Afganistán (en pastún, افغانستان, Afġānistān;
en darí, افغانستان, Afġānestān; pronunciado /avɣɒnesˈtɒn/), oficialmente
el Emirato Islámico de Afganistán (en pastún, د افغانستان اسالمي امارت, Da
Afġānistān Islāmī Imārāt; en darí, امارت اسالمی افغانستان, Imârat-i Islâmī-yi
Afġânistân), es un emirato islámico y país montañoso sin salida al
mar ubicado en Asia del Sur. Limita con Pakistán al sur y al este, con Irán al
oeste, con Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán al norte, y con China al
noreste, a través del corredor de Waján.[4][5] Kabul es la capital y ciudad
más grande, con una población estimada de 4,6 millones compuesta
mayormente por pastunes, tayikos, hazaras, uzbekos y turcomanos.
La particular situación geográfica de Afganistán lo ha convertido en lugar de
encuentro de imperios y civilizaciones, así como en espacio de intercambio
y comunicación de importantes polos culturales y comerciales; entre ellos
destaca la ruta de la seda. Este hecho, así como su estructura tribal, hace
difícil la definición de Afganistán como Estado a lo largo de la historia. En
este contexto, el territorio recibió tres denominaciones principales en su
evolución: Ariana (asentamiento de tribus arias en el II milenio a. C.),
Jorasán (medioevo) y Afganistán en la edad Moderna. La historia del
territorio que ocupa hoy Afganistán es vasta, hay indicios de quienes
habitaron estas tierras desde la época de la Prehistoria. Desde la Edad
Antigua, pasando por la Edad Media, Edad Moderna y hasta la Edad
Contemporánea ha sido parte de muchos imperios y reinos.
Etimología
El nombre Afganistán ( افغانستانen dari y en pastún) deriva
directamente de la forma árabe Afġānistan, basada a su vez en una
forma irania que significa ‘tierra de los afganos’ (afghāni 'afgano'
+ persa stan 'país'). En su uso moderno, deriva de la palabra afgano.
Los pastunes comenzaron a usar este término para identificarlos. El
sufijo -stan significa «tierra», por ende, Afganistán significa la tierra
de los afganos; este sufijo se usa asimismo en otros países de Asia.
Historia
Los primeros rastros humanos en Afganistán se remontan
al Paleolítico Medio, y la ubicación estratégica del país a lo largo de
la Ruta de la Seda lo conectaba con las culturas del Oriente Medio y
otras partes de Asia. Históricamente, la tierra ha sido el hogar de
varios pueblos y ha sido testigo de numerosas campañas militares;
incluidas las de Alejandro Magno, los Maurya, los árabes musulmanes,
los mongoles, los británicos, los soviéticos y los Estados Unidos junto
a los países aliados de la OTAN. Se le conoce por ello como el
«cementerio de imperios», aunque ha sido ocupado durante varios
períodos diferentes de su historia. Esta tierra también sirvió como la
fuente de la cual
los grecobactrianos, kushanes, heftalitas, samánidas, saffaríes, gazná
vidas, gúridas, khiljis, mogoles, hotakis, durranis y otros se han
levantado para forjar grandes imperios.
El Afganistán actual comenzó con las dinastías hotaki y durrani en el
siglo XVIII. A finales del siglo XIX, Afganistán se convirtió en un Estado
amortiguador en «El Gran Juego» entre la India británica y el Imperio
ruso. Después de la tercera guerra anglo-afgana en 1919, el país se
liberó del dominio extranjero y finalmente se convirtió en el Reino de
Afganistán en junio de 1926 bajo el rey Amanulá Khan. Este reino
duró casi cincuenta años, hasta que el rey Mohammed Zahir
Shah fue derrocado mediante el golpe de Estado de Mohamed Daud
Khan y se estableció la República de Afganistán, en 1973. En 1978,
tras la Revolución de Saur, en Afganistán se estableció la República
Democrática de Afganistán. La intervención de la Unión Soviética en
apoyo del Gobierno comunista, dio inicio a la guerra de Afganistán de
1978 a 1992, contra la guerrilla islámica, que recibió el apoyo
de Estados Unidos, Arabia Saudita, Pakistán y otras naciones
occidentales y musulmanas. Los soviéticos se retiraron en 1989, pero
la guerra civil prosiguió hasta que en 1996 los talibanes establecieron
el Emirato Islámico de Afganistán basado en su interpretación de
la Sharia, que gobernó la mayor parte del país como un régimen
totalitario durante cinco años.
En 2001, en reacción a los atentados del 11 de septiembre de 2001,
una coalición internacional de la OTAN liderada por Estados
Unidos entró en el país para derrocar a los talibanes y colocó en el
poder al Gobierno que constituye la República Islámica de Afganistán,
dando inicio a una nueva guerra de Afganistán. En 2014, Estados
Unidos y la OTAN declararon formalmente que abandonaban la
guerra, pero mantuvieron tropas en el país en apoyo al Gobierno. En
septiembre de 2020 el Gobierno y el Talibán –que controlaba más de
la mitad del territorio nacional para entonces– iniciaron negociaciones
consideradas «históricas» con el fin de alcanzar la paz y constituir un
nuevo régimen constitucional, que pueda combinar ambas visiones
del Estado islámico. Las negociaciones no prosperaron y las partes se
mantuvieron en conflicto hasta 2021. El 8 de septiembre de 2021, el
grupo talibán que gobernaba el país declaró a Afganistán como un
Emirato Islámico y conformó un nuevo Gobierno.
Antigüedad
Las excavaciones de los yacimientos prehistóricos permitieron saber
que los humanos vivían en lo que hoy es Afganistán hace al menos
50 000 años, y que las comunidades agrícolas de la zona fueron de
las primeras en el mundo.
El territorio fue un punto de encuentro, donde numerosas
civilizaciones interactuaron y a menudo confrontaron. Ha sido el
hogar de varios pueblos a través de diferentes épocas, destacándose
los iranios, que tuvieron una importante función en el desarrollo de
las civilizaciones en Asia Central. El territorio fue incorporado a
importantes imperios, entre ellos el Imperio aqueménida, el Imperio
Macedónico, el Imperio Maurya y el Imperio Árabe.
Época premusulmana
De la prehistoria del país se conoce todavía poco. Sin embargo,
durante las misiones de excavación francesas se descubrieron
en Mundigak siete niveles de civilización que se escalonaban desde el
IV milenio hasta alrededor del año 500 a. C. Los arios, provenientes
del actual Irán, llegados del oeste, ocuparon el país en una época
indeterminada y establecieron su etnia básica. Bajo la dinastía
aqueménida, Afganistán, íntegramente conquistado por Ciro, rey de
Persia, fue dividido en cinco satrapías por Darío I. La pax iránica reinó
en el país durante dos siglos, lo que le permitió participar del gran
esplendor de Irán y dejarse impregnar por la reforma religiosa
de Zaratustra. La conquista de Alejandro Magno en el año 331 a. C.
provocó, más que en cualquier otra parte, una simbiosis entre Grecia,
Irán y la India.
