Grunberg Los Acuerdos Extrajudiciales 1596375651
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DE DERECHO PÚBLICO RECIBIDO: 24/3/2020 • APROBADO: 15/5/2020 • PUBLICADO 31/7/20
doctrina
RESUMEN Este trabajo considera los acuerdos extrajudiciales como una herramienta efi-
ciente con la que cuenta el derecho chileno de la libre competencia para poner término
a investigaciones por eventuales infracciones anticompetitivas. En relación con esto, se
abordan dos cuestiones relativas a su diseño legislativo. Primero, si el pronunciamiento
por parte del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, con respecto a los acuerdos
extrajudiciales suscritos por la Fiscalía Nacional Económica, corresponde al ejercicio de
su potestad jurisdiccional. Segundo, si el procedimiento establecido para la aprobación de
los acuerdos extrajudiciales cumple, con respecto a terceros con interés legítimo, con los
estándares del debido proceso establecido en la Constitución Política.
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Introducción
El objetivo de este trabajo es analizar el régimen legal relativo a los acuerdos extraju-
diciales contemplado en el Decreto Ley 211 de 1973, que fija normas para la defensa de
la libre competencia. En particular, se abordarán las siguientes cuestiones relativas al
diseño institucional y procedimental efectuado por el legislador:
1. Si el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia interviene a título de su po-
testad jurisdiccional cuando se pronuncia para aprobar o rechazar un acuerdo
extrajudicial, al que arriba la Fiscalía Nacional Económica con los agentes eco-
nómicos involucrados en sus investigaciones.
2. Si el procedimiento contemplado en el Decreto Ley 211 de 1973, para la aproba-
ción o rechazo de los acuerdos extrajudiciales, cumple con respecto a terceros
con interés legítimo con los parámetros exigidos por la Constitución Política en
relación con el principio del debido proceso.
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2. Interponer un requerimiento ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competen-
cia en caso de «situaciones que pudieren constituir infracciones» anticompetiti-
vas (Decreto Ley 211, 1973: artículo 18, número 1).5
3. Presentar una consulta ante el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia en
relación con hechos, actos o contratos existentes o por celebrarse que no cons-
tituyan operaciones de concentración, con respecto a los cuales tenga dudas de
que «puedan infringir» las disposiciones del Decreto Ley 211 de 1973 (Decreto
Ley 211, 1973: artículo 18, número 2).6
4. Suscribir acuerdos extrajudiciales con los agentes económicos involucrados en
sus investigaciones con el objeto de cautelar la libre competencia en los merca-
dos (Decreto Ley 211, 1973: artículo 39, inciso 2, letra ñ).7
mento de la decisión; v) cuando existieren razones de eficiencia y eficacia que hagan estimar no procedente
perseverar en ella, considerando la naturaleza de la investigación, las personas afectadas por la misma y los
efectos en el (los) mercado(s); y vi) cuando, conforme lo establece el artículo 39, inciso 1, del Decreto Ley
211 de 1973, según sus propias apreciaciones, no pareciere proporcional ni justificado en el interés general
de la colectividad en el orden económico ni para el resguardo de la libre competencia en los mercados, el
perseverar en la investigación» (Fiscalía Nacional Económica, 2013: párrafo 88, romanillos ii a vi).
5. La disposición citada establece la potestad jurisdiccional del Tribunal de Defensa de la Libre Compe-
tencia en los siguientes términos: «El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia tendrá las siguientes
atribuciones y deberes: i) conocer, a solicitud de parte o del fiscal nacional económico, las situaciones que
pudieren constituir infracciones a la presente ley». Como lo dispone el inciso 2 del artículo 20 del Decreto
Ley 211 de 1973, «el procedimiento [a través del cual se ejerce la potestad jurisdiccional del Tribunal de
Defensa de la Libre Competencia ] podrá iniciarse por requerimiento del fiscal nacional económico o por
demanda de algún particular».
6. La norma citada establece la potestad consultiva del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia en
los siguientes términos: «El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia tendrá las siguientes atribucio-
nes y deberes: ii) conocer, a solicitud de quienes sean parte o tengan interés legítimo en los hechos, actos
o contratos existentes o por celebrarse distintos de las operaciones de concentración a las que se refiere
el título IV, o del fiscal nacional económico, los asuntos de carácter no contencioso que puedan infringir
las disposiciones de esta ley, para lo cual podrá fijar las condiciones que deberán ser cumplidas en tales
hechos, actos o contratos».
7. El precepto citado establece que «serán atribuciones y deberes del fiscal nacional económico: ñ) sus-
cribir acuerdos extrajudiciales con los agentes económicos involucrados en sus investigaciones, con el
objeto de cautelar la libre competencia en los mercados».
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Los acuerdos extrajudiciales fueron introducidos en el Decreto Ley 211 de 1973 por
la Ley 20.361 de 2009,8 y su régimen legal fue modificado por la Ley 20.945 de 2016.9 Se
trata de una de las atribuciones con la que cuenta la Fiscalía Nacional Económica para
poner término a sus investigaciones por eventuales infracciones anticompetitivas y, en
el marco de la ley vigente, constituye una opción con la que cuenta la misma fiscalía
frente a otras atribuciones, como interponer requerimientos en caso de «situaciones
que pudieren constituir infracciones» (Decreto Ley 211, 1973: artículo 18, número 1)10
anticompetitivas o presentar consultas en relación con hechos, actos o contratos exis-
tentes o por celebrarse que no constituyan operaciones de concentración con respecto
a los cuales la Fiscalía Nacional Económica tenga dudas de que «puedan infringir»
(Decreto Ley 211, 1973: artículo 18, número 2)11 las disposiciones del Decreto Ley 211.
Los acuerdos extrajudiciales se encuentran consagrados en la letra ñ) del inciso 2
del artículo 39 del Decreto Ley 211 de 1973 en los siguientes términos:
Serán atribuciones y deberes del fiscal nacional económico:
ñ) Suscribir acuerdos extrajudiciales con los agentes económicos involucrados en
sus investigaciones, con el objeto de cautelar la libre competencia en los mercados.
El Tribunal tomará conocimiento del acuerdo en una sola audiencia, sin forma de
juicio, convocada especialmente al efecto, dentro del quinto día hábil de recibidos los
antecedentes, durante la cual podrá escuchar alegatos de las partes comparecientes
al acuerdo, así como el parecer de quienes tengan interés legítimo. Se presumirá que
tienen interés legítimo el Servicio Nacional del Consumidor y las asociaciones de
consumidores establecidas en la Ley 19.496. El Tribunal deberá aprobar o rechazar
el acuerdo en un plazo máximo de quince días hábiles, contados desde la fecha de la
audiencia. Estas resoluciones, una vez ejecutoriadas, serán vinculantes para las partes
que comparecieron al acuerdo y en su contra solo procederá el recurso de reposición
(Decreto Ley 211, 1973: artículo 39, inciso 2, letra ñ).
