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Química y Seguridad Alimentaria

El documento aborda la importancia de la química en la seguridad alimentaria y la cultura nutricional, destacando el papel de los aditivos alimentarios en la conservación y mejora de los alimentos. Se discuten los riesgos asociados con ciertos contaminantes y aditivos, así como la necesidad de una dieta equilibrada y consciente para mitigar estos riesgos. Además, se enfatiza la relevancia de leer las etiquetas de los alimentos para tomar decisiones informadas sobre la alimentación y la salud.

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Química y Seguridad Alimentaria

El documento aborda la importancia de la química en la seguridad alimentaria y la cultura nutricional, destacando el papel de los aditivos alimentarios en la conservación y mejora de los alimentos. Se discuten los riesgos asociados con ciertos contaminantes y aditivos, así como la necesidad de una dieta equilibrada y consciente para mitigar estos riesgos. Además, se enfatiza la relevancia de leer las etiquetas de los alimentos para tomar decisiones informadas sobre la alimentación y la salud.

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República Bolivariana de Venezuela

Ministerio de Poder Popular Para la Educ. Universitaria

U.P.T.P “Luis Mariano Rivera”

Carúpano, Edo. Sucre

LA QUÍMICA EN
LA SEGURIDAD
ALIMENTARIA Y
CULTURA
NUTRICIONAL

Profesora: Participante:
Keilys Rodríguez Ana Moya
C.I: V-12.885.924
Sección: 19

Carúpano, octubre 2024


Las sustancias químicas pueden desempeñar una función importante en la
producción y la conservación de alimentos. Los aditivos alimentarios pueden, por
ejemplo, prolongar la vida útil de los alimentos; otros, como los colorantes, pueden
hacer que los alimentos sean más atractivos. De ese modo, se puede decir que la
seguridad alimentaria existe cuando todas las personas tienen acceso en todo
momento ya sea físico, social, y económico a alimentos suficientes, seguros y
nutritivos para cubrir sus necesidades nutricionales y las preferencias culturales
para una vida sana y activa.

Por otro lado, la química de los alimentos es un ámbito del conocimiento


que estudia el detalle de las sustancias químicas que forman parte de los
productos alimenticios. Ya sea por su composición original, por los ingredientes
añadidos o por los procesos de preparación o producción que se dan en ellos.
Incluye también el comportamiento de esas sustancias durante toda la vida útil del
producto. Desde su fabricación o su recolección hasta la propia digestión en el
organismo, pasando por las etapas de almacenamiento, procesado, cocinado,
envasado, etcétera.

Se debe mencionar de manera importante algunos contaminantes químicos


que pueden causar algunas reacciones adversas tanto a la naturaleza y para
nosotros mismos como los son: Los metales pesados, (mercurio, plomo,
cadmio). Se emplean en la industria, las dioxinas, se forman en procesos de
combustión de materiales que tienen cloro en su composición (fábricas de
metales, incineradoras, combustión de gasolina en los coches, etc.). No son
biodegradables, por lo que persisten en el medio ambiente, llegando a contaminar
el agua y los cultivos, Los contaminantes emergentes, también llamados
contaminantes de preocupación emergente, son sustancias químicas o materiales
que se detectan últimamente en las aguas y cuya presencia puede suponer un
riesgo para el medio ambiente y salud humana, los pesticidas, pueden ser
transportados por el aire, entrar en el suelo, entrar a los cuerpos de agua, o ser
absorbidos por las plantas y los animales, la melamina: que se usa en los
materiales en contacto con los alimentos (artículos de plástico, revestimientos de
latas, papel, cartón y adhesivos) y las micotoxinas: son producidas por hongos o
mohos que se desarrollan en ambientes cálidos y húmedos durante el cultivo o
almacenamiento de los alimentos. Cabe señalar por otra parte que los aditivos
alimentarios, es una sustancia con poco o nulo valor nutritivo que se añade a los
alimentos y bebidas en pocas cantidades para modificar sus propiedades
organolépticas. Es decir, tiene como objetivo modificar el color, sabor, olor o
textura de los productos alimenticios. Si bien estos aditivos se utilizan para
proporcionar mejores características alimenticias, estos componentes se usan
también como conservantes. Dichas modificaciones son realizadas para que
puedan ser captadas por las percepciones sensoriales de las personas a la hora
de comer, tal como la vista, el olfato, el tacto, el gusto; también se utilizan para
mejorar los procesos de preparación o para la conservación de alimentos. Dichos
aditivos se clasifican en los siguientes tipos: Aromatizantes: Son sustancias
capaces de otorgar o intensificar el aroma o sabor de los alimentos. Puede
intervenir en lo dulce, agrio, acidez y lo salado de una sustancia, Colorantes: Son
sustancias que conceden o devuelven el color a los alimentos,
Conservantes: Son sustancias químicas que detienen o retrasan el daño
generado por la acción de diversos tipos de microorganismos presentes en los
alimentos, Antioxidantes: Son aditivos que protegen a los alimentos de la
oxidación, Acidulantes: Son aditivos que ayudan a regular el pH de los alimentos
para protegerlos del crecimiento microbiano. A su vez, se utilizan para reforzar o
modificar el sabor de las sustancias, Edulcorantes: Son sustancias, de origen
natural o artificial, para endulzar los alimentos o bebidas, Espesantes: Sustancias
que se utilizan para aumentar la viscosidad de una mezcla, sin alterar otras
propiedades, Saborizantes: Son aditivos que se usan para resaltar el sabor y/o
aroma de los alimentos, Emulsionantes: Son aditivos que ayudan a mezclar dos
sustancias difíciles de combinar en el proceso de mezclado. En cuanto a sus
funciones principales están. Agregar nutrientes: se consideran como sustancias
sin valor nutritivo, algunos componentes poseen algo de valor nutricional, como la
sal, Ayudar a elaborar alimentos: Son las sustancias que auxilian en la
elaboración y preparación de alimentos, como los espesantes o emulsionantes,
Mantener los alimentos en buen estado: Consta de la utilización de
conservantes para proteger a los alimentos de la acción de los microorganismos,
Mejorar la estética y el sabor de los alimentos: Es la adición de sustancias
colorantes y otros aditivos como los saborizantes o edulcorantes para mejorar la
estética y el sabor de los alimentos. Cabe resaltar que dichas funciones traen
algunos beneficios que otorgan texturas adecuadas dependiendo del tipo de
alimento, Añaden valor nutricional, conservan el estado de los alimentos,
garantizando su inocuidad, mejora el sabor, olor y les otorga color, haciendo que
los alimentos sepan y se vean mejor y, por último, ayuda en el proceso de
elaboración de alimentos.