Edictos bilingües (griego y arameo) de Aśoka del s. III a. C. Descubierto en la
ciudad meridional de Kandahar.
Tras la muerte de Alejandro, las satrapías subsistieron, librando
sangrientas luchas. Sucesivamente, el país fue dominado por
los seléucidas, la dinastía india de los Maurya, y el reino de Bactriana.
A finales del siglo II a. C. nuevas invasiones arias impusieron la
preponderancia de la tribu kushana, que alcanzó su apogeo
bajo Kujula Kadphises en el siglo I d. C. y bajo la dinastía Kaniska en
el siglo II. A pesar de la presencia de otras corrientes religiosas (como
el altar del fuego en Surj Kotal), el país se entregó entonces
al budismo, como muestran manifestaciones arquitectónicas tales
como el Gran Santuario de Bamiyan. Su enorme auge fue solamente
frenado por la nueva preponderancia de Irán bajo los sasánidas en
el siglo III d. C., y las invasiones de los hunos o heftalíes (mongoles),
que trajeron la inseguridad y la opresión.
Islam e invasión mongola
En el 651, los sasánidas fueron vencidos por los ejércitos árabes
(conquista de Harat), que ocuparon el país. Los árabes se enfrentaron
a una viva resistencia que impidió una conquista árabe completa e
hizo que la islamización fuese muy lenta: la antigua Kapici (región
de Kabul) no fue convertida hasta finales del siglo IX, y hasta el siglo
XIII subsistieron numerosos principados, tanto vasallos como
independientes. En el norte, los samaníes, iranios originarios de
Samán, cerca de Balj, consiguieron la hegemonía. Los mercenarios
turcos que habían reclutado, originaron una nueva era. En 962, uno
de ellos, Alp Tigin, se hizo independiente en la región de Gazni. Sus
sucesores, sobre todo Mahmud (999-1030) a la cabeza de la dinastía
gaznávida, extendieron su dominación hasta Isfahán y lanzaron
diecisiete expediciones contra la India. Convirtieron Gazni, rival
de Bagdad, en un centro notable, donde brillaron artistas y escritores,
entre ellos Ferdousí, el poeta nacional de Irán. Estos desaparecieron
bajo el empuje de príncipes afganos, los guríes, que usurparon el
poder. Desde entonces, afganos y turcos afganizados proporcionaron
príncipes y mandos a las monarquías indo-musulmanas.
Esta avanzada civilización de los siglos XI y XII, comparable a la del
Afganistán budista de siglos anteriores, se hundió bajo la invasión
de Gengis Khan, que se ensañó particularmente con el país (1221-
1222). A las devastaciones mongoles se añadieron las de Timur
Lang (Tamerlán), quien se hizo coronar en Balj, en 1370. Este fue
culpable, entre otras cosas, de la ruina del importante sistema de
riego, de lo que ya no se recuperaría jamás. Sin embargo, en torno a
Jarat se desarrolló el renacimiento timurí, iniciado con el Sha Ruj
Mirza (1405-1447) y llevado a su cúspide por Husayn-i
Bayqara (1469-1506), junto con su ministro Mir ‘Ali Sir Nawa´i. El
Afganistán oriental, encerrado en sí mismo, vivió cierto renacimiento
cuando el turco Baber (Babur) se instaló en Kabul en el año 1504 y
conquistó la India, donde fundó la dinastía de los grandes mogoles,
aunque siguió siendo para ellos una provincia lejana y olvidada. En la
misma época, el Afganistán occidental pasó al poder de
los safawi de Irán.
Dinastía durraní, imperialismo extranjero y reformas
Rey Amanulá Khan
La decadencia de los mogoles y el debilitamiento de los Safawíes, a
principios del siglo XVIII, hicieron que las inquietas tribus afganas
recuperaran sus libertades y permitieron el nacimiento de un Estado
afgano, gracias a la rebelión y la declaración de independencia
de Mirwais Kan Hotak, jefe de la tribu de los Ghilzai, en 1709. Pero los
Ghilzai tuvieron que afrontar el movimiento nacional de Nader Shah,
que conquistó Kandahar y Kabul en 1738. Un oficial de Nader, Ahmad
Khan, de la tribu de los abdalíes, se proclamó rey en Kandahar, tan
pronto como Nader Shah fue asesinado (1747), y fundó la dinastía de
los Durraníes, primera dinastía afgana independiente. Este intervino
repetidas veces en la India, como sus antecesores, y constituyó un
reino extenso pero inestable. Su sucesor, Timur Shah Durrani, que
trasladó su capital a Kabul, mantuvo la paz en el reino, pero, tras su
muerte, sus hijos y jefes tribales se disputaron su sucesión (1793).
Finalmente, Dust Muhammad, cuya presencia se data desde 1818,
fue reconocido emir en Kabul (1838) y fundó la dinastía de los
Barakza´i o Muhammadza´i. Renunció a las provincias indias y se
dedicó por entero a Afganistán, convertido en Estado tapón entre los
imperios británico y ruso.
Dust Muhammad, unas veces víctima y otras veces beneficiario de la
intervención británica, durante la primera guerra anglo-afgana (1839-
1842), fue sustituido por Suya´ al-Malk (1839) y, tras una insurrección
y la aniquilación del ejército británico de Alexander Burnes (1842),
fue restablecido en el trono a cambio de aceptar un protectorado
británico.
La presión rusa sobre el Asia central llevó en 1878 a una segunda
guerra afgana contra Gran Bretaña, y Abd ur-Rahman Khan (1880-
1901) hubo de reconocer las fronteras de la «Línea Durand» en 1893.
Los esfuerzos de Habib Allah (1901-1919) y de Aman Allah Khan
(1919-1929) para sacar a su país del aislamiento fueron anulados por
la voluntad británica de reforzarlo. Solamente la tercera guerra
afgana, llamada de la independencia, consagró el pleno
reconocimiento de la soberanía de Afganistán: armisticio de
Rawalpindi (8 de agosto de 1919) y tratado de Kabul (22 de
noviembre de 1921). Aman Allah Khan inició la modernización del
país: constitución (1922), código administrativo (1923), comienzo de
la instrucción femenina (1924), nueva constitución (1928), viaja a
Europa y se hace coronar rey. La reacción conservadora no tardó
mucho. El soberano fue derrocado, y un aventurero, Habib Allah
Khan, ejerció durante seis meses una sangrienta dictadura.