8. La letra f) del número 17 del artículo 1 de la Ley 20.361 introdujo en el inciso 2 del artículo 39 del De-
creto Ley 211 de 1973 la letra ñ) siguiente: «suscribir acuerdos extrajudiciales con los agentes económicos
involucrados en sus investigaciones, con el objeto de cautelar la libre competencia en los mercados. El
Tribunal tomará conocimiento del acuerdo en una sola audiencia, sin forma de juicio, convocada especial-
mente al efecto, dentro del quinto día hábil de recibidos los antecedentes, durante la cual podrá escuchar
alegatos de las partes comparecientes al acuerdo. El Tribunal deberá aprobar o rechazar el acuerdo en un
plazo máximo de quince días hábiles, contados desde la fecha de la audiencia. Estas resoluciones, una vez
ejecutoriadas, serán vinculantes para las partes que comparecieron al acuerdo y en su contra solo proce-
derá el recurso de reposición».
9. El romanillo i de la letra g) del número 17 del artículo 1 de la Ley 20.945 introdujo en el párrafo 2 de la
letra ñ) del inciso 2 del artículo 39 del Decreto Ley 211 de 1973 la siguiente modificación: «i) intercálese en
su párrafo 2, entre la oración “partes comparecientes al acuerdo” y el punto seguido, la frase siguiente: “así
como el parecer de quienes tengan interés legítimo. Se presumirá que tienen interés legítimo el Servicio
Nacional del Consumidor y las asociaciones de consumidores establecidas en la Ley 19.496”».
10. En este número del artículo 18 del Decreto Ley 211 de 1973, se establece la potestad jurisdiccional del
Tribunal de Defensa de la Libre Competencia.
11. A su vez, en este número del artículo 18 del Decreto Ley 211 de 1973, se establece la potestad consultiva
del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia.
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Como consta en la Historia fidedigna del establecimiento de la Ley 20.361, con la he-
rramienta de los acuerdos extrajudiciales se «pretendía desjudicializar algunos casos de
competencia» (Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, 2009: 104), evitándose que
la Fiscalía Nacional Económica tuviera como únicas opciones para poner término a
sus investigaciones el interponer un requerimiento o presentar una consulta, teniendo
que poner en movimiento la potestad jurisdiccional del Tribunal de Defensa de la Libre
Competencia, establecida en el número 1 del artículo 18 del Decreto Ley 211 de 1973, o
la potestad consultiva del mismo tribunal, establecida en el número 2 del artículo 18
del Decreto Ley 211 de 1973 respectivamente. Estas últimas dos opciones con las que
cuenta la Fiscalía Nacional Económica para comparecer ante el Tribunal de Defensa de
la Libre Competencia, requieren de ella un relevante despliegue de recursos humanos
y económicos, e implican discusiones de alta complejidad, que pueden tomar extensos
períodos de tiempo. A su vez, también generan importantes costos para los investiga-
dos, que deben comparecer ante el mencionado tribunal para hacer valer sus derechos
y un estado de incertidumbre, que permanecerá durante el tiempo en que se extiendan
los correspondientes procedimientos.
Los acuerdos extrajudiciales contribuyen a la eficiencia del sistema de defensa de la
libre competencia por una doble razón. Por una parte, como se sostuvo en la Historia
fidedigna del establecimiento de la Ley 20.361, porque «aumentan la rapidez de la inter-
vención del sistema» (Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, 2009: 175) y, por otra,
por cuanto propician optimizar el uso de los recursos asociados a investigar y remediar
conductas anticompetitivas (Valdés, 2010: 235).12
La decisión del legislador de dotar a la Fiscalía Nacional Económica de la atribución
de suscribir acuerdos extrajudiciales para ponerle fin a sus investigaciones también
tuvo como sustento, en el marco de la discusión legislativa, seguir el modelo contem-
plado en el Código Procesal Penal a propósito de la suspensión condicional del proce-
dimiento (Horvitz y López, 2002: 552)13 y los acuerdos reparatorios (Horvitz y López,
2002: 568-569).14 Según lo explicaron los representantes del Ejecutivo, el objetivo de
12. Valdés señala que «los recursos del sistema antimonopólico son escasos y la Fiscalía Nacional Econó-
mica tiene el deber de emplearlos con miras a la mayor eficiencia combinando el mínimo insumo de costos
posible con la mayor velocidad en la solución de dudas o conflictos vinculados a la libre competencia».
13. La suspensión condicional del procedimiento se encuentra regulada en el párrafo 6 del título I del
Libro Segundo del Código Procesal Penal. Horvitz y López (2002) la han definido como «un mecanismo
procesal que permite a los fiscales del Ministerio Público, con el acuerdo del imputado y con la aprobación
del juez de garantía, dar término anticipado al procedimiento cuando se cumplen ciertos requisitos pre-
vistos en la ley y se satisfacen determinadas condiciones fijadas por el juez, que permiten suponer que el
imputado no volverá a ser imputado de un delito».
14. Los acuerdos reparatorios se encuentran regulados en el párrafo 6 del título I del Libro Segundo del
Código Procesal Penal. Horvitz y López (2002) los han definido como «un acuerdo entre imputado y víc-
tima, en que el primero repara de algún modo que resulte satisfactorio para la segunda las consecuencias
dañosas del hecho que se persigue penalmente y que, aprobado por el juez de garantía, produce como
consecuencia la extinción de la acción penal».
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15. En la doctrina comparada, véase Yeung (2004: 155-156). En la doctrina nacional, véase Romero Guz-
mán (2014: 196 y ss.), quien en su análisis sigue la obra de Yeung.
16. En el original: «The term [administrative settlement] will be confined to situations in which the re-
gulator has reasonable grounds for suspecting that a contravention has occurred (or may occur in future),
but agrees not to proceed with more severe enforcement action in return for the suspect’s agreement to act,
or to forbear from acting, in a specified manner». Las traducciones son nuestras.
17. En el original: «The administrative model of antitrust is characterized by an emphasis on problem
solving rather than assigning blame for norm violation. [...] It is geared toward informal solutions and
negotiated agreements rather than formal adjudication or rule making».
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dio de la imposición de una multa».18 En el mismo sentido, Whish y Bailey (2018: 264)
plantean que «no cualquier caso necesita terminar con una decisión que establezca una
infracción. Una autoridad de competencia debe decidir cómo hacer el mejor uso de los
limitados recursos disponibles con que cuenta».19
En relación con un eventual límite al ámbito de aplicación de los acuerdos extraju-
diciales, Romero (2014: 209) expresa que deberían descartarse por la Fiscalía Nacional
Económica en casos de infracciones anticompetitivas claras y serias:
Dada la tensión que pueden generar los acuerdos administrativos como estrategia de
enforcement, conviene tener presente que estos deberían descartarse en casos de claras
y serias infracciones donde existen fuertes indicios e, incluso, pruebas irrefutables de
quebrantamiento a la ley. En situaciones como la señalada, las agencias de compe-
tencia estarían arriesgando demasiado la obtención de un eventual efecto disuasivo a
cambio de ahorros administrativos por la terminación temprana de casos.20
18. En el original: «In the individual case it may be more important to bring an end to a competition
problem more speedily by imposing binding, effective, and enforceable remedies than to impose a fine».
19. En el original: «Not every case needs to end with an infringement decision. A competition authority
must decide how to make the best use of the limited resources available to it».
