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El Racismo

El racismo es la creencia en la superioridad de un grupo étnico sobre otros, lo que lleva a la discriminación y persecución social. Existen varios tipos de racismo, como el aversivo, etnocentrista, simbólico y biológico, cada uno con características distintas. A pesar de los avances en la lucha contra el racismo, este sigue siendo un problema persistente que afecta a las sociedades y requiere una responsabilidad colectiva para erradicarlo.

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El Racismo

El racismo es la creencia en la superioridad de un grupo étnico sobre otros, lo que lleva a la discriminación y persecución social. Existen varios tipos de racismo, como el aversivo, etnocentrista, simbólico y biológico, cada uno con características distintas. A pesar de los avances en la lucha contra el racismo, este sigue siendo un problema persistente que afecta a las sociedades y requiere una responsabilidad colectiva para erradicarlo.

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EL RACISMO

NOMBRE: Anyela Rashel Cifuentes


Casimiro
GRADO: 3ro Basico
SECCION: ‘’E’’
CURSO: Ciencias Sociales
CATEDRATICO: Irma Quijivix
CICLO ESCOLAR: 2025
EL RACISMO
Qué es el racismo
Lo primero que hay que aclarar es qué es el racismo y cuáles
son las causas que llevan a esto. Según la Real Academia
Española, el racismo es la :
"Creencia que sostiene la
superioridad de un grupo
étnico sobre los demás, lo
que conduce a la
discriminación o
persecución social".

Cuando hablamos de
racismo estamos hablando
de un tipo de
discriminación, aquella que se produce cuando una persona o
grupo de personas siente odio hacia otras por tener
características o cualidades distintas, como el color de piel,
idioma o lugar de nacimiento.

Una de las causas más comunes de las


actitudes racistas puede encontrarse
en el miedo a lo diferente o a las
personas que vienen de otros
países, por desconocimiento o
falta de información al respecto.

Tipos de racismo
Existen varios tipos de racismo por los que las personas se
pueden sentir discriminadas o ser víctimas de desigualdades:

Racismo aversivo. Es un tipo de racismo sutil porque


generalmente es empleado por personas que están
abiertamente en contra del
racismo y de los
comportamientos racistas. En
el racismo aversivo se pretende
la igualdad de derechos y la
libertad para que cada grupo
viva su propia cultura
abiertamente. En cambio, las
actitudes racistas se producen
mediante la distancia con la
otra persona, falta de empatía o mostrando frialdad.
Racismo etnocentrista. Este tipo de racismo está basado
en la superioridad cultural del propio
grupo, por lo que este asume que otros
grupos diferentes suponen una amenaza
cultural. En este tipo de racismo no hay
derecho a la igualdad y se cree que las
personas que son de una raza diferente a
la propia deben someterse al grupo
predominante. El rechazo de costumbres,
creencias, comportamientos, religiones o
lenguas de otros grupos étnicos son
actitudes recurrentes en este tipo de racismo.
Racismo simbólico. El racismo simbólico aboga por el
derecho a ser iguales, pero con matices: el derecho a ser
iguales existe, pero para ámbitos puntuales o ciertas
situaciones. Un ejemplo que explica el racismo simbólico es la
libertad que tiene cada grupo para vivir como quiera, pero en
áreas limitadas para dicho grupo. Estas actitudes provocan
una segregación cultural entre los distintos grupos, lo que a
su vez produce distanciamiento entre sus miembros.
Racismo biológico. Es el tipo de racismo menos tolerante.
Entiende que una raza es biológicamente superior a las
demás, que amenazan con degenerar la raza que es
considerada principal. El racismo biológico no cree que los
miembros de otras razas deban tener ningún derecho, piensa
que deben ser excluidos totalmente e incluso apuesta por la
segregación física. Un ejemplo de este tipo de racismo fue el
llevado a cabo por el régimen nazi en los años 30 y 40:
consideraban la raza aria como una raza pura y superior.

