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Via Crucis Saludo Inicial V/.: Yo Confieso Ante Dios Todopoderoso

El documento es una guía para el Via Crucis, que incluye saludos, actos penitenciales y reflexiones sobre las estaciones que conmemoran el sufrimiento de Jesús. Cada estación presenta lecturas bíblicas y reflexiones que invitan a la meditación sobre el amor y la compasión, así como la importancia de ayudar a los que sufren. Se enfatiza la necesidad de vivir en humildad y servicio, siguiendo el ejemplo de Cristo en su camino hacia la cruz.
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Via Crucis Saludo Inicial V/.: Yo Confieso Ante Dios Todopoderoso

El documento es una guía para el Via Crucis, que incluye saludos, actos penitenciales y reflexiones sobre las estaciones que conmemoran el sufrimiento de Jesús. Cada estación presenta lecturas bíblicas y reflexiones que invitan a la meditación sobre el amor y la compasión, así como la importancia de ayudar a los que sufren. Se enfatiza la necesidad de vivir en humildad y servicio, siguiendo el ejemplo de Cristo en su camino hacia la cruz.
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VIA CRUCIS

 SALUDO INICIAL
V/. En el nombre del
Padre, del Hijo y del
Espíritu santo.
R/. Amén.
V/. El Señor esté con
ustedes.
R/. Y con tu espíritu.

 ACTO PENITENCIAL
V/. Hermanos, para participar con fruto en
esta celebración, comencemos por reconocer
nuestros pecados en silencio.
Yo confieso ante Dios Todopoderoso…
V/. Dios Todopoderoso, tenga misericordia de
nosotros, perdone nuestros pecados y nos
lleve a la vida eterna.
R/. Amén.

 LECTOR: Isaías describe a un hombre


abrumado de dolores que es rechazado y
despreciado: “Despreciado, marginado,
hombre doliente y enfermizo, como de
taparse el rostro para no verle. Despreciable,
un Don Nadie”. (Isaías 52, 3)
¿Quién creerá que por este hombre
moribundo tendremos la vida? ¿Quién creerá
que por uno despreciado por la gente puede
abrirse el Cielo de nuevo? ¿Quién puede creer

1
que Dios se abaje de tal manera para salvar
al hombre? ¿Por qué Dios elegiría el camino
de la humillación? San Pablo trata de
explicarnos este misterio de amor, porqué
Dios se rebaja hasta someterse a la cruz en la
carta a los filipenses:
“Cristo, a pesar de su condición divina, no
hizo alarde de su categoría de Dios; al
contrario, se despojó de su rango y tomó la
condición de esclavo, pasando por uno de
tantos. Y así actuando como un hombre
cualquiera, se rebajó hasta someterse incluso
a la muerte, y una muerte en cruz”.
(Filipenses 2)
Jesús elige la humillación. Desciende a las
tinieblas y debilidades humanas para
asumirlo todo, para que con Él volvamos al
Padre. Así nos enseñó el camino que
debíamos seguir, cual es el camino para
llegar a ser el primero en el reino de los
cielos: es el camino del servicio, de la
humildad. Y la puerta para entrar en el Reino
es la cruz, por ella nos mostró su Amor y en
ella nos espera para desposarnos y
mostrarnos su gloria.

PRIMERA ESTACION:
JESUS ES CONDENADO A MUERTE

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.

2
TODOS: Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.

LECTOR: Del Evangelio según san Juan 19,


4-6
Volvió a salir Pilato y les dijo: “Mirad, os lo
traigo aquí fuera para que sepáis que no
encuentro ningún delito en él.” Salió
entonces Jesús fuera llevando una corona de
espinas y el manto purpura. Les dice Pilato:
“Aquí tenéis al hombre.” Cuando lo vieron los
sumos sacerdotes y los guardias, gritaron:
“¡Crucifícalo, crucifícalo!”
Palabra del Señor.

