Cómo hacer un filtro de agua casero
Se puede obtener agua 100% potable de forma rápida y segura fácilmente. Esto es lo que necesitas
para hacer un filtro de agua casero con materiales que tenemos disponibles en nuestras casas.
¿Sabías que su efecto es el mismo que el de los filtros sofisticados de carbón activado?
A pesar de que en el siglo XXI la mayor parte de la civilización occidental tenga acceso a agua potable,
lo cierto es que hay muchas regiones en el mundo que no tienen agua potable. De hecho, solo el 0.007%
del agua existente en la Tierra se puede beber. En muchos de estos lugares existe, además, una
escasez de recursos que afecta a todos los ámbitos de la vida, no sólo al económico. Por eso te
presentamos una ingeniosa manera de hacer un filtro de agua casero con materiales que son fáciles de
encontrar.
Materiales para un filtro de agua casero:
Recipiente de plástico transparente. Se recomienda una botella grande.
Algodón natural o poli fill ( el material que se utiliza para rellenar los cojines).
Carbón activado en polvo, (que se consigue en las ferreterías) o grava.
Arena fina y arena gruesa, si se utiliza grava en lugar de carbón activado.
Colador.
Recipiente hondo de plástico o cristal.
Ya tienes todo lo que necesitas para hacer tu filtro de agua casero. ¡Mira como va a quedar!
Instrucciones para crear el filtro
Para fabricar tu filtro de agua casero, empieza por cortar el recipiente de plástico transparente
por la parte superior creando una tapa que se pueda abrir y cerrar. Coloca la boca de la botella
con su tapa hacia abajo.
Rellena el interior de la botella con capas de algodón o polifill en el fondo y luego el carbón
activado en la parte superior. Si decides sustituir el carbón activado por arena y grava, debes
colocarlas en el siguiente orden, de abajo hacia arriba: algodón, arena fina, arena gruesa y grava.
Coloca un recipiente hondo de plástico o cristal sobre una superficie plana.
Coloca el filtro de agua casero con la abertura original (o boca) hacia abajo y la tapa puesta.
En la parte superior de la botella, previamente cortada, coloca el colador.
Comienza a verter el agua a ser filtrada por el colador. Permite que la misma comience a traspasar
las distintas capas de carbón activado y algodón.
Cierra la tapa superior cortada y deja reposar el agua por lo menos 15 minutos. Deja el filtro de
agua casero siempre en posición vertical.
Al finalizar el tiempo requerido, abre la boca de la botella de la parte inferior y deja que el agua
ya filtrada se deposite en el recipiente hondo de plástico o cristal.
El agua ya está lista para consumir.
Beneficios de utilizar un filtro de agua
El agua es un elemento fundamental en nuestras vidas, por lo que es importante consumir agua de calidad.
Aunque existen opciones comerciales que sirven como purificadores para grandes familias o espacios,
con tu filtro de agua casero también podrás aprovecharte de los beneficios de este útil invento. A
continuación te presentamos los más importantes:
Desaparece la necesidad de utilizar cloro para la eliminación de virus, parásitos y bacterias.
De hecho, el cloro es potencialmente perjudicial para la salud ya que está asociado a determinados tipos
de cáncer como el de colon y vejiga.
Da un sabor más agradable al agua, ya que el filtro de agua ayuda a eliminar el cloro y los
microorganismos bacterianos.
Sirven para eliminar pesticidias y metales pesados. Cuando se utiliza este tipo de componentes
químicos en la producción industrial y agrícola, pueden llegar a las reservas de agua subterránea.
Contribuyen a disminuir el riesgo de desarrollar patologías, infecciones o enfermedades
derivadas de la ingesta de agua Es decir, aumentan la seguridad y disminuyen el riesgo de padecer
enfermedades o infecciones por la ingesta de agua contaminada. Por ejemplo, eliminan por completo
el riesgo de padecer enfermedades gastrointestinales a causa de agua en mal estado. Gran parte de las
enfermedades gastrointestinales de deben al consumo de agua contaminada.