20. Wils (2008: 30) se expresa en esa misma línea, pero desde otro punto de vista, en el contexto del
derecho europeo: «Optimally, commitment decisions should thus be used instead of infringement deci-
sions (only) in those cases where the benefit in terms of an earlier termination of the infringement and the
saving of the cost of longer proceedings outweigh the benefit of the other contributions to the enforcement
of articles 101 and 102 EC which infringement decisions could make, in terms of clarification of the law,
public censure, deterrence, disgorgement of illicit gains and punishment, and facilitation of follow-on
actions for compensation». Traducción del autor: «De forma óptima, las decisiones de compromisos de-
berían usarse en lugar de las decisiones de infracción (solo) en aquellos casos en que el beneficio relativo
a la terminación anticipada de la infracción y al ahorro del costo de procedimientos más largos supere al
beneficio que las decisiones de infracción podrían producir al enforcement de los artículos 101 y 102 del
Tratado de la Unión Europea, en términos de clarificación de la ley, reprobación pública, disuasión, devo-
lución de ganancias ilícitas y facilitación de acciones indemnizatorias subsecuentes».
21. Como señala la American Bar Association en el extracto citado: «Settlement by consent decree is the
Antitrust Division’s most common method of resolving antitrust claims».
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caros que llevar los casos a juicio y el hecho de que permiten evitar los riesgos e incer-
tidumbres inherentes a un juicio (American Bar Association Section of Antitrust Law,
2017: 696).22 Para perfeccionar dichos acuerdos, la División Antitrust del DOJ debe so-
meterlos a aprobación de un tribunal ordinario, que solo se pronuncia si el acuerdo es
o no satisfactorio desde una perspectiva de interés público, pero no emite juicio alguno
con respecto a las medidas acordadas por la División Antitrust del DOJ y los investiga-
dos (American Bar Association Section of Antitrust Law, 2017: 700).23 Mientras, en el
caso de la FTC, los acuerdos solo son sometidos a un proceso de aprobación al interior
de la agencia sin necesidad de pasar por los tribunales (American Bar Association Sec-
tion of Antitrust Law, 2017: 673-674).24
En la Unión Europea, la Comisión Europea también cuenta con atribuciones pa-
recidas a las que tiene la Fiscalía Nacional Económica para arribar a acuerdos con
los agentes económicos investigados. El artículo 9 del Reglamento 1/2003, relativo a
la aplicación de las normas sobre competencia previstas en los artículos 81 y 82 del
22. En el original: «Accepting consent decrees is considerably less expensive than taking all cases to trial.
Defendants similarly avoid the expense and inconvenience of trial by resolving claims in this manner. Both
parties are thus able to avoid the risks and uncertainty of trial». Traducción del autor: «Aceptar acuerdos
extrajudiciales es considerablemente menos costoso que llevar todos los casos a juicio. De manera similar,
los demandados evitan los gastos y la inconveniencia del litigio solucionando las demandas de este modo.
Ambas partes pueden de esta manera evitar los riesgos y la incertidumbre del juicio».
23. En el original: «A court cannot reject a decree because other remedies might be preferable to those
the government found to be satisfactory». Traducción del autor: «Un tribunal no puede rechazar un acuer-
do extrajudicial porque otros remedios podrían ser preferibles que aquellos que el gobierno consideró
satisfactorios».
24. En el original: «The process by which the FTC settles cases is set forth in the FTC Rules of Practices.
The staff negotiates settlements with oversight of senior management and sometimes with input from
Commissioners. If agreement is reached between the parties and the staff, both will execute an Agreement
Containing Consent Order (ACCO). The specific provisions of the settlement are incorporated into a con-
sent order. Under the FTC standard requirements, the parties waive all rights to seek judicial review of the
consent order and acknowledge that FTC can enforce the final order. […] The Commission has the option
of voting to issue the proposed consent order as a final FTC order, to reject the settlement, to instruct the
staff to negotiate changes to the proposed order, to close the matter without taking enforcement action, or
to begin administrative litigation with the parties. In practice, nearly all proposed consent orders become
final as originally negotiated except for minor clerical corrections». Traducción del autor: «El proceso por
el cual la FTC arriba a acuerdos en casos se establece en las Reglas de Prácticas de la FTC. El staff negocia
acuerdos con la supervisión de la alta dirección y, a veces, con la opinión de los Comisionados. Si se alcan-
za un acuerdo entre las partes y el staff, ambos celebrarán un Acuerdo que Contenga una Orden Acordada
(ACCO). Las disposiciones específicas del acuerdo se incorporan a una orden acordada. Según los reque-
rimientos estándar de la FTC, las partes renuncian a todo derecho de solicitar una revisión judicial de la
orden acordada y reconocen que la FTC puede hacer cumplir la orden final. [...] La Comisión tiene la op-
ción de votar para emitir la orden acordada propuesta como una orden final de la FTC, así como rechazar
el acuerdo, instruir al staff a negociar cambios a la orden propuesta, cerrar el caso sin tomar medidas de
enforcement, o iniciar litigios administrativos con las partes. En la práctica, casi todas las órdenes acor-
dadas propuestas se vuelven definitivas tal como se negociaron originalmente, exceptuando correcciones
administrativas menores».
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Tratado denominado «Compromisos»,25 establece la posibilidad de que las empresas
interesadas le propongan a la Comisión Europea compromisos que respondan a las
inquietudes que esta les haya manifestado en su análisis preliminar. Ante la propuesta
de compromisos, la Comisión podrá, mediante una decisión, convertir dichos com-
promisos en obligatorios para las empresas. La decisión no establecerá formalmente
que las conductas investigadas constituyen una infracción anticompetitiva, sino que
simplemente constatará que, debido a los compromisos ofrecidos por las partes, ya no
concurren fundamentos para intervenir desde una perspectiva sancionatoria (Ibáñez
Colomo, 2018: 70-71).26 Como señalan Faull y Nikpay (2014: 128), «las decisiones relati-
vas a compromisos han pasado a formar una parte clave de las prácticas de enforcement
de la Comisión y son regularmente utilizadas».27 Entre las ventajas de este mecanismo,
se mencionan su certeza jurídica, la posibilidad de evitar por parte de la Comisión el
uso de recursos innecesarios, y el atractivo que tiene para los investigados el evitar la
condena formal por una infracción y consecuencias, como la imposición de multas o el
riesgo reputacional aparejado (Faull y Nikpay, 2014: 130). Para los efectos de la aproba-
ción de los compromisos, basta la decisión de la Comisión Europea y no es necesario
el concurso de un tribunal. No obstante, los terceros con interés legítimo que resulten
afectados pueden ejercer acciones en contra de la decisión que aprueba los compromi-
sos con el fin de hacer valer sus derechos (Faull y Nikpay, 2014: 135).28
25. Este artículo establece que «1. cuando la Comisión se disponga a adoptar una decisión que ordene
la cesación de la infracción y las empresas interesadas propongan compromisos que respondan a las
inquietudes que les haya manifestado la Comisión en su análisis preliminar, esta podrá, mediante
decisión, convertir dichos compromisos en obligatorios para las empresas. La decisión podrá ser
adoptada por un período de tiempo determinado y en ella constará que ya no hay motivos para la
intervención de la Comisión; 2. La Comisión, previa solicitud o por iniciativa propia, podrá reabrir el
procedimiento: a) si se produce la modificación de la situación de hecho con respecto a un elemento
esencial de la decisión; b) si resulta que las empresas afectadas no cumplen sus compromisos; o c) si
resulta que la decisión se basó en informaciones incompletas, inexactas o engañosas facilitadas por las
partes».
