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Funcionamiento del Sistema Cardiovascular

El sistema cardiovascular, centrado en el corazón, es crucial para el transporte de gases, nutrientes y hormonas en el cuerpo. El corazón, compuesto por cuatro cámaras y un sistema de válvulas, funciona mediante un ciclo cardiaco que incluye fases de diástole y sístole, regulado por un sistema eléctrico interno. Además, otros órganos como los riñones y el hígado apoyan su funcionamiento, asegurando la homeostasis y el bienestar del organismo.

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Temas abordados

  • intercambio de gases,
  • vasos sanguíneos,
  • sístole,
  • eritrocitos,
  • cámara cardíaca,
  • sistema circulatorio,
  • función del corazón,
  • hormonas,
  • nodo sinusal,
  • tabique
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Funcionamiento del Sistema Cardiovascular

El sistema cardiovascular, centrado en el corazón, es crucial para el transporte de gases, nutrientes y hormonas en el cuerpo. El corazón, compuesto por cuatro cámaras y un sistema de válvulas, funciona mediante un ciclo cardiaco que incluye fases de diástole y sístole, regulado por un sistema eléctrico interno. Además, otros órganos como los riñones y el hígado apoyan su funcionamiento, asegurando la homeostasis y el bienestar del organismo.

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  • cámara cardíaca,
  • sistema circulatorio,
  • función del corazón,
  • hormonas,
  • nodo sinusal,
  • tabique

Sistema cardiovascular

Cuando se habla del corazón, miles de imágenes poéticas vienen a la mente, e inmediatamente
se relaciona este órgano con la fuente de fuerza y emociones del ser humano. Es bien sabido
también que el corazón, metafóricamente, puede enfriarse o romperse.
Si bien, visualizar de esta manera el corazón corresponde a una imagen poética, no
necesariamente se aleja tanto de la realidad. El corazón está en el centro del sistema
cardiovascular, por lo que una persona con un corazón vigoroso, generalmente se va a sentir
animada y llena de energía desde la cabeza hasta la punta de los pies. Por el contrario, una
persona con un corazón débil o frágil, va a tender a sentirse cansado, débil o enfermo.
De esta manera, se confirma la necesidad de tener un corazón poética y fisiológicamente
fuerte. Claro que el corazón es sólo una parte de lo que se denomina el sistema cardiovascular,
que sólo funcionando bien en conjunto nos va a dar esta sensación de bienestar.

El sistema cardiovascular o circulatorio tiene como


función principal el aporte y remoción de gases,
nutrientes, hormonas, etc. de los diferentes órganos y
tejidos del cuerpo, lo que se cumple mediante el
funcionamiento integrado y coordinado del corazón, los
vasos sanguíneos y la sangre.
El corazón en un órgano pequeño, del tamaño
aproximado del puño de la mano, localizado en la mitad
y un poco más a la izquierda de la cavidad torácica,
sitio denominado mediastino. Uno cree y siente que el corazón está completamente al lado
izquierdo del pecho, pero esto se debe a que en este sector, el órgano se acerca mucho a la
superficie del cuerpo, por lo que es más fácil sentir o incluso escuchar los latidos ahí.
La estructura del corazón es relativamente simple. Sus paredes están formadas por tres capas:
 La más externa es una membrana llamada epicardio
 La media, el miocardio, corresponde a la capa muscular del corazón, que a diferencia de otros
músculos del cuerpo, tiene la capacidad de contraerse rítmicamente, pudiendo así responder a
los impulsos eléctricos de este órgano.
 La capa más interna se denomina endocardio y reviste además las válvulas del corazón.
El corazón está dividido internamente en dos mitades (derecha
e izquierda) mediante una capa muscular denominada tabique.
Cada una de estas mitades tiene una cámara superior
recolectora de sangre (“aurícula”) y una cámara inferior de
bombeo (“ventrículo”), teniendo así, un total de cuatro cámaras
cardíacas. Cada lado del corazón cumple tareas distintas, pero
coordinadas entre sí. El lado derecho recibe a través de las
venas cavas, superior e inferior, la sangre con bajo contenido
de oxígeno y la expulsa hacia los pulmones para que se cargue
de este gas. El lado izquierdo, por el contrario, recibe por las
venas pulmonares, la sangre cargada de oxígeno desde los
pulmones y la bombea hacia el resto del cuerpo.
Para cumplir con estas tareas, las aurículas y los ventrículos trabajan de manera coordinada en
lo que se denomina el ciclo cardiaco. La aurícula recibe la sangre y la traspasa al ventrículo,
funcionando de esta manera como un reservorio, para que siempre haya sangre lista para ser
bombeada al organismo. Para regular que el flujo de sangre entre las aurículas y los ventrículos
sea siempre unilateral, existen las denominadas válvulas aurículo-ventriculares; la del lado
derecho se llama tricúspide y la del lado izquierdo bicúspide o mitral.
Existen además otras dos válvulas en el corazón, las semilunares (pulmonar y aórtica), que se
encuentran a la salida de cada ventrículo, evitando que la sangre se devuelva al corazón una vez
que ya ha sido bombeada desde los ventrículos. El ventrículo derecho bombea la sangre a través
de la válvula pulmonar, hacia las arterias pulmonares, que llevan la sangre a oxigenarse al
pulmón. El ventrículo izquierdo bombea la sangre a través de la válvula aórtica, hacia la arteria
aorta, que distribuye la sangre oxigenada por todo el organismo.