El consumo del agua purificada con un filtro de agua casero está recomendado para niños y
mujeres embarazadas.
Así ayudan las ostras y otros moluscos a reducir la contaminación del agua
Los moluscos como las ostras, mejillones y almejas, basan su alimentación en el filtrado del agua
para obtener nutrientes disueltos en ella. Tienen una alta capacidad para absorber y retener
sustancias presentes en el medio líquido. Diversos proyectos están fomentando la presencia de
moluscos para que contribuyan a reducir en
parte la contaminación del agua. Es lo que
se llama “soluciones basadas en la
naturaleza”
El agua es fundamental para el funcionamie nto
de los ecosistemas y para satisfacer las
necesidades humanas básicas. Sin embargo, la
creciente contaminación de los recursos
hídricos es una seria amenaza para la salud y el
equilibrio biológico en muchos lugares del
mundo.
La búsqueda de soluciones para evitar la
contaminación del agua ha llevado a la
implementación de una amplia gama de
tecnologías de tratamiento. Las estaciones
de depuración de aguas residuales (EDAR) son capaces de limpiar el agua consumida en los núcleos
urbanos para devolverla limpia al medio natural.
Pero no todos los lugares del mundo cuentan con este tipo de instalaciones. Según datos de la ONU,
hay 3.500 millones de personas que viven en zonas que no cuentan con sistemas de depuración de aguas
residuales. Además, ríos, lagos, humedales y mares sufren también el efecto de la contaminaci ón
difusa, contaminantes dispersos de todo tipo que acaban llegando a los cuerpos de agua.
Aquí es donde los expertos han empezado a mirar a la naturaleza en busca de soluciones que puedan
echar una mano en el cuidado del medio ambiente.
¿Cómo reducir la contaminación que afecta a muchos cuerpos acuáticos del planeta? Pues recurriendo a
la propia naturaleza, que ha generado formas de biorremediación a lo largo de la historia evolutiva: son
las soluciones basadas en la naturaleza.
Estas no pueden reemplazar por sí solas a los sistemas de depuración, pero sí pueden añadir una ayuda
extra en la reducción de las presiones que sufre el medio ambiente.
Las soluciones basadas en la naturaleza
Hablando de soluciones basadas en la naturaleza y depuración de aguas es donde entran en juego los
moluscos filtradores. Estos organismos acuáticos han evolucionado para convertirse en
eficientes limpiadores de agua.
Los moluscos filtradores actúan como auténticas «plantas de tratamiento» naturales en los ecosistemas
acuáticos, extrayendo contaminantes del agua y convirtiéndolos en biomasa o depositándolos en el
fondo marino. Además de su capacidad para limpiar el agua, retener materia orgánica o contaminantes
y fijar carbono, los moluscos también desempeñan un papel importante en la activación del ciclo de
nutrientes y la mejora de la calidad del hábitat acuático.
Emplear moluscos filtradores como herramienta de limpieza del agua ofrece eficiencia y
sostenibilidad. Los moluscos se mantienen a sí mismos y no necesitan inversión humana en energía o
materiales. Hacen aquello para lo que están diseñados: vivir de limpiar el agua, aprovechando los
mecanismos biológicos desarrollados por la naturaleza y generar su propia energía y alimento.
Nueva York es un ejemplo mundial
Todo lo narrado hasta aquí podría parecer teórico si no fuera porque hay numerosos proyectos en el
mundo que están aplicando ya estas soluciones basadas en la naturaleza para remediar problemas de
contaminación del agua del día a día.
Uno de los más conocidos se lleva a cabo en la ciudad de Nueva York, y tiene por nombre, Billion Oyster
Project. Su objetivo es restaurar la población nativa de ostras de estuario que un día cubrió la
confluencia del río Hudson con el Atlántico y que se perdió hace un siglo. Esos moluscos ayudaban a
filtrar el agua, creaban una gran barrera contra el oleaje y fueron el sustento de la ciudad.
