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33 Habacuc

El libro de Habacuc, escrito alrededor del 600 a.C., aborda la crisis de injusticia en Judá y la búsqueda de respuestas a las preguntas sobre la fe y la intervención divina. A través de un viaje espiritual, el profeta pasa de la duda a la confianza en Dios, culminando en la afirmación de que 'el justo por su fe vivirá'. Este mensaje se convierte en un principio central del evangelio, destacando la importancia de la fe en tiempos de adversidad.

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33 Habacuc

El libro de Habacuc, escrito alrededor del 600 a.C., aborda la crisis de injusticia en Judá y la búsqueda de respuestas a las preguntas sobre la fe y la intervención divina. A través de un viaje espiritual, el profeta pasa de la duda a la confianza en Dios, culminando en la afirmación de que 'el justo por su fe vivirá'. Este mensaje se convierte en un principio central del evangelio, destacando la importancia de la fe en tiempos de adversidad.

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HABACUC Autor: Habacuc

Fecha: Alrededor del 600 a.C.

Tema: «El justo por su fe vivirá»

Palabras clave: Fe, ¿por qué?, ay de aquel

Autor El nombre de «Habacuc» significa «ceñir», lo mismo en el sentido de ser


«ceñido por Dios», y así fortalecido por Él para llevar a cabo su difícil tarea,
como «ceñir a otros», y así alentarlos en tiempos de crisis nacional. La nota
final dedicada al músico principal ( 3.19 ) quizás signifique que Habacuc
estaba acreditado, como miembro de la familia levítica, para dirigir el culto
en el templo. El profeta está imbuido de un sentido de equidad que no le
permite ignorar la injusticia rampante que le rodea. También ha
comprendido la necesidad de presentar las grandes preguntas de la vida al
que creó y redime la vida.

Trasfondo y Habacuc vivió durante uno de los más críticos períodos en la historia de
fecha Judá. El país había descendido de las alturas de las reformas de Josías
hasta las profundidades de los abusos que sufrían sus habitantes, las
medidas opresivas contra los pobres, y el colapso del sistema legal. El
mundo que rodeaba a Judá estaba en guerra, con Babilonia ganando
ascendencia sobre Asiria y Egipto. La amenaza de invasión desde el norte
se sumó a los problemas internos de Judá. Habacuc probablemente escribió
su libro en el intervalo entre la caída de Nínive, en el 612 a.C., y la caída de
Jerusalén en el 586 a.C.

Contenido El libro de Habacuc ofrece un relato de una jornada espiritual, testimonio


del peregrinaje espiritual de un hombre que transita de las dudas a la fe. La
diferencia entre el comienzo del libro ( 1.1–4 ) y su final ( 3.17–19 ) es
impresionante.

En los primeros cuatro versículos Habacuc demuestra estar abrumado


por las circunstancias que le rodean. No puede pensar en otra cosa que no
sea la iniquidad y la violencia que ve en medio de su pueblo. Aunque se
dirige a Dios ( 1.2 ), cree que Él se ha ido de la escena terreste: Sus
palabras han sido olvidadas; su mano no se manifiesta; Dios no puede ser
hallado en ninguna parte. Los hombres están en control de todo y, lo que
es peor, los hombres malos. Ellos actúan como se esperaría de quienes no
tienen ningún freno de Dios. Palabras y frases como éstas describen la
escena: «iniquidad... dificultades... saqueos... violencia... pleitos...
contiendas... la ley es ineficaz... la justicia nunca prevalece... los malvados
tienden cerco a los rectos... el juicio de los perversos prospera».

¡Qué diferente es la situación en los últimos tres versículos del libro (


3.17–19 )! Todo ha cambiado. El profeta ya no está bajo el control de las
circunstancias o ansioso por su causa, porque ha alzado la vista. Los
acontecimientos del momento no nublan ya su mente, porque se ha
elevado por encima de ellos. En lugar de dejarse dominar por las
contingencias del mundo, Habacuc ha puesto su esperanza en Dios; ha
comprendido al fin que el Señor se preocupa por sus criaturas. Dios es la
fuente de su fuerza y alegría. Se da cuenta de que ha sido llamado para
propósitos más altos. «Y en mis alturas me hace andar» ( 3.19 ). La
terminología del último párrafo contrasta de manera notable con la del
primero: «me alegraré en Jehová... me gozaré en el Dios de mi salvación...
el Señor es mi fortaleza... hace mis pies como de ciervas... en mis alturas
me hace andar» ( 3.18 , 19 ). Así que Habacuc ha pasado de la queja a la
confianza, de la duda a la fe, del hombre a Dios, del valle a la cima.

Si lo central del evangelio es el cambio y la transformación, el libro de


Habacuc demuestra una renovación evangélica. En el centro del cambio y
en el centro del libro, se alza este claro credo de fe: «El justo por su fe
vivirá» ( 2.4 ). Para el profeta la promesa es para protección física en
tiempos de insurrecciones y guerra. Cuando la anunciada invasión
extranjera se convierta en una realidad, ese remanente de justos para
quienes Dios es su Señor, quienes confían y dependen de Él, serán
liberados y vivirán. Para algunos escritores del Nuevo Testamento, como
Pablo y el autor de Hebreos, esta declaración de confianza y fe, se
convierte en evidencia del poder del evangelio para darnos la certeza de la
salvación eterna. Para Martín Lutero, este tema de Habacuc se convirtió en
el lema de la Reforma.