Nadir Shah, pariente de Aman Allah Khan, eliminó al usurpador y se
hizo proclamar rey en 1929. Instruido por la experiencia, reemprendió
con prudencia las reformas, pero fue asesinado en 1933. Le sucedió
su hijo Mohammed Zahir Shah de cultura francesa y adicto a ideas
nuevas, quien hizo que su país entrara en la Sociedad de las
Naciones (1934) y abrió progresivamente el país a la influencia
exterior. En 1937 firmó el pacto de Sa‘dabad con Turquía, Irán e Irak,
pero no se dejó arrastrar a la Segunda Guerra Mundial.
Relaciones diplomáticas
La división de la India planteó de nuevo el problema de la «Línea
Durand», además de que Zahir reivindicó los territorios de los afganos
que vivían en el nuevo Estado de Pakistán (problema del
Pathanistán). La crisis se prolongó hasta 1963, cuando se firmó un
acuerdo con Pakistán; casi al mismo tiempo se firmó un acuerdo con
China. Resueltos estos problemas exteriores, Zahir dio una nueva
prueba de voluntad reformadora al hacer aprobar, en 1964, por
la Asamblea Constituyente, una nueva constitución y al estimular la
escolarización de las mujeres, a las que en 1959 se había concedido
el derecho de no llevar velo. La ayuda internacional, en la que
participaban la República Federal de Alemania, Estados Unidos y,
sobre todo, la URSS (acuerdos de 1964), empezó a ser más
importante.
Revolución e invasión soviética
Tras las reformas de Zahir una crisis de modernización sacudió el
país, poco preparado para una transformación. En 1965 se creó por
un grupo de intelectuales del Partido Democrático del Pueblo (PDP),
una escisión dentro del partido gobernante, que acabó por dividirse,
en 1967, en dos partidos, el Khalq y el Parcham, que se enfrentaron
violentamente en movimientos de agitación estudiantil (1969), dando
como resultado un Parlamento incapaz de legislar. Además, en 1970
y 1971, las cosechas fueron catastróficas y el hambre asoló el país.
Esto provocó un cambio de Gobierno, aunque la inestabilidad
continuó. El 16 y 17 de julio de 1973, un golpe de Estado militar,
dirigido por Sardar Muhammad Daud, primo y cuñado del rey, y
apoyado por los dos partidos de la oposición derrocó a Zahir Shah,
quien salió hacia el exilio en Roma. Fue proclamada la república. Pero
la reforma agraria, que obtuvo poco apoyo, y el autoritarismo del
presidente condujeron al derrocamiento de este en abril de 1978.
El socialista Nur Muhammad Taraki tomó el poder; pero, aunque de
inspiración comunista, el nuevo régimen evitaba cuidadosamente
toda alusión al marxismo. Sin embargo, el dominio soviético, directo o
indirecto, aumentaba. En diciembre de 1978, se firmó un tratado de
amistad y de cooperación entre Kabul y Moscú, que permitía, entre
otras cosas, a la URSS intervenir militarmente para «proteger el
país».
Zahir Shah, último rey de Afganistán, que reinó entre 1933 y 1973.
Afganistán se encontraba entonces en pleno caos; unos 200 000
afganos, entre ellos la comunidad kirguiz del Pamir, se refugiaron
en Pakistán; se hablaba de 300 000 muertos en 17 meses,
[
12 000 a 15 000 presos políticos, de provincias
cita requerida]
sublevadas, regiones enteras que escapaban al poder central y
combates violentos. El 14 de septiembre de 1979 fue asesinado Nur
Muhammad Taraki. Su sustituto, Hafizullah Amín, anunció a la vez su
fidelidad al Kremlin y la adopción de medidas en favor del islam
(reparación de mezquitas). Pero a su vez fue derrocado y ejecutado
cuando se produjo la intervención militar soviética de diciembre de
1979, que instaló en el poder a Babrak Karmal. La prolongada
intervención soviética tuvo como efecto la intensificación de la
guerrilla interior (apoyada logísticamente desde el exterior
por Pakistán, EE. UU. y China) y la manifestación, en el mundo
occidental y en el mundo islámico, de numerosas reacciones
antisoviéticas. Asimismo, provocó un éxodo masivo de la población
hacia Irán y Pakistán (tres millones en 1985).
El nuevo Gobierno inició un programa de reformas que eliminó la
usura, inició una campaña de alfabetización, eliminó el cultivo del
opio, legalizó los sindicatos, estableció una ley de salario mínimo y
rebajó entre un 20 y un 30 % los precios de artículos de primera
necesidad. En cuanto a los derechos de la mujer, el régimen socialista
otorgó permiso de no usar velo, abolió la dote, promovió la
integración de mujeres al trabajo (245 000 obreras y el 40 % de los
médicos son mujeres) y a la educación (el analfabetismo femenino es
reducido del 98 % al 75 %, el 60 % del profesorado de la Universidad
de Kabul son mujeres, 440 000 mujeres más trabajaban en educación
y 80 000 participaban en la campaña de alfabetización), así como a la
vida política. El Decreto N.º 7 del 17 de octubre de 1978 otorgó a las
mujeres iguales derechos que los varones. El período de la República
Democrática fue en el que más mujeres profesionales hubo en
Afganistán.
Estas reformas gubernamentales socavaron el orden tribal tradicional
y provocaron oposición en las zonas rurales. Al mismo tiempo, el
Gobierno reprimió brutalmente a la oposición con miles de
ejecuciones políticas. Hasta 27 000 fueron ejecutados en la prisión de
Pul-e-Charkhi.
Tras la invasión del país por la URSS, en diciembre de 1979, 120 000
soldados soviéticos se establecieron en Afganistán. La resistencia
afgana se dividió en siete partidos políticos sunníes establecidos
en Peshawar y ocho partidos chiitas establecidos en Irán. Los partidos
sunníes (el 80 % de la población afgana es sunní) eran mantenidos
por Pakistán y recibían armas de Estados Unidos. Los chiitas
administraban el centro del país (Hazarayat), que mantenían liberado
casi en su totalidad desde 1979. Una guerra de diez años enfrentaría
a un ejército soviético pesado y poco motivado, y una guerrilla
legitimada por el islam y el nacionalismo. El Gobierno y los soviéticos
controlaban las grandes ciudades y los ejes de comunicación, la
resistencia dominaba el campo. En el interior del país, la resistencia
se dividió en centenares de pequeños frentes, correspondiendo a
menudo a la segmentación por comandantes locales, en general,
intelectuales venidos de las ciudades, mullahs, o pequeños notables.
Entre cuatro y cinco millones de refugiados se instalaron
en Pakistán o en Irán. Babrak Karmal, al frente del Partido comunista
y del Estado afgano, de diciembre de 1979 a 1986, no consiguió
establecer el régimen socialista y revolucionario que soñaba. El
partido estaba minado por la división entre la facción Khalq,
mayoritaria y radical, que recluta sus efectivos sobre todo de la
etnia pashto, y la facción Parcham, más moderada. Los comunistas
aparecían además, como el partido del extranjero.
