Sentencia T-316/20
PROTECCION A MUJERES VICTIMAS DE VIOLENCIA Y LA
PERSPECTIVA DE GENERO EN LA ADMINISTRACION DE
JUSTICIA
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Requisitos generales y especiales de procedibilidad
CARACTERIZACION DEL DEFECTO FACTICO COMO
CAUSAL ESPECIFICA DE PROCEDIBILIDAD DE LA ACCION
DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES
DEFECTO FACTICO POR LA NO VALORACION DEL ACERVO
PROBATORIO
Son dos, entonces, los elementos que deben reunirse para que se configure
el defecto fáctico por ausencia de valoración del material probatorio. De un
lado, es necesario que el funcionario judicial haya adoptado una decisión
carente de respaldo probatorio o que haya dejado de valorar una prueba que
resultaba determinante para la solución del problema jurídico sometido a su
consideración. La relevancia de dicha prueba es, precisamente, el segundo
requisito que conduce a la estructuración del defecto. De ahí que, en todo
caso, deba demostrarse que la falta de valoración probatoria incidió de
manera definitiva sobre el sentido de la sentencia acusada.
DEFECTO FACTICO POR VALORACION DEFECTUOSA DEL
MATERIAL PROBATORIO
La estructuración del defecto fáctico derivada de la valoración defectuosa del
material probatorio se da frente al escenario específico en que dicho juicio
aparezca absolutamente caprichoso. La intervención del juez de tutela solo es
factible cuando el error denunciado es ostensible, flagrante, manifiesto e
incide definitivamente sobre la decisión del juez, pues es este el único evento
que desborda el marco de autonomía de los jueces para formarse libremente
su convencimiento.
VIOLENCIA CONTRA LA MUJER-Instrumentos internacionales que
hacen parte del bloque de constitucionalidad
VIOLENCIA PSICOLOGICA-Características
(i) se trata de una realidad mucho más extensa y silenciosa, incluso, que la
violencia física y puede considerarse como un antecedente de esta, (ii) se
ejerce a partir de pautas sistemáticas, sutiles y, en algunas ocasiones,
imperceptibles para terceros, que amenazan la madurez psicológica de una
persona y su capacidad de autogestión y desarrollo personal, (iii) los
patrones culturales e históricos que promueven una idea de superioridad del
hombre (machismo – cultura patriarcal), hacen que la violencia psicológica
sea invisibilizada y aceptada por las mujeres como algo “normal”, (iv) los
indicadores de presencia de violencia psicológica en una víctima son:
humillación, culpa, ira, ansiedad, depresión, aislamiento familiar y social,
baja autoestima, pérdida de la concentración, alteraciones en el sueño,
disfunción sexual, limitación para la toma decisiones, entre otros, (v) la
violencia psicológica a menudo se produce al interior del hogar o en espacios
íntimos, por lo cual, en la mayoría de los casos no existen más pruebas que la
declaración de la propia víctima.
DELITO DE FEMINICIDIO-Alcance
La Corte Constitucional estableció parámetros que resultan fundamentales
para la compresión del delito de feminicidio, consideró que (i) además de la
protección de la vida, con la consagración de este delito se pretende
salvaguardar la igualdad y hacer efectiva la prohibición de discriminación;
(ii) no todo acto de agresión en contra de una mujer puede catalogarse como
violencia de género; y (iii) en estos casos, la investigación del contexto en el
que ocurre la conducta resulta determinante para establecer si el sujeto atacó
a su víctima por el hecho de ser mujer.
VIOLENCIA INTRAFAMILIAR-Definición
VIOLENCIA INTRAFAMILIAR-Características
VIOLENCIA INTRAFAMILIAR-Delito autónomo
MEDIDAS DE PROTECCION CONTRA LA VIOLENCIA
INTRAFAMILIAR-Alcance
ADMINISTRACION DE JUSTICIA CON PERSPECTIVA DE
GENERO-Deber constitucional y legal de todos los jueces de
administrar justicia con enfoque de género, siempre que se encuentren
frente a un caso de violencia intrafamiliar o sexual
Los mínimos que orientan la actividad judicial en este tipo de casos son:
(i) desplegar toda actividad investigativa en aras de garantizar los derechos
en disputa y la dignidad de las mujeres; (ii) analizar los hechos, las pruebas y
las normas con base en interpretaciones sistemáticas de la realidad, de suerte
que en ese ejercicio hermenéutico se admita que las mujeres son titulares de
un trato diferencial; (iii) no tomar decisiones con base en estereotipos de
género; (iv) evitar la revictimización de la mujer a la hora de cumplir con sus
funciones; (v) flexibilizar la carga probatoria en casos de violencia o
discriminación, en el sentido de privilegiar los indicios sobre las pruebas
directas, cuando estas últimas resulten insuficientes; (vi) efectuar un análisis
riguroso sobre los actos de quien presuntamente comete violencia; (vii)
2
evaluar las posibilidades y recursos reales de acceso a trámites judiciales; y
(viii) analizar las relaciones de poder que afectan la dignidad y autonomía de
las mujeres.
PROTECCION DE LA MUJER FRENTE A TODO TIPO DE
VIOLENCIA-Jurisprudencia constitucional
ADMINISTRACION DE JUSTICIA CON PERSPECTIVA DE
GENERO-Reiteración de jurisprudencia
FISCALIA GENERAL DE LA NACION-Funciones especiales de
análisis de contexto en casos de violencia intrafamiliar
La investigación del contexto puede resultar determinante para establecer la
relevancia jurídico penal de cierto tipo de agresiones, que pueden no tenerla
si los hechos se analizan aisladamente, pero pueden ser de la mayor
gravedad cuando corresponden a patrones sistemáticos de agresión, lo que
adquiere mucha más relevancia en los casos de violencia psicológica o
económica, pues no se discute que el herimiento físico, causado con dolo a
otro integrante del núcleo familiar, encaja en el delito previsto en el artículo
229 del Código Penal, sin perjuicio de que puedan demostrarse
circunstancias de atenuación punitiva e, incluso, eximentes de
responsabilidad.
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES
EN PROCESO DE VIOLENCIA INTRAFAMILIAR-Improcedencia
por no configurarse defecto fáctico por indebida valoración probatoria
Referencia: Expediente T-7.495.600
Acción de tutela instaurada por Rebeca
contra el Juzgado 23 Penal Municipal con
Funciones de Conocimiento de Medellín,
el Juzgado 14 Penal del Circuito con
funciones de conocimiento de Medellín y
la Fiscalía 150 Local de Medellín Unidad
de Lesiones Personales.
Asunto: Protección especial a mujeres
víctimas de violencia y la perspectiva de
género en la administración de justicia.
Magistrada sustanciadora:
CRISTINA PARDO SCHLESINGER
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Bogotá, D. C., dieciocho (18) de agosto de dos mil veinte (2020).
La Sala Séptima de Revisión de tutelas de la Corte Constitucional,
conformada por los Magistrados Cristina Pardo Schlesinger, quien la preside,
Alberto Rojas Ríos y José Fernando Reyes Cuartas, en ejercicio de sus
competencias constitucionales y legales, específicamente las previstas en los
artículos 86 y 241, numeral 9°, de la Constitución Política, ha proferido la
siguiente
SENTENCIA
En el trámite de revisión de las sentencias del 12 de junio de 2019 proferida
en segunda instancia por la Sala de Casación Penal – Sala de Decisión de
Tutelas No. 3 de la Corte Suprema de Justicia que confirmó la sentencia del
25 de abril de 2019 de la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de
Medellín que negó la acción de tutela instaurada por la accionante.
El asunto llegó a esta Corporación por la remisión que hizo la Secretaría de la
Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia, en virtud de lo
dispuesto en el inciso 2° del artículo 86 de la Constitución y en el artículo 32
del Decreto 2591 de 1991. La Sala de Selección de Tutelas Número Ocho
escogió los expedientes para su revisión mediante el auto del 20 de agosto de
2019.
En cumplimiento del mencionado auto, mediante oficio del 04 de septiembre
de 2019, la Secretaría General de la Corte Constitucional remitió el
expediente al despacho de la Magistrada Cristina Pardo Schlesinger.
En razón a que en el presente caso se estudia la situación de una mujer quien
presuntamente es víctima de la violencia, la Sala advierte que como medida de
protección de su intimidad y de prevención de la revictimización se ha
suprimido de esta providencia, y de toda futura publicación de la misma, el
nombre de las partes involucradas y los datos e informaciones que permitan
conocer su identidad. Esta versión contiene la identidad ficticia de las partes
involucradas y de los lugares donde sucedieron los hechos, para efectos de su
publicidad.
I. ANTECEDENTES
1. El 3 de abril de 2019 la accionante del proceso de la referencia interpuso
acción de tutela contra la decisión de preclusión de la investigación de los
delitos de lesiones personales y violencia intrafamiliar, proferida por la Fiscalía
150 Local de Medellín Unidad de Lesiones Personales, avalada por el Juzgado
23 Penal Municipal con funciones de conocimiento de Medellín en primera
instancia y por el Juzgado 14 Penal del Circuito con funciones de conocimiento
de Medellín en segunda instancia.
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La solicitud de amparo de la accionante está relacionada con la presunta
vulneración de los derechos al acceso a la administración de justicia, al debido
proceso, a la dignidad humana, y a estar libre de violencia de género a través de
las decisiones administrativas y judiciales.
A. Hechos y pretensiones.
1. El 3 de marzo de 2015 la accionante presentó denuncia por violencia
intrafamiliar. Solicitó medida de protección contra el señor Luis quien era su
cónyuge.
2. El 24 de marzo de 2015 la Comisaría de Familia de la Comuna 11 de
Medellín decretó en contra del señor Luis medida de protección con prohibición
de agredir, maltratar, ofender o ejecutar cualquier acto que constituya violencia
intrafamiliar hacia la señora Rebeca. En el mismo oficio la Comisaría de familia
solicitó a las entidades policiales atender y brindar especial protección a la
señora Rebeca y remitió copia de la denuncia penal a la Fiscalía General de la
Nación.
3. Del mismo modo la comisaría informó a la accionante del derecho de las
mujeres a no ser confrontadas con el agresor de conformidad con el artículo 4º
de la Ley 294 de 1996 modificada con la Ley 575 de 2000 y la Ley 1257 de
2008.
4. En agosto de 2015 la accionante se acercó a la Fiscalía 113 Local de Medellín
para manifestar que no deseaba ser confrontada con el señor Luis, considerando
que el delito denunciado, violencia intrafamiliar, no era conciliable. Por lo que
solicitó continuar con la investigación.
5. El 18 de mayo de 2016 se remitió, a través de una fiscal especializada al
director seccional de fiscalías, la solicitud de la defensoría delegada para los
derechos de las mujeres y los asuntos de género en la que se pidió la adopción
de mecanismos diferenciales como la realización de la investigación con
perspectiva de género, así como medidas de protección efectivas, de acuerdo
con las recomendaciones de los instrumentos internacionales en la materia.
6. La indagación de los hechos correspondió inicialmente a la Fiscalía 113
Local de Medellín, pero culminó bajo la dirección de la Fiscalía 150 Local de
Medellín quien el 21 de marzo de 2017 postuló la preclusión anticipada de los
hechos investigados.
7. El 12 de octubre de 2017 el abogado de la accionante remitió oficio a la
Fiscalía 150 Local de Medellín en el que solicitó la no preclusión de la
investigación y para reiterar que aunque no hubiera existido una lesión de orden
físico, si existió un daño sobre su defendida. También señaló que omitir la
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aplicación de criterios de equidad de género implica incurrir en una falla en el
derecho a la administración de justicia.
8. El asunto fue asignado por reparto al Juzgado 23 Penal Municipal con
Funciones de Conocimiento de Medellín. Luego de agotar la audiencia en
múltiples sesiones, el 25 de febrero de 2019 decretó la preclusión de la causa
penal (violencia intrafamiliar y lesiones personales dolosas) por atipicidad de
los hechos investigados. La accionante presentó recurso de apelación, el cual
fue declarado desierto el 11 de marzo de 2019 por el Juzgado 14 Penal del
Circuito de Medellín por falta de sustentación.
9. De otra parte, el 18 de septiembre de 2018, el Juzgado Tercero de Familia de
Oralidad de Medellín decretó el divorcio de matrimonio civil entre la accionante
y su cónyuge con fundamento en las causales 2ª y 8ª del artículo 154 del Código
Civil. Declarando como cónyuge culpable al señor Luis.
10. Por lo anterior la señora Rebeca interpuso acción de tutela por estimar
que la Fiscalía y los juzgados penales que decidieron precluir la investigación
penal, vulneraron sus derechos fundamentales al debido proceso y al acceso a la
administración de justicia por no tener en cuenta las valoraciones psicológicas
que evidenciaban el daño sicológico sufrido por ella a raíz de la violencia
intrafamiliar ejercida por su ex cónyuge. Considera que durante los cuatro años
que duró la etapa de indagación se omitió examinar detenidamente toda la
documentación que obra en el expediente. Afirma que el juez se limitó a
concluir que su denuncia no era cierta y que todo lo ocurrido es producto de su
enojo al no aceptar que su ex cónyuge decidió irse de su lado.
B. Actuación Procesal
Mediante auto del 5 de abril de 2019 la sala de Decisión Penal del Tribunal
Superior de Medellín admitió la acción de tutela, notificó a las entidades
demandadas (Juzgado 23 Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de
Medellín, Juzgado 14 Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de
Medellín y la Fiscalía 150 Local de Medellín Unidad de Lesiones Personales) y
vinculó a las demás partes e intervinientes en el proceso penal, así como a la
Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer, la Comisaría de Familia
Comuna 11 de Medellín, la Defensoría del Pueblo y el Concejo de Medellín.
C. Respuesta de las entidades accionadas
Juzgado 23 Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de Medellín1
Afirmó que decretó la preclusión de la investigación penal de conformidad con
lo establecido en la causal 4ª del artículo 332 del Código de Procedimiento
Penal, que consagra la atipicidad de la conducta. Explicó que su decisión se
1Escrito presentado el 8 de abril de 2019.
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soportó en las pruebas allegadas por la Fiscalía, respetando las garantías
procesales de la denunciante.
Fiscalía 150 Local de Medellín2
Explicó que se llevó a cabo un programa metodológico a fin de establecer la
ocurrencia de los hechos y la responsabilidad del indiciado. A partir de allí solo
fue posible concluir la atipicidad de todas las hipótesis fácticas investigadas
(violencia intrafamiliar y lesiones personales) teniendo en cuenta la especial
protección que cobija a las mujeres víctimas de la violencia.
Describió los hechos narrados por la víctima en la denuncia de la siguiente
manera:
“3 de marzo de 2015
Este día me llamó mi esposo Luis y me dijo que él no quería
hablar más conmigo y que él quería dejar firmada la separación
de mutuo acuerdo porque dijo: “no quiero saber más nada de
usted.”
Él es una persona enferma porque tiene tratamiento psiquiátrico
y bipolar. Posterior a esto él se fue de mi casa el 11 de febrero
pasado y de una forma muy extraña porque él me sigue llamando
y me insulta y me amedranta y que ahora “si voy a saber quién es
el,” esto es una violencia psicológica y él lo que trata de
hablarme es como amenaza de que yo le tenga miedo.
Se le pregunta a la víctima si ha sido objeto de otro delito en los
últimos 12 meses: contesta No.
Ampliación de la denuncia el día 25 de agosto de 2015:
Precisa que convivió en unión libre con el señor Luis desde el 11
de diciembre de 2009 al 28 de marzo de 2014.
El 29 de marzo de 2014 se casaron por lo civil.
El 11 de febrero él se fue de su lado. El 3 marzo ya no vivían
juntos.
Dice que lo denunció porque durante todo el mes de febrero de
2015, él viéndola que estaba tan enferma se fue del apartamento,
antes de irse le comenzó a hacer llamadas telefónicas en las que
le decía que “ella no servía para nada, que ni para la cama si
quiera, que ahora si iba a saber quién era él, que no le importaba
lo que pensara ella.”
No volvió a almorzar a la casa
Esas llamadas las hacía después de que salía del apartamento,
unas veces de su celular y otras de otros números
2Escrito presentado el 11 de abril de 2019.
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El 9 de febrero llamó a la casa de su hermana Ana desde su
celular y le dijo que Rebeca tenía una cita con el cardiólogo y que
él no la iba acompañar, que “viera cómo iba a hacer con ella,” lo
que generó muchos nervios en su hermana
Después siguió llamándola, diciéndole que tenía una cita con el
cardiólogo y que él no la iba a acompañar, que “vieran qué iban
a hacer con ella” lo que le generó muchos nervios en su hermana,
eso mismo se lo dijo a un amigo, Gabriel.
Después siguió llamándola diciéndole que “se tenía que ir del
apartamento porque él no la iba a mantener más,” que él tenía a
otra persona, que él quería estar con otras personas, que le
gustara o no las cosas iba a ser así.
Cada que la llama es con una burla que la afecta
psicológicamente.
El 10 de febrero de 2015, le pusieron un Holter que es un aparato
para chequear el ritmo cardiaco. Luis sabía que no podía estar
cerca de teléfonos celulares, computador, del calor porque se
altera el funcionamiento del aparato y ese día no hizo sino
llamarla al celular, ella no le contestó pero él lo hizo adrede,
sabiendo que no podía utilizar el celular, situación que la afecta
psicológicamente.
Concluye que la violencia que está sufriendo de parte de Luis es
sicológica y económica, porque ella dependía de él y en esos
momentos no podía trabajar por su enfermedad, él se está
aprovechando de eso y la está acorralando.