BREVE SILENCIO

REFLEXIÓN:
Tras estas palabras del pueblo se oculta una
profunda desilusión. No queremos un mesías
pequeño y débil, que no busca el poder sino
la comunión. No queremos un mesías
derrotado, un mesías que se deja golpear,
insultar y matar por amor. Y es que somos
incapaces de entender el amor gratuito de
Dios, que entrega a su propio hijo para
nuestra salvación.
¿Nosotros dónde estamos ahora? ¿Estamos
cerca de los hombres y mujeres condenados
por la enfermedad, el rechazo, la pobreza…?
¿Llevamos a los condenaos por la sociedad el
amor de Dios?

3
TODOS:
Jesús, dócil y humilde de corazón, rey de los
corazones, danos tu corazón, que
abandonaste en manos del Padre. Ayúdanos
a vivir sin condenar nunca a los demás, a los
que son diferentes, a los extranjeros. Amén.
Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.

SEGUNDA ESTACION
JESUS CARGA CON LA CRUZ

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa
Cruz redimiste al mundo.

LECTOR: Del Evangelio


según San Mateo 27, 31
Cuando se hubieron burlado de Él, le quitaron
el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron
para crucificarle.
Palabra del Señor.

BREVE SILENCIO

4
REFLEXIÓN: Jesús, fatigado, acoge sobre sus
hombres la pesada carga de nuestros
pecados. Se somete a la prueba. No abre la
boca, pidiéndole al Padre que le diera fuerzas
para no desfallecer en la prueba.
A cada uno de nosotros se nos pide que
carguemos con nuestra cruz día a día, porque
solo ella es la puerta que nos lleva a Dios. En
sus brazos extendidos brilla el amor de Dios.
El que quiera venir en pos de mí, que se
niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y
me siga.

TODOS:
Jesús, gracias por caminar delante de
nosotros.
Queremos seguirte. Danos la fuerza de
Espíritu Santo para que día tras día
aceptemos la prueba que nos purifica y une a
ti, para que venga a nosotros tu reino de
amor. Amén.

Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.

5
TERCERA ESTACION
JESUS CAE POR PRIMERA VEZ

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa
Cruz redimiste al mundo.

LECTOR: Del libro del profeta


Isaías 53, 3
Fue despreciado y rechazado por los
hombres, abrumado de dolores y habituado
al sufrimiento.
Palabra de Dios.

BREVE SILENCIO

REFLEXIÓN:
Jesús cae, agotado.
Cae bajo el peso de las grandes vigas y de la
crueldad de los hombres. Cae ante los que se
burlan de Él porque quieren un mesías fuerte.
Helo aquí, débil hombre abrumado de dolores
que cae, llorando. ¿Quién lo levantará?

TODOS: Señor, hoy en día, tantas personas


caen en la depresión, sumergidas en la
tristeza, el aislamiento, embargadas por
sentimientos de culpa. Se trata de
desempleados, inmigrantes, personas de
mala salud. Sus amigos los abandonan, sin

6
saber muy bien qué hacer, ni cómo
acercárseles. Les hubiese gustado que fuesen
fuertes y capaces. Sin embargo, helos aquí,
débiles hombres y mujeres abrumados de
dolores, que caen y lloran. ¿Quién los
levantará? Ayúdanos a ser solidarios, Señor.
Amén.

Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.

CUARTA ESTACION
JESUS ENCUENTRA A SU
MADRE

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa
Cruz redimiste al mundo.

LECTOR: Del libro de Isaías 53, 3b


Como alguien a quien no se quiere mirar, lo
despreciamos y lo estimamos en nada.
Palabra de Dios.

BREVE SILENCIO

7
REFLEXIÓN:
La madre de Jesús sí lo quiere mirar.
Ella sabe quién es: el Hijo amado del Padre,
su hijo amado, el único fruto de su vientre.
Conoce su misión de amor y lo acompaña
hasta el final. Se miran a los ojos. Con una
expresión de amor y dolor, María le dice:
“Estoy contigo siempre. Yo confío en ti”.

TODOS: Padre, danos el amor y la confianza


que nos permitan permanecer cerca de las
personas que sufren, acercarnos a los que
cargan con la cruz del rechazo, mirar con ojos
de amor a los que experimentan sufrimiento,
y nunca huir sino acompañarlos hasta el final,
y decirles con todo nuestro ser: “Yo confío en
ti. Estoy contigo.” Amén.

Dios te salve María…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.