26. En el original: «Negotiated outcomes can be achieved by means of a commitment decision. As al-
ready explained, these instruments do not formally establish that the behaviour under examination amou-
nts to an infringement of EU competition law. They simply provide that, following the concessions
offered by the parties, there are no longer grounds for it to intervene». Traducción del autor: «Resultados
negocia-dos pueden lograrse mediante una decisión de compromiso. Como ya se ha explicado, estos
instrumentos no establecen formalmente que el comportamiento bajo examen constituya una
infracción al derecho europeo de la competencia. Simplemente disponen que, con motivo de las
concesiones ofrecidas por las partes, no concurren fundamentos para que se intervenga».
27. En el original: «Commitment decisions have come to form a key part of the Commission’s enforce-
ment practice and are regularly used».
28. En el original: «As regards third parties, the Court of Justice has expressly held that it is permissible
for a third-party undertaking which considers itself to be affected by a decision taken under article 7 or 9
of Regulation 1/2003 to protect its rights by bringing an action against that decision». Traducción del autor:
«En lo que respecta a terceros, el Tribunal de Justicia ha sostenido expresamente que está permitido que
un agente económico que tenga la calidad de tercero y que se considere afectado por una decisión tomada
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en virtud del artículo 7 o 9 del Reglamento 1/2003, proteja sus derechos mediante la presentación de una
acción en contra de esa decisión».
29. En el original: «Se constata que la participación de un ente judicial en la autorización o aprobación de
un acuerdo solo es requerida en Chile, lo cual se explica por su particular sistema institucional».
30. La letra ñ) del inciso 2 del artículo 39 del Decreto Ley 211 de 1973 establece que los acuerdos extraju-
diciales se suscriben «con el objeto de cautelar la libre competencia en los mercados».
31. Resolución de término dictada el 30 de octubre de 2018, en causa caratulada «Acuerdo Extrajudicial
suscrito entre la FNE y Tianqi Lithium Corporation». El considerando citado señala que «en relación con
los acuerdos extrajudiciales, al igual que como ocurre con respecto a las atribuciones de la FNE
reguladas, por ejemplo, en el artículo 39 letras a) inciso 5, f) y n), este Tribunal ejerce una mera
función de control, cuyo objeto es verificar que efectivamente el acuerdo cautele la libre competencia».
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Competencia solo puede limitarse a aprobar o rechazar el acuerdo que se somete a su
conocimiento, sin poder modificarlo de manera alguna.32
En la Historia fidedigna del establecimiento de la Ley 20.945, el fiscal nacional econó-
mico explicó de forma precisa el diseño institucional establecido en el Decreto Ley 211
de 1973 para el conocimiento de los acuerdos extrajudiciales:
El Fiscal Nacional Económico advirtió que la Fiscalía Nacional Económica no
tiene el monopolio de la acción ante el TDLC, por lo que los acuerdos extrajudiciales
que ella propone celebrar son meras opiniones suyas y de las partes involucradas,
que requieren aprobación del tribunal, el cual se encarga siempre de darles su visto
bueno dejando a salvo los derechos de terceros (Biblioteca del Congreso Nacional
de Chile, 2016: 95).
32. En el mismo sentido, Valdés (2010: 23) señala que «cabe observar que el Tribunal de Defensa de la
Libre Competencia carece de atribuciones para modificar un acuerdo extrajudicial que se le presenta a
su examen, puesto que el artículo 39, letra ñ), inciso 2, del Decreto Ley 211, solo le permite realizar el
control descrito por dicha disposición, esto es, aprobar o rechazar».
33. Resolución de término dictada con fecha 29 de junio de 2017 en causa caratulada «Acuerdo Extra-
judicial suscrito entre FNE y Holchile S.A. e Inversiones Caburga Limitada». El considerando citado
señala que «atendido el breve plazo establecido por la ley para aprobar o rechazar un acuerdo
extrajudicial, el estudio del Acuerdo Extrajudicial por parte de este Tribunal tiene por objeto
comprobar si la investigación y análisis realizados por la FNE que le sirvieron de fundamento,
cumplieron con los parámetros y exigencias propios para la evaluación de una operación de
concentración».
34. Resolución dictada el 4 de octubre de 2018, en causa caratulada «Acuerdo Extrajudicial suscrito entre
la FNE y Tianqi Lithium Corporation». El considerando citado señala que «como se ha resuelto por la
jurisprudencia en esta sede, el estudio de un acuerdo extrajudicial por este Tribunal tiene por objeto
establecer si las medidas acordadas son suficientes y proporcionales para prevenir los eventuales
riesgos para la libre competencia identificados por la FNE».
35. Resolución de término dictada el 28 de enero de 2016, en causa caratulada «Acuerdo Extrajudicial
suscrito entre la Fiscalía Nacional Económica, Televisión Nacional de Chile, Canal Dos S.A., Compañía
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Chilena de Televisión S.A., Red de Televisión Chilevisión S.A., Red Televisiva Megavisión S.A. y Canal
13 S.A.». El considerando citado señala que «atendido el breve plazo establecido por la ley para aprobar o
rechazar un acuerdo extrajudicial y la inexistencia de una etapa procesal que permita recabar más antece-
dentes que los contenidos en el expediente de investigación de la FNE, el análisis de este Tribunal se
limitará a establecer si las medidas acordadas por la Fiscalía con los canales son sufi-cientes y
proporcionales para prevenir los eventuales riesgos para la libre competencia identificados por ese
Servicio».
36. Resolución de término dictada el 16 de septiembre de 2015, en causa caratulada «Acuerdo Extrajudi-
cial suscrito entre la Fiscalía Nacional Económica y Electrolux Chile S.A.». El considerando citado señala
que «atendido el breve plazo establecido por la ley para aprobar o rechazar un acuerdo extrajudicial y la
inexistencia de una etapa procesal que permita recabar más antecedentes que los contenidos en el
expediente de investigación de la FNE, el análisis de este Tribunal se limitará a esta-blecer si las
medidas acordadas por la Fiscalía con Electrolux Chile son suficientes y proporcionales para prevenir los
eventuales riesgos para la libre competencia identificados por ese Servicio».
37. Resolución de término dictada el 9 de abril de 2013, en causa caratulada «Acuerdo Extrajudicial
suscrito entre la Fiscalía Nacional Económica, Storbox S.A. y Iron Mountain Chile S.A.». El considerando
citado señala que «sin perjuicio de que este Tribunal no cuenta con toda la información que sería necesaria
para poder determinar si las referidas barreras a la entrada se eliminan completamente con las obligacio-
nes que asumen Iron Mountain Chile S.A. y Storbox S.A. en virtud de dicho instrumento, sí es posible
afirmar que ese acuerdo extrajudicial permitirá mejorar las condiciones de competencia actualmente exis-
tentes en el mercado de los servicios relacionados con el almacenamiento y administración de archivos
físicos, por lo que no existen razones para rechazar, prima facie, el referido acuerdo».