Desde la fundación de la urbe, a comienzos del siglo XVII y hasta finales del siglo XIX, las ostras fueron
una pieza esencial de la dieta neoyorquina. Eran fáciles de obtener, eran nutritivas y estaban siempre a
mano. Incluso, se usaron para pavimentar las calles. Pero el excesivo consumo y la contaminación del
agua acabaron con los arrecifes de ostras que tapizaban las costas de la ciudad.
Ahora, Nueva York, que tiene severos riesgos de inundación por su ubicación en un estuario, el creciente
aumento del nivel del mar y el impacto de huracanes como Sandy en 2012, ha puesto en marcha una
restauración de los antiguos arrecifes de ostras del Hudson que tiene un doble objetivo: por una parte,
la contribución de las ostras a la limpieza de las aguas de la ciudad; por otra, el propio efecto físico de
las rocas cubiertas de conchas que hacen de barrera frente al oleaje.
“A los neoyorquinos les tomó unos años acabar con la población de ostras en el puerto de Nueva York.
Ahora, Billion Oyster Project está reconstruyendo este importante recurso y hábitat natural. Esto
es lo que hemos logrado desde 2014, con la ayuda de estudiantes, voluntarios y socios”, declara la web
del proyecto.
Billion Oyster Project tiene como objetivo revitalizar la bahía de Nueva York mediante la siembra
masiva de ostras, aprovechando su capacidad para filtrar el agua y mejorar la calidad del hábitat. A
través de la colaboración con escuelas locales y organizaciones comunitarias también busca educar
al público sobre la importancia de la conservación marina y la restauración de los
ecosistemas costeros.
En paralelo y en colaboración con Billion Oyster Project está en marcha en Nueva York desde 2014 el
proyecto Living breakwaters o Rompeolas vivientes, que ha destinado 107 millones de dólares a generar
arrecifes de materiales sólidos recubiertos de ostras para frenar el impulso del oleaje sobre la ciudad.
Además de Nueva York, otras ciudades costeras están implementando programas similares
de revitalización de ecosistemas acuáticos mediante la introducción de moluscos filtradores. En la
bahía de Chesapeake (EEUU) y Tokio (Japón) se están llevando a cabo proyectos de restauración que
incluyen la siembra de ostras y mejillones para combatir la contaminación del agua y promover
la biodiversidad local.
Ostras en el Mar Menor de Murcia
También en España se están usando las ostras para limpiar el agua. En el Mar Menor de Murcia, una
albufera litoral hipersalina, se ha puesto en marcha un proyecto experimental de siembra de ostras
propias del lugar para que contribuyan al filtrado de aguas cargadas de nutrientes. Se quiere potenciar
la presencia del molusco Ostrea edulis, cuya población se ha reducido en los últimos tiempos, para
estudiar su potencial en la reducción de la polución del agua.
El proyecto ha sido aprobado en 2024 por el Gobierno de la Región de Murcia y está financiado por
la Fundación Biodiversidad. Lo coordina la Asociación de Naturalistas del Sureste (ANSE), lo lleva a
cabo el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y en él también participa WWF-España.
Cultivo de ostras de la especie ‘Ostrea edulis’ para reintroducir en aguas del Mar Menor de Murcia. |
FOTO: Región de Murcia
Desafíos y perspectivas futuras
El uso de moluscos filtradores para la descontaminación del agua ofrece beneficios ambientales, pero
también afronta desafíos. Entre ellos está el hecho de que la propia degradación general de los
ecosistemas, incluyendo la contaminación excesiva del agua o la acidificación de los mares, que afecta a
los moluscos calcáreos de forma directa, ralentiza su capacidad de asentamiento. Por eso quienes
defienden su uso como remedio proponen hacerlo rápido, antes de que las condiciones globales sean
demasiado desfavorables para ponerlo en marcha.