Como todo proceso, existen riesgos asociados con los aditivos alimentarios
que es la intolerancia alimentaria. Algunas personas pueden ser alérgicas o
intolerantes a ciertos aditivos, lo que puede provocar síntomas como congestión
nasal, erupción cutánea, dificultad para respirar, diarrea y vómitos. Sin embargo, el
consumo excesivo de aditivos alimentarios también conlleva riesgos significativos
para la salud. Por ejemplo, ciertos aditivos, como los colorantes artificiales y los
conservantes, han sido asociados con efectos adversos para la salud, incluyendo
reacciones alérgicas, trastornos del comportamiento y problemas
gastrointestinales. Es importante tener en cuenta estos riesgos al tomar decisiones
sobre nuestra dieta diaria.

La información nutricional y los ingredientes de los alimentos pueden


proporcionar una guía valiosa para evaluar la calidad y seguridad de los productos
que consumimos. Para regularizar una mala alimentación. Además, es importante
priorizar una dieta equilibrada y variada, centrada en alimentos frescos y naturales
siempre que sea posible. Optar por alimentos mínimamente procesados y leer las
etiquetas de los productos puede ayudar a limitar la exposición a aditivos
innecesarios y potencialmente perjudiciales. En última instancia, cada uno de
nosotros tiene el poder de tomar decisiones que promuevan nuestra salud y
bienestar. Al adoptar un enfoque consciente y reflexivo hacia nuestra alimentación,
podemos mitigar los riesgos asociados con los aditivos alimentarios y cultivar
hábitos dietéticos que nos ayuden a alcanzar nuestro máximo potencial de salud.
Con el avance tecnológico en la industria alimentaria, la diversificación y el uso de
aditivos han experimentado un crecimiento exponencial, resultandos esenciales en
la producción de una gama de productos alimenticios contemporáneos. Creando
así productos de alimentos procesados y ultra procesados, cada uno
desempeñando roles cruciales que van desde la preservación y mejora sensorial
hasta la optimización del valor nutricional y la facilitación de la producción
alimentaria. Como por ejemplo en los alimentos procesados incluyen métodos de
conservación, preparación y fermentación no alcohólica para aumentar su vida útil
o para modificar o mejorar sus cualidades sensoriales. Entre ellos: enlatados,
conservas, quesos, levaduras, yogures en general, aceites vegetales, pan
artesanal y otros productos de panificación como pastas, azúcar. En este caso el
puré de tomate, luego aquí vemos los alimentos ultra procesados, se producen
combinando ingredientes procesados con cantidades frecuentemente pequeñas
de alimentos sin procesar o mínimamente procesados. Se les agrega ingredientes
industriales con alto contenido de grasas, azúcares o sal, así como aditivos
alimentarios (conservantes, colorantes, aromatizantes, etc.).