38. Resolución de término dictada el 5 de agosto de 2014, en causa caratulada «Acuerdo Extrajudicial
suscrito entre la Fiscalía Nacional Económica y Polifusión S.A.». El considerando citado señala que «a
juicio de este Tribunal, las obligaciones asumidas en virtud del acuerdo extrajudicial permitirían cautelar
la libre competencia, mejorando las condiciones de acceso al mercado, y se encuentran en línea con deci-
siones previas de este Tribunal, como aquella que se pronunció favorablemente con respecto a la propuesta
de acuerdo conciliatorio presentado por las partes en los autos caratulados, “Requerimiento de la Fiscalía
Nacional Económica en contra de CCU S.A. y otra” (rol Acumulados C 263-13)».
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Competencia, al pronunciarse para aprobar o rechazar un acuerdo extrajudicial, inter-
viene o no a título de su potestad jurisdiccional.
La potestad jurisdiccional del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia se en-
cuentra establecida en los siguientes términos:
El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia tendrá las siguientes atribuciones
y deberes:
1) Conocer, a solicitud de parte o del fiscal nacional económico, las situaciones que
pudieren constituir infracciones a la presente ley (Decreto Ley 211, 1973: artículo 18,
número 1).39
Desde el derecho procesal, Colombo (1991: 41) ha definido a la jurisdicción del si-
guiente modo:
Es el poder deber que tienen los tribunales para conocer y resolver, por medio del
proceso y con efecto de cosa juzgada, los conflictos de intereses de relevancia jurídica
que se promuevan en el orden temporal, dentro del territorio de la República y en cuya
solución les corresponda intervenir.
39. Comentando esta norma, Valdés (2006: 594) explica que «si bien la descripción contenida en la
disposición transcrita no es completa, en el sentido de que no da cuenta de los tres momentos jurisdiccio-
nales: conocer, resolver y hacer ejecutar lo juzgado, no cabe duda de que ese es el sentido del precepto».
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testades constituye la esencia de lo que es un tribunal y este debe ser, además, idóneo,
lo que se garantiza con la especialidad y la imparcialidad.
Como puede apreciarse en las definiciones citadas, las notas más características de
la potestad jurisdiccional del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia son la exis-
tencia de un conflicto de relevancia jurídica que se somete a la decisión del tribunal, y
el hecho que de la sentencia definitiva emana el efecto de cosa juzgada.
Con respecto a la existencia de un conflicto de relevancia jurídica como un ele-
mento de la esencia de la potestad jurisdiccional del Tribunal de Defensa de la Libre
Competencia, Valdés (2006: 593) ha sostenido que:
Estos conflictos intersubjetivos podrán tener como parte pasiva a una autoridad
pública, a una persona jurídica u organismo de Derecho público, o bien a una
persona jurídica de Derecho privado, o, por último, a una persona natural y, como
parte activa, a la Fiscalía Nacional Económica (a través de un requerimiento), o bien
a cualquiera de las anteriores por una demanda.
Por otro lado, acerca del efecto de cosa juzgada como nota distintiva asociada a
la potestad jurisdiccional del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia, Valdés
(2006: 693) ha expresado que «la cosa juzgada en el ámbito judicial antimonopólico
sigue la regla general: solo se produce una vez que las sentencias se hallan firmes o
ejecutoriadas».
En relación con el primer elemento característico de la potestad jurisdiccional es
decir, la existencia de un conflicto de relevancia jurídica entre partes, cabe constatar
que este no concurre en el caso del procedimiento de conocimiento de un acuerdo ex-
trajudicial por parte del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia para los efectos
de su aprobación o rechazo.
Al alcanzarse un acuerdo entre la Fiscalía Nacional Económica y los agentes eco-
nómicos investigados, cualquier conflicto eventual en materia de libre competencia se
soluciona por la vía autocompositiva. La Fiscalía Nacional Económica, en su calidad de
representante del interés general de la colectividad en el orden económico, autorizado
por el legislador, llega a un consenso con los investigados en relación con la forma de
resolver una eventual infracción al Decreto Ley 211 de 1973. De esta manera, al momen-
to de solicitarse al Tribunal de Defensa de la Libre Competencia su pronunciamiento
para los efectos de la aprobación o rechazo del acuerdo extrajudicial, el eventual con-
flicto ya se encuentra resuelto. Esto gatilla que la intervención del Tribunal de Defensa
de la Libre Competencia, para aprobar o rechazar un acuerdo extrajudicial, en virtud
de lo dispuesto en el párrafo 2 de la letra ñ) del artículo 39 del Decreto Ley 211 de 1973,
no supone el ejercicio de su potestad jurisdiccional, ya que no tiene por objeto conocer
y resolver un conflicto de relevancia jurídica entre partes (Colombo, 1991: 26).40
40. Como señala Colombo (1991): «La actividad jurisdiccional no se ejerce sin finalidad; no se juzga
en abstracto, sino que se juzga porque frente a quien debe hacerlo está planteada, como objeto concreto
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GRUNBERG PILOWSKY
LOS ACUERDOS EXTRAJUDICIALES COMO ATRIBUCIÓN DE LA FISCALÍA NACIONAL ECONÓMICA
del juicio, una controversia a dirimir, un litigio a resolver, una demanda a rechazar, un tema a indagar. El
juez está llamado a dirimir el conflicto, colocándose frente a las partes como un tercero imparcial que lo
examina y resuelve».
41. Desde el derecho procesal, Liebman (1946) se refiere a la función negativa de la cosa juzgada en los
siguientes términos: «Impedir todo juicio diferente que contradiga o se oponga a los efectos producidos
por la anterior sentencia».
42. Este texto, o uno muy similar, puede constatarse en todas las anteriores resoluciones en las cuales el
Tribunal de Defensa de la Libre Competencia ha aprobado acuerdos extrajudiciales.
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43. Como afirma Colombo (1997): «La conciliación es un acto jurídico procesal bilateral en virtud del
cual las partes, a iniciativa del juez que conoce de un proceso, logran durante su desarrollo ponerle fin por
mutuo acuerdo».
44. Resolución de término dictada el 29 de noviembre de 2008, en causa caratulada «Demanda de Cer-
vecería Artesanal Artiagoitía Hermanos Ltda. contra Cervecera CCU Chile Ltda.». Los considerandos
citados expresan lo siguiente: «Duodécimo. Que, por otro lado, se debe tener especialmente presente que,
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extrajudiciales y la conciliación se debe a que esta tiene lugar en el marco de un proceso
jurisdiccional. Por lo tanto, el acuerdo conciliatorio y la resolución que lo aprueba tie-
nen el carácter de equivalente jurisdiccional (Colombo, 1997: 405)45 y, en consecuencia,
de ellos emana el efecto de cosa juzgada (Colombo, 1997: 407).46
En definitiva, la intervención del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia para
aprobar o rechazar un acuerdo extrajudicial, en virtud de lo dispuesto en el párrafo 2
de la letra ñ) del artículo 39 del Decreto Ley 211 de 1973, no supone el ejercicio de su
potestad jurisdiccional, ya que la resolución del Tribunal de Defensa de la Libre Com-
petencia que se pronuncia sobre la aprobación o rechazo de un acuerdo extrajudicial
no produce el efecto de cosa juzgada, del mismo modo que una sentencia definitiva
o una conciliación en su calidad de equivalente jurisdiccional que se manifiestan en
procesos en que la Fiscalía Nacional Económica tiene la calidad de parte requirente
(Colombo, 1991: 34).47
En conclusión, en ausencia de las notas distintivas consistentes en un conflicto
de relevancia jurídica y un efecto de cosa juzgada erga omnes, es posible afirmar que
cuando el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia se pronuncia para aprobar o
rechazar un acuerdo extrajudicial al que arriba la Fiscalía Nacional Económica con
los agentes económicos involucrados en sus investigaciones, no interviene a título de
su potestad jurisdiccional establecida en el número 1 del artículo 18 del Decreto Ley
211 de 1973.
