0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas3 páginas

Ética y Moral en Nietzsche: Reflexiones

El documento reflexiona sobre la moral según Nietzsche en su obra 'Aurora', destacando su crítica a la moral tradicional y su propuesta de una moral centrada en la vida. Nietzsche argumenta que la moral convencional limita la existencia humana y que las acciones son impulsadas por el egoísmo, desafiando la idea de un bien común. A pesar de su rechazo a la moral idealista, el autor sugiere que Nietzsche no es un enemigo absoluto de la moral, sino que busca una transmutación de valores hacia una moral más vital y auténtica.

Cargado por

franciscoxstudio
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
25 vistas3 páginas

Ética y Moral en Nietzsche: Reflexiones

El documento reflexiona sobre la moral según Nietzsche en su obra 'Aurora', destacando su crítica a la moral tradicional y su propuesta de una moral centrada en la vida. Nietzsche argumenta que la moral convencional limita la existencia humana y que las acciones son impulsadas por el egoísmo, desafiando la idea de un bien común. A pesar de su rechazo a la moral idealista, el autor sugiere que Nietzsche no es un enemigo absoluto de la moral, sino que busca una transmutación de valores hacia una moral más vital y auténtica.

Cargado por

franciscoxstudio
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Francisco Montoro Gamundi

Etica y Comunicación
Universidad Iberoamericana

Reflexiones sobre la moral expuesta por Nietzsche en Aurora

Hablar de Nietzsche, es hablar de uno de los pensadores más radicales, más penetrantes,
de mayor erudición, así como de uno de los más contradictorios y enigmáticos. Se dice que
junto a Marx y Freud, completa la triada de los filósofos más influyentes del pensamiento
contemporáneo, haciendo indispensable su estudio, si se quiere comprender la filosofía
actual.
Nada nuevo digo en todo lo anterior, lo cierto, es que a pesar de que no pocos pensadores
han asumido la superación del filósofo alemán, su pensamiento no deja de resonar en los
vaivenes de los tiempos actuales. Sobre todo, si hablamos del terreno de la ética.
No viene al caso mencionar la influencia que Nietzsche ha tenido en la cultura
contemporánea. Baste con decir, primeramente, que los contenidos de la filosofía
nietzscheana, encierran una serie de disertaciones que ante todo, sería conveniente mirarlas
como provocativas invitaciones hacia la reflexión crítica de los valores, que a partir de formas
conscensuadas e incluso tradicionales, se instituyen en el desenvolvimiento humano con el
fin de brindarle al hombre, pautas morales que le conduzcan por el camino del obrar ético y
universalmente legítimo.
Vaya tarea entonces, pues no hay más que indagar en la vida del propio Nietzsche para
informarse acerca de todos los malestares y sinsabores que padeció a causa de su insistente
vocación de poner en tela de juicio todo lo que fue capaz de conocer.
“Este libro es la labor de un hombre subterráneo, que cava, que horada, que mina.” 1 Así se
lee en la frase que inicia el prólogo de Aurora, una de las obras en las que Nietzsche más se
avocó a tratar el tema de la moral. Así, vemos a un Nietzsche tejer con aguda lucidez un
cuadro en el que aborda lenta y sutilmente todos y cada uno de los aspectos de la moral
predominante en sus tiempos, así como su ideal de situarse más allá de ésta, a través de un
pensamiento incisivo que no cesa nunca por demostrar la incapacidad humana por acceder a
un obrar siempre recto y sobre todo, moral.
Vemos pues, aparecer en Aurora, las motivaciones recurrentes en el pensamiento
nietzscheano en el cual, sobresalta el ideal de cultura griego. Esta admiración por la cultura
helénica despierta en Nietzsche la convicción de pugnar por una cultura en la que se perfile a
Dionisios como su mayor símbolo y al “crucificado” como su antítesis.
Nietzsche guerrea contra la moral , porque la moral mata la vida. La historia de la filosofía y
especialmente el cristianismo, son una secreta rabia contra la vida, sus fundamentos y sus
valores. La moral, les jugó a los filósofos la treta de hacerles creer en otro mundo superior y
supuestamente mejor. Pero no hay más que este mundo del espacio y el tiempo, de la carne
y la sangre. Gracias a ello, la existencia, es toda ella amoral.
Cree entonces Nietzsche encontrar que la vida descansa sobre unas bases que están en
contra de la moral. Por ello se explica que la moral niegue la vida. Pero si la vida es lo único
real, consecuentemente la moral no es más que una ficción, falsedad o calumnia.
La línea de argumentación que sigue Nietzsche, descansa en la crítica que hace a la doctrina
moral impulsada por el proyecto moderno y su correspondencia con el dogma cristiano. No le
acaba de cuadrar la idea de una moral sustentada por la potencialidad de la razón humana,
de hacerse de leyes universales, válidas para todo hombre en todo momento y circunstancia.
Como tampoco cree en la autonomía y libertad de la acción humana, en relación con el
determinismo causal del mundo. ¨En todo caso, el espíritu secular de la Ilustración, no hace
más que colocar los valores laicos en la continuidad milenaria del mensaje cristiano. Una
cosa es reconocer el movimiento de emancipación de la moral respecto de las creencias
religiosas y otra creerlo, según sus promotores, establecido sobre la única base de la razón,
universal e invariable, al margen de toda raíz cristiana” 2.
