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Cuento Policial Prácticas Del Lenguaje

Emilio investiga el robo de un libro valioso de Nicolás Fraga en la librería de su amigo Paco Hurtado, donde se revela que los miembros del Círculo F son posesivos con el autor. A través de pistas y el comportamiento sospechoso de Darío, el vendedor, Emilio deduce que él es el ladrón y el loco del hacha que atacó a Fraga. Finalmente, la policía detiene a Darío, y Emilio concluye que el Círculo F podría traer más problemas que soluciones al autor.

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Cuento Policial Prácticas Del Lenguaje

Emilio investiga el robo de un libro valioso de Nicolás Fraga en la librería de su amigo Paco Hurtado, donde se revela que los miembros del Círculo F son posesivos con el autor. A través de pistas y el comportamiento sospechoso de Darío, el vendedor, Emilio deduce que él es el ladrón y el loco del hacha que atacó a Fraga. Finalmente, la policía detiene a Darío, y Emilio concluye que el Círculo F podría traer más problemas que soluciones al autor.

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El Círculo F de Franco Vaccarini

P aco Hurtado librero y gran amigo, con mostachos tipo manubrio de bicicleta, me llamó ayer a mi agencia de investigaciones. Esto me dijo Paco:
—Querido Emilio, sucedió algo horrible. Me robaron un libro.
—Qué tragedia —ironicé.

—No te rías, era un ejemplar de la novela Vampiros de día, numerado, en edición de lujo, con dedicatoria y firma del autor más leído en nuestra
lengua, Nicolás Fraga. Lo pueden revender por una fortuna.
Pasé por la librería a media mañana y Hurtado me presentó a su vendedor, Darío, un muchacho pecoso, con hipo.
—Es nervioso, y tiene este tic del hipo, pero decente y trabajador—lo defendió Hurtado.
Me mostró un estante vacío:
—Aquí se guardan los cien ejemplares numerados de cada novela nueva de Fraga, uno para cada miembro del Círculo
F, su club de fanáticos. Vamos a la cocina, te invito con un café.
—¿Por qué hacen esta edición tan cara y escasa? — pregunté, mientras observaba una gran bolsa de basura al
costado de la mesada, ya en la cocina.
—Sin duda, olvidaron sacar la basura ayer —afirmó Paco.
Y respondió a mi pregunta:
—Hubo un tiempo en que Fraga tenía poquísimos lecto-res. Cuando empezó a tener éxito, algunos de sus primeros lectores se sintieron celosos por tener que
compartirlo con muchos otros. Un encapuchado, hace un par de años, lo atacó en la calle con un hacha, lanzando extraños alaridos. Lo acusó de haberse
convertido en un escritor comercial. Un policía de ronda lo salvó, pero el atacante logró escapar.
—Qué raro — comenté.

—Los lectores son muy posesivos, Emilio. Fraga exigió a la editorial una edición de lujo de sus libros para contentar a sus fanáticos y que, de
ese modo, siguieran sintiéndose especiales y no lo asesinaran. Así surgió el Círculo F. Fraga sospecha que uno de sus miembros es quien intentó
matarlo.
En ese momento entró un hombre alto y con bastón: era Garibaldi, el presidente del Círculo F. Hechas las presentaciones, me confesó:
—Este es el día más triste de mi vida. No sé qué hacer para que Fraga vuelva a ser un autor secreto y que se acaben estos problemas. Cada
vez más gente nos pide ingresar al Círculo, y el Círculo es solo para cien personas y punto—afirmó.
—Es el problema de los secretos cuando se conocen: no se puede volver atrás —dictaminé—. ¿Por qué usa bastón?
—Porque queda fino, no porque sea rengo -suspiró, satisfecho.
Y agregó, sin que viniera a cuento:
—Me lo regaló el mismo Fraga para mi cumpleaños.
Nico sabe que amo los bastones
Noté un brillo de rabia en Darío, pero justo sonó el teléfono y lo atendió; enseguida gritó de un modo inesperado y eufórico:
-El señor, hip, Fraga desea hablar con Garibaldi, ¡Hip!— dijo, de pronto sereno y como avergonzado de su reacción.