Para el momento de la ampliación estaba pagando el
apartamento, pero solo hasta septiembre de 2015, de ahí que la
va a dejar en la calle. El psicólogo le diagnostico trastorno mixto
de ansiedad y depresión a causa de lo que está pasando con Luis.
Como testigo precisa a su hermana Ana y a su amigo Levi.
Ampliación de la denuncia del 30 de octubre de 2017
Narra que el rompimiento se dio el 10 de enero de 2015, desde
ese día comenzaron a dormir en cuartos separados, ese día Luis
llegó a la casa como a las6:15de la tarde, llegó extraño, con un
comportamiento que no le conocía muy irascible, le ofreció
comida, dijo que no quería nada, que lo dejara en paz, él se
quedó viendo televisión, ella se acostó y la despertó el ruido del
televisor que estaba muy duro, le pidió que se acostara, cuando se
acercó a decirle esto el en forma intempestiva la toma del cuello
con las dos manos y comenzó a chorrear babas, decía
incoherencias y ella le decía Luis, suélteme, suélteme y se logró
zafar, se zafó por su instinto de sobrevivencia y porque sabe
artes marciales, quedó en shock y temerosa de que el hiciera
algo más, por ello se encerró en el cuarto.
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Estuvo una semana muy adolorida y le quedaron los dedos de él
marcados como por cuatro o cinco días, no consultó al médico
por esos hechos.
Al otro día llamó a Sara la hija de él y ella le dijo que su papá
durante el tiempo que vivieron con él actuaba muy violentamente,
lo tachó de loco.
Buscó ayuda en muchas partes, habló con varios psicólogos, fue a
la comisaría nocturna, la atendió el señor Francisco y le dijo que
buscara un abogado y se separara.
Cuando fue a presentar la denuncia por estos hechos, le dijeron
que solo podía hablar de lo que había pasado un mes antes de la
fecha de formular la denuncia.
Cuando fue ampliar la secretaria de la Comisaría Rosalba Osorio
no le permitió hablar de ese tema, solo la concretaban a la
denuncia inicial.
Joaquín Patiño el asistente de la Fiscalía 113 tampoco le permitió
hablar de ese tema, solo la concretaban a la denuncia inicial.
Habló con la Fiscal 113, le dijo que la iba a citar a una entrevista
para hablar de eso y nunca la citó, por ello rindió una
declaración extra juicio el 28 de agosto de 2017, sobre ese ataque
físico.
Desde el 11 de enero él ya casi no iba a la casa.
El 23 de enero de 2015 la vio indispuesta y mejor se fue a
rumbear con los amigos.
El llamaba a Gabriel un amigo y a su hermana y les decía que
miraran a ver quién la iba a acompañar al médico, para ella esto
es una violencia emocional muy fuerte.
Durante los cinco años que vivieron juntos, Luis se desbordó de
amor por ella, Romeo no le llegaba a los zapatos.
En esta ampliación, la señora Rebeca considera que son actos de
violencia sutil, los siguientes:
- Ella vivía en un apartamento en la calle 44 con la 72, ahí tenía
su consultorio, cuando se fue a vivir con Luis permanecieron
allí dos años, pero él la convenció que se fueran a vivir a un
apartamento más grande para cuando sus hijos fueran
tuvieran donde quedarse, por lo que es violencia que la sacó
de su vivienda, lugar de trabajo independiente, porque la
desacomodó de toda su estabilidad, porque ahí tenía su
consultorio, su edificio era muy bien ubicado, todos los
vecinos eran amigos, se cuidaban, estaba cerca de todo lo que
ella hacía.
- Luis se enfermaba y de esa forma la manipulaba, eso lo
hacía para que dejara su actividad laboral porque ella tenía
programas fuera de la casa y él la llamaba todo el tiempo le
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decía que estaba mal porque no le gustaba estar sin ella, y se
enfermaba de verdad, ella lo cuidaba, lo acompañaba al
médico como es debido, como una esposa, esto le parece un
acto de violencia sutil para manipularla con la enfermedad y
es claro porque era para que ella estuviera pendiente de él.
- Luego comenzó a quejarse porque se sentía cansado ya que
llevaba 32 años trabajando en el Sena, entonces ella le
ayudaba con su trabajo porque estaba muy agotado, le daba
clases a sus alumnos, le ayudaba con los informes le ayudó
con los procesos de certificación, lo incentivo para que
volviera a hacer deporte, lo motivó con la música, regresó a la
orquesta del Sena, lo acompañó a ensayos, presentaciones.
Esto para ella es una forma de violencia porque la acorraló
para sacarla de sus actividades laborales, como para ponerla
a su servicio, lo que hizo él fue que la utilizó, la manipuló
para que ella dejara sus cosas y le sirviera a él, lo hizo con
mucha sutileza. Fue una violencia sistemática porque él la vio
muy enamorada.
- Ella es una mujer inteligente y durante el tiempo de
convivencia él se mofaba de que por fin había encontrado una
mujer inteligente, hecho que considera también como una
violencia sutil y sistemática.
- A pesar que Luis se fue de la casa, siente que la violencia con
las falsedades que él dice en el proceso, las manifestaciones
que tiene contra ella, sabiendo que él es verdadero culpable
como lo admitió en la comisaría ya que no objetó el fallo, es
decir estuvo de acuerdo con la que la comisaría dijo.
- Todo ello la impactó psicológicamente y le generó
disautonomía por la desazón y frialdad hacia ella.
Posteriormente, la Fiscalía explicó que diseñó un programa metodológico a fin
de establecer la ocurrencia del hecho y la responsabilidad del indiciado. Del
análisis concluyó que la conducta era atípica para el delito de lesiones
personales y para el de violencia intrafamiliar, razón por la cual solicitó ante el
Juez 23 Penal Municipal con Funciones de Conocimiento, la preclusión de la
investigación de conformidad con los artículos 331 y 332 numeral 4º del Código
de Procedimiento Penal. Los fundamentos para llegar a tal conclusión fueron
los siguientes:
“Es por ello que la Fiscalía en razón de los elementos materiales
probatorios obtenidos, bajo el entendido de la sana crítica
concluyó que los hechos relatados por la denunciante no se
constituyen en verbo rector necesario para la descripción típica de
violencia intrafamiliar, considerando que la situación familiar por
la que se encontraba pasando la pareja era una relación tensa
producto de un fenómeno natural como es el de estar inmerso en
una separación, donde necesariamente se resaltarán en mayor
10
grado las diferencias que pueden existir en una relación pues no
es una situación que se viva a diario, la de estar divorciándose o
separándose, sin que se olvide que durante la convivencia de
pareja que narra la señora el ambiente fue en condiciones de
armonía, equidad, buen trato, si bien es cierto el derecho penal es
de acto, no de autor, la entidad lesiva de esa conducta, frente a los
hechos narrados, no son dados a convocar la intervención del
Estado, por la decisión subjetiva de la presunta víctima de
considerar que de alguna manera quien antes era su compañero
hoy debe asumir severas consecuencias por no estar más con ella.
No trató la Fiscalía de minimizar unos hechos, pero puestos en la
balanza de la justicia estos hechos así narrados no alcanza a
superar el límite de la conducta atípica.
Igualmente se adujo por la Fiscalía que es imposible tipificar
como actos de violencia psicológica las situaciones propias de la
cotidianidad los actos de violencia intrafamiliar, que la señora
Rebeca describe cómo actos de violencia intrafamiliar sutiles, la
misma Corte Constitucional, en sentencia que cita la misma
accionante, ha dicho que la violencia debe ser con ímpetu e
intensidad.
De allí que si una pareja se cambia de un apartamento a otro más
grande, ese solo hecho no quiere decir que está ejerciendo
violencia sutil, el hecho de que el señor Luis se enfermara
continuamente, lo que no se puede prever siendo normal que las
parejas se cuiden cuando están enfermas, trasnochen, no duerman,
es parte del amor conyugal no de una situación de violencia,
ayudarle en el trabajo, máxime que Rebeca y Luis tienen
profesiones afines, tampoco es violencia intrafamiliar, fue voluntad
de Rebeca apoyar a su esposo. Ahora mofarse de que ella es
inteligente tampoco es violencia intrafamiliar. Todos los actos que
relaciona la señora Rebeca como violencia sutil, no tipifican la
conducta de violencia intrafamiliar.
Los actos de violencia sutil precisados por la señora Rebeca son
atípicos, estos eventos no son otra cosa que producto de una
relación sentimental que presenta altibajos, los demás actos de
violencia psicológica como las múltiples llamadas que aduce la
señora Rebeca le hacía el señor Luis , el hecho de volver a
almorzar a la casa, de decirle a la hermana de ella que ahora si
van a saber quién era él, de salir a tomar vino y tocar guitarra con
los amigos, son propios de la tensión normal frente a una
separación y el duelo del divorcio y es fundamento en los
dictámenes de medicina legal que no dan cuenta de una
afectación sicológica derivada de un proceso de violencia
intrafamiliar, sino de una ruptura de una relación sentimental
11
que por sí genera un afrontamiento de duelo propio como es la
sensación de soledad, vacío y demás situaciones propias.
En cuanto a la violencia económica, consideró la Fiscalía que
dicha conducta también es atípica por cuanto el señor Luis apoyó
económicamente a la señora Rebeca durante varios meses con el
pago del arriendo, los servicios, el servicio médico del SENA,
consciente de que ella tiene unas necesidades y de manera
voluntaria por conciliación acordó una cuota alimentaria de un
salario mínimo legal vigente por dos años, respecto de la cual
aporta recibos de su cumplimiento, con lo cual se desvirtúa la
presunta violencia económica sufrida por la denunciante, a más de
que es una persona profesional, altamente capacitada, que se ha
superado sola.
Frente a la posibilidad de que hay lugar a un tipo penal de lesiones
personales, respecto de los hechos ocurridos el día 10 de enero de
2015, no se cuenta con una valoración médico legal que se dé
cuenta de lesiones sufridas por la señora Rebeca.
En virtud de lo anterior el Juzgado 23 de Penal Municipal con
funciones de conocimiento, el pasado 25 de febrero de 2019, avaló
la solicitud de la Fiscalía y decretó la preclusión de la
investigación, en favor del señor Luis, en relación con los recursos
que procedían en contra de esta decisión, el apoderado de la
víctima solicitó un receso para hablar con su cliente, superado el
receso, el apoderado adujo que él le informó a la señora Rebeca
que consideraba que no debía interponer el recurso de apelación,
pero que ella insistía, por lo que procedió a apelar, sin que atacara
el fondo de la decisión, sino una argumentación en torno a la
antijuricidad y la atipicidad desde el punto de vista jurisprudencial
y doctrinal, por tal razón la segunda instancia declaro desierto el
recurso.
En este trámite no se violó el derecho al debido proceso a la
señora Rebeca, pues sus pruebas fueron valoradas por el juez de
primera instancia, en la Fiscalía se hizo efectivo ese derecho y el
acceso a la justicia se escuchó en declaración, se valoraron las
pruebas por esta aportadas y se escucharon a sus testigos, en igual
sentido lo hizo el juez de primera instancia.
Es así que todos los recursos judiciales a los que tenía derecho la
señora Rebeca ya fueron agotados por esta y no se vislumbra vía
de hecho alguna en que hayan incurrido los Jueces 23 Penal
Municipal con funciones de conocimiento y 14 Penal del Circuito
de la ciudad de Medellín, por el contrario estos fueron respetuosos
de los derechos de la señora, la intervención de esta no fue
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obstaculizada, incluso su apoderado adujo en el trámite de la
preclusión documentación que obraba en la carpeta de la Fiscalía
y que esta misma funcionaria allego al Juez 23 penal Municipal.
(…)
Por último es necesario precisar que esta Delegada Fiscal, es
conocedora de las leyes que protegen los derechos de las mujeres,
de la perspectiva de género y el enfoque diferencial, y en ese
sentido se actuó en esta indagación considerando su género como
mujer y alejada de cualquier valoración machista, sin prejuzgar, ni
revictimizar (…).
(…)”
Comisaría de Familia de la Comuna 11 de Medellín3
Presentó informe de su gestión en el procedimiento administrativo por violencia
intrafamiliar dentro del cual se practicaron varias pruebas. De allí concluyó que
entre los señores Rebeca y Luis se han presentado algunos hechos de violencia
intrafamiliar a nivel verbal, aunque podría tratarse más de un conflicto familiar
que de violencia intrafamiliar. Pese a lo anterior señaló que el despacho estaba
obligado a salvaguardar los derechos de ambos intervinientes. El 2 de julio de
2015 dictó medidas de protección a favor de ambas partes. La decisión fue
confirmada en sede de apelación por el Juzgado Trece de Oralidad de Familia
de Medellín.
Contra la misma decisión la accionante interpuso acción de tutela la cual fue
fallada de forma desfavorable por la Sala de Familia del Tribunal Superior de
Medellín el 30 de octubre de 2015.
Concejo de Medellín4
Indicó que tuvo conocimiento de los procedimientos administrativos y penal
mediante derecho de petición elevado por la accionante. Solicitó que se le
desvinculara de la acción constitucional en tanto carecía de competencia para
intervenir en el trámite.
Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer5
Solicitó se le desvinculara del proceso en tanto no tiene ninguna injerencia en
las decisiones de la administración de justicia.
3Escrito presentado el 12 de abril de 2019.
4Escrito presentado el 24 de abril de 2019.
5Escrito presentado el 9 de abril de 2019.
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Defensoría del Pueblo Regional Antioquia6
Señaló que desde 2015 tuvo conocimiento del proceso penal iniciado por la
accionante. Destacó que la señora Rebeca solicitó varias veces el cambio de
representante siempre bajo el argumento de inconformidad en la prestación del
servicio por parte de los profesionales asignados, por lo que efectivamente se le
modificó en 4 oportunidades el representante para la satisfacción de sus
intereses.
Finalmente, dijo, la accionante decidió revocar el poder del último abogado que
le había sido asignado para conferírselo a uno de confianza. Por lo anterior la
entidad no actuó dentro de las diligencias en las que se decidió la preclusión.
Procuraduría 121 Judicial II Penal de Medellín7
Atendió la vinculación como interviniente en el proceso penal. Luego de hacer
un recuento procesal del asunto solicitó negar el amparo por no haberse
vulnerado los derechos fundamentales a la presunta víctima por el carácter
excepcional del amparo constitucional.
D. Decisiones de Instancia
Tribunal Superior de Medellín – Sala de Decisión Penal
Mediante sentencia del 25 de abril de 2019, la Sala de Decisión Penal del
Tribunal Superior de Medellín negó el amparo de los derechos al debido
proceso y a la administración de justicia solicitados por la accionante. En
particular, señaló que no se observa la ocurrencia de un defecto fáctico por parte
de los despachos accionados por omitir la valoración de alguna prueba allegada
al proceso.
Resaltó que el defecto fáctico se configura cuando i) existe una omisión en el
decreto de pruebas que eran necesarias en el proceso, ii) se verifica una
valoración caprichosa y arbitraria de las pruebas presentadas; o iii) cuando no se
valoran en su integridad el material probatorio.
En opinión del Tribunal, el juzgado de conocimiento lo que hizo fue descartar la
ocurrencia de agresiones físicas y económicas con fundamento en otras pruebas
bajo el supuesto de que si bien se presentaron hechos como el cambio de
domicilio, enfermedades de Luis que demandaron cuidados personales por parte
de Rebeca, así como ayuda en el trabajo de él, estos no constituyen violencia
intrafamiliar, sino más bien se estiman conductas usuales en la convivencia de
pareja.
De la misma forma, señaló que las actitudes posteriores al 10 de enero de 2015
cuando se inició el rompimiento de la relación afectiva, no encuadran en ningún
6Escrito presentado el 10 de abril de 2019.
7Escrito presentado el 10 de abril de 2019.
14
tipo penal previsto en el ordenamiento jurídico, sino que se trata de
manifestaciones esperables dentro de una ruptura de pareja; y, que es el derecho
privado el que está llamado a otorgar una solución a este tipo de situaciones.
Al respecto, concluyó que “en las condiciones del caso sub judice no es posible
que la Sala se adentre en consideraciones tendientes a compartir o derruir los
argumentos de las providencias judiciales censuradas por la demandante, basta
con advertir que se trata de posturas jurídicas y constitucionalmente
sustentables y que luego de revisar el extenso expediente tutelar se encuentra
que la Fiscalía, los jueces y todas las demás autoridades públicas cuyas puertas
fueron tocadas por la señora Rebeca, se preocuparon por cuidar las garantías
superiores de la administrada incluida la moderación que demanda la
protección especial de la mujer. No por el hecho que ninguna de ellas hallara el
mérito para acceder a sus pretensiones, implica que se trasgredan sus derechos
fundamentales o que se la esté discriminando”.
Impugnación
La accionante señaló que se configuró un defecto procedimental absoluto por
cuanto el Juzgado 14 Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de
Medellín, al ceñirse única y exclusivamente al tenor literal de la ley y por ende
a las reglas de conducta procesales, como se menciona en el fallo impugnado,
desconoció el principio supremo del derecho que establece que la realidad
prima sobre la formalidad. También bajo la ocurrencia de un defecto fáctico en
tanto que el Juzgado 23 Penal Municipal con Funciones de Conocimiento de la
misma ciudad no ofreció el análisis y estudio necesario a las valoraciones
psicológicas.
Corte Suprema de Justicia – Sala de Casación Penal – Sala de Decisión de
Tutelas No. 3
Mediante sentencia proferida el 12 de junio de 2019, confirmó el fallo
impugnado. Consideró que el simple hecho de que una autoridad judicial o
administrativa no acceda a las pretensiones que le son presentadas, no
constituye una afectación de prerrogativas constitucionales, ya que no se
advierte que las decisiones censuradas disten de un criterio razonable de
interpretación y mucho menos confiere facultades al juez constitucional para
invadir la competencia del juez natural, pues la intervención de éste se admite
únicamente cuando dentro del trámite legal cuestionado, se presenta un abierto
desconocimiento de las garantías procesales, cuestión que no ocurrió, ya que
además en cada etapa procesal se brindó a la accionante la oportunidad de
ejercer sus derechos de contradicción y defensa.