Para que el ciclo cardiaco se lleve a cabo, el corazón está dotado de un complejo sistema de
conducción eléctrica, que funciona mediante estímulos y respuestas. Este ciclo se origina
espontáneamente en una estructura llamada nodo sinusal, ubicado en la aurícula derecha. Este
impulso se trasfiere por una senda eléctrica predeterminada hacia el nodo aurículo-ventricular,
que se encuentra entre las cámaras superior e inferior del lado derecho. Desde acá se genera
una onda eléctrica que se trasfiere secuencialmente por todo el miocardio, generando así un
latido cardiaco ordenado y rítmico.
El latido cardiaco tiene dos fases: la diástole y la sístole. Durante la diástole, el corazón se
relaja y las cavidades se llenan de sangre. Durante la sístole, en cambio, el músculo cardiaco se
contrae y la sangre es expulsada del corazón hacia la arteria aorta. Esta arteria es la principal de
las arterias mayores, que llevan la sangre hacia los diversos territorios. La elasticidad de las
arterias mayores es un factor determinante de las características del flujo de la sangre y de la
presión arterial. Más pequeñas que estas arterias, se encuentran las arteríolas que distribuyen la
sangre a los distintos órganos, según la necesidad del momento. Los vasos más pequeños,
corresponden a los capilares, a través de los cuales se produce el intercambio de gases, agua y
otros elementos, en los tejidos. Cuando la sangre ya le ha entregado sus nutrientes a los tejidos,
se devuelve por los capilares hacia las venas, que contienen la mayor parte del volumen
sanguíneo y lo devuelven al corazón.
Todo este sistema, tiene como función movilizar y distribuir la sangre hacia el organismo, ya que
todos los órganos, tejidos y células del cuerpo necesitan este elemento para la supervivencia. El
mayor componente de la sangre es agua, en la cual se mantienen suspendidos los tres tipos de
células que existen en ella: eritrocitos (glóbulos rojos, transportan el oxígeno), leucocitos
(glóbulos blancos, son las defensas del organismo) y plaquetas (participan en los procesos de
coagulación). La sangre contiene además, colesterol, hidratos de carbono, proteínas, hormonas y
gases como el oxígeno y el nitrógeno.
El corazón, por mantenerse activo constantemente, es el órgano que requiere de la mayor
estabilidad en la irrigación sanguínea, por lo que está previsto de un sistema de circulación
propio muy completo, la circulación coronaria, compuesta por las dos arterias coronarias
(izquierda y derecha).
Éstas se originan en la base de la arteria aorta, y se van dividiendo en diferentes ramas que
rodean completamente al músculo cardiaco, nutriéndolo así con sangre oxigenada. La arteria
coronaria derecha nutre de sangre principalmente al lado derecho del corazón. La arteria
coronaria izquierda se divide en dos grandes vasos que irrigan la mitad izquierda del corazón: la
arteria descendente izquierda anterior y la arteria coronaria circunfleja. Estas arterias son
apoyadas por un complejo sistema de circulación colateral que aumenta la irrigación en la zona,
cuando las arterias coronarias se obstruyen.

Otros órganos que apoyan de manera muy cercana el funcionamiento del sistema
cardiovascular, son los riñones, el hígado y el sistema nervioso. Los riñones actúan filtrando la
sangre, extrayéndole agua, sodio, potasio y otros componentes, regulando así la cantidad de
agua en el organismo y el equilibrio ácido-base de la sangre. El hígado recibe una gran cantidad
de sangre, de la cual tiene la capacidad de extraer y aprovechar la energía; se encarga además
de purificarla de sustancias tóxicas incluyendo las ingeridas por alimentos, alcohol y
medicamentos o drogas. El sistema nervioso mantiene un contacto constante con el sistema
cardiovascular, y ayuda a regular la composición química de la sangre, la presión arterial, y la
respuesta cardiovascular a cambios en el medio interno y/o externo.

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