Vaca Muerta
Es un recurso de clase mundial que está cambiando la realidad energética del país a partir de la
producción de gas y petróleo no convencional. Más de 30 empresas locales e internacionales ya
están invirtiendo. Apuntamos a proveer a los argentinos de energía abundante, limpia y a precio
accesible para las PYMES, la industria y el transporte.
Vaca Muerta en números
2°en el mundo
Recurso no convencional de Gas
31
empresas con posición en el proyecto
4° en el mundo
Recurso no convencional de Petróleo
Historia de Vaca Muerta
“Vaca muerta” es el nombre de dos palabras que últimamente parece haberse
puesto de moda debido a los cálculos de reservas y exitosos métodos no
convencionales de extracción de hidrocarburos que los medios han divulgado de
manera profusa.
En ellos, a menudo se incurre en el error de decir que es un yacimiento. Pero
Vaca Muerta no es un yacimiento, es una formación sedimentaria depositada en
un mar de edad jurásica, en la Cuenca Neuquina.
Fue denominada con ese curioso nombre en 1931 por el estadounidense Charles
Edwin Weaver (1880-1958), doctor en Geología y Paleontología, que la encontró
aflorando en toda la sierra de Vaca Muerta.
Primeros hallazgos en Neuquén y estudios de Pablo Groeber.
Primeros hallazgos
Años más tarde, en 1946, el Dr. Pablo Groeber (nacido en la Estrasburgo
temporalmente alemana, 1885-1964) coincidió con Weaver en la importancia de
esta formación, cuando realizaba el levantamiento geológico de la región
noroccidental de Zapala y comprobó que todos los fósiles (ammonites) que se
hallaban en las sedimentitas de la formación Vaca Muerta eran de edad jurásica.
Esta formación está constituida por sedimentitas denominadas margas
bituminosas, debido a su alto contenido de materia orgánica. Corresponden a
sedimentos marinos de baja energía, depositados en condiciones de fondo
altamente reductoras. Es normal, cuando se realiza el control geológico de un
pozo, que al entrar en la formación Vaca Muerta, se retire un fragmento de cutting
y se lo exponga a la llama de un mechero: inmediatamente arderá con una llama
rojiza, signo de su contenido y riqueza de materia orgánica.
Continuando con el levantamiento geológico, tanto Weaver como Groeber
comprobaron que al ir hacia el Norte, pasaba en solución de continuidad –o sea,
sin mediar discordancia– a mayor presencia de arcilitas y margas bituminosas, con
similares características a las anteriores, pero con fósiles (ammonites) de edad
cretácica.
Corte sur a norte de la Cuenca Neuquina, donde se indica la sección sedimentaria, en la cual se
podría realizar explotación de tipo no convencional.
Esa nueva unidad sedimentaria fue denominada por Weaver, en 1931, Formación
Quintuco.
Así se logró establecer el límite jurásico-cretácico en la columna sedimentaria de
la Cuenca Neuquina. Hasta la formación Vaca Muerta, las sedimentitas son del
Jurásico, y con la formación Quintuco comienza la depositación del Cretácico.
Estas formaciones se desarrollan en el subsuelo de la cuenca hacia el Este, la
formación Quintuco cambia a litologías compuestas por calizas y más al Este,
pasa lateralmente a la formación Loma Montosa, con areniscas calcáreas y
conglomeras (en el subsuelo de la zona Catriel) y, por último, en la zona próxima
al borde de la cuenca Occidental, se identifican como arcilitas rojizas continentales
de la formación Puesto González.
Factibilidad de extracción
Mientras que la formación Vaca Muerta mantiene sus características litológicas de
rocas sedimentarias (margas bituminosas) desde la sierra del mismo nombre,
hasta acuñarse lateralmente en el subsuelo, aproximadamente en el centro de la
cuenca y al sudeste de Catriel. En gran parte de esta gran extensión del subsuelo,
donde se desarrolla la formación Vaca Muerta, es factible desarrollar la técnica de
extracción de shale gas y shale oil.
En suma, deberá llamarse “yacimiento” a cada trampa, estratigráfica, estructural o
combinada, que llevará el nombre y la sigla de pozo, de acuerdo con la Resolución
1040/09 sobre nomenclatura de pozos.
Otro detalle interesante es que frecuentemente los geólogos e ingenieros de
idioma inglés llaman a la litología de la formación Vaca Muerta como “esquistos”.
En realidad, aquí vuelve a surgir un desencuentro idiomático. Las rocas se
clasifican en cuatro grupos con características propias: ígneas, sedimentarias,
metamórficas y piroclásticas.
Las sedimentarias tienen sus planos de estratificación sin alterar térmicamente,
mientras que las metamórficas, al haber estado sometidas a un intenso calor,
adquieren la característica física donde los planos de estratificación pasan a
denominarse esquistosidad. Un ejemplo cotidiano de ello son las lajas de pizarra
para techo.
Sin embargo, ello no quita, que por comentarios personales de técnicos del
Servicio Geológico de los Estados Unidos, en América del Norte, existan algunos
yacimientos cuyos hidrocarburos provienen de niveles que poseen esquistosidad.