según lo dispone el artículo 39, letra b), del Decreto Ley 211, el Fiscal Nacional Económico representa el
interés general de la colectividad en el orden económico, por lo que al presentar un requerimiento en
contra de algún agente económico, representa en dicho proceso el interés de todos y cada uno de los
potenciales perjudicados por las conductas denunciadas en su requerimiento; Decimotercero. Que, en la
especie, dicha representación del interés general de la colectividad por parte del Fiscal Nacional
Económico se puede apreciar en toda su dimensión, por cuanto según se desprende de los términos del
avenimiento celebrado entre la Fiscalía y CCU, sus efectos comprenden y benefician a todos y cada uno
de los competidores de esta última, dentro de los que se encuentra Cervecera Artiagoitía; Decimocuarto.
Que, por otra parte, no puede aceptarse el argumento de Cervecera Artiagoitía según el cual, atendido
que sería un ofendido in-mediato y directo por las conductas de CCU, tendría derecho a perseguir
directamente la sanción de dicha compañía por las supuestas conductas anticompetitivas que pudo haber
cometido, a pesar del avenimiento celebrado entre dicha empresa y la FNE. Lo anterior, ya que la
pretensión punitiva de Cervecera Artiagoitía no es sino la misma pretensión punitiva que podría tener la
Fiscalía, que, por lo demás, es de interés general».
45. Según expresa Colombo (1997): «La conciliación es, pues, lo que en doctrina se llama un equivalente
jurisdiccional o procesal, en cuanto evita la continuación del juicio, sustituyendo a la sentencia que nece-
sariamente debería recaer en el juicio en caso de no producirse el avenimiento».
46. Precisa Colombo (1997) que «el acuerdo conciliatorio produce el efecto de cosa juzgada. El artículo
267 del Código de Procedimiento Civil señala que las especificaciones del arreglo, que constarán en un
acta, se estimarán como sentencia ejecutoriada para todos los efectos legales».
47. Sostiene Colombo (1991): «Consecuentemente, una de las características de la jurisdicción y sin
cuyo efecto perdería su eficacia, es la de provocar finalmente la inamovilidad de la decisión, lo que se logra
con los efectos de la cosa juzgada. De allí que constituye una de sus características esenciales. No hay cosa
juzgada sin jurisdicción o sus equivalentes».
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Cabe anotar que en un voto de minoría de una reciente sentencia del Tribunal
Constitucional (Sentencia del Tribunal Constitucional, rol INA 5412-2018, 2018: voto
de minoría, considerando 15), se contiene una posición contraria a la que se ha desa-
rrollado en esta sección.
Desde la perspectiva formalista y contraria a la jurisprudencia del propio Tribunal
Constitucional en materia de potestades del Tribunal de Defensa de la Libre Compe-
tencia que se ha referido precedentemente (Sentencia del Tribunal Constitucional, rol
1448-2009, 2010: considerando 16), dos ministros sostuvieron que el pronunciamiento
89
con respecto a un recurso de reposición interpuesto en contra de una resolución que
aprobó un acuerdo extrajudicial «forma parte de la función jurisdiccional de dicho
órgano»,48 de lo cual podría desprenderse que también estimarían lo mismo a propó-
sito de la resolución del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia que aprueba o
rechaza un acuerdo extrajudicial.
Dentro de los argumentos que se formularon en el voto de minoría para calificar
la potestad del Tribunal de Defensa de la Libre Competencia en la materia como una
de carácter jurisdiccional, aparecen que el Decreto Ley 211 de 1973 califica al Tribunal
de Defensa de la Libre Competencia como un órgano jurisdiccional (Decreto Ley 211,
1973: artículo 5); que el párrafo 2 de la letra ñ) del artículo 39 del Decreto Ley 211 de
1973 le confiere a dicho tribunal la facultad de conocer los acuerdos extrajudiciales y
el deber de aprobarlos o rechazarlos, lo cual coincide con las facultades de «conocer»
y «resolver» a las que se refiere el artículo 76 de la Constitución Política, y que forman
parte de lo que se conoce como las etapas de la jurisdicción o momentos jurisdicciona-
les; que las resoluciones por las cuales el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia
aprueba o rechaza los acuerdos extrajudiciales serán vinculantes para las partes una vez
que se encuentren ejecutoriadas, característica que poseen las resoluciones judiciales,
las cuales una vez ejecutoriadas adquieren autoridad de cosa juzgada; y, por último, el
hecho de que en contra de las resoluciones por medio de las cuales el Tribunal de De-
fensa de la Libre Competencia aprueba o rechaza los acuerdos extrajudiciales, procede
únicamente el recurso de reposición, que es un medio de impugnación de una resolu-
ción judicial característico de la jurisdicción.
En base a las razones que se explicaron y que damos por expresamente reproduci-
das, estamos en desacuerdo con los argumentos expuestos en dicho voto de minoría.
Si bien el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia es un órgano jurisdiccional, el
legislador le ha dotado de otras potestades que tienen una naturaleza ajena a la juris-
diccional y que la jurisprudencia del Tribunal Constitucional (Sentencia del Tribunal
Constitucional, rol 1448-2009, 2010: considerando 16) ha calificado como de naturaleza
administrativa; la potestad de aprobar o rechazar un acuerdo extrajudicial y su acceso-
ria de resolver un eventual recurso de reposición es una de ellas. A mayor abundamien-
to, el recurso de reposición también es un medio de impugnación característico del
ámbito administrativo (Ley 19.880, 2003: artículo 59). Por otra parte, como se explicó,
en materia de libre competencia los acuerdos extrajudiciales no se encuentran dotados
de autoridad de cosa juzgada erga omnes, en los términos de sentencias definitivas o
equivalentes jurisdiccionales como la conciliación que hayan sido emitidos en casos en
que la Fiscalía Nacional Económica ha tenido el rol de parte requirente.
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El párrafo 2 de la letra ñ) del artículo 39 del Decreto Ley 211 de 1973 establece el procedi-
miento contemplado por el legislador para que el Tribunal de Defensa de la Libre Compe-
tencia tome conocimiento de un acuerdo extrajudicial y resuelva su aprobación o rechazo:
El Tribunal tomará conocimiento del acuerdo en una sola audiencia, sin forma de
juicio, convocada especialmente al efecto, dentro del quinto día hábil de recibidos los
antecedentes, durante la cual podrá escuchar alegatos de las partes comparecientes
al acuerdo, así como el parecer de quienes tengan interés legítimo. Se presumirá que
tienen interés legítimo el Servicio Nacional del Consumidor y las asociaciones de
consumidores establecidas en la Ley 19.496. El Tribunal deberá aprobar o rechazar
el acuerdo en un plazo máximo de quince días hábiles, contados desde la fecha de
la audiencia. Estas resoluciones una vez ejecutoriadas serán vinculantes para las
partes que comparecieron al acuerdo y en su contra solo procederá el recurso de
reposición (Decreto Ley 211, 1973: artículo 39, letra ñ), párrafo 2).