Esta Sala de Decisión de Tutelas concluyó que “de admitirse la discusión
propuesta en la demanda, se desconocerían los principios que orientan la
actividad de los jueces, de independencia y sujeción exclusiva a la ley previstos
en los artículos 228 y 230 de la Carta Política, así como los del juez natural y
15
las formas propias del juicio contenidas en el artículo 29 de la Norma
Superior”.
II. ACTUACIONES EN SEDE DE REVISIÓN
Mediante auto del 20 de noviembre de 2019, la Magistrada sustanciadora ofició
al Juzgado Tercero de Familia de Oralidad de Medellín, para que dentro del
término de los ocho (8) días siguientes al recibo de la notificación de la
providencia, remitiera copia del expediente relativo al proceso de divorcio de
matrimonio civil radicado con el número: 05001-31-10-003-2017-00128-00
promovido por el señor Luis contra la accionante. Ordenó también suspender
los términos para fallar de conformidad con lo previsto en el artículo 64 del
Acuerdo 02 de 2015 de la Corte Constitucional, y el traslado de la prueba a las
partes una vez recolectadas.
El 13 de enero de 2020 se recibió el expediente requerido.
De allí se pudo evidenciar que el señor Luis interpuso demanda de divorcio
contra Rebeca con base en la causal 8º del artículo 154 del Código Civil
(separación de cuerpos judicial o de hecho, que haya perdurado por más de dos
(2) años). No obstante Rebeca presentó demanda de reconvención contra Luis
en la que solicitó que fuera declarado cónyuge culpable con base en la causal 2ª
(el grave e injustificado incumplimiento por parte de alguno de los cónyuges de
los deberes que la ley les impone como tales y como padres), y en la causal 3ª
(los ultrajes, el trato cruel y los maltratamientos de obra) del artículo 154 del
Código Civil.
Para fundamentar su solicitud, Rebeca señaló que su esposo la abandonó desde
el 11 de febrero de 2015 sin preocuparse por su situación, sin compartir lecho,
techo y mesa con ella, sin prestarle ayuda o socorro, aun cuando se encontraba
en graves condiciones de salud. De igual manera la desafilió del servicio médico
de la empresa donde trabajaba y la afilió a otra EPS sin consultarle, dejó de
pagar el arriendo donde habitaba, por lo que la desalojaron del predio. Manifestó
que no tenía un lugar donde vivir.
Señaló además que el señor Luis siguió ejerciendo violencia económica y
psicológica en su contra pues a pesar de estar en una condición económica
superior a la de ella, la marginó y la privó de condiciones de vida mínimas,
exponiéndola a una vida precaria. Con lo que la sometió a fuertes humillaciones.
Manifestó que Luis la amenazó con quitarle la seguridad social en salud, y le
cobró arriendo, servicios públicos y excedentes del servicio médico causados a
partir del momento en el que abandonó el hogar en común.
En relación con la causal 3ª del artículo 154 del Código Civil (ultrajes, trato
cruel y maltratamientos de obra) dijo que el 10 de enero de 2015 la intentó
estrangular. Afirmo que ante lo sucedido ella logró zafarse por su experiencia en
16
temas de defensa personal, sin embargo sufrió un impacto emocional que le
generó enfermedades terribles, como disautonomía, trastorno de estrés
postraumático, leucopenia y pérdida severa de peso). Manifestó que después de
la agresión ella acudió a la comisaría de familia a denunciar a su cónyuge por
violencia intrafamiliar pero en esa instancia el demandado presentó falsos
testimonios en su contra, logrando que no prosperaran sus pretensiones.
Igualmente acudió a la Fiscalía pero la investigación se inició por el tipo penal
de lesiones personales y no por violencia intrafamiliar. De la misma forma
añadió que el demandado seguía ejerciendo violencia económica y sicológica.
De todo lo anterior el Juez 3º de Familia de Oralidad de Medellín resolvió
decretar el divorcio civil declarando como cónyuge culpable del divorcio al
señor Luis por la causal 2ª. Motivó su decisión bajo el argumento que el
matrimonio constituye un contrato solemne en el que las partes se comprometen
a cohabitar, ayudarse, entenderse, socorrerse y a afrontar las adversidades de la
vida. En ese sentido, el abandono del hogar rompe los deberes que le impone la
ley como cónyuge. Al respecto también anotó:
“(…) el matrimonio es un contrato solemne el cual supone un acuerdo
de voluntades. Su inobservancia trae aparejada una serie de
consecuencias legales. Los artículos 176 a 178 establecen las
obligaciones de los cónyuges. Una de ellas es la de vivir juntos (art.
178 CC). No es posible dirigir conjuntamente el hogar ni darse los
esposos entre si la ayuda y protección en todas las circunstancias de la
vida sin cumplir esta obligación. También es una obligación que
importa al orden público e impera desde que se celebra el matrimonio.
No pueden los cónyuges desconocerla de forma unilateral salvo que
haya motivo legal como lo es una decisión judicial en materia de
separación de cuerpos. Si uno de los cónyuges no vive con su familia
dará lugar a un incumplimiento grave porque con ello se atenta contra
la razón de ser del matrimonio y se impide atender otras obligaciones
y necesidades dentro del matrimonio. Desde la contestación de la
demanda principal en efecto la pareja no vive desde el año 2015. El
incumplimiento se produce por parte de Luis que se fue del hogar sin
una autorización. Ese incumplimiento implica un abandono material y
espiritual. Sin embargo ha seguido cumpliendo con la obligación
económica. En efecto esa causal se desarrolla cuando el cónyuge
omite cumplir el deber de socorro. (…)”
En relación con los actos de violencia dijo lo siguiente:
(…) que ella los haya cometido o los haya cometido el señor Luis, de
entrada este despacho desecha porque no encuentra prueba alguna
sobre la existencia de violencia física o verbal y muy a pesar de lo
dicho por la apoderada de Rebeca puede que efectivamente
encuentra actos de violencia económica pero estos no están
consagrados dentro de la causal autónoma como para tenerla
17
establecida. Esos hechos pueden igualmente ser considerados dentro
de la causal de incumplimiento de los deberes. Sin embargo se tiene
evidencia que se ha hecho una entrega de dineros correspondientes a
los alimentos conciliados. (…) No hay elemento alguno para que se
tenga por establecida la causal tercera.
III. CONSIDERACIONES DE LA CORTE CONSTITUCIONAL
1. Competencia.
Con fundamento en las facultades conferidas por los artículos 86 y 241 -
numeral 9°- de la Constitución y 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991, la Sala
Séptima de Revisión de la Corte Constitucional es competente para revisar el
fallo de tutela proferido en el proceso de la referencia.
2. Asunto objeto de análisis.
La señora Rebeca presentó una acción de tutela en contra del Fiscal 150 Local
de Medellín Unidad de Lesiones Personales, el Juez 23 Penal Municipal con
Funciones de Conocimiento de Medellín y la Juez 14 Penal del Circuito de la
misma ciudad por haber declarado la preclusión de la investigación penal de los
delitos de lesiones personales y violencia intrafamiliar. Delitos que fueron
presuntamente ejercidos en contra suya por su ex esposo. Como fundamento de
su petición la accionante señaló que tanto el fiscal como los jueces de
conocimiento incurrieron en un defecto fáctico puesto que desconocieron
elementos probatorios que daban cuenta de la afectación sicológica de la cual
era víctima.
Mediante sentencia del 25 de abril de 2019 la Sala de Decisión Penal del
Tribunal Superior de Medellín negó el amparo de los derechos al debido
proceso y a la administración de justicia solicitado por la accionante. Este fallo
fue confirmado en segunda instancia por la Sala de Casación Penal-Sala de
Decisión de Tutelas No. 3 de la Corte Suprema de Justicia. Para ambas
instancias no se encontró configuración de algún defecto que diera lugar a la
protección constitucional solicitada.
De acuerdo a los antecedentes reseñados, la Sala de Revisión deberá determinar
si la presente acción de tutela contra providencias judiciales resulta procedente.
Posteriormente deberá establecer si los derechos al debido proceso y al acceso a
la administración de justicia invocados por la señora Rebeca fueron vulnerados
por los jueces de conocimiento y la Fiscalía, al desconocer o no valorar
integralmente las pruebas presentadas durante la fase preliminar del proceso
penal.
3. Problema jurídico
En caso de ser procedente la presente acción de tutela, será preciso resolver el
18
siguiente problema jurídico:
¿La Fiscalía General de la Nación y los jueces penales competentes vulneran los
derechos fundamentales al debido proceso y al acceso a la administración de
justicia de una ciudadana al ordenar la preclusión de una investigación penal,
así como al declarar desierto el recurso de apelación presentado contra esa
decisión, al no haber valorado debidamente los elementos materiales
probatorios que, al parecer, evidenciaban los daños psicológicos y físicos de los
que esta fue víctima?
En esa medida, antes de abordar la resolución del caso concreto y dar solución al
problema jurídico planteado, la Sala analizará los siguientes temas: i) la
procedencia excepcional de la acción de tutela contra providencias judiciales; ii)
prevención, protección y sanción de la violencia contra la mujer, la violencia
intrafamiliar y iii) acceso a la administración de justicia de las mujeres víctimas
de violencia doméstica. Finalmente hará el análisis del caso concreto.
4. La procedencia excepcional de la acción de tutela contra providencias
judiciales
El artículo 86 de la Constitución Política consagró la acción de tutela como
mecanismo de protección de derechos fundamentales, cuando quiera que
resulten amenazados o vulnerados por acción u omisión de cualquier autoridad
pública, incluidas las autoridades judiciales.
Los artículos 11, 12 y 40 del Decreto 2591 de 1991 previeron la posibilidad de
que cuando los jueces emitieran decisiones que vulneraran garantías
fundamentales, las mismas fueran susceptibles de control por vía de tutela. Sin
embargo, la Corte Constitucional mediante la sentencia C-543 de 1992 declaró la
inexequibilidad de los referidos artículos.8 En ese fallo la Corte precisó que
permitir el ejercicio de la acción de tutela contra providencias judiciales
transgredía la autonomía y la independencia judicial y contrariaba los principios
de cosa juzgada y seguridad jurídica.
No obstante en tal declaración de inexequibilidad, esta Corporación también
estableció la doctrina de las vías de hecho, mediante la cual se plantea que la
acción de tutela sí puede ser invocada contra una providencia judicial, cuando
ésta es producto de una manifiesta situación de hecho, creada por actos u
omisiones de los jueces, que implica la trasgresión o amenaza de un derecho
fundamental.
En esa medida, a partir de 1992 se permitió la procedencia de la acción de tutela
para atacar, por ejemplo, sentencias que se hubieran basado en normas
inaplicables, proferidas con carencia absoluta de competencia o bajo un
8 Corte Constitucional, sentencia C-543 de 1992 (M P. José Gregorio Hernández Galindo).
19
procedimiento ajeno al fijado por la legislación vigente. Tales vías de hecho
fueron identificándose caso a caso.9
Después esta Corte profirió la sentencia C-590 de 2005, en la que la doctrina de
las vías de hecho fue replanteada en los términos de los avances
jurisprudenciales que se dieron en ese interregno. 10 En dicho fallo, la Corte
diferenció dos tipos de requisitos de procedencia de la acción de tutela contra
providencias judiciales, así: i) requisitos generales de procedencia, con
naturaleza procesal y ii) causales específicas de procedibilidad, de naturaleza
sustantiva.
4.1. Requisitos generales de procedencia excepcional de la acción de tutela
contra providencias judiciales
La Corte Constitucional en la sentencia C-590 de 2005 dispuso hacer
compatible el control por vía de tutela de las decisiones judiciales, con los
principios de cosa juzgada, independencia y autonomía judicial, y seguridad
jurídica. Por esta razón estableció diversas condiciones procesales para la
procedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales. Condiciones
que deben superarse en su totalidad para hacer posible un estudio posterior de
las denominadas causales específicas de procedibilidad.
Esas condiciones son las siguientes: i) que la cuestión sea de relevancia
constitucional; ii) que se hayan agotado todos los medios de defensa
judiciales al alcance; iii) que se cumpla el principio de inmediatez; iv) si se
trata de una irregularidad procesal, que la misma sea decisiva en el proceso;
v) que se identifiquen, de manera razonable, los hechos que generaron la
vulneración de derechos fundamentales y vi) que no se trate de una tutela
contra otra tutela.
En relación con la exigencia de que lo discutido sea de evidente relevancia
constitucional, este Tribunal ha dicho que ello obedece al respeto por la órbita
de acción tanto de los jueces constitucionales, como de los de las demás
jurisdicciones. Por lo tanto el juez de tutela debe establecer clara y
expresamente si el asunto puesto a su consideración es realmente una cuestión
de relevancia constitucional, que afecte los derechos fundamentales de las
partes.
La obligación de agotar todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de
defensa judicial al alcance del afectado, se relaciona con la excepcionalidad y
subsidiariedad de la acción de tutela. Si ello no fuera así, esta acción
constitucional se convertiría en una alternativa adicional para las partes en el
9 Al respecto ver, entre otras, las sentencias SU-159 de 2002 y T-522 de 2001, en ambas M. P.
Manuel José Cepeda Espinosa; T-462 de 2003 y T-1031 de 2001, en ambas M. P. Eduardo
Montealegre Lynett y T-1625 de 2000, M. P. Martha Victoria Sáchica Méndez.
10 M. P. Jaime Córdoba Triviño. En este fallo se declaró inexequible una expresión del artículo
185 de la Ley 906 de 2004, que impedía el ejercicio de cualquier acción, incluida la tutela, contra
las sentencias proferidas por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia.
20
proceso. Este deber trae consigo la excepción consagrada en el artículo 86
superior, que permite que esa exigencia pueda flexibilizarse cuando se trata de
evitar la consumación de un perjuicio irremediable o cuando el mecanismo no
es idóneo y eficaz.
Además de lo anterior, el juez debe verificar que la acción de tutela se
invoque en un término razonable y proporcionado, contado a partir del hecho
vulnerador, a fin de cumplir el requisito de la inmediatez. Todo con el fin de
evitar que se pongan en riesgo la seguridad jurídica y la institución de la cosa
juzgada, pues las decisiones judiciales estarían siempre sujetas a una eventual
evaluación constitucional.
Del mismo modo, cuando se trate de una irregularidad procesal, ésta debe
haber sido decisiva o determinante en la sentencia que se impugna y debe
afectar los derechos fundamentales del peticionario. Este requisito busca que
sólo las irregularidades verdaderamente violatorias de garantías
fundamentales tengan corrección por vía de acción de tutela, de manera que,
se excluyan todas aquellas que pudieron subsanarse durante el trámite, o que
no se alegaron en el proceso.11
También se exige que la parte accionante identifique razonablemente los
hechos que generaron la vulneración de derechos fundamentales. Este
requisito pretende que el actor ofrezca plena claridad en cuanto al fundamento
de la afectación de derechos que se imputa a la decisión judicial. En este
punto, es importante que el juez de tutela verifique que los argumentos se
hubieren planteado al interior del proceso judicial, de haber sido esto posible.
Finalmente la última exigencia de naturaleza procesal que consagró la
tipología propuesta en la C-590 de 2005 fue que la sentencia atacada no sea
de tutela. Así se buscó evitar la prolongación indefinida del debate
constitucional, más aún cuando todas las sentencias de tutela son sometidas a
un proceso de selección ante esta Corporación, trámite después del cual se
tornan definitivas, salvo las escogidas para revisión.
4.2. Causales especiales de procedibilidad de la acción de tutela contra
providencias judiciales
Ahora bien, frente a las causales especiales de procedibilidad, esta
Corporación ha emitido un gran número de fallos en los cuales ha
desarrollado jurisprudencialmente los parámetros a partir de los cuales el
operador jurídico pueda identificar aquellos escenarios en los que la acción de
tutela resulta procedente para controvertir los posibles defectos de las
decisiones judiciales. A partir de ello poder determinar si hay o no lugar a la
11Corte Constitucional, sentencia T-512 de 2017 (MP. Gloria Stella Ortiz Delgado).
Ver entre muchas otras las sentencias T-620 de 2013, M. P. Jorge Iván Palacio Palacio; T-612 de
2012, M. P. Humberto Antonio Sierra Porto; T-584 de 2012, M. P. Luis Ernesto Vargas Silva; T-661
de 2011, M. P. Jorge Iván Palacio Palacio; T-671 de 2010; , M. P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub; T-
21
protección excepcional y restrictiva de los derechos fundamentales por vía de
la acción de tutela12.
Así pues la jurisprudencia entendía que existían básicamente tres defectos, el
sustantivo, el procedimental y el fáctico; sin embargo, producto de una labor
de sistematización sobre la materia, en la sentencia C-590 de 2005 se indicó
que puede configurarse una vía de hecho cuando se presenta alguna de las
siguientes causales: (i) defecto orgánico que ocurre cuando el funcionario
judicial que profirió la sentencia impugnada carece, en forma absoluta, de
competencia.(ii) defecto procedimental absoluto que surge cuando el juez
actuó totalmente al margen del procedimiento previsto por la ley. (iii) defecto
fáctico que se presenta cuando la decisión impugnada carece del apoyo
probatorio que permita aplicar la norma en que se sustenta la decisión. (iv)
defecto material o sustantivo que tiene lugar cuando la decisión se toma con
fundamento en normas inexistentes o inconstitucionales, o cuando existe una
contradicción evidente y grosera entre los fundamentos y la decisión. (v) el
error inducido que acontece cuando la autoridad judicial fue objeto de
engaños por parte de terceros, que la condujeron a adoptar una decisión que
afecta derechos fundamentales. (vi) decisión sin motivación que presenta
cuando la sentencia atacada carece de legitimación, debido a que el servidor
judicial incumplió su obligación de dar cuenta de los fundamentos fácticos y
jurídicos que la soportan. (vii) desconocimiento del precedente que se
configura cuando por vía judicial se ha fijado un alcance sobre determinado
tema, y el funcionario judicial desconoce la regla jurisprudencial establecida.