QUINTA ESTACION
EL CIRENEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA
CRUZ

8
SACERDOTE: Te adoramos, oh Cristo, y te
bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.

LECTOR: Del libro de Isaías 53, 4


Sin embargo, él llevaba nuestros
sufrimientos, soportaba nuestros dolores.
Nosotros lo creíamos castigado, herido por
Dios y humillado.
Palabra de Dios.

BREVE SILENCIO

REFLEXIÓN: A Simón, un campesino y


hombre sencillo que vuelve de los campos,
los soldados le exigen que ayude a Jesús. Los
soldados tienen miedo de que Jesús se agote
y sea incapaz de llegar al final. Simón mira a
Jesús. Lo conmueven sus sufrimientos y la
paz dolorosa de su mirada. Lo ayuda a cargar
con las pesadas vigas, sin saber que, de
hecho, es Jesús quien carga con nuestros
sufrimientos. ¿Estamos dispuestos a caminar
con aquellos y aquellas que están doblegados
por el sufrimiento, para ayudarles a cargar
con su cruz, tal vez sin mediar palabra?

TODOS:
Jesús, tú que estás aquí, dentro de las
personas que caen y lloran, danos la fuerza y
el amor para acompañarlos y ayudarles a

9
llevar su carga, que es demasiado pesada.
Ayúdanos a no volver solo la mirada a
aquellos que necesitan nuestros hombros
para cargar con su cruz. Amén.

Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.

SEXTA ESTACION
LA VERONICA LIMPIA EL ROSTRO DE
JESUS

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa
Cruz redimiste al mundo.

LECTOR: De la segunda
carta de san Pablo a los
Corintios 4, 6
Pues el mismo Dios que dijo ‘Del seno de las
tinieblas
brille la luz’, la ha hecho brillar en nuestras
mentes, para iluminarnos con el
conocimiento de la gloria de Dios, que brilla
en el rostro de Cristo.
Palabra de Dios.

10
BREVE SILENCIO

REFLEXIÓN: A lo largo del Camino de la


Cruz, la piedad popular señala el gesto de
una mujer, denso de veneración y delicadeza,
casi un rastro del perfume de Betania:
Verónica enjuga el rostro de Jesús.
En ese rostro, desfigurado por el dolor,
Verónica reconoce el rostro transfigurado por
la gloria; en el semblante del Siervo sufriente,
ella ve al más bello de los hombres. Ésta es la
mirada que provoca el gesto gratuito de la
ternura y recibe la recompensa de la
impronta del Santo Rostro.
Verónica nos enseña el secreto de su mirada
de mujer, «que mueve al encuentro y ofrece
ayuda: ¡ver con el corazón!»

TODOS: Jesús, danos hoy el valor y la fuerza


del amor para ir más allá de nosotros
mismos, de nuestra comodidad y nuestros
miedos, de modo que superemos la
indiferencia de la muchedumbre y limpiemos
tu rostro en el rostro de los pobres, además
de verte en los ojos de los pobres. Amén.

Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

11
Canto.

SEPTIMA ESTACION
JESUS CAE POR SEGUNDA VEZ

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa
Cruz redimiste al mundo.

LECTOR: De la primera
carta del apóstol san Pedro
2, 21-24
Cristo sufrió por vosotros, dejándoos un
modelo para que sigáis sus huellas. El no
cometió pecado, y en su boca no se halló
engaño. Cuando era insultado, no respondía
con insultos; cuando padecía, no amenazaba,
sino que se ponía en manos de Aquel que
juzga con rectitud. Fue él quien, sobre el
madero, llevó nuestros pecados en su cuerpo,
a fin de que muriésemos a nuestros pecados
y viviéramos para la justicia, y con sus
heridas habéis sido curados.
Palabra de Dios.

BREVE SILENCIO

REFLEXIÓN: Jesús cae de nuevo bajo el peso


de la cruz. Sobre el madero de nuestra

12
salvación, no sólo pesa la enfermedad de la
naturaleza humana, sino también las
adversidades de la existencia. Jesús, con su
cruz, ha llevado el peso de la persecución
contra sus siervos y discípulos, contra
aquellos que responden al odio con el amor, a
la violencia con la mansedumbre. Jesús, con
su cruz, ha llevado el peso del pisotea al
hermano. Todo lo ha llevado
voluntariamente, todo lo ha sufrido con su
paciencia, para enseñarnos la paciencia.

