallingford (1153),
reconociendo a Enrique como su sucesor en el trono. Esteban murió un año
después y Enrique II asumió el trono, poniendo fin a dos décadas de anarquía
real.

Durante los últimos años del siglo XII ocupa el trono de Inglaterra Ricardo I
Corazón de León. Este es un periodo de inestabilidad política. Ricardo I
Corazón de León marcha a combatir en la tercera cruzada, y cae prisionero
del duque de Austria en 1192. Pese a esto, el proceso de centralización del
poder prosiguió. En 1199 sube al trono Juan Sin Tierra. Juan había usurpado el
trono durante el cautiverio de Ricardo I Corazón de León y contaba con la
animadversión de la nobleza inglesa. No era un buen guerrero y perdió los
dominios franceses de la corona ante Felipe II Augusto. La rebelión de los
nobles contra él le obligó a firmar, en 1215, la Carta Magna para mantenerse
en el poder.

El fortalecimiento de la nobleza se produjo durante la ausencia de Ricardo I


Corazón de León. Su unión le sirvió para imponer a Juan Sin Tierra la Carta
Magna y le obligó a cumplirla, a pesar de sus intentos de derogarla. Pero no
sólo la alta nobleza se había independizado, sino también la nobleza media,
que se alió con la burguesía urbana y las ciudades. Todos ellos aspiraban a
limitar el poder del rey y a tener una mayor representación en el gobierno del
reino. La Carta Magna fue condenada y anulada por el papa Inocencio III, lo
que le sirvió a Juan Sin Tierra para que no entrara en vigor.

Creación del Parlamento


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Juan sin Tierra firmando la Carta Magna (1215)


En 1216 muere Juan Sin Tierra y sube al trono su hijo Enrique III, menor de
edad, y se restaura la Carta Magna. El reinado de Enrique III tampoco es
brillante. Cae derrotado ante los franceses y se somete al papado. En 1258
estalla una crisis entre Enrique III y la Curia. Los legados pontificios piden
dinero y tropas a Enrique III para conquistar Italia. Enrique III convocó una
reunión extraordinaria de la Curia, en parlamento (de donde saldría el
término parlamento), y solicitó a cada miembro de la Curia un tercio de sus
bienes. La nobleza, acaudillada por Simón V de Montfort, se rebeló y tomó el
poder. Enrique III se sometió a la tutela de una comisión de veinticuatro
miembros, doce elegidos por el rey y doce por los nobles. Esta comisión
impuso al rey las Provisiones de Oxford, según las cuales los altos funcionarios
serían nombrados con el consentimiento del Parlamento, se reunirían tres
veces al año, y se creaba un consejo financiero de veinticuatro miembros.
También habría un control ministerial de quince miembros y una comisión
permanente de doce. Nacía, así, el Parlamento.

Enrique III trató de anular los acuerdos con la ayuda del papa y de Luis IX de
Francia, pero no fue capaz de someter a la nobleza, lo que condujo a una
guerra civil. En 1264 Simón de Monfort hace prisionero a Enrique III y se
entrega el poder a tres electores y nueve consejeros reales. El poder quedó, de
hecho, en manos de Monfort, que ejerció una férrea dictadura
como senescal de Inglaterra. En 1265 reunió a un nuevo Parlamento, en el que
convocó a la nobleza, al clero y a los condados, también a Londres y a los
puertos; con lo que el tercer estado entraba en el Parlamento. Pero en 1265,
Monfort fue derrotado y muerto por el príncipe heredero Eduardo. Enrique III es
restaurado y anula el Parlamento.
Guerra de los Cien Años (1337-1453)
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Artículo principal: Guerra de los Cien Años

Ilustración de Jean Froissart sobre la batalla de


Sluys
En febrero de 1328 murió Carlos IV de Francia. Eduardo III tenía derechos por
ser sobrino de Carlos, pero los nobles franceses prefirieron a Felipe de Valois,
quien reinó con el nombre de Felipe VI. Entre 1331 y 1334, en el marco de la
guerra civil escocesa, Eduardo III apoyó a Eduardo de Balliol, coronado en
1334. David II, rival de Balliol, buscó refugio en Francia y rindió homenaje a
Felipe VI.

En 1337, Felipe VI confiscó el ducado de Aquitania. Esto acabó por


desencadenar la guerra abierta entre Inglaterra y Francia, que se
llamaría guerra de los Cien Años. Las primeras victorias fueron para los
ingleses, superiores militarmente: en 1340, en la batalla naval de Sluys, en
1346, en la batalla de Crécy, y en 1347, en Calais. Esta ciudad permanecerá
en poder de los ingleses hasta 1558.