El éxito de los proyectos de restauración de ecosistemas marinos basados en moluscos filtradores no
es posible sin el esfuerzo y la dedicación de científicos, biólogos marinos, conservacionistas,
empresas, voluntarios y comunidades locales.
Trabajar en colaboración para investigar, diseñar e implementar estrategias efectivas de restauración,
monitorear la salud de los ecosistemas marinos y promover la participación en la conservación del medio
ambiente, aplicando la colaboración pública y privada, es esencial para encontrar soluciones basadas
en la naturaleza que permitan afrontar los grandes desafíos ambientales de nuestro momento.
El impacto del cambio climático
La cooperación en materia de agua -afirma la ONU- puede crear una resiliencia fundamental frente a
los fenómenos meteorológicos extremos y ayudar a las poblaciones a adaptarse a un clima cambiante y
a mitigar sus efectos. La salud pública y la prosperidad, los sistemas alimentarios y energéticos, la
productividad económica y la integridad ambiental dependen del buen funcionamiento y la gestión
equitativa del ciclo del agua.
La adaptación al cambio climático, y más en materia de agua, es esencial para abordar el presente y el
futuro inmediatos. El calentamiento global impacta de modo directo en la cantidad y en la calidad de
los recursos hídricos, y las previsiones científicas señalan que habrá menos agua disponible en muchas
regiones del planeta.
Al mismo tiempo, aumentarán los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías o inundaciones,
que complican la gestión racional del recurso.
Este desafío nos mueve a reflexionar sobre cómo manejamos el agua, y aportar soluciones tecnológicas,
de gestión y de gobernanza que garanticen un abastecimiento sostenible para la población, la
agricultura y la industria y resto de actividades productivas.
La importancia de reciclar el agua
Gestionar el agua de forma responsable y sostenible es clave, y para ello debemos implementar una
verdadera economía circular del agua.
Ante un clima cambiante, no podemos depender solo de las lluvias. Existen otras vías no convencionales
de obtener recursos hídricos que destacan por su eficiencia ambiental y económica como es el uso de
aguas residuales regeneradas. Dar una nueva vida a las aguas ya utilizadas impulsa la sostenibilidad del
ciclo integral del agua, ofrece recursos previsibles y ayuda a salvaguardar los ambientes naturales y la
diversidad biológica.
Datos clave sobre el agua
Estas son algunas cifras proporcionadas por la ONU con motivo del Día Mundial del Agua de 2024 que
ayudan a entender la situación actual de los recursos hídricos en el mundo y los desafíos a los que se
enfrenta la sociedad global.
Unos 2.200 millones de personas todavía carecen de agua potable gestionada de forma segura, incluidos
115 millones de personas que beben agua superficial (OMS/UNICEF, 2023)
Aproximadamente la mitad de la población mundial sufre una grave escasez de agua al menos durante
una parte del año (IPCC, 2022). Se prevé que estas cifras aumenten, exacerbadas por el cambio
climático y el crecimiento demográfico (OMM, 2022).
Solo el 0,5 % del agua de la Tierra es agua dulce aprovechable y disponible, y el cambio climático pone
en peligro ese suministro.
El cambio climático, el crecimiento demográfico y la creciente escasez de agua ejercerán presión
sobre la oferta de alimentos (IPCC, 2014)11, ya que la mayor parte del agua dulce utilizada, alrededor
del 72 % de media, se destina a la agricultura (ONU-Agua, 2023).
Los desastres relacionados con el agua han predominado en la lista de desastres durante los últimos
50 años y representan el 70 % de todas las muertes relacionadas con desastres naturales (Banco
Mundial, 2022).
Los beneficios de invertir en agua y saneamiento superan los costos, ya que ello puede mejorar los
resultados relativos a la salud, la productividad y el medio ambiente y sociales. Cada dólar que se invierte
en agua y saneamiento genera un rendimiento de 4,3 dólares. (GLAAS, ONU-Agua, 2014)
Más de 1.000 millones de personas en todo el mundo dependen de recursos hídricos que atraviesan las
fronteras nacionales. Sin embargo, de 153 países que comparten ríos, lagos y acuíferos con sus
vecinos, solo 24 afirman tener acuerdos de cooperación respecto a todos los recursos hídricos que
comparten, señala Naciones Unidas.