En estos casos, la acción de tutela busca garantizar la eficacia jurídica del
derecho fundamental a la igualdad. (viii) violación directa de la Constitución
que se deriva del principio de supremacía de la Constitución, el cual reconoce
a la Carta Política como documento plenamente vinculante y con fuerza
normativa.
En el caso sub examine se alegan las causales referentes al defecto fáctico, por
tanto esta Sala efectuará una breve caracterización de dicha causal a fin de
proceder al estudio del caso concreto.
5. Defecto fáctico
Desde sus inicios esta Corte estableció que los jueces de conocimiento tienen
amplias facultades discrecionales para efectuar el análisis del material
probatorio en cada caso concreto13. Por ello esta Corporación determinó que
217 de 2010, M. P. Gabriel Eduardo Martelo Mendoza; T-949 de 2009, M. P. Mauricio González
Cuervo; T-555 de 2009, M. P. Luis Ernesto Vargas Silva; T-584 de 2008, M. P. Humberto Antonio
Sierra Porto; T-796 de 2008, M. P. Clara Inés Vargas Hernández;T-233 de 2007, M. P. Marco
Gerardo Monroy Cabra; T-1027 de 2006, M. P. Marco Gerardo Monroy Cabra; T-812 de 2005, M.
P. Rodrigo Escobar Gil;
12 T-419 de 2011, M. P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo; T-1257 de 2008, M. P. Nilson Pinilla
Pinilla.
13 La Corte Constitucional, en sentencia T-055 de 1997, M. P. Eduardo Cifuentes Muñoz,
determinó que, en lo que hace al análisis del material probatorio, la independencia judicial cobra
22
cuando se alega un error de carácter probatorio, la evaluación de la
providencia judicial por parte de un juez de tutela, debe privilegiar los
principios de autonomía e independencia judicial14.
A pesar de ello, este poder discrecional debe estar basado en los principios de
la sana crítica, corresponder necesariamente criterios de objetividad,
racionalidad, legalidad y motivación, entre otros, así como respetar la
Constitución y la ley. De lo contrario, la discrecionalidad sería entendida
como arbitrariedad judicial, hipótesis en la cual se configuraría la causal por
defecto fáctico y el juez de tutela podría dejar sin efecto la providencia
atacada.15
Esta Corporación estableció, en su variada jurisprudencia, que el defecto
fáctico se configura cuando: (i) existe una omisión en el decreto de pruebas
que eran necesarias en el proceso; (ii) se da una valoración caprichosa y
arbitraria de las pruebas presentadas; o (iii) no se valora en su integridad el
material probatorio.
De igual forma, la Corte Constitucional señaló que el defecto fáctico tiene dos
dimensiones, una positiva y otra negativa. La primera ocurre cuando el juez
efectúa una valoración por “completo equivocada”, o fundamenta su decisión
en una prueba no apta para ello 16 y, la segunda, cuando omite o ignora la
valoración de una prueba determinante o no decreta su práctica sin
justificación alguna.17
Con todo, esta corporación ha sido enfática en señalar que “para que la tutela
resulte procedente ante un error fáctico, ‘[e]l error en el juicio valorativo de
la prueba debe ser de tal entidad que sea ostensible, flagrante y manifiesto, y
el mismo debe tener una incidencia directa en la decisión, pues el juez de
mayor valor y trascendencia.
14 Ver, entre otras, las sentencias T-231 de 1994, M. P. Eduardo Cifuentes Muñoz; T-442 de 1994,
M. P. Antonio Barrera Carbonell; T-008 de 1998, M. P. Eduardo Cifuentes Muñoz; T-025 de 2001,
M. P. Eduardo Montealegre Lynett; SU-159 de 2002, M. P. Manuel José Cepeda Espinosa; T-109
de 2005, M. P. Marco Gerardo Monroy Cabra; T-264 de 2009, M. P. Luis Ernesto Vargas Silva; T-
114 de 2010, M. P. Mauricio González Cuervo, SU-198 de 2013, M. P. Luis Ernesto Vargas Silva.
En ésta última se indicó expresamente: “la intervención del juez de tutela, en relación con el
manejo dado por el juez de conocimiento es, y debe ser, de carácter extremadamente reducido. El
respeto por los principios de autonomía judicial y del juez natural, impiden que el juez de tutela
realice un examen exhaustivo del material probatorio”.
15 Ver sentencia T-442 de 1994, M. P. Alejandro Martínez Caballero. Allí se indicó: “si bien el
juzgador goza de un gran poder discrecional para valorar el material probatorio en el cual debe
fundar su decisión y formar libremente su convencimiento, inspirándose en los principios
científicos de la sana crítica…, dicho poder jamás puede ser arbitrario; su actividad evaluativa
probatoria supone necesariamente la adopción de criterios objetivos, racionales, serios y
responsables. No se adecua a este desideratum, la negación o valoración arbitraria, irracional y
caprichosa de la prueba, que se presenta cuando el juez simplemente ignora la prueba u omite su
valoración o sin razón valedera alguna no da por probado el hecho o la circunstancia que de la
misma emerge clara y objetivamente.”
16 Cfr., entre otras, SU-159 de 2002, precitada.
17 Cfr., entre otras, T-442 de 1994 y SU-159 de 2002, precitadas.
23
tutela no puede convertirse en una instancia revisora de la actividad de
evaluación probatoria del juez que ordinariamente conoce de un asunto’”18.
Dado que en el presente asunto se denunció la estructuración de primera y la
tercera hipótesis de defecto fáctico, (omisión y/o la falta de valoración
integral del material probatorio) la Sala prescindirá del estudio de la segunda
que tiene que ver con la valoración caprichosa de las mismas. Por lo tanto, se
centrará en establecer en qué consiste el defecto fáctico por ausencia de
valoración probatoria y por no haber valorado integralmente el material
probatorio aportado.
5.1. Defecto fáctico por ausencia de valoración probatoria
Como se mencionó antes, la posibilidad de cuestionar las decisiones
judiciales por vía de tutela en atención a sus deficiencias probatorias está
vinculada a la necesidad de propiciar la adopción de sentencias ajustadas a la
realidad, para contribuir a concretar los propósitos de lealtad y eficiencia en
la administración de justicia. Exigir que las providencias judiciales se ajusten
a las pruebas aportadas por los sujetos procesales y a las que se practicaron
en el curso del proceso es, por lo tanto, acorde con la intención de cerrarle el
paso a la arbitrariedad e incentivar la confianza de los ciudadanos en el
sistema judicial.
Esta Corporación ha considerado que se presenta un defecto fáctico cuando el
funcionario judicial, “a pesar de que en el proceso existan elementos
probatorios, omite considerarlos, no los advierte o simplemente no los tiene
en cuenta para efectos de fundamentar la decisión respectiva, y en el caso
concreto resulta evidente que de haberse realizado su análisis y valoración,
la solución del asunto jurídico debatido variaría sustancialmente”.19
Son dos, entonces, los elementos que deben reunirse para que se configure el
defecto fáctico por ausencia de valoración del material probatorio. De un
lado, es necesario que el funcionario judicial haya adoptado una decisión
carente de respaldo probatorio o que haya dejado de valorar una prueba que
resultaba determinante para la solución del problema jurídico sometido a su
consideración. La relevancia de dicha prueba es, precisamente, el segundo
requisito que conduce a la estructuración del defecto. De ahí que, en todo
caso, deba demostrarse que la falta de valoración probatoria incidió de
manera definitiva sobre el sentido de la sentencia acusada.
5.2. Defecto fáctico por valoración defectuosa del material probatorio
Una cosa es que el funcionario judicial haya excluido injustificadamente una
o varias pruebas del análisis que precedió la adopción de la sentencia. Otra,
18 Corte [Link]-198 de 2013, precitada, y T-636 de 2006, (M. P. Clara Inés Vargas
Hernández).
19 Corte Constitucional, sentencia T-902 de 2005 (M.P. Marco Gerardo Monroy).
24
que las haya apreciado de manera errónea. Este último evento sitúa al juez
constitucional ante un defecto fáctico por valoración defectuosa del material
probatorio, definido por esta corporación como aquel que tiene lugar cuando
el funcionario judicial “en contra de la evidencia probatoria, decide
separarse por completo de los hechos debidamente probados y resolver a su
arbitrio el asunto jurídico debatido; o cuando a pesar de existir pruebas
ilícitas no se abstiene de excluirlas y con base en ellas fundamenta la
decisión respectiva”.20
De modo que no es cualquier objeción sobre la valoración probatoria la que
conduce a declarar la presencia de un defecto fáctico. La jurisprudencia ha
sido clara en que los errores sobre dicha valoración solo vulneran el debido
proceso cuando lo concluido por el juez es manifiestamente arbitrario e
incorrecto, es decir, cuando aparece totalmente desvinculado de las reglas de
la sana crítica.
En efecto, la estructuración del defecto fáctico derivada de la valoración
defectuosa del material probatorio se da frente al escenario específico en que
dicho juicio aparezca absolutamente caprichoso. La intervención del juez de
tutela solo es factible cuando el error denunciado es ostensible, flagrante,
manifiesto e incide definitivamente sobre la decisión del juez, pues es este el
único evento que desborda el marco de autonomía de los jueces para
formarse libremente su convencimiento.
En ausencia de la dicha arbitrariedad, la intervención del juez constitucional
es inadmisible, pues, como lo ha dicho la Corte, el juez de tutela “no puede
convertirse en una instancia revisora de la actividad de evaluación
probatoria del juez que ordinariamente conoce de un asunto, según las reglas
generales de competencia”.21
6. Análisis del problema jurídico sustancial
Para resolver el problema jurídico identificado, la Sala deberá revisar las
disposiciones legales y constitucionales, así como la jurisprudencia
constitucional que indica los parámetros que deben seguir las autoridades
públicas para garantizar el derecho a la administración de justicia de las
mujeres que son víctimas de la violencia intrafamiliar. A continuación se hará
un recuento del contenido de las normas relativas a la prevención, protección
y sanción de la violencia contra la mujer, la violencia intrafamiliar y el
derecho a la administración de justicia de las mujeres víctimas de violencia.
6.1. Prevención, protección y sanción de la violencia contra la mujer. La
violencia intrafamiliar
20 Ibídem.
21 Corte Constitucional, sentencia T-442 de 1994 (M.P. Antonio Barrera Carbonell).
25
El artículo 13 de la Constitución prohíbe cualquier forma de discriminación por
razón del género al tiempo que ordena al Estado adoptar medidas a favor de
grupos, marginados o discriminados como es el caso de las mujeres
De modo análogo los tratados e instrumentos de mayor relevancia en este
aspecto son la Declaración sobre la Eliminación de la Discriminación contra la
Mujer (1967); la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de
Discriminación contra la Mujer –CEDAW- de 1981; la Declaración sobre la
Eliminación de la Violencia en contra de la Mujer de 1993; y la Cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing, 1995. Todos estos emanados de
diversas dependencias de la Organización de Naciones Unidas, ONU.
A nivel regional la Organización de Estados Americanos, OEA, la Convención
Americana sobre Derechos Humanos22 y la Convención Interamericana para
Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer, “Convención de
Belém do Pará” de 199523, proscribe este tipo de discriminación.
Todos estos instrumentos internacionales consagran el principio de igualdad y
no discriminación y, adicionalmente, algunos definen de diversa forma los
conceptos de discriminación y violencia contra la mujer.
El artículo 1° de la CEDAW señala que la expresión discriminación contra la
mujer “denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que
tenga por objeto o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce
o ejercicio por la mujer, independientemente de su estado civil, sobre la base de
la igualdad del hombre y la mujer, de los derechos humanos y las libertades
fundamentales en las esferas política, económica, social, cultural y civil o en
cualquier otra esfera”.
El artículo 1° de la Declaración de la ONU sobre la Eliminación de la Violencia
(1993), estableció que por esta “se entiende todo acto de violencia basado en la
pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño
o sufrimiento físico, sexual o sicológico para la mujer, así como las amenazas
de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se
producen en la vida pública como en la vida privada”.
El artículo 2° de esa misma Declaración señala que la violencia contra la mujer
incorpora diversos actos como la violencia física, sexual y psicológica que se
produzca al interior de la familia, la comunidad o el Estado. En esos diversos
escenarios los actos de violencia incluyen: el abuso sexual de las niñas en el
hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la
22 Ratificada por Colombia mediante la Ley 16 de 1972.
23 Ratificada por Colombia mediante la Ley 248 de 1995.
Cuyo contenido es reproducido por el artículo 1º de la Convención Interamericana de Belém do
pará.
Definición posteriormente reiterada, en lo esencial, en el párrafo 113 de la Cuarta Conferencia de
Beijing y por los artículos 1º y 2º de la Convención Interamericana de Belém do Pará.
26
mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la
mujer, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la
violencia relacionada con la explotación, el acoso y la intimidación sexual en el
trabajo, en instituciones educativas, la trata de mujeres y la prostitución forzada.
Respecto a la igualdad de trato entre hombres y mujeres, al interior del
matrimonio y las relaciones familiares, también los referidos instrumentos
internacionales señalan ciertas medidas y mandatos que deben cumplir los
Estados. Por ejemplo, el artículo 16 de la CEDAW establece que éstos
adoptarán todas la medidas adecuadas para que, tanto hombres y mujeres,
tengan los mismos derechos para decidir o no contraer matrimonio, hacerlo
sólo por su libre albedrío y pleno consentimiento y elegir libremente el
cónyuge. También se declara la obligación estatal de equiparar los derechos
y las responsabilidades de los cónyuges “durante el matrimonio y con
ocasión de su disolución”.24
La Convención Interamericana de Belém do Pará dispone que toda mujer tiene
derecho a una vida libre de violencia tanto en el ámbito público como en el
privado25. Y precisa que tal categoría implica: “a. el derecho de la mujer a ser
libre de toda forma de discriminación, y b. el derecho de la mujer a ser
valorada y educada libre de patrones estereotipados de comportamiento y
prácticas sociales y culturales basadas en conceptos de inferioridad o
subordinación”.26
En Colombia todos los tratados internacionales antes mencionados han sido
ratificados por el Estado. Hacen parte del ordenamiento jurídico interno y deben
ser usados como fundamentos normativos para proteger a las mujeres de
cualquier tipo de discriminación o violencia a nivel nacional de conformidad al
artículo 93 de la Carta que consagra el bloque de constitucionalidad.
La Ley 1257 de 2008 por la cual se dictaron normas para la sensibilización,
prevención y sanción de todas las formas de violencia y discriminación contra
las mujeres, busca adoptar medidas para garantizar a las mujeres una vida libre
de violencias, tanto en el ámbito público como privado y facilitar el acceso a los
procedimientos administrativos y judiciales establecidos para su protección y
atención.
Esta norma establece las definiciones de violencia contra la mujer y de daño
psicológico, físico, sexual y patrimonial:
Artículo 2. Definición de violencia contra la mujer. Por violencia
contra la mujer se entiende cualquier acción u omisión, que le cause
muerte, daño o sufrimiento físico, sexual, psicológico, económico o
patrimonial por su condición de mujer, así como las amenazas de
24 CEDAW, artículo 16, numeral 1º, literal c.
25 Convención Interamericana de Belém do Pará. Artículo 3.
26 Convención Interamericana de Belém do Pará. Artículo 6.
27
tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, bien
sea que se presente en el ámbito público o en el privado.
Para efectos de la presente ley, y de conformidad con lo estipulado en
los Planes de Acción de las Conferencias de Viena, Cairo y Beijing,
por violencia económica, se entiende cualquier acción u omisión
orientada al abuso económico, el control abusivo de las finanzas,
recompensas o castigos monetarios a las mujeres por razón de su
condición social, económica o política. Esta forma de violencia
puede consolidarse en las relaciones de pareja, familiares, en las
laborales o en las económicas.
Artículo 3. Concepto de daño contra la mujer. Para interpretar esta
ley, se establecen las siguientes definiciones de daño:
a. Daño psicológico: Consecuencia proveniente de la acción u
omisión destinada a degradar o controlar las acciones,
comportamientos, creencias y decisiones de otras personas, por
medio de intimidación, manipulación, amenaza, directa o
indirecta, humillación, aislamiento o cualquier otra conducta que
implique un perjuicio en la salud psicológica, la
autodeterminación o el desarrollo personal.
b. Daño o sufrimiento físico: Riesgo o disminución de la integridad
corporal de una persona.
c. Daño o sufrimiento sexual: Consecuencias que provienen de la
acción consistente en obligar a una persona a mantener contacto
sexualizado, físico o verbal, o a participar en otras interacciones
sexuales mediante el uso de fuerza, intimidación, coerción, chantaje,
soborno, manipulación, amenaza o cualquier otro mecanismo que
anule o limite la voluntad personal.
Igualmente, se considerará daño o sufrimiento sexual el hecho de que
la persona agresora obligue a la agredida a realizar alguno de estos
actos con terceras personas.
d. Daño patrimonial: Pérdida, transformación, sustracción,
destrucción, retención o distracción de objetos, instrumentos de
trabajo, documentos personales, bienes, valores, derechos o
económicos destinados a satisfacer las necesidades de la mujer.
