Con la intención de desarrollar los objetivos propuestos en el abordaje del
estudio, se tomó como referencia el modelo de Investigación Acción Participativa
Transformadora (IAPT), el cual es un diseño metodológico que se aplica para
ayudar a producir cambios
En este sentido, Fals Borda (2007), cuando hace el balance histórico de la
IAPT: en primer lugar, la tensión entre teoría y práctica que conduce a un diálogo
entre saberes teóricos y saberes prácticos convirtiendo al investigador en un
educador desde el principio freiriano de la “concientización dialógica”.
Adicionalmente, Fals Borda (2006), sostiene que: “esta es la nueva tarea del
científico latinoamericano”. Afirma que hasta ahora los “científicos” sociales
tradicionales han manejado datos, objetos y hechos convenientes a las finalidades
del sistema capitalista, es decir, orden y progreso. Obviamente sus estudios han
servido para mantener y fortalecer ese sistema, pero se pretende transformarlo.
En cuanto a su origen y evolución, la IAPT surge en los años 70, en un clima
de auge de las luchas populares y ante el fracaso de los métodos clásicos de
investigación en el campo de la intervención social. Sin embargo, sus precedentes
se hallan en el concepto de “investigación-acción” acuñado por Kurt Lewin en
1944, entendido como un proceso participativo y democrático llevado a cabo con
la propia población local, de recogida de información, análisis, conceptualización,
planificación, ejecución y evaluación. Se trataba de una propuesta que rompía con
el mito de la investigación estática y defendía que el conocimiento se podía llevar
a la esfera de la práctica, que se podían lograr de forma simultánea avances
teóricos, concienciación y cambios sociales.
Estas formulaciones fueron retomadas a fines de los 60 en Latinoamérica, por
diferentes iniciativas y enfoques comprometidos en la lucha contra la pobreza y la
desigualdad social. Fue clave para ello el brasileño Paulo Freire y su obra “La
pedagogía de los oprimidos” de 1968, en la que argumenta que los pobres están
capacitados para analizar su propia realidad. En consecuencia, se asume que la
identificación y consolidación de los conocimientos y capacidades que poseen los
pobres pueden utilizarse como herramientas para su propio empoderamiento. Esta
perspectiva contribuyó a una reconceptualización del trabajo social con los
sectores vulnerables, así como a una expansión de la educación de adultos y la
educación popular.
Posteriormente, en 1977, varios enfoques partidarios de combinar la reflexión
con la acción transformadora confluyeron en el Simposio Mundial sobre el
Investigación-Acción y Análisis Científico celebrado en Cartagena (Colombia). Fue
a partir de este encuentro cuando comenzó el desarrollo de la IAPT como una
metodología de investigación participativa, transformadora y comprometida con la
práxis popular. Ahora bien, aunque el carácter participativo estaba implícito en
esas formulaciones, parece que no fue hasta mediados de los 80 cuando al
concepto investigación-acción se le añade el de “participación” y se utiliza
claramente el término IAPT.
Sin embargo, Borda, no niega la posibilidad de que las universidades puedan
participar de forma directa en la resolución de problemas concretos de la
sociedad, pero eso supone, según éste investigador colombiano, pasar del
concepto de “extensión universitaria” al de “universidad participante”: “la educación
debe hacerse no pensando en la academia sino en el mundo, en la vida, en el
contexto.
La Investigación Acción Participativa y Transformadora (IAPT), puede
definirse como un método de investigación y aprendizaje colectivo de la realidad,
basado en un análisis crítico, con la participación activa de los grupos implicados,
que se orienta a estimular la práctica transformadora y el cambio social. Es un
proceso que combina la teoría y la praxis, y que posibilita el aprendizaje, la toma
de conciencia crítica de la población sobre su realidad, su empoderamiento, el
refuerzo y ampliación de sus redes sociales, su movilización colectiva y su acción
transformadora.