Aplicación Habacuc nos recuerda que la cuestión del porqué puede, debe y tiene que
personal ser planteada. Las circunstancias de aquel momento lo llevaron a
preguntarle a Dios acerca del aparente triunfo de la injusticia en su medio.
Como creía en Dios, pensaba que éste debía tener una respuesta para
aquel problema. Sus preguntas demostraban la presencia de la fe, no la
ausencia de ella. Para un ateo la pregunta ¿por qué? no tiene sentido; para
un creyente esta sólo puede ser respondida por Dios.

El apóstol Pablo toma la declaración de Habacuc 2.4 y la convierte en


el corazón del evangelio. La justicia de Dios sólo se alcanza por medio de la
fe, de forma que la manera justa de vivir es por la fe. Habacuc llama a los
creyentes de todos los tiempos a confiar en Dios, a serle fieles y así a vivir
como Dios quiere que se viva.

Los versículos finales de esta profecía enseñan que es posible elevarse


por encima de las circunstancias, y aún regocijarse en ellas, poniendo
nuestros ojos en alguien que está por encima de lo contingente. Habacuc
no oculta los problemas que le preocupan, ni los subestima; en lugar de
ello, descubre que Dios es suficiente en medio de las dificultades.

Cristo La terminología utilizada por Habacuc en 3.13 vincula la idea de salvación


revelado con la del ungido del Señor. Las raíces de estas palabras hebreas reflejan
los dos nombres de nuestro Señor: Jesús, que significa «Salvación», y
Cristo, que significa «el Ungido». El contexto aquí alude al gran poder de
Dios manifestado en favor de su pueblo, a través de un rey del linaje de
David, para liberarlo de sus enemigos. El Mesías vino en la plenitud de los
tiempos ( 2.3 ; Gl 4.4 ), se le dio el nombre de «Jesús» como una profecía
prenatal de su futuro ministerio ( Mt 1.21 ), y nació «en la ciudad de
David», como «un Salvador», «Cristo el Señor» ( Lc 2.11 ).

Mientras Habacuc aguarda la respuesta a sus preguntas, Dios le ofrece


el don de una verdad que satisface sus sueños más íntimos, al tiempo que
pone en sus manos la solución del problema que en ese momento le
preocupa: «El justo por su fe vivirá» ( 2.4 ). El apóstol Pablo considera este
principio del libro de Habacuc como la piedra angular del Evangelio de
Cristo ( Ro 1.16 , 17 ). Cristo es la respuesta a las necesidades humanas,
incluyendo el perdón de los pecados, la relación con Dios y la esperanza en
el futuro.

El Espíritu Aunque en Habacuc no aparecen referencias directas al Espíritu Santo, hay


Santo en alusiones de cómo obra en la vida del profeta. Mientras Habacuc hace el
acción recuento de los destrozos ocasionados por los ejércitos invasores, expresa
un sentimiento de inefable gozo, que ni siquiera un desastre de aquella
magnitud pudo robarle; lo cual nos recuerda que «el fruto del Espíritu es...
gozo» ( Gl 5.22 ).

También en Gálatas Pablo vincula el más famoso versículo del libro de


Habacuc con la promesa de la recepción del Espíritu Santo por medio de la
fe ( 2.4 ; Gl 3.11–14 ). El justo vive por la fe en todas las situaciones de la
vida, incluyendo la que conduce a iniciar una nueva vida en el Espíritu.

Bosquejo del contenido

I. Las preguntas de Habacuc 1.1-17

A. Una pregunta sobre la preocupación de Dios 1.1-11

1. La pregunta: ¿Por qué Dios no hace algo? 1.1-5

2. La respuesta: «Yo levanto a los caldeos» 1.6-11

B. Una pregunta sobre los métodos de Dios: ¿Por qué Dios usa a los impíos?
1.12-17

II. La respuesta de Dios 2.1-20

A. El profeta espera 2.1

B. El Señor responde 2.2-20

1. La importancia de la respuesta 2.2 , 3

2. La verdad central para los creyentes 2.4

3. Las consecuencias de la verdad para los incrédulos 2.5-20

a. Infortunio del ambicioso 2.5-8

b. Infortunio del codicioso 2.9-11

c. Infortunio del violento 2.12-14

d. Infortunio del inescrupuloso 2.15-17

e. Infortunio de los idólatras 2.18-20


III. La oración de Habacuc 3.1-19

A. El poder del Señor 3.1-16

1. Llamado a la misericordia 3.1 , 2

2. El poder de Dios sobre la naturaleza 3.3-11

3. El poder de Dios sobre las naciones 3.12-16

B. La fe del profeta 3.17-19

1. Confianza, pese a las circunstancias 3.17 , 18

2. Confianza en el poder de Dios 3.19

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