Visión de Dios
LA IGLESIA DE LA FAMILIA
Fecha: Semana 24 de Octubre
Título: FAVOR DE DIOS QUE SANA
San Marcos 5:25-29
“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue
sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados”. Isaías 53:5 (RVR 1960)
1). CUANDO TODOS LOS RECURSOS SE AGOTAN:
a). Solo queda Jesús.
b). Y es la mejor opción.
2). OPTIMISMO Y ESFUERZO.
3). TENER EN CUENTA EL PODER DE DIOS.
4). RECONOCER QUE LA SANIDAD QUE RECIBIMOS ES UN TESTIMONIO PARA
LOS DEMÁS.
5). LA PRIORIDAD ES BUSCAR A DIOS.
6). SOMOS TESTIGOS DE LO QUE DIOS HACE.
Hablar de enfermedades es muy actual por todo lo que ha pasado y vivido estos últimos años a
causa de la pandemia y otras condiciones que han surgido.
En este tiempo vimos que los recursos conocidos no eran suficientes para evitar contagios y sanar
esos sufrimientos; ni siquiera los países ricos, las potencias mundiales, lograron detener el flagelo de
la enfermedad; se cerraron fronteras y hasta se anularon vuelos de conexión entre los países, por
temor e impotencia, se decía que estaban estudiando cómo combatir el virus, pero aún está el riesgo.
La mujer del flujo de sangre es un claro ejemplo de la limitación de la ciencia médica de aquel
entonces. Respetamos la medicina y los médicos y especialistas, gracias a ellos muchos están vivos
hoy, tienen mejor calidad de vida, y la edad promedio de vida ha aumentado notablemente (en
Argentina es aproximadamente 76 años). Ella había gastado todo yendo de médico en médico y en
lugar de mejorar, dice La Palabra, había empeorado su salud.
La ley religiosa que se practicaba en aquellos tiempos le impedía a una mujer con hemorragia o
menstruosa asistir a una reunión publica y andar entre la gente, debía pasar encerrada en su casa,
lejos de todo roce social y esperar el final de su vida, ya que cada día estaba más débil y moribunda.
“Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo” (1 Juan 3:8)-
Vivir una vida de consagración y ver la mano de Dios obrando en nuestra vida es un buen
testimonio para todos. Podemos compartir algún testimonio personal, una sanidad o una bendición
y orar por los necesitados y enfermos.
Volvamos a la mujer con hemorragia; su prioridad no era golpearse ni discutir con nadie, sino que
buscaba con todo su corazón el toque de Dios, que Él la toque personalmente porque, se decía: si tan
solo tocase el borde de su vestidura será salva (Marcos 5:28).
La Biblia de las Américas dice en San Marcos 5:29: "Al instante la fuente de sangre se secó, y sintió
en su cuerpo que estaba curada de su aflicción”.
Jesús preguntó "¿Quién me ha tocado?" La mujer, dándose cuenta de lo que había ocurrido se postró
delante de Jesús, le contó su historia y Él le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz”. Algunas
versiones dicen: “eres libre de tu azote”, otras “Se acabó tu sufrimiento”, otra “has sido sanada”.
Vale la pena venir delante de Jesús con un alma conmovida por las circunstancias de dolor,
enfermedad y cualquier mal porque en Él encontraremos la virtud sanadora, la virtud liberadora, la
virtud salvadora, la virtud que nos hace bien y nos fortalece.
Busquemos a Dios y experimentaremos Su poder sanador.
Oremos por los que integran la Célula.
Tomemos tiempo para orar y ministrar a los enfermos
El tema de las enfermedades es algo que nos lleva a pensar qué haríamos sin Jesús. Por eso es tan
importante obtener el favor de Dios para recibir sanidad.
Conclusión: Busquemos a Dios y experimentemos Su poder sanador en nuestras vidas.
Oración: Oremos por la sanidad de cada miembro de la Célula.
Acción: Toma tiempo para ministrar sanidad y orar aun por los familiares enfermos.
¡Dios los Bendiga!