Implicaciones internacionales
Estados Unidos pretendió oponerse a la brecha abierta por
los soviéticos en los países del tercer mundo durante los años
setenta, preparando represalias contra la URSS si aumentaba la
amenaza que la ocupación de Afganistán suponía para el control
del golfo pérsico. El momento culminante de su ayuda financiera y
militar fue la entrega a la resistencia de misiles antiaéreos Stinger
(1986). Arabia Saudí se preocupó por impedir cualquier incursión
de Irán, entonces en guerra con Irak. Se esforzó en constituir un
frente de fundamentalistas sunníes, reclutados sobre todo entre la
etnia pastún, en perjuicio de los chiitas e incluso de los sunníes de
habla persa (llamados impropiamente tayikos), susceptibles a los ojos
de los saudíes de preferir a Irán. Pakistán, bajo la égida del
general Zia Ul-Haq, cuya política proseguiría tras su muerte (1988),
tenía dos objetivos: eliminar la amenaza soviética con el fin de evitar
quedar atrapado entre Afganistán y la India, aliados de la URSS, pero
también establecer una especie de protectorado en un futuro
Afganistán islámico.
A pesar de las ofensivas sangrientas, sobre todo entre 1984 y 1986,
los soviéticos no pudieron vencer en batallas decisivas contra la
resistencia, ni siquiera cerrar la frontera con Pakistán. La guerra
impidió también cualquier posible tregua con Estados Unidos. Cada
año, en noviembre, una mayoría aplastante de los países miembros
de la asamblea general de la ONU pedía la retirada de las tropas
soviéticas. Desde su llegada al poder en 1985, Gorbachov se esforzó
por salir del punto muerto militar y eliminar el obstáculo que
representaba la cuestión afgana para la nueva distensión.
Gobierno de Najibulá y guerra civil
Karmal, reelegido jefe de Estado y secretario general del partido (en
enero de 1986), fue desplazado de este último cargo y del poder
por Mohammad Najibulá (en mayo de 1986). M. Najibulá, en 1987,
lanzó un llamamiento a la «reconciliación nacional» e hizo adoptar en
noviembre una constitución que no tenía influencias comunistas. En
abril de 1988, los acuerdos de Ginebra ratificaron el calendario de
retirada de las tropas soviéticas, sin que se llegara a un verdadero
acuerdo político. Las últimas tropas soviéticas abandonaron el país en
febrero de 1989. Su partida no permitió a la resistencia afgana
apoderarse de la capital, sumida en numerosos conflictos tanto
étnicos como políticos. En Peshawar, los moderados, en gran medida
partidarios del anterior rey Mohammed Zahir Shah y pertenecientes a
la élite tribal, se opusieron a los fundamentalistas que preconizaban
un Estado islámico y que eran apoyados por el ejército paquistaní,
los Hermanos Musulmanes Árabes y Arabia Saudita. El jefe de los
fundamentalistas, Gulbuddin Hekmatyar, tomó posiciones claramente
antioccidentales y lanzó ataques armados contra los otros
grupos muyahidines, liderados por Mas‘ud, del valle del Panjshir. Un
Gobierno interino de Afganistán formado en Peshawar en febrero de
1989 por los partidos sunníes, bajo la presión de Pakistán, no
consiguió unir a los comandantes muyahidines del interior,
acostumbrados a una gran autonomía, ni a los chiitas. Se llegó a una
fase de estabilidad precaria; las grandes ciudades pasaron a estar
controladas por el régimen, en tanto que el campo lo estaba por los
muyahidines. Pero la guerra había perdido su aspecto ideológico, por
cuanto el régimen de Kabul había renunciado a su identificación con
el comunismo: el P.D.P.A. cambió su nombre en 1990 por el de Hizb-i
Watan, Partido de la Patria. Por su parte, muchos muyahidines
luchaban más por conservar el poder local que habían adquirido que
por crear una improbable república islámica. Estados Unidos y
la Unión Soviética, dada su voluntad de poner fin a uno de los últimos
conflictos del tiempo de la Guerra Fría, se comprometieron en
septiembre de 1992 a interrumpir sus entregas de armas a todos los
bandos de la lucha en Afganistán (acuerdo que entró en vigor en
enero de 1992). Al perder el apoyo soviético, Najibulá, que además
había de enfrentarse a graves disensiones en el seno de su propio
partido, vio debilitarse su posición en los primeros meses de 1992; su
propuesta de un alto el fuego unilateral no logró la aceptación de las
organizaciones de la resistencia.
Mientras la ONU multiplicaba sus intervenciones tratando de
establecer una regulación política del conflicto, los muyahidines
acentuaron su presión en el norte. En abril, se hicieron con el control
de todo el país, y obligaron a Najibulá a dejar el poder. Un Consejo
islámico, resultante de un pacto entre las diferentes facciones de la
resistencia, se hizo cargo interinamente del gobierno del país, bajo la
dirección de Sigbatullah Mojaddedi. Mas´ud fue nombrado ministro de
Defensa. En junio, Mojaddedi cedió el poder a un consejo dirigente de
diez miembros, presidido por Burhanuddin Rabbani. Sin embargo,
pronto se reprodujeron las antiguas rivalidades entre muyahidines y
etnias, y en agosto G. Hekmaktyar lanzó una gran ofensiva contra la
capital: los enfrentamientos entre milicias fundamentalistas y fuerzas
gubernamentales causaron más de 2000 muertos y provocaron el
éxodo de más de un tercio de la población. Esta segunda batalla de
Kabul fue acompañada de una multiplicación de los combates por el
resto del país. Un consejo de 1335 delegados eligió a B. Rabbani jefe
de Estado por un periodo de 18 meses (diciembre de 1992) y designó
a cincuenta de sus miembros para formar un parlamento con poderes
constituyentes (enero de 1993). En marzo las distintas facciones
alcanzaron un consenso para que Gulbuddin Hekmatiar, dirigente
de Hezbi Islami, ocupara el puesto de primer ministro, a la vez que
ratificaban la elección de B. Rabbani.
Estado Islámico de Afganistán
Tras la caída del anterior Gobierno en 1992 se creó el Estado Islámico
de Afganistán a través de los Acuerdos de Peshawar.
Emirato Islámico de Afganistán
En 1996 el movimiento talibán tomó el poder de Kabul e instauró un
Gobierno basado en la Sharia. En 2001 una coalición comandada por
Estados Unidos invadió el país derrocando a su
gobernante Mohammad Omar e instaurando un nuevo régimen.