49. Con respecto al contenido del principio constitucional del debido proceso en relación con el ám-
bito administrativo, el Tribunal Constitucional ha enunciado que «en conclusión, el procedimiento que
establecen las normas aplicables en el caso concreto cumple con el estándar constitucional de un debido
proceso donde el afectado puede ejercer efectivamente sus derechos de defensa, haciendo alegaciones,
entregando pruebas y ejerciendo recursos administrativos y jurisdiccionales».
91
contradictoriedad del procedimiento; ii) el derecho a que el órgano que lleva adelante
el procedimiento sea imparcial; iii) la publicidad del procedimiento; y iv) el derecho a
la revisión judicial.
Consiste en el derecho de cualquier persona a ser oída por la autoridad que adoptará
una decisión. Además, es un aspecto consustancial al principio del debido proceso.
Se concreta en el denominado principio de la bilateralidad de la audiencia (García y
Contreras, 2013: 264-265),50 que el Tribunal Constitucional ha admitido que permite
modulaciones en consideración:
a la naturaleza del procedimiento, a la regularidad del mismo y al conocimiento que
tengan los sujetos y órganos involucrados en el respectivo procedimiento... [pero que]
en cualquier circunstancia, es un derecho supeditado a una construcción racional y
justa de un procedimiento que impida la indefensión de las personas (Sentencia del
Tribunal Constitucional, rol 3013-2016, 2017: considerando 2).
50. Según García y Contreras (2013), el derecho a la bilateralidad de la audiencia «es el derecho a tener
conocimiento sobre el proceso y su efecto es consustancial al ejercicio pleno del derecho a la defensa. Se
configura como un principio de organización o formativo del procedimiento. Es la expresión de uno de los
elementos consustanciales del debido proceso, ya que representa la garantía procesal de la igualdad ante
la justicia».
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51. Resolución de término dictada el 30 de octubre de 2018, en causa caratulada «Acuerdo Extrajudicial
suscrito entre la Fiscalía Nacional Económica y Tianqi Lithium Corporation». El considerando citado seña-
la que «de conformidad con lo establecido en el artículo 39 letra ñ) del Decreto Ley 211, las resoluciones
que aprueban o rechazan los acuerdos extrajudiciales presentados por la Fiscalía Nacional Económica solo
son vinculantes para las partes que comparecieron al acuerdo; y, por lo mismo, solo ellas pueden verse
agraviadas por lo resuelto e interponer el recurso de reposición que establece dicha norma».
52. En el original: «In practice, courts have almost always denied motions to intervene in a government
proceeding that involves the initial entry of a consent decree due to the potential for delay and prejudice
to the parties to the suit».
93
No parece plausible sostener que las requirentes hayan carecido de un
«verdadero contradictorio, lo que se traduce en la imposibilidad de oponerse (al
Acuerdo Extrajudicial)», en circunstancias que no solo concurrieron a la fase de
investigación apor-tando antecedentes y argumentaciones tendientes a que no se
adoptara o a que su contenido fuera sustancialmente distinto, sino que se
opusieron formulando alegaciones por escrito y también en la audiencia
convocada para ese efecto, por mandato expreso de la ley, instando por el
rechazo del referido Acuerdo; que han acompañado prueba documental,
han presentado un recurso de reposición pendiente ante el Tribunal de
Defensa de la Libre Competencia, en el cual, además, solicitan una diligencia, y se
encuentran hoy ejerciendo el derecho que les confiere el artículo 93 inciso 1
número 6 de la Constitución, ante esta magistratura (Sentencia del Tribunal
Constitucional rol INA 5412-2018, 2018: considerando 23).
Otro aspecto relevante del ejercicio del debido proceso ante órganos administrativos
consiste en que «el órgano de instrucción del procedimiento sea imparcial, es decir, que
no existan circunstancias que inhabiliten la decisión» (Cordero, 2015: 333).
El Tribunal de Defensa de la Libre Competencia y las reglas contenidas en el De-
creto Ley 211 de 1973 que resguardan su imparcialidad, dan plenas garantías de que no
concurran circunstancias que resten objetividad al momento de tomar conocimiento
de un acuerdo extrajudicial.
En ese contexto, el artículo 11 del Decreto Ley 211 de 1973 regula las implicancias,
recusaciones e inhabilidades que pueden afectar a los ministros del Tribunal de Defen-
sa de la Libre Competencia,53 mientras que el artículo 11 bis regula prohibiciones que
53. Este artículo dispone que «los miembros del Tribunal podrán perder su competencia para conocer
determinados negocios por implicancia o recusación declaradas, en virtud de las causales contempladas en
los artículos 195 y 196 del Código Orgánico de Tribunales.
En todo caso, se presume de derecho que el ministro titular o suplente, según corresponda, también
estará inhabilitado cuando:
a) el interés en esa causa sea de su cónyuge, conviviente civil o de sus parientes hasta el tercer grado de
consanguinidad o segundo de afinidad, o de personas que estén ligadas al mismo por vínculos de adop-
ción, o de las empresas o sociedades en las cuales estas mismas personas sean sus representantes legales,
mandatarios, directores, gerentes o desempeñen otros cargos directivos, posean directamente o por inter-
medio de otras personas naturales o jurídicas un porcentaje del capital de la sociedad superior al 10%, o
que les permita elegir o hacer elegir uno o más de sus administradores, o ejerzan una influencia decisiva
en la administración o gestión de la sociedad según lo dispuesto por el artículo 99 de la Ley 18.045, de
Mercado de Valores; y
b) haya asesorado o prestado servicios profesionales a personas naturales o jurídicas que tengan la cali-
dad de parte o interviniente en la causa, durante los dos años anteriores a la fecha de ingreso de aquella o
durante la investigación por parte de la Fiscalía Nacional Económica que la haya originado.
Sin perjuicio de lo dispuesto en los incisos 8 y 9 del artículo 6, será causal de recusación con respecto
a los integrantes titulares o suplentes, haber sido asesor o prestador de servicios de alguna de las partes
durante el año que preceda a la notificación de la demanda o la publicación del decreto que ordena la ini-
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gravan a los ministros del mismo tribunal una vez que hayan cesado en el ejercicio de
su cargo.54
ciación del procedimiento del artículo 31; haber tenido relaciones laborales, comerciales, societarias o en
comunidades de carácter profesional, con los abogados o asesores de alguna de las partes, o el desempeño
o ejercicio profesional en las mismas dependencias, oficinas o inmuebles con estos últimos, aun cuando
ello no revista participación en ingresos o el desarrollo de funciones comunes o coordinadas dentro de los
dos años anteriores a la fecha en que le corresponda conocer del asunto.
Asimismo, será causal de recusación que el ministro haya asesorado o prestado servicios profesionales a
personas naturales o jurídicas que hayan tenido, en los dos años anteriores a la fecha de ingreso de la causa
en cuestión, la calidad de contraparte de las personas a que se refiere la letra b) del inciso 2 de este artículo,
en algún proceso judicial o de negociación comercial, que pueda afectar la imparcialidad del ministro.