Son productos que no deberían formar parte de nuestra alimentación diaria


ya que su consumo en exceso puede dañar la salud, aumentando el riesgo que
aparezcan condiciones de salud como la diabetes, hipertensión, enfermedad
cardiovascular y cerebrovascular, entre otras.

Otros productos están, las Gaseosas y aguas saborizadas, jugos de fruta


endulzados, bebidas energizantes y deportivas, postres lácteos, panes
industriales, productos de copetín o snacks, comidas listas para consumir,
productos preformados congelados como bastones de merluza, carnes
procesadas como salchichas, aderezos, salsas listas para consumir, leche
chocolatada entre otros.

En nuestra vida siempre creemos que ciertos alimentos son perjudiciales


para la salud y que hay de sus mitos y realidades. Tomando como ejemplo,
“Todos los conservantes son artificiales”. Falso, la Realidad: el uso de
conservantes está ligado a la evolución humana. Los conservantes de origen
natural se obtienen principalmente de las hierbas, plantas y especias. Así mismo,
existen técnicas de conservación naturales con productos como la sal, el azúcar y
el vinagre, y técnicas como el secado y ahumado.

Los conservantes solo se utilizan para preservar los alimentos”. Falso.


Realidad: una de las funciones más importantes de los conservantes es proteger
los alimentos de la contaminación microbiana y prolongar su vida útil, para que
puedan mantenerse en perfectas condiciones hasta su momento de consumo.
“Entre más procesados sean los alimentos más daño causan a la salud”.
Falso, y es que la realidad de procesar ciertos alimentos es fundamental para
preservar y mantener seguro lo que consumimos. “Los alimentos procesados
son artificiales o fabricados en laboratorios”. Falso, Realidad: los ingredientes
principales de este tipo de alimentos usualmente son de origen natural, y se
procesan para mejorar su conservación y facilitar su consumo, y solo se emplean
cuando se ha demostrado con evidencia científica que no son dañinos para la
salud. “El procesamiento de alimentos es reciente y resultado de la
industrialización”. Falso, la Realidad: Algunos de los métodos de
procesamiento son ancestrales, como la cocción, la fermentación y la
deshidratación. Con los avances tecnológicos se han desarrollado otros como la
pasteurización, la ultra pasteurización, la congelación, y la producción sostenible
que combinan el control de variables como temperatura, tiempo y presión, con
técnicas de empaque y conservación amigables con el medio ambiente. Es por
ello que las etiquetas de los alimentos deben mostrar obligatoriamente el valor
energético, el total de grasas, las grasas saturadas, los hidratos de carbono, los
azúcares, las proteínas y la sal. Asimismo, se pueden incluir otros nutrientes que
se consideren de interés.
Una tabla nutricional cuenta con 5 componentes principales:

1. Tamaño de la porción.
2. Calorías, proteínas, grasas, colesterol, carbohidratos, vitaminas, minerales,
calcio, fibra, entre otros elementos.
3. Porcentaje de valor diario (%VD).
4. Recomendación de la ingesta de sustancias específicas.
En cuanto al tamaño de la porción, esta no es estándar, siempre dependerá
del tipo de producto y su presentación.
Por otro lado, el porcentaje de valor diario nos indica cuántos nutrientes se
deberían consumir para tener una alimentación saludable. Un valor que está por
debajo del 5% se considera bajo, y uno por sobre 20% es alto. A pesar de ello, los
valores dependerán según las necesidades y características de cada persona,
basándose en su sexo, edad, actividad física, etc.
Si un alimento contiene estas grasas, la cantidad aparecerá en la etiqueta debajo
de la grasa total. Las grasas se miden en gramos. Busque alimentos que no
tengan grasas trans o que tengan un contenido bajo de ellas (1 gramo o menos).
El sodio es el ingrediente más importante de la sal. Este número es
particularmente importante para las personas que estén tratando de consumir
menos sal en su alimentación. Una etiqueta que diga que un alimento tiene 100
mg de sodio significa que este tiene aproximadamente 250 mg de sal. Usted debe
consumir menos de 2,300 mg de sodio al día. Esta es la cantidad de sodio en 1
cucharadita de sal de mesa. Pregúntele a su proveedor de atención médica si
debe consumir aún menos. El porcentaje del valor diario está incluido en la
etiqueta como una guía. El porcentaje de cada artículo en la etiqueta se basa en
una persona que consume 2,000 calorías por día. Sus metas serán diferentes si
usted come más o menos calorías por día. Un nutricionista o su proveedor le
pueden ayudar a establecer sus propias metas nutricionales.

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