De la misma manera, Nietzsche rechaza toda posibilidad de que las acciones individuales,
logren encaminarse hacia el bien común. Según él, toda acción humana se mueve siempre
en base a la satisfacción exclusivamente personal y bajo ninguna circunstancia el hombre es
capaz de obrar de forma desinteresada. Es el ego, que opera de una manera sigilosa y sutil
en la voluntad humana, escondido bajo el velo de una moral que tiene siempre en
consideración al prójimo. Con esto, Nietzsche manda por los suelos la posibilidad de un fin
moral. Al no haber ninguna clase de compromiso hacia el prójimo, todo se ciñe al ámbito
meramente individual, en donde no siempre se actúa en base a un formalismo racional. En
todo caso, los actos humanos se mueven en relación a los instintos, a quienes el mundo
provee del sustento necesario para que se mantenga la lucha entre ellos. Esta sea quizá, la
gran tragedia humana, en la que a pesar de toda pulcritud racional, le es imposible al hombre
separase de su animalidad.
Así, Nietzsche propone ir más allá del prójimo, así como del bien y del mal. “Si más allá de
nuestra caridad quisiéramos alcanzar un triunfo sobre nosotros mismos, ¿no sería ésta una
actitud moral más elevada y más libre que aquella en que nos limitamos a ver si un acto
causará un bien o un mal al prójimo?”3
La realidad , sin embargo, es que Nietzsche no es tan absoluto enemigo de la moral. Todo lo
contrario. Tan sólo rechaza una moral, la anterior, idealista, eudemonista, cristiana y
burguesa, para poner otra en su lugar, la moral de la vida. Transmutación de todos los
valores es su lema, y en ese sentido toda la filosofía de Nietzsche es una filosofía moral.
Pero, ¿qué es la vida? Para entender ésta moral centrada en la vida, habría que hacerse la
pregunta de qué es la vida para Nietzsche. En ningún otro filósofo es tan grande el peligro de
que el lector se deje embelesar por el estilo poético y las bellas palabras. Lo que aparece a
muchos como profundidad, es tan sólo sentimiento y afecto que Nietzsche es maestro en
sugerir. Pero en filosofía, nada se obtiene con meros sentimientos y palabras. Son precisas
ideas, conceptos, razones. Más importante que la forma es el contenido. Al leer a Nietzsche
hay que preguntar continuamente por el contenido, si no quiere uno verse burlado por la bella
sintaxis. Es fácil advertir, como a medida que se acumulan las palabras sonoras y
sugestivas, se aleja el contenido buscado. Un buen ejemplo de ello, se encuentra cuando
Nietzsche habla de transitar hacia una moral superior ¿Qué es lo superior? Nietzsche
denuncia con violencia la ingenuidad de los modernos al suponer una trascendencia, pero
¿no está entonces cediendo ante el mismo juego?
Es claro pues, que en el pensamiento de Nietzsche aparecen de manera recurrente los
conceptos de superioridad, superhombre, más allá. Siempre muestra una fuerte convicción
en sugerirlos y en explicar porqué los cree convenientes, pero queda corto en la explicación
de cómo concretar tales ideales. Respecto al tema de la moral, al hablar de superioridad ¿No
está cayendo Nietzsche en la misma trampa maniquea que tanto proscribe? ¿No será una
cuestión de semántica en dónde lo que hoy es bueno y malo, mañana, tan sólo será superior
e inferior? Por último, ¿cómo puede Nietzsche asegurarnos que el hombre es capaz de no
considerar completamente a sus semejantes? En especial, si consideramos, que un aspecto
fundamental de la condición existencial del hombre es la relación con el otro. ¨La
coexistencia ya está esencialmente revelada en la disposición afectiva común y en el
comprender común..., El escuchar a alguien es el existencial estar abierto a la otro, propio
del ser en cuanto coestar. El escuchar constituye incluso la primaria y auténtica apertura del
ser a su poder ser más propio.¨4 Parece entonces, imposible deslindar del ámbito moral la
relación con el otro. Por otra parte, una moral basada en los términos planteados por
Nietzsche, no sería muy conveniente , pues no hace ninguna consideración sobre la
alteridad.
Se puede criticar a la moral y a la cultura entera, pero sería mejor explicar con mayor claridad
eso muevo y totalmente distinto, la moral superior, que no es ya una moral, sino una especie
de super-moral. O bien, hacer profesión sin escrúpulos, de una nueva mística o romanticismo
del hombre, que es al mismo tiempo poesía y verdad ¿Acaso habrá que entender a
Nietzsche desde un punto de vista estético? Quizás, pero tal vez sea mejor rescatar de
Nietzsche, la extraordinaria lucidez crítica con que cuestiona, si nuestra razón
necesariamente tiende al bien. Hoy en día contamos con numerosos ejemplos de como la
razón puede parir con una abominable perfección al Mal. Paradójicamente, en la actualidad
también podemos corroborar la manera tan aberrante en que fueron malentendidas las
palabras del filósofo de Röcken. No en vano hace Nietzsche la siguiente sugerencia al final
del prólogo de Aurora: “Un libro y un problema como estos no tienen prisa, somos amigos de
lo lento mi libro y yo..., pacientes amigos, este libro no desea más que lectores perfectos,
filólogos perfectos; aprended a leerme bien.” 5

1 Nietzsche, Friederich. Aurora, Editores Mexicanos, México, 2001 p. 5


2 Lipovetsky, Gilles. El crepúsculo del deber, Anagrama, Barcelona, 2002, p. 32
3 Nietzsche, Friederich. Aurora, Editores Mexicanos, México, 2001, p. 86
4 Heidegger, Martin, Ser y tiempo, FCE, México, 2000, p. 161
5 Nietzsche, Friederich. Aurora, Editores Mexicanos, México, 2001, p. 9

También podría gustarte