El agua es clave para lograr los 17 ODS
La Agenda 2030 de la ONU señala 17 objetivos básicos para lograr la sostenibilidad social,
ambiental y económica. Entre esos indicadores hay uno específico destinado a los recursos hídricos,
el ODS 6. Pero, realmente, el agua es clave para lograr todos. El Stockholm International Water
Institute ha analizado cómo el agua influye en todos los ODS
El agua es fuente de toda la vida en la tierra. La falta de agua potable y la ausencia de acceso a servicios
básicos de saneamiento es un riesgo para la salud. También supone un obstáculo al desarrollo de una
gran parte de la población mundial, especialmente la más vulnerable. Tanto es así que la consecución
de las diferentes metas globales de desarrollo humano, económico y de bienestar ambiental definidas
en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de la ONU puede beneficiarse de una buena gestión
de los recursos hídricos.
Entre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU hay uno específicamente destinado
al agua, que es el ODS 6, Pero, realmente, el agua es esencial para lograr todos los demás objetivos ,
y es algo que se puede explicar con argumentos y datos.
Este es precisamente el ejercicio que ha llevado a cabo el Stockholm International Water
Institute (SIWI), entidad con la que Fundación Aquae colabora desde 2016 como partner en la
organización de la edición española del Stockholm Junior Water Prize, considerado como el Nóbel
júnior del agua.
Mejorar la forma en que utilizamos, gestionamos y gobernamos el agua es esencial para hacer realidad
los objetivos de la Agenda 2030. Como afirma SIWI: “Debemos reconocer el papel central del agua
como catalizador de la acción y el progreso en todos los ODS. El agua puede ayudarnos a encontrar un
camino más sostenible, ya que conecta los 17 ODS”.
Ciclos biogeoquímicos, la esencia del reciclaje natural
La Tierra es un planeta dinámico donde la materia está en continuo movimiento. Los ciclos
biogeoquímicos consisten en la compleja interacción entre los seres vivos y su entorno físico que
favorece la circulación y reciclaje de elementos químicos y permite que los recursos necesarios
para la vida estén disponibles
La materia está en continuo reciclaje en la naturaleza. Elementos químicos esenciales para los seres
vivos como el carbono, el nitrógeno o el fósforo cambian de estado y ubicación y se mueven entre la
atmósfera, el agua y el suelo, permitiendo así que estén disponibles para la actividad de plantas y
animales que los necesitan para su crecimiento y actividad.
Se conoce como ciclos biogeoquímicos a estos procesos cíclicos de intercambio de elementos químicos
entre los seres vivos y el ambiente que los rodea, que se llevan a cabo mediante una serie de fenómenos
de transporte, producción y descomposición. Entre ellos están la fotosíntesis, la respiración, la
degradación de materia orgánica, la evaporación y precipitación de agua y los procesos de erosión. Todos
ellos permiten la transformación y la movilidad de elementos químicos por los diferentes ambientes del
globo terráqueo.
Este dinamismo es algo especialmente
característico de la Tierra, porque no
todos los planetas se muestran
tan vivos. Nuestro hogar tiene unos
4.500 millones de años de historia y, a
diferencia de otros planetas inertes,
cuenta con una atmósfera rica en gases
y en continuo movimiento y tiene suelos
y masas de agua donde los materiales
esenciales se encuentran en formatos
asimilables por los seres vivos.
A diferencia de la Tierra, muchos otros
cuerpos celestes carecen de atmósfera
gaseosa porque la perdieron a lo largo de
su historia, y tampoco tienen muchos elementos químicos disponibles en forma libre, pues muchos de
ellos se han precipitado en rocas y minerales y han quedado fijados en capas profundas del subsuelo.