Historia del Racismo


La historia del racismo en Occidente es compleja y
multifacética, con antecedentes en la Antigüedad clásica,
aunque el fenómeno de la discriminación racial organizada
surgió en los siglos posteriores. Si bien algunos historiadores
señalan los estatutos de limpieza de sangre de la Monarquía
Hispánica en el siglo XV, estos documentos legislativos no se
basaban en una discriminación étnica o racial, sino religiosa,
dirigida hacia la integración de conversos judíos y
musulmanes, sin importar su origen étnico.1

El racismo anglosajón hacia África y otros continentes se


consolidó especialmente entre los siglos XVII y XX, con la
creación de un sistema esclavista profundamente lucrativo en
las colonias de América y el Caribe, donde millones de
africanos fueron secuestrados y vendidos como esclavos. Este
comercio transatlántico de personas, organizado
mayormente por potencias anglosajonas como Inglaterra, y
luego Estados Unidos, estableció un sistema de opresión
basado estrictamente en la raza, justificando el sometimiento
a través de teorías de superioridad racial.2 La expansión del
racismo científico en el siglo XIX y principios del siglo XX
formalizó y “justificó” el racismo a nivel institucional,
sirviendo de base para políticas de segregación y explotación
racial en numerosos países, especialmente en Estados Unidos
y las colonias británicas en África.3

Aunque el racismo científico fue desacreditado tras la


Segunda Guerra Mundial, formas de racismo estructural y
racismo cultural han perdurado en el siglo XXI, afectando a
minorías étnicas en diversas partes del mundo.
Racismo en América Latina
En América Latina, el racismo se expresa de manera más
difusa en comparación con otras regiones como Estados
Unidos o Europa. Las categorías raciales están presentes en
las valoraciones socioculturales cotidianas, desde las
apreciaciones estéticas en la publicidad hasta las formas de
inserción en el mercado laboral2. Los altos niveles de
discriminación pueden observarse en todas las instituciones,
afectando especialmente a los indígenas y negros

Racismo en Guatemala
En Guatemala, el racismo y la discriminación
han generado brechas de desigualdad
significativas, especialmente entre los
pueblos indígenas. La Comisión Económica
para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha
realizado estudios para visibilizar los efectos
del racismo en términos de desigualdad y
proponer políticas públicas que contribuyan
a eliminar el racismo y cerrar estas brechas
Lucha contra el Racismo
La lucha contra el racismo se da a distintos niveles, tanto
locales como internacionales. La Organización de las Naciones
Unidas (ONU) manifestó en la Declaración Universal de los
Derechos Humanos de 1948 que los derechos humanos
corresponden a todas las personas “sin distinción alguna de
raza, color, sexo, idioma, religión, (…) origen nacional o social

CONCLUSIÓN
El racismo es un problema persistente y multifacético que ha dejado
una profunda huella en la historia y sigue afectando a las sociedades
en todo el mundo. Aunque ha habido avances significativos en la
lucha contra el racismo, aún queda mucho por hacer para erradicar
completamente esta forma de discriminación y promover la igualdad
y el respeto mutuo entre todas las personas.

Puntos Clave de la Conclusión:


Orígenes Históricos: El racismo tiene raíces históricas profundas,
desde la esclavitud hasta los regímenes coloniales, que han
perpetuado la desigualdad y la injusticia.

Impacto Social: El racismo no solo afecta a individuos, sino que


también influye en las estructuras sociales y económicas, creando
barreras para el acceso a oportunidades y recursos.

Manifestaciones Actuales: El racismo puede manifestarse de


diversas formas, desde el racismo interpersonal hasta el institucional
y estructural, afectando a personas de todas las edades y ámbitos.

Lucha Continua: La educación, la concientización y la


implementación de políticas inclusivas son esenciales para combatir
el racismo y fomentar una sociedad más justa y equitativa.

Responsabilidad Colectiva: Es responsabilidad de todos trabajar


juntos para erradicar el racismo, promoviendo la empatía, el respeto
y la igualdad en nuestras comunidades y más allá.

En resumen, aunque el camino hacia la erradicación del racismo es


largo y desafiante, cada paso hacia una mayor comprensión y acción
colectiva nos acerca a una sociedad más justa y equitativa. Continuar
educándonos, abogando por cambios positivos y apoyándonos
mutuamente es fundamental para crear un mundo libre de racismo.

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