Igualmente se enuncian las diferentes medidas de sensibilización y prevención
que el Estado colombiano debe adoptar,27 y se consagran los criterios de
interpretación:
27Artículo 9 ° y siguiente.
28
ARTÍCULO 6o. PRINCIPIOS. La interpretación y aplicación de esta
ley se hará de conformidad con los siguientes principios:
1. Igualdad real y efectiva. Corresponde al Estado diseñar,
implementar y evaluar políticas públicas para lograr el acceso de las
mujeres a los servicios y el cumplimiento real de sus derechos.
2. Derechos humanos. Los derechos de las mujeres son Derechos
Humanos.
3. Principio de Corresponsabilidad. La sociedad y la Familia son
responsables de respetar los derechos de las mujeres y de contribuir a
la eliminación de la violencia contra ellas. El Estado es responsable
de prevenir, investigar y sancionar toda forma de violencia
contra las mujeres.
4. Integralidad. La atención a las mujeres víctimas de violencia
comprenderá información, prevención, orientación, protección,
sanción, reparación y estabilización.
5. Autonomía. El Estado reconoce y protege la independencia de las
mujeres para tomar sus propias decisiones sin interferencias
indebidas.
6. Coordinación. Todas las entidades que tengan dentro de sus
funciones la atención a las mujeres víctimas de violencia deberán
ejercer acciones coordinadas y articuladas con el fin de brindarles
una atención integral.
7. No Discriminación. Todas las mujeres con independencia de sus
circunstancias personales, sociales o económicas tales como edad,
etnia, orientación sexual, procedencia rural o urbana, religión entre
otras, tendrán garantizados los derechos establecidos en esta ley a
través de una previsión de estándares mínimos en todo el territorio
nacional.
8. Atención Diferenciada. El Estado garantizará la atención a las
necesidades y circunstancias específicas de colectivos de mujeres
especialmente vulnerables o en riesgo, de tal manera que se asegure
su acceso efectivo a los derechos consagrados en la presente ley.
En lo que tiene que ver con la diferenciación entre violencia física y
psicológica, esta misma ley establece que la violencia psicológica se ocasiona
con acciones u omisiones dirigidas intencionalmente a producir en una persona
sentimientos de desvalorización de inferioridad sobre sí misma, que le generan
baja de autoestima. Esta tipología no ataca la integridad física del individuo sino
su integridad moral y psicológica, su autonomía y desarrollo personal y se
materializa a partir de constantes y sistemáticas conductas de intimidación,
desprecio, chantaje, humillación, insultos y/o amenazas de todo tipo. 28
28Según el artículo 3° de la Ley 2157 de 2008, el daño psicológico es el “proveniente de la acción
u omisión destinada a degradar o controlar las acciones, comportamientos, creencias y decisiones
de otras personas, por medio de intimidación, manipulación, amenaza, directa o indirecta,
humillación, aislamiento o cualquier otra conducta que implique un perjuicio en la salud
psicológica, la autodeterminación o el desarrollo personal.”
29
En relación con este punto la Organización Mundial de la Salud presentó el
precitado Informe titulado “Estudio multipaís de la OMS sobre salud de la
mujer y la violencia doméstica contra la mujer (2005)” 29. De los resultados de
las investigaciones se destacan las conclusiones referentes al maltrato psíquico
inflingido por la pareja a la mujer, pues se establece que el mismo es sistemático
y en la mayoría de los casos es más devastador que la propia violencia física.
En dicho estudio se identificaron los actos específicos, que para la OMS son
constitutivos de dicho maltrato psicológico, 30 así: (i) cuando la mujer es
insultada o se la hace sentir mal con ella misma; (ii) cuando es humillada
delante de los demás; (iii) cuando es intimidada o asustada a propósito (por
ejemplo, por una pareja que grita y tira cosas); cuando es amenazada con daños
físicos (de forma directa o indirecta, mediante la amenaza de herir a alguien
importante para ella).
Asimismo, ese informe definió que cuando la pareja propicia maltrato psíquico
sobre la mujer, se registra un porcentaje más elevado de comportamiento
dominante sobre la misma, a partir del cual también se ejercen actos de
intimidación como los siguientes:31 impedirle ver a sus amigos, limitar el
contacto con su familia carnal, insistir en saber dónde está en todo momento,
ignorarla o tratarla con indiferencia, enojarse con ella si habla con otros
hombres, acusarla constantemente de serle infiel o/y controlar su acceso a la
atención en salud.
Sobre la violencia psicológica este Tribunal expuso los siguientes puntos a tener
en cuenta: (i) se trata de una realidad mucho más extensa y silenciosa, incluso,
que la violencia física y puede considerarse como un antecedente de esta, (ii) se
ejerce a partir de pautas sistemáticas, sutiles y, en algunas ocasiones,
imperceptibles para terceros, que amenazan la madurez psicológica de una
persona y su capacidad de autogestión y desarrollo personal, (iii) los patrones
culturales e históricos que promueven una idea de superioridad del hombre
(machismo – cultura patriarcal), hacen que la violencia psicológica sea
invisibilizada y aceptada por las mujeres como algo “normal”, (iv) los
indicadores de presencia de violencia psicológica en una víctima son:
humillación, culpa, ira, ansiedad, depresión, aislamiento familiar y social, baja
autoestima, pérdida de la concentración, alteraciones en el sueño, disfunción
sexual, limitación para la toma decisiones, entre otros, (v) la violencia
psicológica a menudo se produce al interior del hogar o en espacios íntimos,
por lo cual, en la mayoría de los casos no existen más pruebas que la
declaración de la propia víctima.32
29Dentro del cual se incluyen varias investigaciones realizadas en algunos países seleccionados
como Brasil, Perú, Montenegro, República Unida de Tanzania y Japón, entre otros.
30 OMS, Informe Estudio multipaís de la OMS sobre salud de la mujer y violencia doméstica
contra la mujer, 2005. Pág. 10.
31 OMS, Informe Estudio multipaís de la OMS sobre salud de la mujer y violencia doméstica
contra la mujer, 2005. Pág. 22 y 23.
32 Corte Constitucional, sentencia T-967 de 2014 (MP. Gloria Stella Ortiz Delgado)
30
De otra parte el legislador expidió la Ley 1761 de 2015 por la cual se creó el
tipo penal de feminicidio como delito autónomo. Con el objeto de garantizar la
investigación y sanción de las violencias contra las mujeres por motivos de
género y discriminación, así como prevenir y erradicar dichas violencias y
adoptar estrategias de sensibilización de la sociedad colombiana.
El artículo 2º de esta ley dispone:
Artículo 2°. La Ley 599 de 2000 tendrá un artículo 104A del
siguiente tenor:
Artículo 104A. Feminicidio. Quien causare la muerte a una mujer,
por su condición de ser mujer o por motivos de su identidad de
género o en donde haya concurrido o antecedido cualquiera de las
siguientes circunstancias, incurrirá en prisión de doscientos cincuenta
(250) meses a quinientos (500) meses.
a) Tener o haber tenido una relación familiar, íntima o, de
convivencia con la víctima, de amistad, de compañerismo o de
trabajo y ser perpetrador de un ciclo de violencia física, sexual,
psicológica o patrimonial que antecedió el crimen contra ella.
b) Ejercer sobre el cuerpo y la vida de la mujer actos de
instrumentalización de género o sexual o acciones de opresión y
dominio sobre sus decisiones vitales y su sexualidad.
c) Cometer el delito en aprovechamiento de las relaciones de poder
ejercidas sobre la mujer, expresado en la jerarquización personal,
económica, sexual, militar, política o sociocultural.
d) Cometer el delito para generar terror o humillación a quien se
considere enemigo.
e) Que existan antecedentes o indicios de cualquier tipo de violencia
o amenaza en el ámbito doméstico, familiar, laboral o escolar por
parte del sujeto activo en contra de la víctima o de violencia de
género cometida por el autor contra la víctima, independientemente
de que el hecho haya sido denunciado o no.
f) Que la víctima haya sido incomunicada o privada de su libertad de
locomoción, cualquiera que sea el tiempo previo a la muerte de
aquella.
En relación con esta ley la Corte Constitucional estableció parámetros que
resultan fundamentales para la compresión del delito de feminicidio, 33
consideró que (i) además de la protección de la vida, con la consagración de
este delito se pretende salvaguardar la igualdad y hacer efectiva la prohibición
de discriminación; (ii) no todo acto de agresión en contra de una mujer puede
catalogarse como violencia de género; y (iii) en estos casos, la investigación
del contexto en el que ocurre la conducta resulta determinante para
establecer si el sujeto atacó a su víctima por el hecho de ser mujer.
33 Corte Constitucional, sentencia C-297 de 2016 (MP. Gloria Stella Ortiz Delgado).
31
Señaló que la finalidad de la tipificación del feminicidio como delito responde
a la protección, mediante el derecho penal, de diversos bienes jurídicos más
allá de la vida de la mujer. Esto constituye una respuesta a condiciones de
discriminación estructurales que hacen de su homicidio una consecuencia de
patrones de desigualdad imbuidos en la sociedad. Dichos patrones se
manifiestan en diversas formas de violencia, que pueden tener un carácter
sistemático o no.
Indicó que no toda violencia contra una mujer es violencia de género y aun
cuando se trate de violencia de género no todas las acciones previas a un
hecho generan una cadena o círculo de violencia que cree un patrón de
discriminación que pueda demostrar la intención de matar por razones de
género. Por ejemplo, el homicidio de una mujer después de un altercado sobre
límites de propiedad de vecinos, no necesariamente evidencia un elemento de
discriminación en razón del género que pueda configurar un trato bajo
patrones de desigualdad y estereotipos de género, pero sí constituye un
antecedente de violencia. De la misma forma, el homicidio de una mujer
después de abusos sexuales, mutilaciones y tratos crueles y degradantes sí
constituyen un antecedente claro que evidencia un móvil de matar en razón
del género.
En relación con la violencia intrafamiliar el Congreso de la República expidió la
Ley 294 de 1996, por la cual se desarrolla el artículo 42 de la Constitución
Política y se dictan normas para prevenir, remediar y sancionar la violencia
intrafamiliar, que aunque no es una norma exclusivamente dirigida a proteger
a las mujeres, sus disposiciones buscan proteger a todos los integrantes del
grupo familiar.
En dicha ley se identificaron los principios que toda autoridad pública debe
seguir al momento de evaluar un caso de violencia intrafamiliar, de los cuales se
destacan, a) la primacía de los derechos fundamentales y el reconocimiento de
la familia como institución básica de la sociedad; b) que toda forma de violencia
en la familia se considera destructiva de su armonía y unidad, y por lo tanto,
será prevenida, corregida y sancionada por las autoridades públicas; c) la
igualdad de derechos y oportunidades del hombre y la mujer; entre otros. 34
Asimismo, dicha normativa consagró varias medidas de protección, el
procedimiento a seguir cuando ocurren actos de violencia y las formas de
asistencia a víctimas del maltrato intrafamiliar. 35
34 Ley 294 de 1996, artículo 3º.
35 Ley 294artìculo 5º. MEDIDAS DE PROTECCIÓN EN CASOS DE VIOLENCIA
INTRAFAMILIAR. <Artículo modificado por el artículo 17 de la Ley 1257 de 2008. El nuevo
texto es el siguiente:> Si la autoridad competente determina que el solicitante o un miembro de un
grupo familiar ha sido víctima de violencia, emitirá mediante providencia motivada una medida
definitiva de protección, en la cual ordenará al agresor abstenerse de realizar la conducta objeto de
la queja, o cualquier otra similar contra la persona ofendida u otro miembro del grupo familiar. El
funcionario podrá imponer, además, según el caso, las siguientes medidas, sin perjuicio de las
establecidas en el artículo 18 de la presente ley: a) Ordenar al agresor el desalojo de la casa de
habitación que comparte con la víctima, cuando su presencia constituye una amenaza para la vida,
32
En relación con este tema la Corte Constitucional ha establecido que la
violencia doméstica o intrafamiliar es aquella que se propicia por el daño físico,
emocional, sexual, psicológico o económico que se causa entre los miembros
de la familia y al interior de la unidad doméstica. Esta se puede dar por
acción u omisión de cualquier miembro de la familia. Ha señalado que este
tipo de violencia es una a la cual están sometidas las mujeres de forma más
silenciosa. Al respecto ha dicho que las agresiones en el ámbito doméstico no
solo son formas de discriminación en razón del sexo sino que además pueden
llegar a ser de tal intensidad y generar tanto dolor y sufrimiento que configuran
verdaderas torturas o, al menos tratos crueles, prohibidos por la Constitución y
por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos. En el mismo sentido
lo ha expresado la Relatora Especial de Naciones Unidas de Violencia contra la
mujer al afirmar que la violencia grave en el hogar puede interpretarse como
una forma de tortura, mientras que las formas menos graves como malos tratos
en virtud del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos. 36.
la integridad física o la salud de cualquiera de los miembros de la familia; b) Ordenar al agresor
abstenerse de penetrar en cualquier lugar donde se encuentre la víctima, cuando a juicio del
funcionario dicha limitación resulte necesaria para prevenir que aquel perturbe, intimide, amenace
o de cualquier otra forma interfiera con la víctima o con los menores, cuya custodia provisional le
haya sido adjudicada; c) Prohibir al agresor esconder o trasladar de la residencia a los niños, niñas
y personas discapacitadas en situación de indefensión miembros del grupo familiar, sin perjuicio de
las acciones penales a que hubiere lugar; d) Obligación de acudir a un tratamiento reeducativo y
terapéutico en una institución pública o privada que ofrezca tales servicios, a costa del agresor. e)
Si fuere necesario, se ordenará al agresor el pago de los gastos de orientación y asesoría jurídica,
médica, psicológica y psíquica que requiera la víctima; f) Cuando la violencia o maltrato revista
gravedad y se tema su repetición la autoridad competente ordenará una protección temporal
especial de la víctima por parte de las autoridades de policía, tanto en su domicilio como en su
lugar de trabajo si lo tuviere; g) Ordenar a la autoridad de policía, previa solicitud de la víctima el
acompañamiento a esta para su reingreso al lugar de domicilio cuando ella se haya visto en la
obligación de salir para proteger su seguridad; h) Decidir provisionalmente el régimen de visitas, la
guarda y custodia de los hijos e hijas si los hubiere, sin perjuicio de la competencia en materia civil
de otras autoridades, quienes podrán ratificar esta medida o modificarla; i) Suspender al agresor la
tenencia, porte y uso de armas, en caso de que estas sean indispensables para el ejercicio de su
profesión u oficio, la suspensión deberá ser motivada; j) Decidir provisionalmente quién tendrá a su
cargo las pensiones alimentarias, sin perjuicio de la competencia en materia civil de otras
autoridades quienes podrán ratificar esta medida o modificarla; k) Decidir provisionalmente el uso
y disfrute de la vivienda familiar, sin perjuicio de la competencia en materia civil de otras
autoridades quienes podrán ratificar esta medida o modificarla; l) Prohibir, al agresor la realización
de cualquier acto de enajenación o gravamen de bienes de su propiedad sujetos a registro, si tuviere
sociedad conyugal o patrimonial vigente. Para este efecto, oficiará a las autoridades competentes.
Esta medida será decretada por Autoridad Judicial; m) Ordenar al agresor la devolución inmediata
de los objetos de uso personal, documentos de identidad y cualquier otro documento u objeto de
propiedad o custodia de la víctima; n) Cualquiera otra medida necesaria para el cumplimiento de
los objetivos de la presente ley.
PARÁGRAFO 1o. En los procesos de divorcio o de separación de cuerpos por causal de maltrato,
el juez podrá decretar cualquiera de las medidas de protección consagradas en este artículo.
PARÁGRAFO 2o. Estas mismas medidas podrán ser dictadas en forma provisional e inmediata por
la autoridad judicial que conozca de los delitos que tengan origen en actos de violencia
intrafamiliar.
PARÁGRAFO 3o. La autoridad competente deberá remitir todos los casos de violencia
intrafamiliar a la Fiscalía General de la Nación para efectos de la investigación del delito de
violencia intrafamiliar y posibles delitos conexos.
Corte Constitucional, sentencia T-967 de 2014 (M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado).
Corte Constitucional, sentencia C-408 de 1996 (M. P. Alejandro Martínez Caballero).
33
No obstante lo anterior, uno de los problemas más evidentes para atacar el
flagelo de la violencia intrafamiliar ha sido el de considerar que la familia y las
relaciones de los miembros al interior de se ubican dentro de un ámbito de
protección privada y no son de interés público. Así lo sostuvo el Comité de
Naciones Unidas para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer 37. De
allí que la Recomendación General número 19 de dicho organismo del 29 de
enero de 1992 explicó que “la violencia en la familia es una de las formas más
insidiosas de la violencia contra la mujer” 38. Por lo anterior, recomendó a los
Estados que ratificaron la CEDAW como Colombia, establecer las medidas
necesarias para resolver el problema de la violencia en la familia.
Dentro de esas recomendaciones el Comité sugirió incorporar acciones como (i)
sanciones penales en los casos inexcusables y recursos civiles en caso de
violencia en el hogar; (ii) legislación que elimine la defensa del honor como
justificativo para atacar a las mujeres de la familia o atentar contra su vida; (iii)
servicios para garantizar la seguridad de las víctimas de violencia en la familia,
incluidos refugios y programas de asesoramiento y rehabilitación; (iv)
programas de rehabilitación para agresores; y (v) servicios de apoyo para las
familias en las que haya habido un caso de incesto o de abuso sexual.