En 1341 David II regresó a Escocia. Los ingleses lo derrotaron en Neville's


Cross en octubre de 1346 y lo mantuvieron prisionero once años. La paz se
estableció mediante el Tratado de Berwick. Unos pocos años después, en julio
de 1348, Inglaterra padeció la peste negra.

El hijo de Eduardo, del mismo nombre que su padre, pero que la historia
conoce por el Príncipe Negro, asoló Armañac en 1355. Fue hasta el
Mediterráneo y volvió arrasando todo cuanto encontró en su paso. En 1356
obtuvo una gran victoria ante los franceses en Poitiers, haciendo prisionero
a Juan II de Francia.

En 1360 Eduardo III firmó la Paz de Brétigny, por la cual se reducía el rescate
por Juan, los ingleses pasaban a dominar desde los Pirineos al Loira y Eduardo
renunciaba a sus derechos sobre la Corona francesa. A pesar de haber firmado
un tratado de paz, los ingleses no tuvieron reparos en participar como
mercenarios en la guerra civil castellana del bando del aspirante al
trono Enrique de Trastámara. Finalmente apoyaron al rey de Castilla, Pedro el
Cruel, en la lucha contra su hermano Enrique de Trastámara, esperando así
obtener un poderoso aliado en su lucha contra Francia. En 1367, el enorme y
costoso ejército del Príncipe Negro, compuesto principalmente por los mejores
mercenarios de Europa, venció en la batalla de Nájera, aunque no recibió el
pago convenido con Pedro I. Esto llevó al Príncipe Negro a la bancarrota, por lo
que tuvo que aumentar los impuestos en Aquitania. También enfermó ese año,
lo que pronto significaría el fin de su carrera militar. En 1369, Pedro fue
asesinado por su hermano. La heredera de Pedro era su hija Constanza que se
casó con Juan de Gante, duque de Lancaster, hijo de Eduardo III.

En 1372 la flota castellana destruyó a la inglesa en La Rochelle, adquiriendo la


hegemonía sobre el Atlántico, que había correspondido hasta entonces a
Inglaterra de forma indiscutida. Castilla y Francia saquean o incendian
numerosos puertos ingleses entre 1377 y 1380, año en el que Castilla llega
incluso a amenazar Londres.

En 1369 los franceses volvieron a hostigar Aquitania y en 1375 se firmó una


tregua de dos años en Brujas. Inglaterra mantenía solamente Calais y una
estrecha franja desde Burdeos a Bayona.

El Príncipe Negro murió en 1376. Contrajo una enfermedad mortal durante su


estancia en España en 1367 y se retiró en 1371. Eduardo III murió en 1377,
afectado de una senilidad que no le permitió controlar la Corte y las intrigas de
su amante Alice Perrers.

Subió al trono Ricardo II (1377-1399), hijo del Príncipe Negro, a los diez años
de edad. En 1381 se instituyó un impuesto para defenderse de una potencial
invasión francesa. Esto causó una revuelta de los campesinos de la zona más
rica de Inglaterra. Ricardo se enfrentó a este hecho con valentía: el 14 de junio
acudió con la Corte a Mile End, donde abolió la servidumbre. Los rebeldes
fueron derrotados el 28 de junio en Billericay. John Ball y otros líderes fueron
condenados a muerte. A partir de 1381, Ricardo eligió sus propios consejeros.
Amaba la literatura, era autoritario y veleidoso y se granjeó la enemistad de los
nobles.

En 1387 los condes de Arundel, Warwick, Derby y Nottingham acusaron de


traición a algunos favoritos del rey. Enrique Bolingbroke, conde de Derby, era
primo de Ricardo, hijo de Juan de Gante. En 1388 Ricardo II se vio obligado a
aceptar las demandas conocidas como Merciless Parliament. Los partidarios de
Ricardo II fueron ejecutados o exiliados.

En 1396, Ricardo II firmó una tregua con Francia.

En 1397-1398, Ricardo ordenó la ejecución de Arundel y exilió a Warwick,


Bolingbroke y Nottingham. En 1399 murió Juan de Gante, duque de Lancaster,
inmensamente rico. Ricardo II exilió de por vida a Bolingbroke, hijo y heredero
de Juan, y repartió sus propiedades. Ricardo fue a Irlanda para sofocar una
rebelión, lo que aprovechó Bolingbroke para organizarse. A la vuelta, Ricardo
fue apresado. El Parlamento coronó a Bolingbroke, con el nombre de Enrique
IV (1399-1413), dando principio a los monarcas de la casa de Lancaster.