Este método, combina dos procesos, el de conocer y el de actuar, implicando
en ambos a la población cuya realidad se aborda. Al igual que otros enfoques
participativos, la IAPT proporciona a las comunidades y a las agencias de
desarrollo un método para analizar y comprender mejor la realidad de la población
(sus problemas, necesidades, capacidades, recursos), y les permite planificar
acciones y medidas para transformarla y mejorarla.
En cada proyecto de IAPT, sus tres componentes se combinan en
proporciones variables.
a) La investigación consiste en un procedimiento reflexivo, sistemático,
controlado y crítico que tiene por finalidad estudiar algún aspecto de la realidad
con una expresa finalidad práctica.
b) La acción no sólo es la finalidad última de la investigación, sino que ella
misma representa una fuente de conocimiento, al tiempo que la propia realización
del estudio es en sí una forma de intervención.
c) La participación significa que en el proceso están involucrados no sólo los
investigadores profesionales, sino la comunidad destinataria del proyecto, que no
son considerados como simples objetos de investigación sino como sujetos
activos que contribuyen a conocer y transformar su propia realidad.
La finalidad de la IAPT es cambiar la realidad y afrontar los problemas de una
población a partir de sus recursos y participación, lo cual se plasma en los
siguientes objetivos concretos:
a) Generar un conocimiento liberador a partir del propio conocimiento popular,
que va explicitándose, creciendo y estructurándose mediante el proceso de
investigación llevado por la propia población y que los investigadores simplemente
facilitan aportando herramientas metodológicas.
b) Como consecuencia de ese conocimiento, dar lugar a un proceso de
empoderamiento o incremento del poder político (en un sentido amplio) y al inicio
o consolidación de una estrategia de acción para el cambio.
c) Conectar todo este proceso de conocimiento, empoderamiento y acción a
nivel local con otros similares en otros lugares, de tal forma que se genere un
entramado horizontal y vertical que permita la ampliación del proceso y la
transformación de la realidad social.
En la IAPT se siguen básicamente cuatro fases, aunque no siempre se
diferencian nítidamente unas de otras.
a) La observación participante, en la que el investigador se involucra en la
realidad que se estudiará, relacionándose con sus actores y participando en sus
procesos.
b) La investigación participativa, en la que se diseña la investigación y se
eligen sus métodos, basados en el trabajo colectivo, la utilización de elementos de
la cultura popular y la recuperación histórica. El investigador presenta al grupo los
diversos métodos disponibles para la obtención de información, explicándoles su
lógica, eficacia y limitaciones, para que aquél los valore y elija en base a los
recursos humanos y materiales disponibles. Para la recogida de información se
usan técnicas como la observación de campo, la investigación en archivos y
bibliotecas, las historias de vida, los cuestionarios, las entrevistas, etc. La
información es recogida, y luego sistematizada y analizada, por la propia
comunidad, siendo el papel del investigador de mero facilitador.
c) La acción participativa implica, primero, transmitir la información obtenida al
resto de la comunidad u otras organizaciones, mediante reuniones,
representaciones teatrales u otras técnicas, y, además, con frecuencia, llevar a
cabo acciones para transformar la realidad.
d) La evaluación, sea mediante los sistemas ortodoxos en las ciencias sociales
o simplemente estimando la efectividad de la acción en cuanto a los cambios
logrados.
La IAPT ha contribuido al desarrollo de diversos enfoques y corrientes que, a
su vez, también le han enriquecido a ella. A pesar de sus diferencias, su
característica común es la preocupación sobre la utilidad de la investigación para
la mejora de la realidad, y entre ellos destacan: los movimientos de renovación
pedagógica, los movimientos de educación popular, las nuevas concepciones de
la educación, o los movimientos de intervención comunitaria.
Una de sus principales contribuciones fue la realizada al desarrollo de los
movimientos populares de los años 80. La IAPT comenzó a ser utilizada no sólo
para analizar problemas a pequeña escala en zonas rurales, sino también otros
más complejos como los problemas urbanos y regionales, la salud pública o la
historia del pueblo. En todos esos ámbitos la IAPT ha seguido proporcionando
explicaciones de la realidad en clave colectiva y sirviendo como herramienta de
acción transformadora.