TODOS: Ven, Espíritu de la Verdad,


enséñanos a caminar según el ejemplo de
Cristo para cumplir sus grandes preceptos de
paciencia con la preparación del corazón.
Amén.

Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.

OCTAVA ESTACION
JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE
JERUSALÉN

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.

13
TODOS: Que por tu Santa Cruz redimiste al
mundo.

LECTOR: Del Evangelio según San Lucas 23,


28-31
Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: Hijas de
Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por
vosotras y por vuestros hijos, porque mirad
que llegará el día en que dirán: «dichosas las
estériles y los vientres que no han dado a luz
y los pechos que no han criado». Entonces
empezarán a decirles a los montes:
«Desplomaos sobre nosotros»; y a las colinas:
«Sepultadnos»; porque si así tratan al leño
verde, ¿qué pasará con el seco?
Palabra del Señor.

BREVE SILENCIO.

REFLEXIÓN: Tantos hombres y mujeres hoy


en día erran en las ciudades y los campos,
perdidos, sin referentes ni guías. Lloran
cuando el televisor les revela los horrores de
las guerras, los genocidios, los campos de
refugiados.
Brota aquí el llanto auténtico, cuando los ojos
confiesan con las lágrimas no sólo el pecado,
sino también el dolor del corazón. Son
lágrimas benditas, como las de Pedro, signo
de arrepentimiento y prenda de conversión,
que renuevan en nosotros la gracia del
Bautismo.

14
TODOS: Señor Jesús, haz que surjan, en Tu
Iglesia y la sociedad, buenos pastores, guías
y testigos que creen esperanza y muestren el
camino de la unidad y la paz. Amén.

Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.

NOVENA ESTACION
JESUS CAE POR TERCERA VEZ

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa
Cruz redimiste al mundo.

LECTOR: Del evangelio de


san Lucas 22, 28-32
“Vosotros sois los que habéis perseverado
conmigo en mis pruebas; yo, por mi parte,

15
dispongo un Reino para vosotros, como mi
padre lo dispuso para mí, para que comáis y
bebáis a mi mesa en mi reino […]
¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha
solicitado el poder cribaros como trigo, pero
yo he rogado por ti, para que tu fe no
desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto,
confirma a tus hermanos.”
Palabra de Dios.

BREVE SILENCIO.

REFLEXIÓN: Con su tercera caída, Jesús


confiesa el amor con el que ha abrazado por
nosotros el peso de la prueba y renueva la
llamada a seguirle hasta el final, en fidelidad.
Pero nos concede también echar una mirada
más allá del velo de la promesa: Si
perseveramos, también reinaremos con él.
Sus caídas pertenecen al misterio de su
encarnación. Nos ha buscado en nuestra
debilidad,
bajando hasta lo más hondo de ella, para
levantarnos hacía él. Nos ha mostrado en sí
mismo la vía de la humildad, para abrirnos la
vía del regreso. Nos ha enseñado la paciencia
como arma con la que se vence el mundo.
Ahora, caído en tierra por tercera vez,
mientras compadece nuestras debilidades,
nos indica la manera de no sucumbir en la
prueba: perseverar, permanecer firmes y
constantes. Simplemente: Permanecer en él.

16
TODOS:
Jesús, tu profeta anunció la Buena Nueva al
pueblo: les daré un corazón nuevo y les
infundiré un espíritu nuevo; les arrancaré el
corazón de piedra y les daré un corazón de
carne. Rompe nuestros corazones de piedra,
aleja nuestros temores; abre nuestros
corazones al amor, haznos sentir tu
presencia. Tú viniste para vivir en comunión
de corazón con todos nosotros y para darnos
la vida. ¡Ven, Jesús, Ven! Amén.
Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.
DECIMA ESTACIÓN
JESUS ES DESPOJADO DE
SUS VESTIDURAS

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa
Cruz redimiste al mundo.
LECTOR: Del libro de los Salmos 22, 19-21
Ellos me miran y remiran, reparten entre sí
mi ropa y se echan a suertes mi túnica. Pero
tú, Yahvé, no te alejes, corre en mi ayuda

17
fuerza mía, libra mi vida de la espada, mi
persona de las garras de los perros.
Palabra de Dios.