También en 1994, en la Cuarta Conferencia de Beijing se indicó que la violencia
contra las mujeres y las niñas que ocurre en la familia o en el hogar, a menudo
es tolerada. “El abandono, el abuso físico y sexual y la violación de las niñas y
las mujeres por miembros de la familia y otros habitantes de la casa, así como
los casos de abusos cometidos por el marido u otros familiares, no suelen
denunciarse, por lo que son difíciles de detectar”39.
La Organización Mundial de la Salud a través del informe titulado “El Estudio
multipaís de la OMS sobre salud de la mujer y la violencia doméstica contra la
mujer” señaló que la “la violencia doméstica, en particular, continúa siendo
terriblemente común y es aceptada como “normal” en demasiadas sociedades
del mundo”.
En Colombia la violencia intrafamiliar también está contemplada como delito
en el Código Penal. Allí se establece la conducta punible de la siguiente manera:
“Artículo 229. Violencia intrafamiliar El que maltrate física o
36“Naciones Unidas. Consejo Económico y Social. Informe de la Relatora Especial sobre la
violencia contra la mujer. Documento E/CN.4/1996/53 Párrafo No 48.”
37 Recomendación General número 19 del Comité de Naciones Unidas para la verificación de la
CEDAW. “Las actitudes tradicionales según las cuales se considera a la mujer como subordinada
o se le atribuyen funciones estereotipadas perpetúan la difusión de prácticas que entrañan
violencia o coacción, tales como la violencia y los malos tratos en la familia, los matrimonios
forzosos, el asesinato por presentar dotes insuficientes, los ataques con ácido y la circuncisión
femenina.”
38 Ver Recomendación General número 19 del Comité de Naciones Unidas para la verificación de
la CEDAW. Emitida el 29 de enero de 1992.
39 Párrafo 117, Cuarta Conferencia de Beijing.
34
psicológicamente a cualquier miembro de su núcleo familiar
incurrirá, siempre que la conducta no constituya delito sancionado
con pena mayor, en prisión de cuatro (4) a ocho (8) años. La pena se
aumentará de la mitad a las tres cuartas partes cuando la conducta
recaiga sobre un menor, adolescente, una mujer, una persona mayor
de sesenta (60) años, o que se encuentre en situación de discapacidad
o disminución física, sensorial y psicológica o quien se encuentre en
estado de indefensión o en cualquier condición de inferioridad.
Cuando el responsable tenga antecedentes penales por el delito de
violencia intrafamiliar o por haber cometido alguno de los delitos
previstos en el libro segundo, Títulos I y IV del Código Penal contra
un miembro de su núcleo familiar dentro de los diez (10) años
anteriores a la ocurrencia del nuevo hecho, el sentenciador impondrá
la pena dentro del cuarto máximo del ámbito punitivo de movilidad
respectivo.
PARÁGRAFO 1o. A la misma pena quedará sometido quien sin ser
parte del núcleo familiar realice las conductas descritas en el tipo
penal previsto en este artículo contra:
a) Los cónyuges o compañeros permanentes, aunque se hubieren
separado o divorciado.
b) El padre y la madre de familia, aun cuando no convivan en el
mismo hogar, si el maltrato se dirige contra el otro progenitor.
c) Quien, no siendo miembro del núcleo familiar, sea encargado del
cuidado de uno o varios miembros de una familia en su domicilio,
residencia o cualquier lugar en el que se realice la conducta.
d) Las personas con las que se sostienen o hayan sostenido relaciones
extramatrimoniales de carácter permanente que se caractericen por
una clara e inequívoca vocación de estabilidad.
PARÁGRAFO 2o. A la misma pena quedará sometido quien, no
siendo miembro del núcleo familiar, sea encargado del cuidado de
uno o varios miembros de una familia y realice alguna de las
conductas descritas en el presente artículo.
6.2. Acceso a la administración de justicia de las mujeres víctimas de
violencia doméstica
A pesar de todo el marco de protección que se examinó antes, las violencias
basadas en género son uno de los fenómenos sociales que más afectaciones
producen sobre la vida de quienes las enfrentan de manera cotidiana y
constante a lo largo de sus vidas. Las mujeres, las adolescentes y las niñas al
ser las principales víctimas de este fenómeno enfrentar un sin número de
efectos físicos, mentales y emocionales que configuran y determinan de forma
directa sus vidas.40
40Gobierno de Colombia. Consejería Presidencial para la Equidad de la Mujer. Informe Anual del
Congreso de la República Ley 1257 de 2008: sobre la situación de violencia contra las mujeres,
sus manifestaciones, magnitud, avances y retrocesos, consecuencias e impactos.”2017- 2018.
35
Las cifras sobre violencia contra la mujer siguen siendo alarmantes. El mayor
número de casos que reportó Medicina Legal entre 2017 y 2018 fue de
violencia de pareja, con un total de 42.285 mujeres víctimas de sus parejas y
ex parejas, con una tasa de 167,61 por 100.000; seguida de los delitos
sexuales con 22.304 exámenes y una tasa de 88,41 por 100.000 mujeres; y,
16.810 casos de violencia intrafamiliar con una tasa de 66,63 por 100.000.41
De la misma forma, una de las más grandes limitaciones que tienen las
mujeres es justamente el acceso a la justicia sobre los actos de violencia que
se ejercen en su contra. Ello exige superar en muchos casos dificultades
probatorias, en especial cuando se trata de violencia doméstica y psicológica
La necesidad de fortalecer el ámbito de protección del acceso a la justicia de
las mujeres víctimas de la violencia ha llevado a la Corte Constitucional a
pronunciarse en diversas oportunidades sobre el rol las autoridades públicas,
en concreto de los jueces y fiscales que reciben las solicitudes de protección
de las mujeres víctimas42. Particularmente, la Corte ha señalado que hay un
deber por parte de los operadores judiciales de erradicar cualquier tipo de
discriminación en contra de la mujer. De allí que los jueces deban incorporar
criterios de género al solucionar sus casos. .
En esa línea por ejemplo, la Corte ha identificado la insuficiencia de criterios
de interpretación diferenciados cuando colisionan los derechos de un agresor
y una víctima de violencia doméstica o psicológica en un proceso de
naturaleza civil o de familia. Al respecto ha dicho lo siguiente:
(…) en aras de lograr igualdad procesal realmente efectiva, es
evidente que en ningún caso los derechos del agresor pueden ser
valorados judicialmente con mayor peso que los derechos humanos
de la mujer a su integridad física y mental y a vivir libre de
cualquier tipo de violencia. // En este sentido, es necesario verificar
si el operador judicial actúa o no desde formas estereotipadas
de ver a la familia y a la mujer, que contribuyen a normalizar e
invisibilizar la violencia. En efecto, cualquier interpretación judicial
en la que la ponderación probatoria se inclina en favor del agresor,
porque no son creíbles las pruebas aportadas por hacer parte de la
esfera privada de la pareja, sobre la base de la dicotomía público-
privado resulta contraria a la Constitución Política y a los tratados
internacionales sobre la protección de las mujeres.43
41 Informe anual al Congreso de la República Ley 1257 de 2008: sobre la situación de violencia
contra las mujeres, sus manifestaciones, magnitud, avances y retrocesos, consecuencias e impacto.
Consejería presidencial para la equidad de la mujer.
42 Dichos criterios fueron reiterados en las sentencias T-027 de 2017, T-145 de 2017, T-184 de
2017 y T-590 de 2017, entre otras.
Sentencia T-012 de 2016.
43
36
Al respecto ya este Tribunal había señalado que la intimidad y la
inviolabilidad de los hogares no justifican la impunidad de las agresiones
contra las mujeres en las relaciones domésticas. Ha indicado que incluso esta
violencia puede ser mucho más grave que la que ocurre en ámbitos más
abiertos pues su ocurrencia en estos ámbitos íntimos la convierte en un
fenómeno silencioso, tolerado, e incluso, a veces, tácitamente legitimado. 44
Así mismo lo ha dicho la Relatora de los Derechos Humanos de la Mujer
cuando ha afirmado que se observa una tendencia a considerar los casos de
violencia contra las mujeres como conflictos domésticos, privados y no
prioritarios que deben ser resueltos sin la intervención del Estado.45
Por su parte la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha señalado que la
investigación en los casos de violencia contra la mujer debe hacerse con
seriedad y no como una simple formalidad condenada de antemano a ser
infructuosa. Debe tener un sentido y ser asumida por el Estado como un
deber jurídico propio y no como una simple gestión de intereses particulares,
que dependa de la iniciativa procesal de la víctima o de sus familiares o de la
aportación privada de elementos probatorios, sin que la autoridad pública
busque efectivamente la verdad”46.
En términos generales la Corte IDH ha establecido unos criterios para el
desarrollo de investigaciones en casos de violencia contra la mujer: ha dicho
que debe ser: (i) oportuna para evitar que el tiempo atente contra la
averiguación de la verdad y para adoptar medidas de protección eficaces; (ii)
exhaustiva, practicando las pruebas necesarias y valorándolas integralmente
47
y (iii) analizando el contexto de los hechos para determinar si se trata de un
patrón generalizado de conducta48; (iv) imparcial, para lo cual fiscales y
jueces deben actuar objetivamente, es decir, libres de prejuicios o
tendencias;49 (v) evitando razonamientos teñidos de estereotipos; y (vi)
respetando en forma adecuada los derechos de las afectadas, para prevenir
una revictimización.50
En concordancia con lo anterior este Tribunal también ha señalado que
omisión de toda actividad investigativa y/o la realización de investigaciones
aparentes51; la falta de exhaustividad en el análisis de los elementos de juicio
44Corte Constitucional, sentencia C-408 de 1996 (MP. Alejandro Martínez Caballero).
45 Relatoría sobre los Derechos Humanos de la Mujer de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos, en su informe sobre “El acceso a la justicia para las mujeres víctimas de violencia en las
Américas
46 Corte Interamericana de Derechos Humanos. Caso Velásquez Rodríguez vs. Honduras.
47 Corte Interamericana de Derechos Humanos. Casos Bueno Alves vs. Argentina, Ríos y otros vs.
Venezuela, Juan Humberto Sánchez vs. Honduras, Perozo y otros vs. Venezuela.
48 Relatora especial de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre los derechos de
la mujer. Informe “acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia en las américas”.
49 Corte Interamericana de Derechos Humanos. Caso Palamara Iribarne vs. Chile.
50 Sentencia T-878 de 2014.
51 Este supuesto se presenta cuando se deja de investigar porque simplemente la mujer decide no
formular la acción penal o llega a un acuerdo de conciliación, y también cuando se le traslada la
37
o revictimización en la recolección de pruebas 52; la utilización de estereotipos
de género para tomar decisiones; y la afectación de los derechos en su
condición de víctimas53, constituyen criterios que indican que un operador
judicial vulnera el derecho de las mujeres víctimas de la violencia a la
administración de justicia.54
La Corte Suprema de Justicia por su parte ha señalado que en el ámbito penal,
el abordaje de los casos con un enfoque de género implica entre otras cosas
la indagación por el contexto en el que ocurre un episodio de violencia, en
particular toda vez que: (i) es posible que la agresión física haya estado
precedida de violencia psicológica, económica o de cualquier otra índole, que
también deba ser incluida en los cargos; (ü) permite establecer el nivel de
afectación física o psicológica de la víctima; (iii) facilita la determinación de
las medidas cautelares que deban tomarse, especialmente las orientadas a la
protección de la víctima; (iv) brinda mayores elementos de juicio para
analizar la credibilidad de las declaraciones y, en general, para valorar las
pruebas practicadas durante el proceso; y (v) fraccionar la realidad, puede
contribuir al clima de normalización o banalización de la violencia de género,
lo que puede dar lugar a la perpetuación de estas prácticas violatorias de los
derechos humanos.55
Del mismo modo ha reiterado mínimos que orientan la actividad judicial en
este tipo de casos: ha dispuesto la necesidad de: (i) desplegar toda actividad
investigativa en aras de garantizar los derechos en disputa y la dignidad de
las mujeres; (ii) analizar los hechos, las pruebas y las normas con base en
interpretaciones sistemáticas de la realidad, de suerte que en ese ejercicio
hermenéutico se admita que las mujeres son titulares de un trato diferencial;
(iii) no tomar decisiones con base en estereotipos de género; (iv) evitar la
revictimización de la mujer a la hora de cumplir con sus funciones; (v)
flexibilizar la carga probatoria en casos de violencia o discriminación, en el
sentido de privilegiar los indicios sobre las pruebas directas, cuando estas
últimas resulten insuficientes; (vi) efectuar un análisis riguroso sobre los
actos de quien presuntamente comete violencia; (vii) evaluar las posibilidades
carga de la investigación, por ejemplo, alegando que el impulso procesal le corresponde a ella o
que las pruebas que aportó no son suficientes para soportar lo dicho.
52 Este supuesto ocurre cuando se decide archivar el proceso por falta de material probatorio, sin
que se haya hecho uso de los poderes oficiosos, o cuando se hace una evaluación fragmentada o
cuando no se le da alcance al contexto de la mujer al momento de valorar el acervo allegado,
desestimando la existencia de un patrón de violencia sistemático.
53 Las mujeres que sufren actos de violencia están predispuestas a la revictimización, es decir,
deben enfrentarse a otra clase de maltratos por las entidades de policía, judiciales y de salud. De
entrada, la mujer que se arriesga a denunciar a su compañero sentimental debe asumir largas
esperas, interminables diligencias, recorridos por distintas oficinas, múltiples citaciones,
interrogatorios denigrantes y precaria atención médica y psicológica. Esta situación desincentiva a
la mujer a reconocer en público la violencia padecida, y de denunciar su condición de víctima ante
la justicia.
54 Corte Constitucional, sentencia T-878 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio).
55Casación No. 52394 Javier Villate Zárate
Corte Constitucional, sentencia T-012 de 2016 (M. P. Luis Ernesto Vargas Silva).
38
y recursos reales de acceso a trámites judiciales; y (viii) analizar las
relaciones de poder que afectan la dignidad y autonomía de las mujeres.
Dentro del ejercicio de control concreto de constitucionalidad este Tribunal
también ha analizado la ocurrencia de vías de hecho por parte de las
autoridades públicas en casos en los que se investigan distintos tipos de
violencia contra la mujer. En diversas oportunidades ha amparado el derecho
a la administración de justicia cuando se logra evidenciar que los jueces
omiten valorar pruebas obrantes en el expediente que demuestran la existencia
de violencia intrafamiliar y, como consecuencia, se abstienen de analizar los
casos a la luz de un enfoque de género 56. Así mismo, ha indicado que se
configura un defecto fáctico cuando el juez no tiene el apoyo probatorio
suficiente para aplicar el supuesto legal en el que sustenta la decisión 57, ya sea
porque dejó de valorar una prueba o no la valora dentro de los cauces
racionales y/o denegó la práctica de alguna sin justificación 58.
Así ocurrió en la sentencia T-241 de 2016 donde la Corte se pronunció sobre
la vulneración de los derechos fundamentales de una mujer víctima de
violencia intrafamiliar, por el defecto fáctico en el que pudo incurrir el juez
accionado. Este revocó la decisión adoptada por la Comisaría de Familia
consistente en declarar el incumplimiento de la medida de protección que
favorecía a la accionante. Frente al asunto, la Corte identificó que la autoridad
judicial accionada valoró defectuosamente el material probatorio al no darle
credibilidad a las consultas psicológicas que se le hicieron a la accionante, y
en donde señalaba que era víctima de maltrato psicológico por parte de su
cónyuge y se indicaba que el denunciado no había querido asistir a terapia de
pareja tal como lo había ordenado la Comisaría de Familia. 59
También en la sentencia T-967 de 2014 la Corte evaluó si los derechos
fundamentales de la accionante habían sido conculcados por el juzgado de
familia accionado. Dicho operador judicial no valoró debidamente las pruebas
que daban cuenta de la violencia física y psicológica a la que fue sometida
junto con sus hijas menores de edad, y que fueron presentadas en el proceso
de divorcio.60 En aquella ocasión la Corte señaló que el juzgado incurrió en
defecto fáctico y en vulneración directa de la Constitución Política, al emitir
la sentencia bajo argumentos que en ese caso contribuían a perpetuar la
violencia y la discriminación contra la mujer. Además precisó que los hechos
de violencia psicológica y doméstica son muy difíciles de probar desde los
parámetros convencionales del derecho procesal, por lo que es claro que las
víctimas tienen como única posibilidad de protección abrir los espacios de
intimidad familiar a sus más allegados; en esa medida, los operadores
56 Sentencias T-473 de 2014, T-967 de 2014, T-241 de 2016 y T -145 de 2017.
57 Sentencia SU-448 de 2016.
58 Sentencia T-454 de 2015.
59 Corte Constitucional, sentencia T-241 de 2016 (MP. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub).
60 Corte Constitucional, Sentencia T-967 de 2014 (MP Gloria Stella Ortíz Delgado).
39
judiciales deben flexibilizar esas formas de prueba y valorar integralmente
todos los indicios de violencia.61
Así mismo, en la sentencia T-772 de 2015 esta Corporación se pronunció
sobre la vulneración a los derechos fundamentales de una mujer víctima de
violencia intrafamiliar, como consecuencia de la inactividad de la Fiscalía
General de la Nación y otras autoridades competentes, frente a las medidas de
protección urgentes solicitadas a través de la Defensoría del Pueblo. 62 Al
respecto, la Corte se refirió a la relevancia del derecho a un plazo razonable y
su relación con el derecho al debido proceso, 63 además indicó que en el caso
concreto, el Estado no cumplió con su deber de protección ya que la
accionante fue golpeada después de haber denunciado ante las autoridades
competentes que su pareja la agredía y de haber solicitado las medidas de
protección; lo cual constituía una revictimización.64
Luego en la sentencia T-012 de 2016 se puso en consideración de la Corte el
caso de una mujer a la que en el marco de un proceso de divorcio se le negó el
derecho a recibir alimentos por parte de su ex cónyuge. Dicha decisión con
fundamento en que la violencia intrafamiliar que dio lugar a la causal de
divorcio, había sido recíproca, conforme las pruebas allegadas al proceso. La
sala de revisión consideró al respecto que el Tribunal accionado incurrió en
defecto fáctico al “cercenar” pruebas evidentes que comprobaban el maltrato
constante y prolongado que se ejerció sobre la tutelante”65 En efecto, el
Tribunal acusado, obviando que existía una sentencia emitida por la justicia
penal que condenó al agresor por el delito de violencia intrafamiliar, concluyó
que la violencia había sido recíproca entre las partes, sin detenerse a analizar
lo que los elementos probatorios evidenciaron.66
61 La Corte amparó los derechos fundamentales invocados por la accionante y dejó sin efecto la
sentencia proferida dentro del proceso de divorcio por ella promovido, ordenando al Juzgado
proferir nuevo fallo en el que se tengan en cuenta todas las consideraciones referentes al principio
de igualdad y no discriminación por razón del sexo y la especial protección que merece la mujer
víctima de cualquier tipo de violencia.
