Soy Samuel Paulino Ortega Ortega, de 31 años de edad, nacido y residiendo en la
comunidad de Huaynamota, municipio Del Nayar, estado de Nayarit, casado con
Leticia Carrillo de la Cruz, de Higuera Gorda, Del Nayar, Nayarit, papá de 3
hermosos hijos, Erick Omar Ortega Carrillo de 12 años de edad, Lys Margarita
Ortega Carrillo de 6 y la más pequeña, Paulina Quetzaly Ortega Carrillo quien
apenas tiene 1 año con 4 meses de trabajo edad.
Me percibo como una persona formada en valores, ya que me considero una
persona responsable y comprometida, conmigo, mi familia, mi trabajo y la
sociedad, además me considero una persona solidaria, capaz de ayudar cuando
alguien lo necesita y cuando está dentro de mis posibilidades. Asimismo, me
considero una persona honesta que se rige con principios.
Me percibo además como una buena persona, de buenos sentimientos, que se
preocupa por los demás y que siempre trata de ser un buen ejemplo. Soy una
persona con la convicción de ser siempre un mejor persona, con la certeza y la
seguridad de que el fracaso es también parte de la vida y que eso te lleva siempre
a ser mejor humano en todos los aspectos.
La vida me ha enseñado que debo ser feliz a pesar de las vueltas que ella misma
da, que no todo es como uno quisiera, que nada es para siempre y que el amor no
es eterno pero qué hay que vivirlo y sentirlo hasta que tenga que ser, y que a pesar
de que las personas lastimen mi confianza debo seguir confiando por que no todos
son iguales, que a pesar de todo vale la pena vivir, a veces momentos buenos
otros no tan buenos, con decepciones y pesares al fin y al cabo eso es la vida,
todo eso me ha dado fortaleza para seguir adelante y me ha enseñado que no
podemos cambiar a los demás cada quien es como es y aceptarlo para que te
acepten a ti tal como eres.
Está vida me ha enseñado a tener amor por mí, a valorar cada parte de mí ser y
saber cuáles son las personas que en realidad merecen estar en mí vida, a
entender que vale más tener un hogar sano y a salir adelante, a ser fuerte ante las
adversidades y que Dios es lo más importante de nuestras vidas, que el pasado no
siempre queda atrás y que a veces regresa para enseñarte una lección que no
aprendiste adecuadamente en su tiempo, me a enseñado a levantarme cada que
caigo y a pesar de tanto dolor, sufrimiento y decepciones puedo seguir adelante y
con la frente en alto, que a pesar de la adversidad debemos ser fuertes, seguir
adelante de la mano de Dios, que todo lo que vivimos nos hace más fuerte y no
poner la confianza en el hombre sino en Dios que es el único que está con uno
siempre y que no debo aferrarme a lo material todo es efímero que nada traje a
este mundo y nada me llevo, que me llevo las cosas buenas que hice, la
satisfacción de haber podido ayudar a alguien, que vine a este mundo a servir y
con un propósito el cual debo cumplir, he aprendido que es mejor dar que recibir y
esa es una de mi mejor satisfacción.
La vida me ha enseñado a seguir pese a que las situaciones sean más difíciles de
lo que a veces pienso, a desahogarme para sanar mi dolor, a luchar por ser una
mejor persona y aunque a veces no sea como quiero por algo pasan las cosas y
después obtengo una respuesta o entiendo que así tenia que ser. El amor y la
tranquilidad está en mi mismo pase lo que pase, cuando pasa el miedo se puede
dar cuenta uno de todo lo que no percibe en el momento. A la edad de los 3 años
asesinaron a mis padre frente a mis ojos y es una situación dolorosa de pérdida
superpuesta, he logrado el consuelo y desde esa fecha han pasado 28 años y aún
lo tengo presente como si hubiera sido ayer, aunque se que poco a poco iré
superando esta pena. Se que la fortaleza la he obtenido de lo que soy en
aprendizaje y en mi historia de vida y eso me ayuda a luchar por vivir, saliendo
adelante siempre mostrando la mejor cara y con toda la actitud, tomando ese
suceso como inspiración para ser un ejemplo a seguir principalmente para mis
hijos, porque soy una persona amorosa con ellos y mi esposa y por nada del
mundo permitiré que ellos vivan lo que yo viví, porque ellos me han dado la fuerza
para mantenerme de pie siempre siendo mi brazo derecho, mi mujer quien siempre
ha estado en las buenas y en las malas conmigo, en cada proceso aplaudiendo
mis logros, siempre extendiéndome la mano cuando algo sale mal.
Por allá en el año 2010, cursaba alegremente el segundo año del Bachillerato en el
Centro Económico Educativo de Mesa del Nayar, recuerdo exactamente una clase
del docente que al final se convirtió en mi padrino, Gerardo Ruiz Dorantes…
En lo profesional, me he preparado para ejercer la función docente, tengo
conocimientos en diversas áreas de la educación, así como experiencia trabajando
con niñas y niños de educación primaria. A lo largo de mi desempeño, he tomado
diversos cursos y capacitaciones que me han permitido estar actualizado en mi
práctica docente. Además de mi gusto por la lectura, el cual sin duda me ha
acercado más al conocimiento de mi profesión.
He laborado en diversos centros escolares, cada uno con sus características
propias, lo que ha enriquecido mi experiencia al trabajar en diversos contextos. Lo
anterior sin duda ha enriquecido mi trayectoria profesional, ya que me siento capaz
de resolver situaciones que se presentan en la práctica cotidiana en un salón de
clases.
En cuanto a mi vida docente, me he enfrentado a diversas situaciones que tienen
que ver con el aprendizaje de mis estudiantes, la relación con los padres de
familia, los compañeros de trabajo y con la autoridad educativa, así como, mis
propias situaciones personales y profesionales. Esta diversidad de situaciones ha
hecho que aprenda y crezca profesionalmente.
A lo largo de estos años he aprendido y desarrollado diferentes habilidades
docentes que han impactado en la vida y aprendizaje de mis alumnos. Esto sin
duda, ha permitido que mi desempeño en el aula mejor cada día. Aunque me falta
camino por recorrer y cosas por aprender.
Sin duda, el trabajo en el aula y la interacción con mis estudiantes ha reforzado mi
vocación de servicio, ya que verlos lograr sus metas de aprendizaje me motiva a
seguir desempeñando mi función con el mismo amor y compromiso con el que
inicié en esta hermosa profesión de la docencia.