SIMÓN RODRIGUEZ, UN FORMADOR PARA LA LIBERTAD
Simón Narciso de Jesús Carreño Rodríguez, un pensador, educador, filósofo,
político, tipógrafo y prócer venezolano, conocido principalmente por haber sido tutor y
maestro del Libertador. Ejerció una profunda influencia en la historia de América Latina,
especialmente en la figura de Simón Bolívar. Su vida, marcada por la pasión por la
educación y la búsqueda de una América libre y justa, es un testimonio de la
importancia de la pedagogía en la construcción de naciones.
Los aportes de Simón Rodríguez versan sobre política, economía, educación, ética y
sociología. En su obra principal Sociedades Americanas en 1828, se puede encontrar
el proyecto político-económico y educativo para establecer las Repúblicas Americanas.
Estuvo en Europa durante más veinte años. En 1805 hace el recorrido a pie con
Simón Bolívar desde París hasta Roma presenciando el juramento del Monte Sacro.
Vivió en Francia, Inglaterra, Austria, Prusia, Alemania, Polonia, Italia, Portugal y Rusia;
donde se desempeñó como maestro de educación primaria, abrió escuelas, trabajo en
laboratorios de química y asistió a reuniones secretas de carácter socialista.
Fue un espartano tanto en su manera de vivir como de pensar. Siempre estuvo
acosado por críticos y detractores. Estoico en su forma de enfrentar la realidad,
adversidad y las traiciones. Austero administrador de la palabra. Era capaz de decir en
una sentencia lo que muchos demoran en decir en varios libros. Poseía una capacidad
de síntesis extraordinaria.
En sus libros todo es afirmación suya, deducción suya, todo descubrimiento o
anticipación es suya. No hay citas, ni latinazos, ni galicismos, ni anglicismos, ni frases
rebuscadas, nada de citas de clásicos de la antigüedad (y se los leyó todos). Su obra
está llena de pensamientos suyos salpicados de ironía porque todo en él es original,
100% propio.
Los Primeros Años y la Formación
Nacido en Caracas en 1769, Simón Rodríguez desde joven demostró una gran
curiosidad intelectual y un profundo compromiso con la educación. Se formó en los
colegios de Caracas y, más tarde, viajó a Europa para ampliar sus conocimientos. Sus
estudios se centraron en la filosofía, la pedagogía y las ciencias sociales, disciplinas
que marcarían su pensamiento y su obra.
El Encuentro con Bolívar y la Influencia Mutua
Uno de los momentos más significativos en la vida de Rodríguez fue su encuentro con
Simón Bolívar. Como tutor del joven Bolívar, Rodríguez sembró en él las semillas de la
libertad, la justicia y la igualdad. Sus conversaciones y enseñanzas influyeron
profundamente en la formación ideológica del Libertador, quien a su vez reconoció
siempre la importancia de su maestro. Don Simón Rodríguez, no solo fue el maestro
del Libertador, fue su guía y consejero, influenciando su vida al punto que Bolívar en
una carta le expresó “Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo
grande, para lo hermoso. Yo he seguido por el sendero que usted me señaló. Usted fue
mi piloto...".
El Proyecto Educativo y Político
Rodríguez concebía la educación como el motor del cambio social. Para él, la escuela
debía ser un espacio de formación integral, donde los estudiantes desarrollaran no solo
sus conocimientos intelectuales, sino también sus habilidades sociales y cívicas. Su
proyecto educativo se basaba en la idea de formar ciudadanos críticos y participativos,
capaces de construir una sociedad más justa y equitativa.
A lo largo de su vida, Rodríguez viajó por América Latina, promoviendo sus ideas
educativas y políticas. Fundó escuelas, escribió numerosos ensayos y participó en
diversos proyectos de reforma. Su obra más conocida, "Sociedades Americanas", es
un compendio de sus ideas sobre la organización política y social de las nuevas
repúblicas americanas.
Samuel Robinson
En 1797, en la villa de Kingston (en la isla de Jamaica), cambió su nombre a Samuel
Robinson. Después de permanecer algunos años en los Estados Unidos, en 1801 viajó
a Francia. Samuel Robinson no es una nueva personalidad de Simón Rodríguez para
esconderse en ella, sino la continuación de su propio yo, es una metáfora profunda y
sabia y a través de ella Rodríguez se descifra a sí mismo, se psicoanaliza de manera
incomparable.
Por eso Samuel Robinson fue el mejor heterónimo que pudo haber escogido Simón
Rodríguez para identificarse. La utopía de Rodríguez más que política fue pedagógica
e invocaba y proponía la “Instrucción Social” como remedio para las revoluciones, o
cuando más, para crear repúblicas independientes y democrático-burguesas.
Pedagogía de la curiosidad
Fue pionero en este tipo de pedagogía. La nada inocente solicitud que hizo Rodríguez
acerca de promover el desarrollo del “niño preguntón”. Todo cambio profundo de un
tiempo histórico que conduzca a uno revolucionario debe abrir las compuertas a la
vocación inquisitiva del niño. De no ocurrir así se castra, estanca y retrocede frente a
las fuerzas de la tradición y el oscurantismo.
El Ocaso y el Legado
Los últimos años de la vida de Simón Rodríguez transcurrieron en relativa soledad. Se
estableció en Perú, donde continuó trabajando en su proyecto educativo. Falleció en
1854, dejando un legado invaluable para América Latina. Murió en Amotape – Norte del
Perú, a los 84 años de edad, el día 28 de febrero de 1854.
El legado de Simón Rodríguez se manifiesta en:
● La educación como motor de cambio: Su visión de la educación como
herramienta para transformar la sociedad sigue siendo vigente hoy en día.
● La importancia de la formación integral: Rodríguez comprendió que la
educación debía ir más allá de la transmisión de conocimientos, y debía formar
ciudadanos comprometidos con su comunidad.
● La necesidad de la unidad latinoamericana: Su proyecto político buscaba la
integración de los países de América Latina para construir una región más fuerte
y unida.
Simón Rodríguez es considerado uno de los pensadores más importantes de América
Latina. Su vida y obra son una fuente de inspiración para quienes creen en el poder de
la educación para transformar el mundo.