62 Corte Constitucional, Sentencia T-772 de 2015 (MP Jorge Ignacio Pretelt Chaljub)
63 “La relevancia del derecho al plazo razonable ha sido reconocido en numerosas sentencias de la
Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual ha establecido criterios que deben ser tenidos
en cuenta para establecer la razonabilidad del plazo: (i) la complejidad del asunto; (ii) la actividad
procesal del interesado; (iii) la conducta de las autoridades nacionales y (iv) la afectación actual
que el procedimiento implica para los derechos y deberes —es decir, la situación jurídica— del
individuo”. (Corte Constitucional, Sentencia T-772 de 2015, MP Jorge Ignacio Pretelt Chaljub)
64 La Corte resolvió amparar los derechos fundamentales de la accionante y ordenar al Juzgado
Penal de conocimiento que realice una audiencia para decidir si es procedente aplicar las medidas
especiales solicitadas por la Defensoría del Pueblo, dentro de un plazo máximo de ocho días
contados desde la notificación de la sentencia.
65 Corte Constitucional, Sentencia T-012 de 2016 (MP Luis Ernesto Vargas Silva, SPV Luis
Guillermo Guerrero Pérez).
66 “Si el Tribunal Superior de Bogotá hubiese hecho un estudio riguroso de las pruebas, el sentido
del fallo habría sido diferente. En dicho documento se evidencia con claridad que la situación de
violencia que ejercía el señor Carlos Manuel, comenzó de tiempo atrás y que el episodio relatado
por su empleada doméstica, fue producto de los continuos agravios y episodios violentos en su
contra. Esta Sala no comparte el análisis jurídico del Tribunal que otorgó el mismo valor probatorio
a los medios aportados por las partes, a la postre de cercenar por completo la decisión de la justicia
40
Sobre el rol de la Fiscalía
Sobre el rol de la Fiscalía, la Corte Suprema de Justica ha precisado que en el
sistema de enjuiciamiento criminal regulado en la ley 906 de 2004 esta
entidad tiene una serie de funciones:
(i) La Constitución Política le asignó la función de investigar los
hechos que revistan las características de un delito y acusar
cuando haya mérito para ello, a los presuntos responsables;
(ii) El ordenamiento jurídico le otorga amplias facultades
investigativas orientadas a desarrollar el programa
metodológico, independientemente de que las mismas deban
ser objeto de control previo y/o posterior por parte de los
jueces;
(iii) Bajo el concepto de "discrecionalidad reglada", el ente
investigador puede decidir autónomamente sobre la
formulación de imputación y la procedencia de la
acusación, sin que los jueces puedan ejercer control material
sobre esas actuaciones, sin perjuicio de las labores de dirección
de la audiencia, orientadas a que la formulación de cargos se
haga conforme los lineamientos formales previstos en la ley;
(iv) Para tales efectos la Fiscalía debe estructurar la respectiva
hipótesis de hechos jurídicamente relevantes y verificar que la
misma encuentre respaldo suficiente en las evidencias
recopiladas, según los estándares establecidos por el legislador;
(v) Esa hipótesis debe ser presentada de manera sucinta y clara en
las audiencias reguladas en los artículos 286 y siguientes y 338
y siguientes de la Ley 906 de 2004, sin que le sea dable
entremezclarla con los contenidos de las evidencias ni con otra
información impertinente para esas fases de la actuación; y
(vi) Esta autonomía asociada a la ausencia de controles materiales,
se traduce en una mayor responsabilidad en el ejercicio de las
funciones asignadas a los fiscales, pues de las mismas depende,
en buena medida, la eficacia de la administración de justicia,
toda vez que el contenido de la imputación y la acusación
determinan el tema de prueba y, en virtud del principio de
congruencia, limita la posibilidad decisional del juez. 67
penal (…) En caso de haberse tenido en cuenta esa decisión judicial, la Sala Civil del Tribunal
Superior de Bogotá ineludiblemente tuvo que haber llegado a otra conclusión sobre el fundamento
fáctico de la sentencia. En ese sentido, la Sala Novena de Revisión Constitucional encuentra que la
agresión de la tutelante declarada por la señora Daniela Pérez, encuentra explicación (no
justificación) en toda una trayectoria de violencia efectuada por Carlos Manuel. Así, el juez no solo
no tuvo en cuenta ese historial, sino que juzgó con las mismas consideraciones dos episodios sin
reflexionar sobre la naturaleza subjetiva de las partes, debiendo aplicar enfoque de género en su
raciocinio”. (Corte Constitucional, Sentencia T-012 de 2016 (MP Luis Ernesto Vargas Silva, SPV
Luis Guillermo Guerrero Pérez).
67 (CSJSP, 23 nov. 2017, Rad. 45899; CSJSP, 5 jun. 2019, Rad. 51007; entre muchas otras).
41
De igual manera ha dicho que en los casos de violencia intrafamiliar, como
una de las expresiones de la violencia de género, es determinante el contexto
en el que ocurren los actos de agresión, no solo porque ello facilita el
entendimiento del caso y la valoración de las pruebas, sino además porque la
existencia de escenarios sistemáticos de violencia y discriminación
pueden hacer parte de los hechos jurídicamente relevantes, toda vez que:
(i) en sí mismos, pueden ser subsumidos en la norma que penaliza la violencia
ejercida contra las integrantes de la Familia y dispone la agravación de la
pena cuando la misma recae sobre una mujer o sobre otras personas que
deben ser objeto de especial protección (niños, ancianos, etcétera), como
cuando constituyen violencia física, psicológica u otras formas de agresión;
(ii) esos ámbitos de dominación y discriminación deben ser visibilizados,
como presupuesto de su erradicación, que es, precisamente, uno de los
objetivos principales de la penalización de la violencia de género y,
puntualmente, de la ocurrida en el seno de la familia; (iii) desestimar el
contexto en el que ocurre la violencia de género y analizar aisladamente las
agresiones puede dar lugar a su banalización, punto de partida para que este
flagelo sea perpetuado, lo que, desde esta perspectiva, vacía de contenido las
normas penales orientadas a sancionar este tipo de atentados contra los
derechos humanos; y (iv) ese contexto hace parte de las circunstancias que
rodean el delito, cuya relevancia jurídica puede ser más notoria cuando
encajan en alguno de los presupuestos previstos en los artículos 54 a 58 del
Código Penal, sin perjuicio de que puedan ser subsumidas en cualquiera de
las normas de la parte especial de esa codificación, independientemente de
que resulten favorables o no al procesado.
En relación con la trascendencia del análisis del contexto en el que ocurre la
violencia intrafamiliar ese mismo Tribunal señaló lo siguiente:
Lo que se quiere resaltar es que el cumplimiento de las obligaciones asumidas
por el Estado en virtud de los tratados internacionales y demás instrumentos
relacionados en precedencia, implica la verificación de los contextos en los
que ocurren ese tipo de agresiones, no solo para establecer su verdadera
gravedad, sino, además, para facilitar el acopio de pruebas suficientes para
que se tomen las decisiones en el ámbito penal, bajo el entendido de que,
precisamente, las dificultades para obtener la información sobre los hechos
ocurridos en la intimidad de la familia constituye uno de los principales
obstáculos para combatir el referido flagelo. Lo anterior, sin perjuicio de que
los datos obtenidos puedan resultar favorables al procesado, lo que bajo
ninguna circunstancia se contrapone a la idea de una justicia pronta y eficaz.
La investigación del contexto puede resultar determinante para
establecer la relevancia jurídico penal de cierto tipo de agresiones, que
pueden no tenerla si los hechos se analizan aisladamente, pero pueden ser
de la mayor gravedad cuando corresponden a patrones sistemáticos de
agresión, lo que adquiere mucha más relevancia en los casos de violencia
psicológica o económica, pues no se discute que el herimiento físico, causado
con dolo a otro integrante del núcleo familiar, encaja en el delito previsto en
42
el artículo 229 del Código Penal, sin perjuicio de que puedan demostrarse
circunstancias de atenuación punitiva e, incluso, eximentes de
responsabilidad.68
7. Análisis de procedibilidad en el caso concreto
La accionante Rebeca presentó una acción de tutela en contra del Fiscal 150
Local de Medellín Unidad de Lesiones Personales, el Juez 23 Penal Municipal
con Funciones de Conocimiento de Medellín y la Juez 14 Penal del Circuito de
la misma ciudad por haber declarado la preclusión de la investigación penal de
los delitos de lesiones personales y violencia intrafamiliar. Delitos que fueron
presuntamente ejercidos en contra suya por su ex esposo. Como fundamento de
su petición la accionante señaló que tanto el fiscal como los jueces de
conocimiento incurrieron en un defecto fáctico puesto que desconocieron
elementos probatorios que daban cuenta de la afectación sicológica de la cual
era víctima.
Mediante sentencia del 25 de abril de 2019 la Sala de Decisión Penal del
Tribunal Superior de Medellín negó el amparo de los derechos al debido
proceso y a la administración de justicia solicitados por la accionante. Este fallo
fue confirmado en segunda instancia por la Sala de Casación Penal Sala de
Decisión de Tutelas No. 3 de la Corte Suprema de Justicia. Para ambas
instancias no se encontró configuración de algún defecto que diera lugar a la
protección constitucional solicitada.
De acuerdo con las consideraciones expuestas esta Sala inicialmente evaluará
si la presente acción de tutela cumple los requisitos generales de
procedibilidad del amparo contra providencias judiciales
Relevancia constitucional
En el asunto que se revisa existe claramente relevancia constitucional porque
se trata de la protección de una mujer quien es presunta víctima de violencia
física y psicológica por parte de su ex cónyuge. Frente a lo cual el Estado
tiene el deber de investigar de manera exhaustiva y verificar que las
actuaciones de la administración judicial hayan sido conformes a los
parámetros constitucionales.
De igual forma para la Sala de Revisión es claro que la situación de la señora
Rebeca no debe evaluarse sólo desde una perspectiva individual. Es necesario
observar bajo la premisa de que la discriminación estructural contra las
mujeres es una cuestión que le compete al Estado y lo obliga a enmarcar las
actuaciones de la administración desde una perspectiva de género, en virtud
del deber de cumplimiento de las obligaciones adquiridas a nivel
68 (CSJSP, 23 nov. 2017, Rad. 45899; CSJSP, 5 jun. 2019, Rad. 51007; entre muchas otras).
43
internacional y de las consagradas en los artículos 42, 43, 44 y 93 de la
Constitución colombiana.
Inmediatez
La última actuación que se llevó a cabo fue la que dio lugar a la acción de
tutela que hoy se revisa la cual se interpuso el 3 de abril de 2019. Para
entonces solo habían transcurrido menos de 30 días entre la decisión de
segunda instancia de la preclusión de la investigación penal dictada por el
juez de conocimiento. En opinión de la Sala este es un lapso razonable y
proporcionado que da lugar a la satisfacción del requisito.
Identificación de los hechos relevantes
La accionante tanto en la demanda como en la impugnación identificó los
hechos que considera violatorios de sus derechos fundamentales. Expuso los
argumentos por los cuales consideró que la Fiscalía 150 de Medellín y los
Jueces 13 Penal Municipal y 14 Penal del Circuito de Medellín habían
incurrido en una vía de hecho por defecto fáctico.
Subsidiariedad
De la misma forma la Sala pudo verificar que la accionante usó todos los
medios disponibles en el ordenamiento jurídico que tuvo a su alcance antes de
acudir a la acción de tutela. En efecto acudió a las comisarías de familia y a la
Fiscalía, así como a los recursos judiciales disponibles para controvertir las
decisiones tomadas por estos.
Alegación de una irregularidad procesal dentro del trámite ordinario y
prohibición de interponer tutela contra una decisión de tutela
Finalmente, de la demanda se pudo corroborar que no se trata de una
irregularidad procesal ni de una acción de tutela contra una sentencia de la
misma naturaleza.
Por todo lo anterior, esta acción de tutela es procedente y en esa medida la
Sala pasará a verificar si se configuran la causal específica alegada; esto es, el
defecto fáctico por omisión en la valoración del material probatorio.
8. Análisis de la configuración del defecto fáctico en el caso de la señora
Rebeca
Para establecer si las autoridades judiciales accionadas incurrieron en un
defecto fáctico al valorar indebidamente el material probatorio acumulado
dentro del proceso es preciso recordar las razones concretas que manifiesta la
accionante.
44
De acuerdo con lo expresado en el escrito de tutela, así como en la
impugnación, la señora Rebeca indicó que no fueron tenidas en cuenta por la
Fiscalía y los jueces las valoraciones psicológicas que evidenciaban el daño
sicológico por ella sufrido a raíz de la violencia intrafamiliar ejercida por
su ex cónyuge. Consideró que durante los cuatro años que duró la etapa
de indagación se omitió examinar detenidamente toda la documentación
que obra en el expediente. Concretamente manifestó que el juez de
conocimiento no ofreció el análisis y estudio necesario a las valoraciones
psicológicas.
Al confrontar tanto la actuación de la Fiscalía como de los jueces de
conocimiento en el proceso penal, esta Sala estima que no se configura el
defecto fáctico alegado por la accionante. La razón fundamental con la que se
sustenta esta consideración es que a lo largo de todo el proceso penal se
evaluó en detalle y con detenimiento el contexto en el que ocurrieron los
supuestos actos de agresión.
Para la Sala, el conjunto de elementos probatorios disponibles y valorados por
las autoridades accionadas fueron suficientes para concluir que no constituyen
en efecto un escenario jurídico penal relevante. Mucho menos es posible
afirmar que con dicho análisis se haya contribuido a alimentar la trivialización
de un conflicto entre la accionante y su ex esposo, que diera lugar a una
situación de maltrato como ejercicio de violencia.
Se pudo verificar en el expediente que la Fiscalía Delegada 150 de Medellín
llevó a cabo todo un procedimiento metodológico detallado para concluir que
no había lugar a darle continuidad a la actuación penal, y en cambio, solicitar
al juez de conocimiento la preclusión de la investigación de conformidad con
los artículos 331 y 332 numeral 4º del Código de Procedimiento Penal.
En efecto, la decisión de solicitar al juez de conocimiento la preclusión de la
investigación penal estuvo fundamentada por la certeza de la Fiscalía en
cuanto a que los hechos relatados por la señora Rebeca no encuadraban en la
conducta típica correspondiente al delito de violencia intrafamiliar o de
lesiones personales.
De manera que resulta razonable la forma como la Fiscalía llega a la
conclusión de calificar la situación de la accionante y su ex cónyuge. Una
tensión propia de un proceso de separación en el que se resaltan en mayor
grado las diferencias, no alcanza a superar los requisitos para que sea tenida
como una conducta típica. Se observó claramente que esta entidad hizo una
evaluación exhaustiva del caso al descartar la materialización de una situación
constante y sistemática que produjera maltrato sobre la señora Rebeca por
parte de su ex cónyuge. Así como se observa a continuación:
(…) si una pareja se cambia de un apartamento a otro más grande,
ese solo hecho no quiere decir que está ejerciendo violencia sutil, el
45
hecho de que el señor Luis se enfermara continuamente, lo que no
se puede prever siendo normal que las parejas se cuiden cuando
están enfermas, trasnochen, no duerman, es parte del amor
conyugal no de una situación de violencia, ayudarle en el trabajo,
máxime que Rebeca y Luis tienen profesiones afines, tampoco es
violencia intrafamiliar, fue voluntad de Rebeca apoyar a su esposo.
Ahora mofarse de que ella es inteligente tampoco es violencia
intrafamiliar. Todos los actos que relaciona la señora Rebeca como
violencia sutil, no típica la conducta de violencia intrafamiliar.
Los actos de violencia sutil precisados por la señora Rebeca son
atípicos, estos eventos no son otra cosa que producto de una
relación sentimental que presenta altibajos, los demás actos de
violencia psicológica como las múltiples llamadas que aduce la
señora Rebeca le hacía el señor Luis, el hecho de volver a almorzar
a la casa, de decirle a la hermana de ella que ahora si van a saber
quién era el,69 de salir a tomar vino y tocar guitarra con los amigos,
son propios de la tensión normal frente a una separación y el duelo
del divorcio y es fundamento en los dictámenes de medicina legal
que no dan cuenta de una afectación sicológica derivada de un
proceso de violencia intrafamiliar, sino de una ruptura de una
relación sentimental que por si genera un afrontamiento de
duelo propio como es la sensación de soledad, vacío y demás
situaciones propias.
