REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD PANAMERICANA DEL PUERTO
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y SOCIALES
ESCUELA DE CONTADURÍA PÚBLICA
ACTIVIDAD 3
Elabore un ensayo de máximo 4 párrafos sobre:
*Los beneficios que trae a la salud mental el realizar ejercicios.
Autora:
Nadya Katerine Quintero Fuentes
C.I.: V- 24573764
Puerto Cabello, Junio 2024
Introducción
Las investigaciones acerca de los beneficios de la actividad física y el
deporte suelen estar enmarcadas dentro del discurso médico, que propende por la
práctica de deporte con miras a disminuir la probabilidad de ocurrencia de patologías
de origen cardiaco, respiratorio, metabólico, entre otras. Si bien estos discursos son
importantes, por mucho tiempo se ha desconocido, o al menos no se ha reconocido la
importancia del deporte en otros contextos de la vida humana. En éste artículo se
presenta una serie de investigaciones que hacen evidente los beneficios que el deporte
tiene en cuanto a procesos de socialización, procesos mentales, rendimiento escolar y
mejoramiento de la calidad de vida de las personas que lo practican.
El panorama mundial está enmarcado por una creciente preocupación por las
consecuencias que pueda traer consigo la poca práctica de actividad física o deporte.
Los gobernantes en general y los entes estatales encargados de la salud pública en
particular, se encuentran alarmados por las cifras que indican la poca actividad física
y las consecuencias sociales en términos de bienestar físico que la escoltan. Recientes
estudios señalan al sedentarismo como un factor que acompaña la aparición y
gravedad de un número importante de enfermedades crónicas como la hipertensión
arterial, la diabetes y la obesidad, entre otras. En el contexto latinoamericano se
hallan cifras bastante preocupantes que estiman que más de un cuarto de la población
mayor a los 14 años no practica una actividad física o deporte.
Aunque se describen de manera amplia los indicadores del sedentarismo y se
puntualizan los beneficios que la actividad física tiene sobre el bienestar psicológico,
sociocultural y cognitivo, también se han estructurado una gran cantidad de
procedimientos tendientes a modificar los comportamientos y las actitudes que las
personas tienen sobre la práctica de una actividad física o deporte. Sin embargo, no
siempre se han integrado los hallazgos de las investigaciones con los programas de
intervención. Pese a los trabajos realizados por estos investigadores, el estudio del
problema del sedentarismo no ha sobrepasado la barrera de las metodologías
descriptivas que indagan básicamente por la frecuencia del fenómeno, de acuerdo a
ciertas variables de control, como es el caso de la edad, el género y el estrato
socioeconómico. A pesar de que se debe reconocer la importancia que tiene este tipo
de investigación, de igual manera se deben superar estas aproximaciones y recurrir a
metodologías que permitan comprender multidisciplinarmente el fenómeno. De igual
manera, es importante hallar otras formas de estimular la práctica de la actividad
física, debido a los beneficios probados que tiene en los procesos cognitivos en niños,
jóvenes adultos y ancianos, así como en la calidad de vida de personas con
limitaciones mentales y físicas. En esta revisión, se hace una pequeña descripción de
los hallazgos de investigaciones que han indagado por los beneficios de la actividad
física y deportiva, los cuales pueden ser agrupados en cognitivos, sociales,
psicológicos y en rendimiento escolar. Igualmente, es importante resaltar los cambios
que se generan en el cerebro.
Aunque los efectos positivos de la actividad física sobre la salud mental se
han investigado durante largo tiempo, la calidad de la investigación y los métodos
que se utilizaron resultan en lo sumo confusos. En parte, esto se debe al pobre diseño
de los estudios: tamaños de muestra pequeños y la utilización a menudo de diversas
definiciones y medidas de la evaluación de la salud mental. Mientras que la
participación en actividad física se ha asociado a la disminución de la depresión y de
la ansiedad (Dunn et al., 2001; Paluska y Schwenk, 2000), y es una modalidad
reconocida del tratamiento (Blumenthal, 1999), es poca evidencia para sugerir que la
actividad física puede prevenir el desarrollo inicial de estas condiciones. La actividad
física ocupacional y del tiempo libre, se asocian a reducciones en los síntomas de la
depresión y posiblemente de la ansiedad y la tensión (Dunn et al., 2001; Hassmén et
al., 2000). Los niveles más altos de actividad física se han asociado a pocos o escasos
síntomas de depresión (Stephens, 1988). Sin embargo, los estudios con mejores
diseños desarrollados en períodos de tiempo prolongados (longitudinales), resultan
necesarios para entender completamente la asociación entre la actividad física y la
depresión.
En el contexto psicológico, existe una gran variedad de situaciones
terapéuticas que están asociadas a la práctica deportiva, si se considera la actividad
física como un aliado en los procesos de intervención de patologías tan frecuentes
como el estrés, la ansiedad y la depresión. También, puede observarse la actividad
física como un elemento protector para la aparición de trastornos de personalidad,
estrés laboral o académico, ansiedad social, falta de habilidades sociales, disminución
del impacto laboral, social y familiar del estrés postraumático. Recientemente, los
epidemiólogos se han fijado en la aparición de un trastorno de la alimentación, la
anorexia nerviosa, que suele dejar bastantes estragos en los organismos de las
personas que la padecen. La anorexia consiste en el rechazo a mantener un peso
corporal mínimo normal, en un miedo intenso a ganar peso y en una alteración
significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo (APA, 2000). Esta
enfermedad se ha convertido en una de las pocas que tienen origen psicológico y
pueden llevar a la muerte. En un estudio realizado por Davis, Kennedy, Ravelski y
Dionea (1994), se encontró que la práctica de un deporte por parte de jóvenes mujeres
que presentan anorexia disminuía algunas de las conductas auto-lesivas de éstas.
Conclusión
Hay evidencia de tipo teórica que nos indica que el ejercicio físico tiene una
fuerte influencia en factores que no se habían considerado anteriormente. Véase
estados emocionales como ansiedad y depresión, disminución del estrés, mejoras de
las capacidades intelectuales y cognitivas, apoyados en cambios funcionales a partir
de la práctica de actividad física y deporte. Esto implica que la actividad deportiva
puede considerarse un elemento central y fundamental en los programas de
promoción de la salud para poblaciones infanto-juveniles con y sin patologías
específicas -como las dificultades de aprendizaje, los síntomas de hiperactividad,
algunos casos de deficiencia mental y conducta disocial-.
Una vez más, solo una perspectiva sistémica bio-psico-social-ambiental del
ser humano permite entender que las diferentes funciones fisiológicas y cognitivas
están interrelacionadas y que cambios o modificaciones positivas en algunas de ellas
van a repercutir en cambios y modificaciones en esferas diferentes del organismo
humano. Hace muchos siglos, cuando planteaban que una mente sana podía existir en
un cuerpo sano -y viceversa- los griegos tuvieron una visión holista del ser humano.
Nuestra revisión evidencia que estaban por el camino adecuado y que éste es el que
debemos recorrer en futuras investigaciones que pretendan desarrollar una
intervención integral en la promoción, prevención y tratamiento de muchas patología
humanas.
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