Prácticas del Lenguaje- Cuento policial_ 1


Garibaldi atendió, habló dos minutos, cortó y nos dijo:
—Era Fraga. Prometió resarcir al miembro del club que debía llevarse el ejemplar robado.
En ese momento, la alarma de mi celular me indicó la entrada de un mensaje de texto. Luego de leerlo, le susurré a Hurtado que llamara,
discretamente, a la Policía.
-El caso está resuelto -afirmé, en cuanto vi entrar a los uniformados.
Darío intentó huir, pero Garibaldi le dio un bastonazo en
el lomo que lo paró en seco.
—Le di con el bastón porque el que huye es culpable de algo —razonó más tarde.
Darío quedo detenido por ataque con hacha y robo de libro.
—¡Hip!... ¡Hip!... Díganle a Fraga que, cuando salga, lo buscaré -amenazó mientras lo llevaban esposado.
Mis explicaciones de cómo resolví el caso fueron breves. Lo primero que me llamó la atención fue la bolsa de basura en la cocina, ya
cerrada a media mañana.
Buen lugar para meter un libro y sacarlo sin sospechas. Segundo: el gesto de Darío cuando Garibaldi contó que Fraga le había regalado
un bastón: celos. Tercero: saber que había más personas que querían entrar al Círculo F. Sin dudas, una de ellas era Darío, quien, al no
poder acceder al club, había decidido robar un ejemplar de lujo. Su extraño grito al atender el teléfono me dio el indicio final: era
un fanático oculto de Fraga.
Hurtado me preguntó cómo había sabido yo que Darío era el loco del hacha.

—Antes de venir aquí, me puse a disposición de Fraga. Después de que


Darío atendió el teléfono, me envió un mensajito:

El que atendió recién mi llamado es el loco del hacha, reconocí su alarido


y algo más, que no declaré en su momento: tenía hipo.

Hurtado y Garibaldi no salían de su asombro.


—Sospecho que el Círculo F seguir trayéndole a Fraga más problemas que soluciones —sentencié, antes de
irme.

Prácticas del Lenguaje- Cuento policial_ 2


Características del cuento policial.

Los cuentos policiales son relatos en los que se narra un enigma a resolver. Puede

ser un crimen, un misterio, un delito, etcétera. Alguno de sus personajes típicos

son el detective que hace la investigación y resuelve el caso, la víctima que sufre

el crimen o delito, y el sospechoso que pudo haberlo cometido. A veces hay un

personaje que colabora con el detective: su ayudante. También aparecen

elementos importantes como las pistas (los datos que el detective encuentra en

su investigación y que lo llevan a resolver el caso) y el móvil (el motivo que tuvo

quien ha cometido el hecho.

Los cuentos policiales se caracterizan por tener una estructura específica

y un tipo de lector particular. Su estructura es doble, porque aparecen dos

historias: la narración de la investigación (lo que hizo el detective para

develar el misterio) y la narración del delito (la historia de cómo se cometió

el crimen y por qué). El lector, que desde el inicio conoce tanto a la víctima

como a quien investiga el caso, se caracteriza por hacer sus propias

deducciones. Es decir, es un lector-detective que acompaña la investigación

y trata de descubrir por sí mismo quién fue el culpable.

Prácticas del Lenguaje- Cuento policial_ 3


El punto y coma
El punto y coma (;) se usa para separar elementos que ya incluyen comas. Por
ejemplo: Martín leyó un poema; Mía, dos. También se usa antes de conectores
adversativos, como pero, sin embargo y no obstante. Por ejemplo: Compró
pocas bebidas; sin embargo fueron suficientes. Y para sustituir al punto
seguido si las partes de la oración tienen el mismo tema. Por ejemplo: Hoy
llevamos las luces; mañana, el sonido.

Las oraciones bimembres (OB) tienen dos miembros: el sujeto (S) y el predicado (P). El sujeto
nombra a personas, cosas u objetos y puede tener como núcleo (n), sustantivos 0
pronombres personales. El predicado dice algo sobre ese sujeto y, en el caso del predicado
verbal, la función de núcleo la cumple un verbo conjugado (nv) que concuerda en persona y
número con el núcleo del sujeto Las oraciones unimembres (OU), en cambio, tienen un solo
miembro. Por eso no se pueden separar en sujeto y predicado. Están formadas por
construcciones sin verbos o pueden tener verbos impersonales (como el verbo haber en 3."
persona de singular) o vinculados a fenómenos de la naturaleza (incluidos ser, estar y hacer)

Prácticas del Lenguaje- Cuento policial_ 4

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