Los ciclos biogeoquímicos de la Tierra, alimentados por la propia actividad de los seres vivos, son una
característica esencial de nuestro planeta.
¿Para qué sirven los ciclos biogeoquímicos?
Los ciclos biogeoquímicos favorecen el intercambio de materia y permiten que los elementos esenciales
para la vida se reciclen y estén disponibles para los organismos vivos. Esto asegura que los elementos
necesarios para el funcionamiento de los ecosistemas no se agoten y que haya un flujo constante de los
mismos, potenciando el crecimiento y el desarrollo de los seres vivos.
Los ciclos biogeoquímicos evitan el agotamiento de los recursos naturales, ya que garantizan que los
elementos sean reciclados y reutilizados. Por ejemplo, el ciclo del carbono asegura que el CO2 de la
atmósfera sea absorbido por las plantas para la fotosíntesis, que luego lo integran y fijan en sus tejidos.
De esta manera se mantiene un equilibrio en la presencia de este gas de efecto invernadero en la
atmósfera.
En ese sentido, los ciclos biogeoquímicos posibilitan la vida en el planeta al generar las condiciones
necesarias para la misma. La disponibilidad de nutrientes y elementos esenciales en los ecosistemas
permite que los organismos crezcan, se reproduzcan y mantengan sus funciones vitales. Es la propia
biodiversidad la que contribuye con su actividad a este reciclaje continuo. Hace 50 años, el científ ico
James Lovelock acuñó la llamada hipótesis de Gaia, donde defendía que el planeta en su conjunto es un
sistema dinámico que se autorregula y que gracias a la acción de los propios seres vivos se mantienen
unas condiciones más o menos estables.
Los principales ciclos biogeoquímicos
Los ciclos biogeoquímicos son procesos vitales para mantener el equilibrio y la sostenibilidad de los
ecosistemas. Su correcto funcionamiento garantiza la disponibilidad constante de elementos esenciales
para la vida y previene el agotamiento de recursos naturales, siendo fundamentales para la supervivencia
y el desarrollo de la vida en el planeta Tierra. Estos son algunos ejemplos de los principales ciclos
biogeoquímicos:
Ciclo del carbono
El carbono se encuentra en la atmósfera en forma de dióxido de carbono (CO2), es absorbido por las
plantas durante la fotosíntesis para formar materia orgánica, luego pasa a los herbívoros que se
alimentan de estas plantas y se libera de nuevo a la atmósfera por la respiración y la descomposición de
organismos.
En los últimos siglos, el ciclo del carbono se ha visto alterado por las emisiones humanas de CO2 fósil
proveniente del petróleo y carbón, lo que ha hecho aumentar este gas en la atmósfera generando el
calentamiento global.
Ciclo del nitrógeno
El nitrógeno es esencial para la formación de proteínas y ácidos nucleicos. Se encuentra en la atmósfera
en forma de gas nitrógeno (N2) y es fijado por bacterias en el suelo para que las plantas lo utilicen.
Luego pasa a los consumidores, retorna al suelo por la descomposición de materia orgánica y vuelve a la
atmósfera en forma gaseosa debido a la acción de los microorganismos.
Ciclo del fósforo
El fósforo es esencial para la formación de moléculas como el ADN, que todos los seres vivos necesitan..
Se encuentra en rocas y suelo, es absorbido por las plantas y pasa a los consumidores a través de la
cadena alimentaria. Cuando los organismos mueren, el fósforo regresa al suelo por la descomposición y
puede volver a las rocas por sedimentación.
Ciclo del agua
El agua es fundamental para todos los seres vivos. Se mueve a través de la evaporación, la condens ación,
la precipitación, la escorrentía y la infiltración. El ciclo del agua o ciclo hidrológico es el proceso de
circulación del agua en el planeta Tierra. Constituye uno de los ciclos biogeoquímicos más importantes,
en el que el agua sufre transformaciones físicas por acción de factores como el frío y el calor y atraviesa
los tres estados de la materia: líquido, sólido y gaseoso.