República Islámica de Afganistán
En 1996 el movimiento talibán tomó el poder de Kabul e instauró un
Gobierno basado en la Sharia. En 2001 una coalición comandada por
Estados Unidos invadió el país derrocando a su
gobernante Mohammad Omar e instaurando un nuevo régimen.
República Islámica de Afganistán
Collage que demuestra la fuerza armada extranjera y las visitas de
diplomáticos estadounidenses a Afganistán.
En diciembre de 2001, después de que el Gobierno talibán fue derrocado y
se formó el nuevo Gobierno afgano, Hamid Karzai, el presidente, la Fuerza
Internacional de Asistencia para la Seguridad (ISAF) establecido por
el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para ayudar a
la administración Karzai y proporcionar una seguridad básica. Las fuerzas
del Talibán, mientras tanto, comenzaron a reagruparse dentro de Pakistán.
Más tropas de la coalición internacional entraron en Afganistán y
comenzaron la reconstrucción del país, devastado por la guerra.
Restos de los Budas de Bāmiyān.
Tras perder el poder a manos de una coalición internacional (ISAF),
los talibanes comenzaron un movimiento insurgente para recuperar el
control de Afganistán. Durante la siguiente década, la ISAF y
las tropas afganas llevaron a cabo numerosas ofensivas contra los
talibanes, sin lograr claros resultados. Afganistán sigue siendo uno de
los países más pobres del mundo, debido a la falta de inversión
extranjera, la corrupción del Gobierno y la insurgencia talibán.
Mientras tanto, el Gobierno afgano fue capaz de construir unas
estructuras democráticas, y el país cambió su nombre a la República
Islámica de Afganistán. Se hicieron intentos, a menudo con el apoyo
de los países donantes extranjeros, para mejorar la economía del
país, la salud, la educación, el transporte y la agricultura. Las fuerzas
de la ISAF también comenzaron a entrenar a las fuerzas de seguridad
afganas. En la década posterior a 2002, más de cinco millones
de afganos fueron repatriados, incluyendo algunos que
fueron deportados por países occidentales.
Para el año 2009, comenzó a formarse un Gobierno en la sombra
talibán en ciertas partes del país. En 2010, el presidente Karzai
intentó mantener negociaciones de paz con los líderes talibanes, pero
el grupo rebelde se negó a asistir hasta mediados de 2015, cuando el
líder supremo de los talibanes, finalmente, decidió hacer una copia de
las conversaciones de paz.
Después de la muerte de Osama bin Laden en mayo de 2011 en
Pakistán, fueron asesinadas muchas figuras prominentes afganas.
Las escaramuzas en la frontera entre Afganistán y Pakistán se
intensificaron y muchos ataques a gran escala por parte de la Red
Haqqani basada en Pakistán también se llevaron a cabo a través de
Afganistán. Estados Unidos culpó a elementos criminales dentro del
Gobierno paquistaní en el aumento de los ataques. El Gobierno de
EE. UU. gastó decenas de miles de millones de dólares en ayuda para
el desarrollo de más de 15 años y más de mil millones de dólares en
gastos militares durante el mismo período. La corrupción de los
contratistas de defensa y de desarrollo occidentales y afganos
asociados alcanzó niveles sin precedentes en un país donde el PIB
nacional es a menudo solo una pequeña fracción del presupuesto
anual del Gobierno de Estados Unidos para el conflicto.
Después de las elecciones presidenciales de Afganistán de
2014, Ashraf Ghani Ahmadzai se convirtió en presidente en
septiembre de 2014. La guerra de Estados Unidos en Afganistán (la
guerra más larga sostenida por los [Link]. hasta ahora) terminó
oficialmente el 28 de diciembre de 2014. Sin embargo, miles de
tropas de la OTAN, lideradas por Estados Unidos, permanecieron en el
país para entrenar y asesorar a las fuerzas del Gobierno afgano.
Hasta 2016, la guerra de 2001 a 2021, se tradujo en más de
90.000 muertes relacionadas directamente con tal conflicto, cifra que
incluye a las bajas de los insurgentes, los civiles afganos y las fuerzas
gubernamentales. Más de 100.000 personas resultaron heridas.
Vuelta al poder de los talibanes
Situación militar en Afganistán:
Bajo el control del Emirato Islámico de Afganistán en 2021 Bajo el control del Gobierno
de Afganistán en 2021
El 14 de abril de 2021, el secretario general de la OTAN, Jens
Stoltenberg, dijo que la alianza acordó comenzar a retirar sus tropas
de Afganistán antes del 1 de mayo. Poco después de que comenzara
la retirada de las tropas de la OTAN, el Talibán lanzó una ofensiva
contra el Gobierno afgano, avanzando rápidamente frente al colapso
de las fuerzas del Gobierno afgano. Según un informe de inteligencia
de Estados Unidos, era probable que el Gobierno afgano colapsase
dentro de los seis meses posteriores a que la OTAN completase su
retirada del país. El 15 de agosto de 2021, cuando los talibanes
controlaban una vez más la gran mayoría del territorio afgano, los
talibanes comenzaron a capturar la ciudad capital de Kabul, con
evacuaciones a gran escala de civiles, funcionarios gubernamentales
y diplomáticos extranjeros a través del Aeropuerto Internacional de
Kabul controlado por las fuerzas de los Estados Unidos. Al parecer, se
ordenó a los combatientes talibanes que no interfirieran en las
evacuaciones de civiles y que dejaran salir de la ciudad a quienes
quisieran. Más tarde, ese mismo día, los informes noticiosos
afirmaron que Ashraf Ghani había abandonado Afganistán.
Gobierno y política
Desde la caída de Kabul, la organización de los talibanes ha tomado el
control de facto del país, conformando un Gobierno provisional.
Paramilitares y exfuncionarios de la extinta República Islámica están
alojados en el valle de Panshir, no reconociendo al nuevo Gobierno
talibán.
Derechos humanos
En materia de derechos humanos, respecto a la pertenencia a los
siete organismos de la Carta Internacional de Derechos Humanos,
que incluyen al Comité de Derechos Humanos (HRC), Afganistán ha
firmado o ratificado:
Estatus de los principales instrumentos internacionales de derechos humanos[86]
Tratados internacionales
CESCR CCPR[88] CEDAW CAT[ CRC[93] CRPD[
[87] [91] 92] 95]
Afganis
CCP
CCP CER CE CR CR MW
CR
tán
CES
CES
CC R-
R- D[89] D[90 CED
CEDA C CA
CR
C- C- C[94] CR PD
CR- OP ] W- A T- OP OP
CR PR OP AW C PD -
OP 2- OP T OP - -
1 OP
DP AC SC
Pertene
ncia
Firmado y ratificado, firmado, pero no ratificado, ni firmado ni
ratificado, sin información, ha accedido a firmar y ratificar el órgano en
cuestión, pero también reconoce la competencia de recibir y procesar
comunicaciones individuales por parte de los órganos competentes.