En cuanto a la violencia económica, consideró la Fiscalía que dicha
conducta también es atípica por cuanto el señor Luis apoyó
económicamente a la señora Rebeca durante varios meses con el
pago del arriendo, los servicios, el servicio médico del SENA,
consciente de que ella tiene unas necesidades y de manera
voluntaria por conciliación acordó una cuota alimentaria de un
salario mínimo legal vigente por dos años, respecto de la cual
aporta recibos de su cumplimiento, con lo cual se desvirtúa la
presunta violencia económica sufrida por la denunciante, a más de
que es una persona profesional, altamente capacitada, que se ha
superado sola.
69 Al respecto, en declaración extrajuicio, la hermana de la accionante,
manifestó que Fernando Valencia llamó “en varias ocasiones a nuestra
familia refiriéndose de manera burlezca y desobligante de mi hermana, esto
ha sido muy doloroso y triste para todos y peor aún, para ella que lo quería y
había compartido 5 años con él, ha sido tanto el abuso que mi hermana lo
denunció y desde entonces ha empeorado la situación ya que el señor incluyó
a su hija y su ex esposa quienes han ofrecido falsos testimonios sobre mi
hermana de manera indolente a pesar de conocer ellas quien es
verdaderamente el agresor”. Ver página 29 del cuaderno 1 del cd a folio 112
el expediente.
46
Frente a la posibilidad de que hay lugar a un tipo penal de lesiones
personales, respecto de los hechos ocurridos el día 10 de enero de
2015, no se cuenta con una valoración médico legal que se dé
cuenta de lesiones sufridas por la señora Rebeca.”70
En el mismo sentido de la audiencia pública llevada a cabo por el Juez 23
Penal Municipal de Medellín en la que se avala la solicitud de la Fiscalía de
prelucir la investigación penal, se observa un análisis juicioso y detallado por
parte del operador judicial. No solo evalúa y explica los elementos que
configuran el delito de violencia intrafamiliar, sino que los confronta con los
hechos probados y concluye la procedencia de la preclusión. De esa forma
pudo verificarlo la Sala de Revisión en el audio de la audiencia adjuntado en
el expediente:71
“(…) Es necesario indicar en qué consiste el delito de violencia
intrafamiliar: El delito se configura cuando ocurre el verbo
maltratar en donde es necesaria la existencia de antijuridicidad
material. El verbo rector es maltratar física o psicológicamente.
(…) el bien jurídico protegido surge del hecho de compartir un
proyecto de vida en común. Debe provenir de un miembro del
núcleo familiar, pues el bien jurídico protegido no es la familia sino
la coexistencia pacífica de un proyecto colectivo. Tal como lo
expuso la CSJ (48047 Luis A Hernández Barbosa). De manera que
ese propósito se excluye cuando se trata de parejas separadas. (…)
De esta forma no se allegan elementos estructurales para encontrar
el dolo en el delito de violencia intrafamiliar- en la medida que no
había una convivencia cotidiana en un núcleo familiar no
compartían proyecto de vida.
Así pues en este caso debe tenerse en cuenta la sentencia de la CSJ
8064 sala de casación penal 7 de junio de 2017. El maltrato a la ex
pareja causado a quien no convive con ella estructura el delito de
lesiones personales dolosas no de violencia intrafamiliar.
No obstante, en la medida que compartieron techo del 10 de enero
hasta el 11 de febrero entonces se hace el análisis en relación con el
delito de violencia intrafamiliar:
En relación con la violencia económica no se tipifica. Según
evidencias encontradas el denunciado sufragó los gastos de la
accionante hasta enero de [Link] pagó el seguro médico en
la EPS Sura, además le brindó cuota alimentaria de conformidad
con el acuerdo de conciliación que se llevó a cabo en la comisaría
de familia.
70Ver folio 99 a 111 del cuaderno 2 del expediente.
71 Ver folio 130 del cuaderno 2 del expediente.
47
En relación con la violencia física del 10 de enero, la Fiscalía llamó
a declarar a la hermana de Rebeca, Ani72 y a su amigo Levi73 quienes
coincidieron ambos en que no habían visto marcas en el cuello ni la
habían notado afónica. Y además señalaron que solo se empezaron
a ver los problemas desde que se presentó la ruptura de la relación. 74
De igual manera llamaron a declarar a los hijos de Luis, ambos
señalaron que el papá es tranquilo que nunca habían visto señales
de violencia.75 Señalaron que Rebeca los quiso alejar a ellos de su
papá. De igual manera en la declaración de la secretaria de la
Comisaría de Familia ella señala que en la denuncia inicial la
señora Rebeca nunca mencionó violencia física, solo psicológica y
72Ver declaración a página 212 del cuaderno 1 del cd visible a folio 112 del
cuaderno 2 del expediente. Al respecto la declarante indicó: “(…) ella le
preguntó que si iba a comer y que la agarró del cuello y que le dijo que no
quería que le hablara y que se fuera que no la quería ver más, no me detalló
cómo fue esa agarrada del cuello (…) No le vi marcas en el cuello, como le
dije la vi disfónica (…)”.
73Ver declaración a página 222 del cuaderno 1 del cd visible a folio 112 del
cuaderno 2 del expediente. Al respecto el declarante indicó: “(…) ella me
contó que ese día 10 de enero de 2015 él había ido a visitar a sus hijos y que
llegó agresivo. Yo la vi el otro día, es decir, el 11 de enero de 2015, yo no le vi
marcas de ninguna clase en el cuello, ella lo que me relató es que él la había
cogido del cuello y que ella lo había retirado rápidamente, yo en detalle no
entré con eso (…)”.
74 En su declaración, la señora Ani destaca lo siguiente al responder una
pregunta relacionada con actos de violencia: “PREGUNTA: En ese espacio de
tiempo que usted compartió el 10 de enero de 2015 con Rebeca y Luis, el
señor Luis gritó o maltrató de palabra o de obra a la señora Rebeca?
CONTESTO: No tenía ademanes como de desprecio, como que no me diga
nada, pero más que todo con la mirada y con la cara, se molestó cuando ella le
dijo que si se quería cambiar la camisa, él no le gritó pero sí le hizo un
ademán como de abrir la mano como queriendo decir no me hable, no me
diga nada, pero en ademán. Ese día yo me fui muy preocupada por ese cambio
de él y fue el día que él la agredió a ella pero entonces estaban los dos solos,
ese día él se fue poco antes de yo irme y Rebeca me contó que volvió y que
tarde en la noche casi la mata, que la agredió que la cogió del cuello, ella me
contó eso al otro día, el once, yo la vi como sin energía, mi hermana que es
con tanta energía, como disfonía pero no tenía marcas en el cuello (…)” Ver
declaración a página 215 del cuaderno 1 del cd visible a folio 112 del
cuaderno 2 del expediente
75Ver declaraciones a páginas 196 y 200 del cuaderno 1 del cd visible a folio
112 del cuaderno 2 del expediente. Al respecto, la hija señaló: “PREGUNTA:
Durante el tiempo de convivencia de su papá con su mamá hubo episodios de
violencia?: CONTESTO: Nunca. Ni con mi mamá ni con nosotros (…)”. El
hijo por su parte, señaló: “Nunca en los veinte años que mi papá y mi mamá
vivieron hubo violencia ni con ella, ni con nosotros, la separación fue porque
no se entendían, pero nunca por violencia. Quiero resaltar que durante el
48
económica. Por lo anterior, la Fiscalía envió la causa al grupo de
lesiones personales dolosas.
(…)
Al respecto de la violencia intrafamiliar o violencia física la
tentativa de ahorcamiento, a modo de conclusión no es posible
señalar válidamente que se estructura la violencia intrafamiliar. Los
hechos no resisten un juicio de tipicidad. Luego de haberse
desplegado un trabajo investigativo integral.
De esta manera no pueden entenderse esos actos ejecutados si
quiera como actitudes violentas. Pueden dentro del contexto ser
interpretadas como una resultante del descontento en que se
encontraban. Las manifestaciones no son violentas per se. No
logran estructurar violencia o agresión luego de un juicio de
atipicidad. Tampoco hay un contexto previo de violencia. Luis
nunca ha sido agresivo ni violento.
De otra parte la denuncia por el supuesto ahorcamiento se
oficializó solo 30 meses después de la ocurrencia de los hechos,
en octubre de 2017. Y para la revisión de medicina legal
transcurrió más de un año. Abril de 2016. Ni sus seres allegados
dieron cuenta de esa agresión violenta. Si ni siquiera el círculo
más cercano puedo conocer el detalle de lo ocurrido. Solo en
abril de 2016 se puso en conocimiento. [De manera que] debió
haber dado una explicación mínima de las razones por las que
se demoró tanto en denunciar.
Por todo lo anterior prospera la causal de preclusión del artículo
332 n. 4 del CPP por atipicidad de la conducta. Se dispondrá el
archivo definitivo de la actuación
Tampoco se vislumbra lesiones personales dolosas. No se observó
ningún comportamiento viciado en la Fiscalía incluso el comité
técnico hizo el estudio detallado. Al no allegarse incapacidad o
secuelas decidió solicitar sentencia de preclusión por el delito de
lesiones personales dolosas. No se estructura ni lesiones personales
dolosas. La sentencia tiene efectos de cosa juzgada con la
procedencia de los recursos de reposición y apelación.”
tiempo que nosotros vivimos con mi papá, lo hicimos en la misma casa nunca,
jamás tuvimos conflictos con ningún vecino. En cambio, supe que en el poco
tiempo que vivió mi papá con Rebeca se cambiaron de casa como cinco veces
por los conflictos e inconformidades de ella con los vecinos, nunca he creído
que mi papá haya tenido que ver con esto, es ella la que siempre busca el
conflicto”.
49
Ahora bien, en relación con la valoración de los dictámenes psicológicos, los
cuales señala la accionante, de forma particular, fueron omitidos de análisis,
la Sala identifica los siguientes dentro del expediente:
a. Concepto de Psiquiatra Carlos Herrera: Paciente evaluada en
consulta domiciliaria el 21 de febrero de 2015 por presentar
trastorno adaptativo secundario a la separación de pareja.
Diagnóstico: “Trastorno de adaptación con síntomas
depresivos”. Observación: los trastornos adaptativos mejoran
cuando desaparecen las razones que los causan.
b. Consulta psiquiatra 05 de noviembre de 2015 Examen físico:
“consiente, orientada (…) pensamiento en uso coherente, hilado,
contenido, cogniciones depresivas y ansiosas, memoria, juicio
y raciocinio preservados. Opinión Plan: paciente con trastorno
de estrés postraumático, pérdida de peso, trastorno de sueño
y vómito, leucopenia, dolor articularen estudio por medicina
interna y hematoconogia disautonomía en tratamiento.”
c. Declaración extra juicio para fines procesales del 25 de enero de
2015. Médico de cabecera de la señora Rebeca: “Antes del 23 de
enero gozaba de buena salud. Ante la evaluación clínica y el
exámen físico no presentaba síntomas cardiovasculares
neurológicos como mareo, desmayo o pérdida del conocimiento
(…) luego de acudir al cardiólogo se le diagnostica
disautonomía.”
d. Declaración extra proceso del 9 de septiembre de 2015.
Psicóloga Clínica quien afirma conocer a la señora Rebeca por
más de 20 años. “Rebeca me venía manifestando desde
principios de 2015 sobre situaciones de maltrato por parte de su
esposo y solicitando asesoría psicológica para el manejo de la
situación. (…) fue abandonada en el mes de febrero de 2015 por
su esposo y a partir de ese momento los actos de violencia y
hostigamiento psicológico presentados por él hacia Rebeca la
han venido llevando a un deterioro progresivo de su salud
física y mental. Como psicóloga clínica con más de 30 años de
experiencia, puedo dar fe de los efectos que este tipo de
comportamientos inesperados pueden traer sobre la salud de las
personas y esto ha sido evidente en el caso de Rebeca. (…)
Recomiendo entonces que los estamentos jurídicos estudien con
cuidado y apoyen este caso, donde se puede evidenciar y
respaldar con hechos, por ella presentados la violencia ejercida
por su esposo.
De lo anterior se puede concluir que el hecho de que estas declaraciones
extraprocesales no fueran propiamente resaltadas en la actuación penal por la
50
Fiscalía o los jueces de conocimiento, no da lugar a la configuración de un
defecto fáctico por ausencia de valoración del material probatoria, ni
permite concluir que dictámenes como el de Medicina Legal no fueran
valorados. Lo anterior, porque, como se explicó en la parte considerativa de
esta providencia, para que se configure un defecto fáctico por ausencia de
valoración del material probatorio es necesario que el funcionario judicial
haya adoptado una decisión carente de respaldo probatorio o que haya dejado
de valorar una prueba que resultaba determinante para la solución del
problema jurídico sometido a su consideración. La relevancia de dicha
prueba es precisamente el requisito que conduce a la estructuración del
defecto.
De ahí que no es posible afirmar que en este caso la decisión preclusión de la
investigación penal por los delitos de lesiones personales o violencia
intrafamiliar es arbitraria, está desprovista de razón, o que el contenido de las
declaraciones sobre los diagnósticos psicológicos de la señora Rebeca
hubiese podido incidir de manera definitiva y diferente en el sentido de la
decisión que hoy se ataca.
Para esta Sala, el deterioro psicológico de la accionante que es certificado en
las declaraciones aportadas al expediente, ni en sí mismo, ni visto dentro del
contexto de los hechos denunciados por la señora Rebeca, constituye per se la
prueba que indique que existía una relación de poder desequilibrada entre los
cónyuges de la cual surgiera un abuso crónico, permanente, periódico o si
quiera ocasional que le hubiera generado daño psicológico a la accionante,
que pudiera haber llegado a configurar una conducta punible por el
ordenamiento jurídico.
En ese sentido, para la Corte un diagnóstico de trastorno de adaptación con
síntomas depresivos, trastorno de estrés postraumático y/o un cuadro de
enfermedad aguda o crónica, podría llegar a ser consecuencia de un ejercicio
de poder abusivo entre cónyuges, del cual resultara un daño psicológico
que pudiera encuadrarse dentro de un escenario de violencia
intrafamiliar, siempre que del contexto general de la relación pudiera
demostrarse la existencia de dicho desequilibrio. De lo contrario sería
razonable, como ocurrió en este caso, concluir que las afectaciones
psicológicas podrían ser consecuencia de una crisis personal desencadenada
por la separación de pareja de la accionante.
En ese escenario, el operador judicial sin desconocer acciones enmarcadas
dentro de un conflicto de pareja dentro de un proceso de separación,
consideró que ellas no llegaban a constituir un acto de violencia contra la
mujer, como conducta punible. De manera que en estos casos no era ajustado
a derecho darle un valor objetivo a un diagnóstico psicológico, sin tener en
cuenta el contexto general de la relación y de los actos señalados, como se
indicó en las consideraciones precedentes.
51
Ahora bien, la Sala observa que el abandono sufrido por la señora Rebeca de
parte de su esposo, quien decidió de manera unilateral salir de la casa y no
regresar, fue una conducta sancionada dentro del juicio civil de divorcio
contencioso. Razón por la cual el señor Luis fue declarado cónyuge culpable
en la sentencia de divorcio. Como lo indicó el juez civil, el abandono del
hogar constituye un incumplimiento de las obligaciones adquiridas en el
contrato de matrimonio. De manera que dicho abandono no puede
considerarse una conducta punible en sí misma.
Finalmente, no se advierte irregularidad alguna en la actuación del Juzgado 14
Penal del Circuito de Medellín al declarar desierto el recurso de apelación
contra la decisión de preclusión de la investigación. Al respecto, consideró el
citado juzgado que en este caso el apoderado de la denunciante, al exponer los
motivos de inconformidad no “demostró con argumentos jurídicos, fácticos y
probatorios los desatinos de la decisión cuestionada”, sino que comenzó su
disertación aludiendo que la misma se “fundamentará con la incongruencia en
lo manifestado por la Fiscalía y lo concedido por la judicatura” en cuanto a la
tipicidad del delito, sin señalar de manera puntual, las razones del disentimiento
y sus manifestaciones se reducen a opiniones personales. Por lo tanto, consideró
que una sustentación indebida, como en este caso, se equiparaba a no haberlo
hecho y declaró desierto el recurso. Contra esta decisión procedía “el recurso de
impugnación” sin que las partes presenten hicieran uso de este.
Por todo lo anterior, la Sala concluye que los Juzgados 23 Penal Municipal y
14 Penal del Circuito de Medellín y la Fiscalía General de la Nación a través
de su delegada no incurrieron en defecto fáctico por omisión o indebida
valoración probatoria por lo tanto la Sala confirmara las decisiones tomadas
por los jueces de instancia en el sentido de negar el amparo solicitado.
III. DECISIÓN.
En mérito de lo expuesto, la Sala Sexta de Revisión de la Corte
Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de
la Constitución,
RESUELVE
PRIMERO.- LEVANTAR los términos de suspensión decretados por esta
Sala de Revisión, mediante auto del 20 de noviembre de 2019.
SEGUNDO.- CONFIRMAR el fallo proferido el 12 de junio de 2019 por la
Sala de Casación Penal- Sala de Decisión de Tutelas no.3 de la Corte
Suprema de Justicia que a su vez confirmó el fallo dictado el 25 de abril de
2019 por la Sala de Decisión Penal del Tribunal Superior de Medellín, por el
cual se había negado la presenta acción de tutela.
52
TERCERO.- Por Secretaría General, LIBRAR la comunicación a que se
refiere el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.
Notifíquese, comuníquese, publíquese e insértese en la Gaceta de la Corte
Constitucional. Cúmplase.
CRSITINA PARDO SHLESINGER
Magistrada
JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS
Magistrado
ALBERTO ROJAS RÍOS
Magistrado
Con salvamento de voto
MARTHA VICTORIA SÁCHICA
Secretaria General
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