BREVE SILENCIO

REFLEXIÓN: En la inocencia original, la


desnudez era la vestidura de la gloria del
hombre: su amistad trasparente y hermosa
con Dios. Con la caída, la armonía de esa
relación se rompe, la desnudez sufre
vergüenza y lleva consigo el recuerdo
dramático de aquella pérdida.
La desnudez significa la verdad del ser.
Jesús, despojado de sus vestiduras, tejió en la
cruz el hábito nuevo de la dignidad filial del
hombre. Esa túnica sin costuras queda allí,
íntegra para nosotros; la vestidura de su
filiación divina no se ha rasgado, sino que,
desde lo alto de la cruz, se nos ha dado.

TODOS: Jesús, danos el valor y la fuerza para


vestir a los que están desnudos, despojados
de su dignidad, y cubrirlos con nuestro
respeto. Amén.

Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

18
Canto.

DECIMO PRIMERA
ESTACION
JESUS ES CLAVADO EN LA
CRUZ

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa
Cruz redimiste al mundo.

LECTOR: Del libro de Isaías 53, 7b


Como cordero llevado al matadero como
oveja ante
el esquilador, enmudecía y no abría la boca.
Palabra de Dios.

BREVE SILENCIO

REFLEXIÓN: Al principio, Jesús está de pie


para mostrarnos el camino. Es el buen pastor
que guía a sus ovejas hacia verdes praderas.
Luego se arrodilla para lavar los pies de sus
discípulos y así elevarlos.
Ahora, está acostado en la cruz, no abre la
boca. El rey del amor está maniatado.
Entrega su vida, ofreciéndose como cordero
de Dios, que quita el pecado del mundo.
Transforma el odio y la violencia que lo
doblegan en perdón y ternura.

19
TODOS: Señor Jesús, crucificado por
nosotros. Tú eres la confesión del gran amor
del Padre por la humanidad, el icono de la
única verdad creíble. Atráenos hacia ti, para
que aprendamos a vivir por amor de tu amor.
Amén.
Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.

DECIMO SEGUNDA ESTACION


JESUS MUERE EN LA CRUZ

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa
Cruz redimiste al mundo.

LECTOR: Del Evangelio


según San Mateo 27, 45-50.
54
Desde el mediodía hasta la media tarde
vinieron tinieblas sobre toda aquella región. A
media tarde Jesús gritó: «Elí, Elí lamá
sabaktaní», es decir: «Dios mío, Dios mío,
¿por qué me has abandonado?» Al oírlo
algunos de los que estaban por allí dijeron:
«A Elías llama éste». Uno de ellos fue

20
corriendo; enseguida cogió una esponja
empapada en vinagre y, sujetándola en una
caña, le dio de beber. Los demás decían:
«Déjalo, a ver si viene Elías a salvarlo». Jesús,
dio otro grito fuerte y exhaló el espíritu. El
centurión y sus hombres, que custodiaban a
Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba
dijeron aterrorizados: «Realmente éste era
Hijo de Dios». (Breve silencio).
Palabra del Señor.

REFLEXIÓN: «Tengo sed». «Está cumplido».


En estas dos palabras, Jesús nos muestra, con
una mirada hacia la humanidad y otra hacia
el Padre, el ardiente deseo que ha
impregnado su persona y su misión: el amor
al hombre y la obediencia al Padre. Un amor
horizontal y un amor vertical: ¡he aquí el
diseño de la cruz! Y desde el punto de
encuentro de ese doble amor, allí donde Jesús
inclina la cabeza, mana el Espíritu Santo,
primer fruto de su retorno al Padre.

TODOS: Jesús, danos corazones de


compasión para que podamos permanecer
cerca de los crucificados de este mundo y
podamos ofrecernos al Padre junto con ellos.
Amén.

Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.

21
Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.

DECIMO TERCERA ESTACION


JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ

SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa
Cruz redimiste al mundo.