Afganistán es considerado el país más peligroso del mundo para las
mujeres. Además de la pobreza y la corrupción, Afganistán es el país
más peligroso donde pueda vivir una mujer si se toman en cuenta
otros factores como la salud, la violencia sexual y no sexual, la
violencia doméstica y la discriminación económica. El índice de
mortalidad materna es de 1 cada 11 partos, el 87 % de las mujeres
son analfabetas y hasta el 80 % padecen matrimonios forzados. Las
mujeres no tienen acceso a servicios sanitarios básicos, ni a recursos
financieros y carecen de libertad para elegir pareja. Según una
encuesta realizada por la Thomson Reuters Foundation en 2011 y
el International Rescue Committee, las mujeres corren mayor peligro
por la falta de acceso a servicios médicos y la violencia de sus
congéneres, que por las bombas y el mantenimiento de las
hostilidades. La violación no está penada por la ley.
Durante el Gobierno talibán las mujeres debieron taparse la cara para
poder ver a un hombre que no es su marido o su hijo. Para ello se
cubren con el burka completo (pieza de tela que cubre la cabeza y
deja solo una rejilla de tela para ver). No pueden salir solas de casa.
Ser azotadas públicamente es el castigo por mostrar los tobillos, usar
tacones altos, lavar ropa en público, asomarse al balcón de su casa o
viajar en taxi sin su tutor legal (padre, hermano o marido). También
son castigadas por apariciones públicas, ya sea en revistas, libros,
televisión, radio, o incluso baños públicos, ir a reuniones donde haya
varones extraños o estrechar la mano o tocar a un hombre que no
sea su marido. Las mujeres tenían prohibido estudiar (excepto la
religión), trabajar, hacer tratos comerciales, usar maquillaje, pintarse
las uñas, reírse en voz alta, vestirse con colores, ser fotografiadas o
filmadas. Los derechos constitucionales de las mujeres son
avasallados continuamente y las mujeres que quieren dedicarse a la
función pública o a la política son perseguidas y acosadas. A pesar de
que la nueva Constitución afgana de 2004 prohíbe cualquier tipo de
discriminación y distinción entre los ciudadanos de Afganistán,
existen leyes inconstitucionales contra las mujeres, como la que las
obliga a obedecer las exigencias sexuales de sus esposos y otorga a
estos el derecho a retirar la manutención básica, incluyendo los
alimentos, si ella se niega, o la que da la custodia de los hijos
exclusivamente a los varones. El 80 % de las mujeres sufre violencia
doméstica, conducta que no está penada en Afganistán. En la
práctica los cambios fueron limitados, ya que no tuvieron aceptación
total, y, en consecuencia muchas mujeres continuaron padeciendo los
mismos problemas. El matrimonio forzado, el matrimonio de niñas
menores de edad y la violencia doméstica siguen siendo prácticas
muy extendidas. Las mujeres víctimas de violencia sexual son
encarceladas acusadas de crímenes contra la moral. Las mujeres que
huyen de sus casas por malos tratos también son encarceladas.
Organización territorial
Afganistán está dividido administrativamente en
34 provincias (vilayatos). Cada provincia tiene una capital y un
gobernador a cargo. Las provincias se dividen en 364 distritos, y cada
uno de ellos normalmente cubre una ciudad o un número de aldeas.
Cada distrito provincial está representado por un gobernador de
distrito. El país no cuenta con una entidad de administración regional.
Sin embargo tradicionalmente se divide el país en cinco cuadrantes,
norte, sur, este, oeste más la central donde se encuentra la provincia
y capital del país Kabul.
Los gobernadores provinciales, así como los gobernadores de distrito,
son elegidos para el cargo durante las elecciones presidenciales de la
nación, que tienen lugar cada cinco años. Los gobernadores
provinciales son los representantes del Gobierno central de Kabul y
son responsables de todas las cuestiones administrativas y formales
dentro de sus provincias. El jefe de la policía provincial es nombrado
por el Ministerio del Interior en Kabul y trabaja junto con el
gobernador de la provincia, en cumplimiento de la ley para todos los
distritos de la provincia. Hay una excepción en la capital (Kabul),
donde el alcalde es elegido directamente por el presidente, y es
completamente independiente del gobernador de Kabul.
Geografía
Paisajes afganos.
Nieve, Salang, provincia de Parwān
Provincia de Kunar
Afganistán posee una superficie de 652 230 kilómetros cuadrados, de
los cuales aproximadamente el 75 % es montañoso. De hecho, las
poco pobladas tierras altas centrales conforman la mayor parte
del Hindú Kush, la principal cadena montañosa del país y la segunda
más alta del mundo, con varios picos por encima de los 6400 metros
en su extremo oriental. El punto más elevado de este país
mediooriental es la cima de la montaña Nowshak, a 7485 m. s. n. m.
En la región noreste existe una importante actividad sísmica que con
frecuencia causa cientos de muertes. El clima puede catalogarse
como continental extremo, con escasas precipitaciones. Una buena
parte del territorio es desértico o semidesértico, excepto unos
cuantos valles fértiles muy poblados, como el de Herat, al noroeste.
La red fluvial es de tipo endorreico, siendo los ríos más importantes
el Amu Daria (que es el cuasi mítico Oxus), el Helmand y el Kabul.
Economía
Empaquetado de granadas en Afganistán.
Afganistán es un país extremadamente pobre, con una alta
dependencia en la agricultura, pues la mayor parte de la población
(90 %) trabaja en el sector agrícola cultivando cereales, frutales,
frutos secos, algodón y papaya. La mayoría de la agricultura se
realiza en las llanuras del norte, cerca de las fronteras
con Turkmenistán, Uzbekistán y Tayikistán. También hay importantes
rebaños de ovejas karakul, así como artesanía de alfombras. Posee
importantes reservas de gas natural explotadas a baja escala por
empresas de capital estadounidense y una industria (textiles,
alimentos) de incipiente desarrollo. En general, la economía afgana
tiene muy bajo desarrollo debido a la situación de guerra
permanente, a la falta de un Gobierno central efectivo, y a la
fragmentación de la sociedad en grupos tribales.
Flor de la amapola adormidera, de la que se obtienen opiáceos, de los que
Afganistán es el principal productor ilegal del mundo.
Campo de patatas en la provincia de Bamián.