La causal invocada podrá ser aceptada por el integrante afectado. En caso contrario, será fallada de plano
por el Tribunal, con exclusión de aquel, aplicándose una multa a beneficio fiscal de hasta veinte unidades
tributarias mensuales al incidentista, si la implicancia o la recusación fuere desestimada por unanimidad.
En ausencia o inhabilidad de alguno de los miembros titulares, será reemplazado por el suplente de su
misma área profesional, salvo que esta regla impida al Tribunal sesionar con el quórum mínimo estable-
cido en el artículo 9.
Si por cualquier impedimento, el Tribunal careciere de integrantes titulares o suplentes para formar
quórum, se procederá a su subrogación por ministros de la Corte de Apelaciones de Santiago, de acuerdo
con lo dispuesto en el Código Orgánico de Tribunales.
A los miembros del Tribunal se les aplicarán los artículos 319 a 331 del Código Orgánico de Tribunales,
con excepción de lo dispuesto en el artículo 322».
54. Este artículo dispone: «Sin perjuicio de lo establecido en los incisos 8 y 9 del artículo 6, los integran-
tes titulares y suplentes del Tribunal no podrán ser administradores, gerentes o trabajadores dependientes,
ni asesorar o prestar servicios profesionales, a personas naturales o jurídicas que hayan tenido la calidad de
parte en alguna causa que conoció el respectivo ministro, por el plazo de un año contado desde que dicho
ministro cesó en su cargo, salvo que la dictación de la sentencia sobre una causa que hubiera conocido el
ministro se encontrare pendiente, en cuyo caso el término de un año se contará desde la notificación de
la sentencia.
La infracción de esta prohibición será sancionada con inhabilitación absoluta para desempeñar cargos
públicos por el período de cinco años y con una multa a beneficio fiscal equivalente al último año de re-
muneraciones percibidas en el cargo, sanciones que serán aplicadas por la Corte Suprema a requerimiento
de cualquier interesado.
El requerimiento a que alude el inciso precedente señalará con claridad y precisión los hechos que con-
figuraren la infracción y a él se acompañarán o se ofrecerán, si fuera el caso, los medios de prueba en que
se fundaren. Si el requerimiento no cumpliere estos requisitos, el pleno, convocado al efecto, lo declarará
inadmisible en cuenta, sin más trámite.
Admitido a tramitación el requerimiento el presidente de la Corte Suprema dará traslado de este al in-
culpado, el que deberá ser evacuado dentro de los ocho días hábiles siguientes a la fecha de recepción del
oficio respectivo, que le será remitido junto con sus antecedentes por la vía que se estime más expedita.
Evacuado el traslado o transcurrido el plazo previsto en el inciso precedente, el presidente de la Corte
citará a una audiencia en que se recibirá la prueba que se hubiere ofrecido y designará el ministro ante el
cual deberá rendirse. Efectuadas las diligencias o vencidos los plazos sin que se hubieren evacuado, orde-
nará traer los autos en relación ante el pleno de la Corte Suprema, especialmente convocado al efecto. La
Corte Suprema solo podrá decretar medidas para mejor resolver una vez terminada la vista de la causa.
Cualquiera de las partes podrá comparecer ante la Corte Suprema hasta antes de la vista de la causa.
La sentencia que acoja la sanción a que se refiere este artículo, dará derecho a quien se estime afectado a
95
Todas estas normas configuran, a nuestro juicio, un escenario en el que se resguarda
de manera adecuada y suficiente la imparcialidad del órgano.
Otra característica del debido proceso ante órganos administrativos consiste en la pu-
blicidad acerca de la existencia del procedimiento y de los distintos actos que forman
parte de él.
Refiriéndose a la importancia de la publicidad en el ámbito de las funciones admi-
nistrativas, Cordero (2015: 114) sostiene que:
Este principio supone en términos simples que la actividad desarrollada por la Ad-
ministración debe ajustarse a un estricto sistema de exposición de fundamentos y
de acceso a la información por parte de los ciudadanos de manera de mantener un
permanente escrutinio de las actividades públicas.
Por su parte, de un modo más específico, Bermúdez (2014: 539) constata la relevan-
cia de la publicidad de los fundamentos de los actos administrativos y del procedimien-
to en el cual estos se adoptan en los siguientes términos:
Se explica principalmente por la necesidad de los administrados de conocer los mo-
tivos de hecho y de derecho y la forma con base a la cual la Administración adoptó
la decisión. Ello, como se señaló, constituye una exigencia del debido proceso
respecto de los interesados en el procedimiento administrativo y es la base para el
ejercicio del derecho a la tutela jurisdiccional e impugnación del acto administrativo.
interponer recurso de revisión del fallo en que haya participado el sancionado, cuando considerare que su
actuación y decisión fue perjudicial a sus intereses».
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Conclusión
En este trabajo se ha intentado entregar una visión conceptual acerca de los acuerdos
extrajudiciales, que constituyen un mecanismo eficiente para poner término a las in-
vestigaciones de la Fiscalía Nacional Económica acerca de eventuales infracciones a la
libre competencia, estudiándose esta herramienta desde la perspectiva del derecho de
la competencia de Chile, Estados Unidos y la Unión Europea. Una vez formulada dicha
visión, se examinó la cuestión relativa a si el Tribunal de Defensa de la Libre Competen-
cia interviene en el procedimiento establecido en el párrafo 2 de la letra ñ) del artículo
39 del Decreto Ley 211 de 1973 a título de su potestad jurisdiccional. Finalmente, se ha
estudiado la cuestión relativa a si el procedimiento contemplado en el párrafo 2 de la
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letra ñ) del artículo 39 del Decreto Ley 211 de 1973 respeta, con respecto a terceros con
interés legítimo, los parámetros exigidos por la Constitución Política en su artículo 19,
número 3, inciso 6, en relación con el principio del debido proceso.
Con respecto a la primera de dichas cuestiones, se ha concluido que el procedi-
miento en que el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia toma conocimiento de
un acuerdo extrajudicial entre la Fiscalía Nacional Económica y sus investigados, no
constituye ejercicio de la potestad jurisdiccional del Tribunal de Defensa de la Libre
Competencia. Dicha conclusión se basa en el hecho de que el Tribunal de Defensa de la
Libre Competencia no se pronuncia con respecto a un conflicto de relevancia jurídica y
en que la resolución que aprueba el acuerdo extrajudicial no produce el efecto de cosa
juzgada erga omnes, del mismo modo que una sentencia definitiva o una conciliación
—en su calidad de equivalente jurisdiccional— que se manifiesta en procesos en que la
Fiscalía Nacional Económica tiene la calidad de parte requirente.
En relación con la segunda de dichas cuestiones, se ha concluido que el procedi-
miento consagrado en el párrafo 2 de la letra ñ) del artículo 39 respeta las garantías
más importantes que deben entenderse asociadas al principio constitucional del de-
bido proceso con respecto a terceros con interés legítimo: i) la contradictoriedad del
procedimiento; ii) el derecho a que el órgano que lleva adelante el procedimiento sea
imparcial; iii) la publicidad del procedimiento; y iv) el derecho a la revisión judicial.
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