En 1400 Enrique IV ordenó la muerte de Ricardo. Hasta 1408, tuvo que hacer
frente a varias revueltas de los nobles, ejecutando a Tomás Percy, conde de
Worcester, y Scrope, arzobispo de York. El conde de Northumberland, Enrique
Percy, terminó su revuelta asesinado en Bramham Moor en 1408.

En 1400 los rebeldes galeses proclamaron príncipe de Gales a Owain Glyn


Dwr, quien entre 1403-1405 arrasó varias ciudades fieles a Inglaterra, pero su
marcha sobre Worcester fracasó y en 1407 los ingleses recuperaron los
castillos perdidos y Owain huyó.

En 1407, ingleses y franceses firmaron una nueva tregua.

Hijo de Enrique IV, Enrique V (1413-1422) confirmó sus derechos al trono


francés y reactivó la guerra. En 1415 obtuvo la victoria de Azincourt y en 1417
tomó Caen. En 1420 se firmó el Tratado de Troyes, por el que Enrique V de
Inglaterra se casaba con Catalina de Valois, hija del rey de Francia. Enrique era
reconocido además heredero al trono francés. Enrique V murió en 1422, antes
que el rey francés Carlos VI.

Bajo la regencia de Juan, duque de Bedford, hermano de Enrique V, los


ingleses llegaron en 1429 hasta Orleans. Pero el 4 de mayo, Santa Juana de
Arco a la cabeza de los caballeros franceses, levantó el asedio. Carlos VII fue
coronado rey de Francia en Reims.

Un niño de pocos meses subió al trono inglés como Enrique VI (1422-1461,


1470-1471). Fue coronado rey de Francia en París, en diciembre de 1431. En
1435 Borgoña se reconcilió con Francia. Los franceses tomaron París y en
1444 se firmó una tregua de cinco años. Entre 1449-1453, Carlos VII,
atacó Normandía y Gascuña y en 1450 aniquiló al ejército inglés en Formigny.
En 1453 tomó Burdeos, recuperando toda Francia salvo Calais, finalizando la
guerra de los Cien Años.

Enrique VI era impresionable, manejable, educado y piadoso. No le interesaba


el gobierno ni la caballería, su política exterior fue desastrosa y su generosidad
y liberalidad quebraron la Hacienda.

En 1450 se produjo la rebelión de Jack Cade, quien llegó a tomar Londres y


ejecutó a varios cortesanos. Fue muerto tras ser apresado.

Guerra de las Dos Rosas (1455-1487)


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Artículo principal: Guerra de las Dos Rosas

La rosa roja de la Casa de Lancaster y la blanca


de la Casa de York
La guerra de las Dos Rosas (1455-1487) fue el conjunto de conflictos
intermitentes en la guerra civil que enfrentó a los miembros y partidarios de
la Casa de Lancaster contra los de la Casa de York, pretendientes del trono de
Inglaterra. Ambas familias reales tenían origen común en la Casa Real
de Plantagenet, como descendientes del rey Eduardo III. El nombre «guerra de
las Dos Rosas» o «guerra de las Rosas» no fue utilizado en su época, pero
procede de los emblemas de ambas casas reales. Por un lado estaba la rosa
roja de los Lancaster y por otro la rosa blanca de York, que fueron utilizadas
como emblemas por los adherentes de cada una de las facciones.

La guerra se dio principalmente entre los miembros de


la aristocracia terrateniente y ejércitos de señores feudales. El apoyo a cada
uno de los bandos dependió en gran medida de los matrimonios dinásticos
entre la nobleza. El patriarca de la casa de Lancaster, Juan de Gante tuvo
como primer título el de Conde de Richmond, el mismo que ostentaría Enrique
VII al final de la guerra. El líder de la casa de York fue Edmundo de Langley,
que ostentaba el Señorío de Cambridge. Más tarde, durante los reinados de
los Tudor y de los Estuardo, Richmondshire y Cambridgeshire se
transformarían en focos principales de recusantes y puritanos,
respectivamente. Cabe destacar que la pelea entre las facciones se prolongó
más allá de la época de Enrique, ya que los monarcas que le siguieron
impulsaron la continuidad de los enfrentamientos.

La guerra de las Dos Rosas provocó en gran medida la caída de los


Plantagenet, ya que produjo un enorme número de muertos entre la nobleza,
además de generar gran descontento social. Este período marcó el declive de
la influencia inglesa en el continente europeo, el debilitamiento de los poderes
feudales de los nobles y, en contrapartida, el aumento de influencia por parte
de los comerciantes, y el crecimiento y fortalecimiento de una monarquía
centralizada bajo los Tudor. Esta guerra señala el fin de la era feudal inglesa y
el comienzo del renacimiento.

Estado, religi

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