La agricultura es la principal fuente de ingreso de este país, pues se
cultiva principalmente trigo, maíz, arroz, cebada, hortalizas, varios
tipos de frutos
secos, nueces, tabaco, algodón, remolacha y adormidera, esta última
cultivada de manera ilícita para la fabricación de opio y sus derivados
como la heroína,[cita requerida] siendo el primer productor de opio en el
mundo, según datos de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga
y el Delito (ONUDD). Los productos principales de exportación de
Afganistán son opio, frutos secos, alfombras, lana, algodón, pieles y
cueros, piedras preciosas y semipreciosas. También se cultiva y se
usa, en la industria de insumos, las semillas de ricino y rubia. En la
ganadería, destaca la cría de ganado ovino que origina gran cantidad
de carne, además de lana y pieles, para exportación. También se
crían camellos, burros, vacas y cabras. Los productos principales de
importación de Afganistán son maquinaria y bienes de equipo,
alimentos, textiles y petróleo y sus derivados.
La economía ha sufrido bastante debido a agitaciones políticas y
militares, así como a una sequía severa que ha añadido dificultades al
país entre 1998 y 2001. La mayoría de la población sufre de
insuficiencia de comida, vestido, vivienda, atención médica y otros
problemas, todo esto empeorado por operaciones militares e
incertidumbre política. La inflación constituye un serio problema.
Luego de la guerra contra la coalición liderada por Estados Unidos,
que provocó el derrocamiento del régimen talibán en noviembre de
2001, muchos de los agricultores han cambiado sus cultivos por paga
en efectivo, en vez de cultivar alimentos para consumo interno,
dando lugar a cultivos ilícitos como el de adormidera o amapola para
producir opio,[cita requerida] el cual se ha incrementado grandemente en
la década del 2010; tal es así que Afganistán se convirtió en el primer
proveedor ilegal de opio en el mundo.
A pesar de la labor de la comunidad internacional y el Gobierno
de Karzai para erradicar los cultivos ilícitos de adormidera o amapola,
la dependencia de ésta en la economía del país sigue en aumento.
Según la ONUDD, en el año 2006 el cultivo de adormidera creció un
59 % y la producción del opio creció un 49 %. En un artículo de
la Washington Quarterly, Peter van Ham y Jorrit Kamminga dan más
detalles de la economía ilícita del opio en Afganistán y posibles
soluciones.
Esfuerzos internacionales para la reconstrucción de Afganistán
llevaron a la creación de la Autoridad Interina de Afganistán, como
resultado del Acuerdo de Bonn de 2001. En enero de 2002, en
la Conferencia de Donantes para la Reconstrucción de
Afganistán en Tokio, se recolectaron unos 4500 millones de dólares,
que serían administrados por el Banco Mundial.[56] Las áreas
prioritarias para la reconstrucción incluyen instalaciones sanitarias
para educación y salud, mejora del sector agrícola, así como
carreteras, energía y telecomunicaciones. Dos tercios de la población
viven con menos de dos dólares al día.
Minería
Las riquezas económicas todavía no han sido explotadas en gran
escala en la minería. Existen ruinas a 30 kilómetros de Kabul,
producto de intentos de extraer las riquezas de la minería, que fueron
realizadas en la época de los
soviéticos, esmeraldas, cromo, cinc, uranio e hidrocarburos. Aunque
esto son cifras estimadas y susceptibles de ser modificadas con
respecto al petróleo, solo en la cuenca del Amu Daria, se encuentran
en explotación 322 pozos, donde se estima que hay entre 500 y
2000 millones de barriles de crudo. Aunque la prensa occidental habla
con euforia del descubrimiento repentino del «oro negro» afgano,
desligándolo de la invasión y la ocupación del país, desde 1938 —
cuando los británicos construyeron las primeras refinerías en Irán y
Arabia— había conocimiento sobre los yacimientos petrolíferos de
Angut, al norte de Afganistán, que en 1959 fueron explotados por los
soviéticos, quienes construyeron el primer gasoducto del país que
terminaba en Uzbekistán. Quien estaría manejando el proyecto de la
futura explotación minera es la empresa estatal china China
Metallurgical Group Corporation; además, el Banco Mundial ha
invertido recursos para poder manejar el proyecto.
El oro, plata, cobre, berilio y lapislázuli han sido explotados en
pequeñas cantidades en las áreas montañosas. También se explotan
depósitos de carbón y gas natural (estos últimos en el norte del país,
que se desarrollaron durante la ocupación soviética).
El 13 de junio de 2010 se publicó el hallazgo de litio entre los
yacimientos del país, un mineral necesario para la fabricación de
baterías de diferentes dispositivos.
Exportaciones e importaciones
Exportaciones
En 2016, Afganistán exportó $482.000.000, lo que lo convierte en el
104° exportador en el mundo. En los últimos cinco años, la tasa de
exportación cayó un 15,48 %, siendo $531.000.000 en 2011 y
$482.000.000 en la actualidad. Las exportaciones más recientes son
lideradas por las uvas, que representa el 20 % de las exportaciones
totales del país, seguidos por jugos de verduras, que representan el
17,8 %. Los principales destinos de las exportaciones son la India, con
el 46 % ($220.000.000), Pakistán con el 41 %
($200.000.000), Irán con el 3,1 % ($15.100.000), Irak con el 2,1 %
($10.100.000) y Turquía con el 1,9 % ($9.150.000).
Importaciones
En 2016, Afganistán importó $[Link], lo que lo convierte en el
93.° importador en el mundo. En los últimos cinco años, la tasa de
importación cayó un 51,12 %, siendo $[Link] en 2011 y
$[Link] en la actualidad. Las importaciones más recientes
son lideradas por el trigo, que representa el 17,6 % de las
importaciones totales del país, seguidos por la turba, que representan
el 15,9 %. Los principales orígenes de las importaciones son Irán, con
el 22 % ($840.000.000), Pakistán con el 17 %
($653.000.000), China con el 14 % ($526.000.000), Kazajistán con el
13 % ($499.000.000) y Turkmenistán con el 7,7 % ($289.000.000).
Demografía
En 2007, Afganistán tenía una población de 31 889 000 habitantes. La
esperanza de vida en 2018 se estimaba en los 49 años. Estimaciones
del Banco Mundial para el año 2019, elevaban la esperanza de vida a
los 65 años. A 2020 el 43 % de la población estaba alfabetizada. El
promedio de hijos por mujer es de 6,64, una de las tasas más
elevadas del planeta, que está provocando un incremento
demográfico nunca visto en la historia del país.
Grupos étnicos de Afganistán.
Afganistán es un país multilingüe, multiétnico y multicultural, y
además está en una encrucijada entre el este (China), el sur (Asia
meridional, incluido Pakistán), el oeste (Oriente Medio, incluido Irán) y
el norte (grupo de países de la antigua URSS). También fue un
antiguo punto de encuentro del comercio y migración. A lo largo de la
historia, la región de la moderna Afganistán fue invadida por varios
pueblos, que incluyen
los persas, griegos, árabes, turcos, mongoles, británicos, soviéticos y
por la coalición liderada por EE. UU. en 2001.
