GUÍA DE MISA: domingo 9 de febrero de 2025
DIA DEDICADO A LOS JOVENES
Entrada: En el 8vo día de la novena patronal, en honor a nuestra
Señora de Lourdes, bajo el lema MARIA, LA ESPERANZA QUE NOS LLAMA,
nos reunimos en la casa de Dios, para celebrar la Eucaristía. Dedicamos
esta Santa celebración a nuestros jóvenes, los elegidos del Señor como
testimonio fiel de su gran amor.
Lecturas: El Sr hace un llamado al profeta Isaías, destinándole una misión
importante.
PRIMERA LECTURA: Isaías 6, 1-2a. 3-8
SALMO RESPONSORIAL: Sal 137, 1-5. 7c-8
R. Te cantaré, Señor, en presencia de los ángeles.
SEGUNDA LECTURA: san Pablo a los cristianos de Corinto 15, 1-11
EVANGELIO: Lucas 5, 1-11
Evangelio: Jesús busca compañeros para la misión y los envía a “remar
mar adentro”. Ese llamado, es el mismo que nos hace hoy a nosotros.
Nos ponemos de pie y escuchamos con atención sus palabras.
Oración de los fieles: A cada una de ellas, respondemos: TE LO
PEDIMOS SEÑOR.
1. Por el papa, los obispos y los sacerdotes, para que el partir cada día el
pan de la Palabra y de la Eucaristía transforme gradualmente su vida,
acercándolos cada vez más al Señor que los ha llamado a ponerse al
servicio de la Iglesia. Oremos…
2. Por los que sufren la ausencia de ministros que les prediquen y
transmitan la buena nueva de salvación, para que Dios envíe obreros a
esas ovejas sin pastor. Oremos…
3.Por nuestros jóvenes, para que sean testigos gozosos de la verdad del
Evangelio y apóstoles convencidos del reino de Jesús. Oremos.
4.Por todos nosotros, que hemos escuchado el mensaje de salvación,
para que Dios nos siga fortaleciendo en este camino vocacional, y
podamos cumplir en nuestras diferentes realidades sociales la misión que
Él nos ha confiado. Oremos…
Ofrendas Con el pan y el vino, ofrezcámonos también nosotros, para
servir a Dios ahí donde él nos necesite. Cantamos todos.
Comunión:
Vayamos a recibir a Jesús Sacramentado, convencidos de que la misión a
la que nos convoca, es la de ser pescadores de hombres. Cantamos
Comunión espiritual:
Creo, Jesús mío,
que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del
Altar.
Te amo sobre todas las cosas
y deseo recibirte en mi alma.
Pero como no puedo recibirte sacramentalmente,
ven espiritualmente a mi corazón.
Y como si ya te hubiese recibido,
te abrazo y me uno del todo a Ti.
Señor, no permitas que jamás
Me aparte de Ti. Amén.
Despedida:
Recordamos que en la entrada del templo, podemos dejar una
colaboración para aquellos que más lo necesitan.
Nos retiramos con el compromiso de ser los fieles discípulos que Jesús
espera. Cantamos a nuestra madre María.