LECTOR: Del libro de Isaías 53, 8-9


Fue arrancado de la tierra de los vivos, herido
por las rebeldías de su pueblo, pusieron su
tumba entre malvados, su sepultura entre
malhechores.
Palabra de Dios.

BREVE SILENCIO

REFLEXIÓN: La lanzada en el costado de


Jesús, de herida se convierte en abertura, en
una puerta abierta que nos deja ver el
corazón de Dios. Aquí, su infinito amor por
nosotros nos deja sacar agua que vivifica y
bebida que invisiblemente sacia y nos hace
renacer. También nosotros nos acercamos al
cuerpo de Jesús bajado de la cruz y puesto en
brazos de la madre. Nos acercamos no
caminando, sino creyendo, no con los pasos

22
del cuerpo, sino con la libre decisión del
corazón. En este cuerpo sin vida nos
reconocemos como sus miembros heridos y
sufrientes, pero protegidos por el abrazo
amoroso de la madre.
Pero nos reconocemos también en estos
brazos maternales, fuertes y tiernos a la vez.
Los brazos abiertos de la Iglesia-Madre son
como el altar que nos ofrece el Cuerpo de
Cristo y, allí, nosotros llegamos a ser Cuerpo
místico de Cristo.

TODOS: Padre, ante todos los sufrimientos


del mundo, toda la violencia y muerte con
que nos encontremos, te pedimos que nos
mandes a María, la madre de Jesús, la madre
de la consolación, la madre del precioso
amor. Amén.

Dios te salve Reina y Madre de


misericordia…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.

DECIMO CUARTA ESTACION


JESUS ES SEPULTADO

23
SACERDOTE: Te adoramos,
oh Cristo, y te bendecimos.
TODOS: Que por tu Santa
Cruz redimiste al mundo.

LECTOR: Del Evangelio según


san Juan 19, 40-42
Tomaron el cuerpo de Jesús y lo envolvieron
en los lienzos con los aromas, según se
acostumbra a enterrar entre los judíos. Había
un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y
en el huerto, un sepulcro nuevo donde nadie
había sido enterrado todavía. Y
como para los judíos era el día de la
Preparación, y el sepulcro estaba cerca,
pusieron allí a Jesús.
Palabra del Señor.

BREVE SILENCIO

REFLEXIÓN: Un jardín, símbolo de la vida


con sus colores, acoge el misterio del hombre
creado y redimido.
En un jardín, Dios puso a su criatura, y de allí
la desterró tras la caída. En un jardín
comenzó la Pasión de Jesús, y en un jardín un
sepulcro nuevo acoge al nuevo Adán que
vuelve a la tierra, seno materno que custodia
la semilla fecunda que muere.
Es el tiempo de la fe que aguarda silenciosa,
y de la esperanza que sabe percibir ya en la
rama seca el despuntar de un pequeño brote,

24
promesa de salvación y de alegría. Ahora la
voz de Dios habla en el gran silencio del
corazón.

TODOS:
Porque Jesús se humilló, Dios lo exaltó y le
dio el nombre que está por encima de todo
nombre, para que ante el nombre de Jesús se
doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y
en los abismos, y toda lengua proclame que
Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios
padre.
Cuando nuestros corazones están heridos y
desgarrados, cuando nos amenaza la
desesperación, te suplicamos, Jesús, que
siembres en nosotros una semilla de
esperanza. Amén.
Padre nuestro…

Sacerdote: Pequé, Señor, pequé.


Todos: Ten piedad y misericordia de
nosotros.

Canto.

CONCLUSIÓN:

SACERDOTE: Recemos por las intenciones


del santo Padre Francisco para poder ganar
indulgencia plenaria siguiendo las
condiciones que establece la Iglesia
Padre nuestro…
25
Dios te salve María…
Gloria al Padre…
BENDICIÓN FINAL
ORACIÓN FINAL

Dios todo poderoso y eterno,


ten misericordia de tus hijos reunidos en
oración,
concédenos hacer tu voluntad en cada
momento,
que todo en nuestra vida brote de ti como su
fuente
y tienda a ti como su fin.
Te lo pedimos por Jesucristo, tu Hijo,
que contigo reina en la unidad del Espíritu
Santo,
y es Dios por los siglos de los siglos.
R/. Amén.

26
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