La población de Afganistán está dividida en un gran número de
grupos étnicos. Como no se ha llevado a cabo un censo sistemático
en el país últimamente, no se cuenta con cifras exactas del tamaño y
composición de los variados grupos étnicos. Por lo tanto, la mayoría
de las cifras son solo aproximaciones. Según el CIA World
Factbook (actualizado el 23 de noviembre de 2012), la distribución de
grupos étnicos es la siguiente:
Pastunes: 42 %
Tayikos: 27 %
Hazaras: 9 %
Uzbekos: 9 %
Aimak: 4 %
Turcomanos: 3 %
Baluchi: 2 %
Otros: 4 %
Los idiomas oficiales de Afganistán son el persa afgano o dari (persa),
hablado por el 50 % de la población, y el pastún, hablado por el 35 %
de la población. Otras lenguas incluyen idiomas turcos, entre
ellos, uzbeko y turcomano o turkmeno (este último, hablado por el
10 % de los habitantes), así como 30 lenguas menores. El bilingüismo
es común, y esta es una de las razones por las cuales los porcentajes
resultan variables.
Religiosamente, los afganos son predominantemente musulmanes
(de los cuales aproximadamente 80-89 % son sunníes y 10-19 %
son chiíes). Hay también minorías budistas, hinduistas y sijs. Una
minoría judía milenaria se ha reducido desde hace algunos años.
Muchos de los judíos huyeron en los noventa (durante la guerra civil y
durante el régimen islamista radical de los talibanes) hacia los países
vecinos, a Europa y al continente americano. Con la caída de los
talibanes, algunos sijs y judíos han retornado a la provincia afgana
de Ġaznī.
Durante los últimos años, Afganistán se ha mantenido fuera de la lista
de países ordenados según su Índice de Desarrollo Humano elaborada
por la ONU, debido a que no es posible recopilar datos suficientes
para una correcta clasificación. En todo caso, cabría esperar que
Afganistán fuera el último en dicho ranking, [] dado su escaso
desarrollo económico y social.
Afganistán es muy pobre; de hecho, en 1995 ocupó el puesto 192.º
(el último) en la clasificación de países según el consumo
de calorías de su población.[] Miles de personas carecen de alimentos,
vivienda y asistencia sanitaria. Entre 1979 y 2000, una tercera parte
de su población abandonó el territorio, huyendo de la guerra,
estimándose que son cerca de seis millones los refugiados afganos
establecidos en Pakistán e Irán, quienes poco a poco han regresado a
Afganistán.[]
Algunas de las principales ciudades son:
Poblaci
Ciudad
ón
3.289.00
Kabul
0
Kandahar 491.500
Herāt 436.300
Mazār-e
368.100
Šarīf
Kunduz 304.600
Jalalabad 206.500
Baġlān 203.600
Ġaznī 157.600
Balh 116.300
Bamiyán 80.900
Educación
Instituto de Estadística de la UNESCO. Tasa de alfabetización de Afganistán
población de más 15 años 1980–2015
Para el año 2017 se estimó que los gastos de educación alcanzaron el
4,1 % del PBI.
A partir de 2006, más de cuatro millones de alumnos de ambos sexos
estaban inscritos en todo el país.
Tras el establecimiento del Emirato Islámico, existen diversos
obstáculos significativos en la educación del país, debido a la falta de
financiación, edificios escolares inseguros y reglas culturales. La falta
de profesores es otro obstáculo.
Educación básica en la región de Kabul a finales de la década de 1950
La tasa de alfabetización según estimación de 1999 es de 36 %: el
51 % de los hombres y el 21 % de las mujeres. Actualmente hay unas
9500 escuelas en el país.
Las mejores universidades de Afganistán son la Universidad
Americana de Afganistán (AUAF), seguida de la Universidad de
Kabul (KU), ambas ubicadas en Kabul. La Academia Militar Nacional
de Afganistán, fue una institución de desarrollo militar de cuatro años
dedicada a graduar a los oficiales de las Fuerzas Armadas afganas. La
Universidad de Defensa Afgana fue construida cerca de Qargha en
Kabul. Las principales universidades fuera de Kabul incluyen la
Universidad de Kandahar en el sur, la Universidad de Herat en el
noroeste, la Universidad de Balkh y la Universidad de Kunduz en el
norte, la Universidad de Nangarhar y la Universidad de Khost (SZU)
en el este. Estados Unidos planificó construir seis facultades de
educación y cinco colegios provinciales de formación de docentes en
todo el país, dos grandes escuelas secundarias en Kabul y una
escuela en Jalalabad, durante los años de invasión.
Religión
Religión en Afganistán (2010)
Religión Porcentaje
Islam sunní 83.3 %
Islam chií 15.3 %
Hinduismo 0.4 %
Otras 0.9 %
No Creyente 0.1 %
Fuente:[142]
La mayoría de los afganos son musulmanes.
La cultura de Afganistán ha recibido una enorme influencia del islam,
pero también en menor medida por el budismo y el zoroastrismo. El
país ha sido un cruce de caminos a lo largo de la historia para
la India, Irán y Asia Central, lo cual ha repercutido sobre su
civilización.
La mayoría de los afganos (cerca del 99 %) son musulmanes, de los
cuales el 80 % son suníes y solo el 19 % son chiíes. Una importante
figura de la vida musulmán en Afganistán es el mulá (líder religioso o
instructor). Cualquier hombre que pueda recitar el Corán de memoria
puede ser un mulá.[143]
El pueblo hazara es predominantemente chiita, principalmente de
la rama de los Doce con algunos grupos más pequeños que practican
la rama del ismailismo, aunque también hay una pequeña minoría
sunita. Los tizks Qizilbash de Afganistán han sido tradicionalmente
chiitas.
Miles de sikhs e hindúes afganos también se encuentran en las
principales ciudades. Había una pequeña comunidad judía en
Afganistán que había emigrado a Israel y los Estados Unidos a fines
del siglo XX; al menos un judío, Zablon Simintov, permaneció. Hay
entre 500 y 8000 cristianos en Afganistán, los cuales practican su fe
de forma clandestina debido a la gran oposición social existente.
Cultura
Afganistán cuenta con una compleja historia, que ha quedado
reflejada en su actual civilización, idiomas y monumentos. Los
afganos se muestran orgullosos de su país, su linaje y soberanía. Al
estar en un cruce de caminos de múltiples rutas comerciales e
imperios, la cultura afgana es rica y multilingüe, con herencias de
todas las etnias y pueblos que arribaron a su territorio, donde el islam
tiene una importancia predominante, pero hay influencias budistas y
nómadas. La literatura afgana la componen básicamente poemas en
los idiomas persa y pastún. Su música la componen instrumentos de
cuerda tradicionales como el laúd dotar o el laúd tanbur, por
influencias árabes y persas y el tambor tabla, influencia india.